Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Ghost in the Shell: A Review

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Cuando el director no entiende el material original, utiliza un elenco incorrecto y un material visual bastante sólido.
El problema principal de la cinta no son los personajes o sus voces, es el despojar a la historia original de su esencia.

Si quieres leer lo que escribí sobre Ghost in the Shell originalmente, lo puedes leer aquí.

Hace un par de días fui a ver con mi esposa la adaptación (((hollywoodense))) del clásico manga de Masamune Shirow, que a su vez fue la inspiración para uno de los clásicos más destacados del anime de Mamoru Oshii: Ghost in the Shell de 1995 y Ghost in the Shell 2: Innocence de 2004.

Mamoru Oshii hizo algo más que adaptar el manga homónimo de Masamune Shirow con conocimiento de causa y una sensibilidad afín: interiorizó ese universo, amplificó sus potencialidades filosóficas y construyó casi un evangelio para una espiritualidad poshumana que dejaría honda huella en no pocas obras literarias y cinematográficas adscritas a una sensibilidad cyberpunk.

La narrativa de intriga política, espionaje, terrorismo, violencia, sexualidad, tecnología en un mundo futurista post-cyberpunk del año 2029 que propone enormes avances tecnológicos y científicos, toda vez que se contrapone a cambios radicales en el orden y jerarquía social.
El mundo de Ghost in the Shell narra la vida de hombres que dependen de implantes cibernéticos para sobrevivir, inteligencia artificial y robots capaces de sentir emociones.

Los aspectos filosóficos de Ghost in the Shell son profundos, por una parte es fundamental entender que la cultura japonesa es única entre las culturas asiáticas, para nosotros los occidentales es difícil entenderla y poder hacer conceptos de ella.

El arco narrativo de Ghost in the Shell es minimalista, filosófico y existencial pues nos hace preguntarnos a nivel metafísico:

¿Qué nos hace humanos a los humanos y que características hacen humanos a las máquinas como los robots?

La importancia de Ghost in the Shell como cine de derecha es que más allá de la trascendencia desde el cómic al anime y de éste a una super producción de Hollywood no es lo que cuenta el arco narrativo sino la forma en la que lo hace.

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Motoko Kusanagi, desde el manga original hasta la cinta de 2017 interpretada por Scarlett Johansson.

La historia es un thriller futurista de espionaje en un mundo cyberpunk, la protagonista principal es Motoko Kusanagi, un robot con cerebro y alma humana, en profunda contradicción de si misma, buscando entenderse y encontrarse a si misma. Kusanagi está a cargo de liderar un cuerpo élite antiterrorismo y de espionaje gubernamental llamado Sección 9 de Seguridad Pública.

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Desde la secuencia inicial del salto al vacío y el camuflaje óptico, hay lugares comunes y fieles a la cinta original, pero la versión kosher da un giro en su trama para narrar los hechos a su propia manera. El director de la cinta, Rupert (((Sanders))), el mismo que dirigió Blancanieves y el cazador de 2012 y el anuncio publicitario de Halo 3 ODST quiso tomar otros aspectos de otras versiones de Ghost in the Shell como lo fue Stand Alone Complex (Kenji Kamiyama, 2002).

Espero haber sido lo más fielmente infiel para haber hacho algo diferente en términos de estructura narrativa – Rupert Sanders

Para el directo la clave era crear una historia nueva que integrara varios aspectos ya conocidos de la franquicia. Es por ello que decidió recrear la estética cyberpunk para mostrarnos una ciudad repleta de hologramas, androides y aparatos futuristas en la que robots y humanos transitan por la vida enchufados a una realidad virtual, igual que nosotros con el teléfono celular hoy en día.

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Ghost in the Shell 2017 yerra en aspectos fundamentales.

Se cambió la profundidad filosófica de arco narrativo por escenas de acción cuando pudieron haber hecho lo mismo siendo fieles al contenido original en vez de hacer una adaptación.

La (((familia))) de Hollywood carece de heroísmo, y pese a que Scarlett Johansson intentó gesticular y actuar como si no se sintiera cómoda con su cuerpo, no logra captar la profunda desconexión que vemos en el dibujo animado entre su cuerpo y su alma. Y esto es la raíz, la idea seminal de la serie original.
Ciertamente la cinta actual está repleta de estímulos visuales increíbles y muy bien hechos, es Hollywood, después de todo. Pero con esos estímulos visuales, los realizadores de la cinta pudieron también estimular los aspectos más profundos de nuestra mente al mostrarnos el cuestionamiento metafísico que presenta la historia original, aquella de una sociedad compleja que se conectó a supercomputadoras y que la humanidad padeció de una invasión tecnológica a todos los niveles.
No en vano vemos a un protagonista decir que hizo ponerse un hígado robótico para beber hasta emborracharse todos los días sin ningún tipo de consecuencias. De nuevo, es la presentación de la agenda política militante de la (((tribu))) que propone vivir de forma libertina, haciéndole toda clase de perversidades a tu cuerpo y mente sin tener que preocuparte de las consecuencias a la postre.

Motoko Kusanagi es capaz de reproducir los estímulos de sus órganos para mantenerse como un fantasma a lo largo de la historia. Ella recibe daños durante combates con terroristas y máquinas, es reparada y refaccionada toda vez que es capaz de mantener las emociones propias de un ser humano.

En el mundo de Ghost in the Shell, la información es un impulso digital capaz de ser guardado en un súper computador y transferido de un hardware a otro, la mente humana también puede ser transferida no sin antes sufrir alteraciones tras pasar de un recipiente material a otro. Ese es un concepto que en términos japoneses contrasta mucho con la idea de la pureza del espíritu, propio del orden jerárquico y familiar japonés, de la veneración de los ancestros.

Quizá esta versión kosher de Ghost in the Shell buscó ser un merecido homenaje pero haya terminado no más con el esqueleto y la piel del clásico porque desechó lo sustancial e hizo banal el ethos, pathos y logos de la película.
No por ello es una mala cinta.
El error fundamental de la cinta es intentar mezclar la cosmovisión japonesa (lenta y pausada con fondo filosófico) con el estilo americano (acción, espectacularidad y explicaciones para idiotas).

El arte debe ser algo que nos inspire y nos invite a pensar. Y esta cinta no lo hace si tu primer contacto con la historia de Kusanagi es la que Scarlett Johansson interpreta y no la del dibujo animado o el manga.

Si te gustó el anime o el manga podrías ir a verla con curiosidad. Si eres un purista, saldrás decepcionado.

7 de 10.

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Cuando la izquierda nos arrebata el entretenimiento: Premios (((Oscar))) 2017

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

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Desde que era muy pequeño siempre he visto los premios de la Academia, comencé a verlos con mi mamá y siempre ha sido una especie de tradición el ir a ver todas las películas de cartelera, y más recientemente descargarlas para poderlas ver.

(((Hollywood))) siempre ha sido completamente (((liberal))), es un resultado de la marcha de los marxistas culturales a lo largo de los años por todas las instituciones.

Ya hemos comentado previamente el cómo el arte, que debe ser algo que nos inspire, nos abra horizontes y nos haga reflexionar hoy día es algo vago, vacío, carente de valores inspiradores y de historias que nos hagan crecer e imaginar.

Últimamente el cine no es así, está repleto de historias de personajes que no dejan ningún tipo de enseñanza ni moraleja constructiva para nosotros, el sentido de lo heroico se ha perdido, y la mayoría de las historias que la (((izquierda))) considera inspiradoras están llenas de sentimientos de auto-intolerancia, self loathing, repulsión hacia todo lo que huela a nacionalismos, ideas prospectiva de self affirmation y un desacoplamiento de lo propio.

La noche de ayer, en el Teatro Dolby de Los Ángeles, en la República Popular de California, se llevó a cabo la octogésima novena entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, los famosos Oscar, cientos de (((Celebridades))), tan amantes de los refugiados que son incapaces de darles refugio a alguno en sus gigantescas mansiones desfilaban por la alfombra roja con sus vestidos, trajes y joyería de incontables diseñadores, una gala de varios cientos de millones de dólares que la prensa mainstream constantemente exalta a niveles de adoración casi de semi-dioses.

Basta que alguna celebridad o algún mortal muestre algún tipo de espiritualidad para que sea criticada duramente por los medios, que siempre hacen alarde de su secularismo, pero cuando se idolatran los vestidos y la actuación de Meryl Streep, ahí si no hay ningún tipo de conflicto, porque total…es el año en curso y es Meryl fucking Streep.

El show comenzó con un performance de Justin Timberlake bastante bueno, sin ningún tipo de declaración política, pero tan pronto como el anfitrión de la gala, Jimmy Kimmel tomó el escenario, comenzó una especie de misa de la izquierda: No habían pasado cinco minutos de su monólogo cuando hizo referencia a los millones de personas que veían los premios en otros países que ahora odian a los EEUU, en abierta referencia al anti-americanismo que se exalta cada vez que un republicano está en la Casa Blanca.

Los proletarios de la República Popular de California no parecen superar que Donald Trump es el presidente y que no hay nada que puedan hacer al respecto, por eso Jimmy Kimmel en su presentación nos recordó porque a Hollywood le dicen burlonamente “La La Land”.

Esto de inmediato me trajo recuerdos de cuando Michael Moore se metió con George W. Bush al pronunciar su discurso de aceptación por haber ganado el Oscar a mejor documental por Bowling for Columbine.

 

Jimmy Kimmel también se dio cuenta de que con su grandilocuencia desde un teatro repleto de millonarios ñángaras no podía reparar la supuesta división que aqueja a la nación norteamericana y por ello hizo referencia a Mel Gibson, al decir que él era el “único corazón valiente” en  el teatro pero que el tampoco iba a unir a los Estados Unidos.

A menos de diez minutos de monólogo ya había surgido la primera referencia a Donald Trump directamente cuando Kimmel agradeció al presidente norteamericano por haber hecho que los Oscar del año pasado  no parecieran racistas.

Esto forma parte de una estrategia por parte de la izquierda hollywoodense bastante bien organizada: Por una parte insisten en no querer dejar atrás el pasado porque en la entrega anterior surgieron protestas en las cuales las minorías reclamaban el hecho de que no habían artistas inmigrantes y negros nominados nominados a ninguna categoría, entonces los robots que escupen tuits tomaron esa (((red social))) por tormenta con la etiqueta #OscarsSoWhite.
Los blancos no hacemos protestas en twitter cuando el juego de las estrellas de la NBA es “muy negro” porque no hay ningún jugador blanco en el róster. La evidente falta de talento de ciertos demográficos en algunas disciplinas no se resuelve creando cuotas y dándoles premios por  tener un color de piel más oscuro. La discrminación positiva sigue siendo discriminación.
Por otra parte, la estrategia de ese monólogo de Jimmy Kimmel busca hacer lucir a Donald Trump como la personificación del odio para desviar la atención que uno de los demográficos más racistas, etnocentristas, discriminatorios es la (((tribu))) que habita (((Hollywood))).

Pero Kimmel decidió llevar las cosas a extremos mayores cuando hizo que las ovejas hollywoodenses le dieran una ovación de pie a Meryl Streep para defenderla de los perversos y dolorosos tuits que escribió el presidente Trump en respuesta al discurso de aceptación que esa actriz dio en la gala de los premios Golden Globes de este año.
El presentador de los Oscar quiso tensar la cuerda política aun un poco más al preguntarle en medio de la ovación a Streep si su vestido era de Ivanka Trump, para atizar la controversia en la cual una tienda por departamentos americana decidió sacar las prendas de la colección de la marca personal hija del presidente de sus estantes.
Kimmel termina su monólogo diciendo a los nominados que muchos de ellos darían discursos de agradecimiento al ganar su Oscar que provocarían la reacción del presidente Trump a las cinco de mañana, en forma de tuits iracundos enviados mientras se sienta a evacuar.
Si los Oscar deben ser una gala de buen gusto y moda, hacer referencias sobre los movimientos intestinales del primer mandatario de Estados Unidos en un monólogo introductor le quitan bastante nivel a esos premios.

¿Quien diablos escribe el libreto de esos monólogos?
El humor debería dar risa.

Después de la pausa comercial Kimmel decide decirle a la corresponsalía de CNN, New York Times y a otros medios que por favor se retiraran del teatro porque en esos galardones no se toleran Fake News, de nuevo otro ataque hacia la administración Trump que días antes había decidido revocar las credenciales a los corresponsales de esas cadenas para cubrir las ruedas de prensa de la Casa Blanca.

El primer premio entregado, el de Mejor actor de reparto fue para Mahershala Ali. Que curioso que un año después de que le reclaman a los Oscar que sólo le dan premios a gente blanca, el primer premio que entregaban esa noche era para un negro.
Tampoco fue nada asombroso el hecho de que una cinta iraní ganara el galardón a mejor film en idioma extranjero y que su productor, Asghar Farhadi haya boicoteado la ceremonia debido a que la administración Trump prohibió que los ciudadanos de siete países que apoyan el terrorismo islámico viajen a EEUU, por eso puso a una mujer a leer un comunicado al aceptar el premio por él.

Es un gran honor recibir este gran precio por segunda vez. Me gustaría agradecer a los miembros de la academia y a mi equipo en Irán, a mi productor, a Amazon y a los que nominaron junto a mi. Lamento no estar con ustedes esta noche. Mi ausencia se debe por el respeto que le debo al pueblo de mi país, y a las seis otras naciones a las que se les ha faltado el respeto con esta ley inhumana que prohibe la entrada de inmigrantes a los Estados Unidos y que divide al mundo.
Dividir al mundo entre nosotros y los otros y colocar a los otros en la categoría de enemigos crea miedo. Y es una justificación engañosa para la agresión y la guerra. Estas guerras previenen que la democracia y los derechos humanos triunfen en países que han sido las víctimas de la agresión.
Los cineastes pueden poner sus lentes en estos países y pueden capturar las calidades humanas que tenemos en común y romper con los estereotipos de las varias nacionalidades y religiones. Los cineastas crean empatía entre nosotros y los otros. Una empatía que necesitamos hoy mas que nunca. De parte  del señor Farhadi, muchas gracias.

-Discurso de aceptación leído por Anousheh Ansari durante la entrega del galardón a mejor cinta en idioma extranjero.

Yo pienso que si el señor Farhadi fuera tan campeón de las causas justas y los derechos humanos, denunciaría el asesinato de homosexuales, el cruento trato hacia la mujer iraní y la censura a la prensa en su país de origen, pero no lo hizo. De igual manera, el Ministro de Relaciones Iraní envió un tuit felicitando a los productores de la cinta y exaltando el hecho de que se protestara en contra del veto presidencial contra el terrorismo musulmán, un tuit que después fue borrado.

Es muy irónico que un iraní le de lecciones de derechos humanos y de amigos y enemigos a los Estados Unidos de América. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un iraní reclamar que los israelitas no pueden visitar Irán?

A lo largo de la entrega de premios vimos muchos discursos de aceptación cargados de política. El ganador de mejor maquillaje dijo que ese premio estaba dedicado a “todos los inmigrantes”. La izquierda no hace distinción entre un inmigrante ilegal sin papeles y alguien que es extranjero y tiene sus documentos en regla.

El ganador del Premio de la Academia a Mejor Documental comparo de forma fraudulenta a las víctimas de O.J. Simpson con otras supuestas víctimas de violencia policial y de racismo.
Resulta que las víctimas de O.J., Nicole Brown y Ron Goldman fueron brutalmente asesinadas por un ex-jugador de fútbol americano que perdió la cabeza y mató a su esposa, una mujer blanca de la que abusó durante años y a un tipo que estaba en esa casa en el lugar y en el momento equivocado.

Cuando Jimmy Kimmel presentó al presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas hizo referencia a que la presidencia de la academia valoraba “tanto las artes como las ciencias”, en abierta referencia al estereotipo de que los republicanos no valoramos la ciencia por abrazar nuestras Biblias. Y el discurso de la presidencia de la Academia también estuvo fuertemente politizado, cuando expresa que para la Academia “el arte no tiene fronteras, idiomas, o fe, y que nos une, independiente del país de origen” –Imagine there’s no country, it’s easy if you try- does that ring a bell?

Cuando Viola Davis se ganó el Oscar a mejor Actriz de reparto, de forma muy arrogante expresó que aquellos que están en las artes son la única profesión que celebra lo que significa vivir una vida. – Como médico me pregunto si esta mujer sabe que los que estamos en las ciencias de la salud preservamos con nuestra labor la vida de la gente.
Pero viniendo de un colectivo que acude a la gala con prendedores de Planned Parenthood, una organización que practica abortos a sietemesinos y que luego vende los restos de esos seres humanos para la investigación en células madre, no valoro mucho ese tipo de afirmaciones.

El mexicano que le tocó presentar los nominados al galardón de mejor cinta animada decidió hacerle saber que el está en contra de los muros en México, unas afirmaciones completamente fuera de lugar.
“Los actores de carne y hueso son trabajadores inmigrantes, viajamos por el mundo, construimos familias, construimos historias, y construimos vidas que no pueden ser divididas. Como mexicano, como latinoamericano, como un inmigrante, como un ser humano, estoy en contra de toda forma de muro que nos busque separar”. – a ese mexicano sólo le faltó ponerse a gritar “He will not divide us” como Shia LaBeouf  en una calle neoyorquina junto con otros millenials con enfermedades mentales.

Y lo más extraño de la noche fue cuando Warren Beatty y Faye Dunaway presentaron el Galardón a Mejor Película. En un momento incómodo Faye Dunaway lee la tarjeta que contenía el sobre anunciando que el musical La La Land había ganado el Oscar, el equipo de producción de La La Land, los actores, actrices y directores suben al escenario y dos de ellos dan sus discursos de aceptación, curiosamente sin haber politizado el asunto para luego ser interrumpidos por el equipo de producción de los galardones, anunciando que había un error y que la cinta ganadora era Moonlight, una cinta sobre un negro maricón y pobre, en vez de la muy blanca La La Land.

Yo no percibí una diferencia discernible entre el grupo de millonarios que hicieron La La Land y que decían en sus discursos de aceptación que buscan usar su trabajo para crear y ser heraldos de la igualdad, diversidad, inclusión, tolerancia, paz y amor y el otro grupo de millonarios que produjeron Moonlight y dicen al aceptar el galardón que quieren inspirar a la gente, a “niños negros y niñas marrones” y a otros que nos ven desde la casa “sintiéndose marginaliados”.

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

Los oscars dieron sueño, más de una vez me quedé medio dormido durante la transmisión y ocasionalmente abría la guía de canales para ver que otra cosa había en la tele. 

Rogue One, a review

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La mejor película de Star Wars, después de El Imperio Contraataca, en mi opinión

Rogue One es una película tipo spin-off, es una historia tangencial a la trama de la Guerra de las Galaxias, la historia de la lucha épica de la familia Skywalker en una galaxia muy lejana, hace mucho tiempo.
La trama de Rogue One nos narra la historia de cómo la alianza rebelde se hizo con los planos para destruir la Estrella de la Muerte.

Tiene un arco narrativo muy interesante, el libreto me parece que está bien escrito, y el tempo de la película es agradable.
La actuación es uniformemente buena, y como toda película de la Guerra de las Galaxias, los efectos especiales son excelentes, las escenas de batalla son cruentas y violentas.
De más no está decir que esta película, que vi con mi familia me encantó.

Cuando vi el trailer pensé que iba a ser un remake de la pésima “Despertar de la Fuerza”: Una tipa que es actriz principal con más superpoderes que Darth Vader, un elenco multirracial y multicultural con una historia que gira en torno a la Estrella de la Muerte. Pero no fue así.

A diferencia de “El despertar de la fuerza” que no es más que “Una Nueva Esperanza” y “El Imperio Contraataca” metidos en una licuadora con corrección política e ideología (((hollywoodense))), (((feminista))) y (((diversa))), Rogue One rescata ciertas cosas que Disney, y (((Hollywood))) en general parecían haber olvidado: La naturaleza de lo heroico.

Rogue One nos sitúa justo antes de los acontecimientos narrados en “Una Nueva Esperanza”. Algunos personajes de las otras cintas están presentes, pero son todos cameos, esta película nos da un elenco de nuevos personajes y un nuevo arco narrativo a la ya bastante extensa saga de La Guerra de las Galaxias.
En vez de hacer un remake de los otras cintas o apelar a la nostalgia de la trilogía original esta cinta nos da algo que a los fans de Star Wars queríamos: rescatar el heroísmo de la saga.

La personaje principal es Jyn Erso, interpretada por Felicity Jones, y no es  un personaje como Rey en “El despertar de la Fuerza”. Esta muchacha fue separada a una edad muy temprana de sus padres y criada por un rebelde Jedi llamado Saw Gerrera, interpretado por Forrest Whitaker, quien le enseñó a pelear y defenderse en el arduo mundo de la clandestinidad y la lucha contra el Imperio Galáctico creado por el Emperador Palpatine y Darth Vader.
Jyn se embarcó en una vida de forajida, pero pese a este es un personaje fundamentalmente femenino, eso quiere decir que no la vemos noqueando a tipos en secuencias de pelea que pesan tres veces lo que ella, ni que hace quedar a sus contrapartes masculinas como idiotas, ni que es una estrella y modelo a seguir del feminismo.
Jyn como personaje no tiene principios, sino que piensa y actúa en términos de relaciones personales. Ella no estaba de acuerdo con la Alianza Rebelde porque se sentía rechazada por ella ya que su papá, como vemos en la cinta es secuestrado por el Imperio Galáctico para diseñar la Estrella de la Muerte.

Jyn se une a los rebeldes con la vaga esperanza de que eso podría hacer que ella volviera a tener algún contacto con su padre, algo bastante positivo. El arco narrativo realza la importancia de la figura paterna en la crianza de los hijos. Pese a esto, Jyn es capaz de mantener su heroísmo.

Pese a que el elenco sea multirracial, no hubo un intento deliberado de meter a la fuerza la palabra (((diversidad))) al emparejar a una actriz principal con un personaje negro mediocre como lo hicieron en “El despertar de la fuerza”.

Rogue One es una película para adultos, no le recomiendo a la gente que lleve a niños a ver esta cinta porque su tono es oscuro y conmovedor, con toques de humor genuino que nunca son de tono juvenil o lo suficientemente crudos para hacer que un niño se sienta atraído por ella, pese a que es de Disney y de Star Wars.
No hay Gunganos estilo JarJar Binks u ositos Ewoks.

Rogue One es un drama bélico

Los androides y clones de George Lucas fueron creados para privar a las guerras de ese mundo fantástico de pérdidas humanas reales y de hacer un sentido de abstracción de la tragedia que son los conflictos humanos de una forma muy sublime. Después de todo George Lucas se inspiró en la filosofía oriental y el sentido de cómo los asiáticos, en particular los japoneses ven el mundo para crear Star Wars, (basta con ver “La Fortaleza Escondida” y “El Cazador”, de Akira Kurosawa) .

Pero eso no lo vemos en Rogue One, en esta película no se apagan androides, en esta cinta la gente la gente se muere, y la muerte es muy, muy real, a veces súbita, inesperada y definitiva.

En el arco narrativo de George Lucas, los rebeldes son hombres, mujeres y extraterrestres prácticamente libres de pecado, no rompen un plato y son incapaces de cometer algún crimen, pese a que están en franca rebelión contra los poderes constituidos y buscan destruir el orden establecido. En Rogue One, los rebeldes son como realmente deberían ser retratados: guerrilleros insurgentes, bandidos, criminales, asesinos, saboteadores, ladrones y delincuentes, tan cruentos y capaces de asesinar como las mismísimas huestes del Imperio Galáctico al servido de Lord Vader y el Emperador Palpatine.

Diego Luna interpreta a Cassian Andor, un espía cruel, un sicario de la Rebelión con un propósito claro en el arco narrativo y lo hace muy bien.

En los filmes de George Lucas, los Gunganos y los Ewoks representan ese weltanschaaung tercermundista fantasioso de que los primitivos son capaces de triunfar sobre las máquinas de guerra avanzadas con arcos, flechas y piedras. En Rogue One, los rebeldes pelean con armas y la lucha es dura, encarnizada, sangrienta y cruel: tal cual como lo es la guerra, hasta que llega la Estrella de la Muerte y los vaporiza.

Todo ese terror tecnológico no tiene parangón al compararlo con La Fuerza, esto es Star Wars, después de todo, vemos como Lord Vader usa la fuerza y eso nos recuerda que este es un mundo donde los superpoderes son una ventaja enorme sumada a la tecnología.
En Rogue One hay un par de escenas en la que se ve el famoso sable de luz de los Jedi y por la forma en la que dicho sable es utilizado, se nos recuerda que los sables jedi le ganan a las pistolas de rayos láser.

De esta cinta vale la pena mencionar varias cosas:

  • La entrada por la cual Luke Skywalker lanza el misil en episodio IV es un diseño defectuoso hecho a manera de sabotaje.
  • La capacidad de los gráficos por computadora resucitan a Peter Cushing para interpretar a Grand Moff Tarkin, si usaron esa tecnología para poner a Tupac Shakur a rapear, también sirve para interpretar un gran papel.
  • LA BATALLA ESPACIAL ES ABSOLUTAMENTE VIOLENTA. (Mayúsculas colocadas a propósito)
  • Gareth Edwards, quien dirigiera el remake de Godzilla se lució.
  • Los últimos instantes de la película son particularmente intensos, conmovedores y llenos de sorpresas, en donde otros filmes hubiesen concluido, esta cinta nos da mucho más.
  • No hay ningún tipo de propaganda (((comunistoide)))

Los contras:

  • John Williams no hizo la banda sonora.
  • Darth Vader merecía más tiempo en escena aunque los breves momentos que está son suficientes para darle a la película un toque de frialdad propio del Imperio Galáctico.
  • Si el escudo planetario en el planeta Scarif podía impedir que Jyn transfiriera los planos de la Estrella de la Muerte, ¿por que no impedían que Bodhi Rook contactara a la flota rebelde para que les informara que estuvieran al tanto y pendiente de esperar la comunicación de Jyn?

Rogue One es muy, muy superior que “El Despertar de la Fuerza” y considero que Disney debería considerar no seguir haciendo continuaciones a esa película y hacer más películas como Rogue One. 

Al final de la “Venganza de los Sith”, el espectador queda con cierto placer al saber que se va de la sala de cine familiarizado con los eventos que siguen a continuación. Al concluir Rogue One, uno ser siente con la misma sensación ya que prácticamente hace conexión directa con “Una nueva esperanza”. Pero las batallas feroces y los sacrificios temerarios le dan a la rebelión un sentido de seriedad sublime que no conocíamos de esa facción en el mundo de Star Wars, y esto cambia para siempre la forma en la que vemos “Una Nueva Esperanza”.

Es por ello que Rogue One no es sólo una gran película por si sola. Sino que eleva y profundiza la trilogía original de George Lucas.

¿Por qué Harley Quinn no es una buena villana?

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En otras ocasiones he comentado temas de la metapolítica de ciertos elementos de la cultura pop:

  1. Te he contado cómo se nos ha alejado de la naturaleza de lo heroico,
  2. De cómo la corrección política ha buscado acabar con el cómic,
  3. De cómo nosotros vemos ciertos aspectos de los cómics surgidos en Japón y cómo los ven ellos.

Hoy quiero contarte cómo ciertos aspectos de Harley Quinn fueron distorsionados para poder adaptarla en Suicide Squad, la cinta de DC Cómics que se estrena mañana a nivel mundial.

Harley Quinn es un personaje de Batman: La Serie animada, que corrió en su primera etapa desde 1992 hasta 1995, este personaje nos es presentado en la serie animada de Batman como una actriz de reparto que complementaría al Guasón.
Poco a poco Harley Quinn pasó de estar en un segundo plano en una serie animada para luego ir hacia las tiras cómicas y a ser protagonizada por Margot Robbie en la cinta Suicide Squad.

Este personaje ha sido bien posicionado por la oficina de mercadeo de DC Cómics:
Han impreso tres álbumes de DC Cómics: Tiene su propio suplemento mensual, y dos miniseries de seis ediciones.
Es un personaje principal en la serie DC Super Hero Girls.
Y ha tenido más de una docena de apariciones en videojuegos de la franquicia Batman y sus spin offs desde 1994.

¿Cómo se convirtió Harley Quinn en uno de los personajes femeninos más populares del universo de DC Cómics?
Por una parte, sus creadores cambiaron los procederes y actuación del personaje y al tiempo que lo hicieron cambiaron la mercadotecnia y segmentación de esa siniestra villana.

La tendencia de los estudios y creadores de querer poner personajes femeninos a asumir roles masculinos y con exceso de fuerza es algo que la agenda marxista cultural del feminismo ha llevado adelante.

Esto lo hemos visto en todo tipo de filmes:

  • Pixar en 2012 sacó Brave en la cual el personaje de una niña tiene más poder que los hombres medievales de los clanes escoceses que son representados como corpulentos y mentalmente incompetentes.
  • Ese mismo estudio sacó Frozen en 2013, una fantasía musical en la cual el personaje de una mujer prácticamente construye un castillo de hielo por arte de magia mientras que los hombres de esa película son representados como idiotas funcionales.

Este tipo de representaciones de personajes femeninos super poderosos, que empiezan el arco de la historia con una serie de habilidades innatas da un fuerte contraste con respecto a por lo que los héroes masculinos tienen que pasar para poder llegar a su máximo poder en los arcos narrativos.
Lo vimos en la nueva franquicia de Star Wars:
Mientras Luke Skywalker tuvo que aprender a volar, a pelear con el sable de luz, haber sido mutilado por su padre perdiendo un brazo, tuvo que entrenar para convertirse en un potente guerrero. En contraste la nueva heroína Jedi de la reciente Star Wars prácticamente somete a personajes más grandes y pesados que ella sin esfuerzo, tiene amplio conocimiento de combate, sabe manejar una espada de luz sin entrenamiento y es más inteligente que los hombres de esa serie.

Este tipo de excelencia sin esfuerzo es lo que los gamers llaman “God Mode” o “Modo Dios”, en el cual un personaje tiene todos sus poderes al máximo desde el inicio, quitándole el sentido a los arcos narrativos de lo heroico.

El arco narrativo de Harley Quinn como personaje aparece en el álbum Mad Love (1994), capítulo único del Universo de DC Cómics en el cual se narra su historia desde el principio.

Antes de ser la super villana, este personaje era una médico psiquiatra llamada Harleen Quinzel que estaba haciendo pasantías en el Manicomio Arkham. Es allí donde conoce al Guasón. Conforme ella entrevista al Guasón se enamora de él y decide convertirse en su compañera, ayudándolo a escapar con la esperanza de que pudiera ganarse su amor.
Es por ello que Harleen se convierte en Harley y decide que para ganarse el amor del Guasón, ella debe matar a Batman diseña un complot para hacerlo pero el hombre murciélago la convence de que ella había sido manipulada.
Cuando el Guasón se entera de que Harley quería matar a Batman, se enfurece y la golpea brutalmente y lanza su cuerpo moribundo por una ventana.
Es encontrada moribunda por la policía e internada en el manicomio donde solía trabajar, en donde toma la decisión de separarse del Guasón y comenzar un proceso de sanción, que es varias veces interrumpido por la psiquis trastornada de su amado.

 

En las múltiples apariciones de Harley Quinn en las historietas de Batman ella pasó de de ser un personaje enamorado del Guasón  y dibujado de forma poco interesante a ser una esbelta, hipersexualizada figura, con corsets, coletas, senos prominentes.- Margot Robbie, anyone?-.

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DC Cómics buscó reformular la sexualidad y vida amorosa de Harley Quinn, de ser la novia del Guasón, una pareja heterosexual y monógama, pasó a ser bisexual porque así lo aclaró DC Cómics en una sesión de preguntas y respuestas en junio del año pasado y afirmaron que Harley es novia de Poison Ivy, –Y sin los celos que produce la monogamiaPorque ser heterosexual y monógamo es un estilo de vida y construcción social aburrido. Harley Quinn es más cool si es lesbiana y promiscua.

La forma en la que DC Cómics ha dado vida a Harley Quinn no ha sido lineal y da para todo:

En la serie DC Super Hero Girls, que es segmentada para niñas, su personaje deja de ser una malvada psicópata asesina para ser la compañera de cuarto de Mujer Maravilla que reparte abrazos que dan súper poderes.

Siendo la novia del Guasón, ella era la víctima de sus fechorías, tuvo que aguantar palizas terribles, intentos de homicidio, tortura psicológica y manipulación, un personaje masoquista que siempre volvía de nuevo por más abusos por parte de su novio- Esto la hace una víctima del abuso y una especie de ícono para las feministas.

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La revista Feminazi feminista Bust escribió sobre Harley al decir que como personaje pasó de ser abusada a ser una mujer liberada, poderosa y sin ley que dejó al Guasón por mejores cosas y es más autónoma.

No sólo se ha pasado por destruir por completo a la naturaleza de lo heroico, que es inherentemente masculina y autoritaria sino que ha sido reformada y distribuida en segmentos de mercadeo para hacernos entender que está bien admirar a personajes heroicos pero que conforme esos personajes heroicos no tengan una verdadera identidad y sus arcos narrativos sean de goma en vez de rígidos.
Es por eso que Harley Quinn, que no deja de ser una divertida villana del universo de DC Cómics no será más importante y tendrá más preponderancia que un héroe como Bruno Díaz.

Se ha reformado a la naturaleza de lo heroico y esto tiene profundos y devastadores efectos en el carácter de los superhéroes, que si bien son figuras autoritarias y en profundos conflicto consigo mismos, no tienen la misma validez emocional y no crean el mismo feeling en sus fans.

Hollywood y la industria del entretenimiento en general debe aceptar la realidad de las diferencias biológicas y debe dejar de crear heroínas en detrimento de héroes.

Por más buena que esté Margot Robbie haciendo el papel de Harley Quinn. Christian Bale haciendo de Bruno Díaz siempre le ganará y la meterá presa en el Manicomio Arkham.