El hombre de derecha es ambientalista por naturaleza.

Domingo por la mañana.
Me despierto junto a mi esposa, nos damos un beso, nos despertamos y comenzamos nuestro día. Es una mañana preciosa, el sol ilumina el césped, los pájaros cantan y nuestra enorme labrador negra está dando vueltas en el jardín. Miro por la ventana mi jardín y veo los frutos de lo que se planta allí: Plátanos, tomates, ajíes, cambures, aguacates, auyamas, berenjeas.
Mi esposa preparará el desayuno y usamos esos frutos para alimentarnos.

¿cool, huh?

Desayunamos unas arepas de plátano con un revoltillo de huevos con todo lo que pudimos conseguir de la casa. Sabroso, natural y nutritivo. Sin GMO, sin fertilizantes sintéticos ni nada de eso tóxico.
Casi todas nuestras comidas tienen alimentos que cultivamos en nuestro huerto.

Apoyar el medio ambiente con tu bolsillo al comprar productos ecológico es un engaño producto de colusión entre progres y capitalistas.

El ambientalismo se ha ganado una mala reputación. Aquellos a quienes les importa el medio ambiente usualmente son etiquetados de marihuaneros hippies irresponsables, feministas malhumoradas, o izquierdistas adictos a las regulaciones estatales. Todos esos grupos pueden llamarse ambientalistas, y nos dan una mala reputación a quienes nos importa el medioambiente. A pesar de esa mala reputación, la mayoría de los hombres masculinos de derechas nos gusta la naturaleza.

Hay necios que critican a la derecha ambientalista con necedades tipo: “Eres ambientalista pero no haces nada por reducir la contaminación”. Cuando me dicen eso yo les respondo que reducir contaminación es una actividad que es responsabilidad de legisladores, y esas regulaciones que muchos congresistas pasan no funcionan.

También me he topado con libertarados infernales que piensan que el vallhalla del libre mercado se ve limitado por las regulaciones ambientales. La realidad es esta: Ni en los EEUU ni mucho menos en Vergüenzuela hay libre mercado. Así que la idea de apoyar el medio ambiente con tu bolsillo al comprar productos ecológico es un engaño producto de colusión entre progres y capitalistas extremadamente pudientes que empujan sus agendas y proyecto$ personales gracias a los medios. La idea de elegir a manera de votación productos ecológicos con tu poder adquisitivo es una forma de mantenerte a raya, un bozal de arepa ecológico ineficaz.

Cuando permitimos que la figura del ambientalista sea automáticamente asociada a hippies, progres y el Unabomber caemos en una trampa diseñada para castrarnos.

Entre más cerca se esté de la naturaleza, más masculinos somos.

Trata de imaginar el ambiente positivo en el que estuvieron inmersos nuestros ancestros. Todo lo que usaban para vivir era tomado por ellos directamente de la naturaleza. Las herramientas eran relativamente sencillas, requerían de fuerza masculina y un sentido de innovación para darles buen uso. El peligro estaba a la orden del día en forma de animales depredadores, el clima, y las tribus rivales. El hombre tenía que ser, por necesidad evolutiva valiente e ingenioso para proteger a su pueblo.

Para efectos de ser breve, adelantaremos hasta la época en la que el hombre se trasladó a los suburbios para vivir. No es necesario tener que interactuar con la naturaleza para poder vivir, no se requiere de fiereza ni valentía. ¿Cuán seguido tiene que pelear un hombre que vive en un suburbio de clase media para proteger a alguien?

Llegó la urbanización y fuimos separados aun más de la naturaleza. Y si bien es necesario ser astuto para vivir en la ciudad y fuerte para protegerte de los malandros, no es necesario tener tanta fiereza para sobrevivir en la ciudad.

Luego llegó la internet. Y llegamos a un punto en el que un desarrollador de software no tiene que salir de una habitación con iluminación artificial y ser fuerte ni mucho menos tener contacto con la intemperie. Y gracias al (((transhumanismo))) no es necesario interactuar con nadie, ya que con páginas porno y robots que te puedes follar tienes tus necesidades cubiertas.

Entre más cerca estemos de la naturaleza, más tenemos que ser masculinos, en el mundo natural no se puede ser débil, miedoso y tonto porque serás una presa fácil de depredar.
Si quieres sobrevivir al frío debes aprender a derribar árboles y hacer una fogata. Es poco probable que un técnico de programación de google en Palo Alto sepa hacer una fogata.

Hemos sustituído a la presión natural por presiones artificiales.

Con esto no quiero decir que tengamos que dejar nuestra tecnología, un ambientalista puede tener un coche deportivo descapotable, usar facebook, tener una cocina eléctrica y manipular su teléfono celular.

El problema de presentarnos como las víctimas de nuestros avances tecnológicos y su impacto con el medio ambiente es que todo el resto del espectro político (hippies, centristas y liberales) hace eso. Nos hemos convertido en víctimas y la forma en la que esta agenda ambientalista de izquierdas avanza es concentrarnos en el dolor y la derrota que representan unas latas de refresco. Y eso genera resentimento.
El resentimiento y la lástima son cosas que debemos evitar a toda costa. El fuego, la energía y la capacidad de poder pensar nos hace distintos a los ambientalistas de derecha. Y el pensamiento es lo más importante en mi opinión. Sólo por el hecho de que algunas variantes de nuestra sociedad hayan cometido atrocidades el resto de nuestro espectro filosófico, político, tribal, nacional y social es considerado algo sin valor en su entereza, excepto cuando se victimiza y se disculpa por su imperativo moral de existir.

Si hemos llegado a este nivel de decadencia y tenemos el deseo de buscar poner fin a esa decadencia y nos tenemos que disculparnos por incluso tener ese deseo no vamos a llegar a ningún lugar.

Las actividades más masculinas de hoy día son sólo simulaciones de lo que las presiones del mundo real fueron en algún momento. El ejercicio físico en una máquina del gym no es necesario si tienes que vivir a la intemperie. La naturaleza nos hacía fuertes o nos mataba.

Si eres de los que practica deportes y defensa personal sabes que esas habilidades eran necesarias en otros tiempos porque era lo que garantizaba la defensa de tu tribu de los ataques de otros hombres.

Si te gusta construir cosas en tu casa, te puedes dar cuenta que hay muy pocas cosas que realmente puedes comprar, y que si estuvieras a la intemperie tendrías que transformar lo que está en la naturaleza para poder construir y sobrevivir.

Si te gusta el fitness sabes que si tuvieras que vivir a la intemperie la dieta paleo sería tu fuente de proteínas y no el whey protein de Sascha Barboza.

Las actividades masculinas de hoy en día nos permiten vivir la conveniencia de una vida post-revolución industrial con algunos de los beneficios de vivir en la naturaleza. Pero esas actividades sólo simulan algunas de las presiones de la naturaleza y son efímeras una vez que nos cansamos de ejecutarlas.

Yo creo que hemos creado un mundo moderno que nos ha quitado muchas cosas que quizá pudieron ser mejores. Si hubiera más gente con valores de derecha gobernando sobre la modernidad, todo sobre esta sociedad sería igual, y a la vez completamente diferente. Seguiríamos conduciendo coches súper veloces, tendríamos los mismos jets, las mismas computadoras, etc. Pero la textura y la naturaleza de la vida sería distinta en casi todos los aspectos. ¿Por que?
Porque las culturas serían homogéneas, habría respeto por las glorias pasadas de la civilización y no amenazaríamos todos los aspectos de nuestra identidad por disculparnos por lo que hayamos hecho. Si superamos la posibilidad de disculparnos por el imperativo moral de nuestra existencia entenderíamos que las creencias no son estrecheces de pensamiento. La creencia es entender que hay verdades fuera de la naturaleza y fuera del contigente universal que tenemos frente a nosotros y que es absoluta.
La izquierda considera que todo es relativo y que “como vaya viniendo, vamos viendo”, y esa es una visión falsa. El pensamiento y la sensibilidad de la naturaleza es lo que somos. La naturaleza se ha vuelto sensible en nosotros, lo cual significa que debemos encarnar al derecho natural como un principio del ser.
Ser de derechas no sólo va de poner a ondear banderas en astas y cantar himnos, las ideas son espiritualmente sobre la desigualdad. La gente es desigual, la inteligencia es biológica, la belleza, la ferocidad o la predisposición a ésta es biológica, el intelecto es biológico. Puedes desarrollarlos un poco, pero naces con lo que eres. Y eso es algo que deberíamos celebrar en vez de condenar.

El conflicto que la naturaleza genera es bueno, natural, positivo y deseable porque genera las condiciones para que  los hombres mejoremos por medio de la dominación. Implica que se tiene que hacer lo necesario para sobrevivir.

Cinismo ambientalista

El cuerpo humano no se desarrolló masivamente en el siglo XII.

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Estas esculturas de hombres y mujeres físicamente aptos, estéticamente atractivos son poderosas porque evocan el sentimiento de una época en la cual los hombres dominábamos a la naturaleza.
Hoy en día hay gente tan gorda que no se puede ni poner de pie porque hay tanta comida disponible en el mundo gracias a que hombres dominaron a la naturaleza con ferocidad, y la idea de que no haya alimentos en el mundo es relativamente deprimente cada vez que abres una lata de pringles sabor a pizza.

Con cada generación, los niveles de testosterona de los hombres cae mientras que su ingesta de plásticos y sustancias artificiales aumenta.

Debemos dejar de ser tontos útiles

El mayor error que cometemos para preservar la naturaleza es hablar del mito del calentamiento global. Las predicciones meteorológicas son eso, flechas lanzadas al aire con la esperanza de que toquen alguna diana. Existen demasiadas variables en el planeta Tierra como para poder predecir cual será el efecto de los gases invernadero alrededor del mundo. Al Gore es un propagandista.

Lo que si sabemos es que descuidar el medioambiente es malo para nuestra especie.

La contaminación es nociva y anti-higiénica. Las escarchas y plásticos que la industria de los alimentos le rocía a nuestra comida es mala para nuestra salud.
Y cada vez que nos ponemos una franela verde a sembrar árboles, algún magnate se jala una raya de perico y empieza reír. Mientras sembramos árboles y clasificamos la basura hay magnates diciendo en foros y salas de reuniones corporativas que los costos de limpiar el medio ambiente serían muy altos y que millones se quedarían sin empleo aun cuando los costos de esas decisiones podrían ser pagados de los bonos de rendimiento sobresaliente que reciben cada cuatrimestre.

Si piensas que por combatir el calentamiento global le quitas empleo a la gente eres un tonto útil para ambos espectros políticos.

Los hombres fuimos diseñados para vivir de la naturaleza y convivir con ella- Sólo por esa razón debemos protegerla. salto-ángel

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