Mujeres Tóxicas. Segunda Parte.

Hoy en Uniendo Puntos te doy mi opinión sobre el vídeo “porno” de Erika Schwarzgrüber y por qué eso sólo es reflejo de lo tóxicas que son las güirchas.

Estas líneas busca darle continuidad a piezas como ésta

El twitter nos sorprendió a todos, este domingo un vídeo amateur de un menage-a-trois donde participan tres “artistas” venezolanos. Yorgelys Delgado, quien en su juventud formara parte del show infantil “El Club de los Tigritos” de Venevisión, un chavista llamado “Kent” y una mujer blanca llamada Erika Schwarzgrüber. Era domingo y la noticia corrió como pólvora en la redes sociales.

No esperen ver el vídeo aquí. Si te quieres pajear, no uses mi blog para ello.

El virtue signaling del mainstream fashionista venezolano no se hizo esperar. Independientemente de si el vídeo fue producto de un hackeo, al estilo fappening, en el cual le robaron información privada a las celebridades americanas, o de si alguno de los tres participantes de la orgía fue lo suficientemente irresponsable para hacerlo público, hay una serie de cosas que vale la pena resaltar de este tipo de fenómenos virales.

1. Se busca sabotear el matrimonio de Schwarzgrüber con su novio.

Erika Schwarzgrüber había anunciado su compromiso para casarse en el mes de mayo. Este vídeo, independientemente de cuando se grabó surge en un momento crítico en la vida de una pareja a punto de contraer nupcias: Los nervios, los arreglos de boda, los detalles previos al gran día, las dudas y las peleas se intensifican entre las parejas. Quien sea que haya divulgado el vídeo, busca sabotear la relación amorosa y  de una familia previa a su formación.

Las mujeres son la base de cualquier civilización exitosa porque la cultura se transmite de madre a hijo.

Pero en el nombre de la liberación, las mujeres han adoptado una serie de comportamientos que las hacen incompetentes para sostener el futuro de la civilización occidental.

Que una mujer sea promiscua, yéndose a la cama con incontables hombres y mujeres antes de casarse las lastima emocionalmente a largo plazo. La mujer promedio con la que has salido probablemente se ha acostado con varias personas antes que tu, y probablemente, en la era del teléfono móvil, hayan varios vídeos y fotos comprometedoras de ella en los teléfonos de varios hombres.
Esto es un problema gigante porque la exclusividad es la base del amor de un hombre para con una mujer. El amor más salvaje y erótico que puede haber, es íntimo. 

Para hombres comunes y corrientes,  e incluso para los héroes de los cuentos el concepto de que “esa es MI chica y de nadie más” es más valioso que pasar unas horas con una cualquiera a la cual no le importan los sentimientos del hombre con quien se acuesta sino de lo que le puede sacar a su cuenta bancaria y la erección que con su cuerpo, le pueda sacar a un hombre.
Muchos hombres piensan en esto: ¿Por que habría de casarme con una gúircha que se ha follado a medio vecindario y gastar un realero en un divorcio? Y por eso le temen y le huyen al matrimonio.

La promiscuidad le roba a los hombres la certeza de poder decir “esa chica es mía y de más nadie”.
Pero aparte del efecto de la promiscuidad en hacer erosión en la capacidad de unir a un hombre y a una mujer, el pasado sexual puede destruir un potencial matrimonio de muchas maneras.

2. Para el establishment del entretenimiento la monogamia es aburrida.

El erotismo es algo íntimo, todos tenemos una vida sexual, pero no todos hacemos de ella un espectáculo.
Yo no tengo problema alguno en que un hombre y una mujer, responsables y mayores de edad tengan relaciones sexuales repletas de pasión y erotismo salvaje  en la intimidad de su habitación.

¡¡¿Cómo se sentiría el prometido de la afectada??!! esa es una noticia que jamás veríamos en websites como El Farandi. Y si las leyéramos, probablemente enaltecerían la hazaña puteril de las mujeres en vez de explorar los sentimientos de los  hombres afectados en esa filmación.

3. El porno NO es real
El porno es fantasía, no es real.

El lado real del porno son judíos que violan actrices como James Deen, o de actrices que se dejan seducir por hijos de raperos que las drogan, las violan y las dejan tiradas por allí.

Para los hombres que no están casados es difícil entender la exclusividad como la base del amor. Por más hot que suene tener un trío con Kendra Lust y Nikki Benz en el penthouse de un hotel en Las Vegas, eso sólo le ocurre a tipos disfuncionales como Dan Bilzerian o Greg (((Lansky))).

El porno como un arma psicológica:

La masturbación compulsiva destruye la mente del hombre. Es un hecho comprobado por la ciencia. Incita a los jóvenes a masturbarse de forma incesante, satisfaciendo sus impulsos y evitando que salgan de sus oscuros cuartos a conquistar mujeres de verdad. El porno es un agente que castra de forma digital a la juventud. Es la herramienta perfecta, no es violento y es tentador.
Y es perfectamente entendible: Si necesitaras liberar tus deseos sexuales, ¿que es más barato y fácil?
¿Pasar horas aprendiendo a conquistar a una chica, a hablarle, hacer ejercicio, desarrollar labia, fracasar, sentirte mal y motivarte a seguir intentando el aproximarte a incontables chicas, te que rechacen, y que termines llevándote a la cama a una chica que en la escala de belleza del 1 al 10 es un 6, o abrir tu MacBook y elegir a la chica artificial de tus sueños con el clic de tu trackpad para obtener los orgasmos necesarios que consideres son suficientes para continuar con tu día?
Ese tipo de elementos pornográficos, sólo confirman que el porno es una pérdida de tiempo, Gigabytes en tu disco duro que promueven un estilo de vida poco saludable. Aprender a tener labia y masculinidad son las medidas que contrarrestan los planes de esa (((élite))). Deja de ver pornos, búscate una novia, Kendra Lust está chévere, nunca te las vas a follar. Vive una vida más feliz sabiéndolo.

Nota para los  Counter-signaling normies:  Quien escribe también usó pornos y estuvo expuesto y tras leer un poco sobre ideas tradicionales tuvo un despertar y decidió combatir el falso erotismo.

4. La cultura Güircha

Había una vez en la cual esto era una mujer guapa y elegante, atractiva para un hombre blanco.

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No todas las mujeres son hermosas, no todos los hombres son bien parecidos.

La naturaleza es sabia en la distribución de las virtudes y defectos. Hay gente que es excelente en ciertas cosas y terrible en muchas otras.

La belleza e inteligencia son biológicas.
Las ideas de derecha son de distinción, de que no todos somos iguales y que por no ser iguales es que el mundo es maravilloso.
De nada sirve que un cascarón vacío que se pinte el cabello, las uñas, se ponga unas tetas de goma y corra 35km diarios para tener un cuerpo atractivo si esa apariencia exterior no va acompañada de una serie de ideas, valores, creencias, actitudes y aptitudes que complementen la belleza exterior.

Otro ejemplo de las cosas dignificantes que salen del Canal de la Colina son la mala calidad de mujeres que salen de él.

Desde los colonos americanos, que tenían copias de Shakespeare en sus chozas, hasta los hombres de la primera mitad del siglo XX, todos en occidente aprendimos que el mundo alrededor nuestro tiene un orden natural que tenemos que aprender por medio del uso del conocimiento y la razón. Por eso surgieron revistas, imprentas y editoriales que nos hacían conocer historias como las de Julio Verne, Hergé y H.P. Lovecraft.

Conforme desarrollamos tecnología los hombres pudieron difundir cultura como lo hizo Walt Disney, al distribuir caricaturas que le presentar a muchas audiencias la música clásica y la cultura Occidental.

Los primeros programas de televisión combinaban teatro con lo folklórico y nacional. Los venezolanos tuvimos a Renny Ottolina.

De la misma manera que el cavernícola le trajo el fuego a su mujer en la cueva y le dijo que con ese calor podían sobrevivir al invierno y cocinar la comida, por ende mejorando su estirpe, cultura y porvenir.
Los hombres occidentales mejoraron de forma financiera y querían que la tecnología los mejorara culturalmente.

Pero las cosas cambiaron.
La tecnología, que desarrollamos para mejorar como hombres nos terminó trayendo la cultura más degradada: La cultura del barrio, en la que el estatus social queda determinado no por las ideas y la valencia moral de los argumentos sino por la cantidad de ceros en tu cuenta bancaria, la ropa de marca con la que los hombres se atavían, y tu apariencia física en un falso mercado de valor sexual que queda supeditado a la cantidad de likes que obtienes en una red social.

Another case in point:

Giuliana Boada, una güircha de Venevisión que ha hecho vídeos dando sus tóxicas opiniones sobre los hombres quiere destruir la justicia de la separación de cargas en una relación toda vez que se declara una mujer libre e independiente.

 

Su post original de Facebook
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Obviamente Giuliana Boada, esa mujer independiente  que hace creer que con sus tips de moda, fashion y recomendaciones hace de la mujer televidente de Venenovisión algo avant-garde y a la moda, olvida el hecho de que en el siglo XXI, las mujeres son más libres, independientes, y que con dicha independencia va la responsabilidad de tomar decisiones correctas.
Las decisiones correctas no sólo se limitan a tener una buena imagen sino de saber elegir al hombre correcto y ese tipo de decisiones parten no sólo de si el caballero con el cual la mujer va a establecer una relación es o no tacaño, parte de que en la escala de estimación de la mujer los valores, creencias, actitudes y aptitudes del hombre con el cual se decidió relacionar son valiosos o no.

Si Giuliana, o cualquier otra mujer quiere invertir en su imagen personal para mejorar su sexual market value (como lo haría cualquier mujer u hombre), y considerando que la tipa tiene pinta de vieja y wircha, ni la tonelada de maquillaje que se pone encima podrá evitar de que el mensaje ulterior que ella quiere dar así como buscar influenciar a su audiencia.

Hoy día, en una economía hecha ruinas como la venezolana, el compartir gastos forma parte de la consideración que las parejas que se quieren y se valoran toman en cuenta.

Conclusión

Debemos dejar de producir seres humanos emocionalmente paralizados que buscan validar lo vacías de sus vidas con votos en una red social para regresar a ser la sociedad de valores, creencias, actitudes y aptitudes capaz de mejorar nuestro porvenir por la que nuestros ancestros lucharon.

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