Dunkerque, una cinta de Christopher Nolan

La cinta más emocionalmente poderosa de Christopher Nolan

Dunkerque es una cinta que narra la historia de la evacuación de cuatrocientos mil soldados canadienses, británicos y franceses tras el repliegue de sus fuerzas posterior a la Batalla de Francia por parte de los alemanes en 1940.

Es una cinta un tanto extraña para un brillante director como Nolan, quien suele dirigir cintas de larga extensión con tramas complejas, con personajes con arcos narrativos enrevesados y mucho diálogo. Pero Dunkerque sólo dura una hora y cuartean minutos. Casi no tiene diálogos, y consiste en escenas de acción intercaladas. Pese a que tiene un elenco muy amplio, casi ningún actor tiene identidad, en su mayoría son desconocidos, y los personajes no son bien desarrollados.

Esto no hace de Dunkerque una mala película, todo lo contrario.

La historia simplemente comienza en Dunkerque y no se nos da casi ningún tipo de contexto, a los alemanes se les refiere simplemente como el enemigo. Podemos ver un par de aviones de la Luftwaffe tipo Messerschmidt y un bombardero, y si acaso vemos un par de cascos alemanes en los últimos instantes de la cinta. No hay esvásticas por ningún lado ni judíos llorando su Shoa.
En algún momento se menciona que el avance de los tanques alemanes que estaban repeliendo a los británicos se detuvo, y es porque los alemanes habían recibido las órdenes de permitir que los británicos se fueran a su tierra.

Dunkerque tiene la particularidad de crear un suspenso intenso, la banda sonora es de Hans Zimmer, y tiene la función de darnos una sensación de desespero y aturdirnos de la misma forma que esos soldados estaban siendo aturdidos por la guerra.
Christopher Nolan en esta cinta nos narra tres arcos narrativos principales: soldados que tratan una y otra vez de escapar de la playa, pilotos de aviones caza Spitfire que cubren la evacuación y un barco tripulado por civiles que se une a la flotilla de rescate.
La historia de los pilotos es la más inspiradora, la del barco es dramática y la de la playa es simplemente desgarradora y deprimente. El guión está narrado de manera no lineal, intercalando escenas entre día y noche.
Conforme la cinta llega a su final, todos los elementos calzan cual piezas de un rompecabezas en una serie de clímax desgarradores: El bote tripulado por civiles forma parte una vasta flotilla, cuando dos soldados llegan a Inglaterra y se montan en un tren que los lleva por los pastos verdes de ese país, cuando el tren de aterrizaje del caza británico defiende la playa y su piloto logra aterrizar para ser rodeado por soldados alemanes. Todas las escenas tienen el propósito de hacernos sentir dentro de la cinta y entender que no es necesario arcos narrativos complejos y diálogos extensos para expresarnos el deseo de sobrevivir de los hombres frente a grandes adversidades.

Evidentemente una cinta tan buena como ésta iba a estar en la mira de los guerreros de la justicia social y su dios falso de la diversidad que se quejan del hecho de que Dunkerque no tenía elenco asiático, africano, musulmán y latino, ese tipo de quejan reafirman que sus argumentaciones son meras quejas y no apegadas al hecho de que nadie de ese demográfico estuvo en esos hechos históricos y se usó un elenco de sólo hombres caucásicos para apegarse al realismo histórico.
Dunkerque no sirve como propaganda para el multiculturalismo, por lo que la cultura pop en manos de Nolan tiene salvación, tampoco es una película que sirve a intereses propagandísticos tediosos que narran a alemanes todos vueltos locos, cuyas acciones – como (((Hollywood))) nos hace creer- son de alguna manera la refutación de todo sentimiento nacionalista, incluso si se trata de aquellos pueblos que lucharon contra ellos.

Dunkerque es una película sobre Inglaterra, sobre regresar a casa, sobre el patriotismo, la solidaridad social, ingenuidad, trabajo arduo, valentía y de hombres cuyo único error fue confiar en los líderes que los llevaron a pelear dos brutales y sanguinarias guerras y que ahora ven cómo por lo que pelearon está siendo reemplazado con la escoria del Medio Oriente y el Tercer Mundo.

La izquierda le teme a Dunkerque porque le da a los hombres un atisbo de lo que debería ser un país racialmente homogéneo y sus virtudes inherentes, por algo uno de los soldados que logra regresar a Inglaterra le pide un periódico a un niño que lo recibe con alegría y dice a sus compañeros que no hay nada que celebrar porque perdieron.

Dunkerque es una obra maestra del que quizá sea uno de los mejores directores de los últimos tiempos.

9 de 10

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