10 cosas que he aprendido en un año de matrimonio

Alberto y yo ya tenemos un poco más de un año de casados. Durante este tiempo hemos pasado por variadas etapas de felicidad, satisfacción, adaptación y, por supuesto, desacuerdos.

Por mucho que me gustaría, no somos personajes de una comedia romántica, que tras un dramático desenlace viven felices para siempre. Cada quien tiene sus expectativas sobre lo que un cónyuge debería ser o hacer, precisamente porque crecimos en hogares distintos con sus propias dinámicas.

Por fortuna, de nuestros padres aprendimos valores similares que nos han permitido llegar a acuerdos y superar obstáculos. En la palabra “valores” es que está la clave.

Recuerdo cuando era más joven y escuchaba a mi mamá y a mi tía hablar sobre actitudes o reacciones de conocidos con las cuales no estaban de acuerdo. Al final alguna de las dos decía algo por el estilo de: “Es que a ellos no los criaron como a uno”. Las dos terminaban asintiendo.

Ahora entiendo lo que querían decir. Como personas nos llevamos mejor con quienes tienen una crianza similar a la que recibimos, porque nos ayuda a entendernos y a sentirnos a gusto. No significa que no se pueda tener amistades con personas que posean valores distintos, pero sí sería mucho más difícil forjar un vínculo tan fuerte y profundo como lo es el matrimonio.

Imagínense una pareja en la que uno de los dos es honesto y el otro un ladrón. No creo que funcionaría, o en tal caso requeriría de mucho esfuerzo.

10 cosas que he aprendido en un año de casada

No pretendo ser una experta en lo que ser un matrimonio significa. Un año es un corto periodo de tiempo, pero ahora sé que:

  1. La mujer es la felicidad del hogar. Mi mamá me lo repitió muchas veces hasta que por fin lo comprendí y comprobé. Mientras más relajada y feliz me sienta, más relajado y feliz está Alberto. Anótenlo como LEY DE VIDA.
  2. Todos los problemas se resuelven con 50 besos. Es imposible seguir molestos después de darse tanto amor. Si no me creen, pruébenlo cuando tengan una pelea con su pareja.
  3. Los hombres se pueden entrenar para que hagan tareas del hogar (no confundir con manipular). Señora, si su esposo tuvo una madre que lo acostumbró a limpiar su cuarto y a cocinar, está de suerte porque el entrenamiento será mucho más sencillo. Podría pasar que al casarse ese hombre deje de hacer las labores del hogar que usualmente realizaba, pero si con amor (y varios recordatorios) se le asignan tareas específicas en días específicos, puede tener por sentado que en algún momento se acostumbrará a realizarlas.
  4. El mejor momento del día es acostarse a dormir abrazados. Tan solo superado por despertar abrazados.
  5. Todo se disfruta más en pareja.
  6. La importancia que tiene en la vida de una mujer contar con el apoyo y protección constante de un hombre, distinto al de su papá.
  7. A tener más paciencia y ponerme en los zapatos del otro. Por mucho que se ejercite la paciencia estando soltero, se ejercita mucho más estando casado. Lo mismo aplica a entender el punto de vista del cónyuge.
  8. Sobre finanzas personales. Antes decía que para mí era mejor que una oficina me pagara manteniéndome y no dándome dinero, porque no lo sabía administrar. Ahora he tenido que aprender y descubrí que, en realidad, las mujeres somos mejores en esto administrar un hogar.
  9. La felicidad de tu pareja es tu felicidad. Cuando sé que Alberto está feliz por algo, no hay nada en el mundo que me alegre más.
  10. Es mejor quedarse en casa que salir. Nada le gana a ver una película con cotufas hechas en casa. NADA.

Lo que Alberto ha aprendido

Para este post no podía dejar de preguntarle a mi esposo qué había aprendido. Así se suma otra perspectiva y todos nos nutrimos más.

Alberto dice que a aprendido:

  1. A tener paciencia.
  2. Que las mujeres somos seres emocionales con maneras de pensar distintas a las de los hombres.
  3. Las mujeres dignificamos, apoyamos, damos cariño y sabemos hacer sentir bien a un hombre.
  4. Somos una figura de apoyo que les permite apalancarse, para alcanzar sus objetivos.
  5. Que al casarse se tiene a otra familia, con costumbres distintas que se deben aceptar, comprender y reconocer.
  6. El valor del dinero, del trabajo y de la familia.
  7. La importancia de la unidad familiar.
  8. A tener una novia, amante y compañera de vida, con quien tener planes a futuro.
  9. Que la mujer pasa los valores, creencias y aptitudes a los niños y que eso garantiza la continuidad de la especie.
  10. Que para él soy un complemento de gran valor.
  11. Que por fin encontró el verdadero significado del amor.

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