Una forma novedosa de ver a las matemáticas

Todos sabemos que la matemática sencilla y compleja son herramientas necesarias para nuestro conocimiento y desenvolvimiento en el día a día. Mucha gente no entiende la matemática, pero lo que voy a plantear hoy es entender a la matemática en términos de lenguaje cotidiano.
En el lenguaje que usamos, nuestros pensamientos están gobernados por la construcción lingüística del “sujeto, verbo y predicado”. Entendemos de adverbios, pronombres, sustantivos, adjetivos, verbos y demás.

Los números son sustantivos positivos de relaciones constantes matemáticas.

La matemática es la ciencia de la medición de las relaciones por medio del uso de relaciones constantes, no es más que la extensión del lenguaje ordinario.

Los números surgieron para responder a la necesidad del ser humano de tener alternativas para contar objetos. Con el lenguaje ordinario sólo podemos contar en singular, plural o nada. Y el hombre desarrolló un idioma que le permite expresar sustantivos para referirse a posiciones, pasamos de “nada”, “algo” y “varios” a relaciones que nos permiten conocer características como “mayor que”, “menor que”, “corto”, “bajo”, “largo”, “frente”, “atrás”, “centro”, “derecho”, “izquierdo”, “babor”, “estribor”, etc.

Los números sólo difieren de los sustantivos en el hecho de que sólo los producimos mediante relaciones de posición. Los primeros sustantivos, adverbios y adjetivos que se referían a cuestiones de posición variaban en términos numéricos de “cero, uno y más”, imaginemos lo difícil, atrasado e ineficaces que seríamos si nuestro mundo si sólo se pudiera expresar en esos términos.

La matemática como lenguaje surgió para responder a la necesidad de tener operaciones consistentes que nos pudieran permitir ubicarnos en tiempo y espacio, es decir para poder contar. Infortunadamente, todas esas operaciones consistentes recibieron el nombre de “funciones”, un término ficticio.

Debido a la denominación basada en posición: “1,2,3…” todos los números son independientes del contexto, independientes de escala y relaciones constantes. Es decir, sabemos que el 1 seguirá siendo menor que el 2 y así sucesivamente. Esa parsimonia está cerrada a todo tipo de interpretación. Por lo tanto, a diferencia de otros sustantivos, es casi imposible malinterpretarlos mediante procesos en los que agregas información al combinarlos (2+2=4) y es imposible eliminar información (2-1=1).

Por eso la matemática es útil. Ya que cualquier otra información que deseemos agregar a un sustantivo debe ser proporcionada por analogía a un contexto. 3,14 puede ser pi. Pero si es el valor de la creatinina sérica de un paciente implica que sus riñones están en problemas.

Los números como tal nos permiten realizar deducciones que otros sustantivos no pueden porque carecen de relaciones constantes, independencia de escala, dependencia de contexto, parsimonia, inmutabilidad e incorruptibilidad. Estas características nos permiten deducir. Sencillo ¿Verdad?
Si ya llegaste a esta parte de este artículo y has entendido es porque tienes algún tipo de conocimiento lingüístico y matemático. De no ser así, el hecho de que no entiendas no te hace menos inteligente, sólo describe que usas otras partes de tu cerebro para interpretar tu relación con el mundo. Esto no debería preocuparte, porque como tal, los números sirven como un método de razonamiento verbal dentro y más allá de los límites de la cognición humana, la memoria a corto plazo y la razón común.

Los números son sólo un conjunto muy limpio de sustantivos y verbos que incluyen formas de poner a prueba las relaciones de posición que nos permiten describir, razonar y hablar sobre lo que está más allá de nuestro lenguaje ordinario y capacidad mental.

Como tal, hacemos distinguir el lenguaje, la razón y la lógica de los números y las mediciones y la deducción tanto de forma práctica como artificial. Dado que, si bien constan de los mismos procesos, el lenguaje de los números, las mediciones y las deducciones es simplemente más preciso que el lenguaje ordinario, la razón y la lógica. Por esa razón está prácticamente cerrado a la ignorancia, error, sesgo, ilusión, sugestión, oscurantismo, engaño, falsedad, pseudo-racionalismo, y pseudo-ciencia.

Los seres humanos no somos perfectos, desarrollar lenguajes más allá de nuestra comprensión debe estar justificado, y cuando no podemos explicar las cosas, desarrollamos ficciones -principalmente idealismos, lo que los filósofos llamaron “platonismos” (mitologías) para explicar nuestras acciones. Para atribuir la comprensión a lo que no comprendemos. Para otorgar autoridad por regla general a aquello que sólo pudiéramos demostrar mediante una aplicación repetida. Así que la matemática mantiene gran parte de su “lenguaje mágico” y los filósofos persisten en este lenguaje mágico bajo la etiqueta pseudo-racional de “idealismo” o “abstracción”, algo que se traduce aproximadamente a “no entiendo”.

Quizás sea más desafortunado que en el siglo XIX, con la adición de las estadísticas y la aplicación de la matemáticas a las relaciones inconstantes de los sistemas heurísticos: particularmente la probabilidad, el desarrollo de monedas fiduciarias, economía, econometría, finanzas, banca, contabilidad comercial e impositiva, este lenguaje matemático ya no retiene información, parsimonia y deducción. En cambio ha evolucionado hacia una pseudociencia bajo la cual la ignorancia, el error, el prejuicio, la ilusión, la sugestión, el oscurantismo, y el engaño son omnipresentes. -Basta con ver las fórmulas matemáticas de un Collateral Debt Obligation -instrumento financiero que dio con la crisis financiera de 2008- para entender a lo que me refiero. Los seres humanos nos expresamos con lenguajes, y la calidad de nuestros pensamientos y acciones solo puede ser comparada con la calidad de nuestro lenguaje.

La matemática es algo muy simple. Es sólo un lenguaje ordinario con nombres posicionales que nos permiten describir transformaciones de una manera que está más allá de nuestra capacidad de imaginar y recordar, y por lo tanto, describir o razonar.

Como todo lo demás, si eres capaz de inventar historias de dioses, demonios, fantasmas, monstruos, utopías proletarias, “abstracciones” o “ideales”, puedes oscurecer la causalidad de forma muy simple que buscas descubrir por medio de la ciencia: Es nuestro intento sistemático de eliminar el error, prejuicio, ilusión, sugestión, oscurantismo, ficción, y engaño de nuestro lenguaje testimonial sobre el mundo que percibimos.

En conclusión, la matemática es una extensión de lenguaje y razón ordinaria, de ciencia común: El intento mediante el cual intentamos obtener información sobre nuestro mundo, desde adentro, arriba y por debajo de la escala humana, por medio del uso de instrumentación física y racional, para eliminar la ignorancia, la mentira, el engaño de nuestras descripciones y en consecuencia, de nuestro lenguaje, y como resultado, de nuestro conocimiento colectivo.hokusai-fibonacci-7680x4320

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s