“Sumisión” de Michel Houellebecq

ISISsoldiers

Yihadistas desfilan por una calle iraquí, pronto por París… París se quema, se quema París.

Hoy escribo sobre Sumisión, un libro de Michel Houellebecq que esperé dos largos años para leer en la vísperas de las elecciones francesas que lamentablemente perdió Marine Le Pen-
El autor de Sumisión quizá sea recordado como el Rousseau de la próxima y final revolución Francesa.

Sumisión es un libro del escritor francés Michel Houellebecq, conocido por sus poemas y libros cargados de escenas sórdidas de sexo y libertinaje.

Fue publicada el siete de enero de 2015, el mismo día que unos musulmanes franceses les dio por entrar a las oficinas del semanario satírico de centro-izquierda Charlie Hebdo para matar a unos caricaturistas.
Quise leerme el libro en francés pero decidí esperar hasta la víspera de las elecciones francesas para saborear y sentirme un poco más a gusto con su lectura.
La obra es una sátira política, se lee bastante fácil, puedes reír leyéndolo toda vez que puedes apreciar el asunto metapolítico bastante profundo que Houellebecq trata de advertir a la civilización occidental.

Houellebecq es un tipo de derechas, aunque no le guste reconocerlo

El autor ha sido un crítico muy duro de lo que es el libertinaje que ha semi destruido a la civilizacón occidental con su hipocresía y formas (((políticamente correctas))).  En Sumisión, Houllebecq nos revela que es un ávido de la literatura de derechas ya que toca temas como demografía, religión, política, tradicionalismo, sexualidad, diferencias biológicas, nacionalismo europeo, identificación, y críticas al Islam.
Houellebecq no es un nacionalista blanco, es un cronista implacable del declive del hombre europeo hacia la democracia liberal. Y lo retrata en este libro.
Sumisión

Sumisión es una traducción de Islam. Cuenta la historia de cómo los musulmanes toman el poder en Francia en el año 2022.
El Frente Nacional y un ficcional Partido de la Hermandad Musulmana llegan a la última instancia de una elección nacional francesa.
El día de la elección, no se sabe quien ganará.
Urnas son robadas, invalidando las elecciones, por lo que se deciden repetir los comicios y  se planifica una nueva ronda de votación, pero mientras tanto, los partidos conservadores y socialistas se unen a los muslumanes en un “Frente Republicano” para mantener a Marine Le Pen fuera del poder.
Una vez instalados, la Hermandad Musulmana instituye políticas de gran amplitud en lo que concierne a la economía, la educación y la política internacional, reformas designadas a transformar la hegemonía musulmana en algo permanente.
Bélgica es el próximo en caer, pero toda Europa está condenada debido a la integración política y económica del mundo islámico en la Unión Europea.

Esta novela tiene que ver menos con el Islam que con la debilidad de la Francia moderna y por extensión, Occidente.

Este libro ha sido un best-seller y debidamente, tiene un target bastante peculiar: Activistas de la derecha nacionalista y pese a que es corto tiene mensajes muy profundos. La política no es abrumadora en la novela, más bien da un contexto para entender el desarrollo de los personajes, partes de la novela son escritas en primera persona y aun cuando no sabemos si es Houellebecq quien habla o es alguien más podemos ver que hay un ideal político dentro del libro, es el tipo de literatura que inspira a agarrar otros textos y nutrirte en temas tan amplios como diversos y de compleja estructura.

¿Que lecciones me dejó este libro?

El fin de la democracia
Esta es una moraleja política. La izquierda y la centroderecha están comprometidas en destruir a Francia como un reflejo de Occidente y disolverla en el ácido corrosivo del multiculturalismo para de ello obtener una humanidad afín a la globalización. Igual que pasó en las elecciones francesas de la semana pasada, los políticos de Sumisión odian más al Frente Nacional, a Marine Le Pen, y a lo que ellos representan como nación más de lo que ellos se aman a ellos mismos y a sus valores, creencias, aptitudes y actitudes. Por lo tanto, a razón de odio suicida y fratricida, ellos estarían dispuestos a poner a Francia en las garras de los bárbaros del Islam.
La izquierda y la centroderecha francesas en los ojos de Houellebecq no reaccionan ante las ganas de los musulmanes de imponer sus leyes y costumbres. Para el autor de Sumisión, la izquierda no sería capaz de protestar y oponerse al programa musulmán porque el islam es “otro”, que es sagrado, no blanco, no europeo. Y la centroderecha sería incapaz de protestar porque son burgueses acobardados que sólo siguen los liderazgos de la izquierda. Y ambos, tanto izquierda como centroderecha le tienen un pánico a la violencia islámica.
Que una nueva élite llegue al poder implica la aplicación de una agenda radicalmente revolucionaria,  el islam busca el cambio irreversible, y en el libro, en vez de hacerlo cortando cabezas, lo hacen esperando y haciendo uso de la pasividad y apaciguamiento propio del europeo políticamente correcto.

El regreso a la tradición

La toma del poder por parte de los musulmanes no fue producto de una revolución de sangre, espadas y pólvora, sino que vino en la forma de elecciones libres, justas y democráticas. El islam llega al poder gracias a la pura apatía del hombre occidental postmoderno, irresponsable y nihilista. Una vez consagrados en el poder, el nuevo régimen lentamente comienza llevar adelante reformas en las estructuras del estado.
En esa nueva sociedad, incluso cuando  las formas de elección sean mantenidas, la Hermandad Musulmana nunca permitiría ser destituida del poder mediante los votos.
Específicamente, ¿cómo podría la Hermandad Musulmana neutralizar a sus más comprometidos enemigos de la extrema derecha, los tradicionalistas católicos, los identitarios, y el Frente Nacional?
De forma simple: al instituir las reformas que ellos siempre quisieron.
Los musulmanes en este libro no se apresuraron en imponer la Sharia. Se dieron cuenta que los franceses no pelean por su nación y su libertad, pero si les quitas sus embutidos, cigarrillos y alcohol se levantarán en armas. Por lo que los musulmanes prefirieron apostar al desgaste de una nación con una baja tasa reproductiva, el futuro le pertenece a la población que tiene más hijos y pasa sus valores a ellos.
Por eso la Hermandad Musulmana decidió hacer reformas al sistema educativo, un bastión de la izquierda por excelencia: Los musulmanes pueden recibir una educación islámica completa. La co-educación es abolida. Las profesoras son jubiladas forzosamente con pensiones completas vitalicias financiadas por el dinero de las petromonarquías del Medio Oriente. Se favorece la formación de artesanos. Se instituyó la educación obligatoria hasta los doce años de edad y la educación universitaria se privatiza por completo. Las universidades públicas se convierten en madrassas gigantescas y las facultades que no se adaptan a la costumbre musulmana y en las que hay sólo mujeres se eliminan.
En el ambiente social se retorna al Patriarcado ya que las mujeres no están en las academias ni en las escuelas. Las mujeres comienzan a irse a casa, ya que se ven estimuladas a elegir a la familia por encima de la carrera. Comienza a difundirse el pudor sexual y las damas cambian su vestir y lo hacen modestamente, y esto pone freno a la cultura pop hipersexualizada de occidente: Las güirchas desaparecen.
Sobre esto me llamó la atención un pasaje que reproduzco en su entereza:

“Vestidas de día con impenetrables burkas negros, las ricas saudíes se transformaban de noche en aves del paraíso, se emperifollaban con corpiños, sujetadores calados y tangas engalanados con puntillas multicolores y pedrería; exactamente a la inversa que las occidentales, elegantes y sensuales durante el día porque estaba en juego sus estatus social y que se marchitaban en la noche al volver a sus casas, abdicando agotadas se cualquier perspectiva de seducción, vistiéndose con ropa informal y holgada”

La familia retoma su rol central en la economía como la ubicación exacta de de la transmisión de valores intergeneracionales y las ideas de G.K. Chesterton y Hillaire Belloc, el distributismo como modelo de propiedad y sociedad se divulgan en el país.
La economía comienza a pujar, el desempleo cae porque las mujeres no están trabajando y el crimen también cae ya que los musulmanes sienten que Francia es ahora su patria y no necesitan destruirla más.

Eugenesia

La novela hace varias referencias interesantes a favor de las políticas de eugenesia. El protagonista nos explica:

Las pocas clases particulares que di con la esperanza de mejorar mi nivel de vida me convencieron enseguida de que en la mayoría de las ocasiones la transmisión del saber es imposible, la diversidad de las inteligencias es extrema y que nada puede suprimir ni siquiera atenuar esa desigualdad fundamental.

Luego se toca el efecto de positivo de la poligamia, que lleva a la auto-realización de la humanidad:

En el caso de los mamíferos, y teniendo en cuenta el tiempo de gestación de las hembras comparado con la capacidad de reproducción casi ilimitada de los machos, la presión selectiva se ejercía principalmente sobre los machos. La desigualdad entre machos -si a unos se les concedía el goce de varias hembras, otros forzosamente se verían privados de ello- no debía verse como un efecto perverso de la poligamia sino como pura y llanamente su objetivo real. Así se cumplía el destino de la especie.

Las notas de eugenesia en esta obra de Houellebecq se hacen presentes en la forma en la cual el autor, se fija atentamente al demográfico, lo cual me lleva a otra cosa que aprendí leyendo esta novela:

Entrega psicológica.

El personaje principal de Sumisión es François, un tipo de 44 años que vive en París, que da clases de literatura francesas del siglo XIX, que redactó una brillante tesis doctoral sobre Joris-Karl Huysmans. Y cumple todos los postulados por los cuales occidente no tiene hombres fuertes:
Es hijo único de padres divorciados de la generación baby-boomer que se odian, es un tipo emocionalmente paralizado que nunca se ha casado, y que en vez de conseguirse a una buena mujer, tiene relaciones pasajeras con estudiantes jóvenes de la facultad en la que trabaja. Las mujeres en esta novela son narradas como personajes que siempre son las que rompen la relación con François para demostrar su fortaleza.
La vida intelectual del profesor François es tan vacía como su vida personal y realmente es un tipo aburrido. Siendo francés y profesor de literatura francesa, sabe muy poco sobre Francia y su cultura, carente de toda identidad nacional prefiere la gastronomía árabe e hindú en vez de la exquisita cuisine française. Vive en el barrio chino parisino, y pese a que tiene todo para ser un francés orgulloso de si mismo y su identidad, envidia a la identidad tribal de una de sus novias, Myriam, una judía con la que ha tenido romances intermitentes que decide emigrar a Israel porque en Francia ahora gobiernan los moros.
Y lo expresa de esta manera tan poética:

No hay un Israel para mi – François

Si no hay un Israel para François, ¿(((quiénes))) hicieron eso posible?

Naturalmente la terrible auto-absorción de François va acompañada de pasividad política.
Él apenas toma noción de la política hasta que su país es arrancado de sus manos, y luego él no hace absolutamente por recuperarlo.
Cuando él escucha la posibilidad de una guerra civil, se pregunta si el conflicto puede ser pospuesto hasta después de su muerte, es un hombre que no está dispuesto a morir en sus ideales.
Después de la toma islámica, François es forzado a retirase con pensión completa. Pero él es lentamente tambaleado por Robert Rediger, un belga convertido al islam que queda a cargo del sistema educativo. Primero, por instigación de Rediger, François es invitado a editar una edición de Huysmans para la prestigiosa editorial francesa Pléiade. Luego Rediger lo invita a una fiesta, en la que Rediger invita a François a su casa para conversar, François asiste y es allí dónde Rediger le revela que está reclutando académicos distinguidos del viejo sistema para la nueva Universidad Islámica de Paris-Sorbonne.

Todo lo que François necesita hacer es convertirse al islam, cosa que hace.

¿Por qué François se convierte al islam en lugar de al catolicismo?
Una razón es que el cristianismo es una religión femenina que inspira el desprecio, y el islam es una religión masculina que inspira admiración.
Pero la principal razón fueron los incentivos monetarios, sexuales y de estatus.
El cristianismo le ofreció engañarse a sí mismo con falsas apariencias y auto-negación.
El islam le ofreció auto-afirmación y avance material: Trabajo en una universitad con un gran salario, una casa en la parte famosa de París con todos los lujes, y por sobre todas las cosas, una cura para su frustración sexual y soledad. Rediger le ofreció a François cosas que los hombres queremos envueltas con un sistema político llamado Islam.
Rediger le ofrece tres esposas, para empezar: jóvenes, bellas, guapas y en edad de casarse, sumisas y musulmanas para compartir su cama y tener sus hijos.

¿Por qué Houellebecq centra su narrativa en un profesor universitario?
Porque esta novela es un experimento del pensamiento.
La academia es la fortaleza de la (((izquierda))), la cual es la fuerza metapolítica más poderosa de nuestra sociedad, y si el islam puede romper su resistencia, puede romper todo lo demás.
Houellebecq se da cuenta que los hombres académicos son llorones, tontos, y sexualmente frustradas: üntermenschen.
El hombre beta oprimido por mujeres fuertes tanto en su vida profesional como personal.
Houellebecq piensa que los franceses recibirían a un régimen que fuerza la modestia en la ropa y en la publicidad, para así no estar constantemente atormentados con pensamientos sexuales; un régimen que restaure el dominio masculino en el lugar de trabajo y en la cama; un régimen que suprime el feminismo y que promueve la sumisión femenina. Estar casado con cuatro mujeres occidentales modernas suena como el infierno en la tierra, pero el islam hace que la poligamia sea bastante funcional.
Houellebecq apoya el hecho de que las religiones fundamentalistas apelan a los hombres beta como formas de controlar a las mujeres.

“Dios quiere que me hagas un sándwich, querida”

No es por medio de las religiones del abrahámicas que los hombres ejercemos autoridad y poder sobre las mujeres, es por medio de apelar a nuestros instintos básicos y evolutivos y hacerle entender a nuestras contrapartes femeninas que cada quien tiene un rol tradicional y natural en la sociedad. Lo que es considerado machismo hoy en día fue durante siglos la forma más tradicional de proteger la especie.

La poligamia, por supuesto, no es la forma de perpetuar la especie. Nos hace a los hombres muy alfa, pero sus efectos disgénicos son evidentes si se piensa a largo plazo.

¡Los derechistas a tomar nota!

El feminismo es la mayor fuente de miseria para el hombre, la mujer, y especialmente los niños hoy en día.
El Nacionalismo está plenamente a favor de la restauración de la integridad biológica de nuestra raza.
Eso quiere decir que no es sólo crear espacios aptos para vivir que sean homogéneamente raciales (lebensraum, anybody?), sino que se desarrollen dichos espacios con capacidades de reproducción y crianza de los nuestros, sino también la restauración de los roles tradicionales (y biológicos) de los sexos: el hombre como protector y proveedor, la mujer como madre y como persona que apoya a otros.

Si podemos prometer la restauración de familias homogéneas, amorosas y estables, comunidades altamente confiables, podemos drenar los pantanos en los cuales los izquierdistas se reproducen (los barrios que tanto aman los izquierdistas del Centro Gumilla y el Grupo La Colina).
Después de todo, ¿Cuántos izquierdistas conoces que se encuentran solos, disfuncionales, y socialmente alienados como producto de familias y comunidades rotas? (Es con ustedes, beatas colineras)

Debemos tener cuidado con los Tradicionalistas

El personaje más interesante de “Sumisión” es Robert Rediger, quien es designado  Ministro de Educación y luego de Relaciones Exteriores del régimen nuevo.
Esto me coincide mucho con el cambio de nombre que le da Macron a este ministerio en la vida real, que pone los intereses de (((Europa))) por encima del de los franceses.

Rediger es un maestro de la persuasión que sabe que los académicos sufren por sobre todas las cosas de frustración sexual y vanidad.
(¿Cuán aburrida será la vida sexual de los profesores del Grupo La Colina y el Centro Gumilla en Venezuela?)
Rediger un maestro de la apologética religiosa, queriendo decir que es un mentiroso excesivamente astuto. Él afirma que el Corán es un gran poema en alabanza a la creación, cuando se encuentra cerca al reggaetón tanto en poesía como en arquitectura. Él afirma que la poligamia es eugénica, lo cual sería verdad si los musulmanes no se casaran con negras y sus primos directos.

Rediger es un hombre grande y masculino, lo que es inusual en un académico.
Pero esto no es sorpresa cuando aprendemos su historia en el arco narrativo que Houellebecq nos cuenta:
-De joven en Bélgica, Rediger era un ardiente nacionalista de derecha. Pero nunca se consideró a si mismo racista o fascista.  Esto proveee cierta inclinación y sesgo psicológico para su eventual conversión al Islam. Rediger simplemente es retratado en su juventud como un genérico reaccionario anti-modernista que escribió una disertación sobre Nietzsche y René Guénon, los pensadores anti-modernistas con premisas radicalmente incompatibles.
Esto, sin embargo, no le impide a Rediger de cambiar de una perspectiva a otra cuando le mejor le conviene . Nietzsche destruyó el cristianismo, y Guénon le ofreció una entrada al islam, una religión que ve más compatible con sus impulsos vitalistas y masculinos (sus ganas de follar).

Las lecciones aquí son obvias: si la integridad racial no es lo supremo, entonces el Tradicionalismo es un vector de la islamización.
Desmitificar el Tradicionalismo es algo que Houellebecq hace muy solapadamente si se ve desde una lupa metapolítica.
La tesis Tradicionalista de la unidad trascendental de las religiones es herética de acuerdo a la fe Abrahámica, el judaísmo, el cristianismo y el islam, las cuales rechazan a todas las otras religiones como falsas. Segundo, los Tradicionalistas están muy al tanto de este problema. Así su afirmación de que las religiones Abrahámicas son compatibles con el Tradicionalismo es meramente un intento de engañar a sus adherentes en tolerar un paganismo esotérico.

Ni existe Alá, ni Muhammad es su profeta.

Por lo tanto, cualquier poder que el islam posea está fundado en la naturaleza. Si hay una lección fundamental en Sumisión, es que si nuestra civilización cae por fuera de la armonía con la naturaleza y deja de pasar sus genes y valores, será remplazado por una civilización – sin importar lo primitiva – que sea capaz de hacerlo. Y el hombre occidental desaparecerá en una marea de negros del desierto con alta capacidad de reproducción y salvajes por naturaleza.

La izquierda y la centro derecha son deferentes con el islam porque son decadentes y desvitalizados. Su sentido es mayor vitalidad, incluyendo su potencial para la violencia. Esta gente quiere ser dominada, porque ningún tirano es peor que el destino del individuo atomizado flotando en el vacío liberal de la modernidad consumista.

La democracia liberal y el capitalismo provee cada necesidad humana, excepto creer, pertenecer y obedecer. Si nuestra raza es salvada, entonces los Nacionalistas necesitan superar e incluso de forma más formidablemente vital –e intimidante- la fuerza del islam, la santería y el comunismo. Claramente tenemos mucho trabajo que hacer.

 

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