Patrones de vida y el tiempo

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Los rituales de la vida son uniformes, no son individuales, no son específicos, son afines a cada cultura con distintos valores, creencias, aptitudes y actitudes.

Forman parte de una especie de patrón que seguimos a lo largo de nuestra vida. Son patrones que ejecutamos a lo largo de la vida: Nacimos, crecemos, nos reproducimos, criamos a nuestra descendencia, la vemos crecer, envejecemos y morimos. Es el ciclo natural de la vida.

Cada generación lleva adelante el patrón de vida como lo aprendieron de su modelaje más cercano: Sus padres, su familia, su círculo más íntimo. Cuando llevan adelante ese patrón relevan a la generación que les antecede y continúan su legado y de alguna u otra forma perpetúan lo que aprendieron.

Desde un punto metapolítico hasta el biológico, el heraldo de nuestra existencia está atado a todo lo que existe antes que nosotros. Cuando nuestra generación pasó a tener un papel activo dentro de la sociedad, nos convertimos en productores y consumidores de cultura, eso nos impulsa como seres humanos, como sociedad. Con nuestras acciones impulsamos la economía pero sólo ocurre cuando las generaciones nuevas se independizan para formar un nuevo hogar.

Esta es la tragedia del chavismo, es un accidente histórico que condenó a millones de jóvenes a vivir en casa de sus padres, eso conlleva a poner un alto a la etapa de crecimiento, expansión de la sociedad, pero no le pone freno a la reproducción. Por eso tenemos a las peladas del barrio y la “Misión Madres del Barrio”.

Las familias nuevas se compran cosas, muebles, artefactos de línea blanca, vajillas, adornos, carros, hacen planes, contratan DirecTV, servicios de internet, y buscan mejorar sus vidas. Además de lo material, las familias, de una manera u otra buscan elevar sus vidas a planos espirituales, su simbología estructuran la base de sus intercambios económicos por medio de la cooperación.

Los patrones que nos da la vida nos imprime en nuestro actuar expectativas personalísimas, nos da metas, nos da sueños que están circunscritos dentro de los parámetros que cada patrón nos ofrece. Tenemos cierta flexibilidad porque nuestra vida acepta cambios superficiales y eso no trasciende el plano de lo estético.
Podemos elegir que estudiar, que vestir, a quien follarnos y que serie de televisión ver. Pero es difícil plantearse que la simbología de lo que proyectamos no sea de importancia cardinal para nosotros. Si nos saltamos los patrones que la familia nos inculca generalmente caemos en el ostracismo social y nos convertimos en unos parias.

Estamos atados a patrones porque pensamos que está en nuestra naturaleza, pero olvidamos que los patrones de vida son incompatibles con nuestras libertades individuales y las responsabilidades inherentes a dicha libertad individual. No podemos olvidar que la excelencia individual suma a la excelencia grupal.
No se nos puede olvidar que la capacidad de ser dueños de nuestro destino no implica que los patrones de vida que se nos inculcan desde la familia son guías de formas correctas de poder vivir.
Es imposible escapar del juicio de otros y del tuyo porque todo en los patrones de la vida están contemplados: Cuando me hice mi primer tatuaje, mi familia me criticó duramente porque formaba parte de las reacciones que los patrones de vida que les inculcaron les dictaba que eso estaba de alguna manera en contravención de la norma.

Hay en realidad, en nuestra vida moderna un mal moderno. Una insatisfacción hacia nuestras vidas personales.
A todos nos pasa y todos pensamos en cosas como: “Mira a fulanito, le va mejor que a mi y yo me estoy quedando atrás. Tomé malas decisiones. Estoy metiendo la pata, me quedé en el aparato, soy un fracaso y estoy estancado”.

Esa sensación de insatisfacción me recuerda mucho a una canción de Pink Floyd llamada “Time”:

Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain
You are young and life is long and there is time to kill today
And then one day you find ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun

And you run and you run to catch up with the sun but it’s sinking
Racing around to come up behind you again
The sun is the same in a relative way, but you’re older
Shorter of breath and one day closer to death

Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught or half a page of scribbled lines.

Nuestra percepción y experiencia del tiempo está relacionada con el hecho de que comparamos nuestro patrón de vida, de esa vida que nos prometieron los boomers con la que fantaseamos desde que salimos del canal del parto, con la vida real que tenemos en concreto.
La razón por la cual somos inseguros es que nuestra vida está compuesta por una serie de eventos. Es natural que compares tu línea del tiempo con la del guión de lo que piensas que es tu vida. A cada edad de tu vida se espera algo distinto de ti. y cumplirlo te hará feliz y normal de acuerdo a lo que inculcaron.
Si fallas en alguna de esas etapas básicamente estarás como los chicos a los que la banda chilena “Los Prisioneros” hicieron referencia en su canción “El Baile de los que sobran”:

Nos dijeron cuando chicos
Jueguen a estudiar
Los hombres son hermanos y juntos deben trabajar
Oías los consejos
Los ojos en el profesor
Había tanto sol
Sobre las cabezas
Y no fue tan verdad, porque esos juegos al final
Terminaron para otros con laureles y futuro
Y dejaron a mis amigos pateando piedras

Si no cumples con el patrón de vida de los boomers, una generación que nos defraudó no podremos participar en la sociedad como la conociste, como te la presentaron. Cada amigo que se casa y no te invita a su boda, cada amigo que consigue un trabajo, todo eso resuena en tu subconsciente como ecos perturbadores del ayer, de decisiones que debiste tomar y no lo hiciste.
Si te comparas con el éxito de alguien más sin ver lo que tu logras, te agotarás y probablemente seas un amargado dolido. No seas parte de una plantilla, no seas otro ladrillo en una pared, un engranaje. Entiende que el sistema no está hecho para tu generación y que tu puedes sortear el sistema y hacerlo funcionar sin tener que afiliarte a Podemos, ponerte una franela del Che Guevara y raparte la cabeza y teñir tu vello axilar de naranja y criticar a los exitosos de que te oprimen.
Como no tomaste las decisiones de otros, tu eres libre de imaginar el escenario que mejor te parezca. Este tipo de decisiones vienen con un precio. Si tienes la ilusión y no el agarre de que eres responsable de tus decisiones, no podrás dormir, las cuentas se te acumularán, y vivirás al borde de un colapso nervioso, tragando alprazolam con ron para take the edge off.

Estar insatisfecho contigo mismo va de la mano con el tiempo y lo que experimentamos. En vez de mirar hacia atrás, mira hacia adelante y plantéate metas para que puedas ser feliz. Para poder hacerlo tienes que saber dejar cosas atrás, no cargues rencores demasiado innecesarios. No basta con decir “hay salud”, debes probarte a ti mismo que tener salud es valioso para ti. Los vitalistas de extrema derecha somos nosotros. No otros progres envidiosos y mal vivientes.

Por más Ismael Cala o Walter Riso que suene, estás limitado por los muros que construyes en tu propia mente. Siempre he dicho que el mayor enemigo que enfrentamos ha sido erigido dentro de nuestras propias mentes, una gramática de auto-intolerancia que restringe la posibilidad de poder decir, hacer y soñar con lo que queremos sin el temor de que ello nos haga sentir cuasi genocidas, incorrectos o moralmente desfigurados. Si crees que estás preso por tus malas decisiones entonces eso es más eficaz que estar preso en la tumba del SEBIN de Plaza Venezuela. Los boomers nos dieron la idea de que su “sistemita” le da la ilusión a quienes creen en él la ilusión de libertad, de que tienes opciones, de que puedes elegir de entre de las opciones que los boomers tuvieron y que por el cambio que sufrió el mundo con la modernidad tecnológica, las cosas ya no están hechas para nuestra generación.

El marihuanero de Bob Marley escribió en Redemption Song: “Emancipate yourselves from mental slavery, none but ourselves can free our minds”. Dentro de la locura canabinoide de un tipo que se murió por no querer extirparse un tumor maligno podemos rescatar el hecho de que la independencia de pensamiento es algo con lo que nacemos y todos tenemos esa capacidad, pero después de pasar tres o más lustros de sistema (((educativo))) podemos perder la confianza en nosotros mismos y no tenemos ni la más puta idea de cómo recuperarla.

Por eso no hay rollo, no hay prisa, encuentra lo que te gusta hacer. Permítete meter la pata, Nadie puede ser creativo sin equivocarse, aprender del fracaso es útil, tan útil como aprender del éxito propio y no del ajeno.

La vida es tuya y mereces lo que sueñas. (Gustavo Cerati dixit).

3 pensamientos en “Patrones de vida y el tiempo

  1. Pingback: Los impuestos | Alberto R. Zambrano U. / Uniendo Puntos

  2. Pingback: Zugzwang | Alberto R. Zambrano U. / Uniendo Puntos

  3. Muy interesante. Los ancestros son una guia, no obstante romper paradigmas para evolucionar en un tiempo cambiante, es parte del aprendizaje y la independencia. La honestidad con nosotros mismos, nos permite ser honestos con los demás.

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