¿Qué queremos los hombres de las mujeres?

Hoy en Uniendo Puntos respondo una gran pregunta.

 

El hombre es protector, proveedor, guerrero, esposo y amante.

Deseamos recompensas emocionales, amistad, juegos, sexo, afecto, que nos cuiden, que formen un hogar, que nos den de comer, que nos provean con familia (una tribu propia), seguridad a largo plazo.

Los hombres acumulamos mucho más daño a lo largo de nuestra vida.

A nosotros no nos importa otra cosa sino el sexo hasta el momento en el que nos casamos, y después de eso nos importan muchas otras cosas más.
Las mujeres pueden llevar listas de miles de cosas en el pasado cercano y el presente.
Los hombres no funcionamos de esa manera. Nosotros los hombres llevamos una lista de seguimiento de ciertas cosas y con cierta distancia y a futuro. Esta es la diferencia entre hombres y mujeres.

Los hombres nos especializamos y las mujeres generalizan.
Nosotros pensamos a manera de gaveta en un gavetero.
Una gaveta abierta a la vez.
Las mujeres son capaces de pensar virtualmente en forma de interrupciones incontrolables.

La mujer considera al cuidado emocional del hombre como una especie de “trabajo” o “costo” pero un hombre ve todo lo que hace distinto a vivir con algunos hombres en una cueva, a irse de cacería, y jugar con herramientas para obtener afecto, cuidado, sexo y el estatus social que otros hombres exigen de él a cambio de depositar en él su confianza.

Los hombres están al tanto que la vasta mayoría de ellos son desechables desde el punto de vista evolutivo, caso contrario ocurre con las mujeres.
Estamos al tanto de que si conducimos experimentos que vayan en contra de la realidad, las mujeres nos seleccionan para afecto del tipo sexual.

La reproducción depende de nuestro éxito como individuos de una manada. Los hombres estamos al tanto de nuestras oportunidades reales – y que la mayoría de nosotros no somos tan buenos. Estamos al tanto de que el costo de la especialización significa que los hombres varían mucho más en habilidad y capacidad de ser deseados que las mujeres.
Eso significa que muchos de nosotros debemos arriesgarnos de forma extraordinaria  y acumular daño celular para obtener acceso a cualquier mujer, para podernos reproducir y para que nos cuiden.

La testosterona que nos hace diferentes mata a todos los hombres eventualmente. Es un veneno mágico. Un intercambio faustino con el diablo. Nosotros maduramos más lentamente, llegamos a nuestro pico después, acumulamos más daño y morimos más pronto. Nosotros estamos al tanto de esto. Por esta razón buscamos cuidarnos mucho después de cumplir cuarenta años.

Por estas razones los hombres buscan producir un orden meritocrático más diverso con tantas oportunidades para demostrar éxito al escalar la cúspide de la dominación jerárquica lo más posible.
Esta es la razón por al cual la diversidad incrementa las tasas de crimen, de violencia y de tensiones políticas: los grupos son demostrablemente mejores y peores al escalar las cúspides de la dominación jerárquica en el mundo moderno. Mientras tengamos mayor riqueza, nos es más difícil ganar suficiente para mantener a una mujer y a sus hijos a cambio de sexo y afecto.

Los hombres queremos que las mujeres nos expliquen el mundo de las emociones a nosotros. Que nos expliquen las preocupaciones de otros a nosotros. Que nos den ideas de dónde y a dónde no aplicar nuestros distintos tipos de “fuerza”.

Buscamos reconocimiento de que nuestra necesidad sexual es física, en la misma magnitud y escala de la necesidad femenina de tener seguridad.

Buscamos que entiendan que estar “recordándonos las cosas” es fastidiarnos, y que fastidiarnos ha evolucionado de forma tal que las mujeres pueden entrenar a los niños. Cada vez que le recuerdas a un hombre algo, es el equivalente de decirle a una mujer “que está muy gorda para usar ese vestido”. Esto siempre es así.
Los hombres sufrimos los insultos más fácilmente que las mujeres. Pero los insultos siguen siendo insultos y siguen siendo igual de destructivos todo el tiempo.
A los hombres no se les entrena “recordándoles las cosas”.
A los hombre se les entrena con recompensas.

No es que no nos importe, no es que no podamos ver las cosas de la misma manera que las mujeres. De la misma forma que las mujeres (aunque no les guste reconocerlo o admitirlo) son ciegas a lo que nosotros vemos: A la política como un sustituto de violencia con otros hombres, para que nuestros genes puedan sobrevivir en el futuro en mejores condiciones que las del presente.

Mujeres: pensad en todas las cosas pequeñas que puedes hacer para hacer que tu hombre sea exitoso. Los hombres somos como los perros que traerán una pelota que les tires hasta que nos caigamos muertos. Pero al igual que los lobos, respondemos violentamente a órdenes o a la culpa.

Los hombres no somos sustitutos ni reemplazos de las mejores amigas de las mujeres, no ayudamos a crear nidos, no somos hijas de mayor edad, ni somos madres ni hermanas. Los hombres somos hombres. Los hombres competimos con otros hombres para obtener el estatus necesario para hacernos atractivos a otras mujeres, que nos cuidan a cambio de proveerles y trabajo.

Los hombres queremos que las mujeres limiten severamente sus urgencias de crear un nido a aquellas cosas que sean productivas y no que consuman recursos.
El consumismo femenino es una forma distinta de alcoholismo. Limita el juego de tu hombre a aquello que te provea con ganancias para él y su familia. Todo lo demás es extender su infancia. Haced lo mismo para los hijos varones que tengáis.

Hacer que los niños se queden sentados y quietos como niñitas les provoca un daño cerebral irreversible. Hacer de los niños seres tímidos y poco agresivos tiene el mismo efecto. Los hombres competimos por dominación jerárquica. Las mujeres se hacen la vida más fácil con la crianza al hacer que los niños se comporten de la manera anteriormente descrita. Tienen a un niño dócil, pero es un lisiado de por vida.

¿Que clase de hombre quieren criar las mujeres modernas?
¿Un tipo que vive sentado en su sofá jugando videojuegos, masturbándose de forma compulsiva con (((pornografía))) y viendo televisión? Si tienes un hombre así, la culpa es de la madre. Su esposa le culpará por lo mismo. Y después de cuatro generaciones tus genes se habrán dispersado y habrán desaparecido. ¿Por que? Porque los hombres fuertes derrotamos a los débiles, y los hombres débiles son producto de las mujeres débiles.

Las exigencias a los hombres que son buenas: Si duermes, te dan de comer, te visten y te folla una buena mujer. Necesitas ser fuerte, hacer buen ejercicio, competir y cooperar con otros hombres, y producir bienes a largo plazo para la familia. Fin de la historia.

Las mujeres se han apropiado de los trabajos “fáciles” en la sociedad al llevar a los hombres a roles de competencia más elevados, en donde es más dificil “integrarse” al equipo y es más difícil para que los hombres que evolucionaron para especializarse se integren a otros equipos.

Esto quiere decir que hay menos oportunidades para que los hombres sean exitosos.

Ya no trabajamos en grupos que en donde nos aseguramos el uno al otro como lo hicieron los obreros de antes, los artesanos, en aquellas villas, compañías, gremios y ejércitos. Cada hombre ahora es más vulnerable que antes, y está menos “asegurado” por otros hombres. Su estrés emocional es alto pero no puede entender el por qué.

Así que ¿Que significan estas cosas? Significan que los hombres deben sentir que no pueden fallar y caer en la jerarquía de la dominación y perder su capacidad de obtener cariño, sexo y cuidado por parte de una o varias mujeres.

Generalmente hablando, cuando hay un excedente de hombres que se sienten así, las civilizaciones pasan por guerras civiles y colapsándose. Porque se requiere de un porcentaje muy ínfimo de hombres que estén dispuestos a alterar el orden establecido para derrocarlo.

Los hombres evolucionamos para escalar una escala de dominación jerárquica y las mujeres evolucionaron par asentirse atraídas al punto más alto de esa jerarquía para que puedan obtener control sobre la reproducción, provisión y entretenimiento por parte del hombre con el que están.
Poco tiene que ver el amor con todo esto.

Los hombres somos criaturas absurdamente sencillas. Simplemente no podemos ver, escuchar, oler, intuir, sentir o pensar todas las sutilezas sobre los humanos que las mujeres si pueden, así que tenemos más tiempo para dedicarle al aprender cómo funciona el mundo físico y hacemos del mundo, un mundo de hombres, nos especializamos, y competimos por nuestra capacidad de entendimiento y uso del mismo.

Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Coquetear: La contrarrevolución sexual

La izquierda es el establishment más anti-erótico, puritánico y moralista que jamás haya existido.

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La derecha es la nueva contracultura, ya llevo tiempo diciéndolo. Esto implica que hay una guerra metapolítica y cultural que eso trae consigo. En tiempos en los cuales el matrimonio y la familia tradicional fueron derrumbados por los cánones de la liberación sexual, poco habla la derecha sobre un tema al cual todos somos afines.
El sexo y nuestra sexualidad.

Tener relaciones sexuales responsables, sanas y consensuales con una pareja estable forma parte de la salud integral de cualquier hombre y mujer. 

Independientemente de que se practique, por razones religiosas o las que sea la abstinencia sexual hasta el matrimonio, es menester saber y conocer sobre algo de educación sexual y sexualidad.
De igual manera, si se ejerce una sexualidad previa al matrimonio, institución desarrollada por la civilización para proteger y perpetuar a la especie, es importante tener conocimientos de educación sexual y sexualidad.

La izquierda puede que sea muy libertina, después de todo fueron ellos los que hicieron de la sexualidad un espectáculo que ha degenerado por completo y ha levantado en ellos cierta doble moral puritánica sin parangón, toda vez que crearon el mito de que la derecha es mala cama, mojigata, y inepta.

La cultura pop apropiada por la izquierda ha masificado la idea de que ser de derecha implica una ineptitud en lo que a la sexualidad respecta.

Es falsa la idea de que la derecha en lo que lo sexual se refiere carece de imaginación y erotismo, las prácticas sexuales en seres humanos, parafilias, fetiches y afines no ven distinción política, lo que varía en la esfera de la sexualidad entre derecha e izquierda no es si unos prefieren la posición del misionero y otros prefieren la posición del perrito.
Lo que varía es la capacidad de unos de hacer del comportamiento sexual humano un espectáculo con respecto a quienes no lo hacen tan frecuentemente.

En la telenovela de ABC Desperate Housewives, el personaje de Bree Van de Kamp es un ama de casa conservadora de collar de perlas y cuello de tortuga, incapaz de usar escotes, que pasa penurias en su vida sexual porque tiene un marido que le gusta el sadomasoquismo y a ella no y por ello su relación matrimonial comienza a fenecer.
El personaje de Bree enviuda y ella se consigue una nueva pareja, a la que en un momento de conversación sobre sexo oral, ella le contesta “Yo no hago eso porque soy repubblicana”. Evidentemente los escritores de ese show querían hacer de ese personaje un estereotipo exagerado de la mujer ama de casa republicana en lo que al sexo se refiere. Pero se pasaron de la raya e hicieron de ese personaje en su arco narrativo algo distinto. Si hubiesen querido ser chistosos, Bree le hubiese contestado a su novio cuando le pide sexo oral “Oye yo soy republicana, déjame hacerte un striptease primero”.

La cultura pop (((liberal))) le ha hecho creer a la gente que la gente de derecha tampoco es atractiva, que la idea de irse a la cama con un “facha” es acostarse con una persona que no es atractiva.

¡¿De dónde surge la perversa idea que urge a los izquierdistas de robarle la sexualidad a todos los de la derecha?! ¿Por que ha funcionado?

Ha funcionado porque se busca asociar la política con el sexo.
El debate de leyes sobre decencia pública fue ganado por la izquierda cuando mujeres en topless (algunas muy atractivas) quemaron sus sostenes en los años sesenta, pero eso nada tiene que ver con el hecho de que la izquierda se haya convertido en el árbitro que guía la moralidad en lo que a sexo se refiere.

Cuando se pretende enlazar el argumento de que el sexo y política van de la mano se asocia el hecho de que algunos ñángaras quieren aprobar políticas de control de natalidad subsidiadas por el estado y vincularlo con la preferencia de una pareja a tener sexo en la sala de su casa con unas copas de vino encima.

Poco tiene que ver lo uno con lo otro cuando en cuanto a comportamiento sexual se refiere.

Si bien la derecha ha sido apoyada por grupos religiosos de toda índole que en su doctrina tienen ciertas reglas con respecto a la actividad y ejercicio de la sexualidad. La izquierda ha fijado el tono de dominación cultural en lo que lo sexual se refiere en espacios cívicos.

  •  En ciertas partes del mundo, en los parques públicos se pueden hacer y grabar orgías sadomasoquistas con el permiso de un concejal.
  • Políticos de izquierda han criticado a las mujeres que dan lactancia materna en público.

Otro aspecto en el cual la izquierda tiene un nivel de hipocresía dantesca en lo que a sexo se refiere es el de criticar cual puritanos a la derecha si exhiben cualquier tipo de conducta que ellos aprobarían en alguien que milita en sus filas.

Si un parlamentario conservador es visto saliendo de un hotel se le atacará.
Si una mujer conservadora quiere comprarse una ropa interior sexy para su marido se le criticará.
Si una pareja conservadora visita un sex shop para comprar lubricante y se topa con otra pareja (((liberal))), les harán el comentario de rigor: “¿Que haces tu por aquí?”.

Hay ciertas cosas que la izquierda no sabe hacer, y una de ellas es saber callarse la maldita boca.
Imaginen a una pareja que tras una noche divertida en la discoteca, bailando, con un par de copas encima y las hormonas alborotadas deciden irse a la cama, mientras el hombre con su erección se las ingenia para abrir el envoltorio del preservativo, la mujer le critica al hombre que la marca de condones que usa “no tiene prácticas a favor del medio ambiente en lo que responsabilidad social empresarial se refiere”. Eso pasa. 
¿Y que pasa después?
Que el hombre pierde la erección, y no hay sexo. Hay una pelea innecesaria por algo que no valía la pena discutir en su momento.
Lectores en ciertas partes de la geografía hispanoparlante se pueden extrañar o sentirse identificados con este tipo de cosas, pero son anécdotas que ocurren.

Los hombres de derecha tienen que aprender a valorar su masculinidad. El coqueteo, los piropos, ceder tu asiento o abrir la puerta no son varas patriarcales de dominación y acoso sexual.
Aprender a saber conquistar a una mujer, saber hablarle y atender sus necesidades es la forma de rebelión que tenemos los hombres en el sistema de castas implantados por el feminismo.
Hay muchas mujeres hoy en día que han sido adoctrinadas por la cultura pop de izquierdas y se convierten sin saberlo en mujeres tóxicas que espantan a los hombres que tengan interés en ellas. Incluso las mujeres que buscan una relación “tradicional”, no están dispuestas a hacer lo necesario para tener una relación con un hombre bueno.
Hay mujeres que simplemente no están dispuestas a comportarse como damas, estar en forma, y no detonar las relaciones que tienen por trivialidades.

Coquetear y cortejar a una mujer es algo que los hombres aprenden a hacer por ensayo y error. Y lo aprenden para satisfacer sus necesidades primarias de compañía, sexo y en última instancia relaciones de pareja y una vida familiar.

Es por eso que el cortejo es la mejor herramienta de la contrarrevolución sexual.

El cortejo le permite a los hombres reclamar su poderío sexual en un mundo inmerso en la misandría, porque castiga a las mujeres que se comportan de manera inadecuada en lo sexual y le permite al hombre buscar en sí y en su pareja lugares comunes e intereses propios.
El cortejo es una fuerza desestabilizadora del sistema social feminista. Le permite a los hombres liberarse de ese gulag ideológico en el cual la mujer es algo que debe ser puesto en un pedestal y que por estar allí merecen subsidios y prebendas de toda índole, que traen como consecuencia hombres castrados, despojados de su masculinidad, sentimientos e incapaces de acercarse a una mujer atractiva y arriesgarse a cortejarla porque se crean la idea de que “yo no estoy al nivel de ella”.

Decían decir que lo cortés no quita lo valiente.

Tratar bien a una mujer es una habilidad que se aprende, pero el cortejo es cool, es chic, y a las chicas les encanta. Los hombres deben ser fuertes, deben aprender a mejorarnos en todos los aspectos, incluso el ideológico y el psicológico para poder discernir entre una güircha que te va a dejar odiándote a ti mismo o una mujer que te va a ayudar a crecer en todos los aspectos de tu vida.

Mientras los hombres fuertes de derecha promovemos la excelencia y distinción, el feminismo promueve la igualdad.
Basta con leer websites y revistas dedicados a hombres, y encontrarás tips de cómo mejorar tu rutina de ejercicios, como mejorar tu imagen, recomendaciones para actualizar tu guardarropa, gadgets y tecnología.
Si ves websites y lees revistas feministas te encontrarás con ideas para que las mujeres manipulen a los hombres usando el sexo como un arma (los artículos de sexo de cosmopolitan son un buen ejemplo), con material que promueve la promiscuidad, y la obesidad.

En el desierto intelectual que son los medios, que surjan artículos sobre como coquetear por mensaje de texto no sorprende en lo absoluto. 
Los movimientos de derecha disidente aprobarían el concepto de que coquetear no choca ni con el tradicionalismo ni con la ciencia. Coquetear incluso es una forma de mostrar desprecio por la forma en la que algunos grupos religiosos ponen en pedestales mentales a las mujeres haciéndoles creer que son unas princesas cuando en realidad son unas malcriadas.

Un hombre que sabe coquetear es un hombre que entiende que las mujeres son voraces sexualmente en su propia manera de ser y que dicha voracidad deriva directamente de su valor social en lo sexual.
Muchas de las creencias conservadoras sobre caballerosidad y mujeres virtuosas sólo tienen cabida en un contexto social que acepte y privilegie a un orden jerárquico, patriarcal y desigual que promueva la cultura, la estética, la belleza, y la familia.

Los impulsos de selección sexual, competencia y atracción están profundamente arraigados en el subconsciente de la especie humana. Las mal llamadas “construcciones sociales” que premian la virginidad, la belleza femenina, o la voluntad de los hombres de sacrificarnos por nuestras mujeres están arraigadas en realidades biológicas y empíricas, no en misticismos religiosos.

Lo que define a la derecha actual es que ésta es capaz de comprender que las realidades objetivas se reflejan dentro de la mitología y prácticas antiguas.
Las enseñanzas tradicionales de hace miles de años son más aplicables a la sociedad (((moderna))) que lo que una lesbiana feminista con un PhD en estudios de la mujer pueda enseñarnos a los hombres sobre nuestros “privilegios”.

Como docente universitario tiendo a tener mucha cautela con profesores de izquierdas, particularmente esos que dan clases en carreras de las (((pseudociencias sociales))), porque ellos acusan a la tradición de retrógrada y anacrónica, se burlan de creencias religiosas toda vez que profesan creencias aun más absurdas (y menos empíricamente sustentadas) sobre temas como igualdad racial y de género.

Cuando los hombres heterosexuales comprendan que coquetear con una mujer es rompiendo el canon izquierdista de que todos los hombres son unos violadores patriarcales opresores en potencia. Las cosas cambiarán para la sociedad, habrán mujeres de mucha mejor calidad que la güircha estereotipo.  Hombres y mujeres aprenderán que la biodiversidad humana, la tradición y el realismo racial son baluartes de la identidad cultural.

Este reto no sólamente es ideológico. Es un político porque así lo quiso la izquierda.
Puede que no te interese la política, pero tu le interesas a la política.
La política es la filosofía llevada a términos prácticos.
Cuando la izquierda hizo del coqueteo, que es un asunto personal algo político, el desafío es superar esa barrera.
La izquierda hizo un drama político: Si un hombre se acerca a hablarle a una mujer en un bar, discoteca, plaza, cafetería, pasillo y oficina es considerado un acto político ofensivo, un crimen de odio, una violación.
La izquierda quiere hacerle creer a los hombres que reconocer el deseo de acercarse con caballerosidad y respeto a una mujer que les parezca atractiva usando conocimiento, y habilidades sociales es inmoral.

La izquierda es tan establishment, que considera que coquetear es algo subversivo que tiene que ser castigado. Así de trastornados están esos individuos.

La solución a la servidumbre sexual a la cual hemos sido reducidos los hombres es reconocer que la primera la mentira es la de la igualdad. -Especialmente en la cama.
Si hay quienes se quieren convertirse a si mismos y a sus cuerpos en un producto, hay que tratarles como tal, sacarles provecho y usar aquello que funcione.

Hombres y mujeres pueden sacar provecho de la tradición.
La igualdad es un engaño.
Busca siempre la excelencia en tu pareja, busca la distinción, busca y encontrarás en este erial misándrico que el feminismo creó a ese alguien especial que te haga erizar el pelo, que te corte la respiración, y que te haga sentir mariposas en el estómago. Tómala, hazla tuya, se apasionado, ten sexo responsable y salvaje. Hombres y mujeres juntos como amigos, amantes y eventualmente marido y mujer pueden ayudar a reformar esta maltrecha humanidad y crear algo que valga la pena preservar, y esta cultura sexual actual de la izquierda no es algo que merezca seguir siendo vigente.

Carl Schmitt tiene razón

Las naciones liberales tienen fronteras abiertas porque no tienen conceptos de lo metapolítico

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Antes de la Segunda Guerra Civil Europea los derechos liberales fueron entendidos entre los estados Occidentales de manera forma libertaria y etnonacionalista. La libertad de asociación, por ejemplo fue entendidas para incluir el derecho natural que tienes de rehusarte a tener contacto con ciertos miembros de grupos étnicos, incluso tu derecho a discriminar a esos grupos en toda clase de ideas, no existían leyes para darle a mujeres, tullidos, musulmanes y afines trabajo en tu empresa si así lo deseabas.
Este liberalismo racial existió y estuvo institucionalizado hasta los años 60.
Los colonos de Australia, Canadá, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, y Nueva Zelandia desarrollaron políticas de admisión, y naturalización con base a raza y cultura con el fin de mantener a esas naciones mayoritariamente “blancas”.

Este ethos liberal y racial fueron socialmente recibidos con beneplácito en el mainstream de la sociedad occidental.
Después de todo, fuimos los blancos los que acabamos con la masacre, el canibalismo y el salvajismo que los “aborígenes” practicaban, colonizamos y trajimos toda una serie de arquitecturas e instituciones occidentales que le dieron forma a los estados modernos, incluso en infiernos tercermundistas como el áfrica subsahariana, y buena parte del caribe y latinoamérica.
Fuimos los blancos los que trajimos con la colonia, y toda su contundencia, incluida la violencia necesaria para ponerle coto a los salvajes para poder civilizar los territorios recién conquistados que fueron tomados en nombre de los imperios con contundencia, orgullo racial y con la promesa de un mejor futuro. Los logros y avances tecnológicos de los europeos, en comparación con los no europeos, fueron producto del altísimo costo de la verdad y la llegada del civismo a sitios donde jamás lo existieron.

¿Que pasaría si ningún estado, academia, religión o medio de comunicación pudiera decir a diestra y siniestra cualquier tipo de falsedades a su audiencia, sin ningún tipo de consecuencia legal?

Si los estados, la academia, la religión y los medios tuvieran que decir la verdad y garantizar que sus productos son certeros, de la misma manera que cualquier otro producto, le habríamos ganado la guerra cultural a los marxistas hace décadas.

Antes de que la guerra de opiniones sobre el destino de Occidente y lo que le “hemos hecho” a culturas atrasadas y barbáricas fuera el canon de ideas que se enseñan en las universidades, los estados Occidentales, incluidos los democráticos no condenaban la discriminación racial en sus políticas internas. Tampoco cuestionaban las ideas e instituciones coloniales. En las mentes de muchos Americanos y Europeos, los conceptos de equidad y democracia no eran extensibles a aquellos que no fueran americanos ni europeos.
Dicho de otra forma, estas ideas no eran consideradas derechos humanos universales separados de cualquier civilización o cultura en particular.
Durante más de un siglo, la raza ha sido empleada como un concepto para explicar los logros científicos y y tecnológicos alcanzados por la civilización Occidental en comparación con los no occidentales, y se usaba para no solo justificar la discriminación racial, sino también para justificar la dominación occidental en las colonias que nuestros ancestros conquistaron con fiereza.

¿A partir de que momento, el establishment (((liberal))) occidental aceptó la visión de que el etnocentrismo europeísta estaba en conflicto con los principios liberales que eran imperantes un par de décadas posteriores a la Segunda Guerra Civil Europea?

Pues eso surgió porque un nuevo juego de normas, regulaciones, códigos y leyes surgieron: Derechos Humanos, Nacionalismo Cívico, la raza y el género como construcciones sociales, la masculinidad como algo opresor, el matrimonio como un arma en manos de la sociedad burguesa, etc. Todas estas ideas poseen una tendencia inherente a radicalizarse con el pasar del tiempo y lo fueron logrando conforme la izquierda leía más a Gramsci, a la escuela de Francfort e infiltraban las instituciones con un rechazo en forma de respuesta a todo lo que los nacionalsocialistas alemanes hicieron. Y una vez que dichas normas fueron aceptadas, y se tomaron acciones que aplicarían sanciones a aquellos que se opusieran a ellas desde las instituciones, se abría la puerta a crear situaciones en las que las naciones occidentales fueran vistas hacia el futuro como lugares utópicos en los cuales todas las razas del mundo podrían coexistir en un estado de armonía- Algo así como Zootopia.

¿Habría algo dentro el liberalismo racial de las ideas tradicionalistas previas a la Segunda Guerra Civil Europea que hizo susceptible la promulgación de estas leyes y su rápida radicalización posterior a 1945?

Carl Schmitt arguye que los estados liberales carecen de un fuerte concepto de lo político. Los líderes (((liberales))) tienen una debilidad inherente como seres políticos debido a que son incapaces de poder pensar que su Nación se constituyó como un Estado de hombres que colectivamente reclamaron la soberanía de un territorio que los distingue de otros hombres con entidades político-administrativas distintas. Esos mismos líderes liberales tampoco tienen la capacidad de discernir entre amigos y enemigos (por algo Refugees welcome, amirite?) que pueden pertenecer o no a dicho territorio.
Los liberales creen que sus naciones-estado son asociaciones formadas por individuos con el propósito de asegurar su derecho a la vida, libertad y felicidad.
Los liberales imaginan que su visión de estado liberal está constituida por un archipiélago de individuos que llegaron a un acuerdo entre ellos, abstraídos por completo de cualquier otra comunidad que exista biológica, racial, étnica, cultural e históricamente previa a ellos.

Los liberales creen que es posible olvidar por completo que sus estados, al igual que todos los otros estados pueden ser creados a la fuerza, en cualquier parte, por hombres que comparten un idioma, herencia, características raciales, tradiciones religiosas, y un sentido de adquisición territorial que involucre la execración de grupos distintos a ellos.

Es por ello que en las palabras de Carl Schmitt, los liberales no tienen bien desarrollado el sentido de lo político, son incapaces de pensar de sí mismos como miembros de una entidad política que fue creada con el sentido claro de quien puede formar parte de ella y quien no puede pertenecer a esa comunidad. Schmitt no tuvo la tecnología necesaria para confirmar algo que después sería descubierto, el que la izquierda y sus miedos tienen fundamentos neurobiológicos. 

El tener un concepto de lo político presupone que los pueblos son capaces de poseer un fuerte sentido de quien puede formar parte de ellos, quienes pueden ser sus amigos, y quienes son amenazas para la existencia de la comunidad.

Tener un concepto bien definido de lo político permite definir firmemente las normas de comportamiento y dominación cultural de los espacios cívicos de las comunidades.

Los liberales tienden a negar que el hombre es por naturaleza un animal social, un miembro de un colectivo, de una tribu, de una familia, de una nación.
El pensamiento liberal denigra el sentido de pertenencia a un grupo llamándolo “colectivismo” de forma peyorativa. El mantener una concepción de la naturaleza humana que dice que los hombres pueden evitar guerras a muerte por medio de un ente político administrativo liberal que les da a todos los miembros de ese estado la posibilidad de mejorarse a si mismos y a la sociedad que integran por medio de la competición en los mercados, la innovación tecnológica y la labor humanitaria, toda vez que se crea la atmósfera en la cual las diferencias políticas pueden ser resueltas por medio del consenso pacífico por medio de la deliberación abierta alrededor de una fogata, agarrados de las manos, fumándonos un porro, cantando kumbayáh. 

Eso es una utopía.

Los liberales no quieren admitir en público que sus estados fueron creados de forma violenta por un pueblo con sentido de pertenencia, que afirmaron su soberanía sobre territorios que otros hombres no supieron defender y que compitieron ferozmente y a muerte por el derecho de elevar una bandera sobre ese territorio.
Los liberales no quieren admitir el hecho de que los miembros de los grupos con los cuales compiten por los escasos recursos que hay en el mundo son enemigos potenciales en vez de individuos abstractos que buscan un estado universal que garantiza la felicidad, y la seguridad para todos los miembros de la comunidad, independientemente de la identidad religiosa y racial.

Los hombres tenemos el impulso biológico, genético y natural de identificarnos con aquello que nos es similar en cuestiones étnicas, culturales, raciales, y religiosas.

Hoy día los estados liberales Occidentales han atribuido de forma equívoca que los estados liberales fueron creados por un grupo muy particular de hombres con una herencia muy particular, con valores, creencias, aptitudes, actitudes y orientaciones religiosas. Los liberales no se dan cuenta de que su herencia individualista fue posible dentro del contexto de estados o territorios adquiridos por la fuerza y excluyendo a competidores, y son incapaces de pensar que un estado liberal si quiere mantenerse como tal debe actuar de manera colectiva contra la inclusión de aquellos que no sean Occidentales en las ambiciones y proyectos de su grupo a lo interno.

La interpretación izquierdista de Schmitt es errónea.

Los liberales occidentales tienen enemigos. Musulmanes, santeros, ultraderechistas, fachas, republicanos y naciones que se encuentran en franca oposición a los “valores occidentales” son enemigos del liberalismo pero no por las mismas razones.
Los (((académicos))) de la izquierda se han apropiado de Carl Scmitt y sus ideas para argüir que los liberales de derecha (los libertarios rothbardianos) no han negado lo político sino que simplemente produjeron una cortina de humo muy efectiva sobre la ambición de Occidente de imponer un orden mundial liderado por corporaciones multinacionales que respetan y defienden los derechos humanos.
Los izquierdistas ven a Schmitt como alguien que nos puede enseñar y justificar la remoción de esa cortina de humo democrática, de derechos humanos, y de libertades económicas de la hegemonía Occidental, exponiendo las verdaderas intenciones en la búsqueda de poder detrás de las élites liberales corporativas.

Carl Schmitt y la realidad venezolana

Pese a que la hija de un comunista como Delsa “Botox DuckFace” Solórzano se horrorice porque un magistrado chavista cite a Carl Schmitt, las razones por las cuales lo hace no son las mismas por las cuales uno habría de inhibirse al leer lo que este ideólogo alemán ha escrito y en que contexto.

El abuso de las ideas de Schmitt por parte de la izquierda llega a excesos como los de un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, que busca de manera tangencial encontrar un lugar común entre un anti-liberal como Schmitt y el liberalismo de chavistas que detestan la misma Constitución que ellos redactaron.
Como se dijo antes, los liberales occidentales tienen enemigos, pero esos enemigos no son tal por las mismas razones.

Carl Schmitt, a diferencia de nuestros magistrados venezolanos, es capaz de distinguir una “dictadura” de una “tiranía” opresora. Las dictaduras aparecen como formas de gobierno que buscan enfrentar emergencias. En la tradición romana, la función de los dictadores era la de confrontar situaciones excepcionales. Los chavistas han reformado la visión de Schmitt, Hobbes, Bodin y Maquiavelo para justificar estados de excepción para suspender elecciones y perpetuarse en el poder, razón por la cual, desde este punto de vista, las dictaduras modernas no están conectadas a ninguna ideología política. Contrario a los análisis de muchos constitucionalistas, la “democracia” no está exenta de ser una dictadura que cualquier otra forma de poder estatal. Es por ello que en Venezuela pese a que hay elecciones, algunos ciudadanos nos atrevemos a llamar al régimen invasor que tiene secuestrado el poder “dictadura”.
Los amantes de las elecciones y de las “fiestas democráticas” en este expaís no sólo se engañan a ellos mismos sino al resto de la sociedad al pensar que son inmunes a convertirse en dictadores y que puedan reconciliar cualquier forma de poder ejecutivo con ideas pragmáticas y llevar a cabo transacciones con grupos de presión político económica en el poder legislativo.

Si ponderamos la identificación de la democracia y el parlamentarismo, la primera parece ser un principio ideológico y abstracto que enmascara ciertas modalidades bien definidas de ejercer el poder, algo muy parecido a lo que Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca hicieron.
El ejercicio del poder en las democracias está sujeto a la concepción racionalista del estado que está justificada, por ejemplo en la idea de la separaciób de poderes, el diálogo entre partidos, y el pluralismo ideológico.
Es también la racionalidad de la historia la que nos ha dado las dictaduras del proletariado o los fiascos del diálogo entre el Vaticano, el partido MUD y los Chavistas.

Esta ideología burguesa y liberal engaña a todos al hacer creer que toda la actividad política se debe a las categorías éticas y económicas. Esta ilusión la comparten los socialistas: Que la función del poder público ya no es económica ni social. Que los valores espirituales, históricos, morales, y militares no son legítimos.
Que sólo la economía y los mercados son morales, y eso hace posible que se valide el individualismo comercial al mismo tiempo que se invocan ideales humanitarios.

Esta moralización de la política no sólo corrompe y destruye toda moral verdadera sino que transforma la unidad política de una nación en una sociedad neutralizada donde la función de la soberanía ya no es capaz de defender a los ciudadanos.

El enfoque de Schmitt es el de analizar los fenómenos políticos independientemente de sus presupuestos morales. Su ideología se opone a las ideologías de la Ilustración, a la del Marxismo, y la del humanismo político cristiano.
Estas ideas son utópicas en su capacidad de dar con la conciencia de tener poder y tienden a vaciar lo político al identificarlo con lo malvado, aun cuando lo permitan temporalmente: Caso ejemplar: El Marxismo.

La negación de lo político está necesariamente implícita en la noción liberal de que los seres humanos podemos ser definidos como individuos con derechos naturales. Está implícito en la aspiración liberal de crear un mundo en el cual los grupos y las naciones se relacionen entre sí por medio del intercambio comercial dejando atrás todas sus diferencias.
Ese credo mentiroso es el que nos hace creer que los venezolanos patriotas y de bien podemos convivir con el chavismo. Y es la razón por la cual los opositores de verdad rechazamos dialogar con delincuentes chavistas.
Si no podemos distinguir entre amigo y enemigo, si negamos lo político, entramos en el mundo del engaño del liberalismo en donde toda noción de existencia no está atada a tu pasado, raza, cultura, credo, nación y tribu, sino al concepto de tu existencia actual, de tu “humanidad”.

El objetivo del liberalismo es deshacerse de lo político

Los que nos acusan de anti-políticos son los verdaderos antipolíticos, y son de los más peligrosos y embusteros porque esconden sus intenciones, la de crear sociedades en la cual los hombres se ven a si mismos como miembros de una comunidad dedicada a la búsqueda de la seguridad, comodidad y felicidad. Los liberales asumen que los grupos humanos en disputa por escasos recursos no pueden ser amenazas entre sí, pero que en vez de ello pueden ser socializados gradualmente para convertirse en miembros de esa sociedad “humana” que no valora el honor de pertenecer a un grupo que reafirma su imperativo moral de existir etno-culturalmente.

Es por ello que Carl Schmitt tiene razón al decir que los liberales carecen de un concepto de lo político. ya que lo político presupone que los hombres nos organizamos en grupos que somos existencialmente distintos unos de otros.
Por eso no nos podemos reconciliar con el chavismo, ni con el foro de Sao Paulo.

Los estados liberales occidentales antes de la Segunda Guerra Civil Europea y los años 60 tenían políticas migratorias que excluían a inmigrantes procedentes de culturas retrógradas, incluso en Venezuela, y estos estados tenían esas políticas porque consideraban que esos invasores eran una amenaza para el carácter nacional.
Los que reformaron las leyes migratorias en Occidente para dejar entrar a todo el mundo no se dieron cuenta que fue su sentido de identidad racial el que mantuvo a sus países culturalmente unidos durante años bajo el concepto de lo político.
Cuando este bastión colectivista fue desmontado, las naciones liberales se hallaron en una espiral de radicalización que les hizo extremadamente complicado decidir que grupos raciales podrían constituir una amenaza para su carácter nacional, y cuales grupos estaban ocultos dentro de sus fronteras listos para activarse políticamente sin restricciones para promover sus propios intereses étnicos: Para jugar al liberalismo y hablar el idioma universal de esta doctrina contra los blancos etnocéntricos.

La mujer de derecha

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Esta mujer sería considerada por el canon (((liberal))) como oprimida, ignorante e incapaz. Ser ama de casa es igual de dignificante que cualquier otra profesión.

Para nadie es secreto que históricamente los hombres hemos acumulado inteligencia, empuje, deseo, orgullo, ira y creatividad para dirigir y conquistar, toa vez que las mujeres han sido empáticas con nuestras causas cual actrices de reparte que nos proveen de servicios biológicos vitales.
Es bien sabido que desde un punto de vista biológico, las mujeres son reproductivamente más valiosas que los hombres, mientras un hombre produce millones de espermatozoides a diario, la mujer requiere de 28 días para producir un óvulo viable para la fecundación y nueve meses para engendrar un ser humano. Es por eso que cuando el barco se hunde, las mujeres y los niños son los primeros en abordar el bote salvavidas
Este modelo reproductivo funciona, y ha funcionado desde los albores de la humanidad.

Las mujeres existen a nuestro alrededor como nuestras madres, hermanas, hijas, esposas y amigas, en esos aspectos somos iguales, los hombres existimos como padres, hermanos, hijos, esposos y amigos. En lo que respecta a pelear guerras , las mujres son tan incapaces como lo son los hombres de concebir un hijo y parirlo. Los sexos se complementan el uno al otro. Así ha sido y así siempre será si queremos que la especie humana se perpetúe.

Existe un tremendo valor en toda mujer que se dedique a criar muchos niños felices, sanos, emocionalmente estables en un hogar bien atendido, la mujer ha podido combinar este tipo de trabajo con oportunidades de carrera y las que han decidido ser amas de casa exclusivamente han sido vilipendiadas y atacadas de forma espantosa por un colectivo de feministas feas, gordas, lesbianas e incapaces de poder tener un perro que les ladre para que se reproduzcan.

Lo que hace que una mujer sea cariñosa y entregada a su hogar, también la puede volver loca. El sexo femenino instintivamente busca estabilidad pero también puede ser irracional en dicha búsqueda. (((Hollywood))) nos ha dado ejemplos de mujeres que se quedan en casa a cuidar a sus hijos y atender un hogar que son perfectas psicópatas: Nancy Botwin y Celia Hodes en Weeds, Lynette y Bree en Desperate Housewives, son claros ejemplos de ello.
Esas características ligadas a las emociones pueden facilitar la crianza de niñas y niños blancos y precioso, pero también como seres en sociedad, esos valores que se aprenden en el hogar pueden estar en conflicto con cierto (((demográfico))) y sus procederes.

Tanto hombres como mujeres de derecha hemos desarrollado habilidades sociales para hacernos caso omiso de las críticas de la izquierda y hemos puesto nuestro nombre en alto a la hora de defender las normas de conducción de los individuos en los espacios cívicos que habitamos.
Que a un matrimonio blanco que cuida a sus hijos y los protege de la barbarie postmodernista lo llamen “nazi” y “racista” no es ningún insulto, más bien se ha vuelto una nueva forma de halago.
Si a ver vamos, los alemanes de hace 100 años valoraban el matrimonio, fomentaban que los matrimonios tuvieran muchos hijos y confiaban en la mujer para su crianza acorde a una serie de valores, creencias, aptitudes y actitudes, de la misma manera que lo ha hecho otro (((demográfico))) que cuida a sus mujeres de bárbaros, fomenta su natalidad, y tienen hasta su propio etnoestado.

-Los blancos queremos y somos merecedores de los mismos privilegios que ese (((demográfico)))-

Hay muchas mujeres que leen este blog, lo comparten con sus maridos y me preguntan por que exalto la masculinidad. La respuesta es sencilla, nuestra sociedad es ginocéntrica, mientras el feminismo cuenta con financiación estatal, un comité de Naciones Unidas, campañas en redes sociales, prensa y medios, yo soy un pendejo con un blog.
Pero la feminidad para la derecha es extremadamente valiosa, a lo largo del tiempo que llevo escribiendo le he dicho a las mujeres que deben tener algo más que silicón en el pecho y que deben ser responsables de sus acciones, que la razón por la cual hay malos hombres en el mundo es porque también esos hombres fueron criados por mujeres terribles.

Los hombres griegos y romanos fueron capaces de sentar las bases de la civilización occidental y lo lograron acompañados de mujeres de igual calidad.

Las feministas pueden llenarse la boca de mentiras como una brecha salarial que no existe, dejarse crecer su hírsuto vello corporal, exigir abortos y control de natalidad financiado por el estado. Pero el verdadero núcleo y ethos de la mujer es la necesidad de estabilidad.
Y si se acepta a la derecha como una cosmovisión, en el canon de (((ideas actuales))), esa propuesta se considera misógina, machista, retrógrada y cavernícola.

Si la derecha rechaza la modernidad y el orden existente, el camino a seguir por la familia de derecha es bastante incierto. Requiere el compromiso del hombre y de la mujer al ver el ambiente que les rodea con los anteojos de la claridad propietarista, aun cuando el ambiente sea sucio, mugriento, repleto de üntermenschen, chavismo, güirchas y reguetón.

Resulta terrible el darse cuenta de que nuestra raza, nuestra tribu, nuestros apellidos, nuestro patrimonio, cultura y Nación están siendo desarticulados poco a poco y saber que es imposible hacerse la vista gorda una vez que se tiene conocimiento de esta realidad es aun más aterrador.
Nos destruye la diversidad, nos destruye el refugees welcome, nos destruyen y nos violan a nuestras mujeres los inmigrantes, nos destruye el marxismo cultural, nos destruye el multiculturalismo.

Es vergonzoso saber que detrás de lo que nos ocurre bien sea en Venezuela como en el resto de Occidente hay un (((Orden Mundial))) que es capaz de erradicarnos tan sencillo como les es darnos trabajo.

Para las mujeres, este camino hacia adelante es incluso más preocupante que para los hombres, porque serán objeto de vilipendios, sospecha, y pueden quedar como sometidas, con la idiosincrasia particular de ser racista cuando simplemente exhiben su femenina personalidad.

Las madres, sobre todo las blancas, son objetivos de grupos de presión política de la misma manera que los negros, los mestizos, los retrasados mentales, los putos, y cuanto otro demográfico minoritaria haya para que voten a los partidos de izquierda. O votan a la izquierda, o serán marginadas por un patriarcado que no se preocupa por ustedes, es el mensaje tácito que buscan darle a las mujeres los grupos políticos progres que dicen preocuparse por ellas.
Los partidos políticos que abrazan el feminismo y la izquierda claman tener un mayor nivel moral de tolerancia, respeto e igualdad…hasta que estás en desacuerdo con sus hegemónicas propuestas.

Los riesgos para un hombre de declararse de derecha en países ocupados por ciertos (((demográficos))) son meramente financieros. Hay hombres que pierden su trabajo por leer blogs como este, hacer tuits con la caricatura de un sapo, por preferir tener relaciones sexuales con una mujer blanca antes que una negra o por decir que les cae bien Donald Trump, Marine Le Pen, Nigel Farage y Gert Wilders.
Pero para una mujer que la identifiquen con la derecha implica que podría ser condenada al ostracismo social. Será tildada de sometida, maltratada por su marido, ignorante y manipulada por el patriarcado.
Conociendo los procederes de rebaño del sexo femenino, mandar al exilio a una implica para la mujer una severa afectación en la forma en la que puede criar a sus niños (sus hijos no podrán jugar con los hijos de las progres, no podrán compartir sus tareas, no les invitarán a los chamacos a los cumpleaños y piñatas, etc, etc.)
Todo eso tiene un impacto psicológico sobre la integridad de la mujer de derecha y de sus hijos a quienes ella busca proteger a como de lugar.

Una mujer blanca puede perder todo tipo de privilegios al decir que cruza la acera cuando ve a dos negros caminando hacia ella, cuando no quiere ser atendida por una negra en una tienda de cosméticos, o por no querer relacionarse con gente de color distinto al de su piel.
Las relaciones interpersonales de las mujeres forman una gran parte de su identidad. Si se refieren a una mujer como racista, traidora o una alfombra pisoteada por un hombre, eso afecta su psiquis y bienestar de una forma más dura emocionalmente que si un hombre abusador le golpeara.
Quizá la reacción femenina sea más débil que la de un hombre de derecha pero los que estamos en esta acera ideológica no gastamos pólvora en zamuros cuando otros demuestran debilidad o ineptitud, no nos nutrimos de la humillación de nuestros enemigos como lo hace la izquierda.
El estudio del comportamiento humano ha demostrado a lo largo de la historia que las mujeres prosperan si están inmersas en un sentido de comunidad, es perfectamente válido reconocer la amenaza de perder estatus social dentro de la comunidad donde te desenvuelves si estás a favor de una cruzada como la derecha alternativa.

Muy pocas mujeres han tenido el valor de alinearse de manera frontal con la derecha alternativa, muchas lo hacen de forma tangencial, lo vemos en sus likes a nuestros posts, a la forma en la que opinan, los sutiles comentarios que hacen en reuniones, y su comportamiento con respecto a los que somos vanguardia en este tipo de movimientos. Si bien los hombres podemos prosperar como lobos solitarios, las mujeres se marchitan en soledad.

La derecha alternativa no puede ser un club exclusivamente de caballeros

Las mujeres que nos rodean y nos acompañan sufren mucho si hacemos de este movimiento un club exclusivamente de machos alfa, porque mientras estamos combatiendo a las huestes del marxismo cultural, ellas sufren mucho a menos de que no se les de una manera significativa de participar en este tipo de movimientos. Apoyarlas para que aprendan nuestra jerga, que sepan el significado del triple paréntesis, que aprendan a trollear con caricaturas de ranas a quienes se nos oponen es un excelente comienzo para que ellas también junto a nosotros los hombres rescatemos a Occidente del (((Liberalismo))) que busca su destrucción. Esto dista bastante y diametralmente de todas formas de feminismo o de apoderar al sexo femenino y las mujeres de derecha deben entenderlo, procesarlo y hacerlo suyo.
Para nuestro movimiento, los números y la calidad de las ideas, palabras y pensamientos de cada uno de nuestros aliados importa.

Darle la espalda a las mujeres por ser naturalmente seres emocionales es temerario y es una ceguera política.

Es menester tener a nuestras mujeres de nuestro lado, tenerlas felices, ser buenos proveedores en lo amoroso, erótico, espiritual, material y paternal en caso de ser padres para criar hijos sanos y tener una familia que no se vaya a separar porque los hombres pasamos demasiado tiempo peleando ideológicamente con comunistas.

Las primeras embajadoras por el bienestar de los niños son las mujeres, entonces tiene todo el sentido del mundo unirlas ideológicamente a nuestra causa en roles tradicionales y naturales. El kinder, kirche, küche (niños, cocina e iglesia) de los alemanes de hace un siglo sigue vigente en muchos aspectos, el tradicionalismo es una contracultura que se opone a la señalización de la virtud de tener una fuerza laboral femenina frustrada por ser castigada por una sociedad ginocéntrica y misándrica que la chantajea moralmente por tener que elegir ser una mujer profesional y una esposa/ama de casa abnegada y dedicada a sus chamos. El canon actual de esta sociedad feminista y repleta de misandría chantajea a nuestras mujeres, las aleja de nuestros hijos y pone a estos últimos en el cuidado de abuelas, cachifas inmigrantes y la (((televisión))).

Si nuestros hijos y el futuro de nuestra raza son las inversiones más importantes que podemos hacer,  ¿no es más baratos criarlos con las ideas de la derecha alternativa con la influencia de ambas figuras parentales, o esperar a que sean adolescentes emocionalmente paralizados, incapaces de poder tener una buena relación social con su familia y entorno?

Cualquiera de nosotros que haya tenido que cruzar palabras con veinteañeros y milenials que apoyan a Barack Obama, Hillary Clinton, Leopoldo López, Primero Justicia y que son asiduos lectores de Breinguash, Panfleto Negro, Prodavinci, Time, Salon, Slate, The Atlantic y Caracas Chronicles podemos darnos cuenta que habría sido mejor enseñarles desde pequeños la realidad de las razas, la importancia de los valores de tu raza, cultura y Nación antes de que les diera un colapso nervioso, te marginen o te agredan por decirles cosas obvias como el hecho de que raza y crimen violento van de la mano.

La generación Baby Boomer cometió errores terribles, y uno de ellos fue permitirle a sus hijos elegir sus propios caminos, criarlos en hogares de cuidado infantil y guarderías, permitirles a sus maestros y profesores adoctrinarlos con un corpus de ideas (((liberales))), estudiar carreras que dependen del estado o que no tengan salida laboral en el sector privado, hacerles ignorar la realidad del color de su piel, tirar a la basura la importancia del legado de sus ancestros, su nación y su acervo cultural.
Toda vez que los Baby Boomers hicieron esto, otro (((demográfico))) reía e inculcaba a sus hijos el valor de su raza, de su genética, de su acervo cultural, de su Nación, de la importancia de su (((Etnoestado))), le dieron oportunidades educativas con salida laboral en el sector financiero y otras industrias muy influyentes, logrando solidificar su control.

En este movimiento caben todas las mujeres que estén dispuestas a rechazar la modernidad de la misma manera que lo hacemos los hombres, que acepten la masculinidad de la misma forma que los hombres enaltecemos y valoramos la feminidad.
La aceptación de los roles de género tradicionales no es algo retrógrado y cavernícola, ha funcionado, y funciona a lo largo de la historia porque es algo natural.
Si bien las ideas de derecha son ideas de distinción, exclusividad y discriminación, es razonable asumir que un movimiento como éste solo crecerá, se expandirá y habrá de evolucionar si le damos la oportunidad a mujeres excepcionales que provean ideas, produzcan niños sanos, los críen de forma correcta y ayuden a mantener la piscina genética de los blancos homogénea.

La izquierda es el establishment

Cuando Antonio (((Gramsci))) escribió sus diarios en la prisión, trazó la hoja de ruta para que los marxistas occidentales dominaran los espacios cívicos no de inmediato con una revolución sangrienta y criminal como lo hicieron sus contrapartes en la atrasada y rural Rusia zarista.
Los marxistas occidentales utilizaron técnicas de subversión pasivo agresiva para poder hacerse con las instituciones, a lo largo de los años que siguieron a la Segunda Guerra Civil Europea, el comunismo occidental tomó la forma del Liberalismo, un zorro vestido de oveja y plagado de buenas intenciones que buscó enquistarse en los espacios cívicos y culturales.
Lo que empezó con la rebelión de la contracultura hippie contra el conservadurismo republicano y Torie en EEUU y Reino Unido fue agarrando fuerza, el feminismo, el movimiento del desarme, el movimiento de descolonización, la revolución cubana, la china, la comunista, todo ese crisol de ideas fue materializándose en forma de una vanguardia política que se fue apoderando de las bases de los partidos políticos y llegó a su cúspide.
No sólo fueron los partidos, fueron las universidades, las artes, la tecnología, y la cultura pop.

La izquierda pasó de ser una contracultura subversiva y rebelde a ser un establishment aburrido, carente de humor, amante de lo horrible y campeón de los trastornos y enfermedades mentales.

Con sus procederes, cazan, avergüenzan, destruyen, despiden, y humillan a todo aquel que ose transgredir sus dogmas políticamente correctos y de identidad grupal.
Pese a esto, se consideran disidentes contra-culturales, que luchan contra un establishment de derecha que lleva años sin poder gobernar porque nos han dado una paliza en la guerra cultural.
Es paradójico que los izquierdistas se consideren “anti-sistema” toda vez que son partidarios de un estado cada vez más grande con controles y sistemas.

Es ridículo que la izquierda se declare en contra del mainstream cuando todos sus artistas y músicos profesan esa ideología. Sus creaciones las vemos en el cine, la tele y la radio. Toda la música suena igual, los arcos narrativos son todos similares y encima hasta se premian por copiar las mismas ideas una y otra vez.

Ustedes en la izquierda no son disidentes de nada.

Pese a haber dominado cultural, política y cívicamente todos los espacios en los que los hombres podemos hacer vida, ustedes en la izquierda claman ser campeones de voces que no son escuchadas. Sois todos unos hipócritas.

La izquierda es conformista, es mainstream.

La izquierda es el establishment.

La derecha es la nueva contra cultura, la que se enfrenta con estética y arte a la barbarie de la modernidad.
La derecha es la que valora y protege a la familia en contraposición a los antivalores que la izquierda preconiza.
La derecha es la que valora a la sexualidad natural en la intimidad de dos adultos.
La derecha es la que defiende a las minorías estranguladas por la corrección política. La derecha defiende a los hombres cuyos hijos han sido secuestrados por madres solteras amparados por el feminismo que ha dominado el sistema judicial.
La derecha es la que defiende a la cada vez minoritaria población blanca.

La derecha es la nueva contra-cultura que lucha contra el establishment.
Ser cool es ser de derecha.

La tradición es el acto más revolucionario de estos tiempos – Julius Evola

Cuando la izquierda nos arrebata el entretenimiento: Premios (((Oscar))) 2017

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

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Desde que era muy pequeño siempre he visto los premios de la Academia, comencé a verlos con mi mamá y siempre ha sido una especie de tradición el ir a ver todas las películas de cartelera, y más recientemente descargarlas para poderlas ver.

(((Hollywood))) siempre ha sido completamente (((liberal))), es un resultado de la marcha de los marxistas culturales a lo largo de los años por todas las instituciones.

Ya hemos comentado previamente el cómo el arte, que debe ser algo que nos inspire, nos abra horizontes y nos haga reflexionar hoy día es algo vago, vacío, carente de valores inspiradores y de historias que nos hagan crecer e imaginar.

Últimamente el cine no es así, está repleto de historias de personajes que no dejan ningún tipo de enseñanza ni moraleja constructiva para nosotros, el sentido de lo heroico se ha perdido, y la mayoría de las historias que la (((izquierda))) considera inspiradoras están llenas de sentimientos de auto-intolerancia, self loathing, repulsión hacia todo lo que huela a nacionalismos, ideas prospectiva de self affirmation y un desacoplamiento de lo propio.

La noche de ayer, en el Teatro Dolby de Los Ángeles, en la República Popular de California, se llevó a cabo la octogésima novena entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, los famosos Oscar, cientos de (((Celebridades))), tan amantes de los refugiados que son incapaces de darles refugio a alguno en sus gigantescas mansiones desfilaban por la alfombra roja con sus vestidos, trajes y joyería de incontables diseñadores, una gala de varios cientos de millones de dólares que la prensa mainstream constantemente exalta a niveles de adoración casi de semi-dioses.

Basta que alguna celebridad o algún mortal muestre algún tipo de espiritualidad para que sea criticada duramente por los medios, que siempre hacen alarde de su secularismo, pero cuando se idolatran los vestidos y la actuación de Meryl Streep, ahí si no hay ningún tipo de conflicto, porque total…es el año en curso y es Meryl fucking Streep.

El show comenzó con un performance de Justin Timberlake bastante bueno, sin ningún tipo de declaración política, pero tan pronto como el anfitrión de la gala, Jimmy Kimmel tomó el escenario, comenzó una especie de misa de la izquierda: No habían pasado cinco minutos de su monólogo cuando hizo referencia a los millones de personas que veían los premios en otros países que ahora odian a los EEUU, en abierta referencia al anti-americanismo que se exalta cada vez que un republicano está en la Casa Blanca.

Los proletarios de la República Popular de California no parecen superar que Donald Trump es el presidente y que no hay nada que puedan hacer al respecto, por eso Jimmy Kimmel en su presentación nos recordó porque a Hollywood le dicen burlonamente “La La Land”.

Esto de inmediato me trajo recuerdos de cuando Michael Moore se metió con George W. Bush al pronunciar su discurso de aceptación por haber ganado el Oscar a mejor documental por Bowling for Columbine.

 

Jimmy Kimmel también se dio cuenta de que con su grandilocuencia desde un teatro repleto de millonarios ñángaras no podía reparar la supuesta división que aqueja a la nación norteamericana y por ello hizo referencia a Mel Gibson, al decir que él era el “único corazón valiente” en  el teatro pero que el tampoco iba a unir a los Estados Unidos.

A menos de diez minutos de monólogo ya había surgido la primera referencia a Donald Trump directamente cuando Kimmel agradeció al presidente norteamericano por haber hecho que los Oscar del año pasado  no parecieran racistas.

Esto forma parte de una estrategia por parte de la izquierda hollywoodense bastante bien organizada: Por una parte insisten en no querer dejar atrás el pasado porque en la entrega anterior surgieron protestas en las cuales las minorías reclamaban el hecho de que no habían artistas inmigrantes y negros nominados nominados a ninguna categoría, entonces los robots que escupen tuits tomaron esa (((red social))) por tormenta con la etiqueta #OscarsSoWhite.
Los blancos no hacemos protestas en twitter cuando el juego de las estrellas de la NBA es “muy negro” porque no hay ningún jugador blanco en el róster. La evidente falta de talento de ciertos demográficos en algunas disciplinas no se resuelve creando cuotas y dándoles premios por  tener un color de piel más oscuro. La discrminación positiva sigue siendo discriminación.
Por otra parte, la estrategia de ese monólogo de Jimmy Kimmel busca hacer lucir a Donald Trump como la personificación del odio para desviar la atención que uno de los demográficos más racistas, etnocentristas, discriminatorios es la (((tribu))) que habita (((Hollywood))).

Pero Kimmel decidió llevar las cosas a extremos mayores cuando hizo que las ovejas hollywoodenses le dieran una ovación de pie a Meryl Streep para defenderla de los perversos y dolorosos tuits que escribió el presidente Trump en respuesta al discurso de aceptación que esa actriz dio en la gala de los premios Golden Globes de este año.
El presentador de los Oscar quiso tensar la cuerda política aun un poco más al preguntarle en medio de la ovación a Streep si su vestido era de Ivanka Trump, para atizar la controversia en la cual una tienda por departamentos americana decidió sacar las prendas de la colección de la marca personal hija del presidente de sus estantes.
Kimmel termina su monólogo diciendo a los nominados que muchos de ellos darían discursos de agradecimiento al ganar su Oscar que provocarían la reacción del presidente Trump a las cinco de mañana, en forma de tuits iracundos enviados mientras se sienta a evacuar.
Si los Oscar deben ser una gala de buen gusto y moda, hacer referencias sobre los movimientos intestinales del primer mandatario de Estados Unidos en un monólogo introductor le quitan bastante nivel a esos premios.

¿Quien diablos escribe el libreto de esos monólogos?
El humor debería dar risa.

Después de la pausa comercial Kimmel decide decirle a la corresponsalía de CNN, New York Times y a otros medios que por favor se retiraran del teatro porque en esos galardones no se toleran Fake News, de nuevo otro ataque hacia la administración Trump que días antes había decidido revocar las credenciales a los corresponsales de esas cadenas para cubrir las ruedas de prensa de la Casa Blanca.

El primer premio entregado, el de Mejor actor de reparto fue para Mahershala Ali. Que curioso que un año después de que le reclaman a los Oscar que sólo le dan premios a gente blanca, el primer premio que entregaban esa noche era para un negro.
Tampoco fue nada asombroso el hecho de que una cinta iraní ganara el galardón a mejor film en idioma extranjero y que su productor, Asghar Farhadi haya boicoteado la ceremonia debido a que la administración Trump prohibió que los ciudadanos de siete países que apoyan el terrorismo islámico viajen a EEUU, por eso puso a una mujer a leer un comunicado al aceptar el premio por él.

Es un gran honor recibir este gran precio por segunda vez. Me gustaría agradecer a los miembros de la academia y a mi equipo en Irán, a mi productor, a Amazon y a los que nominaron junto a mi. Lamento no estar con ustedes esta noche. Mi ausencia se debe por el respeto que le debo al pueblo de mi país, y a las seis otras naciones a las que se les ha faltado el respeto con esta ley inhumana que prohibe la entrada de inmigrantes a los Estados Unidos y que divide al mundo.
Dividir al mundo entre nosotros y los otros y colocar a los otros en la categoría de enemigos crea miedo. Y es una justificación engañosa para la agresión y la guerra. Estas guerras previenen que la democracia y los derechos humanos triunfen en países que han sido las víctimas de la agresión.
Los cineastes pueden poner sus lentes en estos países y pueden capturar las calidades humanas que tenemos en común y romper con los estereotipos de las varias nacionalidades y religiones. Los cineastas crean empatía entre nosotros y los otros. Una empatía que necesitamos hoy mas que nunca. De parte  del señor Farhadi, muchas gracias.

-Discurso de aceptación leído por Anousheh Ansari durante la entrega del galardón a mejor cinta en idioma extranjero.

Yo pienso que si el señor Farhadi fuera tan campeón de las causas justas y los derechos humanos, denunciaría el asesinato de homosexuales, el cruento trato hacia la mujer iraní y la censura a la prensa en su país de origen, pero no lo hizo. De igual manera, el Ministro de Relaciones Iraní envió un tuit felicitando a los productores de la cinta y exaltando el hecho de que se protestara en contra del veto presidencial contra el terrorismo musulmán, un tuit que después fue borrado.

Es muy irónico que un iraní le de lecciones de derechos humanos y de amigos y enemigos a los Estados Unidos de América. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un iraní reclamar que los israelitas no pueden visitar Irán?

A lo largo de la entrega de premios vimos muchos discursos de aceptación cargados de política. El ganador de mejor maquillaje dijo que ese premio estaba dedicado a “todos los inmigrantes”. La izquierda no hace distinción entre un inmigrante ilegal sin papeles y alguien que es extranjero y tiene sus documentos en regla.

El ganador del Premio de la Academia a Mejor Documental comparo de forma fraudulenta a las víctimas de O.J. Simpson con otras supuestas víctimas de violencia policial y de racismo.
Resulta que las víctimas de O.J., Nicole Brown y Ron Goldman fueron brutalmente asesinadas por un ex-jugador de fútbol americano que perdió la cabeza y mató a su esposa, una mujer blanca de la que abusó durante años y a un tipo que estaba en esa casa en el lugar y en el momento equivocado.

Cuando Jimmy Kimmel presentó al presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas hizo referencia a que la presidencia de la academia valoraba “tanto las artes como las ciencias”, en abierta referencia al estereotipo de que los republicanos no valoramos la ciencia por abrazar nuestras Biblias. Y el discurso de la presidencia de la Academia también estuvo fuertemente politizado, cuando expresa que para la Academia “el arte no tiene fronteras, idiomas, o fe, y que nos une, independiente del país de origen” –Imagine there’s no country, it’s easy if you try- does that ring a bell?

Cuando Viola Davis se ganó el Oscar a mejor Actriz de reparto, de forma muy arrogante expresó que aquellos que están en las artes son la única profesión que celebra lo que significa vivir una vida. – Como médico me pregunto si esta mujer sabe que los que estamos en las ciencias de la salud preservamos con nuestra labor la vida de la gente.
Pero viniendo de un colectivo que acude a la gala con prendedores de Planned Parenthood, una organización que practica abortos a sietemesinos y que luego vende los restos de esos seres humanos para la investigación en células madre, no valoro mucho ese tipo de afirmaciones.

El mexicano que le tocó presentar los nominados al galardón de mejor cinta animada decidió hacerle saber que el está en contra de los muros en México, unas afirmaciones completamente fuera de lugar.
“Los actores de carne y hueso son trabajadores inmigrantes, viajamos por el mundo, construimos familias, construimos historias, y construimos vidas que no pueden ser divididas. Como mexicano, como latinoamericano, como un inmigrante, como un ser humano, estoy en contra de toda forma de muro que nos busque separar”. – a ese mexicano sólo le faltó ponerse a gritar “He will not divide us” como Shia LaBeouf  en una calle neoyorquina junto con otros millenials con enfermedades mentales.

Y lo más extraño de la noche fue cuando Warren Beatty y Faye Dunaway presentaron el Galardón a Mejor Película. En un momento incómodo Faye Dunaway lee la tarjeta que contenía el sobre anunciando que el musical La La Land había ganado el Oscar, el equipo de producción de La La Land, los actores, actrices y directores suben al escenario y dos de ellos dan sus discursos de aceptación, curiosamente sin haber politizado el asunto para luego ser interrumpidos por el equipo de producción de los galardones, anunciando que había un error y que la cinta ganadora era Moonlight, una cinta sobre un negro maricón y pobre, en vez de la muy blanca La La Land.

Yo no percibí una diferencia discernible entre el grupo de millonarios que hicieron La La Land y que decían en sus discursos de aceptación que buscan usar su trabajo para crear y ser heraldos de la igualdad, diversidad, inclusión, tolerancia, paz y amor y el otro grupo de millonarios que produjeron Moonlight y dicen al aceptar el galardón que quieren inspirar a la gente, a “niños negros y niñas marrones” y a otros que nos ven desde la casa “sintiéndose marginaliados”.

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

Los oscars dieron sueño, más de una vez me quedé medio dormido durante la transmisión y ocasionalmente abría la guía de canales para ver que otra cosa había en la tele.