Oscars 2018: Una reseña.

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Anoche en el teatro Dolby de la República Popular Democrática de California se dio la Nonagésima entrega de los Premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas. Esta edición de los Oscar tuvo de todo: Glorificación de delincuentes, transexuales, violadores, prostitutas de alto nivel y la mayor muestra de alienación hasta la fecha de la élite hostil que gobierna (((Hollywood))).

The Red Carpet.

En la alfombra roja pudimos ver cómo ((((E! Entertainment Television)))) busca evitar la vergonzosa situación que tienen con el presentador Ryan Seacrest después de que éste haya sido acusado de “mala conducta sexual”. La cadena decidió colocar un retraso de 30 segundos en su transmisión para evitar comentarios y preguntas incómodas de activistas famosos de la élite hostil hollywoodense-. Imagino que tras el hecho de que Debra Messing en la gala de los Grammy le preguntara a un corresponsal de E! sobre la disparidad salarial entre hombres y mujeres de esa cadena, sus administradores no podían arriesgarse a volver a pasar por esa penosa situación.
Si veías TNT podrías notar cómo los presentadores mexicanos se encargaron de entrevistar a estrellas del showbusiness hollywoodense mexicanas sobre su trabajo y lo orgullosos que están de ser mexicanos y de representar a Latinoamérica México en California. Esto sería la punta del Iceberg.

Con respecto a la moda:

Margot Robbie es lo único que destaca porque es Margot Robbie en un vestido blanco de Chanel.

¿Que hizo Jennifer Lawrence? Copiarse los vestidos y estilos de Jennifer Aniston al embutirse en un Christian Dior con flecos y ponerse suficiente maquillaje para borrar sus ojos.

Por otra parte: Viola Davis vestía un rosado que la hacía lucir como lo que es: un esperpento

Lupita Nyongo’O vestía algo futurista digno de la dimensión desconocida,

Eiza González está gorda y no cabía en ese Ralph Laurent,

Salma Hayek oculta sus grandes tetas entre pedrería y una cortina vuelta vestido, pienso que si vas a vestir Gucci, debes ponerte sus vestidos, no las cortinas de la tienda.

Si Natalia Lafourcade quiere hacer lucir bien a la moda latinoamericana que la vista Carolina Herrera porque ese diseñador mexicano la hizo lucir terrible.

Y en cuanto a moda masculina: Los trajes de caballeros deben dejar de usar prendedores de Me too, y las solapas y corbatas angostas son cosas que tienen que desaparecer de una buena vez.  

 
Cabe destacar que mientras la cobertura de las estrellas de la red carpet estaba reservada para la prensa anglosajona, a los corresponsales latinos se les relegó a la parte posterior de la alfombra roja, y producción tenía que pescar a las celebridades latinas (a quienes la (((Academia))) galardonó muy bien) para que dieran una pequeña entrevista a los corresponsales latinos. – Quiero dejar algo bien en claro, la academia premió muy bien a los latinos ayer, pero trató muy mal a la prensa de habla hispana en su trabajo de poder cubrir la alfombra roja y tener acceso a estrellas que no eran latinas. Principalmente porque los negros, anglos, y judíos no quieren hablar con periodistas frijoleros, pese al hecho de que vamos a los cines a ver sus películas.

La gala

Jimmy Kimmel deja ver entre líneas que pronto se cambiará de sexo.

El pésimo talento de un comediante de baja categoría como Jimmy Kimmel, quien repetía este año no se hizo esperar, cuando tan sólo a 52 segundos de su monólogo de apertura decidió comenzar la sarta de insultos contra todos los que somos de derechas y nos gusta la cultura pop y el entretenimiento. Kimmel hizo una serie de comentarios que nos harían pensar que está en la misma senda de Bruce Jenner al decir cosas como “Desearía ser una mujer” y “el mejor hombre es aquel que no tiene pene”. Esperemos Kimmel salga del clóset, se convierta en drag queen, se mutile sus genitales, se llene de hormonas y caiga en la estadística de los que tras destruir su cuerpo terminan suicidándose, así se salva el mundo de su mala comedia.

Pensé que los Oscar homenajeaban al cine, no a inmigrantes ilegales.

Como a la élite hostil le encanta politizar el entretenimiento, los mensajes de apoyo incondicional a todos los inmigrantes ilegales no se hicieron esperar.
-Supongo que esa es la razón por la cual en la presentación en vivo de la canción de la cinta de Disney “Coco” fuera presentada por Eugenio Derbez diciendo que dicho largometraje “retrataba a un niño mexicano siendo extraído de la tierra de los vivos a cruzar la frontera de la tierra de los muertos, en un infra-mundo donde no hay fronteras”- porque la igualdad no importa cuando estás muerto.

El performance de la canción de Coco y su premiación como mejor largometraje animado fueron muy bien recibidos y tuvieron un display mucho más notorio que el resto: Ver a Gael García Bernal pegar unos alaridos todo mal afeitado mientras vestía un esmoquin con un corbatín de la bandera mexicana y ver a Natalia Lafourcade disfrazada de Frida Kahlo es la forma que tiene Hollywood y su élite hostil gobernante de retratar a los mexicanos como los únicos referentes de la riqueza cultural hispanoamericana.

No debe extrañarnos que todo lo que tenga un bigote entorchado, un sombrero de mariachi, cinco de mayo, tacos, una calavera del día de los muertos, una guitarra y unas rosas sean el perfecto resumen de todo lo que Hollywood ve en los dreamers: Un frijolero que te va a limpiar la casa. Salma Hayek y sus tetas, Del Toro y sus películas de follarse calamares, González Iñárritu y su oso están ahí para llenar cuotas de diversidad. Si la representación importara, como diría el director de Coco, Lee Unkrich en su discurso de aceptación, Hollywood buscaría introducir a la fuerza películas e historias de culturas hispanoamericanas que NO son mexicanas.

Cualquiera podría argüir que el cine mexicano lleva mucho más tiempo en la vanguardia del entretenimiento cinematográfico que cualquier otro gentilicio hispanoamericano por una variedad de factores: económicos, audiencia, historia, etc. Pero llama la atención la sobrerrepresentación de mexicanos y de la cultura del charro, del chairo, del chilango, del chúntaro, y del DF en detrimento de otras expresiones culturales mexicanas. Siendo esto así la falta de talento del cine venezolano es increíble. Mientras Guillermo del Toro presenta “La forma del agua”, aquí presentamos “papitas, maní y tostón…parte 2”.

Celebremos la normalización de las enfermedades mentales diversidad

El Oscar a la mejor película extranjera se lo ganó la cinta chilena que relata la historia de un transexual hombre que besa hombres, es interpretada por un transexual hombre, y fue mejor recibida en el exterior que en Chile, donde la cultura occidental y los valores conservadores son baluartes de una sociedad que rechaza la decadencia.

El chiste perverso de la noche

Estos Oscar se caracterizaron por terminar de destruir a Harvey Weinstein y fue la noche del movimiento de mujeres mal cogidas Me Too, si. Pero el chiste perverso de la noche que me hizo soltar una carcajada monumental fue que al basquetbolista Kobe Bryant –acusado de violación- le premien con el Oscar a mejor corto animado. Supongo que la violación que Kobe perpetró se la perdonaron porque es una cosa cultural.

Alienación hollywoodense.

En una movida un tanto inusual, la academia quiso homenajear a la audiencia. -¿Por que dónde estarían estos tipos si no fuera por la cantidad de gente que va al cine a ver sus cintas?- Y decidieron que dicho homenaje fuera hacer que Jimmy –Pronto Jane– Kimmel, Jennifer Lawrence, Gal Gadot y otras estrellas se metieran en un cine que quedaba al lado del teatro Dolby en el cual se proyectaba una cinta a repartir caramelos, tirar cotufas y regalar hot dogs.

¿Por que los oscar tratan a la gente común y corriente como si fueran extraterrestres?

Que sigan los juegos de la mediocridad diversidad.

A Jordan Peele le dieron un Oscar a mejor guión por ser negro, y resaltan que es el primer negro en recibir ese galardón, en una época en la cual los premios los entregan a las minorías por serlo y no por tener talento.

Fíjense una cosa, Dunkerque, una cinta de Christopher Nolan recibió premios que involucran cosas de talento, como edición de sonido y sonido. Blade Runner recibió un Oscar a mejor cinematografía. Pero a Guillermo del Toro y su cinta “La forma del agua” se gana un premio Oscar a “Mejor Película” y mejor director por retratar la historia de una mujer que se quiere follar a un calamar, y ser mexicano. Aun cuando su cinta tenía la mayoría de las nominaciones en los aspectos técnicos de cómo se hace una película.

Comentarios finales

Si los Oscar del año pasado fueron la confirmación de que ahora la Academia regala estatuillas, castiga y humilla al talento con cosas como el fiasco de Moonlight sobre La La Land, los Oscar de este año simplemente regalaron estatuillas a inmigrantes, premiaron a violadores, destacaron lo alienada que es la élite hostil para con la gente común y corriente y por segundo año consecutivo, rompieron récords al mostrar el pobre desempeño de captación de audiencias: Una pérdida del 16% de audiencia con respecto al año pasado. La gente se queda dormida viendo esos premios. Yo suelo ver los premios de la academia con mi familia. Para cuando entregaron el premio a la mejor actriz, yo era el único que estaba despierto, mi esposa, mi papá y mi mamá estaban profundos en los brazos de morfeo.

Era de esperarse que los Oscar de 2018 fueran un fracaso. No habían películas buenas nominadas en la categoría de mejor película (con la excepción de Dunkerque), siete de las diez películas nominadas habían recaudado 47 millones de dólares, lo cual implica que sólo cerca de cinco millones de personas habrían ido a verlas.
Traer de vuelta a Jimmy Kimmel a hacer adelantos de lo que será su próxima vida como un transexual fue un error- Extraño los días de Billy Cristal y los musicales elaborados en la bienvenida- Kimmel es un tipo divisivo, que polariza a la nación americana, dándonos discursos de cómo el sistema médico de Cuba y Venezuela son mejores que el americano y que busca balcanizar políticamente a la sociedad norteamericana al poner a pelear a sus ciudadanos los unos contra los otros.
Con tipos como Kimmel siendo anfitrión la Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas básicamente le dice a la mitad del espectro político norteamericano que pongan otro canal ya que no vale la pena ver a estrellas snob adularse entre si durante cuatro horas y media.

Si la transmisión de ayer nos deja algo, es que tanto Hollywood como los medios han perdido audiencia y credibilidad, ellos lo saben y están empeñados en adoctrinarnos con la politización de la industria del entretenimiento para que nos convirtamos en militantes progresistas de izquierdas.

Menos Shape of Water y Coco, y más Dunkirk y American Sniper por favor.

 

Un pensamiento en “Oscars 2018: Una reseña.

  1. Pingback: Jimmy Kimmel adjudica a Netflix el fracaso de los premios Oscar 2018 | Alberto R. Zambrano U. / Uniendo Puntos

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