Izquierda y Derecha: El establishment y la contracultura

¿Desde cuándo la izquierda pasó a obtener el más alto estándar de moral y de valores en el debate político contemporáneo?

Pues eso comenzó a ocurrir a partir del momento en el cual no sólo se instalaron en el poder sino que comenzamos a validar culturalmente sus criminales procederes.

La izquierda se convirtió en el establishment.

Este tipo de cosas tienen que ver un poco con la teoría económica del marxismo clásico, pero también tiene que ver con la forma en la que los hombres usan las estructuras gramaticales del lenguaje para expresarse.

Una diferencia fundamental entre los anglosajones y los europeos del sur que se expresan con lenguas romances es que los términos de libertad, moralidad y raciocinio tienen distintos orígenes metapolíticos, metafísicos y de lenguaje.
En el caso de los primeros, los europeos anglosajones tomaron los conceptos de libertad, moralidad y raciocinio de forma operativa en una arquitectura fuertemente influenciada por el protestantismo. En el caso de las lenguas romances, estas fueron influenciadas tanto por el catolicismo como por las ideas de la Revolución Francesa.

Para la izquierda y la derecha, tanto como para los anglosajones y los hispanos, los conceptos de justicia, igualdad, y libertad son distintos porque operativamente, nuestros idiomas usan distintas partes de nuestro cerebro vinculadas a diversos procesos mentales. Y es por eso que justicia, igualdad y libertad son conceptos metapolíticos e idiomáticos distintos.

Las ideas de la revolución francesa son muy sencillas de entender, pero no porque sean las más sencillas son las más correctas, recordemos que los revolucionarios franceses se alzaron contra un orden establecido, eran, en los términos más usados por mi blog (((liberales))), y buscaban destruir un orden ultra conservador.

Aux armes, citoyens ! / A las armas ciudadanos!
Formez vos bataillons ! / Formad vuestros batallones!
Marchons, marchons ! / A marchar, a marchar!
Qu’un sang impur / Que la sangre de los impuros
Abreuve nos sillons ! / Inunde nuestros surcos !

-La Marsellesa

La revolución francesa de finales del siglo XVIII fue un período violento que cambió toda la forma en la que las estructuras de poder se veían en el mundo.  Fue un período en el cual la burguesía y las clases bajas sustituyeron a las clases dominantes del antiguo régimen.
Las ideas de Voltaire, Rousseau y Monstesquieu, han hecho mella en la sociedad y surge un debate sobre el origen del poder, y plantearon que el conocimiento humano constituye una herramienta para defender la soberanía y atacar la ignorancia.
Ese tipo de pensamiento se expandió rápidamente en círculos de lectura en casas de familias adineradas, bares, restaurantes y calles en las que participaban intelectuales y se comentaba de filosofía, política y literatura.
Personajes como Diderot y D’Alembert consideraban que si las sociedades eran cultas podían pensar por sí mismas y esa era la mejor forma de combatir al régimen antiguo. Este tipo de ideas se difundieron fuera de Francia y llegaron a las costas americanas, influenciando la forma de pensar de los ciudadanos que habitaban las trece colonias británicas y se llevara a cabo el movimiento independentista norteamericano.

Entender el origen de la revolución francesa es importante porque forma la base, o idea germinal de muchos de los movimientos políticos actuales.

No somos iguales y por eso no pensamos igual.

La cosmovisión de la izquierda

Los (((socialistas))) creen que la realidad es un muro infranqueable.

La realidad en la mente del socialista es impenetrable.

La realidad puede no existir o se puede llegar a conocer.

Para (((Marx))) el universo era un caos, por algo dijo que “la violencia es la partera de la historia”, si eso es cierto, el mundo y sus cosas bellas carecen de sentido, no tienen forma, ni dirección.
Si el mundo es una cosa amorfa, entonces, en la mente del socialista, hay que darle forma- ¿Pero como se hace eso si el mundo no tiene forma?

Si la cosmovisión de los hombres de izquierda es así, entonces los hombres se tienen que poner de acuerdo para decir que el orden es una construcción social, debemos inventar algo que no existe.

Es por eso que expliqué primero las razones del lenguaje al principio de este post.

Los hombres requerimos de idiomas para poder lograr lo que sea que nos propongamos y requerimos de otros semejantes que usen nuestro idioma, juntos, creamos un orden y velamos porque se cumpla.

Los hombres de forma aislada no pueden crear entes políticos administrativos. Requieren de otros hombres. Los estados son pactos.

Es por ello que al individualismo (((libertario))) le es imposible crear convenciones y entidades político administrativas de manera individual. Apoyar esa idea es creer en la ética de los guetos.  Los libertarios son primos ideológicos de los comunistas.

Los estados son creados de forma arbitraria y son relativos a los valores, creencias, actitudes y aptitudes de quienes los forman.
Los estados y regímenes pueden cambiar con el pasar del tiempo si los hombres que fijan las reglas de dominación cultural de los espacios cívicos cambian su manera de pensar.

Si el Estado sólo se crea llegando a ponerse de acuerdo, hay que tomar en cuenta que los acuerdos se hacen entre semejantes e iguales.

Pero la izquierda cree que los hombres no nacen iguales, y la razón por la cual lo cree es porque tiene la visión de que el mundo no tiene forma.

Y esa retórica de clases sociales pasa entonces a ser algo inventado y equívoco desde su nacimiento.
La izquierda está convencida de que la libertad es igualdad en lo material:
-Si todos tenemos un iPhone, una casa, un Ferrari en el garaje, una mujer bonita, hijos inteligentes, y dinero en la cuenta bancaria, seremos una sociedad mejor.
Para la izquierda la igualdad material es libertad, todos debemos tener lo mismo y si no lo tenemos, no somos libres.

Por ello, la forma en la que la izquierda ve al mundo es errónea desde su nacimiento.  

(((Ese educado filósofo))) de Tréveris nos criticó a los que estamos en la derecha que somos materialistas, que vivimos por y para el dinero, que tenemos un fetiche con las cosas que tenemos.
La realidad es otra.

No hay ideología más materialista que la de la izquierda, porque si de algo se caracterizan, es de estar absolutamente preocupados por lo que tienen o no tienen los demás.

La cosmovisión de la derecha

La derecha ve las cosas de forma diametralmente opuesta a la izquierda.
Nosotros consideramos que la realidad existe, es única, y la podemos conocer por medio del uso de la razón.

En este artículo te explico la naturaleza de la derecha.

Nosotros entendemos que el universo posee un orden propio.
Entendemos que el universo tiene un sentido, y que eso no depende de quien lo ve.
Los hombres occidentales desarrollamos la capacidad de entender que hay leyes naturales y físicas.
La derecha comprende que lo “justo”, lo “moral” implican una serie acciones que están definidas:

  • por la productividad,
  • a la reciprocidad de actividades llevadas a cabo por los hombres mediante un intercambio de información que se da por medio del lenguaje,
  • lo cual garantiza transferencias e intercambios de bienes y servicios de forma voluntaria.
  • Lo cual limita los resultados negativos de forma severa.

La derecha entiende que existe un orden natural para todas las cosas.
Las leyes que los hombres escribimos surgen de forma contractual y son interpretaciones de ese orden.
Los derechos son contractuales.
Los derechos y la justicia existen cuando un tercer actor asegura los términos de los contratos normativos, políticos, y comerciales.
Esos derechos los necesitamos, los deseamos, y los exigimos.

Esos derechos sólo pueden existir por quienes los puedan asegurar, y quienes los aseguran, lo hacen por medio del uso de la fuerza. Quien diga lo contrario es un mentiroso, o ignorante, o cree en pajaritos preñados.

Para la derecha, la cultura hace la ley.

El orden no lo impone ni lo crea la sociedad, forma parte de una realidad.
Si podemos ver la realidad, podemos conocer y comprender su naturaleza y eso nos permite saber que es moral, que es correcto y que es inmoral e incorrecto.
Nuestro concepto de libertad va de la mano con la capacidad de poder entender la realidad y elegir.

Si podemos elegir, esa potestad, esa capacidad afecta nuestra dimensión material y espiritual.

Existe cierta asimetría, (producto de ese orden natural) de conocimiento y entendimiento. El buen juicio fluye desde la jerarquía superior, así como la belleza, la inteligencia y la capacidad de poder perdonar también.
El ignorante no puede juzgar, y porque no puede juzgar, no puede perdonar.

Es por ello que la derecha da valor a la espiritualidad. Permite crear divisiones de conocimiento y trabajo.
La derecha es aristocrática y por ello el cristianismo caló bien en la derecha.

Nosotros somos dueños de nuestro destino y siendo esto así somos capaces de poder cambiar nuestras circunstancias.

Las desigualdades humanas son la base de la vida. La desigualdad es una fuerza moral. La verdadera división entre derecha e izquierda no se trata de quienes apoyan el Obamacare o la reforma de salud de Donald Trump. La verdadera división entre derecha e izquierda es, desde un punto de vista filosófico está entre aquellos que creen que la igualdad, por la fuerza o por otros métodos es un bien moral (la izquierda) y los que creen (aunque a veces les de miedo admitirlo), que la desigualdad es un bien moral, que es en lo que la derecha realmente cree.

La derecha valora la estética.

La dicha asociada con la belleza es la sustancia que forma al optimismo, de cual los patriotas occidentales tienen sed. Entre más optimistas sean, mayor será la dicha de unirse a ellos, y entre más patriotas haya, mayor será la posibilidad de que Occidente se pueda salvar del (((liberalismo))) que lo ha semi-destruido.  Pareciera que para poder triunfar, ser felices es un requisito fundamental.

Cuando se habla de belleza, nos referimos a dos cosas. Una es la belleza de reflejar el alma animal del hombre como aquello que está “ante los ojos de quien lo contempla”. Y la otra es la belleza clásica, asociada con el principio universal y desencadenada desde lo mundano.
Piensa un poco en la caras de tus familiares amigos y similares, tus canciones favoritas, y tus recuerdos como ejemplos de lo antiguo y considera el Requiem de Mozart un producto de lo moderno. Mientras uno es hogareño, reconfortante, agradable y deseable, ese primer recuerdo está esperando a ser enterrado contigo el día en el que mueras.
El arte ideal debe abandonar la realidad y elevarse a si mismo con suficiente audacia porque las artes son hijas de la libertad y las artes reciben sus reglas de la necesidad de los espíritus que la crean, no de la necesidad persistente de la materialidad.

El arte debe ser inmortal.

Es por ello que tenemos dos reinos de dicha: Uno actual y uno futuro.

¿A cual debemos servir?

Esto es como preguntar si debemos nadar las aguas frías de un mar o montarnos en un bote salvavidas.

Mientras una opción implica la supervivencia inmediata, la otra es una estrategia para una supervivencia necesaria.

Nuestra meta es la supervivencia a largo plazo, fundacional, generacional y futurista.
Pero eso no puede ocurrir sin prestarle atención a nuestros niños y a nuestras necesidades inmediatas.

Estamos por ello en una gran tensión.

Es como el César romano y Dios. El César es una potente fuerza que necesita ser atendida, pero el César no debe ser adorado. Estamos divididos entre lo que muere con nosotros y lo que nos sobrevive, si es que nuestra comunidad es una verdadera comunidad.

¿Que significa esto para patriotas y nacionalistas?

Significa que todo el que pase por nuestro movimiento debe convertirse en el ejemplo a seguir y cultivar la belleza dentro de su ambiente tanto como le sea posible para poder dispersar la fealdad que ha secuestrado nuestras ciudades y contaminado nuestra sociedad y cultura.

Debemos entonces ser creativos: La mente humana es lo que nos permite comunicarnos, crear, destruir, preservar, amar y querer. La sanidad mental es algo sagrado. Puedes ser religioso o ateo si lo deseas pero no debes olvidar que los hombres somos una especie creativa, capaz de descubrir principios universales sobre la naturaleza y sobre nosotros mismos, por medio de los cuales nos transformamos tanto tecnológicamente como socialmente. Las bestias carecen este potencial.
Nosotros somos la única especie que cocina su comida.
Descubrimos el fuego, lo dominamos, creamos la rueda, la carreta, domesticamos caballos para movernos y hoy día somos los que dominamos al mundo.

Mucha más gente se unirá a nuestras filas cuando nuestra visión se convierta en la corriente opositora normal. Pero lo que cambiará la forma en la que nos ven no será su capacidad de ser fashion o no, tampoco se trata de poder acceder a libros como los de Spengler, Evola, Codreanu, Drieu La Rochelle, Parker Yockey, etc. Todos esos textos están por ahí y se pueden descargar.

Lo que hará que la gente se una a nuestras filas será la forma en la cual sepamos defender nuestra moralidad.

Durante una buena parte de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, las ideas de extrema derecha fueron consideradas de forma instintiva como inmorales porque cierto (((demográfico))) se dedicó a meterle en la cabeza a la juventud que eso era así. Pero esas ideas de derecha extrema no eran consideradas como tal en los años previos a 1939. Estas ideas no son nuevas. Son tradicionales, y han querido ser borradas por las ideas imperantes del establishment.

Esos eran pensamientos disidentes, incluso en su momento, pero eran una posición política respetable.

No nos debemos disculpar por nuestro imperativo moral de existir.

Debemos de hacer a la derecha algo emocionante, contracultural.
La derecha debe ser la fuerza opositora a las ideas del establishment rojo. Una ventaja de estar en la acera ideológica de la derecha es que se pertenece al reino de la realidad, y eso no es absorbible por otras tendencias como el (((liberalismo)) que buscan jugar a políticas de identidad para poder crecer sin prestarle la atención a la calidad humana de quienes militan en sus filas.

Debemos tener principios:

Los principios son como las estrellas del firmamento que fueron usadas por los primeros navegadores para trazar sus caminos y navegar aguas desconocidas. Entre más principios haya, mejor. Esa es nuestra mayor herencia: Haber heredado de hombres con mucho valor, coraje, conciencia racial y orgullo nacional una serie de estructuras e instituciones que definen a Occidente y lo diferencian de las demás sociedades.

Tintin

Se radical, ten principios, se aquello que el burgués llama “extremista”- Julius Evola.

 

 

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