The Handmaid’s Tale: Un review de Uniendo Puntos. Segunda Temporada

 

handmaidLa primera temporada de The Handmaid’s Tale está basada en un libro homónimo que es una fantasía semi pornográfica de violaciones a lo Cincuenta Sombras de Grey y una visión alarmista del declive de las tasas de fertilidad de la mujer blanca de clase alta e inteligente. El hecho de que el libro haya sido publicado en 1985, después de la invención de la píldora anticonceptiva, la (((revolución sexual))) y la revolución de los divorcios le da fortaleza a esta interpretación.

Yo hice un review de la primera temporada que puedes leer aquí.

En el libro no hay ninguna secuela, Offred es una mujer sumisa que se deja hacer todo. Así que la segunda temporada tiene licencia para ir en cualquier dirección, y eso es precisamente lo que hace. La segunda temporada continúa exactamente donde terminó la primera con el estándar al que nos acostumbraron: Uno de terror psicosexual, con escenas que parecen gustarle al público feminista que disfruta de este tipo de atrocidades fílmicas.

Las Handmaids, usando una brida de regaño son amenazadas con ser ahorcadas en un Fenway Park post-apocalíptico. No las cuelgan, porque eso concluiría la serie pero no divaguemos…

Antes de proceder, debo aclarar que todas las obras de cultura pop feminista, desde la octava entrega de Star Wars hasta cualquier obra de arte feminista transgresora apestan, porque la naturaleza de lo heroico se ha perdido

No hay forma de evadir algo que es inherentemente malo, escuchar un monólogo de Sarah Silvermann, o de Amy Schumer es casi tan vomitivo como la segunda temporada de The Handmaid’s tale. La comedia feminista no es chistosa, la pintura feminista no es hermosa, las políticas feministas no tienen idea real alguna sobre los problemas de sus naciones, y las historias feministas no tienen la capacidad real de ver todos los lados de un problema cualquiera que éste sea.
Las obras culturales feministas no están al tanto de sí mismas o son autoreflexivas. La segunda temporada es una fantasía de violación con bondage a lo kink.com que pretende hablarnos sobre el (((empoderamiento femenino))).

Toda vez que la segunda temporada es una historia feminista con todos los problemas anteriormente descritos, tiene algunas cosas excelentes, la cinematografía es llevada a cabo por Colin Watkinson y es de primera. Por ejemplo cuando nuestra heroína se va a los bosques nevados de Nueva Inglaterra, sólo hay un juego de huellas tras ella. Los sets, platós e iluminación son excelentes. El mundo creado por los productores está repleto de rituales culturales peculiares que vale la pena analizar y que son dignos de estudio, tantos como los rituales illuminati de Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick.
Tenemos una escena de un funeral para unas Handmaids que murieron muy bien hecho así como una boda grupal, e incluso un ritual de unión entre Offred y Serena Waterford para celebrar su embarazo.

Para un cerdo machista heteropatriarcal y observadoramente obsesivo con el acento de los actores, pude notar que los acentos usados por los actores en la serie son canadienses, no de Nueva Inglaterra. Eso me causó ruido, debo confesar.

Pese a lo mala que es la segunda temporada, hay un buen arco narrativo que exploran la realidad fuera del dogma feminista que existe dentro de esta serie. Cuando Offred, interpretada por Elisabeth Moss intenta escapar, se convierte en un objeto, una damisela en aprietos ayudada en su entereza por hombres (el único momento de autorrealización de toda la maldita temporada). La vida adúltera de güircha de Offred en la época previa a la República de Gilead también nos es retratado.

El adulterio es doloroso.

La historia de por que la rival de Offred, la guapísima Serena Waterford, interpretada por Yvonne Strahovski es estéril nos es contada: La Sra. Waterford es una activista política fiel a la causa de su marido de forma incondicional y tras un discurso es herida de bala en el abdomen, dejándola estéril.
Resulta interesante que los procederes comunistas/Antifas de sabotear mitines de derecha han hecho su impronta en los (((productores))).

Hay una escena de particular atención que no es más que un homenaje a la cinta sadomasoquista “La Secretaria” con Maggie Gyllenhaal en la cual Serena es azotada por su marido frente a Offred, de nuevo la fantasía feminista de explotación sexual está siendo empujada duramente por los productores, los mismos que condenan a Harvey Weinstein, a la Manada Española, o a Kevin Spacey, mientras glorifican el sadomasoquismo y las relaciones anormales de abuso de poder en la cultura pop.

Aparte de la fantasía feminista de violaciones sadomasoquistas esta serie es pornografía opresora para la coalición LGBTHIV de izquierdas: Se persigue a los homosexuales, se les ejecuta y sus cadáveres son expuestos en plazas públicas para que todo el mundo los vea (#goals), los disidentes huyen a la super progre Canadá, y podemos ver lo terribles que son “Las Colonias”, esas zonas en las que la contaminación ambiental es abominable y a donde mandan a los degenerados a sufrir una muerte lenta y dolorosa. Como les dije, la cinematografía de la serie es excelente, y me recuerda escenas de la muerte negra.

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El Triunfo de la Muerte, por Bruegel.

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Como la impronta de la (((élite hostil))) a Occidente no podía faltar, hay una escena en la que vemos a unos judíos hablando en hebreo en las colonias mientras hay una ceremonia matrimonial con el liderazgo opresor de la República de Gilead mientras cantan “Adelante Soldados Cristianos”. Está claro que esto es un guiño a la mercadotecnia del Holocausto y esa forma de ver la historia por parte de los judíos.
También podemos ver muchos matrimonios interraciales y amistades que son retratadas como naturales en lugar de ser las relaciones llevadas a la fuerza que en realidad son.

La segunda temporada es una obra propagandística metapolítica decepcionante para la coalición demócrata calculada justo a tiempo para las elecciones de diputados de los EEUU, ya saben chicas, Trump es malo y Melania no está buena ni tiene buen sentido de la moda… yeah, right…

Una cosa que noté de esta temporada es que las relaciones heterosexuales son retratadas como carentes de amor, trastornadas y opresivas mientras que las relaciones homosexuales son puro erotismo, pasión y furia.

La política está aguas abajo de la cultura.

El arte sigue los cambios culturales. La revolución del divorcio ha marcado y cicatrizado a mucha gente así que los creadores de la cultura han desplegado sus traumas de la infancia. Sin embargo, aquí también hay un problema. Los matrimonios homosexuales todavía son una cosa nueva, así que los datos que tenemos de ellos todavía nos están llegando a las manos, pero es probable que sean incluso más inestables que los matrimonios heterosexuales ya que es bien sabida y documentada la promiscuidad en el colectivo LGBTHIV.

Es decepcionante el cómo el matrimonio arreglado entre Nick, interpretado por Max Minghella y Eden, interpretada por Sydney Sweeney se desarrolla. Me pregunto si un matrimonio arreglado por el Estado pero en realidad organizado por un par de viejas conspiradoreas es mejor que la escena actual en la cual las parejas se tienen que conocer. Sospecho que los matrimonios arreglados por tías y madres frígidas no pueden ser peores que la forma en la cual ahora tenemos que elegir y encontrar pareja.

He de penetrar (pun intended) en cómo la segunda temproada de The Handmaid’s Tale toca el tema de la violación en contraposición a cómo se dan las violaciones en realidad. En el show, una de las Handmaids le pega una patada a un comandante después de que colapsa producto de un infarto de miocardio post-coital (Debió haber sido buen polvo la tipa, ¿eh?). Aquí vemos cómo la víctima obtiene retribución y venganza sobre su victimario de forma casi instantánea. En el mundo real, el movimiento feminista se basa en resentimiento, no racionalidad, así que los castigados en relación a los culpables no están debidamente conectados. El movimiento feminista ignora el problema de las violaciones perpetradas por atletas negros, pero imagina violaciones ficticias perpetradas por hombres blancos. Tampoco hace mención de la epidemia de violaciones que ocurren en Suecia y Alemania gracias a la invasión de refugiados.

Recuerdo el discurso de “Nasty Woman” de Ashley Judd en la marcha de las mujeres de 2016 como un ejemplo interesante de resentimiento feminista mal dirigido. Judd estaba protestando implícitamente la victoria blanca de Trump sobre Hillary, pero el hombre que la violó fue el fanboy de los Clinton, y bien conocido por los lectores de esta web (((Harvey Weinstein))).

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She knew

En resumidas cuentas, la segunda temporada de The Handmaid’s Tale es una gran decepción, si uno ha de retratar porno opresor para los demócratas, entonces no estás haciendo nada realmente significativo. Es algo así como los productos culturales del movimiento evangélico. En lugar de buscar crear grandes historias, canciones, obras, etc. El arte debe de alguna manera convertirse en una obra propagandística al servicio de unos serviles aduladores a una causa política, y el resultado es que toda la trama, con la excepción de la cinematografía y la belleza de Yvonne Strahovski.
Si nos ponemos a ver la segunda temporada de esta serie luce más como meter en una licuadora Take back the night con Brokeback Mountain.
Ya veremos que nos envía la tercera temporada.

-El autor es un machista opresor heteropatriarcal.

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