Blade Runner: A Review. Cine de Derecha

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Blade Runner es una obra maestra de Ridley Scott del año 1982. Un clásico de ciencia ficción. Es una película de culto basada en la novela de 1968 Do Androids dream of electric sheep? de Phillip K. Dick. El libreto es inteligente, poético, el elenco es excelente, las escenas de acción son geniales, y el trasfondo de la cinta es perturbador en un sentido mítico.

La cinta se centra en el mundo futurista de Los Ángeles en el año 2019.
Tanto el progreso tecnológico como la decadencia social han quedado atrás, hay carros voladores, el hombre llegó a formar colonias en otros planetas y galaxias, hay enfrentamientos entre piratas intergalácticos y policías terrestres, y también ingeniería genética eugenésica en favor de la raza blanca.
En el mundo de esta película, la humanidad ha colonizado otros planetas y galaxias y para poder hacerlo desarrollaron humanoides genéticamente modificados llamados “replicantes”, estos seres trabajan en plantaciones en otros planetas como esclavos. Al mejor estilo de la África y Asia del colonialismo del siglo XIX , las colonias extraterrestres son lugares violentos en donde los poderes coloniales y sus súbditos pelean duramente a uñas y dientes por territorios y recursos, y es por eso que también desarrollaron replicantes guerreros y asesinos.

Una de las diferencias dramáticas en Blade Runner es la diferencia entre los seres humanos y los replicantes. Mientras los seres humanos somos únicos, los replicantes no son enteramente máquinas porque poseen una naturaleza biológica. Son cultivados, no procreados. Lucen como seres humanos porque su base genética es la nuestra, pero son réplicas. Y como réplicas no se comportan como los originales. Por eso durante la cinta son sometidos a interrogatorios largos de preguntas hipotéticas para evaluar sus emociones, las emociones de los replicantes son defectuosas.
Los replicantes en Blade Runner superan con creces a los seres humanos, son más fuertes, rápidos, e inteligentes que los humanos, pero como réplicas, también tienen una serie de defectos: Sus sentimientos y reacciones no son idénticas a las nuestras, y tienen una vida de cuatro años como forma de obsolescencia programada.
Estos humanoides no tienen infancia, aunque para engañarlos a ellos y a nosotros, sus creadores les han implantado recuerdos de la infancia artificiales, lo cual durante el arco narrativo de este thriller de ciencia ficción nos abre la posibilidad de creer que cualquiera de los protagonistas podría ser un replicante.

Tras un motín extraterrestre, a los replicantes se les prohíbe entrar a la tierra, y aquellos que logran entrar son asesinados por caza-recompensas llamados Blade runner. La trama se centra en un caza-recompensas llamado Rick Deckard que persigue a un grupo de replicantes renegados que secuestraron una nave espacial, mataron a sus tripulantes y llegaron a la tierra, abandonando la nave cerca del océano Pacífico y entrando a la ciudad de Los Ángeles con miras a infiltrarse en la Corporación Tyrell, la empresa que los fabricó para obtener el secreto para prolongar sus vidas.

Los diálogos de los replicantes tienen un trasfondo bastante profundo ya que están escritos para cuestionar la naturaleza humana.

Cuando Roy, uno de los replicantes logra entrar a la casa del presidente de la Corporacion Tyrell, el Dr. Eldon Tyrell, el entorno y entramado es altamente sugestivo:
Tyrell trabaja y vive en la cima de un enorme edificio que se parece a la Pirámide del Sol de Teotihuacán, un sitio en el que según la mitología mesoamericana, es donde los dioses residen.
El dormitorio de Tyrell es enorme, parece una catedral, repleto de candelabros gigantescos que dan reminiscencias de aquellos que habrías de encontrar en una iglesia gótica como la Catedral de Burgos.
El doctor Tyrell se viste de ropas blancas, y está recostado en una lujosa cama desde la cual maneja las finanzas y las acciones de su empresa.
Roy le dice a Tyrell que “no es cosa sencilla conocer a tu creador”. Cuando Tyrell le pregunta a Roy que cuál es el problema con ello, la respuesta es “la muerte”. Tyrell dice que eso está fuera de su terreno, lo cual es una evidente mentira porque éste diseñó a Roy para que viviera sólo cuatro años, a lo que el replicante le contesta que quiere más vida. En una conversación magistral sobre los orígenes y el destino de la vida, Tyrell fríamente le contesta a Roy que “fue fabricado tan bien como se pudo”.
Es a partir de este punto en el cual el comportamiento y discurso de Tyrell pasa a ser muy similar al de un sacerdote y no un científico.
Habiendo auto-absolviéndose del sufirimiento de Roy con una mentira, procede a ofrecerle palabras de consolación para ayudarle ver su situación con na mejor luz: “La luz que quema dos veces arde la mitad del tiempo, y has ardido muy brillante Roy, mírate, eres el hijo pródigo.” Cuando Roy le contesta: “He hecho cosas cuestionables”, Tyrell le responde que ha hecho cosas extraordinarias y de las que tiene que estar contento por haberlas alcanzado en su tiempo. Y el replicante, cuestionando profundamente la naturaleza humana de su creador le responde: “Nada por o que el dios de la biomecánica no me dejaría ir al cielo”, al tiempo que besa a Tyrell y le rompe el cráneo con sus manos.

Esta conclusión es impactante y apropiada, ya que Tyrell es, una especie de tirano. Es un esclavista que crea seres para servir a sus propósitos, determinando sus naturalezas y tiempos de vida de forma arbitraria. Pero debido a la imbecilidad moral, mantiene una conciencia limpia porque ¡¿Que le deben los creadores a sus creaciones!? Los replicantes no tienen derecho alguno a quejarse- deberían estar agradecidos de existir. Si las creaciones protestan, si quieren mejorarse, si quieren endilgarle valores morales al comportamiento de su creador, éste les mentira y les dirá que no pudo crearles un mejor universo, que éste es el mejor de todos los mundos posibles. Es fácil entonces ver por que Roy podría pensar que el universo podría mejorarse rompiendo la cabeza de su creador. Y sorpresivamente, después de que lo hace, no pareciera brindarle algún tipo de consuelo a este humanoide con confusiones metafísicas.

Si hacemos una transposición del reino de la ciencia ficción al reino de la teología podemos entender los motivos exitosos y comprensibles de Satanás de rebelarse contra Dios. Si hacemos la misma transposición al reino de la filosofía, nos topamos con una especie de ateísmo a lo Prometeo y progresivamente nos auto-divinizamos a niveles Nietzscheanos: Dios debe morir para que la humanidad sea digna.

Y éste es el secreto del poder metapolítico profundamente perturbador de esta cinta.

Cuando Roy fracasa en su misión de querer extender su vida, logra concertar y entender que morir es parte de la vida. Inicialmente busca vengarse. Mata a Tyrell. Y busca matar a Rick Deckard, el cazarrecompensas que lo busca para ponerlo fuera de circulación en una cruel pelea en la cual Roy para lograr conseguir más energía ya que comienza a morir se perfora una mano con un clavo, (un guiño a la crucifixión). Mientras Deckard huye de la ira homicida de Roy, trata de saltar desde los techos de los edificios, y queda guindando al borde del abismo. Roy, manchado de sangre y sosteniendo una paloma blanca en la mano que no tiene herida le dice a Deckard: “Es toda una experiencia vivir teniendo miedo, ¿No es así? Eso es lo que es ser un esclavo”.
Cuando Deckard cae, Roy lo atrapa con su mano herida y lo sube hasta la azotea, donde da su soliloquio final, que se ha convertido en una pieza de culto en la ciencia ficción:

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

El gran problema existencial es cómo preservamos nuestro significado después de que uno entiende la mortalidad como algo inevitable. Roy quiere más vida. Todos queremos vivir más, incluso la gente que cree en Dios y el concepto del paraíso después de la muerte no quiere morir.
La mortalidad no significa que tenemos a la muerte esperándonos al final de nuestra vida, – a la cual le podemos agregar un par de años si hacemos ejercicio y somos fuertes – morir implica que es algo que puede pasar en cualquier momento. No es algo que nos espera por ahí. Es algo que está en nuestro interior como una posibilidad. Si confrontamos este hecho, entonces muchas de las cosas que aguardan en nuestras vidas parecieran no tener significado. Y tenemos que vivir aquí y ahora, “YOLO” (you only live once). Que nada pasa a tener valor, y que todo es meramente personal.
Si las cosas son realmentne valiosas para nosotros, entonces queremos hablar de ello con otros. Queremos recomendarlas, compartirlas, y es por eso que no nos es fácil mantener secretos de los cuales estemos avergonzados. Los valores resurgen en momentos en los cuales cuestionamos nuestra existencia.

Los hombres no solamente buscan compartir sus valores, los hombres queremos que nuestros valores persistan. En el Simposium de Platón, éste arguye que el amor y las cosas que valoramos buscan hacer eterno su objeto. Nosotros no necesariamente buscamos prologar hacia la eternidad experiencias individuales, pero podemos esperar que puedan ser repetidas. Ese es el significado del amor. Es lo que significa amar. Es el significado de tener un propósito. (((Ayn Rand))) una vez dijo que valorar es amar. Y en muchos sentidos es así.

Tenemos tiempo para amar. Y tenemos solo una muerte, hay muchas cosas allá afuera para conocer y en ese tiempo somos, en cierto sentido inmortales. De la misma manera que Roy, hacemos lo que podemos  para compartir lo que vemos. Roy pudo ver el infinito del universo sin poder compartir todas esas experiencias y por eso buscó tener más vida.

De Blade Runner quedan muchos mensajes que nos permiten lidiar con las crisis existenciales.
Por una parte debemos re-evaluar nuestros valores. Uno simplemente no tiene tiempo para diversiones triviales y convencionales, nuestro tiempo es limitado y debemos vivirlo acorde con la realidad y dedicar nuestra vida a cosas significativas.
Por otra parte debemos ser auténticos: conocernos a nosotros mismos y convertirse en uno mismo. No podemos vivir la vida de alguien más. Lo cual nos lleva a que en el ejercicio de vivir nuestra vida, uno debe compartir y pasar valores, lo cual nos hace un eslabón en la cadena de la tradición.
Si uno es un eslabón en la cadena de la tradición uno debe propagar su pueblo. El individuo muere pero permanece su raza. Ciertamente, los hijos nos pueden decepcionar y ciertamente todo lo que te hace distinto puede perderse en esa mezcolanza genética que ocurre con el pasar de los años. Hemos de recordar que el heraldo de nuestra existencia está atado a todo lo que existió antes de nosotros, y para que las generaciones futuras existen, la tuya debe reproducirse. No se trata de tu supervivencia personal sino la supervivencia de las cosas que tu valoras.

Lo cual me lleva a otro punto.

El desinterés. El individualismo y el egoísmo son fútiles. Porque el ego individual muere. La igualdad no importa cuando estás muerto. Por ello el problema de significar algo requiere poner al lado nuestro egoísmo y ser capaces de sentir compasión por otros. Requiere poner a un lado nuestros propios intereses y de forma desinteresada buscar un algo mayor, y eso incluye el bien del mundo como un todo.

Al final de Blade Runner, con la vida desprendiéndose de su cuerpo, Roy resuelve el gran problema de la existencia. Deckard dice: “Yo no se por que me salvó la vida. Quizá en esos momentos amó la vida más que nunca. No sólo su vida, sino la vida de cualquiera, mi vida.” Roy no sólo invita a Deckard a que sienta compasión por los replicantes. Roy también siente compasión por Deckard. En otras palabras, Roy fue capaz de desarrollar una perspectiva del valor la vida de forma desinteresada. Y hace más que salvarle la vida a Deckard, le habla. Y le busca compartir sus recuerdos para que pueda vivir en la mente de Deckard, una forma heroica de inmortalidad celebrada por Homero y las Sagas Nórdicas. Es el clímax de una película que hizo a sus directores, personajes y elenco inmortales.

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