La mujer de derecha

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Esta mujer sería considerada por el canon (((liberal))) como oprimida, ignorante e incapaz. Ser ama de casa es igual de dignificante que cualquier otra profesión.

Para nadie es secreto que históricamente los hombres hemos acumulado inteligencia, empuje, deseo, orgullo, ira y creatividad para dirigir y conquistar, toa vez que las mujeres han sido empáticas con nuestras causas cual actrices de reparte que nos proveen de servicios biológicos vitales.
Es bien sabido que desde un punto de vista biológico, las mujeres son reproductivamente más valiosas que los hombres, mientras un hombre produce millones de espermatozoides a diario, la mujer requiere de 28 días para producir un óvulo viable para la fecundación y nueve meses para engendrar un ser humano. Es por eso que cuando el barco se hunde, las mujeres y los niños son los primeros en abordar el bote salvavidas
Este modelo reproductivo funciona, y ha funcionado desde los albores de la humanidad.

Las mujeres existen a nuestro alrededor como nuestras madres, hermanas, hijas, esposas y amigas, en esos aspectos somos iguales, los hombres existimos como padres, hermanos, hijos, esposos y amigos. En lo que respecta a pelear guerras , las mujres son tan incapaces como lo son los hombres de concebir un hijo y parirlo. Los sexos se complementan el uno al otro. Así ha sido y así siempre será si queremos que la especie humana se perpetúe.

Existe un tremendo valor en toda mujer que se dedique a criar muchos niños felices, sanos, emocionalmente estables en un hogar bien atendido, la mujer ha podido combinar este tipo de trabajo con oportunidades de carrera y las que han decidido ser amas de casa exclusivamente han sido vilipendiadas y atacadas de forma espantosa por un colectivo de feministas feas, gordas, lesbianas e incapaces de poder tener un perro que les ladre para que se reproduzcan.

Lo que hace que una mujer sea cariñosa y entregada a su hogar, también la puede volver loca. El sexo femenino instintivamente busca estabilidad pero también puede ser irracional en dicha búsqueda. (((Hollywood))) nos ha dado ejemplos de mujeres que se quedan en casa a cuidar a sus hijos y atender un hogar que son perfectas psicópatas: Nancy Botwin y Celia Hodes en Weeds, Lynette y Bree en Desperate Housewives, son claros ejemplos de ello.
Esas características ligadas a las emociones pueden facilitar la crianza de niñas y niños blancos y precioso, pero también como seres en sociedad, esos valores que se aprenden en el hogar pueden estar en conflicto con cierto (((demográfico))) y sus procederes.

Tanto hombres como mujeres de derecha hemos desarrollado habilidades sociales para hacernos caso omiso de las críticas de la izquierda y hemos puesto nuestro nombre en alto a la hora de defender las normas de conducción de los individuos en los espacios cívicos que habitamos.
Que a un matrimonio blanco que cuida a sus hijos y los protege de la barbarie postmodernista lo llamen “nazi” y “racista” no es ningún insulto, más bien se ha vuelto una nueva forma de halago.
Si a ver vamos, los alemanes de hace 100 años valoraban el matrimonio, fomentaban que los matrimonios tuvieran muchos hijos y confiaban en la mujer para su crianza acorde a una serie de valores, creencias, aptitudes y actitudes, de la misma manera que lo ha hecho otro (((demográfico))) que cuida a sus mujeres de bárbaros, fomenta su natalidad, y tienen hasta su propio etnoestado.

-Los blancos queremos y somos merecedores de los mismos privilegios que ese (((demográfico)))-

Hay muchas mujeres que leen este blog, lo comparten con sus maridos y me preguntan por que exalto la masculinidad. La respuesta es sencilla, nuestra sociedad es ginocéntrica, mientras el feminismo cuenta con financiación estatal, un comité de Naciones Unidas, campañas en redes sociales, prensa y medios, yo soy un pendejo con un blog.
Pero la feminidad para la derecha es extremadamente valiosa, a lo largo del tiempo que llevo escribiendo le he dicho a las mujeres que deben tener algo más que silicón en el pecho y que deben ser responsables de sus acciones, que la razón por la cual hay malos hombres en el mundo es porque también esos hombres fueron criados por mujeres terribles.

Los hombres griegos y romanos fueron capaces de sentar las bases de la civilización occidental y lo lograron acompañados de mujeres de igual calidad.

Las feministas pueden llenarse la boca de mentiras como una brecha salarial que no existe, dejarse crecer su hírsuto vello corporal, exigir abortos y control de natalidad financiado por el estado. Pero el verdadero núcleo y ethos de la mujer es la necesidad de estabilidad.
Y si se acepta a la derecha como una cosmovisión, en el canon de (((ideas actuales))), esa propuesta se considera misógina, machista, retrógrada y cavernícola.

Si la derecha rechaza la modernidad y el orden existente, el camino a seguir por la familia de derecha es bastante incierto. Requiere el compromiso del hombre y de la mujer al ver el ambiente que les rodea con los anteojos de la claridad propietarista, aun cuando el ambiente sea sucio, mugriento, repleto de üntermenschen, chavismo, güirchas y reguetón.

Resulta terrible el darse cuenta de que nuestra raza, nuestra tribu, nuestros apellidos, nuestro patrimonio, cultura y Nación están siendo desarticulados poco a poco y saber que es imposible hacerse la vista gorda una vez que se tiene conocimiento de esta realidad es aun más aterrador.
Nos destruye la diversidad, nos destruye el refugees welcome, nos destruyen y nos violan a nuestras mujeres los inmigrantes, nos destruye el marxismo cultural, nos destruye el multiculturalismo.

Es vergonzoso saber que detrás de lo que nos ocurre bien sea en Venezuela como en el resto de Occidente hay un (((Orden Mundial))) que es capaz de erradicarnos tan sencillo como les es darnos trabajo.

Para las mujeres, este camino hacia adelante es incluso más preocupante que para los hombres, porque serán objeto de vilipendios, sospecha, y pueden quedar como sometidas, con la idiosincrasia particular de ser racista cuando simplemente exhiben su femenina personalidad.

Las madres, sobre todo las blancas, son objetivos de grupos de presión política de la misma manera que los negros, los mestizos, los retrasados mentales, los putos, y cuanto otro demográfico minoritaria haya para que voten a los partidos de izquierda. O votan a la izquierda, o serán marginadas por un patriarcado que no se preocupa por ustedes, es el mensaje tácito que buscan darle a las mujeres los grupos políticos progres que dicen preocuparse por ellas.
Los partidos políticos que abrazan el feminismo y la izquierda claman tener un mayor nivel moral de tolerancia, respeto e igualdad…hasta que estás en desacuerdo con sus hegemónicas propuestas.

Los riesgos para un hombre de declararse de derecha en países ocupados por ciertos (((demográficos))) son meramente financieros. Hay hombres que pierden su trabajo por leer blogs como este, hacer tuits con la caricatura de un sapo, por preferir tener relaciones sexuales con una mujer blanca antes que una negra o por decir que les cae bien Donald Trump, Marine Le Pen, Nigel Farage y Gert Wilders.
Pero para una mujer que la identifiquen con la derecha implica que podría ser condenada al ostracismo social. Será tildada de sometida, maltratada por su marido, ignorante y manipulada por el patriarcado.
Conociendo los procederes de rebaño del sexo femenino, mandar al exilio a una implica para la mujer una severa afectación en la forma en la que puede criar a sus niños (sus hijos no podrán jugar con los hijos de las progres, no podrán compartir sus tareas, no les invitarán a los chamacos a los cumpleaños y piñatas, etc, etc.)
Todo eso tiene un impacto psicológico sobre la integridad de la mujer de derecha y de sus hijos a quienes ella busca proteger a como de lugar.

Una mujer blanca puede perder todo tipo de privilegios al decir que cruza la acera cuando ve a dos negros caminando hacia ella, cuando no quiere ser atendida por una negra en una tienda de cosméticos, o por no querer relacionarse con gente de color distinto al de su piel.
Las relaciones interpersonales de las mujeres forman una gran parte de su identidad. Si se refieren a una mujer como racista, traidora o una alfombra pisoteada por un hombre, eso afecta su psiquis y bienestar de una forma más dura emocionalmente que si un hombre abusador le golpeara.
Quizá la reacción femenina sea más débil que la de un hombre de derecha pero los que estamos en esta acera ideológica no gastamos pólvora en zamuros cuando otros demuestran debilidad o ineptitud, no nos nutrimos de la humillación de nuestros enemigos como lo hace la izquierda.
El estudio del comportamiento humano ha demostrado a lo largo de la historia que las mujeres prosperan si están inmersas en un sentido de comunidad, es perfectamente válido reconocer la amenaza de perder estatus social dentro de la comunidad donde te desenvuelves si estás a favor de una cruzada como la derecha alternativa.

Muy pocas mujeres han tenido el valor de alinearse de manera frontal con la derecha alternativa, muchas lo hacen de forma tangencial, lo vemos en sus likes a nuestros posts, a la forma en la que opinan, los sutiles comentarios que hacen en reuniones, y su comportamiento con respecto a los que somos vanguardia en este tipo de movimientos. Si bien los hombres podemos prosperar como lobos solitarios, las mujeres se marchitan en soledad.

La derecha alternativa no puede ser un club exclusivamente de caballeros

Las mujeres que nos rodean y nos acompañan sufren mucho si hacemos de este movimiento un club exclusivamente de machos alfa, porque mientras estamos combatiendo a las huestes del marxismo cultural, ellas sufren mucho a menos de que no se les de una manera significativa de participar en este tipo de movimientos. Apoyarlas para que aprendan nuestra jerga, que sepan el significado del triple paréntesis, que aprendan a trollear con caricaturas de ranas a quienes se nos oponen es un excelente comienzo para que ellas también junto a nosotros los hombres rescatemos a Occidente del (((Liberalismo))) que busca su destrucción. Esto dista bastante y diametralmente de todas formas de feminismo o de apoderar al sexo femenino y las mujeres de derecha deben entenderlo, procesarlo y hacerlo suyo.
Para nuestro movimiento, los números y la calidad de las ideas, palabras y pensamientos de cada uno de nuestros aliados importa.

Darle la espalda a las mujeres por ser naturalmente seres emocionales es temerario y es una ceguera política.

Es menester tener a nuestras mujeres de nuestro lado, tenerlas felices, ser buenos proveedores en lo amoroso, erótico, espiritual, material y paternal en caso de ser padres para criar hijos sanos y tener una familia que no se vaya a separar porque los hombres pasamos demasiado tiempo peleando ideológicamente con comunistas.

Las primeras embajadoras por el bienestar de los niños son las mujeres, entonces tiene todo el sentido del mundo unirlas ideológicamente a nuestra causa en roles tradicionales y naturales. El kinder, kirche, küche (niños, cocina e iglesia) de los alemanes de hace un siglo sigue vigente en muchos aspectos, el tradicionalismo es una contracultura que se opone a la señalización de la virtud de tener una fuerza laboral femenina frustrada por ser castigada por una sociedad ginocéntrica y misándrica que la chantajea moralmente por tener que elegir ser una mujer profesional y una esposa/ama de casa abnegada y dedicada a sus chamos. El canon actual de esta sociedad feminista y repleta de misandría chantajea a nuestras mujeres, las aleja de nuestros hijos y pone a estos últimos en el cuidado de abuelas, cachifas inmigrantes y la (((televisión))).

Si nuestros hijos y el futuro de nuestra raza son las inversiones más importantes que podemos hacer,  ¿no es más baratos criarlos con las ideas de la derecha alternativa con la influencia de ambas figuras parentales, o esperar a que sean adolescentes emocionalmente paralizados, incapaces de poder tener una buena relación social con su familia y entorno?

Cualquiera de nosotros que haya tenido que cruzar palabras con veinteañeros y milenials que apoyan a Barack Obama, Hillary Clinton, Leopoldo López, Primero Justicia y que son asiduos lectores de Breinguash, Panfleto Negro, Prodavinci, Time, Salon, Slate, The Atlantic y Caracas Chronicles podemos darnos cuenta que habría sido mejor enseñarles desde pequeños la realidad de las razas, la importancia de los valores de tu raza, cultura y Nación antes de que les diera un colapso nervioso, te marginen o te agredan por decirles cosas obvias como el hecho de que raza y crimen violento van de la mano.

La generación Baby Boomer cometió errores terribles, y uno de ellos fue permitirle a sus hijos elegir sus propios caminos, criarlos en hogares de cuidado infantil y guarderías, permitirles a sus maestros y profesores adoctrinarlos con un corpus de ideas (((liberales))), estudiar carreras que dependen del estado o que no tengan salida laboral en el sector privado, hacerles ignorar la realidad del color de su piel, tirar a la basura la importancia del legado de sus ancestros, su nación y su acervo cultural.
Toda vez que los Baby Boomers hicieron esto, otro (((demográfico))) reía e inculcaba a sus hijos el valor de su raza, de su genética, de su acervo cultural, de su Nación, de la importancia de su (((Etnoestado))), le dieron oportunidades educativas con salida laboral en el sector financiero y otras industrias muy influyentes, logrando solidificar su control.

En este movimiento caben todas las mujeres que estén dispuestas a rechazar la modernidad de la misma manera que lo hacemos los hombres, que acepten la masculinidad de la misma forma que los hombres enaltecemos y valoramos la feminidad.
La aceptación de los roles de género tradicionales no es algo retrógrado y cavernícola, ha funcionado, y funciona a lo largo de la historia porque es algo natural.
Si bien las ideas de derecha son ideas de distinción, exclusividad y discriminación, es razonable asumir que un movimiento como éste solo crecerá, se expandirá y habrá de evolucionar si le damos la oportunidad a mujeres excepcionales que provean ideas, produzcan niños sanos, los críen de forma correcta y ayuden a mantener la piscina genética de los blancos homogénea.

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Un pensamiento en “La mujer de derecha

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