Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

La mujer de derecha

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Esta mujer sería considerada por el canon (((liberal))) como oprimida, ignorante e incapaz. Ser ama de casa es igual de dignificante que cualquier otra profesión.

Para nadie es secreto que históricamente los hombres hemos acumulado inteligencia, empuje, deseo, orgullo, ira y creatividad para dirigir y conquistar, toa vez que las mujeres han sido empáticas con nuestras causas cual actrices de reparte que nos proveen de servicios biológicos vitales.
Es bien sabido que desde un punto de vista biológico, las mujeres son reproductivamente más valiosas que los hombres, mientras un hombre produce millones de espermatozoides a diario, la mujer requiere de 28 días para producir un óvulo viable para la fecundación y nueve meses para engendrar un ser humano. Es por eso que cuando el barco se hunde, las mujeres y los niños son los primeros en abordar el bote salvavidas
Este modelo reproductivo funciona, y ha funcionado desde los albores de la humanidad.

Las mujeres existen a nuestro alrededor como nuestras madres, hermanas, hijas, esposas y amigas, en esos aspectos somos iguales, los hombres existimos como padres, hermanos, hijos, esposos y amigos. En lo que respecta a pelear guerras , las mujres son tan incapaces como lo son los hombres de concebir un hijo y parirlo. Los sexos se complementan el uno al otro. Así ha sido y así siempre será si queremos que la especie humana se perpetúe.

Existe un tremendo valor en toda mujer que se dedique a criar muchos niños felices, sanos, emocionalmente estables en un hogar bien atendido, la mujer ha podido combinar este tipo de trabajo con oportunidades de carrera y las que han decidido ser amas de casa exclusivamente han sido vilipendiadas y atacadas de forma espantosa por un colectivo de feministas feas, gordas, lesbianas e incapaces de poder tener un perro que les ladre para que se reproduzcan.

Lo que hace que una mujer sea cariñosa y entregada a su hogar, también la puede volver loca. El sexo femenino instintivamente busca estabilidad pero también puede ser irracional en dicha búsqueda. (((Hollywood))) nos ha dado ejemplos de mujeres que se quedan en casa a cuidar a sus hijos y atender un hogar que son perfectas psicópatas: Nancy Botwin y Celia Hodes en Weeds, Lynette y Bree en Desperate Housewives, son claros ejemplos de ello.
Esas características ligadas a las emociones pueden facilitar la crianza de niñas y niños blancos y precioso, pero también como seres en sociedad, esos valores que se aprenden en el hogar pueden estar en conflicto con cierto (((demográfico))) y sus procederes.

Tanto hombres como mujeres de derecha hemos desarrollado habilidades sociales para hacernos caso omiso de las críticas de la izquierda y hemos puesto nuestro nombre en alto a la hora de defender las normas de conducción de los individuos en los espacios cívicos que habitamos.
Que a un matrimonio blanco que cuida a sus hijos y los protege de la barbarie postmodernista lo llamen “nazi” y “racista” no es ningún insulto, más bien se ha vuelto una nueva forma de halago.
Si a ver vamos, los alemanes de hace 100 años valoraban el matrimonio, fomentaban que los matrimonios tuvieran muchos hijos y confiaban en la mujer para su crianza acorde a una serie de valores, creencias, aptitudes y actitudes, de la misma manera que lo ha hecho otro (((demográfico))) que cuida a sus mujeres de bárbaros, fomenta su natalidad, y tienen hasta su propio etnoestado.

-Los blancos queremos y somos merecedores de los mismos privilegios que ese (((demográfico)))-

Hay muchas mujeres que leen este blog, lo comparten con sus maridos y me preguntan por que exalto la masculinidad. La respuesta es sencilla, nuestra sociedad es ginocéntrica, mientras el feminismo cuenta con financiación estatal, un comité de Naciones Unidas, campañas en redes sociales, prensa y medios, yo soy un pendejo con un blog.
Pero la feminidad para la derecha es extremadamente valiosa, a lo largo del tiempo que llevo escribiendo le he dicho a las mujeres que deben tener algo más que silicón en el pecho y que deben ser responsables de sus acciones, que la razón por la cual hay malos hombres en el mundo es porque también esos hombres fueron criados por mujeres terribles.

Los hombres griegos y romanos fueron capaces de sentar las bases de la civilización occidental y lo lograron acompañados de mujeres de igual calidad.

Las feministas pueden llenarse la boca de mentiras como una brecha salarial que no existe, dejarse crecer su hírsuto vello corporal, exigir abortos y control de natalidad financiado por el estado. Pero el verdadero núcleo y ethos de la mujer es la necesidad de estabilidad.
Y si se acepta a la derecha como una cosmovisión, en el canon de (((ideas actuales))), esa propuesta se considera misógina, machista, retrógrada y cavernícola.

Si la derecha rechaza la modernidad y el orden existente, el camino a seguir por la familia de derecha es bastante incierto. Requiere el compromiso del hombre y de la mujer al ver el ambiente que les rodea con los anteojos de la claridad propietarista, aun cuando el ambiente sea sucio, mugriento, repleto de üntermenschen, chavismo, güirchas y reguetón.

Resulta terrible el darse cuenta de que nuestra raza, nuestra tribu, nuestros apellidos, nuestro patrimonio, cultura y Nación están siendo desarticulados poco a poco y saber que es imposible hacerse la vista gorda una vez que se tiene conocimiento de esta realidad es aun más aterrador.
Nos destruye la diversidad, nos destruye el refugees welcome, nos destruyen y nos violan a nuestras mujeres los inmigrantes, nos destruye el marxismo cultural, nos destruye el multiculturalismo.

Es vergonzoso saber que detrás de lo que nos ocurre bien sea en Venezuela como en el resto de Occidente hay un (((Orden Mundial))) que es capaz de erradicarnos tan sencillo como les es darnos trabajo.

Para las mujeres, este camino hacia adelante es incluso más preocupante que para los hombres, porque serán objeto de vilipendios, sospecha, y pueden quedar como sometidas, con la idiosincrasia particular de ser racista cuando simplemente exhiben su femenina personalidad.

Las madres, sobre todo las blancas, son objetivos de grupos de presión política de la misma manera que los negros, los mestizos, los retrasados mentales, los putos, y cuanto otro demográfico minoritaria haya para que voten a los partidos de izquierda. O votan a la izquierda, o serán marginadas por un patriarcado que no se preocupa por ustedes, es el mensaje tácito que buscan darle a las mujeres los grupos políticos progres que dicen preocuparse por ellas.
Los partidos políticos que abrazan el feminismo y la izquierda claman tener un mayor nivel moral de tolerancia, respeto e igualdad…hasta que estás en desacuerdo con sus hegemónicas propuestas.

Los riesgos para un hombre de declararse de derecha en países ocupados por ciertos (((demográficos))) son meramente financieros. Hay hombres que pierden su trabajo por leer blogs como este, hacer tuits con la caricatura de un sapo, por preferir tener relaciones sexuales con una mujer blanca antes que una negra o por decir que les cae bien Donald Trump, Marine Le Pen, Nigel Farage y Gert Wilders.
Pero para una mujer que la identifiquen con la derecha implica que podría ser condenada al ostracismo social. Será tildada de sometida, maltratada por su marido, ignorante y manipulada por el patriarcado.
Conociendo los procederes de rebaño del sexo femenino, mandar al exilio a una implica para la mujer una severa afectación en la forma en la que puede criar a sus niños (sus hijos no podrán jugar con los hijos de las progres, no podrán compartir sus tareas, no les invitarán a los chamacos a los cumpleaños y piñatas, etc, etc.)
Todo eso tiene un impacto psicológico sobre la integridad de la mujer de derecha y de sus hijos a quienes ella busca proteger a como de lugar.

Una mujer blanca puede perder todo tipo de privilegios al decir que cruza la acera cuando ve a dos negros caminando hacia ella, cuando no quiere ser atendida por una negra en una tienda de cosméticos, o por no querer relacionarse con gente de color distinto al de su piel.
Las relaciones interpersonales de las mujeres forman una gran parte de su identidad. Si se refieren a una mujer como racista, traidora o una alfombra pisoteada por un hombre, eso afecta su psiquis y bienestar de una forma más dura emocionalmente que si un hombre abusador le golpeara.
Quizá la reacción femenina sea más débil que la de un hombre de derecha pero los que estamos en esta acera ideológica no gastamos pólvora en zamuros cuando otros demuestran debilidad o ineptitud, no nos nutrimos de la humillación de nuestros enemigos como lo hace la izquierda.
El estudio del comportamiento humano ha demostrado a lo largo de la historia que las mujeres prosperan si están inmersas en un sentido de comunidad, es perfectamente válido reconocer la amenaza de perder estatus social dentro de la comunidad donde te desenvuelves si estás a favor de una cruzada como la derecha alternativa.

Muy pocas mujeres han tenido el valor de alinearse de manera frontal con la derecha alternativa, muchas lo hacen de forma tangencial, lo vemos en sus likes a nuestros posts, a la forma en la que opinan, los sutiles comentarios que hacen en reuniones, y su comportamiento con respecto a los que somos vanguardia en este tipo de movimientos. Si bien los hombres podemos prosperar como lobos solitarios, las mujeres se marchitan en soledad.

La derecha alternativa no puede ser un club exclusivamente de caballeros

Las mujeres que nos rodean y nos acompañan sufren mucho si hacemos de este movimiento un club exclusivamente de machos alfa, porque mientras estamos combatiendo a las huestes del marxismo cultural, ellas sufren mucho a menos de que no se les de una manera significativa de participar en este tipo de movimientos. Apoyarlas para que aprendan nuestra jerga, que sepan el significado del triple paréntesis, que aprendan a trollear con caricaturas de ranas a quienes se nos oponen es un excelente comienzo para que ellas también junto a nosotros los hombres rescatemos a Occidente del (((Liberalismo))) que busca su destrucción. Esto dista bastante y diametralmente de todas formas de feminismo o de apoderar al sexo femenino y las mujeres de derecha deben entenderlo, procesarlo y hacerlo suyo.
Para nuestro movimiento, los números y la calidad de las ideas, palabras y pensamientos de cada uno de nuestros aliados importa.

Darle la espalda a las mujeres por ser naturalmente seres emocionales es temerario y es una ceguera política.

Es menester tener a nuestras mujeres de nuestro lado, tenerlas felices, ser buenos proveedores en lo amoroso, erótico, espiritual, material y paternal en caso de ser padres para criar hijos sanos y tener una familia que no se vaya a separar porque los hombres pasamos demasiado tiempo peleando ideológicamente con comunistas.

Las primeras embajadoras por el bienestar de los niños son las mujeres, entonces tiene todo el sentido del mundo unirlas ideológicamente a nuestra causa en roles tradicionales y naturales. El kinder, kirche, küche (niños, cocina e iglesia) de los alemanes de hace un siglo sigue vigente en muchos aspectos, el tradicionalismo es una contracultura que se opone a la señalización de la virtud de tener una fuerza laboral femenina frustrada por ser castigada por una sociedad ginocéntrica y misándrica que la chantajea moralmente por tener que elegir ser una mujer profesional y una esposa/ama de casa abnegada y dedicada a sus chamos. El canon actual de esta sociedad feminista y repleta de misandría chantajea a nuestras mujeres, las aleja de nuestros hijos y pone a estos últimos en el cuidado de abuelas, cachifas inmigrantes y la (((televisión))).

Si nuestros hijos y el futuro de nuestra raza son las inversiones más importantes que podemos hacer,  ¿no es más baratos criarlos con las ideas de la derecha alternativa con la influencia de ambas figuras parentales, o esperar a que sean adolescentes emocionalmente paralizados, incapaces de poder tener una buena relación social con su familia y entorno?

Cualquiera de nosotros que haya tenido que cruzar palabras con veinteañeros y milenials que apoyan a Barack Obama, Hillary Clinton, Leopoldo López, Primero Justicia y que son asiduos lectores de Breinguash, Panfleto Negro, Prodavinci, Time, Salon, Slate, The Atlantic y Caracas Chronicles podemos darnos cuenta que habría sido mejor enseñarles desde pequeños la realidad de las razas, la importancia de los valores de tu raza, cultura y Nación antes de que les diera un colapso nervioso, te marginen o te agredan por decirles cosas obvias como el hecho de que raza y crimen violento van de la mano.

La generación Baby Boomer cometió errores terribles, y uno de ellos fue permitirle a sus hijos elegir sus propios caminos, criarlos en hogares de cuidado infantil y guarderías, permitirles a sus maestros y profesores adoctrinarlos con un corpus de ideas (((liberales))), estudiar carreras que dependen del estado o que no tengan salida laboral en el sector privado, hacerles ignorar la realidad del color de su piel, tirar a la basura la importancia del legado de sus ancestros, su nación y su acervo cultural.
Toda vez que los Baby Boomers hicieron esto, otro (((demográfico))) reía e inculcaba a sus hijos el valor de su raza, de su genética, de su acervo cultural, de su Nación, de la importancia de su (((Etnoestado))), le dieron oportunidades educativas con salida laboral en el sector financiero y otras industrias muy influyentes, logrando solidificar su control.

En este movimiento caben todas las mujeres que estén dispuestas a rechazar la modernidad de la misma manera que lo hacemos los hombres, que acepten la masculinidad de la misma forma que los hombres enaltecemos y valoramos la feminidad.
La aceptación de los roles de género tradicionales no es algo retrógrado y cavernícola, ha funcionado, y funciona a lo largo de la historia porque es algo natural.
Si bien las ideas de derecha son ideas de distinción, exclusividad y discriminación, es razonable asumir que un movimiento como éste solo crecerá, se expandirá y habrá de evolucionar si le damos la oportunidad a mujeres excepcionales que provean ideas, produzcan niños sanos, los críen de forma correcta y ayuden a mantener la piscina genética de los blancos homogénea.

La izquierda es el establishment

Cuando Antonio (((Gramsci))) escribió sus diarios en la prisión, trazó la hoja de ruta para que los marxistas occidentales dominaran los espacios cívicos no de inmediato con una revolución sangrienta y criminal como lo hicieron sus contrapartes en la atrasada y rural Rusia zarista.
Los marxistas occidentales utilizaron técnicas de subversión pasivo agresiva para poder hacerse con las instituciones, a lo largo de los años que siguieron a la Segunda Guerra Civil Europea, el comunismo occidental tomó la forma del Liberalismo, un zorro vestido de oveja y plagado de buenas intenciones que buscó enquistarse en los espacios cívicos y culturales.
Lo que empezó con la rebelión de la contracultura hippie contra el conservadurismo republicano y Torie en EEUU y Reino Unido fue agarrando fuerza, el feminismo, el movimiento del desarme, el movimiento de descolonización, la revolución cubana, la china, la comunista, todo ese crisol de ideas fue materializándose en forma de una vanguardia política que se fue apoderando de las bases de los partidos políticos y llegó a su cúspide.
No sólo fueron los partidos, fueron las universidades, las artes, la tecnología, y la cultura pop.

La izquierda pasó de ser una contracultura subversiva y rebelde a ser un establishment aburrido, carente de humor, amante de lo horrible y campeón de los trastornos y enfermedades mentales.

Con sus procederes, cazan, avergüenzan, destruyen, despiden, y humillan a todo aquel que ose transgredir sus dogmas políticamente correctos y de identidad grupal.
Pese a esto, se consideran disidentes contra-culturales, que luchan contra un establishment de derecha que lleva años sin poder gobernar porque nos han dado una paliza en la guerra cultural.
Es paradójico que los izquierdistas se consideren “anti-sistema” toda vez que son partidarios de un estado cada vez más grande con controles y sistemas.

Es ridículo que la izquierda se declare en contra del mainstream cuando todos sus artistas y músicos profesan esa ideología. Sus creaciones las vemos en el cine, la tele y la radio. Toda la música suena igual, los arcos narrativos son todos similares y encima hasta se premian por copiar las mismas ideas una y otra vez.

Ustedes en la izquierda no son disidentes de nada.

Pese a haber dominado cultural, política y cívicamente todos los espacios en los que los hombres podemos hacer vida, ustedes en la izquierda claman ser campeones de voces que no son escuchadas. Sois todos unos hipócritas.

La izquierda es conformista, es mainstream.

La izquierda es el establishment.

La derecha es la nueva contra cultura, la que se enfrenta con estética y arte a la barbarie de la modernidad.
La derecha es la que valora y protege a la familia en contraposición a los antivalores que la izquierda preconiza.
La derecha es la que valora a la sexualidad natural en la intimidad de dos adultos.
La derecha es la que defiende a las minorías estranguladas por la corrección política. La derecha defiende a los hombres cuyos hijos han sido secuestrados por madres solteras amparados por el feminismo que ha dominado el sistema judicial.
La derecha es la que defiende a la cada vez minoritaria población blanca.

La derecha es la nueva contra-cultura que lucha contra el establishment.
Ser cool es ser de derecha.

La tradición es el acto más revolucionario de estos tiempos – Julius Evola

La cultura pop de hoy: No es cultura ni es occidental

Hoy en Uniendo Puntos te voy a explicar por que la cultura pop y las artes pasaron de ser algo que era inspirador y atractivo a ser algo horrible y desesperante.

Siempre me ha gustado la cultura pop. Pero hoy día la cultura pop es absolutamente mala: Es hedonista, vaga, superficial, absorbente, carente de estética y de propósito.

La cultura debería ser inspiradora, y llenar nuestras vidas de intriga, sed de conocimiento, apreciación de la estética y la belleza. Pero en los últimos veinte años la cultura pop se ha vuelto absolutamente grotesca, escatológica y vaga.Durante años se ha intentado llenar nuestras mentes de contenido absolutamente idiota y sin sentido.
La cultura pop siempre se ha producido en masa para que sea consumida por las masas, antes ese mensaje algo tenía de sindéresis y coherencia.

¿Por que la cultura pop actual es tan vacía, grotesca, escatológica y vulgar?

 

Porque desde el advenimiento del siglo XX surgieron una serie de pensadores se dieron a la tarea de difundir una corriente de pensamiento postmodernista, nihilista, repleto de relativismos morales.
El postmodernismo busca borrar la distinción entre la alta cultura y la cultura popular. Esta doctrina busca poner de cabeza a todos los órdenes previos que conocíamos de estética, proporción, orden, forma, color, etc. Una doctrina que busca reformar la sociedad de forma (((liberal))) con efectos principalmente negativos sobre nuestra forma de percibir el mundo.
Y esa es una de las razones por las cuales todo lo que esta gente crea es absolutamente horrible:

De la delicada y sutil belleza del Erecteón, la Abadía de Lorsch y la Catedral de Burgos  pasamos a la arquitectura brutalista como el Teatro Teresa Carreño, la Torre Trelick y la Unité d’Habitation.

TV

La televisión bombardea nuestras mentes con mensajes repletos de familias destrozadas, hombres emasculados, jóvenes con comportamientos aborrecibles y nihilistas, celebridades glorificadas al estatus de un semidios, cuyo comportamiento errático, inmoral y narcisista. Hombres y mujeres con frecuencia afectados por severos desequilibrios mentales ahora son el referente de lo que muchos jóvenes aspiran a ser hoy día.

Resulta perverso el cómo los reality shows adoctrinan a la sociedad al hacerles pensar que lo que representan sus protagonistas sea en verdad “la realidad” y que nosotros deberíamos actuar así también.

– Los ejemplos los vemos en todas partes, las peleas de los borrachos de Jersey Shore, las güirchas de 16 años preñadas, la “maldita mujer” de Justicia para Todos, Alicia Machado follándose un tipo en la TV española, la superficialidad dantesca de las Kardashian, etc…

En sociedades tan decadentes como la nuestra hemos visto como se busca normalizar los comportamientos absolutamente patológicos:

Estamos en presencia de una tendencia que busca que la mayoría de la sociedad sienta una atracción casi fetichista hacia los estados más patológicos.
Los (((medios))) han buscado normalizar las enfermedades mentales y tienen una abierta campaña para legalizar la pedofilia: cuando vemos historias de niños transexuales de seis años usando mordazas de sexo sadomasoquista en sitcoms. 

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¿¡Esto es aceptable porque estamos en 2017?!

Hay estudios que han demostrado una correlación entre depresión y la cantidad de horas que se ven televisión, los científicos han básicamente logrado identificar que en poblaciones sedentarias, con malos hábitos de higiene, que viven conectados al facebook y que se la pasan viendo a las Kardashian hay más propensión a estar deprimido.

Sexo

El otro grave problema de la cultura pop actual es su hipersexualidad. Pese a que soy tradicionalista, no quiero caer en un puritanismo de la era victoriana, seamos francos. La cantidad de sexo irresponsable, carente de estética y erotismo propio que surge de una relación amorosa entre un hombre y una mujer, que puede ser absolutamente apasionado, hermoso y excitante ha sido sustituido por el vacío y la banalización del acto sexual. La hipersexualidad que vemos en los medios ha influido en la promiscuidad, aumento de tasas de transmisión de enfermedades de transmisión sexual, infidelidad y relaciones de pareja tan dañadas por la cultura pop que terminan en divorcios y amargas peleas.

Culto a la personalidad

Ser famoso antes implicaba que se poseía talento. Hoy día se le da más valor a quienes tengan la capacidad de asquearnos con sus malas decisiones y comportamientos erráticos que a aquellos que se esmeran en tener talento y saber impresionar positivamente.
La vulgaridad ha reemplazado la excelencia.
Muchos jóvenes creen que el narcisismo es la forma más satisfactoria de llenar las expectativas que se tienen de la vida. Y se busca obtener validación de los demás en forma de Likes, y corazoncitos en redes sociales como Facebook y Snapchat. La gente no busca talento, significado y propósito en el Instagram de Lady Gaga, con lo que se topan es con el narcisismo de esta mujer de nariz ganchuda.
Desde que las celebridades y su narcisismo se convirtieron en objetos de adoración secular la tasa de suicidios ha aumentado de forma sostenida desde 2010 entre los jóvenes (datos del CDC). Los jóvenes son tan miserables, tristes e infelices porque aspiran a algo completamente vacío e inalcanzable.

Música

La música ha sido quizá una de las artes más destruidas por esta corriente postmodernista, cuando antes los músicos realmente se preparaban para tocar un instrumento y pasar horas interminables practicando para que sus melodías sonaran perfectas, hoy día las melodías son diseñadas por algoritmos de computadoras que hacen que todas las canciones suenen con el upbeat tempo de un bajo ahogado de forma idéntica, los artistas se visten todos igual, y la profundidad de la letra de las canciones llega a “Tu eres mi cachorrita mamá”.
Con la forma perversa en la que el postmodernismo se ha apoderado de la música, a los adolescentes de hoy en día se les impide la posibilidad de ventilar sus frustraciones y rabias propias de esa edad en música, y otras formas de artes, que siempre funcionaron para vencer obstáculos y encontrar inspiración para seguir adelante.

En vez de ello ahora los adolescentes son sumergidos en el juego de la política de identidades y corrección política, una especie de barrio mental.

¿En que ha contribuido de forma positiva la cultura pop de tu generación?
Mi generación vio nacer el Rap, el reggaetón, los ritmos caribeños hipersexuales, la changa tuky, el neofolklore, el vallenato electrónico, etc.

Cuando yo era chamo, MTV ponía vídeos de música alternativa, porque la basura plástica pre-fabricada siempre existió y uno podía escuchar Evenflow, Cherub rock, Smells like teen spirit, everlong y Desorden Público. Ahora no hay alternativas.

Las Contra-culturas y subculturas.

Lo que solía estar dominado por estudiantes e ideas, ahora lo dirigen celebridades y productores con lo que ellos creen que deben ser los comportamientos y las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos. La contracultura creada por las olas que siguieron la nueva izquierda estudiantil de los sesenta devino en la adopción de espacios seguros, corrección política, y el no herir los preciosos sentimientos de quienes se puedan sentir amenazados por cualquier tipo de afirmación positiva.

¿Desde cuando el ser cool y estar “en la onda” se convirtió en una plataforma para que todas las demás opiniones quedaran invalidadas de forma automática?

El vestirte con unos jeans rotos, escuchar música muy ruidosa, y tener un activismo político de calles devino en escribir interminables posts en facebook en los que el autor realiza una masturbación mental en loas de lo progre, liberal y anti-sistema que dice ser.

La cultura pop aniquiló las contraculturas como las conocemos, ahora toda la cultura gira en torno al conformismo y de apreciar al perdedor. Por eso hay juegos de ligas infantiles de beisbol interminables en los cuales al bateador no lo ponchan con tres strikes sino que debe intentarlo hasta que batee un hit o un fly, se entregan premios al último lugar en competencias de excelencia y la distinción y masculinidad están siendo socavadas.

Los jóvenes están tan absorbidos por los cánones de la cultura actual, que los envuelve por completo que no tienen tiempo ni les pasa por la cabeza el rebelarse contra la cultura de la modernidad.
Cuando hay generaciones enteras dentro de una sociedad que no sienten inclinación por querer formar su propio concepto del mundo, la mentalidad de rebaño impera. No hay atrevimiento, ni individualidad ni deseo de distinguirse por excelencia entre los demás.

El (((Arte Moderno)))

La guerra que ha librado el postmodernismo contra la verdad, la belleza y la estética ha sido grotesca, hoy en día cualquier cosa puede ser considerada arte. ¿Por que? porque cuando filosófica y prácticamente se cercena los conceptos de estética de la mente de las personas, cualquier cosa, desde un urinal firmado, pasando por una cesta de escombros, un negro maricón encaramado en una escultura, o un crucifijo suspendido en orina humana puede ser considerado arte.
El marxismo cultural se ha encargado de hacer de todo lo que son las artes, entendidas estas como algo exquisito y único, en algo feo, repugnante y que no inspira nada. Lo que se suponía debe inspirarnos, ahora nos deshumaniza.

Por último

La cultura pop es considerada por los teóricos de movimientos radicales islámicos fundamentalistas como la razón de existencia de éstos, para hacerle frente a lo que los musulmanes consideran que es occidente hoy dia. Estos bárbaros creen que occidente está debidamente representado por la cultura pop actual. Los yihadistas en occidente están tan inmersos en la cultura pop que entran en profundas depresiones y terminan siendo el perfecto atacante suicida, ya que ven en el suicidio la única forma posible de redimirse del mundo de libertinaje y pecado en el que están sumidos.
Piensen en eso sólo por un instante: Que Daddy Yankee, Jersey Shore, Justin Bieber, Miley Cirus y las Kardashian sean consideradas por terroristas islámicos razones válidas para atacar a occidente. ¡¿Quien podría argumentar algo en contra de ellos?!

Cuando defendemos a occidente, no nos referimos a defender a piltrafas como Omar Acedo, Eleazar Caps, o Katy Perry, nos referimos a preservar obras como el David de Miguel Angel, la Victoria Alada de Samotracia, Wagner, o las letras del Gloria al Bravo Pueblo.

Las generaciones actuales se aburrieron de lo que heredaron y olvidaron que hasta en términos biológicos, toda nuestra identidad y el heraldo de nuestra existencia está atado a todo aquello que existió antes de nosotros. Así que si se nos olvida a los occidentales que hicimos, que construimos, que compusimos y quienes somos, nuestra identidad pasa a tener un sentido vacío, un vacío dispuesto a ser llenado por cualquier basura que se pueda encontrar.

La estética debe regresar a formar parte de la cultura pop. La derecha ha ganado prácticamente todos los debates en los años recientes. Tras años de recibir palizas culturales por parte de la degeneración roja, sus cánones de revolución comienzan a socavarse, sus pilares de mal gusto y libertinaje están débiles. Hoy por hoy, es el momento perfecto para que la derecha y sus militantes puedan reclamar un lugar del cual habían sido desplazados. Y este es el debate cultural.
La forma en la que podemos derrotar a la izquierda es con nuestra cultura, nuestros valores, nuestra identidad y nuestra tradición.
El tradicionalismo es la nueva contracultura, la que puede poner un alto al postmodernismo y hacerle a la derecha ganar terrerno entre generaciones de millenials acostumbrados a recibir validación por likes en facebook.
Es la contracultura de la tradición y el conservadurismo la que puede hacer que los hombres dejen de tomarse fotos frente al espejo del gym y recuperen su masculinidad y le hagan frente al feminismo que quiere destruirles sus genitales.
Es la contracultura de la tradición la que puede hacer que la mujer de hoy día sea mucho más hermosa y atractiva exhibiendo el carácter y compostura de una dama, que comportarse como un marinero borracho.
Esa es la misión de la guerra cultural para la derecha, recuperar los espacios secuestrados por el postmodernismo para ponerle fin a la cultura de la adoración de lo feo y lo vulgar.

Necesitamos un nuevo renacimiento cultural que esté inspirado por el talento, la belleza y la exaltación de los logros de la humanidad.

No será fácil, pero no es imposible.

 

 

Yukio Mishima

Aquellos que ya no quieren pelear,
cometen actos de cobardía
La guerra se convirtió en un inconveniente
Y ahora prospera entre sombras.
La confianza entre esposos y amigos ha desvanecido.
la engañosa democracia ha tenido su día.
El mundo está plagado,
de fácil y doble armonía

-Yukio Mishima, “Las Voces de los Espíritus Heroicos”

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Yukio Mishima, (1925-1970) nació bajo el nombre de Kimitake Hiraoka en una familia de clase media del Japón, fue autor de muchos libros, escribió obras de teatro y fue un actor. Es uno de los autores que más ha influenciado de forma perdurable sobre la derecha europea y norteamericana posterior a la segunda guerra mundial.

En conmemoración a su nacimiento, me gustaría compartir unas líneas con ustedes sobre su vida. Uniendo Puntos se ha convertido en un punto de confluencia de muchas corrientes de pensamiento de la extrema derecha continental. Es importante para mi que muchos conozcan la obra de Mishima, así como de muchos otros tradicionalistas y ultra conservadores que influencian a la derecha alternativa.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la civilización ha olvidado lo que es el lado oscuro del sol naciente (algo así como un juego de palabras al Dark Side of The Moon, de Pink Floyd) gracias a la las leyes de Ocupación de un desmoralizado y destruido Japón.

Los impulsos colectivos de esa sociedad han sido reprimidos tras años de ocupación occidental: Japón tras haberse rendido fue objeto de una serie de draconianas medidas para restringir los aspectos más nacionalistas de una sociedad que veía al Emperador y a su Casa Real como un semi-dios, era una sociedad etnocéntrica, cerrada y para nada cordial con toda forma de invasión, capaz de poder combinar los aspectos de la calma y la belleza de las artes y la naturaleza con la extrema violencia que podemos ver en los anime y manga.

El Japón que en cierto modo vemos: ese de turistas con una cámara Nikkon y una lente de altísima resolución tomándole fotos a todo lo que se les atraviesa por el medio, japonesas extremadamente serviciales y corteses, y ejecutivos sonrientes ha sido lo que Occidente ha buscado que esa sociedad exude.
No debemos olvidar que los japoneses, como buena civilización oriental no ven al mundo de la misma manera que nosotros, la tierra del Sol Naciente, es la tierra del Trono del Crisantemo y la tierra donde la represión es brutal y se lleva adelante con espadas.

Esa dualidad: La del Crisantemo como una expresión de las artes y la katana como una expresión de la tradición militar es algo de lo que Yukio Mishima explicó en su diversa obra.
Después de firmar el instrumento de rendición, la propaganda americana de los aliados pintó a los japoneses como una banda de salvajes. Esta imagen nunca caló bien en la psique del japonés que vivió la época de la guerra y la de la ocupación siendo una nación vencida militarmente pero no derrotada de espíritu.

El ethos de cualquier sociedad tradicional, independientemente del tiempo, espacio y etnia es una tradición perenne marcada en el corazón de los japoneses, esto fue descrito por Julius Evola, quien desmostró en sus escritos que las tradiciones culturales tienen proyecciones análogas-Lo que perciben como terrenal es una reflexión del cosmos, lo mortal es una reflexión de lo divino. Los japoneses consideran a su Rey, a su Emperador como un enlace entre la tierra y el cosmos, lo humano y lo divino. Este fue el ethos tradicionalista que WB Yeats quiso revivir de la civilización occidental al escribir su obra. Y de la misma manera, es la forma en la que Yukio Mishima quiso revivir al exigir la resurrección de la ética Samurai en el Japón.
En ese tipo de sociedades tradicionalistas, el Rey también es un sacerdote que sirve de enlace directo hacia lo divino. El guerrero es mucho más digno de honor que el comerciante, y la sociedad es estrictamente jerárquica y se le considera una reflexión terrenal del orden divino.

Cumplir con el deber del orden divino como un soldado, campesino, rey, sacerdote o mercader, es el propósito de vida cada individuo y está sancionado por la ley y la religión.

Es por ello que en las sociedades tradicionales, el rol del mercader es subordinado, y el imperio del dinero –la plutocracia- esa que vemos en Occidente hoy día, se considera una reversión del ethos tradicional: un síntoma de la pudrición cultural.
Cuando el feudalismo en Japón fue abolido, las prebendas de los Samurai fueron cambiadas por bonos y letras de cambio, para ellos, esto implicaba ser degradados a ser un comerciante para poder sobrevivir.
Durante la guerra, los japoneses se consideraban a si mismos como la única nación en el mundo que había logrado mantener un orden divino. Ellos creían y estaban convencidos que era su deber imponer este orden al respo del mundo.

El Bushido japonés “la forma de vida del Samurai”, es análoga al orden de otras sociedades tradicionalistas, como la de la caballería del medioevo europeo o la del código del guerrero que Krishna le explicó a Arjuna en el Bhagavad Gita. Para el guerero japonés, la aristocracia es la espada, un objeto sagrado, fraguado de forma ceremoniosa y su uso es sujeto de normas precisas. (Hasta filmes buenos y degenerados como Kill Bill de Quentin Tarantino respetan eso del ritualismo).

Mishima insistía en sus obras que Japón debería volver a un balance entre las artes y su espíritu marcial que le fue arrebatado. Es por ello que él rechazaba el intelectualismo puro y se veía a si mismo como una síntesis entre académico y guerrero que favorecía las acciones en vez de las teorías.

Los japoneses de hoy día puede que les cueste mucho reconocerse a si mismos y a su carácter nacional pasado: Uno en el cual le eran leales a su Emperador, honraban a sus padres, temían con horror el no pagar sus deudas morales. Todos estos valores se han diluido en una era impulsada por la abstracción vacía que da una pantalla del nuevo Nintendo Switch o el último iPhone.

El ideal estético de Mishima no rechaza la tecnología, sino que la recibe con los brazos abiertos, provisto que esta siempre pueda permitir revivir ese espíritu de tradición que le fue arrancado a Japón tras 1945.
Para Mishima la idea de una muerte violenta en plena juventud era la forma clásica de pensar de muchos de los de su época y de los que la precedían.

A Mishima le fascinaba la idea del espíritu heroico de los soldados a punto de entrar a la batalla y enfrentarse a la muerte, la naturaleza trágica de su llamado y las formas en las que partirían a otro plano.

Yukio Mishima jamás se vio detenido o reprimido por sus debilidades físicas: hay un cierto aspecto Nietzscheano del Ubermensch  en él. Por eso cuidaba con recelo su figura, y hacía que sus estudiantes y discípulos siguieran el mismo régimen dietético y de ejercicios, el consideraba que el alistamiento militar y la muerte certera que le seguía eran cosas que estaban por venir. Y pese a ese se convirtió en el presidente del club literario de su universidad, y sus poemas patrióticos fueron publicados en múltiples revistas estudiantiles. También fundó su propio periódico y se nutrió con los clásicos de la literatura japonesa, fue en esa época en la que conoció al grupo literario editorial Bungei Bu, los cuales veían aspectos de santidad en los conflictos bélicos. (Debemos entender que los orientales no ven el belicismo con los mismos ojos con los que los vemos los occidentales, para ellos esto forma parte de la vida, y es deseable, mientras que para nosotros implica algo indeseable que acaba con nuestras vidas, para ellos la guerra, junto con las artes, son dualidades que dan un propósito).

Mishima pese a su disciplina al hacer ejercicios y mantenerse en forma apenas pudo pasar el examen médico para poder ser militar y fue reclutado en una fábrica de aviones donde se producían aviones kamikaze.

A finales de 1944 publica su primer libro Hanazakan no Mori (El bosque en plena floración), y fue reconocido instantáneamente.
Mientras que el rol de Mishima en la guerra no fue el que éste deseó, pasó eñ resto de su vida en el mundo de la post-guerra intentando lograr sus ideales de tradición y ética samurai, haciendo que Japón regresara a su verdadero carácter mientras en esa tierra surgía una era democrática de paz absoluta en terminos “occdientales”.

A partir de 1952 Mishima, con una afección pulmonar viaja a los EEUU, de allí viaja a Grecia y entra en contacto con los clásicos Helénicos, leyó a Nietzsche y decidió ser tan buen escritor como era fisicoculturista.

El fin de mi vida es adquirir todos los atributos del guerrero – Yukio Mishima 1966

En 1960 Mishima escribe el cuento corto titulado Patriotismo, en hono de la rebelión de 1936  Ni Ni Roku,  de los oficiales del ejército de la facción Kodo-ha, que quisieron atacar a la Unión Soviética al oponerse a la facción Tosei-ha, que querían atacar a los británicos.

Esta rebelión y el suicidio tuvieron un impacto profundo en los escritos de Mishima y formaron la metafísica de su obra, sus proyecciones y acciones, que iban más allá de la política y entraban en lo que los hindúes llamaban el dharma.

En 1966 solicitó permiso para entrenar en los campos del ejército japonés y allí escribió “Caballos fugitivos”- una historia en la que el personaje principal era un estudiante ultraderechista radical y practicante de artes marciales que comete el hara-kiri después de matar a puñaladas a un hombre de negocios. Mishima usó la literatura para diseñar el como el había visto su propia vida desenvolverse y terminar con el trasfondo de la tradición y de la historia.

Mishima estuvo invulocurado en actividades subversivas contra el orden establecido y durante mucho tiempo se ocupó en iniciar una logia militante que buscaba restaurar el antiguo Imperio Japonés. Para él, toda la confusión moral de la era de la postguerra se debía a la renuncia del Emperador de su estatus divino. La renuncia moderna del feudalismo y la transición hacia el capitalismo y la sociedad abierta liberal, con la consecuente industrialización alteraba para Mishima lo que debían ser las relaciones naturales entre los individuos. El amor real entre una pareja requiere de un tercer término, el pex de un triángulo personificado, en este caso por el Emperador.

Es por ello que Mishima crea su propia milicia, los Tatenokai (La Sociedad el Escudo), para revivir el espíritu de los Samurai dentro de si mismos. Esta sociedad se basaba en tres grandes principios:

  1. El (((Comunismo))) es incompatible con la tradición, cultura e historia Japonesa y atenta contra el orden Imperial establecido.
  2. El Emperador el es símbolo de la comunidad histórica, cultural e identidad racial del Japón.
  3. El uso de la violencia está justificado en vista de que el (((comunismo))) es una amenaza.

La milicia de Mishima no tenía más de cien integrantes y era un ejército pequeño dedicado a estudiar el pensamiento japonés y a perfeccionar sus cuerpos y mentes sin ningún tipo de agitación política. La base metafísica de Mishima para ser esto yacía en que él creía que su ejército debería ser el más desarmado pero el más fuerte espiritualmente.

Al igual que los conquistadores de las Américas, los milicianos de Mishima estaban llenos de conciencia racial, orgullo nacional y determinación por alcanzar algo que estaba más allá de ellos.

El camino de la tradición de Mishima y sus milicianos, fue el mismo que sostuvo a los soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial contra fuerzas materiales que eran abrumadoras y más poderosas que ellos.

Mishima fue un antiliberal que rechazó los aspectos más occidentales sobre la forma en la cual se afeminó al hombre japonés, que veía obsesionado con la moda, el sexo y lo fatuamente material.

El 25 de noviembre de 1970 fue el día que Yukio Mishima eligió para cumplir su destino como un Samurai, atando la fe a su espíritu contra la era moderna. Ese día, junto a cuatro otros Tatenokai, usando cintas en la cabeza, entraron a una instalación militar en Ichigaya en Tokio y tomaron por rehén a un General, con la intención de obligar a éste a que reuniera a sus tropas para que Mishima se dirigiera a ellos. Mishima y su teniente luego se harían el Hara-kiri. Sólo se usaron dagas y espadas durante ese asalto.
El general fue atado y amordazado, las tropas fueron reunidas y los colaboradores de Mishima repartieron miles de panfletos con un llamado a la rebelión abierta para la restauración del Imperio Japonés.

Mishima se dirigió a la multitud haciendo un llamado a los presentes a preguntarse dónde yacía su identidad nacional, que la nación japonesa como la conocían había dejado de existir en el momento en el que el soldado japonés dejó de ser un Samurai y se convirtió en un mercenario al servicio de occidente.

Sus últimas palabras fueron “Salve el Emperador”.

Mishima se fue del balcón y se clavó una daga en el estómago, haciéndola girar en el sentido de las agujas del reloj.
Diez mil japoneses, la mayoría no asociados a círculos de la extrema derecha acudieron al funeral de Yukio Mishima, el más grande de su momento. Para Mishima, su suicidio, en la forma del Hara-kiri, así como el haber elegido el sitio dónde morir eran una forma absolutamente honrosa de morir. Para hombres como él, con esa forma de pensar, el suicidio no es una forma de derrota sino la forma más radical de expresarse para poder proteger su propio honor.

A diferencia de la visión occidental que tenemos sobre el suicidio, que data de tiempos Agustinianos, quien arguyera que la vida es un regalo divino y que no está en manos de los terrenales el tomarla, el acto del suicidio es, ante los ojos orientales algo tradicional y honroso, una especie de acción bajo la cual la gente se redime a si misma.

El suicidio de Mishima, y su exigencia de la revisión cultural y la reemergencia nacional consternaron al Japón en su momento. Debemos entender que Mishima fue consentido por los medios occidentales durante mucho tiempo, su obra fue ampliamente traducida,  (incluso me he topado con un par de ejemplares de su obra en sitios tan inusitados como la librería las Novedades y en la Libería Lugar Común de Altamira, aquí en Caracas), el Hakagure, la biblia de los Samurai fue un best-seller después de la muerte de Mishima.

¿Fue la trayectoria de Mishima la de una estrella fugaz?
¿Representó de forma acertada el alma de su pueblo como él creyó que lo hizo?
¿Fueron sus acciones algo solitario y masoquista totalmente contrario a la degeneración progesista y postmoderna que vio en su Japón natal ocupado e inyectado con valores occidentales?
¿O fue, de alguna manera un retorno a las verdades fundamentales de lo que significaba ser japonés en contraposición a lo que es cualquier otra nacionalidad sobre la faz de la tierra?

Eso no lo se ni yo, ni probablemente nadie. Quizá la respuesta será una mezcla de todas esas preguntas en una sola oración o párrafo. Un occidental como yo, ciertamente está fuera de ranking geográfico y de weltanschauung y de la ferocidad del fuego y la fuerza y el circulo del sol naciente para poder responder a esas interrogantes, pero si puedo acercarme a poder intentar entenderlo.

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La tumba de Yukio Mishima en Tokio

La refutación del libertarianismo

 

Hoy quiero compartir con ustedes un artículo escrito por Greg Johnson, editor en jefe de Counter Currents.

El libertarianismo es la política del individualismo. El individualismo es una posición metafísica y moral.

El individualismo metafísico es la tesis que sólo los hombres particulares existen. Los grupos son simplemente colecciones de individuos, sin realidad o significado independiente.

El individualismo metafísico está conectado al universalismo, que es la idea de que hay sólo una raza, la raza humana, la cual es sólo una colección de individuos. Universalismo implica que hay una distinción significativa entre endogrupos y exogrupos, entre ellos y nosotros.

El Universalismo tiene dos implicaciones importantes.

En primer lugar, puesto que la política tal como Carl Schmitt la define surge de la distinción entre nosotros y ellos, el universalismo implica que la política es sólo un fenómeno temporal, basado en la ilusión menguante de distinciones significativas entre endogrupos y exogrupos. Cuando desaparecen estas distinciones,  la política lo hará también.

En segundo lugar, el nacionalismo, patriotismo y cualquier otra forma de parcialidad por un endogrupo por sobre un exogrupo es moralmente ilegítima, puesto que hay realmente no hay un nosotros y ellos, sólo tú y yo. Esto nos lleva a la dimensión ética del individualismo. ¿Cómo tú y yo nos unimos? Si los grupos son simplemente colecciones de individuos, no existen los valores grupales, sólo los valores individuales. El propósito de las instituciones sociales, por lo tanto, es facilitar a individuos a perseguir sus propios fines.

El gran facilitador de individuos para que persigan sus objetivos es el capitalismo. Si tú y yo tenemos algo que ofrecernos unos a otros, podríamos comerciar. Si no tenemos nada que ofrecernos unos a otros, entonces sólo nos ignoramos. El mercado requiere sólo un  mínimo estado mínimo “vigía” para protegernos contra la fuerza, el fraude, el incumplimiento de contrato y similares.

El individualismo ético nos obliga a tratar a los individuos como individuos, no como miembros de distintos grupos moralmente sin importancia entregados a nosotros por historia o naturaleza. Debemos ser “ciegos” a la raza. Debemos ser “ciegos” a la clase. Debemos estar  “ciegos” al sexo. Debemos ser “ciegos” a la religión. Debemos ser “ciegos” a la nacionalidad. Tenemos que estar “ciegos” a todas las cosas que nos dividen. Lo único que debemos ver son los méritos individuales.

El juego de individualismo es muy ventajoso para todos los jugadores. El individualismo desata la creatividad en la ciencia, la tecnología y los negocios. Pero, paradójicamente, la mayor fuerza del individualismo es la forma de cooperación que fomenta. Cada individualista se comporta como miembro de una sociedad potencialmente global. Esto significa que la cooperación social puede escalar hasta el límite global, haciendo posible transformación al por mayor del mundo al que llamamos modernidad.

Las sociedades colectivistas, sin embargo, se ven obstaculizadas por divisiones de endogrupo/exogrupo. Si las personas se comportan como miembros de grupos, la confianza y la cooperación están limitadas a los endogrupos, lo que restringe seriamente la escala de las instituciones sociales y corrompe su funcionamiento con favoritismo hacia los endogrupos y discriminación hacia los exogrupos.

En concursos honestos, el juego individualista puede sobrepasar al juego colectivista, razón por la cual las sociedades europeas individualistas conquistaron prácticamente todo el planeta con tecnologías y formas de cooperación social superiores.

Pero la competencia por la dominación global rara vez es honesta. Así que cuando las sociedades individualistas occidentales conquistaron y absorbieron a las colectivistas, era sólo cuestión de tiempo antes de que las tribus más inteligentes aprendieran a engañar.

¿Cómo se puede engañar a un individualista? Pretendiendo ser un individualista mientras se trabajaba como miembro de un grupo. Tú exiges que los individualistas den un trato justo en cada transacción. Pero siempre que sea posible, das preferencias a los miembros de tu propia tribu, y ellos te dan preferencias a ti.

Imagina un juego de cartas en el cual tu oponente puede jugar un comodín pero tú no puedes. Este comodín es su membresía tribal. No importa cuán grande sea la ventaja que al principio tengas sobre él en términos de fichas, ya que las reglas le dan una ventaja sistemática, y eventualmente cuando juegues, perderás. Pero los individualistas son lentos para percatarse del timo, porque son ciegos a los grupos.

Es interesante que el fundador más importante del individualismo moderno ciego a la raza y la nación sea Ayn Rand, nacida como Alisa Rosenbaum, y que el liderazgo de su movimiento objectivista pasó a ser mayoritariamente judío, incluyendo un número de primos y parejas casadas. Obviamente, esto no era meritocracia individualista en acción. Sin embargo, los seguidores de Rand estaban cegados ante este hecho como una cuestión de elevado principio moral.

Jamás habrá una sociedad libertaria. Pero la ideología libertaria aún realiza una función dentro del sistema existente. Y aunque el libertarianismo es superficialmente opuesto al marxismo de la Escuela de Frankfurt, ambos son movimientos intelectuales judíos que realizan la misma función: romper la resistencia de las sociedades individualistas europeas de alta confianza a grupos tribales hipócritas —lo que John Robb denomina “tribus parásitas”— preeminentemente judíos. Los libertarios predican el individualismo, mientras que la escuela de Frankfurt estigmatiza el etnocentrismo blanco y ensalza la “inclusión” hacia los grupos “marginados”. Pero el resultado es el mismo. Ambas doctrinas promueven la movilidad ascendente y poder colectivo judíos mientras ciegan al resto de la sociedad acerca de lo que está sucediendo.

¿Qué tipo de gente predica la ceguera como una virtud? Gente que no es de ningún bien.

En última instancia, yo diría, el individualismo es un producto de la evolución biológica y cultural del hombre europeo. El individualismo va de la mano con el bajo etnocentrismo, es decir, la apertura a los extranjeros, la idea universalista que en última instancia sólo existe un grupo, la humanidad, a la que todos pertenecemos. La mentalidad europea fue bellamente encapsulada en un dicho de Will Rogers: “un extraño es sólo un amigo que no has conocido”. Dudo mucho que se pueda encontrar una frase equivalente en hebreo o árabe. En otras palabras, fundamentalmente no existe un nosotros y ellos. Hay sólo conocimiento e ignorancia, amigos que conocemos y amigos que no.

Esta apertura es muy ventajosa porque permite aumentar el número de personas con quien la confianza y la cooperación son posibles. Pero la apertura a los extranjeros también es arriesgada, por supuesto, porque puede que no sea recíproca. Por lo tanto, correr el riesgo de la sociabilidad —extendiendo la mano de la amistad— está profundamente arraigado en nuestro sentido moral con altura de miras. Pero al encontrarnos con personas que no responden con reciprocidad a nuestra apertura, sino que en cambio la consideran como una debilidad a ser explotada, entonces nuestras virtudes ya no son ventajosas, y si nuestras élites persisten en una magnánima apertura a tales enemigos, deben ser relevadas de sus competencias y responsabilidades.

El individualismo deja ciego a sus seguidores frente a los engaños colectivistas. Así que la única manera de salvar el individualismo es volverse conciente de los grupos. Pero eso suena a colectivismo. Una vez que nos damos cuenta de las tribus parásitas, hay que excluirlas. Pero eso suena a estatismo. Si el individualismo es, en definitiva, un espíritu europeo, entonces el individualismo requiere la preservación de las sociedades europeas y la exclusión de los no europeos, lo que suena a nacionalismo racial.

Ésta es la refutación del libertarianismo. Es una forma de auto-refutación. Para salvar al individualismo, debemos repudiar el universalismo, reintroducir la distinción entre nosotros y ellos y empezar a actuar colectivamente. El individualismo sólo funciona como parte de un colectivo de personas de ideas afines que deben excluir a colectivos que no juegan bajo las mismas reglas. Así es como algunas personas comienzan como individualistas libertarios y al final se vuelven  racistas, antisemitas y fascistas.