5 cosas que debemos saber sobre el veto de Facebook, YouTube y Apple a Alex Jones e Infowars

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Globalists beware!

El día de hoy YouTube, Apple y Facebook decidieron vetar al canal de Alex Jones de su parrilla de circulación, eliminando la posibilidad de financiarse, difundir ideas, compartir opiniones y entrevistas citando que Jones y su grupo violaron las (((normas de conducta))) de esos respectivos sitios.
No puedo sino sentir empatía por Alex Jones ya que me he visto en las mismas circunstancias en Twitter y Facebook cuando por difundir ideas que son contraculturales al status quo izquierdista imperante he visto que se me han cerrado hasta por sesenta días mis plataformas de comunicación para con mis seguidores.

Esto realmente constituye otro ataque la forma más light de derecha nacionalista que existe y es muestra de lo que (((gente))) como la que maneja Google, Apple y Facebook está dispuesta a hacer para acallar a todo tipo de manifestación pública de afirmación grupal que no sea la kosher, la permitida. Poco tenía Alex Jones que ver con gente como el difamado Ku Klux Klan, los nacionalistas identitarios de extrema derecha de todas partes de Europa y América y demás grupos totalmente vetados de expresar su imperativo moral de existir. Por el contrario, Alex Jones es el tipo de persona que es un proponente de una variante de nacionalismo que es el nacionalismo cívico, muy críticado por gente que tiene una concepción etnonacionalista de su patria.

Resulta paradójico que Jones, un arduo defensor de Israel sea vetado por los miembros de la tribu. Quizá esa sea su píldora roja para que se de cuenta de que a quienes defiende con tanta vehemencia son proponentes de un etnonacionalismo más duro, más radical y mucho más poderoso hoy en día que todos los tanques, aviones  y fusiles de repetición fabricados por las potencias del Eje entre 1939 y 1945.

Es por ello que hoy os traigo X problemas con el veto de Facebook, YouTube y Apple a los podcasts y canales de Alex Jones.

Alex Jones es un nacionalista cívico.

Existen contextos en los cuales la diversidad es buena, por ejemplo, que puedas escoger entre distintas marcas, diversidad de opiniones políticas, diversidad académica, y una diversidad de puntos de vista en jurados que entregan premios o deciden casos en cortes penales.
Pero en el contexto de la política contemporánea, diversidad implica algo muy específico, implica la integración de distintas razas, grupos étnicos, mujeres, grupos religiosos y colectivos de preferncia sexual distinta a la heteronormativa en la sociedad y las instituciones que tradicionalmente las han excluido.
Es obvio que podemos imaginar una sociedad sin diversidad racial y étnica, pero no podemos imaginar una sociedad sin hombres y mujeres, y uno puede, sin embargo imaginar una sociedad en la cual los hombres y las mujeres tienen reinos y roles distintos.

Alex Jones cae en una trampa montada por cierto (((demográfico))) al proponer que Estados Unidos primero para los estadounidenses y que todos podemos ser estadounidenses si emigramos a ese país de forma legal y adoptamos sus valores, cultura y formas de vida. Pero los que se han comido esa manzana envenenada saben que el multiculturalismo, multirracialismo, feminismo, el colectivo LGBTHIV y sus agendas constituyen el grueso de lo que es la diversidad hoy en día. Los que promueven esa diversidad poco les importa la diversidad de opiniones y la libertad de elección (yo mismo he sido perseguido por opinar, el de Jones, el Tim Robinson, etc.).

La idea nacionalista cívica es básicamente una manzana envenenada que propone que podemos crear una sociedad unificada y en armonía compuesta de distintos grupos de personas si los asimilamos en un lenguaje común y un sistema de valores. Los nacionalistas cívicos como Jones, Paul Joseph Watson, Owen Shroyer y David Knight se aferran a la idea de la asimilación, porque sin ella tendrían que romper el tabú temido del que son acusados y vetados hoy, esa palabra versátil para la izquierda que se conoce como “racismo”.

El nacionalismo cívico es una religión secular de la modernidad.

En el pasado a todos se nos exigía que tuviéramos algún tipo de religión, en especial a los ambiciosos y poderosos – Cristóbal Colón mostró su fe a los Reyes Católicos de España para financiar sus viajes en búsqueda de una nueva ruta hacia las Indias, topándose con las Islas Caribeñas y el Continente Americano, los Reyes mostraban su fe hacia Dios, los plebeyos pagaban tributo a su fe con el diezmo, etc. Pero hoy en día la gente compite para ofrecer loas y alabanzas desde lo más profundo de sus creencias a la fe del Dios de la diversidad, en los Estados Unidos las minorías proponentes de esta idea dicen que la “diversidad es la fortaleza más grande de América.

Alex Jones y los conservadores no conservan nada bajo la idea del nacionalismo cívico

Siempre me resulta doloroso ver cómo los conservadores republicanos norteamericanos se ponen la soga al cuello tratando de defender la civilización occidental sin tener que hacer referencias al realismo racial. Por una parte, Jones y su grupo dicen que la Civilización Occidental es la mejor, que hay culturas que son mejores que otras, y que siempre ha sido así. Por otra parta dicen que todos somos iguales bajo la misma piel, y que cualquier persona puede ser Occidental.
No puedes tener la torta y comértela también. O las cosas son blancas o son negras (pun intended) no hay escalas de grises en este tipo de asuntos.

La civilización occidental hasta hace poco era el producto de gente blanca de descendencia europea. Los profesores posmodernos de la izquierda revolucionaria de los sesenta le metieron a la gente las ideas marxistas culturales de que la civilización occidental es cruel, opresora, delincuencial, esclavista, maldita y deleznable.
Si partimos de la idea de que la única raza es la raza humana, una cuestión incidental, entonces tenemos que cuestionar la data existente que explica por que otras civilizaciones que no son blancas han igualado a la civilización occidental sin primero emularlas.

Alex Jones y su grupo no son nacionalistas blancos ni supremacistas blancos

La acusación sin basamentos de que Alex Jones y su grupo son supremacistas tiene dos aspectos que yerran en su aplicación metapolítica para justificar su veto en las distintas plataformas digitales de Apple, YouTube y Facebook.
Ni Infowars (el portal de Alex Jones) ni nadie en él considera que los blancos anglosajones protestantes quieran mandar sobre otros grupos que conviven en los EEUU.

Ciertamente Paul Joseph Watson, Owen Shroyer, Alex Jones y David Knight consideran que hay culturas que son mejores que otras, están orgullosos de su herencia y tienen razones para tenerlas, vienen de países como EEUU y Gran Bretaña, quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial y son los mayores productores de tecnología y avances en la historia de la humanidad. Los avances de esta civilización en comparación a  otras es la razón por la cual el tercer mundo quiere inundar EEUU y Europa.

Jones y su grupo no se disculpan por su imperativo moral de existir y están orgullosos de ser quienes son, y ese es su pecado mortal ante la religión secular de la diversidad.

 Alex Jones forma parte de un grupo paraguas de ideas contraculturales

La derecha alternativa, a la que Jones no pertenece y erradamente lo colocan en ella junto con Milo Yiannopoulos y Paul Joseph Watson pertenecen a un grupo paraguas de tendencias ideológicas que rechazan el conservadurismo mainstream norteamericano.

Alex Jones llama fascistas a los que se oponen a él y viceversa.

Ya que la definición de fascismo es tan amplia y volátil gracias a que los académicos de izquierdas se han empeñado durante más de setenta años en transformarla en una término paraguas que describa todo en lo que ellos no creen. Los académicos medianamente serios han tratado de definirlo por sus procederes, y la izquierda y la derecha liberal no logran ponerse de acuerdo en que cosa es fascista y que no.

Para otra entrada habré de explicar por que el fascismo es el gran reconciliador entre distintas hebras de la sociedad, pero he de decir en este post sobre la censura a Alex Jones que es ridículo acusar a Jones de fascista y es una mediocridad intelectual de su parte y de parte de su grupo acusar de fascistas a sus oponentes.

Conclusiones

Con Jones fuera de circulación de portales como Apple, Facebook y YouTube se silencian voces que tienen el derecho a expresarse, se condena al ostracismo digital a sus seguidores y se concatena aun más la noción de que el sistema imperante de ideas que gobiernan los espacios cívicos los gobierna la izquierda.
La izquierda es el establishment, es el status quo y son aburridos, nada edgy y simplemente se han vuelto una suerte de puritanos degenerados con posturas acomodaticias ante distintas situaciones. No existe nada tan contracultural como ser de derechas hoy en día porque la izquierda tiene medio siglo dictando las normas de gobernanza cultural de los espacios cívicos.

Todos podemos ser Alex Jones en algún momento.

 

Un pensamiento en “5 cosas que debemos saber sobre el veto de Facebook, YouTube y Apple a Alex Jones e Infowars

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