La hipocresía de Oprah Winfrey y el movimiento #MeToo

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Oprah Winfrey es una mujer que ha hecho su fortuna con el dinero de millones de hombres y mujeres de raza blanca, construyó un imperio de moda, canal de telemarketing, su show de entrevistas, una carrera como actriz, libretista y productora de (((Hollywood))) y sus recomendaciones de productos electrónicos y de hogar son los primeros en agotarse en los stocks de amazon, los anaqueles de las tiendas y sus principales compradores son hombres y mujeres de raza blanca.

Oprah ha dicho de las generaciones que han crecido bajo los prejuicios, y el racismo merecen morir. ¿A quienes se refiere?
¿A aquellos que no queremos que nuestro vecindario se enriquezca culturalmente con la diversidad y el multiculturalismo?

Oprah Winfrey llama a todas las personas de piel clara que quieren estar con gente de su misma cultura y color “racistas”.

Recientemente Oprah Winfrey recibió el premio Cecil B. de Mille en los Golden Globe Awards e hizo referencia a cuando Sidney Poitier ganó el Premio de la Academia:

Sidney Poitier era el primer negro en recibir un premio de la academia, si a ver vamos, Poitier es un tipo talentoso y buen actor. Pero enfoquémonos en los hechos de la agenda racial que ha invadido Hollywood y a la cultura pop en general.
Es un hecho demográfico que hay más personas de raza negra que blanca a nivel mundial, para cualquier persona que no sea blanca no es ningún problema que una persona de su mismo color sea galardonada por sus méritos y logros: Los negros, latinos, asiáticos etc. todos tienen sus propios premios ad hoc para sus artistas y músicos, Oprah hace shows con ellos, tienen revistas, su propio género musical, su propia vestimenta y cultura. Incluso tienen sus propios países en un continente mucho más grande que el americano y el europeo.
Cuando los blancos queremos honrarnos y galardonarnos entre nosotros de forma exclusiva, nos comparan automáticamente con el Ku Klux Klan, incluso, los que no somos anglos sino que tenemos ancestros europeos nos tildan de “morenazis” y nos asocian con las peores causas de la humanidad.

Oprah en su discurso hizo mención a su pobre madre soltera que tuvo que trabajar para sacar a su familia adelante (como si eso fuera un hecho que le ocurre exclusivamente a los negros y no le pasa a millones de mujeres de todas las razas en todo el mundo), y se se monta con Doc Brown y Marty McFly en la máquina del tiempo y hace un salto hacia atrás de 76 años en el cual una mujer negra fue violada por seis hombres blancos. Ella tuvo que hablar de un hecho terrible que ocurrió hace 76 años porque hoy en día, estadísticamente, los hombres blancos no violan mujeres negras y si eso ocurriera, sería un espectáculo que no pararía de airear en todos los outlets del (((mainstream media))).

La mayor cantidad de violaciones que ocurren en los Estados Unidos son de negros hacia mujeres blancas.
El 60% de las niñas de raza negra han sido objeto de algún tipo de abuso sexual antes de cumplir 18 años de edad por parte de hombres negros de acuerdo con un estudio realizado por el think tank Black Women’s Blueprint.

Es increíble la cantidad de mujeres negras en África que sufren abuso a manos de hombres de su misma raza, pero la hipócrita de Oprah Winfrey está empeñada en no hablar de los abusos que ocurren dentro de su propia raza y en vez de ello decide apuntar sus dedos hacia los blancos.
De Europa no haber sido invadida por Harambes y Mohammeds, no habría una epidemia de violaciones en ciudades que en algún momento fueron pacíficas y tranquilas en las cuales las mujeres podrían transitar sin problema, como Colonia, Estocolmo y Rotherham.

La socialdemocracia europea y sus líderes no tendrían que encubrir el hecho de que la mayoría de las violaciones que ocurren en Europa son perpetradas por hombres que no son europeos sino que son inmigrantes musulmanes del medio oriente o de Africa porque consideran “racista e islamofóbico” el tener que denunciar esa dolorosa e incómoda verdad. Los que me acusan de racista y se meten conmigo y mi familia en redes sociales se rehusan a aceptar la verdad incómoda de que no ver los hechos es negarlos, no son los hombres blancos quienes violan, son otros hombres de otras latitudes, con linaje no europeo, de otro color de piel, pertenecientes a otra cultura los que ejecutan actos violentos, condenables y desgraciados contra inocentes mujeres blancas y de todos otros colores.

La hipocresía del feminismo radical que Oprah Winfrey y el movimiento #MeToo predican subyace en que ser hombre blanco, heterosexual y con un interés por las mujeres automáticamente te convierte en un violador incapaz de contener sus impulsos.

No ver los hechos es negarlos

Cuando te detienes a ver las estadísticas, te das cuenta de que es otro demográfico el objetivo de estas acusaciones.

Basta con ver el escándalo de Rotherham, Reino Unido en el cual desde finales de la década de los ochenta hasta el año 2011, mil cuatrocientas niñas fueron explotadas sexualmente y vendidas como esclavas por parte de una banda de inmigrantes musulmanes y que la policía encubrió durante años para evitar tensiones entre la comunidad musulmana y los ingleses.

Hoy en día los inmigrantes no europeos pueden violar mujeres blancas y salirse con la suya, como el terrorífico caso de seis Mohammeds que violaron a una mujer en silla de ruedas y luego fueron puestos en libertad por uno de los gobiernos más feministas del mundo como es el sueco. En ese mismo país cinco hombres negros no europeos fueron puestos en libertad por no encontrarse evidencia suficiente en su contra, pese a ser grabados por cámaras de seguridad de circuito cerrado de televisión y tener evidencia de sus fechorías en sus teléfono tras violar a una mujer en las escaleras de un edificio a la que le rompieron la cabeza y le fracturaron los brazos.

Esto también ocurre en Estados Unidos, donde adolescentes inmigrantes centroamericanos no son procesados por violar a niñas en el baño de una escuela en Maryland por miedo de las autoridades a ser considerados “racistas”.

Verán, la violación es una cosa depravada y terrible, pero en la narrativa progre liberal la violación solo ocupa titulares e importa cuando son hombres blancos los que hacen las violaciones, como en el caso que sacudió a la sociedad española de “La Manada”, un grupo de hombres españoles dedicados a emborrachar y drogar mujeres para luego tener sexo con ellas en circunstancias desventajosas.

¿Dónde están las feministas como Oprah, Beyoncé, y Meryl Streep cuando estos terribles casos llegan a los titulares?

Cuando le señalas a una feminista el hecho de que en la mayoría de los casos de violación el hombre no es blanco ni occidental, ella te contestaría que su raza no importa y que probablemente un hombre blanco también es capaz de violar.
La mayoría de los violadores en países occidentales son inmigrantes que provienen de tierras en donde la violación es cosa de todos los días, donde es social y culturalmente aceptable que un hombre de cuarenta años se case y tenga relaciones con una niña de nueve años, por ejemplo: África, el Medio Oriente y Centroamérica.

No sólo las mujeres son violadas, hay niños y adolescentes masculinos que también son víctimas de estos depredadores sexuales. De hecho, en Estados Unidos, la violación de los presos varones es socialmente aceptada como parte de su condena y en correccionales y reformatorios tanto hombres como mujeres agredidos señalaron a las mujeres del personal de prisiones como agresoras en un 95% de los casos. (Ver página 1 de este informe en sección “Highlights”) ¿Dónde están aquellas personas que denuncian la violación en estos casos? La realidad es dura: No están porque no les importa. Porque este tipo de cosas no está a la altura de su narrativa marxista cultural.

Para ser activista de los derechos sexuales basta con ser feminista, de izquierdas, ser anti-hombres-blancos, ignorar las desigualdades de sexo de los hombres y estar a favor de no tener fronteras ni políticas de inmigración.

Cuando una mujer grita que fue violada por un inmigrante la acusan de racista, mentirosa, o de ser una propagandista del odio pero cuando Harvey (((Weinstein))), un productor-celebridad hollywoodense es acusado de tener conductas sexuales inapropiadas con actrices para darles papeles, toda la prensa se vuelca en su contra.
Si, es cierto que los hombres blancos violan. En una escala estadística mucho menor que otros demográficos. Y hemos sido los hombres blancos los que hemos puesto en rigor muchas leyes que protegen y cuidan a las mujeres y niños alrededor del mundo.
El apoderamiento de la mujer sólo existe en países donde hay gente blanca, si no me creen sólo usen google para averiguar si eso existe en Arabia Saudita o en Zimbabue.

La violación siempre ha sido un problema en países no occidentales, pasó a ser un problema grave en países occidentales en el momento en el cual se le abrieron las fronteras a los inmigrantes.

Las mujeres negras sufren violaciones no a manos de blancos, sino a manos de hombres de su propio color de piel. De hecho, la mujer que inició el hashtag #MeToo, Tarana Burke lo hizo para enfrentar las violaciones en su propia comunidad negra ya que las violaciones  y abusos son rampantes en esos guetos.

Si volvemos al discurso de Oprah en los Golden Globes, ella dice que el tiempo de los hombres abusivos y opresores se acabó. Lo cual da a entender que el tiempo de los hombres blancos se terminó. De lo que Oprah no se da cuenta, o se hace la vista gorda es que los hombres blancos construyeron el mundo y la sociedad en la que ella vive, que somos los blancos los que vemos sus shows, compramos los productos que ella nos recomienda y que hemos sido los blancos los que la hemos hecho la millonaria mujer en la que se ha convertido.

Fuimos los hombres occidentales, no los africanos ni los musulmanes los que pusimos a las mujeres en los pedestales en donde están ahora, proveyéndoles oportunidades y derechos.  De no ser por nosotros los hombres, las feministas no tendrían el poder abusivo, tóxico y opresor que tienen hoy en día.

Mujeres, lo que nos pidan podemos
si no podemos no existe
y si no existe lo inventamos por ustedes
-Ricardo Arjona

La civilización occidental fue la que hizo las leyes en contra de la esclavitud, violación y violencia. Mientras que en el tercer mundo todo tipo de abusos horrorosos ocurren con la cotidianidad.

Ya que comenté sobre Harvey (((Weinstein))) hablemos ahora sobre otro patrón que la (((prensa))) no nos permite comentar, ese de ciertos “hombres blancos violadores de mujeres” en Hollywood

“Han habido muchas noticias sobre acoso sexual en las noticias últimamente, y no he podido evitar notar que hay un emergente patrón bastante perturbador, en el cual muchos de estos depredadores, no todos, pero muchos de ellos…son judíos.”  – Larry David

La mayoría de los depredadores sexuales en Hollywood pertenecen a la tribu de David, y son bastante enfáticos al identificarse como judíos y no como blancos. Las estadísticas lo demuestran. Así como está bastante claro quienes manejan y gobiernan en Hollywood, lo que no está tan claro es la hipocresía de gente como Oprah Winfrey, Meryl Streep y Hillary Clinton que se codean con violadores como Harvey Weinstein, o en el caso de la última, que está casado con un violador.

 

Pero luego somos los blancos los que somos señalados de ser violadores. La cultura pop está saturada de estereotipos en los cuales los blancos somos los sádicos, asesinos y violadores, basta con leer la novela de Stieg Larsson, transformada en película “La chica del dragón tatuado”, la cual retrata a hombres suecos como bestias y no a Mohammed, y Harambe como los perpetradores reales de estas atrocidades.

Las celebridades (incluyendo a Oprah) que forman el corpus de la cultura pop sabían muy bien que tipos como (((Weinstein))) les gustaba abusar sexualmente de ellas y se dejaban para obtener papeles en millonarias producciones y contratos en la industria del entretenimiento y se quedaron calladas por miedo a perder el éxito de sus carreras y los millones que esos depredadores sexuales les otorgaron. Si lo vemos de esa forma Weinstein no es un depredador solamente, las estrellas pop y actrices son prostitutas son muy bien pagadas.
Santo Tomás de Aquino una vez describió que la prostitución es pecaminosa pero que vetarla es tonto. Lo mismo aplica para este tipo de situaciones.

Mientras en Hollywood hay mujeres que quizá tuvieron que masturbar a Weinstein y muchos otros para obtener un contrato y hay otras que quizá no recuerdan si Weinstein u otros se propasaron con ellas al darles un beso en la mejilla o pedirles que se reúnan en un hotel para una reunión de trabajo y eso lo califican de acoso sexual, hoy en día hay incontables mujeres blancas cuyos nombres no conoceremos jamás que son violadas en grupo y golpeadas por depredadores sexuales extranjeros, ignoradas por el gobierno y el sistema de justicia de sus países que están empeñados en hacer de la tierra natal de esas mujeres abusadas un sitio “pluriétnico, diverso y multicultural”. Estas mujeres no tuvieron que intentar recordar si se propasaron con ellas porque el hecho de ser violada en un autobús es muy difícil de olvidar, por su parte muchas actrices en Hollywood ahora se sienten violadas porque un productor les dio un abrazo o las agarró por la cintura para una pose en una foto.

Toda moral es siempre verdadera dentro de su círculo histórico; es siempre falsa fuera de este círculo histórico, asi como para cada poeta, cada pintor, actor y músico hay obras que hacen época de su vida y desempeñan el papel de grande símbolo de su existencia (como Sidney Poitier ganando el Oscar), así también para esos ingentes individuos que llamamos culturas. En los dos casos, en la historia de una cultura como en la vida individual, trátase de la realización de posibilidades. El espíritu interior se convierte en el estilo de un mundo. Junto a esas grandes unidades de forma cuyo transcurso, cuya plenitud y cu término abarcan una serie prefijada de generaciones humanas, y que tras, pocos siglos de duración irrevocablemente fenecen, hállase el grupo de las morales e inmoralidades que destruyen a occidente.

Todas las valoraciones que hago de Occidente se refieren al hombre porque es el centro dinámico de una infinita universalidad.

Hay muchas leyes para proteger a las mujeres. Pero sólo una clase de mujer no está siendo protegida y esa es la mujer blanca que está siendo violada y sacrificada en el altar de la diversidad y la multiculturalidad, esas mujeres blancas están siendo privadas de los derechos que hombres les otorgaron, el derecho a la justicia, a vestirse como mejor les parezca, a vivir tranquilas en una sociedad que se supone debe ser el ejemplo de las demás civilizaciones.

Como dice Oprah, “se acabó el tiempo”.

Ciertamente, a los socialistas se les acabó el tiempo pese a que han adquirido popularidad por el completo error de quienes dirigen esa agenda socialista y sus seguidores, que se creen que el socialismo, el feminismo y todas sus variantes son un conjunto de derechos y no de deberes. Esa trivial y superficial tendencia a la bienandanza, la “libertad”, la humanidad, la “mayor suma de felicidad posible” representa sólo la parte negativa de una ética muy tóxica para la civilización occidental, para quien el estado de ventura es el núcleo verdadero y suma de todo lo que es ético. Justamente aquí vemos dos menciones muy afines en lo externo , que juntos no significan nada y en el otro todo.

La moral culta es la moral que se posee; la moral civilizada es la moral que se busca.
-Oswald Spengler

Un pensamiento en “La hipocresía de Oprah Winfrey y el movimiento #MeToo

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