Los impuestos

“El mayor tormento no es trabajar. La tortura más dolorosa e inmatura es la que sufre quien, a pesar de tener talento, se ve obligado a no usarlo o a emplearlo en una medida inferior a sus posibilidades” – Yukio Mishima, Lecciones espirituales para jóvenes samurai

Si has seguido últimamente mi blog, habrás notado que he propuesto replantear muchas cosas, que la Universidad es en si una herramienta pero no la solución, que para poder arder como el sol, primero debemos aprender a arder como éste. La vida tras la universidad es una cachetada con una loza de cerámica si no sabes identificar las cosas que son importantes para ti y desechar todo lo demás.
Mi generación, la generación Y tuvo que aprender esto por el método A.L.C. (a los coñazos) ya que gracias al legado de los baby boomers se nos vendió una promesa incierta. De que si estudiábamos, y nos graduábamos conseguiríamos el éxito by default, que la noche no es oscura y repleta y llena de horrores.
Pero no es así.
El trabajo no es tan dignificante como lo pintan, mecaniza, aniquila la creatividad y el sistema educativo roto nos mete en la cabeza que vivir con quince y último es lo ideal, que de ese quince y último tu podrás pagarte un plan de seguridad social y vivir después de tu edad de jubilación jugando al golf en Boca Ratón.
La universidad y la educación ciudadana que esta brinda nos mete en la cabeza el concepto de que necesitamos más de nuestro empleador que él de nosotros.

Todo esto resume mis tres últimas entradas, hoy quiero hablarte a ti, amigo de internet, de algo que nunca nos explican, hacemos mal by default y que por medio del método A.LC. perdemos una gran cantidad de energía y recursos.
Y eso es el sistema tributario.

¡Paga tus impuestos!

Es tu deber y obligación como ciudadano. Pobre de ti si no lo haces. Sáltate una declaración de impuestos y olvídate de pedir ese crédito al banco (que jamás nos darán a nuestra generación, dicho sea de paso), olvídate de poder disfrutar dignamente de sanidad, cultura y buena educación.

No pagar impuestos es visto por la sociedad como un acto de traición.

Para la religión secular moderna el pagar tus impuestos es como ir a comulgar, el no hacerlo es un pecado mortal.
Puedes llevarte tus negocios a otra parte, puedes cambiar de domicilio, puedes constituir una empresa con la ayuda de la Banca Pública de Andorra como las prestigiosas familia Puyol Ferrusola, Ramírez Carreño, Sansó de Carreño, Capriles, etc  o de bufetes como Mossack Fonseca.
Hay mucha gente que no paga impuestos, Gérard Depardieu renunció a su nacionalidad francesa y se refugió en Bélgica y luego en Rusia porque el estado francés quería quitarle una parte importante de su patrimonio. La modernidad tiene ciertos cánones y patrones, en entradas pasadas te dije que la espiritualidad fue suplementada por lo secular, pero a la larga sigue siendo sacralizada.

La poca gente que se para a pensar y echarle cabeza a lo que significa pagar impuestos termina molesta consigo misma. Mis alumnos de salud pública a lo largo de los años lo vieron y lo entendieron porque les hice leer “La Ley, de Frédéric Bastiat”. Muchos me han dado las gracias por ello.
Yo les enseño a mis estudiantes que pagar impuestos implica que vas a recibir un beneficio directo por parte de quien te quita tu dinero.

El que paga impuestos subsidia al que no puede hacerlo y eso supuestamente es justo porque hay gente pobre. Y los políticos en ese juego perverso de la democracia le mendigan a los pobres que con impuestos obtendrán aquello que no tienen.

Ese tipo de pensar deja por fuera una cosa bien importante, el gobierno es quien recauda la plata de los impuestos y decide cómo se gasta. Si bien los gobiernos se precian mucho de decirte en grandes vallas publicitarias, spots en tv, y redes sociales de cómo se dividen los impuestos, son ellos quienes deciden quien tiene pagar, cuánto tienen que pagar, por que tienen que hacerlo, con que frecuencia y cómo deben hacerlo.

Sólo en Venezuela la recaudación de impuestos siempre supera los establecido por la agencia tributaria chavista, en países como Francia y España los impuestos representan cerca del 70% de los ingresos de esos países.

Si a algún político chavista le parece que enviar al cuerpo de ingenieros del ejército a construir una carretera en Bolivia es una buena idea, pues esa plata la sacan de tu bolsillo sin previo aviso con eso que llaman impuestos.

El dinero que pagamos en impuestos no va a seguridad social ni educación pública, ni cultura ni a las putas del barrio. Esa plata no le va a igualar las oportunidades a los pobres, probablemente nunca sepas cómo se gastó, se gasta o se gastará. Así como la renta del petróleo da para que los sobrinos de la primera dama venezolana se pongan a jugar a ser Pablo Escobar con Hermágoras González, también da para que un funcionario del Servicio Nacional de Administración Tributaria y Aduanera le compre un carro chino a la barragana que puso de secretaria.

El modelo de estudios de la Escuela de Medicina en la Universidad Central de Venezuela dice que en el tercer año los bachilleres deben aprender cómo funciona el sistema público nacional de salud, cómo se financia, y cómo funciona y se organiza el estado. Siempre les recalco a mis alumnos que el modelo de trabajo del gobierno es algo burocrático, disfuncional y demasiado complejo de entender para sentarnos a hablar sobre ello los miércoles por la tarde en la mazmorra donde doy clases.
Al sector privado le importa la eficiencia. Producir algo bueno usando pocos recursos. Así que al que le va bien en una empresa es porque se fajó a hacerlo y por eso a veces le pagan un bono. De nuevo y quizá con otra lente podríamos decir que el trabajo aniquila la creatividad, Mishima arriba lo explica bien, yo te lo expliqué en otra entrada y si te crees el cuento de la mecanización del trabajo, ese concepto que el semita de Tréveris llamó “la alienación del trabajador” te topas con lo mismo.

Los gobiernos funcionan al revés que la empresa privada, a los gobiernos los ciudadanos les damos equis cantidad de dinero, y para que no les hagan recortes presupuestarios, tienen que gastarlo todo, bien sea en salud, educación, el mercedes benz, la casa de playa de la barragana del funcionario o un restaurant en el Tolón a cargo de un chef que promociona aceite de oliva. Si manejas las finanzas así, el presupuesto sólo incrementa, se hace cada vez más grande y es un monstruo con hambre imposible de saciar. La comida de ese golem no sale de las arcas gubernamentales, sale de nuestro bolsillo.

Siempre he tenido discusiones con los que defienden los impuestos.

Cuando hice mi postgrado de gerencia estratégica de negocios en la Facultad de Farmacia de la UCV tuve una pelea con una profesora de tributario porque ella, siendo funcionaria de la agencia tributaria no podía entender que yo estuviera a favor de una reforma total, radical y profunda del sistema de impuestos venezolano. Le pregunté a ella, una abogado tributario si conocía la historia detrás de la tributación moderna. Y ella no supo contestarme sus orígenes, así que yo, siendo el patán que siempre he sido decidí darle una lección a ella y darle luces a mis compañeros del postgrado explicando que hasta 1799 no existía impuesto sobre la renta. Todos trabajábamos y podíamos quedarnos con nuestras ganancias. Los países que estaban en guerra hacían recolectas para pagar armas para sus tropas y abastecer sus ejércitos, armadas, y afines pero cobrarle impuestos a la gente con base a lo que ganaban no era algo normal.

Esa idea fue revolucionaria y se la debemos a los fucking anglos que en el año 1800 decidieron votar (sí, votar, si estás leyendo Uniendo Puntos ya sabes lo que pienso de votar) una reforma constitucional que permitía cobrar impuestos. Los políticos de la época dijeron que sólo los ricos y pudientes pagarían esa tributación, y las clases bajas, el lumpen, en términos marxistas, si se quiere decidieron aceptar su condición de mendigos y fueron como corderillos al matadero de las urnas a votar lo que sería la construcción de su propio patíbulo. Porque a la larga los impuestos se hicieron insuficientes y el gobierno decidió cobrarle a la clase media y a los pobres. Igualdad, eh.- Pensar que Lenin escribió “¿libertad? ¿para que?-.

Y esa es la razón por la cual todos en el mundo pagamos impuesto sobre la renta y nadie se pregunta la razón, ni siquiera mi profesora de tributario en la escuela de gerencia lo sabía. Pese a mi soberbia y enorme e insportable ego, saque buena nota en esa materia y hasta el sol de hoy a los malditos del seniat no les debo ni un centavo.

La realidad de todo esto es que nuestros impuestos siempre van a pagar el Mercedes Benz del concejal y el perico del viernes de sus putas en el hotel Eurobuilding. A ellos les conviene subir los impuestos, políticos de todos los partidos lo hacen.

  • ¿Cuánto no pagaron los habitantes de Chacao para que Leopoldo López reventara todas las aceras desde Chacaito hasta la frontera con Petare poniendo brocales y aceras con la empresa constructora de su papá? –Conflict of interests, anyone?.
  • ¿Cúanto no pagamos los caraqueños para que Jorge Rodríguez tumbara dos canales de circulación vehicular desde la Avenida Victoria y la Avenida Fuerzas Armadas hasta el Mercado de Las Flores para poner un tranvía que terminó siendo un autobús chino doble cabina abarrotado de delincuentes?
  • ¿Cuánto no pagaron los maracuchos para que Eveling Trejo pusiera florecitas y vallas en todo Maracaibo como “ornato público”?
  • ¿Cuanto pagaron los Valencianos para que Francisco Camps se metiera en guisos de la trama Gürtel y Calatrava construyera esa monstruosidad llamada Ciutat de les Arts i les Ciències?

Los impuestos se usan para mantener a los políticos y prolongar un sistema en el que ellos dicen trabajará sin tener que producir algo de valor porque su presupuesto depende de lo que tu tengas en tu bolsillo.  Así le quitan plata al sector privado. Así cierran a Agroisleña y después no hay semillas, así cierran las joyerías y después no puedes comprarle un anillo de compromiso a tu mujer. Así roban.
Los políticos de profesión jamás han tenido trabajo, no saben lo que es trabajar. Si no preguntémosle a la experta en productos lácteos de Liliana Hernández,  al delincuente de Ramón José Medina,  al Vampiro Ledezma, a María Cristina Iglesias, o al cadáver insepulto de Ramón Guillermo Aveledo.

Son seres que forman parte de un sector incapaz de producir algo porque destruyen todo lo que tocan. En medicina a eso lo llamamos parasitismo.

Ahora bien, siempre hay algún idiota o soñador que dice que los pobres sufrirán porque no hay impuestos, pues si tanto te importan los pobres, ponte a trabajar directamente con ellos, ¿no crees?. Si la respuesta a esa pregunta  es “no, no voy a trabajar con los pobres”, la realidad es que eres tan snob y lleno de una falsa moralidad secular que no te ves repartiendo sopa de rabo de res en potes de plástico de mantequilla en una barriada pobre porque predicas algo que no eres.

Los impuestos son eso, algo impuesto por otros sobre el resultado de las cosas que tu haces que poco benefician a la gente y que financian el estilo de vida del gobernante. Si puedes encontrar evitar que te cobren impuestos sin que violes la ley, hazlo porque el gobierno no estuvo contigo todas esas horas en la sala de emergencia, en la oficina o en tu puesto de trabajo y sin embargo les gusta sacarte la comida de la lonchera.

2 pensamientos en “Los impuestos

  1. Me bastó con leer poco para darme cuenta de algo, no escribes para enseñar, escribes para demostrar que sabes algo de un tema, es una arrogancia fastidiosa, tal vez te la inculcó tu carrera, la medicina en Venezuela suele ser enfermedad para los médicos.

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