“Sumisión” de Michel Houellebecq

ISISsoldiers

Yihadistas desfilan por una calle iraquí, pronto por París… París se quema, se quema París.

Hoy escribo sobre Sumisión, un libro de Michel Houellebecq que esperé dos largos años para leer en la vísperas de las elecciones francesas que lamentablemente perdió Marine Le Pen-
El autor de Sumisión quizá sea recordado como el Rousseau de la próxima y final revolución Francesa.

Sumisión es un libro del escritor francés Michel Houellebecq, conocido por sus poemas y libros cargados de escenas sórdidas de sexo y libertinaje.

Fue publicada el siete de enero de 2015, el mismo día que unos musulmanes franceses les dio por entrar a las oficinas del semanario satírico de centro-izquierda Charlie Hebdo para matar a unos caricaturistas.
Quise leerme el libro en francés pero decidí esperar hasta la víspera de las elecciones francesas para saborear y sentirme un poco más a gusto con su lectura.
La obra es una sátira política, se lee bastante fácil, puedes reír leyéndolo toda vez que puedes apreciar el asunto metapolítico bastante profundo que Houellebecq trata de advertir a la civilización occidental.

Houellebecq es un tipo de derechas, aunque no le guste reconocerlo

El autor ha sido un crítico muy duro de lo que es el libertinaje que ha semi destruido a la civilizacón occidental con su hipocresía y formas (((políticamente correctas))).  En Sumisión, Houllebecq nos revela que es un ávido de la literatura de derechas ya que toca temas como demografía, religión, política, tradicionalismo, sexualidad, diferencias biológicas, nacionalismo europeo, identificación, y críticas al Islam.
Houellebecq no es un nacionalista blanco, es un cronista implacable del declive del hombre europeo hacia la democracia liberal. Y lo retrata en este libro.
Sumisión

Sumisión es una traducción de Islam. Cuenta la historia de cómo los musulmanes toman el poder en Francia en el año 2022.
El Frente Nacional y un ficcional Partido de la Hermandad Musulmana llegan a la última instancia de una elección nacional francesa.
El día de la elección, no se sabe quien ganará.
Urnas son robadas, invalidando las elecciones, por lo que se deciden repetir los comicios y  se planifica una nueva ronda de votación, pero mientras tanto, los partidos conservadores y socialistas se unen a los muslumanes en un “Frente Republicano” para mantener a Marine Le Pen fuera del poder.
Una vez instalados, la Hermandad Musulmana instituye políticas de gran amplitud en lo que concierne a la economía, la educación y la política internacional, reformas designadas a transformar la hegemonía musulmana en algo permanente.
Bélgica es el próximo en caer, pero toda Europa está condenada debido a la integración política y económica del mundo islámico en la Unión Europea.

Esta novela tiene que ver menos con el Islam que con la debilidad de la Francia moderna y por extensión, Occidente.

Este libro ha sido un best-seller y debidamente, tiene un target bastante peculiar: Activistas de la derecha nacionalista y pese a que es corto tiene mensajes muy profundos. La política no es abrumadora en la novela, más bien da un contexto para entender el desarrollo de los personajes, partes de la novela son escritas en primera persona y aun cuando no sabemos si es Houellebecq quien habla o es alguien más podemos ver que hay un ideal político dentro del libro, es el tipo de literatura que inspira a agarrar otros textos y nutrirte en temas tan amplios como diversos y de compleja estructura.

¿Que lecciones me dejó este libro?

El fin de la democracia
Esta es una moraleja política. La izquierda y la centroderecha están comprometidas en destruir a Francia como un reflejo de Occidente y disolverla en el ácido corrosivo del multiculturalismo para de ello obtener una humanidad afín a la globalización. Igual que pasó en las elecciones francesas de la semana pasada, los políticos de Sumisión odian más al Frente Nacional, a Marine Le Pen, y a lo que ellos representan como nación más de lo que ellos se aman a ellos mismos y a sus valores, creencias, aptitudes y actitudes. Por lo tanto, a razón de odio suicida y fratricida, ellos estarían dispuestos a poner a Francia en las garras de los bárbaros del Islam.
La izquierda y la centroderecha francesas en los ojos de Houellebecq no reaccionan ante las ganas de los musulmanes de imponer sus leyes y costumbres. Para el autor de Sumisión, la izquierda no sería capaz de protestar y oponerse al programa musulmán porque el islam es “otro”, que es sagrado, no blanco, no europeo. Y la centroderecha sería incapaz de protestar porque son burgueses acobardados que sólo siguen los liderazgos de la izquierda. Y ambos, tanto izquierda como centroderecha le tienen un pánico a la violencia islámica.
Que una nueva élite llegue al poder implica la aplicación de una agenda radicalmente revolucionaria,  el islam busca el cambio irreversible, y en el libro, en vez de hacerlo cortando cabezas, lo hacen esperando y haciendo uso de la pasividad y apaciguamiento propio del europeo políticamente correcto.

El regreso a la tradición

La toma del poder por parte de los musulmanes no fue producto de una revolución de sangre, espadas y pólvora, sino que vino en la forma de elecciones libres, justas y democráticas. El islam llega al poder gracias a la pura apatía del hombre occidental postmoderno, irresponsable y nihilista. Una vez consagrados en el poder, el nuevo régimen lentamente comienza llevar adelante reformas en las estructuras del estado.
En esa nueva sociedad, incluso cuando  las formas de elección sean mantenidas, la Hermandad Musulmana nunca permitiría ser destituida del poder mediante los votos.
Específicamente, ¿cómo podría la Hermandad Musulmana neutralizar a sus más comprometidos enemigos de la extrema derecha, los tradicionalistas católicos, los identitarios, y el Frente Nacional?
De forma simple: al instituir las reformas que ellos siempre quisieron.
Los musulmanes en este libro no se apresuraron en imponer la Sharia. Se dieron cuenta que los franceses no pelean por su nación y su libertad, pero si les quitas sus embutidos, cigarrillos y alcohol se levantarán en armas. Por lo que los musulmanes prefirieron apostar al desgaste de una nación con una baja tasa reproductiva, el futuro le pertenece a la población que tiene más hijos y pasa sus valores a ellos.
Por eso la Hermandad Musulmana decidió hacer reformas al sistema educativo, un bastión de la izquierda por excelencia: Los musulmanes pueden recibir una educación islámica completa. La co-educación es abolida. Las profesoras son jubiladas forzosamente con pensiones completas vitalicias financiadas por el dinero de las petromonarquías del Medio Oriente. Se favorece la formación de artesanos. Se instituyó la educación obligatoria hasta los doce años de edad y la educación universitaria se privatiza por completo. Las universidades públicas se convierten en madrassas gigantescas y las facultades que no se adaptan a la costumbre musulmana y en las que hay sólo mujeres se eliminan.
En el ambiente social se retorna al Patriarcado ya que las mujeres no están en las academias ni en las escuelas. Las mujeres comienzan a irse a casa, ya que se ven estimuladas a elegir a la familia por encima de la carrera. Comienza a difundirse el pudor sexual y las damas cambian su vestir y lo hacen modestamente, y esto pone freno a la cultura pop hipersexualizada de occidente: Las güirchas desaparecen.
Sobre esto me llamó la atención un pasaje que reproduzco en su entereza:

“Vestidas de día con impenetrables burkas negros, las ricas saudíes se transformaban de noche en aves del paraíso, se emperifollaban con corpiños, sujetadores calados y tangas engalanados con puntillas multicolores y pedrería; exactamente a la inversa que las occidentales, elegantes y sensuales durante el día porque estaba en juego sus estatus social y que se marchitaban en la noche al volver a sus casas, abdicando agotadas se cualquier perspectiva de seducción, vistiéndose con ropa informal y holgada”

La familia retoma su rol central en la economía como la ubicación exacta de de la transmisión de valores intergeneracionales y las ideas de G.K. Chesterton y Hillaire Belloc, el distributismo como modelo de propiedad y sociedad se divulgan en el país.
La economía comienza a pujar, el desempleo cae porque las mujeres no están trabajando y el crimen también cae ya que los musulmanes sienten que Francia es ahora su patria y no necesitan destruirla más.

Eugenesia

La novela hace varias referencias interesantes a favor de las políticas de eugenesia. El protagonista nos explica:

Las pocas clases particulares que di con la esperanza de mejorar mi nivel de vida me convencieron enseguida de que en la mayoría de las ocasiones la transmisión del saber es imposible, la diversidad de las inteligencias es extrema y que nada puede suprimir ni siquiera atenuar esa desigualdad fundamental.

Luego se toca el efecto de positivo de la poligamia, que lleva a la auto-realización de la humanidad:

En el caso de los mamíferos, y teniendo en cuenta el tiempo de gestación de las hembras comparado con la capacidad de reproducción casi ilimitada de los machos, la presión selectiva se ejercía principalmente sobre los machos. La desigualdad entre machos -si a unos se les concedía el goce de varias hembras, otros forzosamente se verían privados de ello- no debía verse como un efecto perverso de la poligamia sino como pura y llanamente su objetivo real. Así se cumplía el destino de la especie.

Las notas de eugenesia en esta obra de Houellebecq se hacen presentes en la forma en la cual el autor, se fija atentamente al demográfico, lo cual me lleva a otra cosa que aprendí leyendo esta novela:

Entrega psicológica.

El personaje principal de Sumisión es François, un tipo de 44 años que vive en París, que da clases de literatura francesas del siglo XIX, que redactó una brillante tesis doctoral sobre Joris-Karl Huysmans. Y cumple todos los postulados por los cuales occidente no tiene hombres fuertes:
Es hijo único de padres divorciados de la generación baby-boomer que se odian, es un tipo emocionalmente paralizado que nunca se ha casado, y que en vez de conseguirse a una buena mujer, tiene relaciones pasajeras con estudiantes jóvenes de la facultad en la que trabaja. Las mujeres en esta novela son narradas como personajes que siempre son las que rompen la relación con François para demostrar su fortaleza.
La vida intelectual del profesor François es tan vacía como su vida personal y realmente es un tipo aburrido. Siendo francés y profesor de literatura francesa, sabe muy poco sobre Francia y su cultura, carente de toda identidad nacional prefiere la gastronomía árabe e hindú en vez de la exquisita cuisine française. Vive en el barrio chino parisino, y pese a que tiene todo para ser un francés orgulloso de si mismo y su identidad, envidia a la identidad tribal de una de sus novias, Myriam, una judía con la que ha tenido romances intermitentes que decide emigrar a Israel porque en Francia ahora gobiernan los moros.
Y lo expresa de esta manera tan poética:

No hay un Israel para mi – François

Si no hay un Israel para François, ¿(((quiénes))) hicieron eso posible?

Naturalmente la terrible auto-absorción de François va acompañada de pasividad política.
Él apenas toma noción de la política hasta que su país es arrancado de sus manos, y luego él no hace absolutamente por recuperarlo.
Cuando él escucha la posibilidad de una guerra civil, se pregunta si el conflicto puede ser pospuesto hasta después de su muerte, es un hombre que no está dispuesto a morir en sus ideales.
Después de la toma islámica, François es forzado a retirase con pensión completa. Pero él es lentamente tambaleado por Robert Rediger, un belga convertido al islam que queda a cargo del sistema educativo. Primero, por instigación de Rediger, François es invitado a editar una edición de Huysmans para la prestigiosa editorial francesa Pléiade. Luego Rediger lo invita a una fiesta, en la que Rediger invita a François a su casa para conversar, François asiste y es allí dónde Rediger le revela que está reclutando académicos distinguidos del viejo sistema para la nueva Universidad Islámica de Paris-Sorbonne.

Todo lo que François necesita hacer es convertirse al islam, cosa que hace.

¿Por qué François se convierte al islam en lugar de al catolicismo?
Una razón es que el cristianismo es una religión femenina que inspira el desprecio, y el islam es una religión masculina que inspira admiración.
Pero la principal razón fueron los incentivos monetarios, sexuales y de estatus.
El cristianismo le ofreció engañarse a sí mismo con falsas apariencias y auto-negación.
El islam le ofreció auto-afirmación y avance material: Trabajo en una universitad con un gran salario, una casa en la parte famosa de París con todos los lujes, y por sobre todas las cosas, una cura para su frustración sexual y soledad. Rediger le ofreció a François cosas que los hombres queremos envueltas con un sistema político llamado Islam.
Rediger le ofrece tres esposas, para empezar: jóvenes, bellas, guapas y en edad de casarse, sumisas y musulmanas para compartir su cama y tener sus hijos.

¿Por qué Houellebecq centra su narrativa en un profesor universitario?
Porque esta novela es un experimento del pensamiento.
La academia es la fortaleza de la (((izquierda))), la cual es la fuerza metapolítica más poderosa de nuestra sociedad, y si el islam puede romper su resistencia, puede romper todo lo demás.
Houellebecq se da cuenta que los hombres académicos son llorones, tontos, y sexualmente frustradas: üntermenschen.
El hombre beta oprimido por mujeres fuertes tanto en su vida profesional como personal.
Houellebecq piensa que los franceses recibirían a un régimen que fuerza la modestia en la ropa y en la publicidad, para así no estar constantemente atormentados con pensamientos sexuales; un régimen que restaure el dominio masculino en el lugar de trabajo y en la cama; un régimen que suprime el feminismo y que promueve la sumisión femenina. Estar casado con cuatro mujeres occidentales modernas suena como el infierno en la tierra, pero el islam hace que la poligamia sea bastante funcional.
Houellebecq apoya el hecho de que las religiones fundamentalistas apelan a los hombres beta como formas de controlar a las mujeres.

“Dios quiere que me hagas un sándwich, querida”

No es por medio de las religiones del abrahámicas que los hombres ejercemos autoridad y poder sobre las mujeres, es por medio de apelar a nuestros instintos básicos y evolutivos y hacerle entender a nuestras contrapartes femeninas que cada quien tiene un rol tradicional y natural en la sociedad. Lo que es considerado machismo hoy en día fue durante siglos la forma más tradicional de proteger la especie.

La poligamia, por supuesto, no es la forma de perpetuar la especie. Nos hace a los hombres muy alfa, pero sus efectos disgénicos son evidentes si se piensa a largo plazo.

¡Los derechistas a tomar nota!

El feminismo es la mayor fuente de miseria para el hombre, la mujer, y especialmente los niños hoy en día.
El Nacionalismo está plenamente a favor de la restauración de la integridad biológica de nuestra raza.
Eso quiere decir que no es sólo crear espacios aptos para vivir que sean homogéneamente raciales (lebensraum, anybody?), sino que se desarrollen dichos espacios con capacidades de reproducción y crianza de los nuestros, sino también la restauración de los roles tradicionales (y biológicos) de los sexos: el hombre como protector y proveedor, la mujer como madre y como persona que apoya a otros.

Si podemos prometer la restauración de familias homogéneas, amorosas y estables, comunidades altamente confiables, podemos drenar los pantanos en los cuales los izquierdistas se reproducen (los barrios que tanto aman los izquierdistas del Centro Gumilla y el Grupo La Colina).
Después de todo, ¿Cuántos izquierdistas conoces que se encuentran solos, disfuncionales, y socialmente alienados como producto de familias y comunidades rotas? (Es con ustedes, beatas colineras)

Debemos tener cuidado con los Tradicionalistas

El personaje más interesante de “Sumisión” es Robert Rediger, quien es designado  Ministro de Educación y luego de Relaciones Exteriores del régimen nuevo.
Esto me coincide mucho con el cambio de nombre que le da Macron a este ministerio en la vida real, que pone los intereses de (((Europa))) por encima del de los franceses.

Rediger es un maestro de la persuasión que sabe que los académicos sufren por sobre todas las cosas de frustración sexual y vanidad.
(¿Cuán aburrida será la vida sexual de los profesores del Grupo La Colina y el Centro Gumilla en Venezuela?)
Rediger un maestro de la apologética religiosa, queriendo decir que es un mentiroso excesivamente astuto. Él afirma que el Corán es un gran poema en alabanza a la creación, cuando se encuentra cerca al reggaetón tanto en poesía como en arquitectura. Él afirma que la poligamia es eugénica, lo cual sería verdad si los musulmanes no se casaran con negras y sus primos directos.

Rediger es un hombre grande y masculino, lo que es inusual en un académico.
Pero esto no es sorpresa cuando aprendemos su historia en el arco narrativo que Houellebecq nos cuenta:
-De joven en Bélgica, Rediger era un ardiente nacionalista de derecha. Pero nunca se consideró a si mismo racista o fascista.  Esto proveee cierta inclinación y sesgo psicológico para su eventual conversión al Islam. Rediger simplemente es retratado en su juventud como un genérico reaccionario anti-modernista que escribió una disertación sobre Nietzsche y René Guénon, los pensadores anti-modernistas con premisas radicalmente incompatibles.
Esto, sin embargo, no le impide a Rediger de cambiar de una perspectiva a otra cuando le mejor le conviene . Nietzsche destruyó el cristianismo, y Guénon le ofreció una entrada al islam, una religión que ve más compatible con sus impulsos vitalistas y masculinos (sus ganas de follar).

Las lecciones aquí son obvias: si la integridad racial no es lo supremo, entonces el Tradicionalismo es un vector de la islamización.
Desmitificar el Tradicionalismo es algo que Houellebecq hace muy solapadamente si se ve desde una lupa metapolítica.
La tesis Tradicionalista de la unidad trascendental de las religiones es herética de acuerdo a la fe Abrahámica, el judaísmo, el cristianismo y el islam, las cuales rechazan a todas las otras religiones como falsas. Segundo, los Tradicionalistas están muy al tanto de este problema. Así su afirmación de que las religiones Abrahámicas son compatibles con el Tradicionalismo es meramente un intento de engañar a sus adherentes en tolerar un paganismo esotérico.

Ni existe Alá, ni Muhammad es su profeta.

Por lo tanto, cualquier poder que el islam posea está fundado en la naturaleza. Si hay una lección fundamental en Sumisión, es que si nuestra civilización cae por fuera de la armonía con la naturaleza y deja de pasar sus genes y valores, será remplazado por una civilización – sin importar lo primitiva – que sea capaz de hacerlo. Y el hombre occidental desaparecerá en una marea de negros del desierto con alta capacidad de reproducción y salvajes por naturaleza.

La izquierda y la centro derecha son deferentes con el islam porque son decadentes y desvitalizados. Su sentido es mayor vitalidad, incluyendo su potencial para la violencia. Esta gente quiere ser dominada, porque ningún tirano es peor que el destino del individuo atomizado flotando en el vacío liberal de la modernidad consumista.

La democracia liberal y el capitalismo provee cada necesidad humana, excepto creer, pertenecer y obedecer. Si nuestra raza es salvada, entonces los Nacionalistas necesitan superar e incluso de forma más formidablemente vital –e intimidante- la fuerza del islam, la santería y el comunismo. Claramente tenemos mucho trabajo que hacer.

 

Izquierda y Derecha: El establishment y la contracultura

¿Desde cuándo la izquierda pasó a obtener el más alto estándar de moral y de valores en el debate político contemporáneo?

Pues eso comenzó a ocurrir a partir del momento en el cual no sólo se instalaron en el poder sino que comenzamos a validar culturalmente sus criminales procederes.

La izquierda se convirtió en el establishment.

Este tipo de cosas tienen que ver un poco con la teoría económica del marxismo clásico, pero también tiene que ver con la forma en la que los hombres usan las estructuras gramaticales del lenguaje para expresarse.

Una diferencia fundamental entre los anglosajones y los europeos del sur que se expresan con lenguas romances es que los términos de libertad, moralidad y raciocinio tienen distintos orígenes metapolíticos, metafísicos y de lenguaje.
En el caso de los primeros, los europeos anglosajones tomaron los conceptos de libertad, moralidad y raciocinio de forma operativa en una arquitectura fuertemente influenciada por el protestantismo. En el caso de las lenguas romances, estas fueron influenciadas tanto por el catolicismo como por las ideas de la Revolución Francesa.

Para la izquierda y la derecha, tanto como para los anglosajones y los hispanos, los conceptos de justicia, igualdad, y libertad son distintos porque operativamente, nuestros idiomas usan distintas partes de nuestro cerebro vinculadas a diversos procesos mentales. Y es por eso que justicia, igualdad y libertad son conceptos metapolíticos e idiomáticos distintos.

Las ideas de la revolución francesa son muy sencillas de entender, pero no porque sean las más sencillas son las más correctas, recordemos que los revolucionarios franceses se alzaron contra un orden establecido, eran, en los términos más usados por mi blog (((liberales))), y buscaban destruir un orden ultra conservador.

Aux armes, citoyens ! / A las armas ciudadanos!
Formez vos bataillons ! / Formad vuestros batallones!
Marchons, marchons ! / A marchar, a marchar!
Qu’un sang impur / Que la sangre de los impuros
Abreuve nos sillons ! / Inunde nuestros surcos !

-La Marsellesa

La revolución francesa de finales del siglo XVIII fue un período violento que cambió toda la forma en la que las estructuras de poder se veían en el mundo.  Fue un período en el cual la burguesía y las clases bajas sustituyeron a las clases dominantes del antiguo régimen.
Las ideas de Voltaire, Rousseau y Monstesquieu, han hecho mella en la sociedad y surge un debate sobre el origen del poder, y plantearon que el conocimiento humano constituye una herramienta para defender la soberanía y atacar la ignorancia.
Ese tipo de pensamiento se expandió rápidamente en círculos de lectura en casas de familias adineradas, bares, restaurantes y calles en las que participaban intelectuales y se comentaba de filosofía, política y literatura.
Personajes como Diderot y D’Alembert consideraban que si las sociedades eran cultas podían pensar por sí mismas y esa era la mejor forma de combatir al régimen antiguo. Este tipo de ideas se difundieron fuera de Francia y llegaron a las costas americanas, influenciando la forma de pensar de los ciudadanos que habitaban las trece colonias británicas y se llevara a cabo el movimiento independentista norteamericano.

Entender el origen de la revolución francesa es importante porque forma la base, o idea germinal de muchos de los movimientos políticos actuales.

No somos iguales y por eso no pensamos igual.

La cosmovisión de la izquierda

Los (((socialistas))) creen que la realidad es un muro infranqueable.

La realidad en la mente del socialista es impenetrable.

La realidad puede no existir o se puede llegar a conocer.

Para (((Marx))) el universo era un caos, por algo dijo que “la violencia es la partera de la historia”, si eso es cierto, el mundo y sus cosas bellas carecen de sentido, no tienen forma, ni dirección.
Si el mundo es una cosa amorfa, entonces, en la mente del socialista, hay que darle forma- ¿Pero como se hace eso si el mundo no tiene forma?

Si la cosmovisión de los hombres de izquierda es así, entonces los hombres se tienen que poner de acuerdo para decir que el orden es una construcción social, debemos inventar algo que no existe.

Es por eso que expliqué primero las razones del lenguaje al principio de este post.

Los hombres requerimos de idiomas para poder lograr lo que sea que nos propongamos y requerimos de otros semejantes que usen nuestro idioma, juntos, creamos un orden y velamos porque se cumpla.

Los hombres de forma aislada no pueden crear entes políticos administrativos. Requieren de otros hombres. Los estados son pactos.

Es por ello que al individualismo (((libertario))) le es imposible crear convenciones y entidades político administrativas de manera individual. Apoyar esa idea es creer en la ética de los guetos.  Los libertarios son primos ideológicos de los comunistas.

Los estados son creados de forma arbitraria y son relativos a los valores, creencias, actitudes y aptitudes de quienes los forman.
Los estados y regímenes pueden cambiar con el pasar del tiempo si los hombres que fijan las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos cambian su manera de pensar.

Si el Estado sólo se crea llegando a ponerse de acuerdo, hay que tomar en cuenta que los acuerdos se hacen entre semejantes e iguales.

Pero la izquierda cree que los hombres no nacen iguales, y la razón por la cual lo cree es porque tiene la visión de que el mundo no tiene forma.

Y esa retórica de clases sociales pasa entonces a ser algo inventado y equívoco desde su nacimiento.
La izquierda está convencida de que la libertad es igualdad en lo material:
-Si todos tenemos un iPhone, una casa, un Ferrari en el garaje, una mujer bonita, hijos inteligentes, y dinero en la cuenta bancaria, seremos una sociedad mejor.
Para la izquierda la igualdad material es libertad, todos debemos tener lo mismo y si no lo tenemos, no somos libres.

Por ello, la forma en la que la izquierda ve al mundo es errónea desde su nacimiento.  

(((Ese educado filósofo))) de Tréveris nos criticó a los que estamos en la derecha que somos materialistas, que vivimos por y para el dinero, que tenemos un fetiche con las cosas que tenemos.
La realidad es otra.

No hay ideología más materialista que la de la izquierda, porque si de algo se caracterizan, es de estar absolutamente preocupados por lo que tienen o no tienen los demás.

La cosmovisión de la derecha

La derecha ve las cosas de forma diametralmente opuesta a la izquierda.
Nosotros consideramos que la realidad existe, es única, y la podemos conocer por medio del uso de la razón.

En este artículo te explico la naturaleza de la derecha.

Nosotros entendemos que el universo posee un orden propio.
Entendemos que el universo tiene un sentido, y que eso no depende de quien lo ve.
Los hombres occidentales desarrollamos la capacidad de entender que hay leyes naturales y físicas.
La derecha comprende que lo “justo”, lo “moral” implican una serie acciones que están definidas:

  • por la productividad,
  • a la reciprocidad de actividades llevadas a cabo por los hombres mediante un intercambio de información que se da por medio del lenguaje,
  • lo cual garantiza transferencias e intercambios de bienes y servicios de forma voluntaria.
  • Lo cual limita los resultados negativos de forma severa.

La derecha entiende que existe un orden natural para todas las cosas.
Las leyes que los hombres escribimos surgen de forma contractual y son interpretaciones de ese orden.
Los derechos son contractuales.
Los derechos y la justicia existen cuando un tercer actor asegura los términos de los contratos normativos, políticos, y comerciales.
Esos derechos los necesitamos, los deseamos, y los exigimos.

Esos derechos sólo pueden existir por quienes los puedan asegurar, y quienes los aseguran, lo hacen por medio del uso de la fuerza. Quien diga lo contrario es un mentiroso, o ignorante, o cree en pajaritos preñados.

Para la derecha, la cultura hace la ley.

El orden no lo impone ni lo crea la sociedad, forma parte de una realidad.
Si podemos ver la realidad, podemos conocer y comprender su naturaleza y eso nos permite saber que es moral, que es correcto y que es inmoral e incorrecto.
Nuestro concepto de libertad va de la mano con la capacidad de poder entender la realidad y elegir.

Si podemos elegir, esa potestad, esa capacidad afecta nuestra dimensión material y espiritual.

Existe cierta asimetría, (producto de ese orden natural) de conocimiento y entendimiento. El buen juicio fluye desde la jerarquía superior, así como la belleza, la inteligencia y la capacidad de poder perdonar también.
El ignorante no puede juzgar, y porque no puede juzgar, no puede perdonar.

Es por ello que la derecha da valor a la espiritualidad. Permite crear divisiones de conocimiento y trabajo.
La derecha es aristocrática y por ello el cristianismo caló bien en la derecha.

Nosotros somos dueños de nuestro destino y siendo esto así somos capaces de poder cambiar nuestras circunstancias.

Las desigualdades humanas son la base de la vida. La desigualdad es una fuerza moral. La verdadera división entre derecha e izquierda no se trata de quienes apoyan el Obamacare o la reforma de salud de Donald Trump. La verdadera división entre derecha e izquierda es, desde un punto de vista filosófico está entre aquellos que creen que la igualdad, por la fuerza o por otros métodos es un bien moral (la izquierda) y los que creen (aunque a veces les de miedo admitirlo), que la desigualdad es un bien moral, que es en lo que la derecha realmente cree.

La derecha valora la estética.

La dicha asociada con la belleza es la sustancia que forma al optimismo, de cual los patriotas occidentales tienen sed. Entre más optimistas sean, mayor será la dicha de unirse a ellos, y entre más patriotas haya, mayor será la posibilidad de que Occidente se pueda salvar del (((liberalismo))) que lo ha semi-destruido.  Pareciera que para poder triunfar, ser felices es un requisito fundamental.

Cuando se habla de belleza, nos referimos a dos cosas. Una es la belleza de reflejar el alma animal del hombre como aquello que está “ante los ojos de quien lo contempla”. Y la otra es la belleza clásica, asociada con el principio universal y desencadenada desde lo mundano.
Piensa un poco en la caras de tus familiares amigos y similares, tus canciones favoritas, y tus recuerdos como ejemplos de lo antiguo y considera el Requiem de Mozart un producto de lo moderno. Mientras uno es hogareño, reconfortante, agradable y deseable, ese primer recuerdo está esperando a ser enterrado contigo el día en el que mueras.
El arte ideal debe abandonar la realidad y elevarse a si mismo con suficiente audacia porque las artes son hijas de la libertad y las artes reciben sus reglas de la necesidad de los espíritus que la crean, no de la necesidad persistente de la materialidad.

El arte debe ser inmortal.

Es por ello que tenemos dos reinos de dicha: Uno actual y uno futuro.

¿A cual debemos servir?

Esto es como preguntar si debemos nadar las aguas frías de un mar o montarnos en un bote salvavidas.

Mientras una opción implica la supervivencia inmediata, la otra es una estrategia para una supervivencia necesaria.

Nuestra meta es la supervivencia a largo plazo, fundacional, generacional y futurista.
Pero eso no puede ocurrir sin prestarle atención a nuestros niños y a nuestras necesidades inmediatas.

Estamos por ello en una gran tensión.

Es como el César romano y Dios. El César es una potente fuerza que necesita ser atendida, pero el César no debe ser adorado. Estamos divididos entre lo que muere con nosotros y lo que nos sobrevive, si es que nuestra comunidad es una verdadera comunidad.

¿Que significa esto para patriotas y nacionalistas?

Significa que todo el que pase por nuestro movimiento debe convertirse en el ejemplo a seguir y cultivar la belleza dentro de su ambiente tanto como le sea posible para poder dispersar la fealdad que ha secuestrado nuestras ciudades y contaminado nuestra sociedad y cultura.

Debemos entonces ser creativos: La mente humana es lo que nos permite comunicarnos, crear, destruir, preservar, amar y querer. La sanidad mental es algo sagrado. Puedes ser religioso o ateo si lo deseas pero no debes olvidar que los hombres somos una especie creativa, capaz de descubrir principios universales sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos, por medio de los cuales nos transformamos tanto tecnológicamente como socialmente. Las bestias carecen este potencial.
Nosotros somos la única especie que cocina su comida.
Descubrimos el fuego, lo dominamos, creamos la rueda, la carreta, domesticamos caballos para movernos y hoy día somos los que dominamos al mundo.

Mucha más gente se unirá a nuestras filas cuando nuestra visión se convierta en la corriente opositora normal. Pero lo que cambiará la forma en la que nos ven no será su capacidad de ser fashion o no, tampoco se trata de poder acceder a libros como los de Spengler, Evola, Codreanu, Drieu La Rochelle, Parker Yockey, etc. Todos esos textos están por ahí y se pueden descargar.

Lo que hará que la gente se una a nuestras filas será la forma en la cual sepamos defender nuestra moralidad.

Durante una buena parte de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, las ideas de extrema derecha fueron consideradas de forma instintiva como inmorales porque cierto (((demográfico))) se dedicó a meterle en la cabeza a la juventud que eso era así. Pero esas ideas de derecha extrema no eran consideradas como tal en los años previos a 1939. Estas ideas no son nuevas. Son tradicionales, y han querido ser borradas por las ideas imperantes del establishment.

Esos eran pensamientos disidentes, incluso en su momento, pero eran una posición política respetable.

No nos debemos disculpar por nuestro imperativo moral de existir.

Debemos de hacer a la derecha algo emocionante, contracultural.
La derecha debe ser la fuerza opositora a las ideas del establishment rojo. Una ventaja de estar en la acera ideológica de la derecha es que se pertenece al reino de la realidad, y eso no es absorbible por otras tendencias como el (((liberalismo)) que buscan jugar a políticas de identidad para poder crecer sin prestarle la atención a la calidad humana de quienes militan en sus filas.

Debemos tener principios:

Los principios son como las estrellas del firmamento que fueron usadas por los primeros navegadores para trazar sus caminos y navegar aguas desconocidas. Entre más principios haya, mejor. Esa es nuestra mayor herencia: Haber heredado de hombres con mucho valor, coraje, conciencia racial y orgullo nacional una serie de estructuras e instituciones que definen a Occidente y lo diferencian de las demás sociedades.

Tintin

Se radical, ten principios, se aquello que el burgués llama “extremista”- Julius Evola.

 

 

La cultura pop de hoy: No es cultura ni es occidental

Hoy en Uniendo Puntos te voy a explicar por que la cultura pop y las artes pasaron de ser algo que era inspirador y atractivo a ser algo horrible y desesperante.

Siempre me ha gustado la cultura pop. Pero hoy día la cultura pop es absolutamente mala: Es hedonista, vaga, superficial, absorbente, carente de estética y de propósito.

La cultura debería ser inspiradora, y llenar nuestras vidas de intriga, sed de conocimiento, apreciación de la estética y la belleza. Pero en los últimos veinte años la cultura pop se ha vuelto absolutamente grotesca, escatológica y vaga.Durante años se ha intentado llenar nuestras mentes de contenido absolutamente idiota y sin sentido.
La cultura pop siempre se ha producido en masa para que sea consumida por las masas, antes ese mensaje algo tenía de sindéresis y coherencia.

¿Por que la cultura pop actual es tan vacía, grotesca, escatológica y vulgar?

 

Porque desde el advenimiento del siglo XX surgieron una serie de pensadores se dieron a la tarea de difundir una corriente de pensamiento postmodernista, nihilista, repleto de relativismos morales.
El postmodernismo busca borrar la distinción entre la alta cultura y la cultura popular. Esta doctrina busca poner de cabeza a todos los órdenes previos que conocíamos de estética, proporción, orden, forma, color, etc. Una doctrina que busca reformar la sociedad de forma (((liberal))) con efectos principalmente negativos sobre nuestra forma de percibir el mundo.
Y esa es una de las razones por las cuales todo lo que esta gente crea es absolutamente horrible:

De la delicada y sutil belleza del Erecteón, la Abadía de Lorsch y la Catedral de Burgos  pasamos a la arquitectura brutalista como el Teatro Teresa Carreño, la Torre Trelick y la Unité d’Habitation.

TV

La televisión bombardea nuestras mentes con mensajes repletos de familias destrozadas, hombres emasculados, jóvenes con comportamientos aborrecibles y nihilistas, celebridades glorificadas al estatus de un semidios, cuyo comportamiento errático, inmoral y narcisista. Hombres y mujeres con frecuencia afectados por severos desequilibrios mentales ahora son el referente de lo que muchos jóvenes aspiran a ser hoy día.

Resulta perverso el cómo los reality shows adoctrinan a la sociedad al hacerles pensar que lo que representan sus protagonistas sea en verdad “la realidad” y que nosotros deberíamos actuar así también.

– Los ejemplos los vemos en todas partes, las peleas de los borrachos de Jersey Shore, las güirchas de 16 años preñadas, la “maldita mujer” de Justicia para Todos, Alicia Machado follándose un tipo en la TV española, la superficialidad dantesca de las Kardashian, etc…

En sociedades tan decadentes como la nuestra hemos visto como se busca normalizar los comportamientos absolutamente patológicos:

Estamos en presencia de una tendencia que busca que la mayoría de la sociedad sienta una atracción casi fetichista hacia los estados más patológicos.
Los (((medios))) han buscado normalizar las enfermedades mentales y tienen una abierta campaña para legalizar la pedofilia: cuando vemos historias de niños transexuales de seis años usando mordazas de sexo sadomasoquista en sitcoms. 

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¿¡Esto es aceptable porque estamos en 2017?!

Hay estudios que han demostrado una correlación entre depresión y la cantidad de horas que se ven televisión, los científicos han básicamente logrado identificar que en poblaciones sedentarias, con malos hábitos de higiene, que viven conectados al facebook y que se la pasan viendo a las Kardashian hay más propensión a estar deprimido.

Sexo

El otro grave problema de la cultura pop actual es su hipersexualidad. Pese a que soy tradicionalista, no quiero caer en un puritanismo de la era victoriana, seamos francos. La cantidad de sexo irresponsable, carente de estética y erotismo propio que surge de una relación amorosa entre un hombre y una mujer, que puede ser absolutamente apasionado, hermoso y excitante ha sido sustituido por el vacío y la banalización del acto sexual. La hipersexualidad que vemos en los medios ha influido en la promiscuidad, aumento de tasas de transmisión de enfermedades de transmisión sexual, infidelidad y relaciones de pareja tan dañadas por la cultura pop que terminan en divorcios y amargas peleas.

Culto a la personalidad

Ser famoso antes implicaba que se poseía talento. Hoy día se le da más valor a quienes tengan la capacidad de asquearnos con sus malas decisiones y comportamientos erráticos que a aquellos que se esmeran en tener talento y saber impresionar positivamente.
La vulgaridad ha reemplazado la excelencia.
Muchos jóvenes creen que el narcisismo es la forma más satisfactoria de llenar las expectativas que se tienen de la vida. Y se busca obtener validación de los demás en forma de Likes, y corazoncitos en redes sociales como Facebook y Snapchat. La gente no busca talento, significado y propósito en el Instagram de Lady Gaga, con lo que se topan es con el narcisismo de esta mujer de nariz ganchuda.
Desde que las celebridades y su narcisismo se convirtieron en objetos de adoración secular la tasa de suicidios ha aumentado de forma sostenida desde 2010 entre los jóvenes (datos del CDC). Los jóvenes son tan miserables, tristes e infelices porque aspiran a algo completamente vacío e inalcanzable.

Música

La música ha sido quizá una de las artes más destruidas por esta corriente postmodernista, cuando antes los músicos realmente se preparaban para tocar un instrumento y pasar horas interminables practicando para que sus melodías sonaran perfectas, hoy día las melodías son diseñadas por algoritmos de computadoras que hacen que todas las canciones suenen con el upbeat tempo de un bajo ahogado de forma idéntica, los artistas se visten todos igual, y la profundidad de la letra de las canciones llega a “Tu eres mi cachorrita mamá”.
Con la forma perversa en la que el postmodernismo se ha apoderado de la música, a los adolescentes de hoy en día se les impide la posibilidad de ventilar sus frustraciones y rabias propias de esa edad en música, y otras formas de artes, que siempre funcionaron para vencer obstáculos y encontrar inspiración para seguir adelante.

En vez de ello ahora los adolescentes son sumergidos en el juego de la política de identidades y corrección política, una especie de barrio mental.

¿En que ha contribuido de forma positiva la cultura pop de tu generación?
Mi generación vio nacer el Rap, el reggaetón, los ritmos caribeños hipersexuales, la changa tuky, el neofolklore, el vallenato electrónico, etc.

Cuando yo era chamo, MTV ponía vídeos de música alternativa, porque la basura plástica pre-fabricada siempre existió y uno podía escuchar Evenflow, Cherub rock, Smells like teen spirit, everlong y Desorden Público. Ahora no hay alternativas.

Las Contra-culturas y subculturas.

Lo que solía estar dominado por estudiantes e ideas, ahora lo dirigen celebridades y productores con lo que ellos creen que deben ser los comportamientos y las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos. La contracultura creada por las olas que siguieron la nueva izquierda estudiantil de los sesenta devino en la adopción de espacios seguros, corrección política, y el no herir los preciosos sentimientos de quienes se puedan sentir amenazados por cualquier tipo de afirmación positiva.

¿Desde cuando el ser cool y estar “en la onda” se convirtió en una plataforma para que todas las demás opiniones quedaran invalidadas de forma automática?

El vestirte con unos jeans rotos, escuchar música muy ruidosa, y tener un activismo político de calles devino en escribir interminables posts en facebook en los que el autor realiza una masturbación mental en loas de lo progre, liberal y anti-sistema que dice ser.

La cultura pop aniquiló las contraculturas como las conocemos, ahora toda la cultura gira en torno al conformismo y de apreciar al perdedor. Por eso hay juegos de ligas infantiles de beisbol interminables en los cuales al bateador no lo ponchan con tres strikes sino que debe intentarlo hasta que batee un hit o un fly, se entregan premios al último lugar en competencias de excelencia y la distinción y masculinidad están siendo socavadas.

Los jóvenes están tan absorbidos por los cánones de la cultura actual, que los envuelve por completo que no tienen tiempo ni les pasa por la cabeza el rebelarse contra la cultura de la modernidad.
Cuando hay generaciones enteras dentro de una sociedad que no sienten inclinación por querer formar su propio concepto del mundo, la mentalidad de rebaño impera. No hay atrevimiento, ni individualidad ni deseo de distinguirse por excelencia entre los demás.

El (((Arte Moderno)))

La guerra que ha librado el postmodernismo contra la verdad, la belleza y la estética ha sido grotesca, hoy en día cualquier cosa puede ser considerada arte. ¿Por que? porque cuando filosófica y prácticamente se cercena los conceptos de estética de la mente de las personas, cualquier cosa, desde un urinal firmado, pasando por una cesta de escombros, un negro maricón encaramado en una escultura, o un crucifijo suspendido en orina humana puede ser considerado arte.
El marxismo cultural se ha encargado de hacer de todo lo que son las artes, entendidas estas como algo exquisito y único, en algo feo, repugnante y que no inspira nada. Lo que se suponía debe inspirarnos, ahora nos deshumaniza.

Por último

La cultura pop es considerada por los teóricos de movimientos radicales islámicos fundamentalistas como la razón de existencia de éstos, para hacerle frente a lo que los musulmanes consideran que es occidente hoy dia. Estos bárbaros creen que occidente está debidamente representado por la cultura pop actual. Los yihadistas en occidente están tan inmersos en la cultura pop que entran en profundas depresiones y terminan siendo el perfecto atacante suicida, ya que ven en el suicidio la única forma posible de redimirse del mundo de libertinaje y pecado en el que están sumidos.
Piensen en eso sólo por un instante: Que Daddy Yankee, Jersey Shore, Justin Bieber, Miley Cirus y las Kardashian sean consideradas por terroristas islámicos razones válidas para atacar a occidente. ¡¿Quien podría argumentar algo en contra de ellos?!

Cuando defendemos a occidente, no nos referimos a defender a piltrafas como Omar Acedo, Eleazar Caps, o Katy Perry, nos referimos a preservar obras como el David de Miguel Angel, la Victoria Alada de Samotracia, Wagner, o las letras del Gloria al Bravo Pueblo.

Las generaciones actuales se aburrieron de lo que heredaron y olvidaron que hasta en términos biológicos, toda nuestra identidad y el heraldo de nuestra existencia está atado a todo aquello que existió antes de nosotros. Así que si se nos olvida a los occidentales que hicimos, que construimos, que compusimos y quienes somos, nuestra identidad pasa a tener un sentido vacío, un vacío dispuesto a ser llenado por cualquier basura que se pueda encontrar.

La estética debe regresar a formar parte de la cultura pop. La derecha ha ganado prácticamente todos los debates en los años recientes. Tras años de recibir palizas culturales por parte de la degeneración roja, sus cánones de revolución comienzan a socavarse, sus pilares de mal gusto y libertinaje están débiles. Hoy por hoy, es el momento perfecto para que la derecha y sus militantes puedan reclamar un lugar del cual habían sido desplazados. Y este es el debate cultural.
La forma en la que podemos derrotar a la izquierda es con nuestra cultura, nuestros valores, nuestra identidad y nuestra tradición.
El tradicionalismo es la nueva contracultura, la que puede poner un alto al postmodernismo y hacerle a la derecha ganar terrerno entre generaciones de millenials acostumbrados a recibir validación por likes en facebook.
Es la contracultura de la tradición y el conservadurismo la que puede hacer que los hombres dejen de tomarse fotos frente al espejo del gym y recuperen su masculinidad y le hagan frente al feminismo que quiere destruirles sus genitales.
Es la contracultura de la tradición la que puede hacer que la mujer de hoy día sea mucho más hermosa y atractiva exhibiendo el carácter y compostura de una dama, que comportarse como un marinero borracho.
Esa es la misión de la guerra cultural para la derecha, recuperar los espacios secuestrados por el postmodernismo para ponerle fin a la cultura de la adoración de lo feo y lo vulgar.

Necesitamos un nuevo renacimiento cultural que esté inspirado por el talento, la belleza y la exaltación de los logros de la humanidad.

No será fácil, pero no es imposible.

 

 

Yukio Mishima

Aquellos que ya no quieren pelear,
cometen actos de cobardía
La guerra se convirtió en un inconveniente
Y ahora prospera entre sombras.
La confianza entre esposos y amigos ha desvanecido.
la engañosa democracia ha tenido su día.
El mundo está plagado,
de fácil y doble armonía

-Yukio Mishima, “Las Voces de los Espíritus Heroicos”

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Yukio Mishima, (1925-1970) nació bajo el nombre de Kimitake Hiraoka en una familia de clase media del Japón, fue autor de muchos libros, escribió obras de teatro y fue un actor. Es uno de los autores que más ha influenciado de forma perdurable sobre la derecha europea y norteamericana posterior a la segunda guerra mundial.

En conmemoración a su nacimiento, me gustaría compartir unas líneas con ustedes sobre su vida. Uniendo Puntos se ha convertido en un punto de confluencia de muchas corrientes de pensamiento de la extrema derecha continental. Es importante para mi que muchos conozcan la obra de Mishima, así como de muchos otros tradicionalistas y ultra conservadores que influencian a la derecha alternativa.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la civilización ha olvidado lo que es el lado oscuro del sol naciente (algo así como un juego de palabras al Dark Side of The Moon, de Pink Floyd) gracias a la las leyes de Ocupación de un desmoralizado y destruido Japón.

Los impulsos colectivos de esa sociedad han sido reprimidos tras años de ocupación occidental: Japón tras haberse rendido fue objeto de una serie de draconianas medidas para restringir los aspectos más nacionalistas de una sociedad que veía al Emperador y a su Casa Real como un semi-dios, era una sociedad etnocéntrica, cerrada y para nada cordial con toda forma de invasión, capaz de poder combinar los aspectos de la calma y la belleza de las artes y la naturaleza con la extrema violencia que podemos ver en los anime y manga.

El Japón que en cierto modo vemos: ese de turistas con una cámara Nikkon y una lente de altísima resolución tomándole fotos a todo lo que se les atraviesa por el medio, japonesas extremadamente serviciales y corteses, y ejecutivos sonrientes ha sido lo que Occidente ha buscado que esa sociedad exude.
No debemos olvidar que los japoneses, como buena civilización oriental no ven al mundo de la misma manera que nosotros, la tierra del Sol Naciente, es la tierra del Trono del Crisantemo y la tierra donde la represión es brutal y se lleva adelante con espadas.

Esa dualidad: La del Crisantemo como una expresión de las artes y la katana como una expresión de la tradición militar es algo de lo que Yukio Mishima explicó en su diversa obra.
Después de firmar el instrumento de rendición, la propaganda americana de los aliados pintó a los japoneses como una banda de salvajes. Esta imagen nunca caló bien en la psique del japonés que vivió la época de la guerra y la de la ocupación siendo una nación vencida militarmente pero no derrotada de espíritu.

El ethos de cualquier sociedad tradicional, independientemente del tiempo, espacio y etnia es una tradición perenne marcada en el corazón de los japoneses, esto fue descrito por Julius Evola, quien desmostró en sus escritos que las tradiciones culturales tienen proyecciones análogas-Lo que perciben como terrenal es una reflexión del cosmos, lo mortal es una reflexión de lo divino. Los japoneses consideran a su Rey, a su Emperador como un enlace entre la tierra y el cosmos, lo humano y lo divino. Este fue el ethos tradicionalista que WB Yeats quiso revivir de la civilización occidental al escribir su obra. Y de la misma manera, es la forma en la que Yukio Mishima quiso revivir al exigir la resurrección de la ética Samurai en el Japón.
En ese tipo de sociedades tradicionalistas, el Rey también es un sacerdote que sirve de enlace directo hacia lo divino. El guerrero es mucho más digno de honor que el comerciante, y la sociedad es estrictamente jerárquica y se le considera una reflexión terrenal del orden divino.

Cumplir con el deber del orden divino como un soldado, campesino, rey, sacerdote o mercader, es el propósito de vida cada individuo y está sancionado por la ley y la religión.

Es por ello que en las sociedades tradicionales, el rol del mercader es subordinado, y el imperio del dinero –la plutocracia- esa que vemos en Occidente hoy día, se considera una reversión del ethos tradicional: un síntoma de la pudrición cultural.
Cuando el feudalismo en Japón fue abolido, las prebendas de los Samurai fueron cambiadas por bonos y letras de cambio, para ellos, esto implicaba ser degradados a ser un comerciante para poder sobrevivir.
Durante la guerra, los japoneses se consideraban a si mismos como la única nación en el mundo que había logrado mantener un orden divino. Ellos creían y estaban convencidos que era su deber imponer este orden al respo del mundo.

El Bushido japonés “la forma de vida del Samurai”, es análoga al orden de otras sociedades tradicionalistas, como la de la caballería del medioevo europeo o la del código del guerrero que Krishna le explicó a Arjuna en el Bhagavad Gita. Para el guerero japonés, la aristocracia es la espada, un objeto sagrado, fraguado de forma ceremoniosa y su uso es sujeto de normas precisas. (Hasta filmes buenos y degenerados como Kill Bill de Quentin Tarantino respetan eso del ritualismo).

Mishima insistía en sus obras que Japón debería volver a un balance entre las artes y su espíritu marcial que le fue arrebatado. Es por ello que él rechazaba el intelectualismo puro y se veía a si mismo como una síntesis entre académico y guerrero que favorecía las acciones en vez de las teorías.

Los japoneses de hoy día puede que les cueste mucho reconocerse a si mismos y a su carácter nacional pasado: Uno en el cual le eran leales a su Emperador, honraban a sus padres, temían con horror el no pagar sus deudas morales. Todos estos valores se han diluido en una era impulsada por la abstracción vacía que da una pantalla del nuevo Nintendo Switch o el último iPhone.

El ideal estético de Mishima no rechaza la tecnología, sino que la recibe con los brazos abiertos, provisto que esta siempre pueda permitir revivir ese espíritu de tradición que le fue arrancado a Japón tras 1945.
Para Mishima la idea de una muerte violenta en plena juventud era la forma clásica de pensar de muchos de los de su época y de los que la precedían.

A Mishima le fascinaba la idea del espíritu heroico de los soldados a punto de entrar a la batalla y enfrentarse a la muerte, la naturaleza trágica de su llamado y las formas en las que partirían a otro plano.

Yukio Mishima jamás se vio detenido o reprimido por sus debilidades físicas: hay un cierto aspecto Nietzscheano del Ubermensch  en él. Por eso cuidaba con recelo su figura, y hacía que sus estudiantes y discípulos siguieran el mismo régimen dietético y de ejercicios, el consideraba que el alistamiento militar y la muerte certera que le seguía eran cosas que estaban por venir. Y pese a ese se convirtió en el presidente del club literario de su universidad, y sus poemas patrióticos fueron publicados en múltiples revistas estudiantiles. También fundó su propio periódico y se nutrió con los clásicos de la literatura japonesa, fue en esa época en la que conoció al grupo literario editorial Bungei Bu, los cuales veían aspectos de santidad en los conflictos bélicos. (Debemos entender que los orientales no ven el belicismo con los mismos ojos con los que los vemos los occidentales, para ellos esto forma parte de la vida, y es deseable, mientras que para nosotros implica algo indeseable que acaba con nuestras vidas, para ellos la guerra, junto con las artes, son dualidades que dan un propósito).

Mishima pese a su disciplina al hacer ejercicios y mantenerse en forma apenas pudo pasar el examen médico para poder ser militar y fue reclutado en una fábrica de aviones donde se producían aviones kamikaze.

A finales de 1944 publica su primer libro Hanazakan no Mori (El bosque en plena floración), y fue reconocido instantáneamente.
Mientras que el rol de Mishima en la guerra no fue el que éste deseó, pasó eñ resto de su vida en el mundo de la post-guerra intentando lograr sus ideales de tradición y ética samurai, haciendo que Japón regresara a su verdadero carácter mientras en esa tierra surgía una era democrática de paz absoluta en terminos “occdientales”.

A partir de 1952 Mishima, con una afección pulmonar viaja a los EEUU, de allí viaja a Grecia y entra en contacto con los clásicos Helénicos, leyó a Nietzsche y decidió ser tan buen escritor como era fisicoculturista.

El fin de mi vida es adquirir todos los atributos del guerrero – Yukio Mishima 1966

En 1960 Mishima escribe el cuento corto titulado Patriotismo, en hono de la rebelión de 1936  Ni Ni Roku,  de los oficiales del ejército de la facción Kodo-ha, que quisieron atacar a la Unión Soviética al oponerse a la facción Tosei-ha, que querían atacar a los británicos.

Esta rebelión y el suicidio tuvieron un impacto profundo en los escritos de Mishima y formaron la metafísica de su obra, sus proyecciones y acciones, que iban más allá de la política y entraban en lo que los hindúes llamaban el dharma.

En 1966 solicitó permiso para entrenar en los campos del ejército japonés y allí escribió “Caballos fugitivos”- una historia en la que el personaje principal era un estudiante ultraderechista radical y practicante de artes marciales que comete el hara-kiri después de matar a puñaladas a un hombre de negocios. Mishima usó la literatura para diseñar el como el había visto su propia vida desenvolverse y terminar con el trasfondo de la tradición y de la historia.

Mishima estuvo invulocurado en actividades subversivas contra el orden establecido y durante mucho tiempo se ocupó en iniciar una logia militante que buscaba restaurar el antiguo Imperio Japonés. Para él, toda la confusión moral de la era de la postguerra se debía a la renuncia del Emperador de su estatus divino. La renuncia moderna del feudalismo y la transición hacia el capitalismo y la sociedad abierta liberal, con la consecuente industrialización alteraba para Mishima lo que debían ser las relaciones naturales entre los individuos. El amor real entre una pareja requiere de un tercer término, el pex de un triángulo personificado, en este caso por el Emperador.

Es por ello que Mishima crea su propia milicia, los Tatenokai (La Sociedad el Escudo), para revivir el espíritu de los Samurai dentro de si mismos. Esta sociedad se basaba en tres grandes principios:

  1. El (((Comunismo))) es incompatible con la tradición, cultura e historia Japonesa y atenta contra el orden Imperial establecido.
  2. El Emperador el es símbolo de la comunidad histórica, cultural e identidad racial del Japón.
  3. El uso de la violencia está justificado en vista de que el (((comunismo))) es una amenaza.

La milicia de Mishima no tenía más de cien integrantes y era un ejército pequeño dedicado a estudiar el pensamiento japonés y a perfeccionar sus cuerpos y mentes sin ningún tipo de agitación política. La base metafísica de Mishima para ser esto yacía en que él creía que su ejército debería ser el más desarmado pero el más fuerte espiritualmente.

Al igual que los conquistadores de las Américas, los milicianos de Mishima estaban llenos de conciencia racial, orgullo nacional y determinación por alcanzar algo que estaba más allá de ellos.

El camino de la tradición de Mishima y sus milicianos, fue el mismo que sostuvo a los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial contra fuerzas materiales que eran abrumadoras y más poderosas que ellos.

Mishima fue un antiliberal que rechazó los aspectos más occidentales sobre la forma en la cual se afeminó al hombre japonés, que veía obsesionado con la moda, el sexo y lo fatuamente material.

El 25 de noviembre de 1970 fue el día que Yukio Mishima eligió para cumplir su destino como un Samurai, atando la fe a su espíritu contra la era moderna. Ese día, junto a cuatro otros Tatenokai, usando cintas en la cabeza, entraron a una instalación militar en Ichigaya en Tokio y tomaron por rehén a un General, con la intención de obligar a éste a que reuniera a sus tropas para que Mishima se dirigiera a ellos. Mishima y su teniente luego se harían el Hara-kiri. Sólo se usaron dagas y espadas durante ese asalto.
El general fue atado y amordazado, las tropas fueron reunidas y los colaboradores de Mishima repartieron miles de panfletos con un llamado a la rebelión abierta para la restauración del Imperio Japonés.

Mishima se dirigió a la multitud haciendo un llamado a los presentes a preguntarse dónde yacía su identidad nacional, que la nación japonesa como la conocían había dejado de existir en el momento en el que el soldado japonés dejó de ser un Samurai y se convirtió en un mercenario al servicio de occidente.

Sus últimas palabras fueron “Salve el Emperador”.

Mishima se fue del balcón y se clavó una daga en el estómago, haciéndola girar en el sentido de las agujas del reloj.
Diez mil japoneses, la mayoría no asociados a círculos de la extrema derecha acudieron al funeral de Yukio Mishima, el más grande de su momento. Para Mishima, su suicidio, en la forma del Hara-kiri, así como el haber elegido el sitio dónde morir eran una forma absolutamente honrosa de morir. Para hombres como él, con esa forma de pensar, el suicidio no es una forma de derrota sino la forma más radical de expresarse para poder proteger su propio honor.

A diferencia de la visión occidental que tenemos sobre el suicidio, que data de tiempos Agustinianos, quien arguyera que la vida es un regalo divino y que no está en manos de los terrenales el tomarla, el acto del suicidio es, ante los ojos orientales algo tradicional y honroso, una especie de acción bajo la cual la gente se redime a si misma.

El suicidio de Mishima, y su exigencia de la revisión cultural y la reemergencia nacional consternaron al Japón en su momento. Debemos entender que Mishima fue consentido por los medios occidentales durante mucho tiempo, su obra fue ampliamente traducida,  (incluso me he topado con un par de ejemplares de su obra en sitios tan inusitados como la librería las Novedades y en la Libería Lugar Común de Altamira, aquí en Caracas), el Hakagure, la biblia de los Samurai fue un best-seller después de la muerte de Mishima.

¿Fue la trayectoria de Mishima la de una estrella fugaz?
¿Representó de forma acertada el alma de su pueblo como él creyó que lo hizo?
¿Fueron sus acciones algo solitario y masoquista totalmente contrario a la degeneración progesista y postmoderna que vio en su Japón natal ocupado e inyectado con valores occidentales?
¿O fue, de alguna manera un retorno a las verdades fundamentales de lo que significaba ser japonés en contraposición a lo que es cualquier otra nacionalidad sobre la faz de la tierra?

Eso no lo se ni yo, ni probablemente nadie. Quizá la respuesta será una mezcla de todas esas preguntas en una sola oración o párrafo. Un occidental como yo, ciertamente está fuera de ranking geográfico y de weltanschauung y de la ferocidad del fuego y la fuerza y el circulo del sol naciente para poder responder a esas interrogantes, pero si puedo acercarme a poder intentar entenderlo.

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La tumba de Yukio Mishima en Tokio