¿Dónde estarían los liberales de no ser por Karl Marx?

Los liberales no existirían porque sólo producen críticas a la obra fantasiosa y pseudocientífica de Marx, es por eso que ellos también son fantasiosos y pseudocientíficos. Verdad inconveniente.

Últimamente los liberales andan sueltos en Venezuela.

Esta estirpe de capitalistas ha prosperado bastante gracias a la acción de centros de estudios como CEDICE, que anda sacando memes e historias de instagram sobre tipos como Murray Rothbard y Ludwig von Mises.

Por otra parte un venezolano fue recientemente electo como presidente de la Federación Internacional de Juventudes Liberales, posiblemente porque organizaciones como esa les gusta llenar cuotas de diversidad. (Basta con ver su foto)

En radio y televisión podemos notar con frecuencia mayor presencia de activistas en pro de ideas de libertad.

Personalmente no guardo muchas cosas en contra de esta variante laxa de ver a la derecha, lectores asiduos de mi blog saben que yo critico a los liberales porque yerran en cuestiones de hecho.

Lo cual me lleva a preguntarme si los liberales podrían existir sin Marx…

Yo pienso que los liberales no existirían sin Marx

Los (((liberales))) son sólo marxistas de propiedades en común.

Mientras haya mercado para el Estado, el Estado existirá

Estos (((personajes))) se equivocan a cada rato, a propósito y siempre con el mismo error en mayores o menores grados. Los liberales anárquicos buscan la abolición del estado (al igual que los comunistas), esas ideas proceden de un mismo tronco de un árbol con ciertas (((raíces))), si se desea eliminar al estado, se debe eliminar el mercado para que el mercado exista.

Y desear que esto suceda es meramente una puerilidad propia de adolescentes encerrados en las casas de sus padres con mucho internet y demasiada acceso a pornografía literaria y audiovisual.

El poder judicial occidental como lo entendemos ha tenido la capacidad de evolucionar en todos los rincones de Occidente y ha logrado suprimir los espirales sin fin de retaliación, venganza y barbarie entre individuos, tribus, familias, clanes al estandarizar los castigos y prohibir futuros espirales de violencia.

La universalidad de este hecho histórico contradice todo dogma (((libertario))) sobre la naturaleza de los hombres, el estado del hombre y el proceso de la resolución de conflictos.

Si se desea eliminar el mercado para que el Estado exista, se debe eliminar la demanda para la agresión y se debe eliminar la necesidad de venganza, justicia y retaliación.

Los estados existen con el fin de asegurar varias cosas.

Por una parte, se delimita el lugar en la tierra en dónde vamos a vivir y ese será el sitio en el cual nuestra raza, tribu, clan, estirpe, nación y estado se desarrollará, explotará sus recursos, los transformará en bienes y servicios con los que podrá cooperar con otras razas, tribus, clanes, estirpes, naciones y estados por intercambios asegurables, garantizados, libres de exterioridades negativas como el fraude, el parasitismo y el robo para así prosperar y crear una situación de ganar-ganar.

Por otra parte los estados administran justicia por medio de la gobernanza, lo cual garantiza que los conflictos que puedan surgir entre dos o más partes sobre la transferencia de los derechos de propiedad puedan resolverse por medio del testimonio para encontrar la verdad. De tal forma no andamos como salvajes matándonos los unos a los otros cuando tenemos una discusión.

Estas características hacen única a la civilización occidental, fueron las cosas a las que Marx más le molestaron, y fueron las cosas en las que él y sus discípulos herederos de un pseudo-racionalismo científico de más de dos siglos de mentiras han ido empujando en su narrativa.

Ciertamente gracias a Marx es que los liberales generan todas sus argumentaciones. De no ser por el judío flojo de Tréveris, los liberales no tendrían argumentos propios y se decantarían por otras vertientes de la derecha.

Al igual que los comunistas, los liberales quieren eliminar al Estado o en su mejor forma reducirlo lo más posible y limitar sus funciones al máximo, bajo la falsa premisa de que todas las actividades humanas, eso que ellos llamaron (((“la acción humana”))) pueden ser ejecutadas tanto por particulares como por privados.

Esto quiere decir que se puede evitar que un hombre sea violento para con su semejante y que ellos mismos se provean medios para la resolución de disputas que aseguren que dicho conflicto no terminará siendo una sangrienta espiral de violencia y agresión vengativa sin fin.

Es cierto que la mayoría de las personas nunca están contentas con los fallos y dictámenes de las diversas cortes y tribunales, y les da miedo la capacidad de castigo de los jueces.

Si nuestros sistemas legales en vez de resolver conflictos crean más conflictos porque ponen a los jueces a pelear entre sí por cuotas de poder en cuanto a la toma de desiciones, su capacidad de ser un ente imparcial que pone en justa medida el poder para resolver conflictos como aseguradores queda severamente restringido.

Eso implica entonces no estamos en presencia de un sistema de justicia sino que hemos degenerado nuestro sistema judicial en aseguradores con conflictos personales y no guiados por la ley.

Los jueces que tienen conflictos entre tribus judiciales son más peligrosos que delincuentes individuales, rencillas familiares y conflictos tribales porque buscan lucrarse de ese tipo de actividades. Basta con ver al Tribunal Supremo de Justicia venezolano y la ralea de bandidos que lo componen.

Todas las organizaciones buscan dominar, (crear monopolios) y ejercer su supremacía como parte de una estrategia evolutiva grupal para asegurar la perpetuidad de su raza, tribu, clan, estirpe, nación y estado. Lo que los liberales llaman “colectivismo”  no es más que la negación de que los hombres nos agrupamos con lo que nos es similar para distinguirnos. Las ideas de derecha son ideas de que la desigualdad es buena, deseable y positiva.

De allí es que todos los Estados se originan sin importar su tamaño: Son entes que aseguran la existencia de monopolios en última instancia para frenar a otros estados.

Esta es la narrativa histórica que contrarresta el dogma propiedad privada-vs-marxismo y el dogma propiedad comunal-vs-marxismo (((liberalismo))).

Esto es una verdad que incomoda. Lo sé.

No hay ningún tipo de teoría libertaria que yo conozca previa al siglo XX y el advenimiento del marxismo, si bien han habido libertinos y anarquistas, esa es otra historia.

Los movimientos occidentales en pro de la libertad buscaron preservar la idea de que los contratos son pactos cuya sacralización debe permanecer incólume pero nunca denunciaron los bienes comunes.

Los liberales clásicos no conocieron a Marx, y proponían una aristocracia para todos.

Los liberales clásicos como Bastiat, de quien se ha escrito en este blog, fueron un movimiento que tenía más que ver con los bienes comunes.
En lugar de privatizar para la nobleza con el fin de lograr la paridad de los plebeyos, lo que los liberales clásicos proponían era que el plebeyo y la nobleza se midieran en términos de justicia con los mismos árbitros para resolución de conflictos.
A su vez, los liberales clásicos formularon ideas novedosas y todavía vigentes sobre la teoría del poder adquisitivo entre nobles y plebeyos. Esto quiere decir que un granjero se pudiera comprar con el fruto de su trabajo la misma tela que su Rey si así lo deseaba.
Los liberales clásicos buscaron mejorar las condiciones de las clases inferiores sin tener que rebajar a las élites gobernantes a espirales de miseria sin fin.

Los movimientos liberales occidentales llegaron a su pico bajo las ideas que Thomas Jefferson desarrollo con base al derecho natural de “Vida, Libertad y Propiedad”. Que los hombres tenemos  esos tres derechos básicos, y que todo el derecho gira en torno a esas tres premisas. Es por ello que el republicanismo implica el deber cívico de ayudar al estado y resistir la corrupción del monarquismo que deriva en tiranía y de la aristocracia que deriva en oligarquías.

Los valores Jeffersonianos de la república que el visualizó como modelo cuando se llevan a el cómo se manejan los partidos políticos, es el deber del ciudadano votar.
Los ciudadanos entienden que el gobierno es una necesidad peligrosa para el establecimiento de una entidad que genere gobernanza y pueda garantizar los derechos de vida, libertad y propiedad. Por lo que la ciudadanía tiene el imperativo moral de vigilar con cautela la acción del gobierno.

Los liberales que surgieron a la postre se dejaron arrastrar por un pseudoracionalismo científico que en vez de enseñar y educar a los ciudadanos se empeñó en criticar a Marx, replantear sus teorías y hablar de conceptos abstractos de libertad.
Es probable que si agarras a un liberal fuera de base y le preguntes que entiende por libertad no sepa definirlo muy bien y te hable de cómo tienes derecho a tener un pedazo de tierra, cultivarla con marihuana y tener una pistola para defender ese pedazo de tierra sólo porque puedes y nadie te pueda criticar tus acciones personales.

La libertad va mucho más allá que eso. La capacidad de elegir que cultivas y que le metes a tu cuerpo no sólo afecta la dimensión material sino que también modifica la dimensión espiritual. De acuerdo con sus elecciones un hombre puede volverse más o menos libre, puede ser más o menos feliz.

Si la libertad para los marxistas se reduce a lo que puedas tener y que todos tengamos lo mismo, la libertad para los liberales se reduce a que todos tengamos las mismas oportunidades de competir por cosas de origen material que supuestamente nos harán sentir mejor en cuanto a la jerarquía de las necesidades de las que alguna vez nos habló Abraham Maslow.

Habrá algún liberal que se quiera pasar de listo conmigo y me arguya que la libertad es la capacidad de elegir acuerdo con la razón y que lo que tienes como posesión material son sólo consecuencias de esas elecciones. Pero de lo que no se da cuenta es que estaría traicionando su propio credo liberal para ganar una discusión.

Marx reformuló la historia judía de “lo no querido” como una verdad universal, y buscó dibujar a la aristocracia como una élite opresora en vez de domadora y defensora de las clases bajas, hecho que después sería continuado por la Escuela de Fránfort.

La idea de la lucha de clases como aquella de opresión en vez de domesticación permitió buscar una revolución contra la aristocracia y la inversión del orden aristocrático. Y busco hacerlo al privar a la aristocracia de su propiedad para domesticarla.

Lo que hizo Murray Rothbard fue meramente un cambio de estrategia, propuso una ética de guetos que busca privar a la aristocracia de sus bienes y que los defensores de sus ideas se queden con sus propiedades privadas. Esta idea llevada adelante por un miembro de la tribu, que al igual que Marx, en su afán de llevar adelante una agenda racial étnica que es hostil a Occidente por cuanto la Civilización Occidental fue capaz de lograr algo que ninguna otra ha podido: La construcción de un sistema de bienes.

Yo pienso que así como Marx y Rothbard, están otros tipos que por medio de argumentos enredados, han contribuido al desarrollo de una ética de guetos pseudoracionalista que ha sumido a la humanidad en una segunda edad del oscurantismo.

Los liberales no operan por razón, operan por intuición

Todos los liberales intuyen que la civilización occidental debe ser depredada, no por una revolución proletaria, sino por la disolución de nuestra capacidad de construir bienes en un sistema que garantiza nuestros derechos de propiedad al imponernos a las élites aristocráticas que tenemos el imperativo moral de existir, procrear, conquistar, dominar la tierra toda una serie de costos que ellos no estarían dispuestos a pagar.

Esa forma de pseudoracionalismo rothbardiano es chantajista y no genera incentivos para que los hombres cooperemos entre nosotros.

La criminalidad inherente a la ética de Murray Rothbard

Los liberales se equivocaron en asuntos de privatización. La diferencia entre bienes públicos y privados subyace en que los dueños pueden consumir sus bienes particulares y no los públicos. Mientras que nadie puede consumir los públicos independientemente de si se contribuyó con su creación y mantenimiento o no.

En lugar de esto, es el mercado en sí mismo el que se beneficia de ciertas exterioridades que genera la producción de bienes y servicios.

Así que si es la propiedad privada la que prohibe a otros el consumo y los bienes públicos prohiben a todo el mundo su consumo (por consumo me refiero a cualquier tipo de transacción que implique transferencia de derechos sobre su propiedad).
Mientras que la competencia dentro de los mercados crean incentivos para producir bienes y servicios de carácter privado, la competitividad para la creación de bienes y servicios públicos genera desinterés en ese tipo de inversiones.
¿Por que? Pues porque el hombre le tiene aversión a la pérdida de su patrimonio. Dado que los bienes producen beneficios sólo por su exterioridad y no por el valor intrínseco, deben ser libres de poder ser privatizados para poder proveer incentivos para crearlos.

La solución libertaria es tonta: Fue hacer de los bienes o imposibles de producir debido al desinterés, o crear medios para la extracción de la exterioridades sin contribuir nada a la producción. Esta vía de sólo dos dimensiones es problemática en cuestiones prácticas de aplicación ya que la única forma de crear propiedad privada es con una milicia o con un ejército organizado en torno a un ente político administrativo.

La respuesta a la cuestión de la ética rothbardiana subyace entonces en incrementar la disponibilidad de incentivos para la producción privada de bienes como un símbolo de estatus que duren más allá de la vida natural de los individuos, y que puedan ser heredados por su progenie. Y aumentar la proporción de bienes que puedan ser creados por el mercado público de producción que esté libre de alguna forma privatizadora.

El problema con el principio de la no agresión

El principio de no agresión liberal es una gran falacia porque no es un incentivo suficientemente bueno para la creación y el sostén de un gobierno voluntario ya que los costos de transacción son suficientes como para exigir que el autoritarismo sea una forma de suprimir la retaliación.

El principio de no agresión no es una base suficiente para el descubrimiento del derecho y no puede producir un ente político anárquico (sociedad civil), por su parte las sociedades aristocráticas son superiores porque proveen las bases suficientes para que el derecho se descubra y exista.

El problema entonces con el principio de la no agresión pasa a ser la ley y no la creencia.

Si bien es cierto que la agresión es un acto inmoral y es cierto que para que los hombres cooperemos racionalmente la agresión debe ser ilegal. Dicha formulación está incompleta por cuanto todos intuimos que la agresión es mala y casi todos diferimos en lo que alguien pueda o no agredir.

No estoy diciendo que la agresión no sea inmoral. Que quede bien claro.
En términos de propiedad, lo inmoral significa la violación de los límites de la cooperación racional al imponerle costos a otros que eliminan los incentivos para la cooperación, generando incentivos para vengarse y atacar.

La única forma de eliminar el estado y construir la libertad que tanto ansían los liberales.

Si tu eres un liberal que lee Uniendo Puntos y has llegado hasta aquí sin que te de un ataque, te voy a hacer un gran favor al domesticarte un poco, sacarte ese credo liberal de la cabeza y hacerte entender un par de cosas.

La única forma de eliminar el estado ya te la explique arriba hace muchos párrafos: Es eliminar el mercado que demanda estado. Para ello debes construir instituciones que provean los servicios del estado sin el parasitismo estatal que le es inherente.

El estado, en general provee sólo cuatro servicios:

  1. Ubicación de la tierra y los derechos de propiedad sobre ésta, incluidos la posibilidad de transferencia.
  2. Medios para resolución de conflictos.
  3. Medios para la construcción y protección de entidades que protejan a los ciudadanos de cierto territorio delimitado de parasitismo, fraude, robo y demás por parte de alguna otra raza, tribu, clan, estirpe, nación y estado.
  4. Medios para la exclusión de razas, tribus, clanes, estirpes, naciones y estados que compitan con los otros tres servicios mencionados anteriormente.

La única forma de proveer esos servicios sin un estado organizado, es construir instituciones que no requieran la presencia de este.

Entonces, mi estimado liberal te topas con una serie de situaciones un tanto incómodas.

Por una parte, evitar que te roben es imposible si estás contando con que no habrá otro más astuto, más fuerte y mejor armado que tu, entonces debes construir sistemas legales comunes en donde una serie de árbitros y jueces profesionales se congreguen para resolver conflictos en vez de construir una burocracia profesional de abogados. (Poder Judicial)

Por otra parte debes crear un mercado de bienes que consistan de grupos que tengan intereses en común de forma no monopólica en la cual los contratos sean negociados siempre con un interés que gire en torno a la creación de sistemas de propiedad, bienes y servicios.

Por último debes crear una milicia universal o casi universal que tenga capacidad de respuesta y despliegue en caso de emergencias, guerras y apresto operativo para participar en ese mercado de bienes comunes, y dicho sea de paso, esa participación se la tienen que ganar.

Si has logrado todo eso, entonces has creado un estado burocrático, mi estimado amigo liberal, tus ideas rothbardianas son pseudocientíficas, y no estarías leyendo esto.

¿Sabías que…Francis Fukuyama no ha podido identificar una alternativa a la social democracia ni ha identificado una la naturaleza transitoria de las instituciones monopólicas como aquellas necesarias para la construcción de un sistema de propiedades y bienes previo  a la consolidación de un mercado que compita por la provisión de esos bienes?

El Fin de la Historia es un libro que usualmente  los liberales me mencionan a estas alturas del debate porque se que lo disfrutan mucho, pero el fin de la historia es bastante distinto a lo que Fukuyama se imagina y por lo que la academia aboga y desea.

Ciertamente hay alternativas al gobierno monopólico, mi estimado liberal, pero no son las que te enseñan los panas de CEDICE ni Students for Liberty.

Yo también soy fan de las ideas de la libertad, y abogo por proveer soluciones superiores al problema de la cooperación en una escala mucho mayor. Soy partidario de crear sistemas de gobernanza que prohiban la tiranía, y preserven la cultura y civilización occidental.
Los medios que tengo para eso son los que mi cultura y civilización crearon y defendieron mejor que cualquier otra: La verdad, el derecho consuetudinario, la responsabilidad y rendición de cuentas, y los mercados competitivos. Estos elementos han producido los mejores resultados en la historia de la humanidad: La Civilización Occidental en su mayor grandeza y esplendor: la Aristocracia.

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