Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

El origen de la grandeza en la producción de cultura

Occidente alcanzó su estatus de grandeza como potencia productiva en todos los aspectos culturales gracias a que los hombres dominaron la tecnología

La grandeza de nuestra civilización se ve reflejada en las obras culturales que los hombres produjeron antes que nosotros. Esa grandeza, ese esplendor, esa estética y belleza sólo fue posible alcanzarla mediante hombres que gobernaron territorios, crearon leyes, y fueron dotados con la inteligencia biológica de usar tecnología, violencia y el descubrimiento de la verdad para darle forma a lo que tenemos a nuestro alrededor.

Un enorme pedazo de mármol fue tallado y se le dio forma. 20714_119479

Los hombres occidentales descubrimos la violencia y la aprendimos a suprimir para ponerle freno al caos, imponer orden, y hacer que la producción en todos los aspectos fuera la única forma de sobrevivir.

Las artes fueron producidas como símbolos de estatus, y fue posible porque se concentró riqueza y se acumuló talento en las manos de unos pocos hombres con habilidades extraordinarias.

NO hay garantía alguna de que el conocimiento pueda progresar por sí solo. El conocimiento surge por la demanda de querer conocer más sobre la realidad en la que estamos inmersos. Las épocas del oscurantismo son tan comunes como las de la ilustración, incluso hoy en día, en el cual no se pueden hablar de ciertos (((temas))).
Los griegos perdieron cerca de seis siglos de literatura por guerras, pillaje e invasión y sin embargo, su historia y su acervo cultural se mantuvo.
La civilización griega comenzó una revolución industrial en su momento y acorde a sus propios recursos. Pasaron cerca de 2.000 años para que la civilización occidental la redescubriera.
La plaga de la conquista islámica más que las invasiones germánicas provocaron la caída del Imperio Romano, y mientras la civilización avanzó más lentamente durante el oscurantismo, la diseminación del misticismo y la ignorancia siguieron expandiéndose previa a la divulgación de la ley y los sistemas legales, el comercio y la alfabetización.

El conocimiento que nos dieron los griegos, que es la capacidad de estudiar la realidad y dar con la verdad fue desarrollado sólo una vez en la historia, y no fue gracias a la Ilustración.
La Ilustración y la invención de la imprenta sólo hicieron posible redescubrir esos conocimientos en una época de oscurantismo. Y aun con ello, en 500 años hemos arrastrado a la humanidad a la fuerza, usando el conocimiento y la tecnología para eliminar enfermedades, pobreza, e ignorancia de la faz de la tierra.

En el siglo pasado, hemos visto cómo ha emergido un segundo intento pseudocientífico de imponer el misticismo en forma de engaños: Marx, Freud, Boaz, Cantor, Keynes, Mises, Hayek y Rothbard.

La ciencia nos ayuda a librarnos del misticismo pseudocientífico de la misma manera que el arte nos demuestra lo grande que nuestra civilización puede llegar a ser.

La grandeza de nuestros pueblos no es cuestión de deseo.
Es cuestión de crear condiciones y circunstancias necesarias para que se pueda producir.

Carl Schmitt tiene razón

Las naciones liberales tienen fronteras abiertas porque no tienen conceptos de lo metapolítico

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Antes de la Segunda Guerra Civil Europea los derechos liberales fueron entendidos entre los estados Occidentales de manera forma libertaria y etnonacionalista. La libertad de asociación, por ejemplo fue entendidas para incluir el derecho natural que tienes de rehusarte a tener contacto con ciertos miembros de grupos étnicos, incluso tu derecho a discriminar a esos grupos en toda clase de ideas, no existían leyes para darle a mujeres, tullidos, musulmanes y afines trabajo en tu empresa si así lo deseabas.
Este liberalismo racial existió y estuvo institucionalizado hasta los años 60.
Los colonos de Australia, Canadá, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, y Nueva Zelandia desarrollaron políticas de admisión, y naturalización con base a raza y cultura con el fin de mantener a esas naciones mayoritariamente “blancas”.

Este ethos liberal y racial fueron socialmente recibidos con beneplácito en el mainstream de la sociedad occidental.
Después de todo, fuimos los blancos los que acabamos con la masacre, el canibalismo y el salvajismo que los “aborígenes” practicaban, colonizamos y trajimos toda una serie de arquitecturas e instituciones occidentales que le dieron forma a los estados modernos, incluso en infiernos tercermundistas como el áfrica subsahariana, y buena parte del caribe y latinoamérica.
Fuimos los blancos los que trajimos con la colonia, y toda su contundencia, incluida la violencia necesaria para ponerle coto a los salvajes para poder civilizar los territorios recién conquistados que fueron tomados en nombre de los imperios con contundencia, orgullo racial y con la promesa de un mejor futuro. Los logros y avances tecnológicos de los europeos, en comparación con los no europeos, fueron producto del altísimo costo de la verdad y la llegada del civismo a sitios donde jamás lo existieron.

¿Que pasaría si ningún estado, academia, religión o medio de comunicación pudiera decir a diestra y siniestra cualquier tipo de falsedades a su audiencia, sin ningún tipo de consecuencia legal?

Si los estados, la academia, la religión y los medios tuvieran que decir la verdad y garantizar que sus productos son certeros, de la misma manera que cualquier otro producto, le habríamos ganado la guerra cultural a los marxistas hace décadas.

Antes de que la guerra de opiniones sobre el destino de Occidente y lo que le “hemos hecho” a culturas atrasadas y barbáricas fuera el canon de ideas que se enseñan en las universidades, los estados Occidentales, incluidos los democráticos no condenaban la discriminación racial en sus políticas internas. Tampoco cuestionaban las ideas e instituciones coloniales. En las mentes de muchos Americanos y Europeos, los conceptos de equidad y democracia no eran extensibles a aquellos que no fueran americanos ni europeos.
Dicho de otra forma, estas ideas no eran consideradas derechos humanos universales separados de cualquier civilización o cultura en particular.
Durante más de un siglo, la raza ha sido empleada como un concepto para explicar los logros científicos y y tecnológicos alcanzados por la civilización Occidental en comparación con los no occidentales, y se usaba para no solo justificar la discriminación racial, sino también para justificar la dominación occidental en las colonias que nuestros ancestros conquistaron con fiereza.

¿A partir de que momento, el establishment (((liberal))) occidental aceptó la visión de que el etnocentrismo europeísta estaba en conflicto con los principios liberales que eran imperantes un par de décadas posteriores a la Segunda Guerra Civil Europea?

Pues eso surgió porque un nuevo juego de normas, regulaciones, códigos y leyes surgieron: Derechos Humanos, Nacionalismo Cívico, la raza y el género como construcciones sociales, la masculinidad como algo opresor, el matrimonio como un arma en manos de la sociedad burguesa, etc. Todas estas ideas poseen una tendencia inherente a radicalizarse con el pasar del tiempo y lo fueron logrando conforme la izquierda leía más a Gramsci, a la escuela de Francfort e infiltraban las instituciones con un rechazo en forma de respuesta a todo lo que los nacionalsocialistas alemanes hicieron. Y una vez que dichas normas fueron aceptadas, y se tomaron acciones que aplicarían sanciones a aquellos que se opusieran a ellas desde las instituciones, se abría la puerta a crear situaciones en las que las naciones occidentales fueran vistas hacia el futuro como lugares utópicos en los cuales todas las razas del mundo podrían coexistir en un estado de armonía- Algo así como Zootopia.

¿Habría algo dentro el liberalismo racial de las ideas tradicionalistas previas a la Segunda Guerra Civil Europea que hizo susceptible la promulgación de estas leyes y su rápida radicalización posterior a 1945?

Carl Schmitt arguye que los estados liberales carecen de un fuerte concepto de lo político. Los líderes (((liberales))) tienen una debilidad inherente como seres políticos debido a que son incapaces de poder pensar que su Nación se constituyó como un Estado de hombres que colectivamente reclamaron la soberanía de un territorio que los distingue de otros hombres con entidades político-administrativas distintas. Esos mismos líderes liberales tampoco tienen la capacidad de discernir entre amigos y enemigos (por algo Refugees welcome, amirite?) que pueden pertenecer o no a dicho territorio.
Los liberales creen que sus naciones-estado son asociaciones formadas por individuos con el propósito de asegurar su derecho a la vida, libertad y felicidad.
Los liberales imaginan que su visión de estado liberal está constituida por un archipiélago de individuos que llegaron a un acuerdo entre ellos, abstraídos por completo de cualquier otra comunidad que exista biológica, racial, étnica, cultural e históricamente previa a ellos.

Los liberales creen que es posible olvidar por completo que sus estados, al igual que todos los otros estados pueden ser creados a la fuerza, en cualquier parte, por hombres que comparten un idioma, herencia, características raciales, tradiciones religiosas, y un sentido de adquisición territorial que involucre la execración de grupos distintos a ellos.

Es por ello que en las palabras de Carl Schmitt, los liberales no tienen bien desarrollado el sentido de lo político, son incapaces de pensar de sí mismos como miembros de una entidad política que fue creada con el sentido claro de quien puede formar parte de ella y quien no puede pertenecer a esa comunidad. Schmitt no tuvo la tecnología necesaria para confirmar algo que después sería descubierto, el que la izquierda y sus miedos tienen fundamentos neurobiológicos. 

El tener un concepto de lo político presupone que los pueblos son capaces de poseer un fuerte sentido de quien puede formar parte de ellos, quienes pueden ser sus amigos, y quienes son amenazas para la existencia de la comunidad.

Tener un concepto bien definido de lo político permite definir firmemente las normas de comportamiento y dominación cultural de los espacios cívicos de las comunidades.

Los liberales tienden a negar que el hombre es por naturaleza un animal social, un miembro de un colectivo, de una tribu, de una familia, de una nación.
El pensamiento liberal denigra el sentido de pertenencia a un grupo llamándolo “colectivismo” de forma peyorativa. El mantener una concepción de la naturaleza humana que dice que los hombres pueden evitar guerras a muerte por medio de un ente político administrativo liberal que les da a todos los miembros de ese estado la posibilidad de mejorarse a si mismos y a la sociedad que integran por medio de la competición en los mercados, la innovación tecnológica y la labor humanitaria, toda vez que se crea la atmósfera en la cual las diferencias políticas pueden ser resueltas por medio del consenso pacífico por medio de la deliberación abierta alrededor de una fogata, agarrados de las manos, fumándonos un porro, cantando kumbayáh. 

Eso es una utopía.

Los liberales no quieren admitir en público que sus estados fueron creados de forma violenta por un pueblo con sentido de pertenencia, que afirmaron su soberanía sobre territorios que otros hombres no supieron defender y que compitieron ferozmente y a muerte por el derecho de elevar una bandera sobre ese territorio.
Los liberales no quieren admitir el hecho de que los miembros de los grupos con los cuales compiten por los escasos recursos que hay en el mundo son enemigos potenciales en vez de individuos abstractos que buscan un estado universal que garantiza la felicidad, y la seguridad para todos los miembros de la comunidad, independientemente de la identidad religiosa y racial.

Los hombres tenemos el impulso biológico, genético y natural de identificarnos con aquello que nos es similar en cuestiones étnicas, culturales, raciales, y religiosas.

Hoy día los estados liberales Occidentales han atribuido de forma equívoca que los estados liberales fueron creados por un grupo muy particular de hombres con una herencia muy particular, con valores, creencias, aptitudes, actitudes y orientaciones religiosas. Los liberales no se dan cuenta de que su herencia individualista fue posible dentro del contexto de estados o territorios adquiridos por la fuerza y excluyendo a competidores, y son incapaces de pensar que un estado liberal si quiere mantenerse como tal debe actuar de manera colectiva contra la inclusión de aquellos que no sean Occidentales en las ambiciones y proyectos de su grupo a lo interno.

La interpretación izquierdista de Schmitt es errónea.

Los liberales occidentales tienen enemigos. Musulmanes, santeros, ultraderechistas, fachas, republicanos y naciones que se encuentran en franca oposición a los “valores occidentales” son enemigos del liberalismo pero no por las mismas razones.
Los (((académicos))) de la izquierda se han apropiado de Carl Scmitt y sus ideas para argüir que los liberales de derecha (los libertarios rothbardianos) no han negado lo político sino que simplemente produjeron una cortina de humo muy efectiva sobre la ambición de Occidente de imponer un orden mundial liderado por corporaciones multinacionales que respetan y defienden los derechos humanos.
Los izquierdistas ven a Schmitt como alguien que nos puede enseñar y justificar la remoción de esa cortina de humo democrática, de derechos humanos, y de libertades económicas de la hegemonía Occidental, exponiendo las verdaderas intenciones en la búsqueda de poder detrás de las élites liberales corporativas.

Carl Schmitt y la realidad venezolana

Pese a que la hija de un comunista como Delsa “Botox DuckFace” Solórzano se horrorice porque un magistrado chavista cite a Carl Schmitt, las razones por las cuales lo hace no son las mismas por las cuales uno habría de inhibirse al leer lo que este ideólogo alemán ha escrito y en que contexto.

El abuso de las ideas de Schmitt por parte de la izquierda llega a excesos como los de un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, que busca de manera tangencial encontrar un lugar común entre un anti-liberal como Schmitt y el liberalismo de chavistas que detestan la misma Constitución que ellos redactaron.
Como se dijo antes, los liberales occidentales tienen enemigos, pero esos enemigos no son tal por las mismas razones.

Carl Schmitt, a diferencia de nuestros magistrados venezolanos, es capaz de distinguir una “dictadura” de una “tiranía” opresora. Las dictaduras aparecen como formas de gobierno que buscan enfrentar emergencias. En la tradición romana, la función de los dictadores era la de confrontar situaciones excepcionales. Los chavistas han reformado la visión de Schmitt, Hobbes, Bodin y Maquiavelo para justificar estados de excepción para suspender elecciones y perpetuarse en el poder, razón por la cual, desde este punto de vista, las dictaduras modernas no están conectadas a ninguna ideología política. Contrario a los análisis de muchos constitucionalistas, la “democracia” no está exenta de ser una dictadura que cualquier otra forma de poder estatal. Es por ello que en Venezuela pese a que hay elecciones, algunos ciudadanos nos atrevemos a llamar al régimen invasor que tiene secuestrado el poder “dictadura”.
Los amantes de las elecciones y de las “fiestas democráticas” en este expaís no sólo se engañan a ellos mismos sino al resto de la sociedad al pensar que son inmunes a convertirse en dictadores y que puedan reconciliar cualquier forma de poder ejecutivo con ideas pragmáticas y llevar a cabo transacciones con grupos de presión político económica en el poder legislativo.

Si ponderamos la identificación de la democracia y el parlamentarismo, la primera parece ser un principio ideológico y abstracto que enmascara ciertas modalidades bien definidas de ejercer el poder, algo muy parecido a lo que Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca hicieron.
El ejercicio del poder en las democracias está sujeto a la concepción racionalista del estado que está justificada, por ejemplo en la idea de la separaciób de poderes, el diálogo entre partidos, y el pluralismo ideológico.
Es también la racionalidad de la historia la que nos ha dado las dictaduras del proletariado o los fiascos del diálogo entre el Vaticano, el partido MUD y los Chavistas.

Esta ideología burguesa y liberal engaña a todos al hacer creer que toda la actividad política se debe a las categorías éticas y económicas. Esta ilusión la comparten los socialistas: Que la función del poder público ya no es económica ni social. Que los valores espirituales, históricos, morales, y militares no son legítimos.
Que sólo la economía y los mercados son morales, y eso hace posible que se valide el individualismo comercial al mismo tiempo que se invocan ideales humanitarios.

Esta moralización de la política no sólo corrompe y destruye toda moral verdadera sino que transforma la unidad política de una nación en una sociedad neutralizada donde la función de la soberanía ya no es capaz de defender a los ciudadanos.

El enfoque de Schmitt es el de analizar los fenómenos políticos independientemente de sus presupuestos morales. Su ideología se opone a las ideologías de la Ilustración, a la del Marxismo, y la del humanismo político cristiano.
Estas ideas son utópicas en su capacidad de dar con la conciencia de tener poder y tienden a vaciar lo político al identificarlo con lo malvado, aun cuando lo permitan temporalmente: Caso ejemplar: El Marxismo.

La negación de lo político está necesariamente implícita en la noción liberal de que los seres humanos podemos ser definidos como individuos con derechos naturales. Está implícito en la aspiración liberal de crear un mundo en el cual los grupos y las naciones se relacionen entre sí por medio del intercambio comercial dejando atrás todas sus diferencias.
Ese credo mentiroso es el que nos hace creer que los venezolanos patriotas y de bien podemos convivir con el chavismo. Y es la razón por la cual los opositores de verdad rechazamos dialogar con delincuentes chavistas.
Si no podemos distinguir entre amigo y enemigo, si negamos lo político, entramos en el mundo del engaño del liberalismo en donde toda noción de existencia no está atada a tu pasado, raza, cultura, credo, nación y tribu, sino al concepto de tu existencia actual, de tu “humanidad”.

El objetivo del liberalismo es deshacerse de lo político

Los que nos acusan de anti-políticos son los verdaderos antipolíticos, y son de los más peligrosos y embusteros porque esconden sus intenciones, la de crear sociedades en la cual los hombres se ven a si mismos como miembros de una comunidad dedicada a la búsqueda de la seguridad, comodidad y felicidad. Los liberales asumen que los grupos humanos en disputa por escasos recursos no pueden ser amenazas entre sí, pero que en vez de ello pueden ser socializados gradualmente para convertirse en miembros de esa sociedad “humana” que no valora el honor de pertenecer a un grupo que reafirma su imperativo moral de existir etno-culturalmente.

Es por ello que Carl Schmitt tiene razón al decir que los liberales carecen de un concepto de lo político. ya que lo político presupone que los hombres nos organizamos en grupos que somos existencialmente distintos unos de otros.
Por eso no nos podemos reconciliar con el chavismo, ni con el foro de Sao Paulo.

Los estados liberales occidentales antes de la Segunda Guerra Civil Europea y los años 60 tenían políticas migratorias que excluían a inmigrantes procedentes de culturas retrógradas, incluso en Venezuela, y estos estados tenían esas políticas porque consideraban que esos invasores eran una amenaza para el carácter nacional.
Los que reformaron las leyes migratorias en Occidente para dejar entrar a todo el mundo no se dieron cuenta que fue su sentido de identidad racial el que mantuvo a sus países culturalmente unidos durante años bajo el concepto de lo político.
Cuando este bastión colectivista fue desmontado, las naciones liberales se hallaron en una espiral de radicalización que les hizo extremadamente complicado decidir que grupos raciales podrían constituir una amenaza para su carácter nacional, y cuales grupos estaban ocultos dentro de sus fronteras listos para activarse políticamente sin restricciones para promover sus propios intereses étnicos: Para jugar al liberalismo y hablar el idioma universal de esta doctrina contra los blancos etnocéntricos.

La mujer de derecha

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Esta mujer sería considerada por el canon (((liberal))) como oprimida, ignorante e incapaz. Ser ama de casa es igual de dignificante que cualquier otra profesión.

Para nadie es secreto que históricamente los hombres hemos acumulado inteligencia, empuje, deseo, orgullo, ira y creatividad para dirigir y conquistar, toa vez que las mujeres han sido empáticas con nuestras causas cual actrices de reparte que nos proveen de servicios biológicos vitales.
Es bien sabido que desde un punto de vista biológico, las mujeres son reproductivamente más valiosas que los hombres, mientras un hombre produce millones de espermatozoides a diario, la mujer requiere de 28 días para producir un óvulo viable para la fecundación y nueve meses para engendrar un ser humano. Es por eso que cuando el barco se hunde, las mujeres y los niños son los primeros en abordar el bote salvavidas
Este modelo reproductivo funciona, y ha funcionado desde los albores de la humanidad.

Las mujeres existen a nuestro alrededor como nuestras madres, hermanas, hijas, esposas y amigas, en esos aspectos somos iguales, los hombres existimos como padres, hermanos, hijos, esposos y amigos. En lo que respecta a pelear guerras , las mujres son tan incapaces como lo son los hombres de concebir un hijo y parirlo. Los sexos se complementan el uno al otro. Así ha sido y así siempre será si queremos que la especie humana se perpetúe.

Existe un tremendo valor en toda mujer que se dedique a criar muchos niños felices, sanos, emocionalmente estables en un hogar bien atendido, la mujer ha podido combinar este tipo de trabajo con oportunidades de carrera y las que han decidido ser amas de casa exclusivamente han sido vilipendiadas y atacadas de forma espantosa por un colectivo de feministas feas, gordas, lesbianas e incapaces de poder tener un perro que les ladre para que se reproduzcan.

Lo que hace que una mujer sea cariñosa y entregada a su hogar, también la puede volver loca. El sexo femenino instintivamente busca estabilidad pero también puede ser irracional en dicha búsqueda. (((Hollywood))) nos ha dado ejemplos de mujeres que se quedan en casa a cuidar a sus hijos y atender un hogar que son perfectas psicópatas: Nancy Botwin y Celia Hodes en Weeds, Lynette y Bree en Desperate Housewives, son claros ejemplos de ello.
Esas características ligadas a las emociones pueden facilitar la crianza de niñas y niños blancos y precioso, pero también como seres en sociedad, esos valores que se aprenden en el hogar pueden estar en conflicto con cierto (((demográfico))) y sus procederes.

Tanto hombres como mujeres de derecha hemos desarrollado habilidades sociales para hacernos caso omiso de las críticas de la izquierda y hemos puesto nuestro nombre en alto a la hora de defender las normas de conducción de los individuos en los espacios cívicos que habitamos.
Que a un matrimonio blanco que cuida a sus hijos y los protege de la barbarie postmodernista lo llamen “nazi” y “racista” no es ningún insulto, más bien se ha vuelto una nueva forma de halago.
Si a ver vamos, los alemanes de hace 100 años valoraban el matrimonio, fomentaban que los matrimonios tuvieran muchos hijos y confiaban en la mujer para su crianza acorde a una serie de valores, creencias, aptitudes y actitudes, de la misma manera que lo ha hecho otro (((demográfico))) que cuida a sus mujeres de bárbaros, fomenta su natalidad, y tienen hasta su propio etnoestado.

-Los blancos queremos y somos merecedores de los mismos privilegios que ese (((demográfico)))-

Hay muchas mujeres que leen este blog, lo comparten con sus maridos y me preguntan por que exalto la masculinidad. La respuesta es sencilla, nuestra sociedad es ginocéntrica, mientras el feminismo cuenta con financiación estatal, un comité de Naciones Unidas, campañas en redes sociales, prensa y medios, yo soy un pendejo con un blog.
Pero la feminidad para la derecha es extremadamente valiosa, a lo largo del tiempo que llevo escribiendo le he dicho a las mujeres que deben tener algo más que silicón en el pecho y que deben ser responsables de sus acciones, que la razón por la cual hay malos hombres en el mundo es porque también esos hombres fueron criados por mujeres terribles.

Los hombres griegos y romanos fueron capaces de sentar las bases de la civilización occidental y lo lograron acompañados de mujeres de igual calidad.

Las feministas pueden llenarse la boca de mentiras como una brecha salarial que no existe, dejarse crecer su hírsuto vello corporal, exigir abortos y control de natalidad financiado por el estado. Pero el verdadero núcleo y ethos de la mujer es la necesidad de estabilidad.
Y si se acepta a la derecha como una cosmovisión, en el canon de (((ideas actuales))), esa propuesta se considera misógina, machista, retrógrada y cavernícola.

Si la derecha rechaza la modernidad y el orden existente, el camino a seguir por la familia de derecha es bastante incierto. Requiere el compromiso del hombre y de la mujer al ver el ambiente que les rodea con los anteojos de la claridad propietarista, aun cuando el ambiente sea sucio, mugriento, repleto de üntermenschen, chavismo, güirchas y reguetón.

Resulta terrible el darse cuenta de que nuestra raza, nuestra tribu, nuestros apellidos, nuestro patrimonio, cultura y Nación están siendo desarticulados poco a poco y saber que es imposible hacerse la vista gorda una vez que se tiene conocimiento de esta realidad es aun más aterrador.
Nos destruye la diversidad, nos destruye el refugees welcome, nos destruyen y nos violan a nuestras mujeres los inmigrantes, nos destruye el marxismo cultural, nos destruye el multiculturalismo.

Es vergonzoso saber que detrás de lo que nos ocurre bien sea en Venezuela como en el resto de Occidente hay un (((Orden Mundial))) que es capaz de erradicarnos tan sencillo como les es darnos trabajo.

Para las mujeres, este camino hacia adelante es incluso más preocupante que para los hombres, porque serán objeto de vilipendios, sospecha, y pueden quedar como sometidas, con la idiosincrasia particular de ser racista cuando simplemente exhiben su femenina personalidad.

Las madres, sobre todo las blancas, son objetivos de grupos de presión política de la misma manera que los negros, los mestizos, los retrasados mentales, los putos, y cuanto otro demográfico minoritaria haya para que voten a los partidos de izquierda. O votan a la izquierda, o serán marginadas por un patriarcado que no se preocupa por ustedes, es el mensaje tácito que buscan darle a las mujeres los grupos políticos progres que dicen preocuparse por ellas.
Los partidos políticos que abrazan el feminismo y la izquierda claman tener un mayor nivel moral de tolerancia, respeto e igualdad…hasta que estás en desacuerdo con sus hegemónicas propuestas.

Los riesgos para un hombre de declararse de derecha en países ocupados por ciertos (((demográficos))) son meramente financieros. Hay hombres que pierden su trabajo por leer blogs como este, hacer tuits con la caricatura de un sapo, por preferir tener relaciones sexuales con una mujer blanca antes que una negra o por decir que les cae bien Donald Trump, Marine Le Pen, Nigel Farage y Gert Wilders.
Pero para una mujer que la identifiquen con la derecha implica que podría ser condenada al ostracismo social. Será tildada de sometida, maltratada por su marido, ignorante y manipulada por el patriarcado.
Conociendo los procederes de rebaño del sexo femenino, mandar al exilio a una implica para la mujer una severa afectación en la forma en la que puede criar a sus niños (sus hijos no podrán jugar con los hijos de las progres, no podrán compartir sus tareas, no les invitarán a los chamacos a los cumpleaños y piñatas, etc, etc.)
Todo eso tiene un impacto psicológico sobre la integridad de la mujer de derecha y de sus hijos a quienes ella busca proteger a como de lugar.

Una mujer blanca puede perder todo tipo de privilegios al decir que cruza la acera cuando ve a dos negros caminando hacia ella, cuando no quiere ser atendida por una negra en una tienda de cosméticos, o por no querer relacionarse con gente de color distinto al de su piel.
Las relaciones interpersonales de las mujeres forman una gran parte de su identidad. Si se refieren a una mujer como racista, traidora o una alfombra pisoteada por un hombre, eso afecta su psiquis y bienestar de una forma más dura emocionalmente que si un hombre abusador le golpeara.
Quizá la reacción femenina sea más débil que la de un hombre de derecha pero los que estamos en esta acera ideológica no gastamos pólvora en zamuros cuando otros demuestran debilidad o ineptitud, no nos nutrimos de la humillación de nuestros enemigos como lo hace la izquierda.
El estudio del comportamiento humano ha demostrado a lo largo de la historia que las mujeres prosperan si están inmersas en un sentido de comunidad, es perfectamente válido reconocer la amenaza de perder estatus social dentro de la comunidad donde te desenvuelves si estás a favor de una cruzada como la derecha alternativa.

Muy pocas mujeres han tenido el valor de alinearse de manera frontal con la derecha alternativa, muchas lo hacen de forma tangencial, lo vemos en sus likes a nuestros posts, a la forma en la que opinan, los sutiles comentarios que hacen en reuniones, y su comportamiento con respecto a los que somos vanguardia en este tipo de movimientos. Si bien los hombres podemos prosperar como lobos solitarios, las mujeres se marchitan en soledad.

La derecha alternativa no puede ser un club exclusivamente de caballeros

Las mujeres que nos rodean y nos acompañan sufren mucho si hacemos de este movimiento un club exclusivamente de machos alfa, porque mientras estamos combatiendo a las huestes del marxismo cultural, ellas sufren mucho a menos de que no se les de una manera significativa de participar en este tipo de movimientos. Apoyarlas para que aprendan nuestra jerga, que sepan el significado del triple paréntesis, que aprendan a trollear con caricaturas de ranas a quienes se nos oponen es un excelente comienzo para que ellas también junto a nosotros los hombres rescatemos a Occidente del (((Liberalismo))) que busca su destrucción. Esto dista bastante y diametralmente de todas formas de feminismo o de apoderar al sexo femenino y las mujeres de derecha deben entenderlo, procesarlo y hacerlo suyo.
Para nuestro movimiento, los números y la calidad de las ideas, palabras y pensamientos de cada uno de nuestros aliados importa.

Darle la espalda a las mujeres por ser naturalmente seres emocionales es temerario y es una ceguera política.

Es menester tener a nuestras mujeres de nuestro lado, tenerlas felices, ser buenos proveedores en lo amoroso, erótico, espiritual, material y paternal en caso de ser padres para criar hijos sanos y tener una familia que no se vaya a separar porque los hombres pasamos demasiado tiempo peleando ideológicamente con comunistas.

Las primeras embajadoras por el bienestar de los niños son las mujeres, entonces tiene todo el sentido del mundo unirlas ideológicamente a nuestra causa en roles tradicionales y naturales. El kinder, kirche, küche (niños, cocina e iglesia) de los alemanes de hace un siglo sigue vigente en muchos aspectos, el tradicionalismo es una contracultura que se opone a la señalización de la virtud de tener una fuerza laboral femenina frustrada por ser castigada por una sociedad ginocéntrica y misándrica que la chantajea moralmente por tener que elegir ser una mujer profesional y una esposa/ama de casa abnegada y dedicada a sus chamos. El canon actual de esta sociedad feminista y repleta de misandría chantajea a nuestras mujeres, las aleja de nuestros hijos y pone a estos últimos en el cuidado de abuelas, cachifas inmigrantes y la (((televisión))).

Si nuestros hijos y el futuro de nuestra raza son las inversiones más importantes que podemos hacer,  ¿no es más baratos criarlos con las ideas de la derecha alternativa con la influencia de ambas figuras parentales, o esperar a que sean adolescentes emocionalmente paralizados, incapaces de poder tener una buena relación social con su familia y entorno?

Cualquiera de nosotros que haya tenido que cruzar palabras con veinteañeros y milenials que apoyan a Barack Obama, Hillary Clinton, Leopoldo López, Primero Justicia y que son asiduos lectores de Breinguash, Panfleto Negro, Prodavinci, Time, Salon, Slate, The Atlantic y Caracas Chronicles podemos darnos cuenta que habría sido mejor enseñarles desde pequeños la realidad de las razas, la importancia de los valores de tu raza, cultura y Nación antes de que les diera un colapso nervioso, te marginen o te agredan por decirles cosas obvias como el hecho de que raza y crimen violento van de la mano.

La generación Baby Boomer cometió errores terribles, y uno de ellos fue permitirle a sus hijos elegir sus propios caminos, criarlos en hogares de cuidado infantil y guarderías, permitirles a sus maestros y profesores adoctrinarlos con un corpus de ideas (((liberales))), estudiar carreras que dependen del estado o que no tengan salida laboral en el sector privado, hacerles ignorar la realidad del color de su piel, tirar a la basura la importancia del legado de sus ancestros, su nación y su acervo cultural.
Toda vez que los Baby Boomers hicieron esto, otro (((demográfico))) reía e inculcaba a sus hijos el valor de su raza, de su genética, de su acervo cultural, de su Nación, de la importancia de su (((Etnoestado))), le dieron oportunidades educativas con salida laboral en el sector financiero y otras industrias muy influyentes, logrando solidificar su control.

En este movimiento caben todas las mujeres que estén dispuestas a rechazar la modernidad de la misma manera que lo hacemos los hombres, que acepten la masculinidad de la misma forma que los hombres enaltecemos y valoramos la feminidad.
La aceptación de los roles de género tradicionales no es algo retrógrado y cavernícola, ha funcionado, y funciona a lo largo de la historia porque es algo natural.
Si bien las ideas de derecha son ideas de distinción, exclusividad y discriminación, es razonable asumir que un movimiento como éste solo crecerá, se expandirá y habrá de evolucionar si le damos la oportunidad a mujeres excepcionales que provean ideas, produzcan niños sanos, los críen de forma correcta y ayuden a mantener la piscina genética de los blancos homogénea.

Las diferencias entre razas, clanes, tribu y naciones

El Problema:

Gran parte de los problemas sociales que enfrentamos tienen un asidero genético

La regresión constante de la calidad de los hombres por debajo de la media y las desviaciones estándar crean la necesidad para que existan presiones persistentes que mantengan una necesidad genética en los grupos humanos. Esto quiere decir que los grupos pueden perder calidad muy fácilmente en cualquier momento que permitan mezclarse entre sí o que haya un cambio en las tasas de reproducción dentro de los grupos.

La baja madurez sexual y alta tasa de reproducción de las clases y razas en Hispanoamérica y el Brasil ha generado aberraciones como los alarmantes índices de embarazo adolescente. Pese a que en Venezuela la cifra de embarazo adolescente no aparece en reportes (ver 1, 2, 3)   lo poco que queda de (((prensa))) en este expaís le cuenta a la sociedad y al mundo la realidad que es el común denominador para el continente: Venezuela es líder continental en tasa de embarazo precoz.

Valor:

Las clases sociales son y siempre han sido expresiones de características genéticas superiores y e inferiores.

Los hombres se pueden adaptar a cualquier circunstancia sin que tengan que mutar de forma evolutiva, pero debido a la simple frecuencia en la que se expresan los caracteres de una población estos fenómenos se dan en la forma que la naturaleza los requiere. Esto trae como consecuencia que el hombre sea altamente capaz de adaptarse como organismo. Nosotros nos adaptamos cuando aprendemos, por medio de normas sociales, y por tasas de reproducción entre clases. Porque las clases son y siempre han sido expresiones de características genéticas superior y e inferiores.

Especialización

Las diferencias entre razas tienen fundamentación endocrina

La exposición a testosterona prenatal ha tenido un impacto en la especialización de las razas ya que este fenómeno tiene influencia sobre comportamientos.

Tal parece que todos los hombres hemos estado involucrados en el proceso de erradicar a todos los competidores del Homo sapiens sapiens, y luego nos comenzamos a subdividir en razas.
Existen cuatro razas principales: Negroide, mongoloide, caucasoide: Europeo caucasoide (Del Norte, de los bosques y llanuras) , Iraní caucasoide (sureño, del desierto y las estepas)  y muchas otras sub-razas como las semitas (africano/iraní-caucasoide), dravinda y sinhalesa, todas las cuales tuvieron que experimentar de manera directa un proceso de especialización.

Las diferencias entre estas razas están descritas y son explicables desde un punto de vista endocrino, ya que los humanos “crecen” y los cambios endocrinos modifican las expresiones de ciertos caracteres (como la 2D:4D), comportamientos y apariencias entre las razas.

Es por ello que:

  • La mayoría de las diferencias entre razas del Homo sapiens sapiens tienen un basamento endocrinológico.
    • Un mayor o menor dimorfismo sexual
    • Una madurez sexual mayor o menor (agresividad/impulsividad)
    • Una rapidez de maduración sexual mayor o menor (agresividad/impulsividad)
      Los asiáticos tienes una baja madurez sexual, mayor esperanza de vida, baja testosterona, les siguen los blancos, y los negros.
      Lo inverso ocurre con los judíos, la exagerada masculinidad africana, la inmadurez sexual asiática, el alto dimorfismo sexual blanco y la madurez retardada del blanco.
    • Cuerpos más altos, musculosos, atractivos o más pequeños. Desarrollo de corteza cerebral mayor o menor.
    • El sexo femenino tiende a ser verbal/empático y el sexo masculino tiende a ser espacial/operacional, estas tendencias “crecen”, se desarrollan y se deben principalmente a la consecuencia del desarrollo intrauterino. Un cerebro masculino es el resultado del mismo a la exposición a la testosterona, y “crece” al desarrollar una serie de características. Es por ello que las diferencias endocrinas intrauterinas en familias pueden producir amplias variaciones de distintos caracteres en los seres humanos.
  • Algunos grupos han usado la redistribución reproductiva de la misma manera que se distribuyen los alimentos, el cuidado de los niños, mujeres y ancianos, el hogar y el techo.
    • Estos grupos han permitido dos tipos de comportamientos reproductivos: Matrimonios arreglados (con consecuencias mayoritariamente negativas) y los matrimonios por afinidad (con consecuencias mayoritariamente buenas).
    • Han prohibido matrimonios y reproducción entre primos.
    • Han permitido que los hombres y las mujeres se casen al alcanzar una madurez sexual e intelectual alta (con resultados mayoritariamente positivos para la sociedad) en contraste con las sociedades que casan a niñas de bajísima o nula madurez sexual con hombres adultos que alcanzaron una madurez sexual temprana y un desarrollo intelectual bajo/medio (con consecuencias mayoritariamente negativas, basta ver el Medio Oriente)
    • Que los cónyuges tengan propiedades (tierras) antes de contraer nupcias o que no las tengan.
    • Han desarrollado impuestos y mecanismos para las clases inferiores para que se eliminen de forma progresiva.
    • Instituyeron el Señorío y sociedades feudales, particularmente en Europa, China y Japón (o en cualquier otro sitio en donde haya habido esclavitud y servidumbre).
    • Se reguló la ingesta calórica y proteica a los jóvenes. Alterando de forma positiva o negativa el desarrollo neurobiológico en etapas críticas del crecimiento.
  • Las diferencias que quedan están en el fondo de la distribución
    • Climas fríos en donde el factor tiempo  no tiene clemencia para aquellos que son impulsivos.
    • La matanza de los niños no deseados.
    • El sacrificio de los indeseables
    • La desaparición física de los criminales
    • Condenar al ostracismo a los inútiles en sociedades agrarias.
    • La guerra en todas sus versiones históricas.Esto es bastante sencillo y son un juego de reglas que no requieren experimentación genética (mutaciones) para que evolucionen las diferencias entre grupos de otra forma que no sea la expresión de caracteres.

¿Cuál es el secreto del hombre occidental entonces?

Los hombres occidentales somos los pueblos que más hemos puesto en práctica la eugenesia, “para mejorar nuestra raza”. Eso no nos hace mejores per se. Simplemente hemos matado a todos lo peor y lo malo durante tanto tiempo que muchas familias buenas y mejores tribus han surgido y sobrevivido que las tribus y familias malas.

La revolución industrial cambió todo eso

La democracia cambió esta antigua estrategia cultural porque cambiamos de una familia productiva (no sólo un hombre) un voto, a votos igualitarios para todos – y desde que las mujeres se volvieron reproductivamente irresponsables (disgénicas) y las clases bajas se volvieron reproductivamente dañinas (disgénicas también), y juntos esos dos factores son más numerosos pero no superiores en calidad, implementaron políticas que revirtieron la excelencia genética que alguna vez tuvo Occidente.

Hemos experimentado una “explosión” (efecto Flynn) que luce estadísticamente como un dispositivo que mejora la nutrición y distribución de las clases inferiores. Sin embargo este efecto puede ser neutralizado (revertido) ya que las tasas de reproducción de las clases inferiores continúan en expansión. Es probable que la tasa reproductiva de las clases inferiores disminuya conforme los caracteres genéticos negativos continúen perpetúandose, pero eso es cuestión de un número no determinado de generaciones y mutaciones indeterminadas.

Es así de sencillo:

Es necesario poner en práctica políticas de eugenesia.
No se puede tener libertad y prosperidad si no se tiene una civilización eugénica y racialmente homogénea.

La inteligencia y la belleza son biológicas, las diferencias de como han sido llevadas adelante las políticas reproductivas de cada especie humana se pueden resumir como lo hizo Kevin MacDonald en sus trabajos. Los blancos debemos tener muchos niños y criarlos dentro del entorno de la familia tradicional, aislados de la barbarie postmoderna para que nuestra progenie, nuestra cultura, valores, creencias, actitudes y aptitudes perduren con el pasar del tiempo.

Los hombres mandan, toman y exigen

Hoy en Uniendo Puntos te explico un poco porque los hombres Occidentales tenemos impulso para crear y transformar y ese impulso va desde fuerzas inspiradoras y creadoras hasta fuerzas nocivas y destructoras

Los hombres no le pidieron al caballo que los trasladara de un punto a otro y que les ayudara a transportar carga. Los hombres dominaron a la bestia y la forzaron a crear vías de comunicación.
Cuando teníamos hambre, los hombres no le pedimos amablemente a la presa que íbamos a cazar para llevarla a donde nuestras mujeres, que nos la preparara para comérnosla.

Nosotros cazamos con ferocidad a la bestia que nos daría abrigo y alimento.

Los hombres no le pedimos al perro que nos ayudara a rastrear a nuestras presas, entrenamos al perro para que con su olfato nos llevara hasta donde está la comida, de igual manera entrenamos al perro para que nos avisara si escuchaba peligro.

Los hombres no le pedimos a los niños que cooperen, los criamos a nuestra manera para que sean hombres y mujeres que cumplen un rol dentro de nuestro entorno.

Los hombres no piden cooperación a incapaces para hacer la tarea.
Los hombres no tienen clemencia con quienes piden subsidios.
Los hombres pedimos mayor cooperación de aquellos que piden libertad porque somos animales que trabajamos con base a incentivos.
Los hombres requerimos la total cooperación de nuestros pares tribales, bien sea, raza, tribu o nación para el beneficio de lo nuestro.

Los hombres requerimos y no podemos evadir la cooperación de aquellos que deseen ser soberanos.

Los pocos son los que gobiernan a los muchos para que la humanidad trascienda.
Podemos gobernar y trascender o podemos ser gobernados y fracasar en trascender.
Podemos ejercer nuestra soberanía y poseerla o conformarnos con la moral de esclavos de pedir permiso a quienes nos gobiernan para tenerla.
Pero para poseer soberanía debemos poseer agencia.
Y para poseer agencia, debemos poseer la habilidad, conocimiento y voluntad…
…Tuvimos voluntad para crear, pintar, construir, reproducirnos y también tenemos
…La voluntad de pelear, de matar, de destruir, de masacrar.

Nosotros le pusimos fin a la barbarie precolombina, domesticamos al negro, trajimos tecnología y conocimientos que jamás hubiesen podido desarrollar pueblos y sociedades retrógradas y todavía se nos pide que nos disculpemos por lo que hicimos.

No hay trascendencia, ni soberanía ni agencia para los débiles, los cobardes y los tímidos. Y no habrán libertades ni subsidios a otros si fracasamos.

“La antítesis verdadera frente a “Oriente” y a “Occidente” no es la idea social, sino, por el contrario, la idea jerárquica integral” – Julius Evola

Nuestros imperios, nuestro pasado, lo que somos hoy está atado histórica y biológicamente a lo que nuestros ancestros hicieron antes que nosotros. Nuestros ancestros lucharon a uñas y dientes por lo que tenemos y hoy día las hordas bárbaras que hemos dejado entrar y que están por millones en nuestras puertas nos quieren quitar con mayor fiereza que con la que yo escribo.

No podemos defender a la Civilización Occidental con hombres en tacones de mujer y tutús de ballet con pancartas que digan “Refugiados bienvenidos”.
No podemos defender a Venezuela de los invasores si creemos que los jerarcas chavistas y sus seguidores merecen clemencia tras el crimen de condenar a generaciones enteras al hambre, desnutrición, desempleo, encarcelamiento, torturas y muerte.

Los hombres occidentales debemos ser fuertes

Si la derecha debe revivir el espíritu de la Civilización Occidental, debemos revivir entre los hombres el tener una vida sana.

Nuestra civilización occidental está en decadencia porque se ha adherido a una ideología de materialismo individualista casada con las ideas de que la moralidad va de la mano con la igualdad y la tolerancia, lo cual ha traído como consecuencia una ola de multiculturalismo que ha creado hombres castrados, débiles, enfermos e incapaces. 

La solución final a esta cuestión yace en crear hombres fuertes que tengan el temple mental, ideológico y físico para enfrentarse a tiempos tan adversos como los que enfrentamos en este momento.

Es por ello que los hombres de occidente deben ser fuertes.
Y si, este post habla sobre fitness.

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Cuando salió la adaptación al cine de la novela gráfica de Frank Miller “300”, hombres y mujeres corrieron a verla a las salas de cine por razones distintas. Mientras los hombres veían a Gerard Butler como Leónidas en las Termópilas luchando por su tribu y su país con fiereza. Las mujeres veían a los trescientos guerreros por sus abdominales. Esto es normal, es naturaleza humana y son roles definidos. A los hombres nos gusta la fuerza y las mujeres se sienten atraídas por figuras masculinas.

Estar en buena forma no solo se reduce a tener abdominales definidos y bíceps grandes, también tiene que ver con lo que está en la cabeza de quien los posee. De nada te sirve ser un musculoso fortachón si lo que tienes en la cabeza es porno, reggaetón, Playstation 4, y güirchas siliconadas.

Para que un guitarrista toque prodigiosamente su instrumento, tuvo que pasar un número incontable de horas practicando para llegar a la perfección, de igual manera, para tener un cuerpo digno del Adonis, o el David de Miguel Angel, el hombre debe pasar incontables horas ejercitándose para poder estar en forma. Y la mejor forma es hacerlo de manera saludable, sin ser uno de esos que se pinchan, y luego se quejan porque pese a que tienen unos súper músculos, los testículos los tienen del tamaño de dos pasas.

Este post busca marcar distancia de ese fetiche enfermizo de ponerse papeado y rayado y busca acercar al lector a la idea de que para tener un cuerpo y mente sanas hay que cultivar la mente con ideas buenas y el cuerpo con ejercicio para poder ser fuerte.

Las figuras masculinas en forma se distinguen de otras que parecen el muñeco de Michelin por sus atributos físicos y mentales, los hombres que seamos la vanguardia que quiera rescatar a Occidente del (((liberalismo))) que lo ha semi destruido debemos tener en cuenta que el retorno a nuestras patrias soberanas va de la mano con ideas de derecha como lo son la aristocracia, la distinción, el honor, la lealtad, el amor, la primacía de la Nación sobre la individualidad irracional y de la verdadera espiritualidad sobre el materialismo fatuo.

Cuando comencé a escribir sobre temas de política y derecha en mi blog, yo no cuidaba mi apariencia personal, conforme me empapé de estas ideas y veía en las ilustraciones de los libros y vídeos que acompañaban esos pensamientos a hombres en forma empecé a cuestionar mi apariencia y al poco tiempo decidí hacer algo al respecto.

Los hombres construimos nuestra definición de masculinidad en concordancia con aquello que nos describe mejor y yo no estoy inmune a ello. Pero como me gusta la coherencia, me he decidido a ponerme en forma.
No lo hice solo, tengo la dicha de tener una familia y una preciosa esposa que me han motivado a querer ser un hombre mejor.
Y así como yo pude hacerlo y quitarme cerca de treinta kilos quiero que el resto de los hombres occidentales se animen a hacerlo porque después de todo, estar en forma ideológica y física nos distingue de los demás. Y pese a que todavía no parezco un espartano, me siento bien teniendo metas que alcanzar.

La fuerza física constituye una de las diferencias biológicas fundamentales entre hombres y mujeres

A lo largo de mis escritos en este blog he puesto énfasis en que los hombres y las mujeres no somos iguales, que hay diferenciación cromosómica y bioquímica entre sexos y que esas diferencias y desigualdades son positivas, deseables y es necesario preservarlas para la perpetuación de la especie.
Desde tiempos inmemoriales los hombres hemos sido los que hemos asumido el rol protector de la mujer y los niños. Mientras la mujer cuidaba a los pequeños y cocinaba en la cueva, el hombre era el que salía a cazar y procurar el alimento así como proteger a su tribu, a su especie, a su familia, sus tierras y propiedades de animales y de otros hombres.
La forma en la que los hombres protegieron, conquistaron y desarrollaron la civilización occidental estuvo formada en su núcleo por fuerza física combinada con la inteligencia.
Roma, Grecia y los grandes imperios occidentales fueron construidos así.
Los conquistadores del territorio americano también hicieron uso de la tecnología y la fuerza que sus predecesores desarrollaron y cultivaron.

En la guerra y las peleas los hombres fuertes eran los que sobrevivían. Aunque vivamos en tiempos de relativa paz, la capacidad de los hombres de mantener un perímetro de seguridad para preservar su integridad sigue siendo considerada un baluarte de la masculinidad hoy en día.
Es por ello que si quieres sentirte como un hombre fuerte, debes buscar construir un cuerpo acorde a ello.

Estar en forma es un imperativo moral de quienes quieran defender a occidente.

La construcción de la fuerza física estimula tu salud mental y física, es bien sabido que la obesidad mata, y que los gordos son feos, enfermos y no son felices, un cuerpo en forma te permite realizar distintas tareas, y te prepara para casi cualquier exigencia que la vida te ponga de por medio.
En medios como el venezolano, donde el (((socialismo))) nos ha llevado a tener que ingeniar distintos mecanismos de supervivencia, el estar en forma es una herramienta que te hará distinguirte de entre los otros üntermenschen que buscan aprovecharse de ti: Si tienes fuerza, puedes resistir un arrebatón de un teléfono, que te arrebaten una bolsa de comida y si te sabes defender y tienes fuerza puedes salvar tu vida y lastimar severamente al negro que te va a atracar   a tu agresor. De igual manera, en momentos de emergencia, tener fuerza física puede significar la clave entre vivir o morir.
Si bien en un mundo tan tecnológicamente avanzado como en el que vivimos, con mucha frecuencia nos apoyamos en las herramientas y la tecnología que tenemos a nuestro alrededor, nunca sabremos cuando nos encontremos sin ellas y que hacer para sobrevivir y es por ello que en esos momentos es necesario apelar a nuestra fuerza corporal.

Cuando te quitan todo lo tecnológico, lo único que te queda es músculo.

Con mucha frecuencia se asocia la fuerza física con el fisicoculturismo y tipos pinchados con esteroides sin nada en la cabeza, es una falsa dicotomía creada por el mismo (((colectivo))) que hace desfilar cuerpos perfectos en los medios para hacernos sentir mal con nuestro cuerpos y que nos hace creer que ser gordo y enfermo es algo chévere porque nos aceptamos como somos y no podemos cambiar.
Esa falsa dicotomía entre fuerza, virtud y cerebro es una de las razones por las cuales lemas como “haz el amor y no la guerra” son impresos en millones de franelas y los hombres de hoy día son unos castrados incapaces de demostrar ferocidad cuando la intemperie se los exige.

Muchos hombres a lo largo de la historia hemos rechazado esta falsa dicotomía.
Friedrich Nietzsche hacía labores físicas, Ernest Hemingway practicaba la cacería, George Orwell era fan de la pesca, Hergé era Boy Scout, Vitali y Vladimir Klitschko son campeones del boxeo, activistas políticos y tienen un PhD, Ronald Reagan era un vaquero rudo, Vladimir Putin practica artes marciales, Niels Bohr jugaba al fútbol, George Patton practicaba esgrima.
Así como ellos, podemos ver ejemplos de escuadrones militares como los Navy Seals, las SS alemanas, el Spetznaz ruso, y las legiones romanas, todas formadas por hombres que tenían la fortaleza física y mental de luchar por lo que creen.

Detrás de toda construcción de cuerpos, de esculpir músculos hay un componente heroico, que es el de cultivar el centro del cerebro vinculado con la recompensa por la ardua dedicación, los hombres débiles, gordinflones y enfermos también poseen este grupo de neuronas en sus cerebros, pero se estimula de formas distintas.

Mientras los hombres fuertes valoramos tener sexo con nuestras respectivas esposas y atesoramos la monogamia, los hombres débiles prefieren masturbarse viendo imágenes de mujeres que jamás se irían a la cama con ellos.

El ejercicio físico nos da energía para poder perseguir lo que queremos, cultivar la fuerza física nos imparte muchas lecciones metafóricas y metafísicas. El dolor y la dedicación que implican el hacer ejercicio de forma regular nos enseña la disciplina, carácter y temple que tuvieron otros hombres que lograron cosas más grandes antes que nosotros y nos sirve para poder aspirar a darle al mundo, a nuestras esposas y familia lo mejor de nosotros mismos.

Una pesa, o incluso tu propio cuerpo cuando haces una flexión no quiere que lo levanten, de hecho, si quisieran ser levantadas, las pesas lo harían por cuenta propia, la idea de que tanto una pesa, como incluso tu torso no quieran ser levantadas es el razón material por la cual como hombre debes levantar, son cosas que están en el camino hacia la grandeza.
La grandeza y el heroísmo inherente a las empresas difíciles tienen consigo momentos de angustia y dolor. Y el dolor es eterno. El sufrimiento es opcional.
El dolor no es el enemigo de los hombres, los hombres de derecha sabemos reconocer el dolor y sabemos reconocer una amenaza porque tenemos las estructuras cerebrales necesarias y bien desarrolladas para hacerlo.

La fuerza es la espina dorsal de nuestras virtudes como hombres.

La primera vez que besé a la chica que se convirtió en mi esposa lo hice con carácter, fuerza y seguridad en mi mismo. A las mujeres les gusta que los hombres estemos seguros de nosotros mismos y lo demostremos. Es así como las chicas se sienten protegidas y a gusto con un hombre por el que sienten atracción, pese a que las feministas les moleste el hecho de que las damiselas en aprietos existan y las consideren un cliché, la naturaleza humana y los roles biológicos superan a cualquier construcción pseudocientífica hecha por algún (((progre))) feo y sin oficio.

¿No les sorprende que hombres como Marx, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Trotsky, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Pablo Iglesias, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Kirchner, Daniel Ortega, no parezcan tener ningun tipo de fuerza? No la tienen, solo tienen voces y acciones que no van de la mano con demostraciones biológicas de fuerza física.

No sólo el construir fuerza física desarrolla carácter y virtudes, sino que provee la espina dorsal- la estructura necesario sobre la cual se construyen los adecuados valores morales. La virtud no se ve muy bien en hombres que carezcan de ferocidad y autoridad, (por algo Justin Trudeau y François Hollande son los pusilánimes que son) es por ello que muchos hombres buenos, aunque no fuertes estallarían en llantos ante adversidades de la intemperie.
Con esto no quiero decir que los hombres que no estén en forma sean malos hombres, ciertamente hay hombres que no están en forma y tienen pensamientos, obras e ideas de buena calidad, pero no son buenos en actividades de desempeño masculino demostrable.
Y eso hace que no sean buenos en lo que ser hombre respecta para los efectos de lo que estoy escribiendo aquí.

La fuerza asegura nuestras virtudes.

La razón por la cual un hombre puede que nos caiga bien aunque sea débil y que no lo consideremos viril, es porque sus clamores de virtud carecen de la virilidad y fortaleza necesaria para apoyarse cuando esas afirmaciones sean puestas en duda.
¡¿De que nos sirven los logros intelectuales y los principios morales  si aquellos que los atesoran y los cultivan son subyugados por aquellos que no les importan?!

Es importante tener principios.
¿Estás preparado para defenderlos a capa y espada?
¿Lucharías con uñas y dientes por defender en lo que crees?

Los hombres Occidentales somos superiores no sólo por tener modales y educación sino por tener fortaleza física y mental.

La fuerza honra la tradición.

Antes de que la modernidad nos destruyera, los hombres teníamos necesariamente que ser fuertes físicamente para sobrevivir y reproducirnos. Bien sea al luchar contra la intemperie, o contra otros hombres. nuestros ancestros dependían de su inteligencia y su fuerza física para poder surgir como los conquistadores en los que se convirtieron. Y miremos a nuestro alrededor para ver cuánto han logrado esos hombres fuertes.

Desde un punto de vista biológico, filosófico, y moral, el heraldo de nuestra existencia está atado a todo lo que existió antes que nosotros. Los hombres que se probaron a sí mismos en batallas, cacerías, conquistas, se atrevieron a lograr grandes cosas, y tuvieron la fuerza física e intelectual de poder sobrellevar cualquier obstáculo que la vida les puso en el camino, por ello pudieron ser padres y pasar sus genética a generaciones enteras.
Los que no se arriesgaron, y no tuvieron la fuerza para poderlo hacer, fueron condenados al ostracismo reproductivo y su estirpe se fue diluyendo y en muchos casos se extinguió.

Los hombres occidentales descendemos de los hombres más fuertes, más decididos, los más rápidos, los más inteligentes y los más ingeniosos. Los machos alfa del pasado, por nuestra sangre corre la grandeza. Conquistamos con sangre y fuego rincones que hombres débiles no supieron defender.

¡¿Que estás haciendo tu con ese valor y esa virtud que te pasaron tus ancestros?!
Vas a defenderla, ¿o vas a permitir  que la tierra que tus ancestros conquistaron con fiereza, virilidad y orgullo sea invadida por üntermenschen, infrahombres con una piscina genética inferior a la tuya?

Occidente no se defiende jugando a la Playstation.
Occidente no se defiende tragando pizza todo el tiempo.
Occidente no se defiende haciendo pancartas que dan bienvenida a refugiados que van a violar a tus mujeres, detonar los templos construidos por tus ancestros y cortarte la cabeza.

No podemos desperdiciar el legado genético de todos aquellos que lucharon para que nuestra tierra valga lo que vale hoy. Es por ello que cuando entrenamos para ser físicamente fuertes, mostramos reverencia, honor y respeto a todos los hombres que existieron antes que nosotros y que tuvieron que ser mucho más fuertes que nosotros con tecnología mucho más escasa para construir Occidente.
En muchas maneras, hacer una flexión con tu propio peso corporal o levantar una mancuerna es como levantar en alto esa llama feroz de la libertad que implica ser Occidental, haciéndole honor a hombres como Leónidas, Hernán Cortés, El Cid Campeador, o los lanceros de José Antonio Páez.

Desarrollar fuerza corporal se siente bien.

El que cultiva su fuerza corporal desarrolla la capacidad de liberar endorfinas, sustancias bioquímicas que activan y estimulan ciertas partes del cerebro vinculadas con la satisfacción y la realización personal, dándole al que hace ejercicio una sensación de alegría y bienestar necesaria para enfrentar lo que la vida le ponga en el camino.

Si el hombre pone en práctica el hacer ejercicio, está usando su cuerpo para lo que evolutivamente fue diseñado. Personalmente considero que es un feeling increíble. Pasar toda una vida sin experimentar este tipo de sensaciones es verdaderamente vergonzoso. Hasta Sócrates predicó este tipo de cosas en la Antigua Grecia. Cuentan que cuando ese filósofo vio a un hombre en pobre condición física dijo que “es una desgracia llegar a viejo siendo descuidado con uno mismo”. Ciertamente, si uno ve lo que otros pueden lograr y como pueden ponerse, uno puede lograrlo si se lo propone.

¿Que significa ser fuerte?

La naturaleza es desigual en la distribución de virtudes y defectos, no todos los hombres pueden levantar 200 kilos por encima de su cabeza, y no todos tenemos la inteligencia para desarrollar los algoritmos y códigos que le dan a las supercomputadoras de Google su enorme capacidad. De la misma manera que algunos hombres somos buenos en algunas cosas, somos horriblemente malos en otras, y en ello está la verdadera diversidad que hace que la vida sea tan colorida y nutrida como ha de serlo.
No todos los hombres pueden tener los abdominales de Sylvester Stallone en Rocky pero todos los hombres pueden mejorar su imagen personal con algo de dedicación. No importa cuales sean tus intereses, si te gusta jugar ajedrez, ping-pong, bowling, o al fútbol, y no importa cual es tu estructura ósea y física, como hombre tienes el imperativo moral de mejorar tu condición actual para sobrevivir y rendir honor a todo lo que existió antes que tu.

El ideal de fuerza es punto de debate, y ha cambiado con el pasar del tiempo. Sin ejercicios repetidos y la ingesta adecuada de proteínas, los primeros hombres eran bastante delgados y poco definidos. Los espartanos estaban papeados y rayados. Todos los que hemos tenido una figura masculina en el hogar y la familia tradicional vemos que esa figura paterna ha realizado alguna labor que requiere de fortaleza física.
Mi padre es psiquiatra, le encantan las labores de jardinería, carpintería y albañilería. Constantemente lo veo manipular herramientas y utensilios que requieren de fuerza física. El me enseñó a hacer un fuego para una parrilla, a cocinar carne, a cazar, a pescar, a usar un taladro, a cortar leña con un hacha. Estando pequeño quería ser tan fuerte como él porque es un modelo a seguir. Junto con esa fortaleza mi papá acompaña una mente brillante que me ha aconsejado a lo largo de mi vida y lo sigue haciendo.

Hoy día muchos hombres quieren tener el cuerpo de Stallone y de Arnold, y capaz y lo obtienen pero no les importa tener el enfoque mental de “fuerza funcional”. Y eso es una de las razones por las cuales pese a que Occidente tenga hombres fortachones, esos fortachones son pobres hombres ya que sus ideas no se equiparan con su fuerza.

Yo personalmente no creo que importe que tipo de ejercicio escoja el hombre occidental, flexiones, pesas, yoga, aeróbicos, TRX, boot-camp, barras, máquinas, fútbol, tenis, correr, saltar la cuerda etc. Lo importante es que el hombre haga algo de ejercicio físico.
Es crucial que el hombre occidental tenga un patrón de ejercicio que le guste, que lo inspire a ser un hombre mejor, que lo mueva y que le haga tener músculos que exhibir. Incluso si te gusta correr, o hacer acrobacias imposibles como la pose del cuervo en yoga,, quieres hacerlo bien y destacar entre los demás porque hay otros que no pueden hacerlo y tu si.

Así como me lees, y lees a Evola, a Spengler, a Francis Parker Yockey, Yukio Mishima, Counter-Currents, la Derecha Alternativa y un sinfín de autores, debes incluir en tu rutina el ejercicio para ejercitar tu cuerpo y tu mente.
Yukio Mishima hizo de ese concepto algo tangible cuando él y sus seguidores persiguieron un ideal tanto físico, como espiritual y mental. Lograron un balance entre la perfecta pureza ideológica y la perfección estética de estar en forma. Entre ser un filósofo tradicionalista super papeado a lo Mishima y tener una vida normal como la que tienes cuando me lees aquí hay un balance y muchísimas opciones.

Para finalizar..

La fuerza es un atributo que define a la masculinidad. Es el poder literal que le ha permitido a generaciones de hombres proteger y proveer para sus familias y su tribu. Es la fuerza que construyó los rascacielos en los que trabajamos, las carreteras por las que transitamos, y los puentes que cruzamos. Mientras nuestro ambiente no requiera que seamos fuertes, desarrollar fuerza física estará en un segundo plano y seguiremos teniendo hombres castrados que consideran que ser feminista es bueno porque tener un pene es símbolo de violencia contra la mujer.
Desarrollar fuerza física es el imperativo moral de todo hombre que quiera defender a Occidente ideológica y fácticamente.

Lucha para ser mejor todos los días y lo alcanzarás.

Veritas, aut consilis, aut ense. Vires et honestas. Deus vult!

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