La Secretaria: Movie review

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Es el mes de la sexualidad sadomasoquista. En Uniendo Puntos examinamos un clásico de todos los fans del BDSM, un film de culto llamado “La Secretaria”

La Secretaria es una cinta del año 2002 dirigida por Steven (((Shainberg))) y en ella actúa un joven y lozana Maggie Gyllenhaal y James Spader. Conozco esta película bien por haberla visto varias veces en esos canales que repiten películas indie y de culto. Por una parte la actuación casi psicópata de James Spader con un look bastante creepy, poco masculino y cuasi reptiliano, por otra parte es una comedia romántica, y las comedias románticas son objeto de estudio en Uniendo Puntos por la manera en la que llevan ciertas ideas culturales y contraculturales al mainstream.

Y en tercer lugar, toda cinta que sea catalogada por feministas histéricas de misógina debe ser buena.

Lo que las feministas usualmente llaman “misoginia” es simplemente realismo sexual. Así de simple, tanto como el realismo racial y el determinismo biológico son considerados discurso de odio.

Un realismo saludable sobre las mujeres es una forma de que los hombres se emancipen de la tiranía de las mujeres (madres, docentes, novias) en una sociedad cada vez más dominada por las mujeres.

Las mujeres afirman que esa supuesta “misoginia” es opresiva para las mujeres. Pero la verdadera razón por la que se oponen es que es liberador para los hombres.

El personaje de Maggie Gyllenhaal acaba de terminar una breve estadía en un hospital psiquiátrico. Sin ninguna razón aparente, ella es una de esas mujeres que se corta a sí misma, y ​​accidentalmente se cortó demasiado profundo, dando a sus padres la impresión de que se estaba suicidando. (Los personajes de los padres son, por cierto, 100% de cartón, el guion, la actuación y la dirección son totalmente superficiales). Una vez liberada, decide buscar un trabajo y es contratada por el abogado interpretado por James Spader para ser su secretaria.

Estamos al tanto de algo inusual cuando vemos que Spader tiene un letrero afuera de su oficina que dice “Se busca Secretaria”, que puede iluminar como un letrero de vacante de un hotel. (Utilizaré los nombres de los actores en lugar de los personajes porque los personajes fueron tan poco conscientes de que nunca conservé sus nombres, y no me importa lo suficiente como para pasar dos minutos haciendo una búsqueda en Google para buscarlos).

Pronto descubrimos el problema con Spader. Él es un malvado jefe. Y es un malvado jefe porque, sin ninguna razón aparente, es un sádico sexual.

Maggie Gyllenhaal, sin embargo, no se distancia de este tipo, porque ella descubre que ella es una masoquista sexual.

Pronto comienza a cometer “errores” intencionales, por lo que Spader la castigará.

Resulta que su comportamiento de andarse cortando fue sólo un ensayo para esta iniciación sexual.

Pero, sin razón aparente, Spader comienza a sentirse culpable por sus deseos e intenta alejarla. Ella se niega alejarse e insiste en su atracción por Spader.

Maggie Gyllenhaal se planta en su oficina y se declara en huelga de hambre. Después de unos días, sin razón aparente, Spader cede. Como un príncipe en un cuento de hadas, la lleva a su castillo, donde viven felices para siempre. Con látigos y cadenas.

Mientras que su jefe la está azotando, Gyllenhaal está buscando una relación con un chico dulce, suave, débil, emasculado, barbudo y moderno que realmente la ama. Pero él es demasiado amable. Ella quiere que él la azote, y él no entiende la indirecta. Finalmente, tienen relaciones sexuales. Su actuación es tan débil y gentil que parecen una pareja de 80 años teniendo sexo con artritis.

Cuando el tipo acaba, dice: “Espero no haberte lastimado”.

Esa fue una de las tres veces que encontré esta película realmente divertida.

Cuando Spader la deja, Gyllenhaal regresa con el cobarde y busca calentarlo para luego lo botarlo cruelmente cuando recupera su relación con Spader. Pobre zoquete. Él creía todo lo que nuestra cultura feminizada le decía acerca de cómo ser un hombre, y terminó siendo una completa mentira.

La mujer más pasiva y masoquista siempre saca el sádico del hombre moderno feminizado y débil.

Al principio encontré esta película interesante y ocasionalmente divertida. Pero cuando me di cuenta de qué se trataba realmente, empecé a odiarla. Por una razón, por debajo de su estilo pretencioso, artístico y sus débiles intentos de humor oscuro y poco convencional, ésta es una cinta sermoneadora y moralista.

¿Cuál es la moraleja?

Tolerancia, por supuesto. La mayoría de las personas considera que el sado-masoquismo es perturbador. Pero en esta película, se nos muestra que puede ser un tipo de relación hermosa y amorosa que satisfaga las necesidades psicológicas más profundas de algunas personas. Entonces, ¿quiénes somos para dejar que nuestros prejuicios obsoletos se interpongan en el camino de algo tan encantador?  Bla, bla, bla… Ya basta.

Como director Shainberg es, francamente, patético. Incapaz de reconocer un buen guión, desarrollar personajes tridimensionales o convencer a los actores talentosos de actuaciones convincentes, simplemente recurre a los mismos cansados ​​clichés de transgresión y emancipación, esperando que las personas convencionales pasen por alto su incompetencia porque su corazón está en cierto lugar.

La reacción feminista a la cinta “La Secretaria” es irónica, ya que tanto ellos como Shainberg realmente tienen la misma agenda: La destrucción de las relaciones sexuales normales y saludables al exaltar las relaciones patológicas.

Pero Shainberg no pudo calcular la perversidad infinita de las feministas. Verán, la gente normal encuentra al sado-masoquismo perturbador porque parece exagerado y extremo y por lo tanto no saludable. Es por eso que Shainberg es un proxeneta.

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Maggie Gyllenhaal, una sumisa poco atractiva, fea que no despierta nada

Las feministas, sin embargo, se oponen al sado-masoquismo porque es solo una exageración del intercambio heterosexual normal, en el que los hombres son activos y las mujeres pasivas, los hombres dominantes y las mujeres sumisas, los hombres sádicos y las mujeres masoquistas. En resumen, la celebración de la perversión de Shainberg hizo caer la ira de las feministas porque todavía huele demasiado a la heterosexualidad saludable.

El alboroto sobre “La Secretaria” ilustra una verdad importante sobre los destructores de cultura: Vistos en forma aislada, los destructores de cultura a veces parecen estar moviéndose en direcciones diferentes y trabajando en objetivos cruzados. Pero lo mismo se puede decir de un tornado. Si aíslas diferentes partes, algunas se moverán en diferentes direcciones, algunas hacia el norte y algunas hacia el sur, algunas hacia el este y otras hacia el oeste. Pero cuando das un paso atrás y observas el todo, ves que es una fuerza destructiva única y unificada. Y se dirige directamente hacia nosotros.

Ciertamente hay algo sensual y erótico en todas las relaciones, la ropa íntima, los trajes, los zapatos de cuero, los tacones y las medias de malla, la sexualidad monógama sana, segura y consensual es uno de los pilares con los cuales podemos procrear y asegurar el futuro de nuestra raza al crear una familia forjada en el amor. Y es por ello que en Uniendo Puntos tocamos temas como éste. La extrema derecha no es para nada puritana. De hecho la extrema derecha es de las corrientes políticas más eróticas, sensuales y poderosamente afrodisíacas que existen, a diferencia de la izquierda, las parejas heterosexuales de derecha no hacemos un espectáculo de nuestra sexualidad en la feria de la calle Folsom de San Francisco

Es falsa la idea de que la derecha en lo que lo sexual se refiere carece de imaginación y erotismo, las prácticas sexuales en seres humanos, parafilias, fetiches y afines no ven distinción política, lo que varía en la esfera de la sexualidad entre derecha e izquierda no es si unos prefieren la posición del misionero y otros prefieren follar salvajemente en cuatro patas.
Lo que varía es la capacidad de unos de hacer del comportamiento sexual humano un espectáculo con respecto a quienes no lo hacen tan frecuentemente.

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Bree Van de Kamp, una republicana hot, sexy e irresistible

En la telenovela de ABC Desperate Housewives, el personaje de Bree Van de Kamp es un ama de casa conservadora de collar de perlas y cuello de tortuga, incapaz de usar escotes, que pasa penurias en su vida sexual porque tiene un marido que le gusta el sadomasoquismo y a ella no y por ello su relación matrimonial comienza a fenecer.
El personaje de Bree enviuda y ella se consigue una nueva pareja, a la que en un momento de conversación sobre sexo oral, ella le contesta “Yo no hago eso porque soy republicana”. Evidentemente los escritores de ese show querían hacer de ese personaje un estereotipo exagerado del ama de casa republicana en lo que al sexo se refiere.

Pero se pasaron de la raya e hicieron de ese personaje en su arco narrativo algo distinto. Si hubiesen querido ser chistosos, Bree le hubiese contestado a su novio cuando le pide sexo oral “Oye yo soy republicana, déjame hacerte un striptease primero”.

¿Hacer el amor salvaje y apasionadamente? Si.
¿Normalizar las relaciones sexuales patológicas? No.

6 de 10.

 

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