Annarella Bono: Conflicto de Intereses en la Cultura Pop venezolana

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

La reciente ola de violencia comunista contra los ciudadanos honestos que se vuelcan a las calles para manifestar su descontento fue prácticamente el detonante de los hechos. Los venezolanos se volcaron a las redes.

Yo soy fan de la cultura pop. La izquierda se apropió de la cultura pop, y en Venezuela no sólo de eso sino de todos los espacios de convivencia cívica que hay, incluido el ciberespacio. Es por ello que cuando artistas (independientemente de su talento) salen a criticar al régimen, sus fans también comparten esos pensamientos y difunden el mensaje opositor por medio del uso de las redes sociales. Hay animadores y gente del showbiz que para mantenerse a flote, se vendieron al mejor postor (tipos estilo Roberto Mesuti Roque Valero, Hany Kauam, Winston Vallenilla, Fernando Carrillo, los hermanos Primera) o mujeres como Susej Vera, y en este caso, la estrella del post de hoy, Annarella Bono. Cuando te acercas a las mieles del poder, y las saboreas y haces un virtue signaling  en medio de una crisis constitucional como este:

Pues te expones a que toda la sociedad te critique, incluidos tus antiguos colegas de trabajo.

¿Quién es Annarella Bono?

Annarella Bono es una modelo y animadora venezolana, una mujer blanca y buenaza. Fue  Chica Polar, modeló en Milano. Se dejó querer por todos por su belleza.
Animó la Copa América en Venezuela y la Feria Internacional de Turismo de Venezuela. 
Es una de las animadoras principales de “Vitrina” el talkshow matutino de Televén. Es considerada la imagen de una mujer venezolana exitosa.
También está casada con este tipo.

El marido de la sexy Annarella es un ex-edecán de Chávez

El Mayor General Antonio Morales llegó a fungir como Director  General de Administración del Despacho de la Secretaría de la presidencia (ver la gaceta, es la misma en la que prohiben ponerle el nombre de Chávez a las obras públicas fun fact trivia). Un peso-pesado- un chivo revolucionario.

Una güircha no sabe lo que son conflictos de intereses

Annarella tiene un profundo conflicto de interés, los mismos que tiene Roberto Picón, o Ramón José Medina. Al igual que esas otras dos piltrafas, se quiere hacer pasar por opositora cuando comparte cama con el chavismo.

Los conflictos de interés son aquellas situaciones en las que el juicio de un sujeto, en lo relacionado a un interés primario para él o ella, y la integridad de sus acciones, tienen a estar indebidamente influenciadas por un interés secundario, el cual frecuentemente es de tipo económico o personal.

Por más buena que esté es una colaboracionista más.
 Pese a que lo niegue, su marido tiene todos los medios para protegerla a ella y a su prole. No está separada ni divorciada de su esposo, y con el peso que tiene, seguramente la tiene vigilada, después de todo, su esposo es un vaso comunicante entre la Stasi venezolana, la presidencia y la fiscalía. Después de todo, el chavismo cuenta con infraestructura y recursos para hacer que la vigilancia de la Stasi luzca como un juego de niños.

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

Resulta patético que un país que se consume a si mismo busque validación de su moralidad en controversias que hacen mujeres tóxicas.

Siempre han habido seres humanos que se comportan en formas extrañas, el no aceptar este hecho es negar la existencia de las curvas de Gauss. Pero hemos visto que estos comportamientos son avalados, autorizados y promovidos por la cultura dominante y el establishment.

Eso es marxismo cultural.

Es el vivir en el “Mundo Feliz” (Brave New World) de Aldous Huxley.