“Sumisión” de Michel Houellebecq

ISISsoldiers

Yihadistas desfilan por una calle iraquí, pronto por París… París se quema, se quema París.

Hoy escribo sobre Sumisión, un libro de Michel Houellebecq que esperé dos largos años para leer en la vísperas de las elecciones francesas que lamentablemente perdió Marine Le Pen-
El autor de Sumisión quizá sea recordado como el Rousseau de la próxima y final revolución Francesa.

Sumisión es un libro del escritor francés Michel Houellebecq, conocido por sus poemas y libros cargados de escenas sórdidas de sexo y libertinaje.

Fue publicada el siete de enero de 2015, el mismo día que unos musulmanes franceses les dio por entrar a las oficinas del semanario satírico de centro-izquierda Charlie Hebdo para matar a unos caricaturistas.
Quise leerme el libro en francés pero decidí esperar hasta la víspera de las elecciones francesas para saborear y sentirme un poco más a gusto con su lectura.
La obra es una sátira política, se lee bastante fácil, puedes reír leyéndolo toda vez que puedes apreciar el asunto metapolítico bastante profundo que Houellebecq trata de advertir a la civilización occidental.

Houellebecq es un tipo de derechas, aunque no le guste reconocerlo

El autor ha sido un crítico muy duro de lo que es el libertinaje que ha semi destruido a la civilizacón occidental con su hipocresía y formas (((políticamente correctas))).  En Sumisión, Houllebecq nos revela que es un ávido de la literatura de derechas ya que toca temas como demografía, religión, política, tradicionalismo, sexualidad, diferencias biológicas, nacionalismo europeo, identificación, y críticas al Islam.
Houellebecq no es un nacionalista blanco, es un cronista implacable del declive del hombre europeo hacia la democracia liberal. Y lo retrata en este libro.
Sumisión

Sumisión es una traducción de Islam. Cuenta la historia de cómo los musulmanes toman el poder en Francia en el año 2022.
El Frente Nacional y un ficcional Partido de la Hermandad Musulmana llegan a la última instancia de una elección nacional francesa.
El día de la elección, no se sabe quien ganará.
Urnas son robadas, invalidando las elecciones, por lo que se deciden repetir los comicios y  se planifica una nueva ronda de votación, pero mientras tanto, los partidos conservadores y socialistas se unen a los muslumanes en un “Frente Republicano” para mantener a Marine Le Pen fuera del poder.
Una vez instalados, la Hermandad Musulmana instituye políticas de gran amplitud en lo que concierne a la economía, la educación y la política internacional, reformas designadas a transformar la hegemonía musulmana en algo permanente.
Bélgica es el próximo en caer, pero toda Europa está condenada debido a la integración política y económica del mundo islámico en la Unión Europea.

Esta novela tiene que ver menos con el Islam que con la debilidad de la Francia moderna y por extensión, Occidente.

Este libro ha sido un best-seller y debidamente, tiene un target bastante peculiar: Activistas de la derecha nacionalista y pese a que es corto tiene mensajes muy profundos. La política no es abrumadora en la novela, más bien da un contexto para entender el desarrollo de los personajes, partes de la novela son escritas en primera persona y aun cuando no sabemos si es Houellebecq quien habla o es alguien más podemos ver que hay un ideal político dentro del libro, es el tipo de literatura que inspira a agarrar otros textos y nutrirte en temas tan amplios como diversos y de compleja estructura.

¿Que lecciones me dejó este libro?

El fin de la democracia
Esta es una moraleja política. La izquierda y la centroderecha están comprometidas en destruir a Francia como un reflejo de Occidente y disolverla en el ácido corrosivo del multiculturalismo para de ello obtener una humanidad afín a la globalización. Igual que pasó en las elecciones francesas de la semana pasada, los políticos de Sumisión odian más al Frente Nacional, a Marine Le Pen, y a lo que ellos representan como nación más de lo que ellos se aman a ellos mismos y a sus valores, creencias, aptitudes y actitudes. Por lo tanto, a razón de odio suicida y fratricida, ellos estarían dispuestos a poner a Francia en las garras de los bárbaros del Islam.
La izquierda y la centroderecha francesas en los ojos de Houellebecq no reaccionan ante las ganas de los musulmanes de imponer sus leyes y costumbres. Para el autor de Sumisión, la izquierda no sería capaz de protestar y oponerse al programa musulmán porque el islam es “otro”, que es sagrado, no blanco, no europeo. Y la centroderecha sería incapaz de protestar porque son burgueses acobardados que sólo siguen los liderazgos de la izquierda. Y ambos, tanto izquierda como centroderecha le tienen un pánico a la violencia islámica.
Que una nueva élite llegue al poder implica la aplicación de una agenda radicalmente revolucionaria,  el islam busca el cambio irreversible, y en el libro, en vez de hacerlo cortando cabezas, lo hacen esperando y haciendo uso de la pasividad y apaciguamiento propio del europeo políticamente correcto.

El regreso a la tradición

La toma del poder por parte de los musulmanes no fue producto de una revolución de sangre, espadas y pólvora, sino que vino en la forma de elecciones libres, justas y democráticas. El islam llega al poder gracias a la pura apatía del hombre occidental postmoderno, irresponsable y nihilista. Una vez consagrados en el poder, el nuevo régimen lentamente comienza llevar adelante reformas en las estructuras del estado.
En esa nueva sociedad, incluso cuando  las formas de elección sean mantenidas, la Hermandad Musulmana nunca permitiría ser destituida del poder mediante los votos.
Específicamente, ¿cómo podría la Hermandad Musulmana neutralizar a sus más comprometidos enemigos de la extrema derecha, los tradicionalistas católicos, los identitarios, y el Frente Nacional?
De forma simple: al instituir las reformas que ellos siempre quisieron.
Los musulmanes en este libro no se apresuraron en imponer la Sharia. Se dieron cuenta que los franceses no pelean por su nación y su libertad, pero si les quitas sus embutidos, cigarrillos y alcohol se levantarán en armas. Por lo que los musulmanes prefirieron apostar al desgaste de una nación con una baja tasa reproductiva, el futuro le pertenece a la población que tiene más hijos y pasa sus valores a ellos.
Por eso la Hermandad Musulmana decidió hacer reformas al sistema educativo, un bastión de la izquierda por excelencia: Los musulmanes pueden recibir una educación islámica completa. La co-educación es abolida. Las profesoras son jubiladas forzosamente con pensiones completas vitalicias financiadas por el dinero de las petromonarquías del Medio Oriente. Se favorece la formación de artesanos. Se instituyó la educación obligatoria hasta los doce años de edad y la educación universitaria se privatiza por completo. Las universidades públicas se convierten en madrassas gigantescas y las facultades que no se adaptan a la costumbre musulmana y en las que hay sólo mujeres se eliminan.
En el ambiente social se retorna al Patriarcado ya que las mujeres no están en las academias ni en las escuelas. Las mujeres comienzan a irse a casa, ya que se ven estimuladas a elegir a la familia por encima de la carrera. Comienza a difundirse el pudor sexual y las damas cambian su vestir y lo hacen modestamente, y esto pone freno a la cultura pop hipersexualizada de occidente: Las güirchas desaparecen.
Sobre esto me llamó la atención un pasaje que reproduzco en su entereza:

“Vestidas de día con impenetrables burkas negros, las ricas saudíes se transformaban de noche en aves del paraíso, se emperifollaban con corpiños, sujetadores calados y tangas engalanados con puntillas multicolores y pedrería; exactamente a la inversa que las occidentales, elegantes y sensuales durante el día porque estaba en juego sus estatus social y que se marchitaban en la noche al volver a sus casas, abdicando agotadas se cualquier perspectiva de seducción, vistiéndose con ropa informal y holgada”

La familia retoma su rol central en la economía como la ubicación exacta de de la transmisión de valores intergeneracionales y las ideas de G.K. Chesterton y Hillaire Belloc, el distributismo como modelo de propiedad y sociedad se divulgan en el país.
La economía comienza a pujar, el desempleo cae porque las mujeres no están trabajando y el crimen también cae ya que los musulmanes sienten que Francia es ahora su patria y no necesitan destruirla más.

Eugenesia

La novela hace varias referencias interesantes a favor de las políticas de eugenesia. El protagonista nos explica:

Las pocas clases particulares que di con la esperanza de mejorar mi nivel de vida me convencieron enseguida de que en la mayoría de las ocasiones la transmisión del saber es imposible, la diversidad de las inteligencias es extrema y que nada puede suprimir ni siquiera atenuar esa desigualdad fundamental.

Luego se toca el efecto de positivo de la poligamia, que lleva a la auto-realización de la humanidad:

En el caso de los mamíferos, y teniendo en cuenta el tiempo de gestación de las hembras comparado con la capacidad de reproducción casi ilimitada de los machos, la presión selectiva se ejercía principalmente sobre los machos. La desigualdad entre machos -si a unos se les concedía el goce de varias hembras, otros forzosamente se verían privados de ello- no debía verse como un efecto perverso de la poligamia sino como pura y llanamente su objetivo real. Así se cumplía el destino de la especie.

Las notas de eugenesia en esta obra de Houellebecq se hacen presentes en la forma en la cual el autor, se fija atentamente al demográfico, lo cual me lleva a otra cosa que aprendí leyendo esta novela:

Entrega psicológica.

El personaje principal de Sumisión es François, un tipo de 44 años que vive en París, que da clases de literatura francesas del siglo XIX, que redactó una brillante tesis doctoral sobre Joris-Karl Huysmans. Y cumple todos los postulados por los cuales occidente no tiene hombres fuertes:
Es hijo único de padres divorciados de la generación baby-boomer que se odian, es un tipo emocionalmente paralizado que nunca se ha casado, y que en vez de conseguirse a una buena mujer, tiene relaciones pasajeras con estudiantes jóvenes de la facultad en la que trabaja. Las mujeres en esta novela son narradas como personajes que siempre son las que rompen la relación con François para demostrar su fortaleza.
La vida intelectual del profesor François es tan vacía como su vida personal y realmente es un tipo aburrido. Siendo francés y profesor de literatura francesa, sabe muy poco sobre Francia y su cultura, carente de toda identidad nacional prefiere la gastronomía árabe e hindú en vez de la exquisita cuisine française. Vive en el barrio chino parisino, y pese a que tiene todo para ser un francés orgulloso de si mismo y su identidad, envidia a la identidad tribal de una de sus novias, Myriam, una judía con la que ha tenido romances intermitentes que decide emigrar a Israel porque en Francia ahora gobiernan los moros.
Y lo expresa de esta manera tan poética:

No hay un Israel para mi – François

Si no hay un Israel para François, ¿(((quiénes))) hicieron eso posible?

Naturalmente la terrible auto-absorción de François va acompañada de pasividad política.
Él apenas toma noción de la política hasta que su país es arrancado de sus manos, y luego él no hace absolutamente por recuperarlo.
Cuando él escucha la posibilidad de una guerra civil, se pregunta si el conflicto puede ser pospuesto hasta después de su muerte, es un hombre que no está dispuesto a morir en sus ideales.
Después de la toma islámica, François es forzado a retirase con pensión completa. Pero él es lentamente tambaleado por Robert Rediger, un belga convertido al islam que queda a cargo del sistema educativo. Primero, por instigación de Rediger, François es invitado a editar una edición de Huysmans para la prestigiosa editorial francesa Pléiade. Luego Rediger lo invita a una fiesta, en la que Rediger invita a François a su casa para conversar, François asiste y es allí dónde Rediger le revela que está reclutando académicos distinguidos del viejo sistema para la nueva Universidad Islámica de Paris-Sorbonne.

Todo lo que François necesita hacer es convertirse al islam, cosa que hace.

¿Por qué François se convierte al islam en lugar de al catolicismo?
Una razón es que el cristianismo es una religión femenina que inspira el desprecio, y el islam es una religión masculina que inspira admiración.
Pero la principal razón fueron los incentivos monetarios, sexuales y de estatus.
El cristianismo le ofreció engañarse a sí mismo con falsas apariencias y auto-negación.
El islam le ofreció auto-afirmación y avance material: Trabajo en una universitad con un gran salario, una casa en la parte famosa de París con todos los lujes, y por sobre todas las cosas, una cura para su frustración sexual y soledad. Rediger le ofreció a François cosas que los hombres queremos envueltas con un sistema político llamado Islam.
Rediger le ofrece tres esposas, para empezar: jóvenes, bellas, guapas y en edad de casarse, sumisas y musulmanas para compartir su cama y tener sus hijos.

¿Por qué Houellebecq centra su narrativa en un profesor universitario?
Porque esta novela es un experimento del pensamiento.
La academia es la fortaleza de la (((izquierda))), la cual es la fuerza metapolítica más poderosa de nuestra sociedad, y si el islam puede romper su resistencia, puede romper todo lo demás.
Houellebecq se da cuenta que los hombres académicos son llorones, tontos, y sexualmente frustradas: üntermenschen.
El hombre beta oprimido por mujeres fuertes tanto en su vida profesional como personal.
Houellebecq piensa que los franceses recibirían a un régimen que fuerza la modestia en la ropa y en la publicidad, para así no estar constantemente atormentados con pensamientos sexuales; un régimen que restaure el dominio masculino en el lugar de trabajo y en la cama; un régimen que suprime el feminismo y que promueve la sumisión femenina. Estar casado con cuatro mujeres occidentales modernas suena como el infierno en la tierra, pero el islam hace que la poligamia sea bastante funcional.
Houellebecq apoya el hecho de que las religiones fundamentalistas apelan a los hombres beta como formas de controlar a las mujeres.

“Dios quiere que me hagas un sándwich, querida”

No es por medio de las religiones del abrahámicas que los hombres ejercemos autoridad y poder sobre las mujeres, es por medio de apelar a nuestros instintos básicos y evolutivos y hacerle entender a nuestras contrapartes femeninas que cada quien tiene un rol tradicional y natural en la sociedad. Lo que es considerado machismo hoy en día fue durante siglos la forma más tradicional de proteger la especie.

La poligamia, por supuesto, no es la forma de perpetuar la especie. Nos hace a los hombres muy alfa, pero sus efectos disgénicos son evidentes si se piensa a largo plazo.

¡Los derechistas a tomar nota!

El feminismo es la mayor fuente de miseria para el hombre, la mujer, y especialmente los niños hoy en día.
El Nacionalismo está plenamente a favor de la restauración de la integridad biológica de nuestra raza.
Eso quiere decir que no es sólo crear espacios aptos para vivir que sean homogéneamente raciales (lebensraum, anybody?), sino que se desarrollen dichos espacios con capacidades de reproducción y crianza de los nuestros, sino también la restauración de los roles tradicionales (y biológicos) de los sexos: el hombre como protector y proveedor, la mujer como madre y como persona que apoya a otros.

Si podemos prometer la restauración de familias homogéneas, amorosas y estables, comunidades altamente confiables, podemos drenar los pantanos en los cuales los izquierdistas se reproducen (los barrios que tanto aman los izquierdistas del Centro Gumilla y el Grupo La Colina).
Después de todo, ¿Cuántos izquierdistas conoces que se encuentran solos, disfuncionales, y socialmente alienados como producto de familias y comunidades rotas? (Es con ustedes, beatas colineras)

Debemos tener cuidado con los Tradicionalistas

El personaje más interesante de “Sumisión” es Robert Rediger, quien es designado  Ministro de Educación y luego de Relaciones Exteriores del régimen nuevo.
Esto me coincide mucho con el cambio de nombre que le da Macron a este ministerio en la vida real, que pone los intereses de (((Europa))) por encima del de los franceses.

Rediger es un maestro de la persuasión que sabe que los académicos sufren por sobre todas las cosas de frustración sexual y vanidad.
(¿Cuán aburrida será la vida sexual de los profesores del Grupo La Colina y el Centro Gumilla en Venezuela?)
Rediger un maestro de la apologética religiosa, queriendo decir que es un mentiroso excesivamente astuto. Él afirma que el Corán es un gran poema en alabanza a la creación, cuando se encuentra cerca al reggaetón tanto en poesía como en arquitectura. Él afirma que la poligamia es eugénica, lo cual sería verdad si los musulmanes no se casaran con negras y sus primos directos.

Rediger es un hombre grande y masculino, lo que es inusual en un académico.
Pero esto no es sorpresa cuando aprendemos su historia en el arco narrativo que Houellebecq nos cuenta:
-De joven en Bélgica, Rediger era un ardiente nacionalista de derecha. Pero nunca se consideró a si mismo racista o fascista.  Esto proveee cierta inclinación y sesgo psicológico para su eventual conversión al Islam. Rediger simplemente es retratado en su juventud como un genérico reaccionario anti-modernista que escribió una disertación sobre Nietzsche y René Guénon, los pensadores anti-modernistas con premisas radicalmente incompatibles.
Esto, sin embargo, no le impide a Rediger de cambiar de una perspectiva a otra cuando le mejor le conviene . Nietzsche destruyó el cristianismo, y Guénon le ofreció una entrada al islam, una religión que ve más compatible con sus impulsos vitalistas y masculinos (sus ganas de follar).

Las lecciones aquí son obvias: si la integridad racial no es lo supremo, entonces el Tradicionalismo es un vector de la islamización.
Desmitificar el Tradicionalismo es algo que Houellebecq hace muy solapadamente si se ve desde una lupa metapolítica.
La tesis Tradicionalista de la unidad trascendental de las religiones es herética de acuerdo a la fe Abrahámica, el judaísmo, el cristianismo y el islam, las cuales rechazan a todas las otras religiones como falsas. Segundo, los Tradicionalistas están muy al tanto de este problema. Así su afirmación de que las religiones Abrahámicas son compatibles con el Tradicionalismo es meramente un intento de engañar a sus adherentes en tolerar un paganismo esotérico.

Ni existe Alá, ni Muhammad es su profeta.

Por lo tanto, cualquier poder que el islam posea está fundado en la naturaleza. Si hay una lección fundamental en Sumisión, es que si nuestra civilización cae por fuera de la armonía con la naturaleza y deja de pasar sus genes y valores, será remplazado por una civilización – sin importar lo primitiva – que sea capaz de hacerlo. Y el hombre occidental desaparecerá en una marea de negros del desierto con alta capacidad de reproducción y salvajes por naturaleza.

La izquierda y la centro derecha son deferentes con el islam porque son decadentes y desvitalizados. Su sentido es mayor vitalidad, incluyendo su potencial para la violencia. Esta gente quiere ser dominada, porque ningún tirano es peor que el destino del individuo atomizado flotando en el vacío liberal de la modernidad consumista.

La democracia liberal y el capitalismo provee cada necesidad humana, excepto creer, pertenecer y obedecer. Si nuestra raza es salvada, entonces los Nacionalistas necesitan superar e incluso de forma más formidablemente vital –e intimidante- la fuerza del islam, la santería y el comunismo. Claramente tenemos mucho trabajo que hacer.

 

Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Annarella Bono: Conflicto de Intereses en la Cultura Pop venezolana

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

La reciente ola de violencia comunista contra los ciudadanos honestos que se vuelcan a las calles para manifestar su descontento fue prácticamente el detonante de los hechos. Los venezolanos se volcaron a las redes.

Yo soy fan de la cultura pop. La izquierda se apropió de la cultura pop, y en Venezuela no sólo de eso sino de todos los espacios de convivencia cívica que hay, incluido el ciberespacio. Es por ello que cuando artistas (independientemente de su talento) salen a criticar al régimen, sus fans también comparten esos pensamientos y difunden el mensaje opositor por medio del uso de las redes sociales. Hay animadores y gente del showbiz que para mantenerse a flote, se vendieron al mejor postor (tipos estilo Roberto Mesuti Roque Valero, Hany Kauam, Winston Vallenilla, Fernando Carrillo, los hermanos Primera) o mujeres como Susej Vera, y en este caso, la estrella del post de hoy, Annarella Bono. Cuando te acercas a las mieles del poder, y las saboreas y haces un virtue signaling  en medio de una crisis constitucional como este:

Pues te expones a que toda la sociedad te critique, incluidos tus antiguos colegas de trabajo.

¿Quién es Annarella Bono?

Annarella Bono es una modelo y animadora venezolana, una mujer blanca y buenaza. Fue  Chica Polar, modeló en Milano. Se dejó querer por todos por su belleza.
Animó la Copa América en Venezuela y la Feria Internacional de Turismo de Venezuela. 
Es una de las animadoras principales de “Vitrina” el talkshow matutino de Televén. Es considerada la imagen de una mujer venezolana exitosa.
También está casada con este tipo.

El marido de la sexy Annarella es un ex-edecán de Chávez

El Mayor General Antonio Morales llegó a fungir como Director  General de Administración del Despacho de la Secretaría de la presidencia (ver la gaceta, es la misma en la que prohiben ponerle el nombre de Chávez a las obras públicas fun fact trivia). Un peso-pesado- un chivo revolucionario.

Una güircha no sabe lo que son conflictos de intereses

Annarella tiene un profundo conflicto de interés, los mismos que tiene Roberto Picón, o Ramón José Medina. Al igual que esas otras dos piltrafas, se quiere hacer pasar por opositora cuando comparte cama con el chavismo.

Los conflictos de interés son aquellas situaciones en las que el juicio de un sujeto, en lo relacionado a un interés primario para él o ella, y la integridad de sus acciones, tienen a estar indebidamente influenciadas por un interés secundario, el cual frecuentemente es de tipo económico o personal.

Por más buena que esté es una colaboracionista más.
 Pese a que lo niegue, su marido tiene todos los medios para protegerla a ella y a su prole. No está separada ni divorciada de su esposo, y con el peso que tiene, seguramente la tiene vigilada, después de todo, su esposo es un vaso comunicante entre la Stasi venezolana, la presidencia y la fiscalía. Después de todo, el chavismo cuenta con infraestructura y recursos para hacer que la vigilancia de la Stasi luzca como un juego de niños.

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

Resulta patético que un país que se consume a si mismo busque validación de su moralidad en controversias que hacen mujeres tóxicas.

Siempre han habido seres humanos que se comportan en formas extrañas, el no aceptar este hecho es negar la existencia de las curvas de Gauss. Pero hemos visto que estos comportamientos son avalados, autorizados y promovidos por la cultura dominante y el establishment.

Eso es marxismo cultural.

Es el vivir en el “Mundo Feliz” (Brave New World) de Aldous Huxley.

Ghost in the Shell: A Review

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Cuando el director no entiende el material original, utiliza un elenco incorrecto y un material visual bastante sólido.
El problema principal de la cinta no son los personajes o sus voces, es el despojar a la historia original de su esencia.

Si quieres leer lo que escribí sobre Ghost in the Shell originalmente, lo puedes leer aquí.

Hace un par de días fui a ver con mi esposa la adaptación (((hollywoodense))) del clásico manga de Masamune Shirow, que a su vez fue la inspiración para uno de los clásicos más destacados del anime de Mamoru Oshii: Ghost in the Shell de 1995 y Ghost in the Shell 2: Innocence de 2004.

Mamoru Oshii hizo algo más que adaptar el manga homónimo de Masamune Shirow con conocimiento de causa y una sensibilidad afín: interiorizó ese universo, amplificó sus potencialidades filosóficas y construyó casi un evangelio para una espiritualidad poshumana que dejaría honda huella en no pocas obras literarias y cinematográficas adscritas a una sensibilidad cyberpunk.

La narrativa de intriga política, espionaje, terrorismo, violencia, sexualidad, tecnología en un mundo futurista post-cyberpunk del año 2029 que propone enormes avances tecnológicos y científicos, toda vez que se contrapone a cambios radicales en el orden y jerarquía social.
El mundo de Ghost in the Shell narra la vida de hombres que dependen de implantes cibernéticos para sobrevivir, inteligencia artificial y robots capaces de sentir emociones.

Los aspectos filosóficos de Ghost in the Shell son profundos, por una parte es fundamental entender que la cultura japonesa es única entre las culturas asiáticas, para nosotros los occidentales es difícil entenderla y poder hacer conceptos de ella.

El arco narrativo de Ghost in the Shell es minimalista, filosófico y existencial pues nos hace preguntarnos a nivel metafísico:

¿Qué nos hace humanos a los humanos y que características hacen humanos a las máquinas como los robots?

La importancia de Ghost in the Shell como cine de derecha es que más allá de la trascendencia desde el cómic al anime y de éste a una super producción de Hollywood no es lo que cuenta el arco narrativo sino la forma en la que lo hace.

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Motoko Kusanagi, desde el manga original hasta la cinta de 2017 interpretada por Scarlett Johansson.

La historia es un thriller futurista de espionaje en un mundo cyberpunk, la protagonista principal es Motoko Kusanagi, un robot con cerebro y alma humana, en profunda contradicción de si misma, buscando entenderse y encontrarse a si misma. Kusanagi está a cargo de liderar un cuerpo élite antiterrorismo y de espionaje gubernamental llamado Sección 9 de Seguridad Pública.

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Desde la secuencia inicial del salto al vacío y el camuflaje óptico, hay lugares comunes y fieles a la cinta original, pero la versión kosher da un giro en su trama para narrar los hechos a su propia manera. El director de la cinta, Rupert (((Sanders))), el mismo que dirigió Blancanieves y el cazador de 2012 y el anuncio publicitario de Halo 3 ODST quiso tomar otros aspectos de otras versiones de Ghost in the Shell como lo fue Stand Alone Complex (Kenji Kamiyama, 2002).

Espero haber sido lo más fielmente infiel para haber hacho algo diferente en términos de estructura narrativa – Rupert Sanders

Para el directo la clave era crear una historia nueva que integrara varios aspectos ya conocidos de la franquicia. Es por ello que decidió recrear la estética cyberpunk para mostrarnos una ciudad repleta de hologramas, androides y aparatos futuristas en la que robots y humanos transitan por la vida enchufados a una realidad virtual, igual que nosotros con el teléfono celular hoy en día.

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Ghost in the Shell 2017 yerra en aspectos fundamentales.

Se cambió la profundidad filosófica de arco narrativo por escenas de acción cuando pudieron haber hecho lo mismo siendo fieles al contenido original en vez de hacer una adaptación.

La (((familia))) de Hollywood carece de heroísmo, y pese a que Scarlett Johansson intentó gesticular y actuar como si no se sintiera cómoda con su cuerpo, no logra captar la profunda desconexión que vemos en el dibujo animado entre su cuerpo y su alma. Y esto es la raíz, la idea seminal de la serie original.
Ciertamente la cinta actual está repleta de estímulos visuales increíbles y muy bien hechos, es Hollywood, después de todo. Pero con esos estímulos visuales, los realizadores de la cinta pudieron también estimular los aspectos más profundos de nuestra mente al mostrarnos el cuestionamiento metafísico que presenta la historia original, aquella de una sociedad compleja que se conectó a supercomputadoras y que la humanidad padeció de una invasión tecnológica a todos los niveles.
No en vano vemos a un protagonista decir que hizo ponerse un hígado robótico para beber hasta emborracharse todos los días sin ningún tipo de consecuencias. De nuevo, es la presentación de la agenda política militante de la (((tribu))) que propone vivir de forma libertina, haciéndole toda clase de perversidades a tu cuerpo y mente sin tener que preocuparte de las consecuencias a la postre.

Motoko Kusanagi es capaz de reproducir los estímulos de sus órganos para mantenerse como un fantasma a lo largo de la historia. Ella recibe daños durante combates con terroristas y máquinas, es reparada y refaccionada toda vez que es capaz de mantener las emociones propias de un ser humano.

En el mundo de Ghost in the Shell, la información es un impulso digital capaz de ser guardado en un súper computador y transferido de un hardware a otro, la mente humana también puede ser transferida no sin antes sufrir alteraciones tras pasar de un recipiente material a otro. Ese es un concepto que en términos japoneses contrasta mucho con la idea de la pureza del espíritu, propio del orden jerárquico y familiar japonés, de la veneración de los ancestros.

Quizá esta versión kosher de Ghost in the Shell buscó ser un merecido homenaje pero haya terminado no más con el esqueleto y la piel del clásico porque desechó lo sustancial e hizo banal el ethos, pathos y logos de la película.
No por ello es una mala cinta.
El error fundamental de la cinta es intentar mezclar la cosmovisión japonesa (lenta y pausada con fondo filosófico) con el estilo americano (acción, espectacularidad y explicaciones para idiotas).

El arte debe ser algo que nos inspire y nos invite a pensar. Y esta cinta no lo hace si tu primer contacto con la historia de Kusanagi es la que Scarlett Johansson interpreta y no la del dibujo animado o el manga.

Si te gustó el anime o el manga podrías ir a verla con curiosidad. Si eres un purista, saldrás decepcionado.

7 de 10.

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El origen de la grandeza en la producción de cultura

Occidente alcanzó su estatus de grandeza como potencia productiva en todos los aspectos culturales gracias a que los hombres dominaron la tecnología

La grandeza de nuestra civilización se ve reflejada en las obras culturales que los hombres produjeron antes que nosotros. Esa grandeza, ese esplendor, esa estética y belleza sólo fue posible alcanzarla mediante hombres que gobernaron territorios, crearon leyes, y fueron dotados con la inteligencia biológica de usar tecnología, violencia y el descubrimiento de la verdad para darle forma a lo que tenemos a nuestro alrededor.

Un enorme pedazo de mármol fue tallado y se le dio forma. 20714_119479

Los hombres occidentales descubrimos la violencia y la aprendimos a suprimir para ponerle freno al caos, imponer orden, y hacer que la producción en todos los aspectos fuera la única forma de sobrevivir.

Las artes fueron producidas como símbolos de estatus, y fue posible porque se concentró riqueza y se acumuló talento en las manos de unos pocos hombres con habilidades extraordinarias.

NO hay garantía alguna de que el conocimiento pueda progresar por sí solo. El conocimiento surge por la demanda de querer conocer más sobre la realidad en la que estamos inmersos. Las épocas del oscurantismo son tan comunes como las de la ilustración, incluso hoy en día, en el cual no se pueden hablar de ciertos (((temas))).
Los griegos perdieron cerca de seis siglos de literatura por guerras, pillaje e invasión y sin embargo, su historia y su acervo cultural se mantuvo.
La civilización griega comenzó una revolución industrial en su momento y acorde a sus propios recursos. Pasaron cerca de 2.000 años para que la civilización occidental la redescubriera.
La plaga de la conquista islámica más que las invasiones germánicas provocaron la caída del Imperio Romano, y mientras la civilización avanzó más lentamente durante el oscurantismo, la diseminación del misticismo y la ignorancia siguieron expandiéndose previa a la divulgación de la ley y los sistemas legales, el comercio y la alfabetización.

El conocimiento que nos dieron los griegos, que es la capacidad de estudiar la realidad y dar con la verdad fue desarrollado sólo una vez en la historia, y no fue gracias a la Ilustración.
La Ilustración y la invención de la imprenta sólo hicieron posible redescubrir esos conocimientos en una época de oscurantismo. Y aun con ello, en 500 años hemos arrastrado a la humanidad a la fuerza, usando el conocimiento y la tecnología para eliminar enfermedades, pobreza, e ignorancia de la faz de la tierra.

En el siglo pasado, hemos visto cómo ha emergido un segundo intento pseudocientífico de imponer el misticismo en forma de engaños: Marx, Freud, Boaz, Cantor, Keynes, Mises, Hayek y Rothbard.

La ciencia nos ayuda a librarnos del misticismo pseudocientífico de la misma manera que el arte nos demuestra lo grande que nuestra civilización puede llegar a ser.

La grandeza de nuestros pueblos no es cuestión de deseo.
Es cuestión de crear condiciones y circunstancias necesarias para que se pueda producir.

Cuando la izquierda nos arrebata el entretenimiento: Premios (((Oscar))) 2017

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

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Desde que era muy pequeño siempre he visto los premios de la Academia, comencé a verlos con mi mamá y siempre ha sido una especie de tradición el ir a ver todas las películas de cartelera, y más recientemente descargarlas para poderlas ver.

(((Hollywood))) siempre ha sido completamente (((liberal))), es un resultado de la marcha de los marxistas culturales a lo largo de los años por todas las instituciones.

Ya hemos comentado previamente el cómo el arte, que debe ser algo que nos inspire, nos abra horizontes y nos haga reflexionar hoy día es algo vago, vacío, carente de valores inspiradores y de historias que nos hagan crecer e imaginar.

Últimamente el cine no es así, está repleto de historias de personajes que no dejan ningún tipo de enseñanza ni moraleja constructiva para nosotros, el sentido de lo heroico se ha perdido, y la mayoría de las historias que la (((izquierda))) considera inspiradoras están llenas de sentimientos de auto-intolerancia, self loathing, repulsión hacia todo lo que huela a nacionalismos, ideas prospectiva de self affirmation y un desacoplamiento de lo propio.

La noche de ayer, en el Teatro Dolby de Los Ángeles, en la República Popular de California, se llevó a cabo la octogésima novena entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, los famosos Oscar, cientos de (((Celebridades))), tan amantes de los refugiados que son incapaces de darles refugio a alguno en sus gigantescas mansiones desfilaban por la alfombra roja con sus vestidos, trajes y joyería de incontables diseñadores, una gala de varios cientos de millones de dólares que la prensa mainstream constantemente exalta a niveles de adoración casi de semi-dioses.

Basta que alguna celebridad o algún mortal muestre algún tipo de espiritualidad para que sea criticada duramente por los medios, que siempre hacen alarde de su secularismo, pero cuando se idolatran los vestidos y la actuación de Meryl Streep, ahí si no hay ningún tipo de conflicto, porque total…es el año en curso y es Meryl fucking Streep.

El show comenzó con un performance de Justin Timberlake bastante bueno, sin ningún tipo de declaración política, pero tan pronto como el anfitrión de la gala, Jimmy Kimmel tomó el escenario, comenzó una especie de misa de la izquierda: No habían pasado cinco minutos de su monólogo cuando hizo referencia a los millones de personas que veían los premios en otros países que ahora odian a los EEUU, en abierta referencia al anti-americanismo que se exalta cada vez que un republicano está en la Casa Blanca.

Los proletarios de la República Popular de California no parecen superar que Donald Trump es el presidente y que no hay nada que puedan hacer al respecto, por eso Jimmy Kimmel en su presentación nos recordó porque a Hollywood le dicen burlonamente “La La Land”.

Esto de inmediato me trajo recuerdos de cuando Michael Moore se metió con George W. Bush al pronunciar su discurso de aceptación por haber ganado el Oscar a mejor documental por Bowling for Columbine.

 

Jimmy Kimmel también se dio cuenta de que con su grandilocuencia desde un teatro repleto de millonarios ñángaras no podía reparar la supuesta división que aqueja a la nación norteamericana y por ello hizo referencia a Mel Gibson, al decir que él era el “único corazón valiente” en  el teatro pero que el tampoco iba a unir a los Estados Unidos.

A menos de diez minutos de monólogo ya había surgido la primera referencia a Donald Trump directamente cuando Kimmel agradeció al presidente norteamericano por haber hecho que los Oscar del año pasado  no parecieran racistas.

Esto forma parte de una estrategia por parte de la izquierda hollywoodense bastante bien organizada: Por una parte insisten en no querer dejar atrás el pasado porque en la entrega anterior surgieron protestas en las cuales las minorías reclamaban el hecho de que no habían artistas inmigrantes y negros nominados nominados a ninguna categoría, entonces los robots que escupen tuits tomaron esa (((red social))) por tormenta con la etiqueta #OscarsSoWhite.
Los blancos no hacemos protestas en twitter cuando el juego de las estrellas de la NBA es “muy negro” porque no hay ningún jugador blanco en el róster. La evidente falta de talento de ciertos demográficos en algunas disciplinas no se resuelve creando cuotas y dándoles premios por  tener un color de piel más oscuro. La discrminación positiva sigue siendo discriminación.
Por otra parte, la estrategia de ese monólogo de Jimmy Kimmel busca hacer lucir a Donald Trump como la personificación del odio para desviar la atención que uno de los demográficos más racistas, etnocentristas, discriminatorios es la (((tribu))) que habita (((Hollywood))).

Pero Kimmel decidió llevar las cosas a extremos mayores cuando hizo que las ovejas hollywoodenses le dieran una ovación de pie a Meryl Streep para defenderla de los perversos y dolorosos tuits que escribió el presidente Trump en respuesta al discurso de aceptación que esa actriz dio en la gala de los premios Golden Globes de este año.
El presentador de los Oscar quiso tensar la cuerda política aun un poco más al preguntarle en medio de la ovación a Streep si su vestido era de Ivanka Trump, para atizar la controversia en la cual una tienda por departamentos americana decidió sacar las prendas de la colección de la marca personal hija del presidente de sus estantes.
Kimmel termina su monólogo diciendo a los nominados que muchos de ellos darían discursos de agradecimiento al ganar su Oscar que provocarían la reacción del presidente Trump a las cinco de mañana, en forma de tuits iracundos enviados mientras se sienta a evacuar.
Si los Oscar deben ser una gala de buen gusto y moda, hacer referencias sobre los movimientos intestinales del primer mandatario de Estados Unidos en un monólogo introductor le quitan bastante nivel a esos premios.

¿Quien diablos escribe el libreto de esos monólogos?
El humor debería dar risa.

Después de la pausa comercial Kimmel decide decirle a la corresponsalía de CNN, New York Times y a otros medios que por favor se retiraran del teatro porque en esos galardones no se toleran Fake News, de nuevo otro ataque hacia la administración Trump que días antes había decidido revocar las credenciales a los corresponsales de esas cadenas para cubrir las ruedas de prensa de la Casa Blanca.

El primer premio entregado, el de Mejor actor de reparto fue para Mahershala Ali. Que curioso que un año después de que le reclaman a los Oscar que sólo le dan premios a gente blanca, el primer premio que entregaban esa noche era para un negro.
Tampoco fue nada asombroso el hecho de que una cinta iraní ganara el galardón a mejor film en idioma extranjero y que su productor, Asghar Farhadi haya boicoteado la ceremonia debido a que la administración Trump prohibió que los ciudadanos de siete países que apoyan el terrorismo islámico viajen a EEUU, por eso puso a una mujer a leer un comunicado al aceptar el premio por él.

Es un gran honor recibir este gran precio por segunda vez. Me gustaría agradecer a los miembros de la academia y a mi equipo en Irán, a mi productor, a Amazon y a los que nominaron junto a mi. Lamento no estar con ustedes esta noche. Mi ausencia se debe por el respeto que le debo al pueblo de mi país, y a las seis otras naciones a las que se les ha faltado el respeto con esta ley inhumana que prohibe la entrada de inmigrantes a los Estados Unidos y que divide al mundo.
Dividir al mundo entre nosotros y los otros y colocar a los otros en la categoría de enemigos crea miedo. Y es una justificación engañosa para la agresión y la guerra. Estas guerras previenen que la democracia y los derechos humanos triunfen en países que han sido las víctimas de la agresión.
Los cineastes pueden poner sus lentes en estos países y pueden capturar las calidades humanas que tenemos en común y romper con los estereotipos de las varias nacionalidades y religiones. Los cineastas crean empatía entre nosotros y los otros. Una empatía que necesitamos hoy mas que nunca. De parte  del señor Farhadi, muchas gracias.

-Discurso de aceptación leído por Anousheh Ansari durante la entrega del galardón a mejor cinta en idioma extranjero.

Yo pienso que si el señor Farhadi fuera tan campeón de las causas justas y los derechos humanos, denunciaría el asesinato de homosexuales, el cruento trato hacia la mujer iraní y la censura a la prensa en su país de origen, pero no lo hizo. De igual manera, el Ministro de Relaciones Iraní envió un tuit felicitando a los productores de la cinta y exaltando el hecho de que se protestara en contra del veto presidencial contra el terrorismo musulmán, un tuit que después fue borrado.

Es muy irónico que un iraní le de lecciones de derechos humanos y de amigos y enemigos a los Estados Unidos de América. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un iraní reclamar que los israelitas no pueden visitar Irán?

A lo largo de la entrega de premios vimos muchos discursos de aceptación cargados de política. El ganador de mejor maquillaje dijo que ese premio estaba dedicado a “todos los inmigrantes”. La izquierda no hace distinción entre un inmigrante ilegal sin papeles y alguien que es extranjero y tiene sus documentos en regla.

El ganador del Premio de la Academia a Mejor Documental comparo de forma fraudulenta a las víctimas de O.J. Simpson con otras supuestas víctimas de violencia policial y de racismo.
Resulta que las víctimas de O.J., Nicole Brown y Ron Goldman fueron brutalmente asesinadas por un ex-jugador de fútbol americano que perdió la cabeza y mató a su esposa, una mujer blanca de la que abusó durante años y a un tipo que estaba en esa casa en el lugar y en el momento equivocado.

Cuando Jimmy Kimmel presentó al presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas hizo referencia a que la presidencia de la academia valoraba “tanto las artes como las ciencias”, en abierta referencia al estereotipo de que los republicanos no valoramos la ciencia por abrazar nuestras Biblias. Y el discurso de la presidencia de la Academia también estuvo fuertemente politizado, cuando expresa que para la Academia “el arte no tiene fronteras, idiomas, o fe, y que nos une, independiente del país de origen” –Imagine there’s no country, it’s easy if you try- does that ring a bell?

Cuando Viola Davis se ganó el Oscar a mejor Actriz de reparto, de forma muy arrogante expresó que aquellos que están en las artes son la única profesión que celebra lo que significa vivir una vida. – Como médico me pregunto si esta mujer sabe que los que estamos en las ciencias de la salud preservamos con nuestra labor la vida de la gente.
Pero viniendo de un colectivo que acude a la gala con prendedores de Planned Parenthood, una organización que practica abortos a sietemesinos y que luego vende los restos de esos seres humanos para la investigación en células madre, no valoro mucho ese tipo de afirmaciones.

El mexicano que le tocó presentar los nominados al galardón de mejor cinta animada decidió hacerle saber que el está en contra de los muros en México, unas afirmaciones completamente fuera de lugar.
“Los actores de carne y hueso son trabajadores inmigrantes, viajamos por el mundo, construimos familias, construimos historias, y construimos vidas que no pueden ser divididas. Como mexicano, como latinoamericano, como un inmigrante, como un ser humano, estoy en contra de toda forma de muro que nos busque separar”. – a ese mexicano sólo le faltó ponerse a gritar “He will not divide us” como Shia LaBeouf  en una calle neoyorquina junto con otros millenials con enfermedades mentales.

Y lo más extraño de la noche fue cuando Warren Beatty y Faye Dunaway presentaron el Galardón a Mejor Película. En un momento incómodo Faye Dunaway lee la tarjeta que contenía el sobre anunciando que el musical La La Land había ganado el Oscar, el equipo de producción de La La Land, los actores, actrices y directores suben al escenario y dos de ellos dan sus discursos de aceptación, curiosamente sin haber politizado el asunto para luego ser interrumpidos por el equipo de producción de los galardones, anunciando que había un error y que la cinta ganadora era Moonlight, una cinta sobre un negro maricón y pobre, en vez de la muy blanca La La Land.

Yo no percibí una diferencia discernible entre el grupo de millonarios que hicieron La La Land y que decían en sus discursos de aceptación que buscan usar su trabajo para crear y ser heraldos de la igualdad, diversidad, inclusión, tolerancia, paz y amor y el otro grupo de millonarios que produjeron Moonlight y dicen al aceptar el galardón que quieren inspirar a la gente, a “niños negros y niñas marrones” y a otros que nos ven desde la casa “sintiéndose marginaliados”.

La La Land puede que no se haya ganado el Oscar a Mejor Película, pero sigue siendo el mundo de fantasía liberal en el cual las celebridades izquierdistas viven.

Los oscars dieron sueño, más de una vez me quedé medio dormido durante la transmisión y ocasionalmente abría la guía de canales para ver que otra cosa había en la tele. 

La cultura pop de hoy: No es cultura ni es occidental

Hoy en Uniendo Puntos te voy a explicar por que la cultura pop y las artes pasaron de ser algo que era inspirador y atractivo a ser algo horrible y desesperante.

Siempre me ha gustado la cultura pop. Pero hoy día la cultura pop es absolutamente mala: Es hedonista, vaga, superficial, absorbente, carente de estética y de propósito.

La cultura debería ser inspiradora, y llenar nuestras vidas de intriga, sed de conocimiento, apreciación de la estética y la belleza. Pero en los últimos veinte años la cultura pop se ha vuelto absolutamente grotesca, escatológica y vaga.Durante años se ha intentado llenar nuestras mentes de contenido absolutamente idiota y sin sentido.
La cultura pop siempre se ha producido en masa para que sea consumida por las masas, antes ese mensaje algo tenía de sindéresis y coherencia.

¿Por que la cultura pop actual es tan vacía, grotesca, escatológica y vulgar?

 

Porque desde el advenimiento del siglo XX surgieron una serie de pensadores se dieron a la tarea de difundir una corriente de pensamiento postmodernista, nihilista, repleto de relativismos morales.
El postmodernismo busca borrar la distinción entre la alta cultura y la cultura popular. Esta doctrina busca poner de cabeza a todos los órdenes previos que conocíamos de estética, proporción, orden, forma, color, etc. Una doctrina que busca reformar la sociedad de forma (((liberal))) con efectos principalmente negativos sobre nuestra forma de percibir el mundo.
Y esa es una de las razones por las cuales todo lo que esta gente crea es absolutamente horrible:

De la delicada y sutil belleza del Erecteón, la Abadía de Lorsch y la Catedral de Burgos  pasamos a la arquitectura brutalista como el Teatro Teresa Carreño, la Torre Trelick y la Unité d’Habitation.

TV

La televisión bombardea nuestras mentes con mensajes repletos de familias destrozadas, hombres emasculados, jóvenes con comportamientos aborrecibles y nihilistas, celebridades glorificadas al estatus de un semidios, cuyo comportamiento errático, inmoral y narcisista. Hombres y mujeres con frecuencia afectados por severos desequilibrios mentales ahora son el referente de lo que muchos jóvenes aspiran a ser hoy día.

Resulta perverso el cómo los reality shows adoctrinan a la sociedad al hacerles pensar que lo que representan sus protagonistas sea en verdad “la realidad” y que nosotros deberíamos actuar así también.

– Los ejemplos los vemos en todas partes, las peleas de los borrachos de Jersey Shore, las güirchas de 16 años preñadas, la “maldita mujer” de Justicia para Todos, Alicia Machado follándose un tipo en la TV española, la superficialidad dantesca de las Kardashian, etc…

En sociedades tan decadentes como la nuestra hemos visto como se busca normalizar los comportamientos absolutamente patológicos:

Estamos en presencia de una tendencia que busca que la mayoría de la sociedad sienta una atracción casi fetichista hacia los estados más patológicos.
Los (((medios))) han buscado normalizar las enfermedades mentales y tienen una abierta campaña para legalizar la pedofilia: cuando vemos historias de niños transexuales de seis años usando mordazas de sexo sadomasoquista en sitcoms. 

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¿¡Esto es aceptable porque estamos en 2017?!

Hay estudios que han demostrado una correlación entre depresión y la cantidad de horas que se ven televisión, los científicos han básicamente logrado identificar que en poblaciones sedentarias, con malos hábitos de higiene, que viven conectados al facebook y que se la pasan viendo a las Kardashian hay más propensión a estar deprimido.

Sexo

El otro grave problema de la cultura pop actual es su hipersexualidad. Pese a que soy tradicionalista, no quiero caer en un puritanismo de la era victoriana, seamos francos. La cantidad de sexo irresponsable, carente de estética y erotismo propio que surge de una relación amorosa entre un hombre y una mujer, que puede ser absolutamente apasionado, hermoso y excitante ha sido sustituido por el vacío y la banalización del acto sexual. La hipersexualidad que vemos en los medios ha influido en la promiscuidad, aumento de tasas de transmisión de enfermedades de transmisión sexual, infidelidad y relaciones de pareja tan dañadas por la cultura pop que terminan en divorcios y amargas peleas.

Culto a la personalidad

Ser famoso antes implicaba que se poseía talento. Hoy día se le da más valor a quienes tengan la capacidad de asquearnos con sus malas decisiones y comportamientos erráticos que a aquellos que se esmeran en tener talento y saber impresionar positivamente.
La vulgaridad ha reemplazado la excelencia.
Muchos jóvenes creen que el narcisismo es la forma más satisfactoria de llenar las expectativas que se tienen de la vida. Y se busca obtener validación de los demás en forma de Likes, y corazoncitos en redes sociales como Facebook y Snapchat. La gente no busca talento, significado y propósito en el Instagram de Lady Gaga, con lo que se topan es con el narcisismo de esta mujer de nariz ganchuda.
Desde que las celebridades y su narcisismo se convirtieron en objetos de adoración secular la tasa de suicidios ha aumentado de forma sostenida desde 2010 entre los jóvenes (datos del CDC). Los jóvenes son tan miserables, tristes e infelices porque aspiran a algo completamente vacío e inalcanzable.

Música

La música ha sido quizá una de las artes más destruidas por esta corriente postmodernista, cuando antes los músicos realmente se preparaban para tocar un instrumento y pasar horas interminables practicando para que sus melodías sonaran perfectas, hoy día las melodías son diseñadas por algoritmos de computadoras que hacen que todas las canciones suenen con el upbeat tempo de un bajo ahogado de forma idéntica, los artistas se visten todos igual, y la profundidad de la letra de las canciones llega a “Tu eres mi cachorrita mamá”.
Con la forma perversa en la que el postmodernismo se ha apoderado de la música, a los adolescentes de hoy en día se les impide la posibilidad de ventilar sus frustraciones y rabias propias de esa edad en música, y otras formas de artes, que siempre funcionaron para vencer obstáculos y encontrar inspiración para seguir adelante.

En vez de ello ahora los adolescentes son sumergidos en el juego de la política de identidades y corrección política, una especie de barrio mental.

¿En que ha contribuido de forma positiva la cultura pop de tu generación?
Mi generación vio nacer el Rap, el reggaetón, los ritmos caribeños hipersexuales, la changa tuky, el neofolklore, el vallenato electrónico, etc.

Cuando yo era chamo, MTV ponía vídeos de música alternativa, porque la basura plástica pre-fabricada siempre existió y uno podía escuchar Evenflow, Cherub rock, Smells like teen spirit, everlong y Desorden Público. Ahora no hay alternativas.

Las Contra-culturas y subculturas.

Lo que solía estar dominado por estudiantes e ideas, ahora lo dirigen celebridades y productores con lo que ellos creen que deben ser los comportamientos y las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos. La contracultura creada por las olas que siguieron la nueva izquierda estudiantil de los sesenta devino en la adopción de espacios seguros, corrección política, y el no herir los preciosos sentimientos de quienes se puedan sentir amenazados por cualquier tipo de afirmación positiva.

¿Desde cuando el ser cool y estar “en la onda” se convirtió en una plataforma para que todas las demás opiniones quedaran invalidadas de forma automática?

El vestirte con unos jeans rotos, escuchar música muy ruidosa, y tener un activismo político de calles devino en escribir interminables posts en facebook en los que el autor realiza una masturbación mental en loas de lo progre, liberal y anti-sistema que dice ser.

La cultura pop aniquiló las contraculturas como las conocemos, ahora toda la cultura gira en torno al conformismo y de apreciar al perdedor. Por eso hay juegos de ligas infantiles de beisbol interminables en los cuales al bateador no lo ponchan con tres strikes sino que debe intentarlo hasta que batee un hit o un fly, se entregan premios al último lugar en competencias de excelencia y la distinción y masculinidad están siendo socavadas.

Los jóvenes están tan absorbidos por los cánones de la cultura actual, que los envuelve por completo que no tienen tiempo ni les pasa por la cabeza el rebelarse contra la cultura de la modernidad.
Cuando hay generaciones enteras dentro de una sociedad que no sienten inclinación por querer formar su propio concepto del mundo, la mentalidad de rebaño impera. No hay atrevimiento, ni individualidad ni deseo de distinguirse por excelencia entre los demás.

El (((Arte Moderno)))

La guerra que ha librado el postmodernismo contra la verdad, la belleza y la estética ha sido grotesca, hoy en día cualquier cosa puede ser considerada arte. ¿Por que? porque cuando filosófica y prácticamente se cercena los conceptos de estética de la mente de las personas, cualquier cosa, desde un urinal firmado, pasando por una cesta de escombros, un negro maricón encaramado en una escultura, o un crucifijo suspendido en orina humana puede ser considerado arte.
El marxismo cultural se ha encargado de hacer de todo lo que son las artes, entendidas estas como algo exquisito y único, en algo feo, repugnante y que no inspira nada. Lo que se suponía debe inspirarnos, ahora nos deshumaniza.

Por último

La cultura pop es considerada por los teóricos de movimientos radicales islámicos fundamentalistas como la razón de existencia de éstos, para hacerle frente a lo que los musulmanes consideran que es occidente hoy dia. Estos bárbaros creen que occidente está debidamente representado por la cultura pop actual. Los yihadistas en occidente están tan inmersos en la cultura pop que entran en profundas depresiones y terminan siendo el perfecto atacante suicida, ya que ven en el suicidio la única forma posible de redimirse del mundo de libertinaje y pecado en el que están sumidos.
Piensen en eso sólo por un instante: Que Daddy Yankee, Jersey Shore, Justin Bieber, Miley Cirus y las Kardashian sean consideradas por terroristas islámicos razones válidas para atacar a occidente. ¡¿Quien podría argumentar algo en contra de ellos?!

Cuando defendemos a occidente, no nos referimos a defender a piltrafas como Omar Acedo, Eleazar Caps, o Katy Perry, nos referimos a preservar obras como el David de Miguel Angel, la Victoria Alada de Samotracia, Wagner, o las letras del Gloria al Bravo Pueblo.

Las generaciones actuales se aburrieron de lo que heredaron y olvidaron que hasta en términos biológicos, toda nuestra identidad y el heraldo de nuestra existencia está atado a todo aquello que existió antes de nosotros. Así que si se nos olvida a los occidentales que hicimos, que construimos, que compusimos y quienes somos, nuestra identidad pasa a tener un sentido vacío, un vacío dispuesto a ser llenado por cualquier basura que se pueda encontrar.

La estética debe regresar a formar parte de la cultura pop. La derecha ha ganado prácticamente todos los debates en los años recientes. Tras años de recibir palizas culturales por parte de la degeneración roja, sus cánones de revolución comienzan a socavarse, sus pilares de mal gusto y libertinaje están débiles. Hoy por hoy, es el momento perfecto para que la derecha y sus militantes puedan reclamar un lugar del cual habían sido desplazados. Y este es el debate cultural.
La forma en la que podemos derrotar a la izquierda es con nuestra cultura, nuestros valores, nuestra identidad y nuestra tradición.
El tradicionalismo es la nueva contracultura, la que puede poner un alto al postmodernismo y hacerle a la derecha ganar terrerno entre generaciones de millenials acostumbrados a recibir validación por likes en facebook.
Es la contracultura de la tradición y el conservadurismo la que puede hacer que los hombres dejen de tomarse fotos frente al espejo del gym y recuperen su masculinidad y le hagan frente al feminismo que quiere destruirles sus genitales.
Es la contracultura de la tradición la que puede hacer que la mujer de hoy día sea mucho más hermosa y atractiva exhibiendo el carácter y compostura de una dama, que comportarse como un marinero borracho.
Esa es la misión de la guerra cultural para la derecha, recuperar los espacios secuestrados por el postmodernismo para ponerle fin a la cultura de la adoración de lo feo y lo vulgar.

Necesitamos un nuevo renacimiento cultural que esté inspirado por el talento, la belleza y la exaltación de los logros de la humanidad.

No será fácil, pero no es imposible.