Chernobyl

Tras el fracaso comercial del final de Juego de Tronos, HBO se reivindica mostrándonos un drama basado en la catástrofe de Chernobyl de 1986, hoy en Uniendo Puntos, un review de la recientemente laureada miniserie.

Chernobyl es una miniserie en cinco partes escrita por Craig Mazin y dirigida por Johan Renck para HBO en asociación con Sky UK que ganó el Globo de Oro a Mejor Miniserie en la LXXVII edición de esos premios, celebrada en el lujoso Beverly Hilton Hotel el día 5 de enero de 2020.

Cuenta con un elenco que incluye a Jared Harris, Emily Watson y Stellan Skarsgård. La banda sonora es de Hildur Guðnadóttir. Los arcos narrativos, así como la puesta en escena en el formato miniserie y la profundidad de los actores es impecable.

Una de las cosas que pude entender completamente tras ver esta serie y leerme Midnight in Chernobyl de Adam Higginbotham es la forma descarada en la que los comunistas son capaces de ser tan irresponsablemente mentirosos, por cuanto el desastre nuclear fue encubierto hasta que fue imposible tapar el sol con un dedo.

El contexto es la Ucrania ocupada por los soviéticos.

En esta serie podemos ver el desapego e inhumano desdén de los soviéticos en el poder por la ciudadanía y cómo lo absorbente del estado puede hacer a algunos engranajes dentro del aparatchik girar distinto para intentar lograr algún cambio en un país y en una época en la que toda la vida de las pobres almas que habitaban la URSS era planificada de principio a fin para vivir en miseria.

Muchas personas que me leen desde otras latitudes hallarían increíble pensar que se le oculte a la ciudadanía y al mundo el hecho de que una serie de errores deliberados por burócratas estatales pudiera desencadenar una tragedia que cambiaría por siempre la genética de un país entero. Pero recordemos que en esa época las comunicaciones no eran más complejas que un teléfono de disco y un radio.

Es tal la magnitud de la catástrofe de Chernobyl que no haber sido mitigada, toda el agua desde Pripyat, pasando por el río Dnieper, y terminando en el Mar Negro hubiesen sido convertidas en un erial radioactivo que hubiese matado a más de 300 millones de personas y dejado inútiles incontables hectáreas de terreno fértil y por siempre haber aniquilado a todo ser vivo en un radio de unos 3000 kilómetros.

Birth control, Ho Chi Minh, Richard Nixon back again
Moonshot, Woodstock, Watergate, punk rock
Begin, Reagan, Palestine, terror on the airline
Ayatollah’s in Iran, Russians in Afghanistan
“Wheel of Fortune”, Sally Ride, heavy metal, suicide
Foreign debts, homeless vets, AIDS, crack, Bernie Goetz
Hypodermics on the shores, China’s under martial law
Rock and roller cola wars, I can’t take it anymore
We didn’t start the fire
It was always burning
Since the world’s been turning

We didn’t start the fire
But when we are gone
Will it still burn on, and on, and on, and on

– Billy Joel

Para la época en la que la Unión Soviética tiene que afrontarse al desastre nuclear de Chernobyl, la guerra fría estaba por terminar, el Glasnost y Perestroika de Gorbachov estaban en aplicación, décadas de planificación centralizada habían secado mares, creado hambrunas, enviado a campos de concentración a millones; en lo social los soviéticos legalizaron el aborto en 1920, la doctrina Brezhnev de 1975 acuña la idea del pueblo Soviético y se instaló una cultura ruso céntrica con el ruso como idioma oficial en la forma de pensar de millones que eran de razas y pueblos distintos: Una agenda globalista.

Pero los efectos de esas degeneradas y perversas políticas habían creado una huella indeleble en el mundo y particularmente en la economía soviética, cuya aplicación literal de ideas ajenas a nociones básicas de la naturaleza humana de la cooperación llevaron al colapso económico de la Unión Soviética.

Los soviéticos sabían que su modelo era absolutamente inviable, que estaban en bancarrota moral, que su país estaba cerca de la quiebra y que todo el resto del mundo lo sabía.

Este mismo pueblo tiene una forma de pensar que va acorde a la forma en la que crearon su sociedad. Y eso se ve en la serie desde las altas esferas del poder hasta en los mineros y soldados rasos reclutados para hacer labores de limpieza.

Para los soviéticos, el mundo es un caos que se debe reformar por medio de la justicia revolucionaria para llegar a la verdad, de hecho, esto se ve en la serie, cuando un burócrata comenta que después del juicio a los responsables “habrá justicia y tendremos nuestra verdad”. La realidad comunista es friable. Pero sus consecuencias son inescapables.

El status quo soviético y el ciudadano soviético en general se forma bajo la idea de que son una nación obsesionada con no ser humillada por nadie.

Y esa humillación no podía ser culpa ni de los enemigos internos a la revolución proletaria ni de los enemigos externos del decadente occidente capitalista degenerado.

Los soviéticos a duras penas lograron sobrevivir la invasión alemana y durante la guerra fría se enfrascaron en crear y alimentar revoluciones a lo largo y ancho del planeta. Impulsaron una campaña de propaganda masiva sobre la seguridad de su sistema eléctrico mientras al mismo tiempo mentían sobre los accidentes nucleares industriales.

El concepto de derrota para los soviéticos es incompatible con su modo de vida, pues la vida se trata de vivir, sentir y ver a la revolución triunfar: Derrotar a los zares, llegar primero a Berlín, tomar las repúblicas bálticas y del Cáucaso, ganar en los Juegos Olímpicos, invadir Checoslovaquia y Afganistán, detonar la Tsar Bomba, etc.

La forma en la que los soviéticos moldearon a la sociedad que gobernaron era absolutamente perversa: Forzando a sus ciudadanos a hacer terribles ejercicios de autocrítica, inculcándoles el hecho de que tienen que pensar terriblemente de sí mismos si se atreven a pensar en contra de los postulados revolucionarios.

Esta mentalidad la vemos claramente en la brillante interpretación de todo el elenco a quienes en distintos puntos de la historia vemos forzados a entrar en una disonancia cognitiva entre la realidad creada por las autoridades del momento y las cosas que están pasando en el mundo real.

La Historia

La tragedia nuclear de Chernobyl ocurre el 26 de abril de 1986 en la Central Eléctrica Nuclear Vladimir Ilich Lenin, a pocos kilómetros de una ciudad al norte de Ucrania llamada Prípiat.

Los directores de la planta, junto con los operadores del reactor debían haber realizado una serie de pruebas de seguridad años antes de la inauguración de la central nuclear, las pruebas no se llevaron a cabo, forjaron documentos, y siempre se postergaba realizar las pruebas de seguridad porque todo funcionaba, así fuera por fraude en el aparato corrupto del comunismo.

Resulta paradójico que una tragedia del tamaño de Chernobyl ocurriera mientras realizaban una prueba de seguridad, pero eso nos da una idea de lo terrible que puede ser el mal manejo de la tecnología en manos inexpertas.

Viktor Bryukhanov es el director de la Central Nuclear y ordena a Nikolai Fomin y Anatoly Dyatlov, ingenieros de la planta a llevar adelante la prueba de seguridad que no habían logrado completar. Para ello debían hacer que el reactor nuclear bajara de potencia en una época donde la demanda de energía eléctrica era muy elevada. Así que deciden llevar adelante la prueba en horas de la madrugada cuando la demanda de energía eléctrica era menor.

La prueba de seguridad consistía en que, si el reactor por alguna razón dejaba de funcionar, las bombas de agua que lo enfrían debían activarse con la energía cinética de las turbinas mientras los generadores de energía eléctrica a diesel lograban calentarse para seguir bombeando agua hacia el núcleo del reactor para evitar su recalentamiento y potencial explosión.

Pero las acciones de los directores sumado a un error de diseño del reactor nuclear conllevaron a que a las 01:23:45 AM hora de Ucrania ocurriera una explosión en el reactor nuclear número 4 de la central eléctrica.

El hombre que llevó adelante la prueba, Anatoly Dyatlov es un personaje interesante, brillantemente interpretado por Paul Ritter, quien refleja a un burócrata poderoso en el sistema eléctrico soviético: Arrogante, soberbio y malhablado, (reminiscente de Luis Motta Domínguez) se formó no en el ambiente civil del mundo de la industria eléctrica, sino en el mundo militar trabajando en reactores pequeños en alguna remota estación de la costa ártica de la atrasada Rusia Soviética.

Tras la explosión, los operarios de la gigantesca planta corren hacia la cámara de control a informarle a Dyatlov que el reactor había estallado y su núcleo estaba expuesto, pero Dyatlov hace caso omiso de esas observaciones e insiste que la falla radicó en una explosión en los tanques de enfriamiento y le ordena altaneramente a sus subalternos a que abran manualmente una serie de manivelas para que entre agua en un núcleo que sólo existe en su imaginación porque había estallado enviando cantidades incontables de radiación a la atmósfera.

Esta serie expone el lado civil de la tragedia en una forma desgarradora.

Jared Harris en el personaje de Legasov nos recuerda algo muy importante a lo largo de la serie: El costo de la mentira, por cuanto el reporte de Dyatlov a sus superiores consistió en reportar un incendio en el techo, algo completamente controlable.

En una escena Fomin y Bryukhanov le piden a un operario de planta que vaya a la azotea del reactor 4 a confirmar si el techo había estallado. Asustado, y actuando en respuesta a la disonancia cognitiva producida de saber que hubo una explosión nuclear el operario se niega. Pero Fomin y Bryukhanov convencen al operario de hacerlo por el hecho de que la realidad que ellos manejaban era que unos tanques de agua y no el reactor habían estallado. Por ello, si el operario subía a revisar no le pasaría nada. Pese a su negativa, el operario sube a la azotea y observa el techo destrozado con el reactor expuesto y en cuestión de segundos su cara se pone roja como un tomate, consagrando su pronta muerte a punta de invisibles átomos radiactivos.

Chernobyl es una miniserie disponible actualmente en HBO Go y sus plataformas de streaming que se pueden conseguir con una sencilla afiliación y de cuya puesta en escena podemos aprender sobre ciencia, historia, política y geografía, es el tipo de miniserie que inspira a sus televidentes a leer libros, preguntar y ver otros temas. El tipo de entretenimiento que se está perdiendo en un mundo digital que produce contenidos masivos pero de baja calidad.
7 de 10

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