“Sumisión” de Michel Houellebecq

ISISsoldiers

Yihadistas desfilan por una calle iraquí, pronto por París… París se quema, se quema París.

Hoy escribo sobre Sumisión, un libro de Michel Houellebecq que esperé dos largos años para leer en la vísperas de las elecciones francesas que lamentablemente perdió Marine Le Pen-
El autor de Sumisión quizá sea recordado como el Rousseau de la próxima y final revolución Francesa.

Sumisión es un libro del escritor francés Michel Houellebecq, conocido por sus poemas y libros cargados de escenas sórdidas de sexo y libertinaje.

Fue publicada el siete de enero de 2015, el mismo día que unos musulmanes franceses les dio por entrar a las oficinas del semanario satírico de centro-izquierda Charlie Hebdo para matar a unos caricaturistas.
Quise leerme el libro en francés pero decidí esperar hasta la víspera de las elecciones francesas para saborear y sentirme un poco más a gusto con su lectura.
La obra es una sátira política, se lee bastante fácil, puedes reír leyéndolo toda vez que puedes apreciar el asunto metapolítico bastante profundo que Houellebecq trata de advertir a la civilización occidental.

Houellebecq es un tipo de derechas, aunque no le guste reconocerlo

El autor ha sido un crítico muy duro de lo que es el libertinaje que ha semi destruido a la civilizacón occidental con su hipocresía y formas (((políticamente correctas))).  En Sumisión, Houllebecq nos revela que es un ávido de la literatura de derechas ya que toca temas como demografía, religión, política, tradicionalismo, sexualidad, diferencias biológicas, nacionalismo europeo, identificación, y críticas al Islam.
Houellebecq no es un nacionalista blanco, es un cronista implacable del declive del hombre europeo hacia la democracia liberal. Y lo retrata en este libro.
Sumisión

Sumisión es una traducción de Islam. Cuenta la historia de cómo los musulmanes toman el poder en Francia en el año 2022.
El Frente Nacional y un ficcional Partido de la Hermandad Musulmana llegan a la última instancia de una elección nacional francesa.
El día de la elección, no se sabe quien ganará.
Urnas son robadas, invalidando las elecciones, por lo que se deciden repetir los comicios y  se planifica una nueva ronda de votación, pero mientras tanto, los partidos conservadores y socialistas se unen a los muslumanes en un “Frente Republicano” para mantener a Marine Le Pen fuera del poder.
Una vez instalados, la Hermandad Musulmana instituye políticas de gran amplitud en lo que concierne a la economía, la educación y la política internacional, reformas designadas a transformar la hegemonía musulmana en algo permanente.
Bélgica es el próximo en caer, pero toda Europa está condenada debido a la integración política y económica del mundo islámico en la Unión Europea.

Esta novela tiene que ver menos con el Islam que con la debilidad de la Francia moderna y por extensión, Occidente.

Este libro ha sido un best-seller y debidamente, tiene un target bastante peculiar: Activistas de la derecha nacionalista y pese a que es corto tiene mensajes muy profundos. La política no es abrumadora en la novela, más bien da un contexto para entender el desarrollo de los personajes, partes de la novela son escritas en primera persona y aun cuando no sabemos si es Houellebecq quien habla o es alguien más podemos ver que hay un ideal político dentro del libro, es el tipo de literatura que inspira a agarrar otros textos y nutrirte en temas tan amplios como diversos y de compleja estructura.

¿Que lecciones me dejó este libro?

El fin de la democracia
Esta es una moraleja política. La izquierda y la centroderecha están comprometidas en destruir a Francia como un reflejo de Occidente y disolverla en el ácido corrosivo del multiculturalismo para de ello obtener una humanidad afín a la globalización. Igual que pasó en las elecciones francesas de la semana pasada, los políticos de Sumisión odian más al Frente Nacional, a Marine Le Pen, y a lo que ellos representan como nación más de lo que ellos se aman a ellos mismos y a sus valores, creencias, aptitudes y actitudes. Por lo tanto, a razón de odio suicida y fratricida, ellos estarían dispuestos a poner a Francia en las garras de los bárbaros del Islam.
La izquierda y la centroderecha francesas en los ojos de Houellebecq no reaccionan ante las ganas de los musulmanes de imponer sus leyes y costumbres. Para el autor de Sumisión, la izquierda no sería capaz de protestar y oponerse al programa musulmán porque el islam es “otro”, que es sagrado, no blanco, no europeo. Y la centroderecha sería incapaz de protestar porque son burgueses acobardados que sólo siguen los liderazgos de la izquierda. Y ambos, tanto izquierda como centroderecha le tienen un pánico a la violencia islámica.
Que una nueva élite llegue al poder implica la aplicación de una agenda radicalmente revolucionaria,  el islam busca el cambio irreversible, y en el libro, en vez de hacerlo cortando cabezas, lo hacen esperando y haciendo uso de la pasividad y apaciguamiento propio del europeo políticamente correcto.

El regreso a la tradición

La toma del poder por parte de los musulmanes no fue producto de una revolución de sangre, espadas y pólvora, sino que vino en la forma de elecciones libres, justas y democráticas. El islam llega al poder gracias a la pura apatía del hombre occidental postmoderno, irresponsable y nihilista. Una vez consagrados en el poder, el nuevo régimen lentamente comienza llevar adelante reformas en las estructuras del estado.
En esa nueva sociedad, incluso cuando  las formas de elección sean mantenidas, la Hermandad Musulmana nunca permitiría ser destituida del poder mediante los votos.
Específicamente, ¿cómo podría la Hermandad Musulmana neutralizar a sus más comprometidos enemigos de la extrema derecha, los tradicionalistas católicos, los identitarios, y el Frente Nacional?
De forma simple: al instituir las reformas que ellos siempre quisieron.
Los musulmanes en este libro no se apresuraron en imponer la Sharia. Se dieron cuenta que los franceses no pelean por su nación y su libertad, pero si les quitas sus embutidos, cigarrillos y alcohol se levantarán en armas. Por lo que los musulmanes prefirieron apostar al desgaste de una nación con una baja tasa reproductiva, el futuro le pertenece a la población que tiene más hijos y pasa sus valores a ellos.
Por eso la Hermandad Musulmana decidió hacer reformas al sistema educativo, un bastión de la izquierda por excelencia: Los musulmanes pueden recibir una educación islámica completa. La co-educación es abolida. Las profesoras son jubiladas forzosamente con pensiones completas vitalicias financiadas por el dinero de las petromonarquías del Medio Oriente. Se favorece la formación de artesanos. Se instituyó la educación obligatoria hasta los doce años de edad y la educación universitaria se privatiza por completo. Las universidades públicas se convierten en madrassas gigantescas y las facultades que no se adaptan a la costumbre musulmana y en las que hay sólo mujeres se eliminan.
En el ambiente social se retorna al Patriarcado ya que las mujeres no están en las academias ni en las escuelas. Las mujeres comienzan a irse a casa, ya que se ven estimuladas a elegir a la familia por encima de la carrera. Comienza a difundirse el pudor sexual y las damas cambian su vestir y lo hacen modestamente, y esto pone freno a la cultura pop hipersexualizada de occidente: Las güirchas desaparecen.
Sobre esto me llamó la atención un pasaje que reproduzco en su entereza:

“Vestidas de día con impenetrables burkas negros, las ricas saudíes se transformaban de noche en aves del paraíso, se emperifollaban con corpiños, sujetadores calados y tangas engalanados con puntillas multicolores y pedrería; exactamente a la inversa que las occidentales, elegantes y sensuales durante el día porque estaba en juego sus estatus social y que se marchitaban en la noche al volver a sus casas, abdicando agotadas se cualquier perspectiva de seducción, vistiéndose con ropa informal y holgada”

La familia retoma su rol central en la economía como la ubicación exacta de de la transmisión de valores intergeneracionales y las ideas de G.K. Chesterton y Hillaire Belloc, el distributismo como modelo de propiedad y sociedad se divulgan en el país.
La economía comienza a pujar, el desempleo cae porque las mujeres no están trabajando y el crimen también cae ya que los musulmanes sienten que Francia es ahora su patria y no necesitan destruirla más.

Eugenesia

La novela hace varias referencias interesantes a favor de las políticas de eugenesia. El protagonista nos explica:

Las pocas clases particulares que di con la esperanza de mejorar mi nivel de vida me convencieron enseguida de que en la mayoría de las ocasiones la transmisión del saber es imposible, la diversidad de las inteligencias es extrema y que nada puede suprimir ni siquiera atenuar esa desigualdad fundamental.

Luego se toca el efecto de positivo de la poligamia, que lleva a la auto-realización de la humanidad:

En el caso de los mamíferos, y teniendo en cuenta el tiempo de gestación de las hembras comparado con la capacidad de reproducción casi ilimitada de los machos, la presión selectiva se ejercía principalmente sobre los machos. La desigualdad entre machos -si a unos se les concedía el goce de varias hembras, otros forzosamente se verían privados de ello- no debía verse como un efecto perverso de la poligamia sino como pura y llanamente su objetivo real. Así se cumplía el destino de la especie.

Las notas de eugenesia en esta obra de Houellebecq se hacen presentes en la forma en la cual el autor, se fija atentamente al demográfico, lo cual me lleva a otra cosa que aprendí leyendo esta novela:

Entrega psicológica.

El personaje principal de Sumisión es François, un tipo de 44 años que vive en París, que da clases de literatura francesas del siglo XIX, que redactó una brillante tesis doctoral sobre Joris-Karl Huysmans. Y cumple todos los postulados por los cuales occidente no tiene hombres fuertes:
Es hijo único de padres divorciados de la generación baby-boomer que se odian, es un tipo emocionalmente paralizado que nunca se ha casado, y que en vez de conseguirse a una buena mujer, tiene relaciones pasajeras con estudiantes jóvenes de la facultad en la que trabaja. Las mujeres en esta novela son narradas como personajes que siempre son las que rompen la relación con François para demostrar su fortaleza.
La vida intelectual del profesor François es tan vacía como su vida personal y realmente es un tipo aburrido. Siendo francés y profesor de literatura francesa, sabe muy poco sobre Francia y su cultura, carente de toda identidad nacional prefiere la gastronomía árabe e hindú en vez de la exquisita cuisine française. Vive en el barrio chino parisino, y pese a que tiene todo para ser un francés orgulloso de si mismo y su identidad, envidia a la identidad tribal de una de sus novias, Myriam, una judía con la que ha tenido romances intermitentes que decide emigrar a Israel porque en Francia ahora gobiernan los moros.
Y lo expresa de esta manera tan poética:

No hay un Israel para mi – François

Si no hay un Israel para François, ¿(((quiénes))) hicieron eso posible?

Naturalmente la terrible auto-absorción de François va acompañada de pasividad política.
Él apenas toma noción de la política hasta que su país es arrancado de sus manos, y luego él no hace absolutamente por recuperarlo.
Cuando él escucha la posibilidad de una guerra civil, se pregunta si el conflicto puede ser pospuesto hasta después de su muerte, es un hombre que no está dispuesto a morir en sus ideales.
Después de la toma islámica, François es forzado a retirase con pensión completa. Pero él es lentamente tambaleado por Robert Rediger, un belga convertido al islam que queda a cargo del sistema educativo. Primero, por instigación de Rediger, François es invitado a editar una edición de Huysmans para la prestigiosa editorial francesa Pléiade. Luego Rediger lo invita a una fiesta, en la que Rediger invita a François a su casa para conversar, François asiste y es allí dónde Rediger le revela que está reclutando académicos distinguidos del viejo sistema para la nueva Universidad Islámica de Paris-Sorbonne.

Todo lo que François necesita hacer es convertirse al islam, cosa que hace.

¿Por qué François se convierte al islam en lugar de al catolicismo?
Una razón es que el cristianismo es una religión femenina que inspira el desprecio, y el islam es una religión masculina que inspira admiración.
Pero la principal razón fueron los incentivos monetarios, sexuales y de estatus.
El cristianismo le ofreció engañarse a sí mismo con falsas apariencias y auto-negación.
El islam le ofreció auto-afirmación y avance material: Trabajo en una universitad con un gran salario, una casa en la parte famosa de París con todos los lujes, y por sobre todas las cosas, una cura para su frustración sexual y soledad. Rediger le ofreció a François cosas que los hombres queremos envueltas con un sistema político llamado Islam.
Rediger le ofrece tres esposas, para empezar: jóvenes, bellas, guapas y en edad de casarse, sumisas y musulmanas para compartir su cama y tener sus hijos.

¿Por qué Houellebecq centra su narrativa en un profesor universitario?
Porque esta novela es un experimento del pensamiento.
La academia es la fortaleza de la (((izquierda))), la cual es la fuerza metapolítica más poderosa de nuestra sociedad, y si el islam puede romper su resistencia, puede romper todo lo demás.
Houellebecq se da cuenta que los hombres académicos son llorones, tontos, y sexualmente frustradas: üntermenschen.
El hombre beta oprimido por mujeres fuertes tanto en su vida profesional como personal.
Houellebecq piensa que los franceses recibirían a un régimen que fuerza la modestia en la ropa y en la publicidad, para así no estar constantemente atormentados con pensamientos sexuales; un régimen que restaure el dominio masculino en el lugar de trabajo y en la cama; un régimen que suprime el feminismo y que promueve la sumisión femenina. Estar casado con cuatro mujeres occidentales modernas suena como el infierno en la tierra, pero el islam hace que la poligamia sea bastante funcional.
Houellebecq apoya el hecho de que las religiones fundamentalistas apelan a los hombres beta como formas de controlar a las mujeres.

“Dios quiere que me hagas un sándwich, querida”

No es por medio de las religiones del abrahámicas que los hombres ejercemos autoridad y poder sobre las mujeres, es por medio de apelar a nuestros instintos básicos y evolutivos y hacerle entender a nuestras contrapartes femeninas que cada quien tiene un rol tradicional y natural en la sociedad. Lo que es considerado machismo hoy en día fue durante siglos la forma más tradicional de proteger la especie.

La poligamia, por supuesto, no es la forma de perpetuar la especie. Nos hace a los hombres muy alfa, pero sus efectos disgénicos son evidentes si se piensa a largo plazo.

¡Los derechistas a tomar nota!

El feminismo es la mayor fuente de miseria para el hombre, la mujer, y especialmente los niños hoy en día.
El Nacionalismo está plenamente a favor de la restauración de la integridad biológica de nuestra raza.
Eso quiere decir que no es sólo crear espacios aptos para vivir que sean homogéneamente raciales (lebensraum, anybody?), sino que se desarrollen dichos espacios con capacidades de reproducción y crianza de los nuestros, sino también la restauración de los roles tradicionales (y biológicos) de los sexos: el hombre como protector y proveedor, la mujer como madre y como persona que apoya a otros.

Si podemos prometer la restauración de familias homogéneas, amorosas y estables, comunidades altamente confiables, podemos drenar los pantanos en los cuales los izquierdistas se reproducen (los barrios que tanto aman los izquierdistas del Centro Gumilla y el Grupo La Colina).
Después de todo, ¿Cuántos izquierdistas conoces que se encuentran solos, disfuncionales, y socialmente alienados como producto de familias y comunidades rotas? (Es con ustedes, beatas colineras)

Debemos tener cuidado con los Tradicionalistas

El personaje más interesante de “Sumisión” es Robert Rediger, quien es designado  Ministro de Educación y luego de Relaciones Exteriores del régimen nuevo.
Esto me coincide mucho con el cambio de nombre que le da Macron a este ministerio en la vida real, que pone los intereses de (((Europa))) por encima del de los franceses.

Rediger es un maestro de la persuasión que sabe que los académicos sufren por sobre todas las cosas de frustración sexual y vanidad.
(¿Cuán aburrida será la vida sexual de los profesores del Grupo La Colina y el Centro Gumilla en Venezuela?)
Rediger un maestro de la apologética religiosa, queriendo decir que es un mentiroso excesivamente astuto. Él afirma que el Corán es un gran poema en alabanza a la creación, cuando se encuentra cerca al reggaetón tanto en poesía como en arquitectura. Él afirma que la poligamia es eugénica, lo cual sería verdad si los musulmanes no se casaran con negras y sus primos directos.

Rediger es un hombre grande y masculino, lo que es inusual en un académico.
Pero esto no es sorpresa cuando aprendemos su historia en el arco narrativo que Houellebecq nos cuenta:
-De joven en Bélgica, Rediger era un ardiente nacionalista de derecha. Pero nunca se consideró a si mismo racista o fascista.  Esto proveee cierta inclinación y sesgo psicológico para su eventual conversión al Islam. Rediger simplemente es retratado en su juventud como un genérico reaccionario anti-modernista que escribió una disertación sobre Nietzsche y René Guénon, los pensadores anti-modernistas con premisas radicalmente incompatibles.
Esto, sin embargo, no le impide a Rediger de cambiar de una perspectiva a otra cuando le mejor le conviene . Nietzsche destruyó el cristianismo, y Guénon le ofreció una entrada al islam, una religión que ve más compatible con sus impulsos vitalistas y masculinos (sus ganas de follar).

Las lecciones aquí son obvias: si la integridad racial no es lo supremo, entonces el Tradicionalismo es un vector de la islamización.
Desmitificar el Tradicionalismo es algo que Houellebecq hace muy solapadamente si se ve desde una lupa metapolítica.
La tesis Tradicionalista de la unidad trascendental de las religiones es herética de acuerdo a la fe Abrahámica, el judaísmo, el cristianismo y el islam, las cuales rechazan a todas las otras religiones como falsas. Segundo, los Tradicionalistas están muy al tanto de este problema. Así su afirmación de que las religiones Abrahámicas son compatibles con el Tradicionalismo es meramente un intento de engañar a sus adherentes en tolerar un paganismo esotérico.

Ni existe Alá, ni Muhammad es su profeta.

Por lo tanto, cualquier poder que el islam posea está fundado en la naturaleza. Si hay una lección fundamental en Sumisión, es que si nuestra civilización cae por fuera de la armonía con la naturaleza y deja de pasar sus genes y valores, será remplazado por una civilización – sin importar lo primitiva – que sea capaz de hacerlo. Y el hombre occidental desaparecerá en una marea de negros del desierto con alta capacidad de reproducción y salvajes por naturaleza.

La izquierda y la centro derecha son deferentes con el islam porque son decadentes y desvitalizados. Su sentido es mayor vitalidad, incluyendo su potencial para la violencia. Esta gente quiere ser dominada, porque ningún tirano es peor que el destino del individuo atomizado flotando en el vacío liberal de la modernidad consumista.

La democracia liberal y el capitalismo provee cada necesidad humana, excepto creer, pertenecer y obedecer. Si nuestra raza es salvada, entonces los Nacionalistas necesitan superar e incluso de forma más formidablemente vital –e intimidante- la fuerza del islam, la santería y el comunismo. Claramente tenemos mucho trabajo que hacer.

 

Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Izquierda y Derecha: El establishment y la contracultura

¿Desde cuándo la izquierda pasó a obtener el más alto estándar de moral y de valores en el debate político contemporáneo?

Pues eso comenzó a ocurrir a partir del momento en el cual no sólo se instalaron en el poder sino que comenzamos a validar culturalmente sus criminales procederes.

La izquierda se convirtió en el establishment.

Este tipo de cosas tienen que ver un poco con la teoría económica del marxismo clásico, pero también tiene que ver con la forma en la que los hombres usan las estructuras gramaticales del lenguaje para expresarse.

Una diferencia fundamental entre los anglosajones y los europeos del sur que se expresan con lenguas romances es que los términos de libertad, moralidad y raciocinio tienen distintos orígenes metapolíticos, metafísicos y de lenguaje.
En el caso de los primeros, los europeos anglosajones tomaron los conceptos de libertad, moralidad y raciocinio de forma operativa en una arquitectura fuertemente influenciada por el protestantismo. En el caso de las lenguas romances, estas fueron influenciadas tanto por el catolicismo como por las ideas de la Revolución Francesa.

Para la izquierda y la derecha, tanto como para los anglosajones y los hispanos, los conceptos de justicia, igualdad, y libertad son distintos porque operativamente, nuestros idiomas usan distintas partes de nuestro cerebro vinculadas a diversos procesos mentales. Y es por eso que justicia, igualdad y libertad son conceptos metapolíticos e idiomáticos distintos.

Las ideas de la revolución francesa son muy sencillas de entender, pero no porque sean las más sencillas son las más correctas, recordemos que los revolucionarios franceses se alzaron contra un orden establecido, eran, en los términos más usados por mi blog (((liberales))), y buscaban destruir un orden ultra conservador.

Aux armes, citoyens ! / A las armas ciudadanos!
Formez vos bataillons ! / Formad vuestros batallones!
Marchons, marchons ! / A marchar, a marchar!
Qu’un sang impur / Que la sangre de los impuros
Abreuve nos sillons ! / Inunde nuestros surcos !

-La Marsellesa

La revolución francesa de finales del siglo XVIII fue un período violento que cambió toda la forma en la que las estructuras de poder se veían en el mundo.  Fue un período en el cual la burguesía y las clases bajas sustituyeron a las clases dominantes del antiguo régimen.
Las ideas de Voltaire, Rousseau y Monstesquieu, han hecho mella en la sociedad y surge un debate sobre el origen del poder, y plantearon que el conocimiento humano constituye una herramienta para defender la soberanía y atacar la ignorancia.
Ese tipo de pensamiento se expandió rápidamente en círculos de lectura en casas de familias adineradas, bares, restaurantes y calles en las que participaban intelectuales y se comentaba de filosofía, política y literatura.
Personajes como Diderot y D’Alembert consideraban que si las sociedades eran cultas podían pensar por sí mismas y esa era la mejor forma de combatir al régimen antiguo. Este tipo de ideas se difundieron fuera de Francia y llegaron a las costas americanas, influenciando la forma de pensar de los ciudadanos que habitaban las trece colonias británicas y se llevara a cabo el movimiento independentista norteamericano.

Entender el origen de la revolución francesa es importante porque forma la base, o idea germinal de muchos de los movimientos políticos actuales.

No somos iguales y por eso no pensamos igual.

La cosmovisión de la izquierda

Los (((socialistas))) creen que la realidad es un muro infranqueable.

La realidad en la mente del socialista es impenetrable.

La realidad puede no existir o se puede llegar a conocer.

Para (((Marx))) el universo era un caos, por algo dijo que “la violencia es la partera de la historia”, si eso es cierto, el mundo y sus cosas bellas carecen de sentido, no tienen forma, ni dirección.
Si el mundo es una cosa amorfa, entonces, en la mente del socialista, hay que darle forma- ¿Pero como se hace eso si el mundo no tiene forma?

Si la cosmovisión de los hombres de izquierda es así, entonces los hombres se tienen que poner de acuerdo para decir que el orden es una construcción social, debemos inventar algo que no existe.

Es por eso que expliqué primero las razones del lenguaje al principio de este post.

Los hombres requerimos de idiomas para poder lograr lo que sea que nos propongamos y requerimos de otros semejantes que usen nuestro idioma, juntos, creamos un orden y velamos porque se cumpla.

Los hombres de forma aislada no pueden crear entes políticos administrativos. Requieren de otros hombres. Los estados son pactos.

Es por ello que al individualismo (((libertario))) le es imposible crear convenciones y entidades político administrativas de manera individual. Apoyar esa idea es creer en la ética de los guetos.  Los libertarios son primos ideológicos de los comunistas.

Los estados son creados de forma arbitraria y son relativos a los valores, creencias, actitudes y aptitudes de quienes los forman.
Los estados y regímenes pueden cambiar con el pasar del tiempo si los hombres que fijan las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos cambian su manera de pensar.

Si el Estado sólo se crea llegando a ponerse de acuerdo, hay que tomar en cuenta que los acuerdos se hacen entre semejantes e iguales.

Pero la izquierda cree que los hombres no nacen iguales, y la razón por la cual lo cree es porque tiene la visión de que el mundo no tiene forma.

Y esa retórica de clases sociales pasa entonces a ser algo inventado y equívoco desde su nacimiento.
La izquierda está convencida de que la libertad es igualdad en lo material:
-Si todos tenemos un iPhone, una casa, un Ferrari en el garaje, una mujer bonita, hijos inteligentes, y dinero en la cuenta bancaria, seremos una sociedad mejor.
Para la izquierda la igualdad material es libertad, todos debemos tener lo mismo y si no lo tenemos, no somos libres.

Por ello, la forma en la que la izquierda ve al mundo es errónea desde su nacimiento.  

(((Ese educado filósofo))) de Tréveris nos criticó a los que estamos en la derecha que somos materialistas, que vivimos por y para el dinero, que tenemos un fetiche con las cosas que tenemos.
La realidad es otra.

No hay ideología más materialista que la de la izquierda, porque si de algo se caracterizan, es de estar absolutamente preocupados por lo que tienen o no tienen los demás.

La cosmovisión de la derecha

La derecha ve las cosas de forma diametralmente opuesta a la izquierda.
Nosotros consideramos que la realidad existe, es única, y la podemos conocer por medio del uso de la razón.

En este artículo te explico la naturaleza de la derecha.

Nosotros entendemos que el universo posee un orden propio.
Entendemos que el universo tiene un sentido, y que eso no depende de quien lo ve.
Los hombres occidentales desarrollamos la capacidad de entender que hay leyes naturales y físicas.
La derecha comprende que lo “justo”, lo “moral” implican una serie acciones que están definidas:

  • por la productividad,
  • a la reciprocidad de actividades llevadas a cabo por los hombres mediante un intercambio de información que se da por medio del lenguaje,
  • lo cual garantiza transferencias e intercambios de bienes y servicios de forma voluntaria.
  • Lo cual limita los resultados negativos de forma severa.

La derecha entiende que existe un orden natural para todas las cosas.
Las leyes que los hombres escribimos surgen de forma contractual y son interpretaciones de ese orden.
Los derechos son contractuales.
Los derechos y la justicia existen cuando un tercer actor asegura los términos de los contratos normativos, políticos, y comerciales.
Esos derechos los necesitamos, los deseamos, y los exigimos.

Esos derechos sólo pueden existir por quienes los puedan asegurar, y quienes los aseguran, lo hacen por medio del uso de la fuerza. Quien diga lo contrario es un mentiroso, o ignorante, o cree en pajaritos preñados.

Para la derecha, la cultura hace la ley.

El orden no lo impone ni lo crea la sociedad, forma parte de una realidad.
Si podemos ver la realidad, podemos conocer y comprender su naturaleza y eso nos permite saber que es moral, que es correcto y que es inmoral e incorrecto.
Nuestro concepto de libertad va de la mano con la capacidad de poder entender la realidad y elegir.

Si podemos elegir, esa potestad, esa capacidad afecta nuestra dimensión material y espiritual.

Existe cierta asimetría, (producto de ese orden natural) de conocimiento y entendimiento. El buen juicio fluye desde la jerarquía superior, así como la belleza, la inteligencia y la capacidad de poder perdonar también.
El ignorante no puede juzgar, y porque no puede juzgar, no puede perdonar.

Es por ello que la derecha da valor a la espiritualidad. Permite crear divisiones de conocimiento y trabajo.
La derecha es aristocrática y por ello el cristianismo caló bien en la derecha.

Nosotros somos dueños de nuestro destino y siendo esto así somos capaces de poder cambiar nuestras circunstancias.

Las desigualdades humanas son la base de la vida. La desigualdad es una fuerza moral. La verdadera división entre derecha e izquierda no se trata de quienes apoyan el Obamacare o la reforma de salud de Donald Trump. La verdadera división entre derecha e izquierda es, desde un punto de vista filosófico está entre aquellos que creen que la igualdad, por la fuerza o por otros métodos es un bien moral (la izquierda) y los que creen (aunque a veces les de miedo admitirlo), que la desigualdad es un bien moral, que es en lo que la derecha realmente cree.

La derecha valora la estética.

La dicha asociada con la belleza es la sustancia que forma al optimismo, de cual los patriotas occidentales tienen sed. Entre más optimistas sean, mayor será la dicha de unirse a ellos, y entre más patriotas haya, mayor será la posibilidad de que Occidente se pueda salvar del (((liberalismo))) que lo ha semi-destruido.  Pareciera que para poder triunfar, ser felices es un requisito fundamental.

Cuando se habla de belleza, nos referimos a dos cosas. Una es la belleza de reflejar el alma animal del hombre como aquello que está “ante los ojos de quien lo contempla”. Y la otra es la belleza clásica, asociada con el principio universal y desencadenada desde lo mundano.
Piensa un poco en la caras de tus familiares amigos y similares, tus canciones favoritas, y tus recuerdos como ejemplos de lo antiguo y considera el Requiem de Mozart un producto de lo moderno. Mientras uno es hogareño, reconfortante, agradable y deseable, ese primer recuerdo está esperando a ser enterrado contigo el día en el que mueras.
El arte ideal debe abandonar la realidad y elevarse a si mismo con suficiente audacia porque las artes son hijas de la libertad y las artes reciben sus reglas de la necesidad de los espíritus que la crean, no de la necesidad persistente de la materialidad.

El arte debe ser inmortal.

Es por ello que tenemos dos reinos de dicha: Uno actual y uno futuro.

¿A cual debemos servir?

Esto es como preguntar si debemos nadar las aguas frías de un mar o montarnos en un bote salvavidas.

Mientras una opción implica la supervivencia inmediata, la otra es una estrategia para una supervivencia necesaria.

Nuestra meta es la supervivencia a largo plazo, fundacional, generacional y futurista.
Pero eso no puede ocurrir sin prestarle atención a nuestros niños y a nuestras necesidades inmediatas.

Estamos por ello en una gran tensión.

Es como el César romano y Dios. El César es una potente fuerza que necesita ser atendida, pero el César no debe ser adorado. Estamos divididos entre lo que muere con nosotros y lo que nos sobrevive, si es que nuestra comunidad es una verdadera comunidad.

¿Que significa esto para patriotas y nacionalistas?

Significa que todo el que pase por nuestro movimiento debe convertirse en el ejemplo a seguir y cultivar la belleza dentro de su ambiente tanto como le sea posible para poder dispersar la fealdad que ha secuestrado nuestras ciudades y contaminado nuestra sociedad y cultura.

Debemos entonces ser creativos: La mente humana es lo que nos permite comunicarnos, crear, destruir, preservar, amar y querer. La sanidad mental es algo sagrado. Puedes ser religioso o ateo si lo deseas pero no debes olvidar que los hombres somos una especie creativa, capaz de descubrir principios universales sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos, por medio de los cuales nos transformamos tanto tecnológicamente como socialmente. Las bestias carecen este potencial.
Nosotros somos la única especie que cocina su comida.
Descubrimos el fuego, lo dominamos, creamos la rueda, la carreta, domesticamos caballos para movernos y hoy día somos los que dominamos al mundo.

Mucha más gente se unirá a nuestras filas cuando nuestra visión se convierta en la corriente opositora normal. Pero lo que cambiará la forma en la que nos ven no será su capacidad de ser fashion o no, tampoco se trata de poder acceder a libros como los de Spengler, Evola, Codreanu, Drieu La Rochelle, Parker Yockey, etc. Todos esos textos están por ahí y se pueden descargar.

Lo que hará que la gente se una a nuestras filas será la forma en la cual sepamos defender nuestra moralidad.

Durante una buena parte de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, las ideas de extrema derecha fueron consideradas de forma instintiva como inmorales porque cierto (((demográfico))) se dedicó a meterle en la cabeza a la juventud que eso era así. Pero esas ideas de derecha extrema no eran consideradas como tal en los años previos a 1939. Estas ideas no son nuevas. Son tradicionales, y han querido ser borradas por las ideas imperantes del establishment.

Esos eran pensamientos disidentes, incluso en su momento, pero eran una posición política respetable.

No nos debemos disculpar por nuestro imperativo moral de existir.

Debemos de hacer a la derecha algo emocionante, contracultural.
La derecha debe ser la fuerza opositora a las ideas del establishment rojo. Una ventaja de estar en la acera ideológica de la derecha es que se pertenece al reino de la realidad, y eso no es absorbible por otras tendencias como el (((liberalismo)) que buscan jugar a políticas de identidad para poder crecer sin prestarle la atención a la calidad humana de quienes militan en sus filas.

Debemos tener principios:

Los principios son como las estrellas del firmamento que fueron usadas por los primeros navegadores para trazar sus caminos y navegar aguas desconocidas. Entre más principios haya, mejor. Esa es nuestra mayor herencia: Haber heredado de hombres con mucho valor, coraje, conciencia racial y orgullo nacional una serie de estructuras e instituciones que definen a Occidente y lo diferencian de las demás sociedades.

Tintin

Se radical, ten principios, se aquello que el burgués llama “extremista”- Julius Evola.

 

 

Carl Schmitt tiene razón

Las naciones liberales tienen fronteras abiertas porque no tienen conceptos de lo metapolítico

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Antes de la Segunda Guerra Civil Europea los derechos liberales fueron entendidos entre los estados Occidentales de manera forma libertaria y etnonacionalista. La libertad de asociación, por ejemplo fue entendidas para incluir el derecho natural que tienes de rehusarte a tener contacto con ciertos miembros de grupos étnicos, incluso tu derecho a discriminar a esos grupos en toda clase de ideas, no existían leyes para darle a mujeres, tullidos, musulmanes y afines trabajo en tu empresa si así lo deseabas.
Este liberalismo racial existió y estuvo institucionalizado hasta los años 60.
Los colonos de Australia, Canadá, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, y Nueva Zelandia desarrollaron políticas de admisión, y naturalización con base a raza y cultura con el fin de mantener a esas naciones mayoritariamente “blancas”.

Este ethos liberal y racial fueron socialmente recibidos con beneplácito en el mainstream de la sociedad occidental.
Después de todo, fuimos los blancos los que acabamos con la masacre, el canibalismo y el salvajismo que los “aborígenes” practicaban, colonizamos y trajimos toda una serie de arquitecturas e instituciones occidentales que le dieron forma a los estados modernos, incluso en infiernos tercermundistas como el áfrica subsahariana, y buena parte del caribe y latinoamérica.
Fuimos los blancos los que trajimos con la colonia, y toda su contundencia, incluida la violencia necesaria para ponerle coto a los salvajes para poder civilizar los territorios recién conquistados que fueron tomados en nombre de los imperios con contundencia, orgullo racial y con la promesa de un mejor futuro. Los logros y avances tecnológicos de los europeos, en comparación con los no europeos, fueron producto del altísimo costo de la verdad y la llegada del civismo a sitios donde jamás lo existieron.

¿Que pasaría si ningún estado, academia, religión o medio de comunicación pudiera decir a diestra y siniestra cualquier tipo de falsedades a su audiencia, sin ningún tipo de consecuencia legal?

Si los estados, la academia, la religión y los medios tuvieran que decir la verdad y garantizar que sus productos son certeros, de la misma manera que cualquier otro producto, le habríamos ganado la guerra cultural a los marxistas hace décadas.

Antes de que la guerra de opiniones sobre el destino de Occidente y lo que le “hemos hecho” a culturas atrasadas y barbáricas fuera el canon de ideas que se enseñan en las universidades, los estados Occidentales, incluidos los democráticos no condenaban la discriminación racial en sus políticas internas. Tampoco cuestionaban las ideas e instituciones coloniales. En las mentes de muchos Americanos y Europeos, los conceptos de equidad y democracia no eran extensibles a aquellos que no fueran americanos ni europeos.
Dicho de otra forma, estas ideas no eran consideradas derechos humanos universales separados de cualquier civilización o cultura en particular.
Durante más de un siglo, la raza ha sido empleada como un concepto para explicar los logros científicos y y tecnológicos alcanzados por la civilización Occidental en comparación con los no occidentales, y se usaba para no solo justificar la discriminación racial, sino también para justificar la dominación occidental en las colonias que nuestros ancestros conquistaron con fiereza.

¿A partir de que momento, el establishment (((liberal))) occidental aceptó la visión de que el etnocentrismo europeísta estaba en conflicto con los principios liberales que eran imperantes un par de décadas posteriores a la Segunda Guerra Civil Europea?

Pues eso surgió porque un nuevo juego de normas, regulaciones, códigos y leyes surgieron: Derechos Humanos, Nacionalismo Cívico, la raza y el género como construcciones sociales, la masculinidad como algo opresor, el matrimonio como un arma en manos de la sociedad burguesa, etc. Todas estas ideas poseen una tendencia inherente a radicalizarse con el pasar del tiempo y lo fueron logrando conforme la izquierda leía más a Gramsci, a la escuela de Francfort e infiltraban las instituciones con un rechazo en forma de respuesta a todo lo que los nacionalsocialistas alemanes hicieron. Y una vez que dichas normas fueron aceptadas, y se tomaron acciones que aplicarían sanciones a aquellos que se opusieran a ellas desde las instituciones, se abría la puerta a crear situaciones en las que las naciones occidentales fueran vistas hacia el futuro como lugares utópicos en los cuales todas las razas del mundo podrían coexistir en un estado de armonía- Algo así como Zootopia.

¿Habría algo dentro el liberalismo racial de las ideas tradicionalistas previas a la Segunda Guerra Civil Europea que hizo susceptible la promulgación de estas leyes y su rápida radicalización posterior a 1945?

Carl Schmitt arguye que los estados liberales carecen de un fuerte concepto de lo político. Los líderes (((liberales))) tienen una debilidad inherente como seres políticos debido a que son incapaces de poder pensar que su Nación se constituyó como un Estado de hombres que colectivamente reclamaron la soberanía de un territorio que los distingue de otros hombres con entidades político-administrativas distintas. Esos mismos líderes liberales tampoco tienen la capacidad de discernir entre amigos y enemigos (por algo Refugees welcome, amirite?) que pueden pertenecer o no a dicho territorio.
Los liberales creen que sus naciones-estado son asociaciones formadas por individuos con el propósito de asegurar su derecho a la vida, libertad y felicidad.
Los liberales imaginan que su visión de estado liberal está constituida por un archipiélago de individuos que llegaron a un acuerdo entre ellos, abstraídos por completo de cualquier otra comunidad que exista biológica, racial, étnica, cultural e históricamente previa a ellos.

Los liberales creen que es posible olvidar por completo que sus estados, al igual que todos los otros estados pueden ser creados a la fuerza, en cualquier parte, por hombres que comparten un idioma, herencia, características raciales, tradiciones religiosas, y un sentido de adquisición territorial que involucre la execración de grupos distintos a ellos.

Es por ello que en las palabras de Carl Schmitt, los liberales no tienen bien desarrollado el sentido de lo político, son incapaces de pensar de sí mismos como miembros de una entidad política que fue creada con el sentido claro de quien puede formar parte de ella y quien no puede pertenecer a esa comunidad. Schmitt no tuvo la tecnología necesaria para confirmar algo que después sería descubierto, el que la izquierda y sus miedos tienen fundamentos neurobiológicos. 

El tener un concepto de lo político presupone que los pueblos son capaces de poseer un fuerte sentido de quien puede formar parte de ellos, quienes pueden ser sus amigos, y quienes son amenazas para la existencia de la comunidad.

Tener un concepto bien definido de lo político permite definir firmemente las normas de comportamiento y dominación cultural de los espacios cívicos de las comunidades.

Los liberales tienden a negar que el hombre es por naturaleza un animal social, un miembro de un colectivo, de una tribu, de una familia, de una nación.
El pensamiento liberal denigra el sentido de pertenencia a un grupo llamándolo “colectivismo” de forma peyorativa. El mantener una concepción de la naturaleza humana que dice que los hombres pueden evitar guerras a muerte por medio de un ente político administrativo liberal que les da a todos los miembros de ese estado la posibilidad de mejorarse a si mismos y a la sociedad que integran por medio de la competición en los mercados, la innovación tecnológica y la labor humanitaria, toda vez que se crea la atmósfera en la cual las diferencias políticas pueden ser resueltas por medio del consenso pacífico por medio de la deliberación abierta alrededor de una fogata, agarrados de las manos, fumándonos un porro, cantando kumbayáh. 

Eso es una utopía.

Los liberales no quieren admitir en público que sus estados fueron creados de forma violenta por un pueblo con sentido de pertenencia, que afirmaron su soberanía sobre territorios que otros hombres no supieron defender y que compitieron ferozmente y a muerte por el derecho de elevar una bandera sobre ese territorio.
Los liberales no quieren admitir el hecho de que los miembros de los grupos con los cuales compiten por los escasos recursos que hay en el mundo son enemigos potenciales en vez de individuos abstractos que buscan un estado universal que garantiza la felicidad, y la seguridad para todos los miembros de la comunidad, independientemente de la identidad religiosa y racial.

Los hombres tenemos el impulso biológico, genético y natural de identificarnos con aquello que nos es similar en cuestiones étnicas, culturales, raciales, y religiosas.

Hoy día los estados liberales Occidentales han atribuido de forma equívoca que los estados liberales fueron creados por un grupo muy particular de hombres con una herencia muy particular, con valores, creencias, aptitudes, actitudes y orientaciones religiosas. Los liberales no se dan cuenta de que su herencia individualista fue posible dentro del contexto de estados o territorios adquiridos por la fuerza y excluyendo a competidores, y son incapaces de pensar que un estado liberal si quiere mantenerse como tal debe actuar de manera colectiva contra la inclusión de aquellos que no sean Occidentales en las ambiciones y proyectos de su grupo a lo interno.

La interpretación izquierdista de Schmitt es errónea.

Los liberales occidentales tienen enemigos. Musulmanes, santeros, ultraderechistas, fachas, republicanos y naciones que se encuentran en franca oposición a los “valores occidentales” son enemigos del liberalismo pero no por las mismas razones.
Los (((académicos))) de la izquierda se han apropiado de Carl Scmitt y sus ideas para argüir que los liberales de derecha (los libertarios rothbardianos) no han negado lo político sino que simplemente produjeron una cortina de humo muy efectiva sobre la ambición de Occidente de imponer un orden mundial liderado por corporaciones multinacionales que respetan y defienden los derechos humanos.
Los izquierdistas ven a Schmitt como alguien que nos puede enseñar y justificar la remoción de esa cortina de humo democrática, de derechos humanos, y de libertades económicas de la hegemonía Occidental, exponiendo las verdaderas intenciones en la búsqueda de poder detrás de las élites liberales corporativas.

Carl Schmitt y la realidad venezolana

Pese a que la hija de un comunista como Delsa “Botox DuckFace” Solórzano se horrorice porque un magistrado chavista cite a Carl Schmitt, las razones por las cuales lo hace no son las mismas por las cuales uno habría de inhibirse al leer lo que este ideólogo alemán ha escrito y en que contexto.

El abuso de las ideas de Schmitt por parte de la izquierda llega a excesos como los de un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, que busca de manera tangencial encontrar un lugar común entre un anti-liberal como Schmitt y el liberalismo de chavistas que detestan la misma Constitución que ellos redactaron.
Como se dijo antes, los liberales occidentales tienen enemigos, pero esos enemigos no son tal por las mismas razones.

Carl Schmitt, a diferencia de nuestros magistrados venezolanos, es capaz de distinguir una “dictadura” de una “tiranía” opresora. Las dictaduras aparecen como formas de gobierno que buscan enfrentar emergencias. En la tradición romana, la función de los dictadores era la de confrontar situaciones excepcionales. Los chavistas han reformado la visión de Schmitt, Hobbes, Bodin y Maquiavelo para justificar estados de excepción para suspender elecciones y perpetuarse en el poder, razón por la cual, desde este punto de vista, las dictaduras modernas no están conectadas a ninguna ideología política. Contrario a los análisis de muchos constitucionalistas, la “democracia” no está exenta de ser una dictadura que cualquier otra forma de poder estatal. Es por ello que en Venezuela pese a que hay elecciones, algunos ciudadanos nos atrevemos a llamar al régimen invasor que tiene secuestrado el poder “dictadura”.
Los amantes de las elecciones y de las “fiestas democráticas” en este expaís no sólo se engañan a ellos mismos sino al resto de la sociedad al pensar que son inmunes a convertirse en dictadores y que puedan reconciliar cualquier forma de poder ejecutivo con ideas pragmáticas y llevar a cabo transacciones con grupos de presión político económica en el poder legislativo.

Si ponderamos la identificación de la democracia y el parlamentarismo, la primera parece ser un principio ideológico y abstracto que enmascara ciertas modalidades bien definidas de ejercer el poder, algo muy parecido a lo que Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca hicieron.
El ejercicio del poder en las democracias está sujeto a la concepción racionalista del estado que está justificada, por ejemplo en la idea de la separaciób de poderes, el diálogo entre partidos, y el pluralismo ideológico.
Es también la racionalidad de la historia la que nos ha dado las dictaduras del proletariado o los fiascos del diálogo entre el Vaticano, el partido MUD y los Chavistas.

Esta ideología burguesa y liberal engaña a todos al hacer creer que toda la actividad política se debe a las categorías éticas y económicas. Esta ilusión la comparten los socialistas: Que la función del poder público ya no es económica ni social. Que los valores espirituales, históricos, morales, y militares no son legítimos.
Que sólo la economía y los mercados son morales, y eso hace posible que se valide el individualismo comercial al mismo tiempo que se invocan ideales humanitarios.

Esta moralización de la política no sólo corrompe y destruye toda moral verdadera sino que transforma la unidad política de una nación en una sociedad neutralizada donde la función de la soberanía ya no es capaz de defender a los ciudadanos.

El enfoque de Schmitt es el de analizar los fenómenos políticos independientemente de sus presupuestos morales. Su ideología se opone a las ideologías de la Ilustración, a la del Marxismo, y la del humanismo político cristiano.
Estas ideas son utópicas en su capacidad de dar con la conciencia de tener poder y tienden a vaciar lo político al identificarlo con lo malvado, aun cuando lo permitan temporalmente: Caso ejemplar: El Marxismo.

La negación de lo político está necesariamente implícita en la noción liberal de que los seres humanos podemos ser definidos como individuos con derechos naturales. Está implícito en la aspiración liberal de crear un mundo en el cual los grupos y las naciones se relacionen entre sí por medio del intercambio comercial dejando atrás todas sus diferencias.
Ese credo mentiroso es el que nos hace creer que los venezolanos patriotas y de bien podemos convivir con el chavismo. Y es la razón por la cual los opositores de verdad rechazamos dialogar con delincuentes chavistas.
Si no podemos distinguir entre amigo y enemigo, si negamos lo político, entramos en el mundo del engaño del liberalismo en donde toda noción de existencia no está atada a tu pasado, raza, cultura, credo, nación y tribu, sino al concepto de tu existencia actual, de tu “humanidad”.

El objetivo del liberalismo es deshacerse de lo político

Los que nos acusan de anti-políticos son los verdaderos antipolíticos, y son de los más peligrosos y embusteros porque esconden sus intenciones, la de crear sociedades en la cual los hombres se ven a si mismos como miembros de una comunidad dedicada a la búsqueda de la seguridad, comodidad y felicidad. Los liberales asumen que los grupos humanos en disputa por escasos recursos no pueden ser amenazas entre sí, pero que en vez de ello pueden ser socializados gradualmente para convertirse en miembros de esa sociedad “humana” que no valora el honor de pertenecer a un grupo que reafirma su imperativo moral de existir etno-culturalmente.

Es por ello que Carl Schmitt tiene razón al decir que los liberales carecen de un concepto de lo político. ya que lo político presupone que los hombres nos organizamos en grupos que somos existencialmente distintos unos de otros.
Por eso no nos podemos reconciliar con el chavismo, ni con el foro de Sao Paulo.

Los estados liberales occidentales antes de la Segunda Guerra Civil Europea y los años 60 tenían políticas migratorias que excluían a inmigrantes procedentes de culturas retrógradas, incluso en Venezuela, y estos estados tenían esas políticas porque consideraban que esos invasores eran una amenaza para el carácter nacional.
Los que reformaron las leyes migratorias en Occidente para dejar entrar a todo el mundo no se dieron cuenta que fue su sentido de identidad racial el que mantuvo a sus países culturalmente unidos durante años bajo el concepto de lo político.
Cuando este bastión colectivista fue desmontado, las naciones liberales se hallaron en una espiral de radicalización que les hizo extremadamente complicado decidir que grupos raciales podrían constituir una amenaza para su carácter nacional, y cuales grupos estaban ocultos dentro de sus fronteras listos para activarse políticamente sin restricciones para promover sus propios intereses étnicos: Para jugar al liberalismo y hablar el idioma universal de esta doctrina contra los blancos etnocéntricos.

La izquierda es el establishment

Cuando Antonio (((Gramsci))) escribió sus diarios en la prisión, trazó la hoja de ruta para que los marxistas occidentales dominaran los espacios cívicos no de inmediato con una revolución sangrienta y criminal como lo hicieron sus contrapartes en la atrasada y rural Rusia zarista.
Los marxistas occidentales utilizaron técnicas de subversión pasivo agresiva para poder hacerse con las instituciones, a lo largo de los años que siguieron a la Segunda Guerra Civil Europea, el comunismo occidental tomó la forma del Liberalismo, un zorro vestido de oveja y plagado de buenas intenciones que buscó enquistarse en los espacios cívicos y culturales.
Lo que empezó con la rebelión de la contracultura hippie contra el conservadurismo republicano y Torie en EEUU y Reino Unido fue agarrando fuerza, el feminismo, el movimiento del desarme, el movimiento de descolonización, la revolución cubana, la china, la comunista, todo ese crisol de ideas fue materializándose en forma de una vanguardia política que se fue apoderando de las bases de los partidos políticos y llegó a su cúspide.
No sólo fueron los partidos, fueron las universidades, las artes, la tecnología, y la cultura pop.

La izquierda pasó de ser una contracultura subversiva y rebelde a ser un establishment aburrido, carente de humor, amante de lo horrible y campeón de los trastornos y enfermedades mentales.

Con sus procederes, cazan, avergüenzan, destruyen, despiden, y humillan a todo aquel que ose transgredir sus dogmas políticamente correctos y de identidad grupal.
Pese a esto, se consideran disidentes contra-culturales, que luchan contra un establishment de derecha que lleva años sin poder gobernar porque nos han dado una paliza en la guerra cultural.
Es paradójico que los izquierdistas se consideren “anti-sistema” toda vez que son partidarios de un estado cada vez más grande con controles y sistemas.

Es ridículo que la izquierda se declare en contra del mainstream cuando todos sus artistas y músicos profesan esa ideología. Sus creaciones las vemos en el cine, la tele y la radio. Toda la música suena igual, los arcos narrativos son todos similares y encima hasta se premian por copiar las mismas ideas una y otra vez.

Ustedes en la izquierda no son disidentes de nada.

Pese a haber dominado cultural, política y cívicamente todos los espacios en los que los hombres podemos hacer vida, ustedes en la izquierda claman ser campeones de voces que no son escuchadas. Sois todos unos hipócritas.

La izquierda es conformista, es mainstream.

La izquierda es el establishment.

La derecha es la nueva contra cultura, la que se enfrenta con estética y arte a la barbarie de la modernidad.
La derecha es la que valora y protege a la familia en contraposición a los antivalores que la izquierda preconiza.
La derecha es la que valora a la sexualidad natural en la intimidad de dos adultos.
La derecha es la que defiende a las minorías estranguladas por la corrección política. La derecha defiende a los hombres cuyos hijos han sido secuestrados por madres solteras amparados por el feminismo que ha dominado el sistema judicial.
La derecha es la que defiende a la cada vez minoritaria población blanca.

La derecha es la nueva contra-cultura que lucha contra el establishment.
Ser cool es ser de derecha.

La tradición es el acto más revolucionario de estos tiempos – Julius Evola

Los hombres mandan, toman y exigen

Hoy en Uniendo Puntos te explico un poco porque los hombres Occidentales tenemos impulso para crear y transformar y ese impulso va desde fuerzas inspiradoras y creadoras hasta fuerzas nocivas y destructoras

Los hombres no le pidieron al caballo que los trasladara de un punto a otro y que les ayudara a transportar carga. Los hombres dominaron a la bestia y la forzaron a crear vías de comunicación.
Cuando teníamos hambre, los hombres no le pedimos amablemente a la presa que íbamos a cazar para llevarla a donde nuestras mujeres, que nos la preparara para comérnosla.

Nosotros cazamos con ferocidad a la bestia que nos daría abrigo y alimento.

Los hombres no le pedimos al perro que nos ayudara a rastrear a nuestras presas, entrenamos al perro para que con su olfato nos llevara hasta donde está la comida, de igual manera entrenamos al perro para que nos avisara si escuchaba peligro.

Los hombres no le pedimos a los niños que cooperen, los criamos a nuestra manera para que sean hombres y mujeres que cumplen un rol dentro de nuestro entorno.

Los hombres no piden cooperación a incapaces para hacer la tarea.
Los hombres no tienen clemencia con quienes piden subsidios.
Los hombres pedimos mayor cooperación de aquellos que piden libertad porque somos animales que trabajamos con base a incentivos.
Los hombres requerimos la total cooperación de nuestros pares tribales, bien sea, raza, tribu o nación para el beneficio de lo nuestro.

Los hombres requerimos y no podemos evadir la cooperación de aquellos que deseen ser soberanos.

Los pocos son los que gobiernan a los muchos para que la humanidad trascienda.
Podemos gobernar y trascender o podemos ser gobernados y fracasar en trascender.
Podemos ejercer nuestra soberanía y poseerla o conformarnos con la moral de esclavos de pedir permiso a quienes nos gobiernan para tenerla.
Pero para poseer soberanía debemos poseer agencia.
Y para poseer agencia, debemos poseer la habilidad, conocimiento y voluntad…
…Tuvimos voluntad para crear, pintar, construir, reproducirnos y también tenemos
…La voluntad de pelear, de matar, de destruir, de masacrar.

Nosotros le pusimos fin a la barbarie precolombina, domesticamos al negro, trajimos tecnología y conocimientos que jamás hubiesen podido desarrollar pueblos y sociedades retrógradas y todavía se nos pide que nos disculpemos por lo que hicimos.

No hay trascendencia, ni soberanía ni agencia para los débiles, los cobardes y los tímidos. Y no habrán libertades ni subsidios a otros si fracasamos.

“La antítesis verdadera frente a “Oriente” y a “Occidente” no es la idea social, sino, por el contrario, la idea jerárquica integral” – Julius Evola

Nuestros imperios, nuestro pasado, lo que somos hoy está atado histórica y biológicamente a lo que nuestros ancestros hicieron antes que nosotros. Nuestros ancestros lucharon a uñas y dientes por lo que tenemos y hoy día las hordas bárbaras que hemos dejado entrar y que están por millones en nuestras puertas nos quieren quitar con mayor fiereza que con la que yo escribo.

No podemos defender a la Civilización Occidental con hombres en tacones de mujer y tutús de ballet con pancartas que digan “Refugiados bienvenidos”.
No podemos defender a Venezuela de los invasores si creemos que los jerarcas chavistas y sus seguidores merecen clemencia tras el crimen de condenar a generaciones enteras al hambre, desnutrición, desempleo, encarcelamiento, torturas y muerte.

Problemas con el (((liberalismo)))

Hoy en Uniendo Puntos, te explico por que el (((Liberalismo))) y los ancaps son incompatibles con occidente.

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El liberalismo no reconoce de forma exacta el origen y el significado de los bienes.
Los (((liberales))) son capaces de aceptar a los humanos pero no a sus distintas razas, por ello no pueden distinguir entre un bárbaro y un ejecutivo porque creen que nacer de un vientre te hace igual.

Los (((liberales))) son incapaces de tomar en cuenta las ramificaciones de lo que implica una confederación entre tribus que tienen en común una piscina genética, una historia, un pasado y una identidad. Toda vez que aceptan esas premisas en cierta (((tribu))) en particular y se alían con ella para luchar con uñas y dientes.

Los liberales permiten a cierta (((tribu))) formar relaciones de manera espontánea entre ellos, formar familias entre ellos, organizar comunidades a lo interno y sellarlas del resto de la sociedad, con costumbres y formas de las que están orgullosos y valoran, toda vez que a otros demográficos más numerosos que ellos son privados de ese privilegio porque se usa un tótem ideológico creado posterior a 1945 en Europa central y del Este.

Los liberales no aceptan que la sociedad es dueña de si misma.

Para obtener los beneficios de la cooperación pacífica y económica así como una pacífica coexistencia entre tribus, debemos crear una aceptación social y confiar en los derechos de propiedad. Las sociedades abiertas y cooperantes surgen de este tipo de inversiones comunes unas a otras toda vez que respetan la diversidad real de cada grupo sin la creación de una ensalada multicultural.

El dogma liberal imperante ha llevado a Occidente a suicidarse.

Los libertarios se ven a si mismos como autorizados por la providencia a obtener estas condiciones de coexistencia pacífica de la cual podría emerger la cooperación económica voluntaria, pero estas cosas tienen un precios y se rehúsan a pagar la cuota que buscan ganar de las propiedades en común por medio del robo (((parasitario))).

Los liberales no entienden que su doctrina ha sido nociva para occidente a lo largo de la historia.

Solo mirad lo que los hombres occidentales creamos

Fuimos capaces de desarrollar mercados por medio del ejercicio de las leyes naturales.Con ese cuerpo de leyes se le permitió a hombres que son soberanos débiles e incapaces de defender y ejercer  su soberanía el poder participar en un mercado de bienes y servicios con la condición de que limitaran sus transacciones a ser productivas, garantizadas en su totalidad, recíprocas y que no trajeran consecuencias negativas a las partes involucradas en el intercambio y a terceros.
Los que creemos en el propietarismo y en decir la verdad llamamos a ese concepto LIBERTAD.

Y la libertad es posible si se construyen los bienes y servicios que llamamos el “Imperio de la Ley”, el cual pagamos a soberanos federales como militares, jueces, policías y en una última instancia a nuestros Reyes.

Los (((liberales))) son sólo marxistas de propiedades en común.

Mientras haya mercado para el Estado, el Estado existirá

Estos (((personajes))) se equivocan a cada rato, a propósito y siempre con el mismo error en mayores o menores grados. Los liberales anárquicos buscan la abolición del estado (al igual que los comunistas), esas ideas proceden de un mismo tronco de un árbol con ciertas (((raíces))), si se desea eliminar al estado, se debe eliminar el mercado para que el mercado exista. Y desear que esto suceda es meramente una puerilidad propia de adolescentes encerrados en las casas de sus padres con mucho internet y demasiada acceso a pornografía literaria y audiovisual.

El poder judicial occidental como lo entendemos ha tenido la capacidad de evolucionar en todos los rincones de Occidente y ha logrado suprimir los espirales sin fin de retaliación, venganza y barbarie entre individuos, tribus, familias, clanes al estandarizar los castigos y prohibir futuros espirales de violencia.
La universalidad de este hecho histórico contradice todo dogma (((libertario))) sobre la naturaleza de los hombres, el estado del hombre y el proceso de la resolución de conflictos.

Si se desea eliminar el mercado para que el Estado exista, se debe eliminar la demanda para la agresión y se debe eliminar la demanda para la venganza. Esto quiere decir suprimir la oportunidad de que un hombre sea violento para con su semejante y que se provean medios para la resolución de disputas que aseguren en contra de un espiral de violencia y agresión vengativa sin fin.
La mayoría de las personas nunca están contentas con los fallos y dictámenes de las diversas cortes y tribunales, y les da miedo la capacidad de castigo de los jueces.

Cuando sea que hayamos usado aseguradores (jueces) que compitan entre si, no estamos en presencia de un sistema de justicia sino que hemos degenerado nuestro sistema judicial en aseguradores con conflictos personales y no guiados por la ley.

Los jueces que tienen conflictos entre tribus judiciales son más peligrosos que delincuentes individuales, rencillas familiares y conflictos tribales porque buscan lucrarse de ese tipo de actividades.
Las organizaciones buscan dominar, (crear monopolios) y de allí es que todos los Estados se originan sin importar su tamaño: Son entes que aseguran la existencia de monopolios en última instancia para frenar a otros estados.

Esta es la narrativa histórica que contrarresta el dogma propiedad privada-vs-marxismo y el dogma propiedad comunal-vs-marxismo (((liberalismo))).

Esto es una verdad que incomoda. Lo sé.

Los libertarios sólo crean teoría crítica a lo Francfort

Los (((libertarios))) opinan mucho sobre lo que constituye la agresión, pero han pasado décadas y todos ellos han fracasado estrepitosamente al intentar definir eso. Pareciera que nunca pueden discernir que no es el actor quien determina sino la víctima quien sentirá su patrimonio e integridad vulnerada y buscara defenderse y por ello determinar cual es el enfoque y definición de lo que considera le pertenece. Y es la comunidad de aseguradores (el ente político y estatal) los que previenen los conflictos. Y el estado actúa como un asegurador monopólico que previene conflictos entre partes.

Ciertamente el estado puede extralimitarse e ir más allá de sus competencias regulatorias en forma de leyes, en su poder de poder recaudar tributos, y en su búsqueda arbitraria de poder en vez de actuar como un asegurador monopólico.

Los problemas del estado se originan en discreción y en el empleo a tiempo completo de servicios organizacionales en vez una democracia económica directa y empleos por subcontratación, (dicho de otro modo, la tercerización es buena).

En lo que respecta al imperio de la ley, éste elimina la regulación arbitraria.
La democracia directa elimina la tributación arbitraria.
Los subcontratistas proveen servicios de forma más eficaz que los burócratas.
El poder judicial puede ser independinete y autónomo.

Asi funcionan las monarquías y les va bien. Y así funcionan los ejércitos y cumplen su propósito.

Las monarquías antiguas manejaban de forma muy eficaz sus bienes y servicios.

No existen modelos superiores al imperio de la ley natural.

Las monarquías hereditarias tenían a jueces independientes, una cámara del senado y de diputados que legislaban tomando en cuenta que la Ley Natural es la más justa y de ese tipo de gobiernos surgían mercados que producían y ofertaban bienes y servicios con los cuales los hombres podían comerciar intercambiando valor por valor. Esto es la democracia económica directa, que da poder a los hombres y los ayuda a contribuir con los tributos al elegir cómo quieren que sus impuestos sean invertidos por el estado.

La otra manera de ver las cosas es con los lentes del (((Liberalismo))) o lo que es lo mismo, el separatismo de la diáspora judía, otra producto del marxismo y la historia marxista. Y no hace otra cosa sino la corrupción moral de la sociedad y otorgar licencia a la inmoralidad toda vez que prohíbe todo tipo de violencia retaliatoria hacia esa conducta inmoral.

Al final, quienes terminan defendiendo la libertad son hombres en uniformes – Julius Evola.

Sólo existe una fuente de libertad: Un ejército armado, un poder judicial independiente, un monarca como juez de última instancia. y la ley natural, que es común a todos los hombres, descubierta por los juristas en forma de ley. Esa es la religión sagrada política de los hombres.

 

**Nota: En este escrito uso de forma intercambiable liberal, y libertario porque esencialmente son corrientes afines y sinónimas.