La mujer absoluta, de Julius Evola

Hace poco se conmemoró el natalicio de Julius Evola, un pensador tradicionalista radical, quizá el pensador de derechas más extremista que haya habido y siendo mayo el (((Mes de la Mujer))) decido compartir un par de líneas sobre su obra y estudios referidos a los hombres y las mujeres.

Introducción

Para los que no lo conocen, el Barón Julius Cesare Andrea Evola nació en Roma, Italia el 19 de mayo de 1898, y junto con René Guénon ha sido uno de los escritores que ha influenciado mucho mi forma de pensar y las ideas que le han ido dado forma a “Uniendo Puntos” en la esfera del tradicionalismo como una corriente de derechas digna de explorar para los nacionalistas venezolanos.
Para los que quieran familiarizarse con Evola, les recomiendo cuatro grandes obras: Rebelión contra el mundo moderno, quizá su Magnum Opus, bastante denso, Meditación en las Cumbres, Camino a Cinnabar y la Metafísica del Sexo, del cual comentaré ciertos conceptos el día de hoy.

Para Julius Evola, uno de los conceptos centrales en su filosofía de los géneros es la distinción entre el hombre y la mujer absoluta. Pero rara vez nos explica a lo largo de su vasta obra las definiciones claras de estos términos empleados.

El concepto de hombres y mujeres absolutos pueden ser vinculados con formas platónicas, por ende las podemos definir difícilmente en términos de Justicia, verdades o amores.

El concepto “mujer absoluta” inspira mucha más controversia que el de “hombre absoluto”. En principio, en el campo de las ideas tradicionales de Evola, los caracteres masculinos se asocian con la luz, la bondad, actividad física, coraje, honor y esfuerzo. Por su parte los caracteres femeninos se asocian con la oscuridad, la maldad y la pasividad. Es por ello que las feministas se horrorizan con Evola, y en el New York Times escriben artículos para destruir la imagen de Steve Bannon, un asesor de Trump en la Casa Blanca al cual vinculan con estar inspirado en Evola (ojalá y fuera así, pero no lo es. El entorno de Trump es más kosher que nunca).

Julius Evola se opuso al feminismo de su época por ser un tradicionalista radical en todo el sentido de la palabra. Estamos en presencia del pensamiento de un hombre que criticó a las SS alemanas por no ser lo suficientemente derechistas y conservadoras: Para Evola, como Spengler y muchos otros autores, el nacionalsocialismo alemán era un movimiento de centro.
Es por ello que es importante enfocar los escritos que ha hecho Evola sobra las mujeres para que sus ideas sean correctamente entendidas. Ya que estaba en oposición al feminismo, sería fácil para quienes no están en comunión con sus ideas tildarlo de misógino, y anti-mujer.  Cuando explicamos sus puntos de vista y no vemos el contexto podríamos decir que lo es (muchos devotos de Evola son misóginos).

La derecha alternativa está desde una posición moralmente alta para fijar los términos y tonos del discurso en los espacios cívicos para poder dilucidar su posición.

Empecemos entonces por definir el cómo ve Evola a los seres humanos en su composición.

La definición más sencilla de la “mujer absoluta” es el principio femenino, la fuerza femenina del universo. Los hombres y mujeres individuales tienen varían en lo “absolutos” que puedan ser. Sin embargo el principio femenino es usualmente la fuerza subyacente en las mujeres.

En el Kali Yuga (el mundo moderno), estas fuerzas aparecen en formas mucho más degeneradas y no se manifiestan de la forma correcta. De hecho Evola, en “Eros” escribe: “Los casos en los cuales hay un desarrollo sexual completo son rara vez encontrados. Porque casi todos los hombres tienen algún rasgo femenino y casi todas las mujeres tienen algún rasgo masculino…las características que hemos considerado típicas para la psiquis femenina pueden ser encontradas en el hombre tanto como en la mujer, particularmente en las fases regresivas de la civilización”. Sumado a esto, “estas características se manifiestan diferentemente dependiendo de la raza y el tipo de civilización” (op.cit).

Vale destacar que Evola no vio el impacto de las diferencias genéticas entre razas que han sido descritas por el mapeo del genoma humano, y que han buscado ser escondidas por la (((academia))) tildándolas de racistas y misóginas.

Para entender la influencia de la “mujer absoluta” es necesario entender la concepción de los seres humanos como la ve Evola, él sostenía que los seres humanos están compuestos por tres partes

  1. El individuo externo, que es su personalidad y su ego.
  2. El nivel del ser profundo, el sitio del principium individuationis. El verdadero rostro de la persona en contraposición a su ego enmascarado.
  3. El nivel de las fuerzas elementales que “son superiores y previas a la individualidad pero que hacen actuar al individuo en definitiva”. (Eros op.cit).

Es en el tercer nivel, el de las fuerzas elementales donde surge la atracción sexual. Es por ello que aquí se ubican las fuerzas elementales que conforman al hombre absoluto o a la mujer absoluta. Lo cual concuerda con la descripción que Evola hace de algunas mujeres modernas que han podido desarrollar “habilidades masculinas” como la la lógica o la intelectualidad, él dice que las mujeres han hecho esto al “ser puestas en la cúspide de su más profunda naturaleza”. Sin embargo, estas mujeres no han tenido éxito en alterar su naturaleza fundamental, sólo sus personalidades superficiales.

Un punto de partida metafísico para los sexos.

De acuerdo con las doctrinas tradicionalistas, los sexos son fuerzas metafísicas antes de que se manifiesten en el mundo. La mujer y el hombre absolutos existen desde el principio de los tiempos, cuando el Ser Universal se divide en una pareja, lo cual trae como consecuencia el resto de la creación.
En la mayoría de las formas del hinduismo, Shiva, el principio masculino se identifica con el Ser puro. Shakti, el principio femenino se indentifica con el Cambio y la Transformación. De forma similar, Aristóteles asocia el principio masculino con la forma y el femenino con la materia.
De acuerdo con lo que piensa Evola, la forma “es el poder que determina y excita el principio de movimiento, desarrollo y transformación”, mientras que la materia “es la sustancia o poder que, estando vacía de forma en sí misma, puede tomar cualquier forma, lo que en sí mismo no es nada, pero puede ser todo cuando es despertado y fecundado” (Eros). En la tradición Oriental, el Yang es la fuerza masculina, y está vinculado con el cielo, mientras que el Ying, siendo la fuerza femenina se asocia con la tierra (Rebelión contra el mundo moderno). Por lo tanto, forma y materia se combinan para crear el universo. Evola dice que “del coito de Shiva y Shakti emerge el mundo” (Eros).
Esto me contrasta bastante con Oswald Spengler, que pensaba que la transformación es el elemento esencial, en vez de simplemente “ser”.

Si el principio maculino se asocia con verdad, luz, el Sol, la virilidad, la actividad, y la estabilidad. El principio femenino es todo lo contrario. Es engaño, cambio, la luna, la tierra, oscuridad, humedad, pasividad y dependencia del otro.

Y ambas fuerzas se manifiestan en hombres y mujeres. Evola deja claro que el hombre y la mujer absoluta no son sólo aspectos del carácter, los ve como “elementos objetivos que trabajan en individuos casi tan impersonalmente como las propiedad químicas inherentes a una sustancia en particular”. 

Antes y aparte de existir en el cuerpo, el sexo existe en el alma, y hasta cierto punto, en el espíritu mismo. Somos hombres o mujeres hacia adentro antes de serlo externamente. La calidad primordial masculina o femenina penetra y satura la totalidad de nuestro ser visible e invisiblemente, de la misma forma que el color permea un líquido. – Eros

Es por ello que la mujer absoluta no es simplemente un concepto idealizado, una (((construcción social))) de la mujer.  Evola escribe sobre la mujer y la define desde lo divino hasta lo más humano y terrenal. Y no es una concepción humana de algo divino.

Para Evola la mujer absoluta es la vara con la cual se deben medir a todas las mujeres: “Lo único que podemos hacer es fijar la superioridad o inferioridad de una mujer con base a que ella esté más cerca o más lejos del tipo femenino, a la mujer pura y absoluta, lo mismo aplica con el hombre” (Eros). Sumado a esto, la superioridad se define con lo cerca que se está de forma consciente de poder alcanzar ese nivel. “Una mujer que es perfectamente mujer es superior a un hombre que es imperfectamente hombre, de la misma forma que un granjero que le es fiel a su tierra y lleva adelante su trabajo es superior a un Rey que no puede cuidar a sus súbditos”. 

Características femeninas fundamentales

La posibilidad de cambiar:
La característica femenina fundamental es la posibilidad de cambiar. Es por ello que lo femenino se asocia con el agua, un líquido, fluido, todo fluye. Se adapta a la forma en la que se ponga, de la misma forma que Shakti / materia es moldeada por la forma / Shiva. Evola escribe que “la mujer refleja la feminidad cósmica de acuerdo a su aspecto material recibiendo una forma que es externa a ella y que ella no produce desde adentro”. En términos (((Jungianos))), esta es la descripción del animus de la mujer, que no se crea por si mismo sino que es una recolección subconsciente de los pensamientos de los hombres.

La posibilidad de cambiar está en relación con la tendencia de la mujer de vivir para alguien más aparte de si misma debido a la fluidez y capacidad de cambiar de su naturaleza. Para Evola, esto quiere decir seguir el camino de maternidad o ser una amante, atarse a una fuerza viril para poder obtener trascendencia. En contraste “la mujer moderna queriendo estar ella misma por su cuenta se ha destruido a si misma” (Rebelión contra el mundo moderno). 

Cuando la mujer cree que ella es meramente personalidad, la mujer pierde su aspecto trascendente.

Así como la mujer se asocia al agua, el hombre se asocia al fuego. En el mundo moderno muchas mujeres parecieran no poder cambiar, pero para Evola, esa es la forma más exterior de su ser: “Una posible rigidez puede seguir la recepción de las ideas debido precisamente a la forma pasiva en la cual la mujer las ha adoptado, que pueden surgir bajo el velo del conformismo y del conservadurismo. De esta manera, podemos explicar el contraste inherente al hecho de que la naturaleza femenina es cambiable, aunque las mujeres principalmente muestren tendencias sociológicamente conservadoras y muestren desagrado por las nuevas.  Esto puede vincularse a su papel en la mitología como figuras femeninas de un tipo Deméter o qutónico que guardan y vengan las costumbres y la ley -la ley de la sangre y de la tierra, pero no la ley uránica.”

Es por ello que la mujer moderna soltera e independiente cuando se le presenta un hombre casado que quiere tenerla de amante de forma exclusiva se emociona, le molesta el machismo, le molesta el “no le hagas a otro lo que no te gusta que te hagan a ti” y luego le rechaza, le tiene temor a ser condenada al ostracismo por sus pares, y dentro de ella está el “obvio” deseo de querer ser poseída por ese hombre casado. O la mujer moderna que tiene una pareja estable y una amiga y descubre que su pareja y su amiga se gustan y entra en conflicto consigo misma y su entorno.
Es la mujer moderna que usa a otros hombres débiles para conseguir lo que quiere.
Es la mujer moderna que no sabe lo que quiere.  Hay muchas mujeres que siendo formadas como católicas son agnósticas, o ateas, pero retienen para si un corpus de valores, creencias y actitudes propios de la doctrina del Libro.

Hay muchos ejemplos pero la posibilidad de cambiar en la mujer es constante, explica la noción de que las mujeres son más crueles y a la vez más compasivas que los hombres. Como la mujer se vincula a lo terrenal, ella es capaz de expresar la dualidad de la ternura de la madre y la crueldad inclemente de la naturaleza. El mejor ejemplo es Artemisa, la diosa griega que es protectora de los animales salvajes siendo cazadora.

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Artemisa, Sala de la Cariátide, Museo de Louvre, París

Una mujer puede que no cambie con respecto a sus creencias sobre la sociedad, etiqueta, moralidad, pero le faltará apego a una verdad trascendente. Muchas de las ideas de las mujeres con relación a verdades sociales como la virtud y el honor no son “ética sino hábito”.- Julius Evola

La falta del alma en la mujer: 
Este quizá sea la característica femenina que genera más controversia en la definición de la mujer absoluta de Evola, el toma la idea de Weininger, es una concepción común a lo largo la historia el pensar que la mujer carece de alma, o de ser. Weininger dice que la mujer no tiene ego, en referencia al ego de Kant, el cual Evola describe como “uno que está por encima de los mundo de los fenómenos”. (en términos metafísicos, uno diría que está “por encima de toda la manifestación”, como el atman hindú).
En la escuela hindú del pensamiento, el atman (ser superior) es idéntico con el Brahman, el alma infinita del universo. Ya que la existencia manifiesta no podría ser posible sin el atman, esta descripción de la mujer, como careciendo de un ego trascendental no debería interpretarse como una incapacidad femenina de que puedan desarrollar y solidificar este aspecto, aunque puede que estén en desventaja con respecto a sus contrapartes masculinas. A su vez en el Kali Yuga (mundo moderno), todas las personas están alejadas y removidas de lo divino, asi que los hombres y mujeres modernos viven en las mismas posiciones con respecto al desarrollo de su ser.

Evola expande la idea al decir que si el alma involucra a la psiquis, o al principio de la vida, entonces debería significar de hecho que la mujer no sólo tiene alma sino que es un “alma” eminentemente, mientras que el hombre no es un alma sino un “espíritu”.

Creemos que la mujer es parte de la “naturaleza”, (en el sentido metafísico, es una manifestación del mismo principio que la naturaleza) y que ella es la reafirmación de ésta, mientras que el hombre por virtud de nacimiento en la forma humana masculina va tendencialmente más allá de la naturaleza – Julius Evola.

Engaño y conexión con la verdad.

Otro atributo de la mujer absoluta es el engaño. Para Evola, mentir es esencial para la mujer, es una característica esencial del sexo femenino. Tanto para Evola como para Weininger esto se debe a que las mujeres no tienen alma. La mayoría de las mujeres y los hombres modernos no están acoplados a una verdad trascendente, y por ello no tienen nada contra que mentir- La verdad sólo existe cuando tiene sustancia y valores:

Que desconcertante es para una mujer ser hallada mintiendo. Su respuesta es increíble. Cuando se le pregunta por que miente, no está en capacidad de entender la pregunta, luce asombrada, estalla en llantos o busca pacificar a su interlocutor con una sonrisa. No puede entender el aspecto ético y trascendente de mentir o del hecho de que una mentira representa un daño al ser … La pura y simple verdad es que la mujer es proclive a mentir y disfrazar su verdadero ser cuando no tiene necesidad de hacerlo. Esto no es una habilidad social adquirida por medio de la lucha por sobrevivir, sino algo atado a su más profunda y genuina naturaleza.

Esta calidad del engaño, mientras que surge de lo fundamental de la mujer, no implica que deba ser aceptado como una característica propia de todas las mujeres. Ya que al igual que los hombres, la meta definitiva de la existencia de una mujer es conectarse y vivir por y para lo trascendental, lo cual requiere una fijación que no acepta engaño en su práctica.

La intuición femenina:

Si la mujer carece de alma, entonces también carece de memoria, lógica y ética. Para explicarlo Evola distingue dos tipos de lógica: la de todos los días, que las mujeres pueden usar de manera exitosa, y la lógica como un amor de pura verdad y coherencia interior. Esta distinción puede ser vista cuando las mujeres modernas usan argumentos lógicos como un medio para justificar sus fines personales: Cosas tipo: “Ya lo besé, ya me sacó a comer y pasear, ya me manoseó y yo lo manoseé, me lo quiero follar pero está casado y pensando en frío, mejor no lo hago”.
Frente a este tipo de cosas Evola escribe que:

La mujer, hasta donde es mujer, nunca sabrá de ética en el sentido categórico de la ley interior pura, separado de toda conexión empírica, eudemonista, sensible, sentimental y personal. Nada en la mujer puede tener un carácter ético que pueda ser separado de instinto, sentimiento, sexualidad, de “vida”; no puede tener relación con el puro “ser”.

La principal herramienta cognitiva de la mujer no es la lógica sino la intuición y la sensibilidad.

Con respecto a la memoria, Evola dice que hay dos tipos de recuerdos o memorias, hay uno que es más común en las mujeres: la memoria atada al subconciente, la cual puede recordar sueños, tener premoniciones, y recordar experiencias olvidadas de forma impulsiva y desesperada. El segundo tipo de memoria, del cual carecen las mujeres debido a su naturaleza fluida es “determinado, organizado y dominado por el intelecto”.
Con esto Evola no quiere decir que las mujeres no son capaces de tener ética ni de poder recordar, ni de poder pensar, el arquetipo de mujer absoluta de Evola es el contrario de lo que sería una Güircha venezolana. De nuevo, hay hombres que no tienen memoria, ni son capaces de poder ser éticos en sus procederes. La naturaleza distribuye características femeninas y masculinas a la humanidad por igual aunque en diversa magnitud.

El principio femenino como uno poderoso, activo y soberano

Generalmente el principio femenino se describe como uno pasivo y el masculino como uno activo. Según Evola, esto sólo es cierto en el plano más exterior. “En el plano más sutil, se invierten los roles, es la mujer quien es activa y el hombre pasivo. Algo así como “activamente pasivo” y “pasivamente activo”.” (Eros).

En Rebelión contra el mundo moderno Evola escribió sobre esto: “En términos hindúes, el espíritu impasible (purusa) es masculino, mientras que la matriz activa de toda forma condicionada es femenina (prakriti)”
Es por ello que usamos la concepción de un niño como ejemplo: Mientras el hombre da su semilla, la mujer es quien activamente lo crea y le da vida, y pare a la criatura.

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La mitología apoya y fundamenta mucho el aspecto soberano de la mujer y lo regia que esta puede ser. Cibeles es la diosa terrenal que tiene una carroza halada por dos tigres domados. Durga reposa sentada sobre un león con las riendas en sus manos.

El hombre sabe y conoce sobre la calidad soberana de la mujer, “que se debe con frecuencia a una sobre-compensación neurótica por el complejo de inferioridad de los hombres, por eso el hombre  ostenta ante la mujer una virilidad ostentosa, la indiferencia, o incluso la brutalidad y el desdén. Pero esto le asegura la ventaja, por el contrario. El hecho de que la mujer a menudo se convierta en una víctima en un nivel externo, material, sentimental o social, dando lugar a su “temor de amar” instintivo, no altera la estructura fundamental de la situación”-

Asociación con lo demoníaco/vampiresco y la aspiración.

Una calidad “negativa” de la mujer absoluta es su aspiración, en el sentido de que las mujeres buscan, al igual que los demonios, succionar la fuerza vital de a quienes se adhieren. En niveles de lo profano, en sus formas más degeneradas, esta podría ser la mujer que constantemente exige más de su marido y otros -pasar más tiempo juntos, tener un mejor coche, una casa más grande, tener más atención-. Ya que ella no tiene alma (como se explicó anteriormente), ella debe llenar ese vacío interno al succionar la fuerza vital de otros en formas materiales, monetarias, emocional.
Por algo Zapato 3 tiene esa canción:

Siempre esta deseando más, siempre esta exigiendo más,
chupándome la sangre está y no la puedo controlar

porque es un vampiro
que me quita el poder
es un vampiro
vestido de mujer
es un vampiro
ella me da que hacer
es un vampiro
pero es toda una mujer

En un nivel metafísico, esta cualidad meramente se refiere a la mujer divina, Shakti, que hala a Shiva al mundo de la manifestación. Por ello, eso no es ni bueno ni malo, excepto para los Gnósticos u otras (((sectas))) que creen que el mundo creado es maléfico.
La mujer estáa orientado a mantener ese orden con el gnosticismo, en una dualidad tras bastidores, en un mundo de naturaleza opuesto a aquel del espíritu. Este elemento demoníaco se expresa en la vida real cuando las mujeres atraen a los hombres al reino de la tierra, la naturaleza y los hijos. Se expresa en el sexo, cuando el semen de un hombre termina en una “cavidad”, que culmina creando a un niño atado a la naturaleza.

Aunque la mujer sea la que de la vida, ella puede cerrar el acceso a aquello que está más allá de ésta. – Julius Evola.

En algunas corrientes filosóficas orientales, el semen del hombre se considera una forma de virilidad espiritual, por ello se forman sectas que enseñan a los hombres a retener esta fuerza para lograr su liberación en vez de desperdiciarla con eyaculaciones incesantes.

El aspecto positivo de la aspiración y lo demoníaco/vampiresco es la capacidad de la mujer de superarlo. Las mujeres son metafísicamente fluidas, si siguen el camino de la madre o la de la amante pueden cercenar aspiraciones y convertirse en vampiresas.
La mujer que tome el camino de madre o de amante lo hará a manera de auto-sacrificio y no de auto-glorificación. Al no estar drenando a otros, pero aprendiendo a tener una fuerza vital dentro de si misma por medio de la renuncia a sus deseos. Renunciando al control del ego/personalidad en vez de ser devota a toros, la mujer se puede anclar a lo trascendental.

Como las cualidades de la mujer absoluta, aquella de la aspiración puede ser encontrada en el hombre, especialmente en el Kali Yuga (mundo moderno).

Conclusiones: El valor de la mujer absoluta en el mundo moderno.

En la época dorada, nos podríamos imaginar que los elementos metafísicos comprendidos en una persona pueden ser manifestados de forma correcta. En esos tiempos, las clases más altas dieron vida a los pueblos más altos; la raza era un indicador de corresponder a una calidad interna; la belleza exterior atestiguaba belleza interior, y el género físico se alineaba con las calidades de la mujer o el hombre absoluto.

Pero en el Kali Yuga (mundo moderno) hay parias en las clases más altas, hombres actúan como mujeres, y mujeres blancas que no personifican ninguna de las virtudes atribuibles a su raza.

Muchos hombres no poseen de forma innata una semilla viril, de la misma forma que las mujeres modernas no necesariamente expresan el principio absoluto femenino.
Cuando se lea la obra de Evola, no se debe interpretar de forma equivocada lo que el dice sobre hombres y mujeres absolutos en correspondencia a los hombres y las mujeres de hoy.

Los hombres y mujeres de la modernidad están casi completamente removidos de los aspectos más profundos con respecto a ellos mismos, y funcionan sólo como personalidades. Por ello, el sexo o casta de una persona tiene poca importancia al determinar vocaciones o relaciones sociales.

¿Que relevancia tienen las descripciones del hombre y la mujer absoluta de Evola en el mundo mejor?

Por una parte, sirven de contra-argumentación contra la mentira creada por los centros de estudios de la mujer en las (((academias))) por otra parte la respuesta la hallamos en la ira existencial que ha definido el siglo XX y principios del XXI.
Martin Heidegger escribió sobre vidas poco auténticas, Jean Paul Sartre escribió sobre la mala fe. Y mucha gente hoy día aun se conforman con ser puestos en pequeñas casillas de tests de personalidades y viven acorde a lo que les encasillaron.
Carecen por completo del espíritu y fuerza vital de romper unos cánones y grilletes de esclavitud mental, no desean hacer conexiones con lo divino y ni siquiera se esmeran en buscarlas.

En un mundo donde se han perdido los valores y la conexión con la Tradición, descubrir estos principios de nuestros valores más íntimos se hace cada vez más importante.

Cuando examinamos la obra de Julius Evola y otros tradicionalistas, podemos encontrar mucho dentro de nosotros mismos, la verdadera relación entre los sexos, una conexión con lo trascendental y aprender a pararnos firmes en un mundo en ruinas.

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