Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Ghost in the Shell: A Review

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Cuando el director no entiende el material original, utiliza un elenco incorrecto y un material visual bastante sólido.
El problema principal de la cinta no son los personajes o sus voces, es el despojar a la historia original de su esencia.

Si quieres leer lo que escribí sobre Ghost in the Shell originalmente, lo puedes leer aquí.

Hace un par de días fui a ver con mi esposa la adaptación (((hollywoodense))) del clásico manga de Masamune Shirow, que a su vez fue la inspiración para uno de los clásicos más destacados del anime de Mamoru Oshii: Ghost in the Shell de 1995 y Ghost in the Shell 2: Innocence de 2004.

Mamoru Oshii hizo algo más que adaptar el manga homónimo de Masamune Shirow con conocimiento de causa y una sensibilidad afín: interiorizó ese universo, amplificó sus potencialidades filosóficas y construyó casi un evangelio para una espiritualidad poshumana que dejaría honda huella en no pocas obras literarias y cinematográficas adscritas a una sensibilidad cyberpunk.

La narrativa de intriga política, espionaje, terrorismo, violencia, sexualidad, tecnología en un mundo futurista post-cyberpunk del año 2029 que propone enormes avances tecnológicos y científicos, toda vez que se contrapone a cambios radicales en el orden y jerarquía social.
El mundo de Ghost in the Shell narra la vida de hombres que dependen de implantes cibernéticos para sobrevivir, inteligencia artificial y robots capaces de sentir emociones.

Los aspectos filosóficos de Ghost in the Shell son profundos, por una parte es fundamental entender que la cultura japonesa es única entre las culturas asiáticas, para nosotros los occidentales es difícil entenderla y poder hacer conceptos de ella.

El arco narrativo de Ghost in the Shell es minimalista, filosófico y existencial pues nos hace preguntarnos a nivel metafísico:

¿Qué nos hace humanos a los humanos y que características hacen humanos a las máquinas como los robots?

La importancia de Ghost in the Shell como cine de derecha es que más allá de la trascendencia desde el cómic al anime y de éste a una super producción de Hollywood no es lo que cuenta el arco narrativo sino la forma en la que lo hace.

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Motoko Kusanagi, desde el manga original hasta la cinta de 2017 interpretada por Scarlett Johansson.

La historia es un thriller futurista de espionaje en un mundo cyberpunk, la protagonista principal es Motoko Kusanagi, un robot con cerebro y alma humana, en profunda contradicción de si misma, buscando entenderse y encontrarse a si misma. Kusanagi está a cargo de liderar un cuerpo élite antiterrorismo y de espionaje gubernamental llamado Sección 9 de Seguridad Pública.

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Desde la secuencia inicial del salto al vacío y el camuflaje óptico, hay lugares comunes y fieles a la cinta original, pero la versión kosher da un giro en su trama para narrar los hechos a su propia manera. El director de la cinta, Rupert (((Sanders))), el mismo que dirigió Blancanieves y el cazador de 2012 y el anuncio publicitario de Halo 3 ODST quiso tomar otros aspectos de otras versiones de Ghost in the Shell como lo fue Stand Alone Complex (Kenji Kamiyama, 2002).

Espero haber sido lo más fielmente infiel para haber hacho algo diferente en términos de estructura narrativa – Rupert Sanders

Para el directo la clave era crear una historia nueva que integrara varios aspectos ya conocidos de la franquicia. Es por ello que decidió recrear la estética cyberpunk para mostrarnos una ciudad repleta de hologramas, androides y aparatos futuristas en la que robots y humanos transitan por la vida enchufados a una realidad virtual, igual que nosotros con el teléfono celular hoy en día.

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Ghost in the Shell 2017 yerra en aspectos fundamentales.

Se cambió la profundidad filosófica de arco narrativo por escenas de acción cuando pudieron haber hecho lo mismo siendo fieles al contenido original en vez de hacer una adaptación.

La (((familia))) de Hollywood carece de heroísmo, y pese a que Scarlett Johansson intentó gesticular y actuar como si no se sintiera cómoda con su cuerpo, no logra captar la profunda desconexión que vemos en el dibujo animado entre su cuerpo y su alma. Y esto es la raíz, la idea seminal de la serie original.
Ciertamente la cinta actual está repleta de estímulos visuales increíbles y muy bien hechos, es Hollywood, después de todo. Pero con esos estímulos visuales, los realizadores de la cinta pudieron también estimular los aspectos más profundos de nuestra mente al mostrarnos el cuestionamiento metafísico que presenta la historia original, aquella de una sociedad compleja que se conectó a supercomputadoras y que la humanidad padeció de una invasión tecnológica a todos los niveles.
No en vano vemos a un protagonista decir que hizo ponerse un hígado robótico para beber hasta emborracharse todos los días sin ningún tipo de consecuencias. De nuevo, es la presentación de la agenda política militante de la (((tribu))) que propone vivir de forma libertina, haciéndole toda clase de perversidades a tu cuerpo y mente sin tener que preocuparte de las consecuencias a la postre.

Motoko Kusanagi es capaz de reproducir los estímulos de sus órganos para mantenerse como un fantasma a lo largo de la historia. Ella recibe daños durante combates con terroristas y máquinas, es reparada y refaccionada toda vez que es capaz de mantener las emociones propias de un ser humano.

En el mundo de Ghost in the Shell, la información es un impulso digital capaz de ser guardado en un súper computador y transferido de un hardware a otro, la mente humana también puede ser transferida no sin antes sufrir alteraciones tras pasar de un recipiente material a otro. Ese es un concepto que en términos japoneses contrasta mucho con la idea de la pureza del espíritu, propio del orden jerárquico y familiar japonés, de la veneración de los ancestros.

Quizá esta versión kosher de Ghost in the Shell buscó ser un merecido homenaje pero haya terminado no más con el esqueleto y la piel del clásico porque desechó lo sustancial e hizo banal el ethos, pathos y logos de la película.
No por ello es una mala cinta.
El error fundamental de la cinta es intentar mezclar la cosmovisión japonesa (lenta y pausada con fondo filosófico) con el estilo americano (acción, espectacularidad y explicaciones para idiotas).

El arte debe ser algo que nos inspire y nos invite a pensar. Y esta cinta no lo hace si tu primer contacto con la historia de Kusanagi es la que Scarlett Johansson interpreta y no la del dibujo animado o el manga.

Si te gustó el anime o el manga podrías ir a verla con curiosidad. Si eres un purista, saldrás decepcionado.

7 de 10.

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Cuando la izquierda nos arrebata el entretenimiento: Premios (((Oscar))) 2017

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

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Desde que era muy pequeño siempre he visto los premios de la Academia, comencé a verlos con mi mamá y siempre ha sido una especie de tradición el ir a ver todas las películas de cartelera, y más recientemente descargarlas para poderlas ver.

(((Hollywood))) siempre ha sido completamente (((liberal))), es un resultado de la marcha de los marxistas culturales a lo largo de los años por todas las instituciones.

Ya hemos comentado previamente el cómo el arte, que debe ser algo que nos inspire, nos abra horizontes y nos haga reflexionar hoy día es algo vago, vacío, carente de valores inspiradores y de historias que nos hagan crecer e imaginar.

Últimamente el cine no es así, está repleto de historias de personajes que no dejan ningún tipo de enseñanza ni moraleja constructiva para nosotros, el sentido de lo heroico se ha perdido, y la mayoría de las historias que la (((izquierda))) considera inspiradoras están llenas de sentimientos de auto-intolerancia, self loathing, repulsión hacia todo lo que huela a nacionalismos, ideas prospectiva de self affirmation y un desacoplamiento de lo propio.

La noche de ayer, en el Teatro Dolby de Los Ángeles, en la República Popular de California, se llevó a cabo la octogésima novena entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, los famosos Oscar, cientos de (((Celebridades))), tan amantes de los refugiados que son incapaces de darles refugio a alguno en sus gigantescas mansiones desfilaban por la alfombra roja con sus vestidos, trajes y joyería de incontables diseñadores, una gala de varios cientos de millones de dólares que la prensa mainstream constantemente exalta a niveles de adoración casi de semi-dioses.

Basta que alguna celebridad o algún mortal muestre algún tipo de espiritualidad para que sea criticada duramente por los medios, que siempre hacen alarde de su secularismo, pero cuando se idolatran los vestidos y la actuación de Meryl Streep, ahí si no hay ningún tipo de conflicto, porque total…es el año en curso y es Meryl fucking Streep.

El show comenzó con un performance de Justin Timberlake bastante bueno, sin ningún tipo de declaración política, pero tan pronto como el anfitrión de la gala, Jimmy Kimmel tomó el escenario, comenzó una especie de misa de la izquierda: No habían pasado cinco minutos de su monólogo cuando hizo referencia a los millones de personas que veían los premios en otros países que ahora odian a los EEUU, en abierta referencia al anti-americanismo que se exalta cada vez que un republicano está en la Casa Blanca.

Los proletarios de la República Popular de California no parecen superar que Donald Trump es el presidente y que no hay nada que puedan hacer al respecto, por eso Jimmy Kimmel en su presentación nos recordó porque a Hollywood le dicen burlonamente “La La Land”.

Esto de inmediato me trajo recuerdos de cuando Michael Moore se metió con George W. Bush al pronunciar su discurso de aceptación por haber ganado el Oscar a mejor documental por Bowling for Columbine.

 

Jimmy Kimmel también se dio cuenta de que con su grandilocuencia desde un teatro repleto de millonarios ñángaras no podía reparar la supuesta división que aqueja a la nación norteamericana y por ello hizo referencia a Mel Gibson, al decir que él era el “único corazón valiente” en  el teatro pero que el tampoco iba a unir a los Estados Unidos.

A menos de diez minutos de monólogo ya había surgido la primera referencia a Donald Trump directamente cuando Kimmel agradeció al presidente norteamericano por haber hecho que los Oscar del año pasado  no parecieran racistas.

Esto forma parte de una estrategia por parte de la izquierda hollywoodense bastante bien organizada: Por una parte insisten en no querer dejar atrás el pasado porque en la entrega anterior surgieron protestas en las cuales las minorías reclamaban el hecho de que no habían artistas inmigrantes y negros nominados nominados a ninguna categoría, entonces los robots que escupen tuits tomaron esa (((red social))) por tormenta con la etiqueta #OscarsSoWhite.
Los blancos no hacemos protestas en twitter cuando el juego de las estrellas de la NBA es “muy negro” porque no hay ningún jugador blanco en el róster. La evidente falta de talento de ciertos demográficos en algunas disciplinas no se resuelve creando cuotas y dándoles premios por  tener un color de piel más oscuro. La discrminación positiva sigue siendo discriminación.
Por otra parte, la estrategia de ese monólogo de Jimmy Kimmel busca hacer lucir a Donald Trump como la personificación del odio para desviar la atención que uno de los demográficos más racistas, etnocentristas, discriminatorios es la (((tribu))) que habita (((Hollywood))).

Pero Kimmel decidió llevar las cosas a extremos mayores cuando hizo que las ovejas hollywoodenses le dieran una ovación de pie a Meryl Streep para defenderla de los perversos y dolorosos tuits que escribió el presidente Trump en respuesta al discurso de aceptación que esa actriz dio en la gala de los premios Golden Globes de este año.
El presentador de los Oscar quiso tensar la cuerda política aun un poco más al preguntarle en medio de la ovación a Streep si su vestido era de Ivanka Trump, para atizar la controversia en la cual una tienda por departamentos americana decidió sacar las prendas de la colección de la marca personal hija del presidente de sus estantes.
Kimmel termina su monólogo diciendo a los nominados que muchos de ellos darían discursos de agradecimiento al ganar su Oscar que provocarían la reacción del presidente Trump a las cinco de mañana, en forma de tuits iracundos enviados mientras se sienta a evacuar.
Si los Oscar deben ser una gala de buen gusto y moda, hacer referencias sobre los movimientos intestinales del primer mandatario de Estados Unidos en un monólogo introductor le quitan bastante nivel a esos premios.

¿Quien diablos escribe el libreto de esos monólogos?
El humor debería dar risa.

Después de la pausa comercial Kimmel decide decirle a la corresponsalía de CNN, New York Times y a otros medios que por favor se retiraran del teatro porque en esos galardones no se toleran Fake News, de nuevo otro ataque hacia la administración Trump que días antes había decidido revocar las credenciales a los corresponsales de esas cadenas para cubrir las ruedas de prensa de la Casa Blanca.

El primer premio entregado, el de Mejor actor de reparto fue para Mahershala Ali. Que curioso que un año después de que le reclaman a los Oscar que sólo le dan premios a gente blanca, el primer premio que entregaban esa noche era para un negro.
Tampoco fue nada asombroso el hecho de que una cinta iraní ganara el galardón a mejor film en idioma extranjero y que su productor, Asghar Farhadi haya boicoteado la ceremonia debido a que la administración Trump prohibió que los ciudadanos de siete países que apoyan el terrorismo islámico viajen a EEUU, por eso puso a una mujer a leer un comunicado al aceptar el premio por él.

Es un gran honor recibir este gran precio por segunda vez. Me gustaría agradecer a los miembros de la academia y a mi equipo en Irán, a mi productor, a Amazon y a los que nominaron junto a mi. Lamento no estar con ustedes esta noche. Mi ausencia se debe por el respeto que le debo al pueblo de mi país, y a las seis otras naciones a las que se les ha faltado el respeto con esta ley inhumana que prohibe la entrada de inmigrantes a los Estados Unidos y que divide al mundo.
Dividir al mundo entre nosotros y los otros y colocar a los otros en la categoría de enemigos crea miedo. Y es una justificación engañosa para la agresión y la guerra. Estas guerras previenen que la democracia y los derechos humanos triunfen en países que han sido las víctimas de la agresión.
Los cineastes pueden poner sus lentes en estos países y pueden capturar las calidades humanas que tenemos en común y romper con los estereotipos de las varias nacionalidades y religiones. Los cineastas crean empatía entre nosotros y los otros. Una empatía que necesitamos hoy mas que nunca. De parte  del señor Farhadi, muchas gracias.

-Discurso de aceptación leído por Anousheh Ansari durante la entrega del galardón a mejor cinta en idioma extranjero.

Yo pienso que si el señor Farhadi fuera tan campeón de las causas justas y los derechos humanos, denunciaría el asesinato de homosexuales, el cruento trato hacia la mujer iraní y la censura a la prensa en su país de origen, pero no lo hizo. De igual manera, el Ministro de Relaciones Iraní envió un tuit felicitando a los productores de la cinta y exaltando el hecho de que se protestara en contra del veto presidencial contra el terrorismo musulmán, un tuit que después fue borrado.

Es muy irónico que un iraní le de lecciones de derechos humanos y de amigos y enemigos a los Estados Unidos de América. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un iraní reclamar que los israelitas no pueden visitar Irán?

A lo largo de la entrega de premios vimos muchos discursos de aceptación cargados de política. El ganador de mejor maquillaje dijo que ese premio estaba dedicado a “todos los inmigrantes”. La izquierda no hace distinción entre un inmigrante ilegal sin papeles y alguien que es extranjero y tiene sus documentos en regla.

El ganador del Premio de la Academia a Mejor Documental comparo de forma fraudulenta a las víctimas de O.J. Simpson con otras supuestas víctimas de violencia policial y de racismo.
Resulta que las víctimas de O.J., Nicole Brown y Ron Goldman fueron brutalmente asesinadas por un ex-jugador de fútbol americano que perdió la cabeza y mató a su esposa, una mujer blanca de la que abusó durante años y a un tipo que estaba en esa casa en el lugar y en el momento equivocado.

Cuando Jimmy Kimmel presentó al presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas hizo referencia a que la presidencia de la academia valoraba “tanto las artes como las ciencias”, en abierta referencia al estereotipo de que los republicanos no valoramos la ciencia por abrazar nuestras Biblias. Y el discurso de la presidencia de la Academia también estuvo fuertemente politizado, cuando expresa que para la Academia “el arte no tiene fronteras, idiomas, o fe, y que nos une, independiente del país de origen” –Imagine there’s no country, it’s easy if you try- does that ring a bell?

Cuando Viola Davis se ganó el Oscar a mejor Actriz de reparto, de forma muy arrogante expresó que aquellos que están en las artes son la única profesión que celebra lo que significa vivir una vida. – Como médico me pregunto si esta mujer sabe que los que estamos en las ciencias de la salud preservamos con nuestra labor la vida de la gente.
Pero viniendo de un colectivo que acude a la gala con prendedores de Planned Parenthood, una organización que practica abortos a sietemesinos y que luego vende los restos de esos seres humanos para la investigación en células madre, no valoro mucho ese tipo de afirmaciones.

El mexicano que le tocó presentar los nominados al galardón de mejor cinta animada decidió hacerle saber que el está en contra de los muros en México, unas afirmaciones completamente fuera de lugar.
“Los actores de carne y hueso son trabajadores inmigrantes, viajamos por el mundo, construimos familias, construimos historias, y construimos vidas que no pueden ser divididas. Como mexicano, como latinoamericano, como un inmigrante, como un ser humano, estoy en contra de toda forma de muro que nos busque separar”. – a ese mexicano sólo le faltó ponerse a gritar “He will not divide us” como Shia LaBeouf  en una calle neoyorquina junto con otros millenials con enfermedades mentales.

Y lo más extraño de la noche fue cuando Warren Beatty y Faye Dunaway presentaron el Galardón a Mejor Película. En un momento incómodo Faye Dunaway lee la tarjeta que contenía el sobre anunciando que el musical La La Land había ganado el Oscar, el equipo de producción de La La Land, los actores, actrices y directores suben al escenario y dos de ellos dan sus discursos de aceptación, curiosamente sin haber politizado el asunto para luego ser interrumpidos por el equipo de producción de los galardones, anunciando que había un error y que la cinta ganadora era Moonlight, una cinta sobre un negro maricón y pobre, en vez de la muy blanca La La Land.

Yo no percibí una diferencia discernible entre el grupo de millonarios que hicieron La La Land y que decían en sus discursos de aceptación que buscan usar su trabajo para crear y ser heraldos de la igualdad, diversidad, inclusión, tolerancia, paz y amor y el otro grupo de millonarios que produjeron Moonlight y dicen al aceptar el galardón que quieren inspirar a la gente, a “niños negros y niñas marrones” y a otros que nos ven desde la casa “sintiéndose marginaliados”.

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

Los oscars dieron sueño, más de una vez me quedé medio dormido durante la transmisión y ocasionalmente abría la guía de canales para ver que otra cosa había en la tele. 

Rogue One, a review

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La mejor película de Star Wars, después de El Imperio Contraataca, en mi opinión

Rogue One es una película tipo spin-off, es una historia tangencial a la trama de la Guerra de las Galaxias, la historia de la lucha épica de la familia Skywalker en una galaxia muy lejana, hace mucho tiempo.
La trama de Rogue One nos narra la historia de cómo la alianza rebelde se hizo con los planos para destruir la Estrella de la Muerte.

Tiene un arco narrativo muy interesante, el libreto me parece que está bien escrito, y el tempo de la película es agradable.
La actuación es uniformemente buena, y como toda película de la Guerra de las Galaxias, los efectos especiales son excelentes, las escenas de batalla son cruentas y violentas.
De más no está decir que esta película, que vi con mi familia me encantó.

Cuando vi el trailer pensé que iba a ser un remake de la pésima “Despertar de la Fuerza”: Una tipa que es actriz principal con más superpoderes que Darth Vader, un elenco multirracial y multicultural con una historia que gira en torno a la Estrella de la Muerte. Pero no fue así.

A diferencia de “El despertar de la fuerza” que no es más que “Una Nueva Esperanza” y “El Imperio Contraataca” metidos en una licuadora con corrección política e ideología (((hollywoodense))), (((feminista))) y (((diversa))), Rogue One rescata ciertas cosas que Disney, y (((Hollywood))) en general parecían haber olvidado: La naturaleza de lo heroico.

Rogue One nos sitúa justo antes de los acontecimientos narrados en “Una Nueva Esperanza”. Algunos personajes de las otras cintas están presentes, pero son todos cameos, esta película nos da un elenco de nuevos personajes y un nuevo arco narrativo a la ya bastante extensa saga de La Guerra de las Galaxias.
En vez de hacer un remake de los otras cintas o apelar a la nostalgia de la trilogía original esta cinta nos da algo que a los fans de Star Wars queríamos: rescatar el heroísmo de la saga.

La personaje principal es Jyn Erso, interpretada por Felicity Jones, y no es  un personaje como Rey en “El despertar de la Fuerza”. Esta muchacha fue separada a una edad muy temprana de sus padres y criada por un rebelde Jedi llamado Saw Gerrera, interpretado por Forrest Whitaker, quien le enseñó a pelear y defenderse en el arduo mundo de la clandestinidad y la lucha contra el Imperio Galáctico creado por el Emperador Palpatine y Darth Vader.
Jyn se embarcó en una vida de forajida, pero pese a este es un personaje fundamentalmente femenino, eso quiere decir que no la vemos noqueando a tipos en secuencias de pelea que pesan tres veces lo que ella, ni que hace quedar a sus contrapartes masculinas como idiotas, ni que es una estrella y modelo a seguir del feminismo.
Jyn como personaje no tiene principios, sino que piensa y actúa en términos de relaciones personales. Ella no estaba de acuerdo con la Alianza Rebelde porque se sentía rechazada por ella ya que su papá, como vemos en la cinta es secuestrado por el Imperio Galáctico para diseñar la Estrella de la Muerte.

Jyn se une a los rebeldes con la vaga esperanza de que eso podría hacer que ella volviera a tener algún contacto con su padre, algo bastante positivo. El arco narrativo realza la importancia de la figura paterna en la crianza de los hijos. Pese a esto, Jyn es capaz de mantener su heroísmo.

Pese a que el elenco sea multirracial, no hubo un intento deliberado de meter a la fuerza la palabra (((diversidad))) al emparejar a una actriz principal con un personaje negro mediocre como lo hicieron en “El despertar de la fuerza”.

Rogue One es una película para adultos, no le recomiendo a la gente que lleve a niños a ver esta cinta porque su tono es oscuro y conmovedor, con toques de humor genuino que nunca son de tono juvenil o lo suficientemente crudos para hacer que un niño se sienta atraído por ella, pese a que es de Disney y de Star Wars.
No hay Gunganos estilo JarJar Binks u ositos Ewoks.

Rogue One es un drama bélico

Los androides y clones de George Lucas fueron creados para privar a las guerras de ese mundo fantástico de pérdidas humanas reales y de hacer un sentido de abstracción de la tragedia que son los conflictos humanos de una forma muy sublime. Después de todo George Lucas se inspiró en la filosofía oriental y el sentido de cómo los asiáticos, en particular los japoneses ven el mundo para crear Star Wars, (basta con ver “La Fortaleza Escondida” y “El Cazador”, de Akira Kurosawa) .

Pero eso no lo vemos en Rogue One, en esta película no se apagan androides, en esta cinta la gente la gente se muere, y la muerte es muy, muy real, a veces súbita, inesperada y definitiva.

En el arco narrativo de George Lucas, los rebeldes son hombres, mujeres y extraterrestres prácticamente libres de pecado, no rompen un plato y son incapaces de cometer algún crimen, pese a que están en franca rebelión contra los poderes constituidos y buscan destruir el orden establecido. En Rogue One, los rebeldes son como realmente deberían ser retratados: guerrilleros insurgentes, bandidos, criminales, asesinos, saboteadores, ladrones y delincuentes, tan cruentos y capaces de asesinar como las mismísimas huestes del Imperio Galáctico al servido de Lord Vader y el Emperador Palpatine.

Diego Luna interpreta a Cassian Andor, un espía cruel, un sicario de la Rebelión con un propósito claro en el arco narrativo y lo hace muy bien.

En los filmes de George Lucas, los Gunganos y los Ewoks representan ese weltanschaaung tercermundista fantasioso de que los primitivos son capaces de triunfar sobre las máquinas de guerra avanzadas con arcos, flechas y piedras. En Rogue One, los rebeldes pelean con armas y la lucha es dura, encarnizada, sangrienta y cruel: tal cual como lo es la guerra, hasta que llega la Estrella de la Muerte y los vaporiza.

Todo ese terror tecnológico no tiene parangón al compararlo con La Fuerza, esto es Star Wars, después de todo, vemos como Lord Vader usa la fuerza y eso nos recuerda que este es un mundo donde los superpoderes son una ventaja enorme sumada a la tecnología.
En Rogue One hay un par de escenas en la que se ve el famoso sable de luz de los Jedi y por la forma en la que dicho sable es utilizado, se nos recuerda que los sables jedi le ganan a las pistolas de rayos láser.

De esta cinta vale la pena mencionar varias cosas:

  • La entrada por la cual Luke Skywalker lanza el misil en episodio IV es un diseño defectuoso hecho a manera de sabotaje.
  • La capacidad de los gráficos por computadora resucitan a Peter Cushing para interpretar a Grand Moff Tarkin, si usaron esa tecnología para poner a Tupac Shakur a rapear, también sirve para interpretar un gran papel.
  • LA BATALLA ESPACIAL ES ABSOLUTAMENTE VIOLENTA. (Mayúsculas colocadas a propósito)
  • Gareth Edwards, quien dirigiera el remake de Godzilla se lució.
  • Los últimos instantes de la película son particularmente intensos, conmovedores y llenos de sorpresas, en donde otros filmes hubiesen concluido, esta cinta nos da mucho más.
  • No hay ningún tipo de propaganda (((comunistoide)))

Los contras:

  • John Williams no hizo la banda sonora.
  • Darth Vader merecía más tiempo en escena aunque los breves momentos que está son suficientes para darle a la película un toque de frialdad propio del Imperio Galáctico.
  • Si el escudo planetario en el planeta Scarif podía impedir que Jyn transfiriera los planos de la Estrella de la Muerte, ¿por que no impedían que Bodhi Rook contactara a la flota rebelde para que les informara que estuvieran al tanto y pendiente de esperar la comunicación de Jyn?

Rogue One es muy, muy superior que “El Despertar de la Fuerza” y considero que Disney debería considerar no seguir haciendo continuaciones a esa película y hacer más películas como Rogue One. 

Al final de la “Venganza de los Sith”, el espectador queda con cierto placer al saber que se va de la sala de cine familiarizado con los eventos que siguen a continuación. Al concluir Rogue One, uno ser siente con la misma sensación ya que prácticamente hace conexión directa con “Una nueva esperanza”. Pero las batallas feroces y los sacrificios temerarios le dan a la rebelión un sentido de seriedad sublime que no conocíamos de esa facción en el mundo de Star Wars, y esto cambia para siempre la forma en la que vemos “Una Nueva Esperanza”.

Es por ello que Rogue One no es sólo una gran película por si sola. Sino que eleva y profundiza la trilogía original de George Lucas.

La metapolítica de: The Angry Birds Movie

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Angry Birds es un videojuego diseñado para teléfonos móviles diseñado por una compañía de origen finlandés llamada Rovio Entertainment en el año de 2006, el juego se volvió rápidamente en un éxito comercial y cerca de 7 secuelas han surgido, la película, a la que haré referencia el día de hoy es una producción de este año, hecha en animación por computadora en 3D, su producción es una bastante inusual a la que estamos acostumbrados por parte de la industria del entretenimiento (((Hollywoodense))), por el mensaje político que encierra: Ese de los peligros que la inmigración trae consigo. La cinta, que corre en poco más de hora y media nos narra la historia de Red, un pájaro malhumorado y ensimismado que vive en una casa que él mismo construyó en la orilla de una isla repleta de aves felices, despreocupadas e incapaces de poder volar.

Distintos en temperamento y en apariencia, las aves se burlan constantemente de Red al decirle “Cejijunto”. Red tiene un trabajo que detesta y después de descargarse sus frustraciones laborales de forma violenta con un cliente, es enviado a la corte y ese tribunal lo sentencia a cumplir con un programa de terapia del control de la ira.

Tras su sentencia, Red es considerado el hazmerreír de todos y se siente frustrado, repleto de rencor de todos los ridículos pajarracos que le rodean.

Red es recibido en un centro para el control de la ira regentado por una ave de género femenino, que luce exótica y es absolutamente ridícula y exagerada en sus procederes, que decora el sitio de trabajo con arte “moderno” y estatuas de origen oriental para llenar su vacío cultural.

Un día, un barco tripulado por cerdos llega a las costas de la isla donde vive Red y destruye su casa en la orilla de la playa, Red se queja aireadamente pero a ningún otro habitante de la isla le importa porque no le tienen ningún tipo de simpatía a Red. Los cerdos son recibidos con bombos y platillos por parte de los otros habitantes e ignoran las advertencias de Red, que siente desprecio, rencor y sospecha de los motivos ulteriores de los recién llegados.

Red en su curso de rehabilitación de ira esculpe arte heroico, muchos se burlan de él. Mientras otros pájaros pintan arte moderno y degenerado (incluso hay una referencia a Jackson Pollock) Red pinta escenas de fortaleza, repudio hacia los inmigrantes musulmanes cerdos.

Mientras se dan las celebraciones de bienvenida para los cerdos, Red se infiltra en el barco y se topa con la realidad: No es un par de cochinitos bienintencionados los que tripulan el barco sino que es toda una población porcina. Cuando le echa el cuento a todos las demás aves, Red es acusado por sus pares, sus iguales, de ser un promotor de odio, intolerancia y es considerado aún más ignorante de lo que ya era.

Con el pasar de los días, los cerdos se integran a la vida diaria de la isla, cuidan a los pajaritos, hacen shows en donde entretienen a los pájaros, y establecen relaciones de poder con las autoridades que les permiten establecer las normas de dominación cultural del nuevo espacio cívico que están controlando. Mientras Red pregunta alarmado a la comunidad de aves si los cerdos “están de paso o vinieron para quedarse”, la sociedad le ignora y lo aísla aún más.

Red empieza a darse cuenta de una serie de cosas: Mientras el disfrutaba la tranquilidad de la playa, en donde vivía solo sin nadie que lo molestara, esa tranquilidad es destruída por la construcción de un muelle para que lleguen más barcos con más cerdos, Red no puede dormir por la cantidad de ruido que hacen los invasores inmigrantes y no puede disfrutar de bañarse tranquilo en la orilla de su playa porque ahora los cerdos la usan de balneario con bullicio.

Red decide iniciar una empresa con sus compañeros que conoció en el curso de control de la ira en búsqueda de un personaje conocido como Águila Poderosa, en un lugar muy recóndito de la isla. El Águila Poderosa es el protector legendario de la isla de las aves, y muchos de sus habitantes creen que no existe. Después de una travesía costosa, se topan no con un ave poderosa sino con un pajarraco con sobrepeso, vulgar, repleto de defectos, que en vez de proveerles con sabiduría y consejos, solamente alardea de cuan exitoso en algún momento fue. Al darse cuenta de que su viaje fue completamente inútil, Red decide regresar al pueblo, pero lo hace en un momento en el cual los cerdos deciden hacer una fiesta para atraer a todos los habitantes y tenerlos completamente distraídos en el evento mientras otro grupo de cerdos se roba todos los huevos de los pájaros, huevos que contienen el futuro y la descendencia de la población autóctona. Al tiempo que secuestran al futuro de la isla, saquean y roban los hogares de las aves. El objetivo de los cerdos es el de robarse los huevos para después comérselos.

Cuando las otras aves vieron que sus hogares fueron saqueados, su cultura destruida y su descendencia secuestrada, los pajarracos desmoralizados y dolidos acuden a Red, ese que advirtió de los peligros que implicaba la llegada de los inmigrantes musulmanes cerdos a Occidente la isla de los pájaros. Red se da cuenta del rol de líder que le toca cumplir y absuelto por la historia y la verdad le enseña a los pájaros que está bien enojarse.

Los pájaros reúnen los pocos recursos que les quedan y deciden navegar hasta la isla de los cochinos e inician un asedio para recuperar a los huevos en la forma que es familiar a aquellos que en algún momento hayan jugado Angry Birds.

Cuando Red se enfrenta con el líder de los cochinos, un Cerdo con un corte de barba muy a lo musulmán llamado “Rey Barbapantano” y le reclama que no se puede comer los huevos, el Rey le responde que él no puede ser culpado por ello ya que es un “sibarita”- El mensaje metapolítico es claro: no juzguemos a otras culturas. Con la ayuda de otras aves y el esfuerzo y la valentía de Red, los pájaros rescatan a los huevos, y la sociedad le agradece reconstruyendo su casa en la ciudad, cerca de todos, Red cambia su malhumor y la sociedad se reconcilia con él.

De la misma forma que Rebelión en la Granja de George Orwell es una gran fábula que satiriza a la Unión Soviética durante la era de Stalin, Angry Birds satiriza a la Europa contemporánea

La metapolítica de esta cinta es bastante directa, e impactante, ya que resulta casi increíble que una producción de este tipo se haya distribuido en países como Europa y Estados Unidos, en donde la corrección política como gramática y credo europeo de auto-intolerancia gobiernan las mentes de los medios de comunicación. En esta película no vemos como dos culturas completamente distintas hacen un esfuerzo por entenderse, y llegar a un acuerdo sobre quien, y en cuáles términos va a establecer las normas de dominación cultural de los espacios cívicos. En esta cinta, los musulmanes cerdos, saben exactamente lo que están haciendo, y hacia dónde pretenden llevar sus intenciones. De igual manera, las aves no recuperaron sus huevos negociando cuotas con los invasores, fueron a donde ellos estaban y obliteraron la isla de aquellos que trajeron pillaje y destrucción del acervo cultural de las aves.

Pese a que los espectadores no vemos esto, los pájaros hacen referencia a los peligros que implica el arriesgar la vida y la certeza de quizá morir defendiendo lo que les pertenece. Si ven la cinta podrán ver que la isla de los cochinos es destruída con fuego y explosiones, lo que seguramente implica que en ese sitio hubo muchos cochinos que perecieron, así no lo hayamos visto, eso es algo que definitivamente ocurrió.

De la misma forma que Rebelión en la Granja de George Orwell es una gran fábula que satiriza a la Unión Soviética durante la era de Stalin, Angry Birds satiriza a la Europa contemporánea: Tenemos una isla (Europa) que supuestamente debe estar protegida de sus agresores por un águila (EEUU), pero esa águila es obesa, floja y desconectada de la realidad en la que viven los pájaros (Europeos). Los cerdos son una obvia referencia al Islam y su ideología genocida. Red es un ultraderechista, retrógrado, fascista, ignorante, y malhumorado (curiosamente todo de lo que tildan a aquellos que proclamamos tener algún tipo de in-group preference), que es perseguido por sus propios líderes y que los otros pajarracos condenan al ostracismo y le reiteran que su opinión no importa.

En el discurso político contemporáneo lo mismo ocurre desde el establishment hacia la derecha: Una especie de execración y ostracismo intelectual que realmente revela lo retrógrados que algunos de estos individuos pueden llegar a ser. Cuando Red cuestiona la llegada de los musulmanes cerdos y ve que su comunidad lo castiga por no pedir disculpas por expresar su imperativo moral de existir, su deseo de conservar el orden natural de las cosas previa a la llegadas de los cerdos, la reacción de las aves es hacerlo sentir como si estuviera padeciendo de alguna enfermedad extraña en la cual hay que aislarlo de otros para evitar que sus ideas “contagien” a los demás. Red se desconcierta ante el hecho de que sus procederes sean castigados y luego se llena de valor, vigor y sentimiento cuando ve que los mismos que lo castigaron acuden a él tras la debacle.

Angry Birds es, sin duda alguna, una película para niños y pese al lenguaje en ocasiones procaz que se puede encontrar en algunos de sus parlamentos, las escenas subidas de tono y alguna que otra referencia a iconos de la cultura sexual (como el libro de “Cincuenta Sombras de Verde” en una recámara del barco de los cerdos), es una cinta que seguramente cualquier niño disfrutaría, y a la que seguramente muchos padres les hará reflexionar mientras sus hijos se entretienen mientras comen cotufas y toman refrescos.

La naturaleza de lo heroico

Hoy en día, en muchas cintas de superhéroes la naturaleza de lo heroico se ha diluido, ha perdido su esencia y ha sido sustituida por otra cosa que no es heroica.

Los ideales heroicos han sido sustituidos por el pacifismo, y el liberalismo que tiende hacia la izquierda, y particularmente por el feminismo y sus nuevas olas, lo vemos en las películas de Hollywood, en los cómics de DC, Marvel, y en las nuevas novelas, pese a que esto tiene un motivo político ulterior muy siniestro, el concepto de lo heroico ha hecho su impronta en las sociedades occidentales.
La idea de lo masculino, de lo heroico en el sentido de Homero a nivel moderno se torna un tanto ridícula cuando al héroe se le pone un disfraz, un leotardo apretado y una capa. Sin embargo, lo heroico sobrevive aun cuando las ideologías se oponen a ello.

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Los grandes iconos de lo heroico en las cintas cinematográficas de los últimos 50 años han sido Clint Eastwood y John Wayne. Y lo lograron interpretando papeles propios de la masculinidad que es afín a la civilización occidental. Eastwood representa y dirige cintas en las que hay personajes individualistas, que buscan sobrevivir y que con frecuencia son personajes autoritarios, con fuerza. Personajes de derecha existencialistas que siempre están en guerra con alguna figura de poder que pertenece a una burocracia y valores que son percibidos como conservadores.

Otro buen ejemplo de la naturaleza heroica la vemos en personajes que Harrison Ford interpretó en la Guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977), Cazadores del arca perdida (Steven Spielberg, 1981) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982) en los cuales tanto Han Solo, como Rick Deckard e Indiana Jones son personajes que están en conflicto sobre el propósito de su existencia -Han Solo decide dejar su vida de pirata-contrabandista intergaláctico para pasar a ser parte fundamental de una rebelión contra el sistema- Rick Deckard debe lidiar con la existencia de seres humanos y androides que imitan la vida humana, -Indiana Jones debe decidir entre ser un profesor de arqueología en una aburrida universidad para ser un aventurero cazador de tesoros que se enfrenta a grandes retos y enemigos.
Esos personajes necesitan en sus respectivos arcos de historias ser auténticos, conocerse, aceptar sus propios valores y pasar a ser un eslabón en la cadena de la tradición, toda vez que promueven su propio pueblo, son individuos que mueren pero su raza e ideales persisten, su prole puede decepcionarles en la cadena de la tradición pero como individuos, esos personajes están presentes en generaciones futuras y es por ello que la naturaleza de su heroísmo persiste.

Una de las cosas que la izquierda que domina los medios de comunicación busca hacer es re-orientar la naturaleza de lo heroico para que la derecha radical dentro de una sociedad como la norteamericana, (en donde se tienden a desarrollar la mayoría de las historias de superhéroes) sea los enemigos.

Capitán América es un claro ejemplo de ello, el héroe es un hombre prácticamente lisiado y paralizado que no lograría nada hasta que forma parte de un experimento médico en el cual se convierte en un superhombre rubio de ojos azules que se viste con la bandera de EEUU y usa un escudo todopoderoso infranqueable, y su enemigo es un Nazi de calavera roja, un hombre con una cara horrenda que usa una máscara aún más horrenda.
La idea de que personajes existencialistas como Capitán América luchen contra la extrema derecha en concordancia con valores democráticos es uno de los giros interesantes que la izquierda ha utilizado para atacar la verdadera naturaleza de lo heroico. Hoy en día parece haber una ansiedad generalizada por parte las productoras cinematográficas en el afán de promover la democracia y que los personajes de las películas sean demócratas en sus valores.

Han Solo disparó primero

Lo heroico es una idea peligrosa, es una idea que tiene un elemento cuasi-fascista en la cual el héroe debe matar, debe violar ciertas reglas y convenciones para vencer a sus enemigos.

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Y recientemente eso ha querido incluso hasta ser borrado de cintas fenomenales como la Guerra de las Galaxias.
En esa película hay una escena en la cual Han Solo asesina a un caza recompensas llamado “Greedo” en una cantina.
En los círculos de fans de esa película existe un constante debate sobre quien disparó primero, y ese debate George Lucas lo buscó desechar cuando editó la película en 1997 para hacer lucir que Han Solo mató a Greedo después de que éste le disparara y no antes.
Es Hollywood y su estado paternalista los que se adueñaron de la cultura pop y que ha sido votado en elecciones y han obtenido el poder los que han buscado hacerle creer a la gente que Han Solo no es un héroe por matar a Greedo.

Han Solo es un personaje naturalmente heroico: Es valiente, audaz, atrevido, enérgico, inventivo, masculino y decisivo en sus acciones, a diferencia de la gente que está dirigiendo a la civilización occidental, y aun más allá, Han Solo, al igual que la civilización occidental tiene la voluntad de seguir con vida.

En la cinta original de 1977 Han está en una cantina y Greedo le apunta con un arma y lo obliga a sentarse en un cubícalo para conversar sobre el pago de una deuda a un monstruo mafioso llamado Jabba el Hutt, a lo que Han Solo responde matando a Greedo. 20 años después, en la reedición se hace lucir que Greedo, un cazador de recompensas experto, que apunta una pistola a Han Solo a menos de un metro de distancia falla su tiro y que Han lo mata en respuesta. El mensaje que un izquierdista liberal como George Lucas y otros defensores del control de armas quieren enviar con esto es que es mejor ser asesinado, torturado, mutilado o violado y tener un mayor nivel moral siendo la víctima de un crimen horrible que tener el valor de defenderte contra lo que cualquier hombre con dos dedos de frente podría considerar una amenaza.

George Lucas justificó la reedición de la cinta arguyendo que la gente quiere creer que Han Solo es un asesino a sangre fría y no un héroe que mató para sobrevivir, y es por ello que decidió cambiar el pasado igual que Winston Smith cambia los titulares de los periódicos en la novela de George Orwell “Mil novecientos ochenta y cuatro”, en la que Oceanía siempre ha estado en guerra con Asia Oriental. Incluso, hasta el actor que interpretó a Greedo está en desacuerdo con que se haga creer que Han no disparó primero.

Hasta los Ewoks, esas criaturas peludas que vimos luchar en el Retorno del Jedi (Richard Marquan, 1983) en la batalla de Endor, fueron politizados por George Lucas en 2004, cuando distribuyeron una edición especial en DVD de la saga de la Guerra de las Galaxias con comentarios de Lucas sobre la producción en la que dijo que el se había inspirado en la guerrilla marxista vietnamita del Vietcong para desarrollar a los Ewoks, y que el Imperio Galáctico de Palpatine y Darth Vader eran los Estados Unidos de América.

El héroe masculino y la damisela en aprietos son cosa del pasado

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En Cazadores del Arca Perdida, Indiana Jones mata a un musulmán que está blandiendo una cimitarra enorme con la cual amenaza decapitarlo porque está en búsqueda de Marion Ravenwood, una damisela en aprietos que fue secuestrada por los villanos de la historia.

Que una mujer exhiba características femeninas en una cinta de acción hoy día es algo mal visto y un modelo a seguir negativo

Hoy en día, en esta sociedad pasiva, dependiente, de hombres cobardes, neuróticos y castrados es prácticamente imposible ver tramas de héroes con estas características, la iconografía de la naturaleza de lo heroico está siendo borrada y tiene que ser borrada desde un punto de vista ideológico por parte de los izquierdistas que dirigen las productoras cinematográficas con la intención política de adueñarse de la cultura pop.

Los personajes femeninos en las nuevas cintas de acción y aventura son irreales, retratan a mujeres en roles centrales que tienen por lo menos cinco características fundamentales:

  1. La mujer debe físicamente someter y darle una brutal paliza a un hombre el doble de su tamaño.
  2. La mujer debe tener un mejor desempeño que su contraparte masculina, menospreciarlo, regañarlo o de alguna forma derrotarlo en una batalla de ingenios, sumado a que los personajes femeninos de forma rutinaria deben hablar mal de los personajes masculinos, burlarse de ellos para su placer sin ningún tipo de repercusión hacia ellas.
  3. La mujer debe ser presentada en varias situaciones y predicamentos como un personaje incapaz de fallar, lastimarse, luciendo absolutamente increíble, dura, y fuerte.
  4. El personaje femenino debe poseer una maestría sin parangón en aspectos en los que en la vida real son dominados por hombres de forma abrumadora, entiéndase: combate físico, tecnología, ciencias informáticas, o lo que sea relevante para la historia que se desea narrar.
  5. Y por sobre todas las cosas no se debe retratar a las figuras femeninas en las películas actuales como seres que puedan tener y exhibir algún tipo de debilidad, vulnerabilidad, que sean capaces de poder emerger de forma victoriosa de cualquier encuentro o duelo con omnipotencia.

La femme fatale y las chicas Bond ha cambiado en su rol protagónico desde los tiempos de las primeras películas de 007, Black Widow de Los Vengadores (Josh Whedon, 2012) cumple con esos postulados cuando derrota a tres hombres a golpes estando atada en una silla usando un vestido, Claire Dearing, interpretada por Bryce Dallas Howard corre en tacones por el mundo infestado de dinosaurios en Jurassic World (Colin Tevorrow, 2015) .

El caso de la nueva entrega de la Guerra de las Galaxias: El Despertar de la Fuerza (JJ Abrams, 2015) está repleto de la narrativa de izquierdas que Hollywood le busca meter hasta por los codos a los espectadores, se cambia por completo los roles masculinos y femeninos, y hasta su director se vanaglorió de decir que el elenco de la cinta era diverso (es decir que el elenco tiene menos hombres blancos heterosexuales).

Exploremos un poco cómo se introduce la agenda política en una película de ciencia ficción:

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El personaje de central tiene un nombre masculino (se llama “Rey”) es una mujer que en las catorce horas de desarrollo de la historia de la Saga, se presenta como el personaje menos desarrollado y con más poder de toda la saga, mientras Luke Skywalker debió esperar 2 películas, entrenar con Yoda y perder una mano en combate con Darth Vader para dominar el Sable Láser, Rey lo logra en menos de dos horas de la película en la que derrota a Kylo Ren.
Mientras Anakin Skywalker, es el único piloto humano en las carreras de pods en La Amenaza Fantasma (George Lucas, 1999), su conocimiento de mecánica y robótica se ha ido desarrollado con el pasar del tiempo en el arco de la historia sobre la cual se desarrolla la saga, logra aprender a manejar naves, construir a C-3PO, incluso tras años de entrenamiento es que logra derrotar al Conde Dooku en Geonosis.

Rey en El despertar de la fuerza llega incluso a saber más sobre cómo se maneja la legendaria nave espacial de Han Solo, El Halcón Milenario que el mismo Han, que la ha tenido durante años, hace lucir a Finn, el personaje negro, como un idiota que no tiene idea de dónde está parado durante secuencias de combate.

Si a esto le sumamos el hecho de que hay una enorme cantidad de actrices blandiendo pistolas láser y peleando como si fueran hombres pues es muy sencillo ver cómo Hollywood busca llevar a los espectadores fuera de la realidad. Lo masculino de lo heroico ha sido sustituido por mujeres que se comportan como hombres, muestran una fuerza increíble que jamás podrían tener.
En la vida real las mujeres no desean comportarse de esta forma, y los hombres jamás buscarían acercarse y procrear con mujeres de características y procederes masculinizados.
Retratar a mujeres en este tipo de roles es mera ingeniería social con ideas feministas que buscan adoctrinar al espectador.

Yo soy de los que piensa que pese a que Hollywood busque adoctrinarnos debemos disfrutar las distintas cintas que se expongan en las salas de cine, y luego tomarnos el tiempo de analizarlas. Yo soy de los que piensa que existe una fuerza positiva y una fuerza negativa oscura. Que la lucha entre el bien y el mal va más allá de las salas de cine y las podemos ver en nuestra vida, y que ambas fuerzas pueden unirse y ser usadas de forma creativa y basarse en roles que busquen reforzar la identidad grupal y cultural de una sociedad. Esto, sin embargo es una noción peligrosa, y no la encontraremos en los filmes mainstream, no lo veremos en Capitán América e Indiana Jones luchando contra nazis, por ejemplo. Pero esos personajes tienen formas que tienen un significado heroico que es rescatable.

Friedrich Nietzsche escribió al final de Así hablaba Zarathustra que hay dos cosas que los hombres necesitan en su vida: coraje y conocimiento.
y es por ello que Zarathustra tiene dos amigos, un águila que representa el coraje y una serpiente que representa al conocimiento, la sabiduría. Y si se combinan ambas ideas y se sintetizan se tiene un nuevo tipo de hombre y un nuevo tipo de futuro. Y es por eso que Nietzsche eligió que fuera un gran sabio persa como aquel que explicara su forma particular de ver la verdad, porque en el pasado éste representaba un dualismo extremo, pero en el futuro, Nietzsche quería retratar que esas dualidades se podían  juntar y combinar como una fuerza heroica.