Los hombres occidentales debemos ser fuertes

Si la derecha debe revivir el espíritu de la Civilización Occidental, debemos revivir entre los hombres el tener una vida sana.

Nuestra civilización occidental está en decadencia porque se ha adherido a una ideología de materialismo individualista casada con las ideas de que la moralidad va de la mano con la igualdad y la tolerancia, lo cual ha traído como consecuencia una ola de multiculturalismo que ha creado hombres castrados, débiles, enfermos e incapaces. 

La solución final a esta cuestión yace en crear hombres fuertes que tengan el temple mental, ideológico y físico para enfrentarse a tiempos tan adversos como los que enfrentamos en este momento.

Es por ello que los hombres de occidente deben ser fuertes.
Y si, este post habla sobre fitness.

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Cuando salió la adaptación al cine de la novela gráfica de Frank Miller “300”, hombres y mujeres corrieron a verla a las salas de cine por razones distintas. Mientras los hombres veían a Gerard Butler como Leónidas en las Termópilas luchando por su tribu y su país con fiereza. Las mujeres veían a los trescientos guerreros por sus abdominales. Esto es normal, es naturaleza humana y son roles definidos. A los hombres nos gusta la fuerza y las mujeres se sienten atraídas por figuras masculinas.

Estar en buena forma no solo se reduce a tener abdominales definidos y bíceps grandes, también tiene que ver con lo que está en la cabeza de quien los posee. De nada te sirve ser un musculoso fortachón si lo que tienes en la cabeza es porno, reggaetón, Playstation 4, y güirchas siliconadas.

Para que un guitarrista toque prodigiosamente su instrumento, tuvo que pasar un número incontable de horas practicando para llegar a la perfección, de igual manera, para tener un cuerpo digno del Adonis, o el David de Miguel Angel, el hombre debe pasar incontables horas ejercitándose para poder estar en forma. Y la mejor forma es hacerlo de manera saludable, sin ser uno de esos que se pinchan, y luego se quejan porque pese a que tienen unos súper músculos, los testículos los tienen del tamaño de dos pasas.

Este post busca marcar distancia de ese fetiche enfermizo de ponerse papeado y rayado y busca acercar al lector a la idea de que para tener un cuerpo y mente sanas hay que cultivar la mente con ideas buenas y el cuerpo con ejercicio para poder ser fuerte.

Las figuras masculinas en forma se distinguen de otras que parecen el muñeco de Michelin por sus atributos físicos y mentales, los hombres que seamos la vanguardia que quiera rescatar a Occidente del (((liberalismo))) que lo ha semi destruido debemos tener en cuenta que el retorno a nuestras patrias soberanas va de la mano con ideas de derecha como lo son la aristocracia, la distinción, el honor, la lealtad, el amor, la primacía de la Nación sobre la individualidad irracional y de la verdadera espiritualidad sobre el materialismo fatuo.

Cuando comencé a escribir sobre temas de política y derecha en mi blog, yo no cuidaba mi apariencia personal, conforme me empapé de estas ideas y veía en las ilustraciones de los libros y vídeos que acompañaban esos pensamientos a hombres en forma empecé a cuestionar mi apariencia y al poco tiempo decidí hacer algo al respecto.

Los hombres construimos nuestra definición de masculinidad en concordancia con aquello que nos describe mejor y yo no estoy inmune a ello. Pero como me gusta la coherencia, me he decidido a ponerme en forma.
No lo hice solo, tengo la dicha de tener una familia y una preciosa esposa que me han motivado a querer ser un hombre mejor.
Y así como yo pude hacerlo y quitarme cerca de treinta kilos quiero que el resto de los hombres occidentales se animen a hacerlo porque después de todo, estar en forma ideológica y física nos distingue de los demás. Y pese a que todavía no parezco un espartano, me siento bien teniendo metas que alcanzar.

La fuerza física constituye una de las diferencias biológicas fundamentales entre hombres y mujeres

A lo largo de mis escritos en este blog he puesto énfasis en que los hombres y las mujeres no somos iguales, que hay diferenciación cromosómica y bioquímica entre sexos y que esas diferencias y desigualdades son positivas, deseables y es necesario preservarlas para la perpetuación de la especie.
Desde tiempos inmemoriales los hombres hemos sido los que hemos asumido el rol protector de la mujer y los niños. Mientras la mujer cuidaba a los pequeños y cocinaba en la cueva, el hombre era el que salía a cazar y procurar el alimento así como proteger a su tribu, a su especie, a su familia, sus tierras y propiedades de animales y de otros hombres.
La forma en la que los hombres protegieron, conquistaron y desarrollaron la civilización occidental estuvo formada en su núcleo por fuerza física combinada con la inteligencia.
Roma, Grecia y los grandes imperios occidentales fueron construidos así.
Los conquistadores del territorio americano también hicieron uso de la tecnología y la fuerza que sus predecesores desarrollaron y cultivaron.

En la guerra y las peleas los hombres fuertes eran los que sobrevivían. Aunque vivamos en tiempos de relativa paz, la capacidad de los hombres de mantener un perímetro de seguridad para preservar su integridad sigue siendo considerada un baluarte de la masculinidad hoy en día.
Es por ello que si quieres sentirte como un hombre fuerte, debes buscar construir un cuerpo acorde a ello.

Estar en forma es un imperativo moral de quienes quieran defender a occidente.

La construcción de la fuerza física estimula tu salud mental y física, es bien sabido que la obesidad mata, y que los gordos son feos, enfermos y no son felices, un cuerpo en forma te permite realizar distintas tareas, y te prepara para casi cualquier exigencia que la vida te ponga de por medio.
En medios como el venezolano, donde el (((socialismo))) nos ha llevado a tener que ingeniar distintos mecanismos de supervivencia, el estar en forma es una herramienta que te hará distinguirte de entre los otros üntermenschen que buscan aprovecharse de ti: Si tienes fuerza, puedes resistir un arrebatón de un teléfono, que te arrebaten una bolsa de comida y si te sabes defender y tienes fuerza puedes salvar tu vida y lastimar severamente al negro que te va a atracar   a tu agresor. De igual manera, en momentos de emergencia, tener fuerza física puede significar la clave entre vivir o morir.
Si bien en un mundo tan tecnológicamente avanzado como en el que vivimos, con mucha frecuencia nos apoyamos en las herramientas y la tecnología que tenemos a nuestro alrededor, nunca sabremos cuando nos encontremos sin ellas y que hacer para sobrevivir y es por ello que en esos momentos es necesario apelar a nuestra fuerza corporal.

Cuando te quitan todo lo tecnológico, lo único que te queda es músculo.

Con mucha frecuencia se asocia la fuerza física con el fisicoculturismo y tipos pinchados con esteroides sin nada en la cabeza, es una falsa dicotomía creada por el mismo (((colectivo))) que hace desfilar cuerpos perfectos en los medios para hacernos sentir mal con nuestro cuerpos y que nos hace creer que ser gordo y enfermo es algo chévere porque nos aceptamos como somos y no podemos cambiar.
Esa falsa dicotomía entre fuerza, virtud y cerebro es una de las razones por las cuales lemas como “haz el amor y no la guerra” son impresos en millones de franelas y los hombres de hoy día son unos castrados incapaces de demostrar ferocidad cuando la intemperie se los exige.

Muchos hombres a lo largo de la historia hemos rechazado esta falsa dicotomía.
Friedrich Nietzsche hacía labores físicas, Ernest Hemingway practicaba la cacería, George Orwell era fan de la pesca, Hergé era Boy Scout, Vitali y Vladimir Klitschko son campeones del boxeo, activistas políticos y tienen un PhD, Ronald Reagan era un vaquero rudo, Vladimir Putin practica artes marciales, Niels Bohr jugaba al fútbol, George Patton practicaba esgrima.
Así como ellos, podemos ver ejemplos de escuadrones militares como los Navy Seals, las SS alemanas, el Spetznaz ruso, y las legiones romanas, todas formadas por hombres que tenían la fortaleza física y mental de luchar por lo que creen.

Detrás de toda construcción de cuerpos, de esculpir músculos hay un componente heroico, que es el de cultivar el centro del cerebro vinculado con la recompensa por la ardua dedicación, los hombres débiles, gordinflones y enfermos también poseen este grupo de neuronas en sus cerebros, pero se estimula de formas distintas.

Mientras los hombres fuertes valoramos tener sexo con nuestras respectivas esposas y atesoramos la monogamia, los hombres débiles prefieren masturbarse viendo imágenes de mujeres que jamás se irían a la cama con ellos.

El ejercicio físico nos da energía para poder perseguir lo que queremos, cultivar la fuerza física nos imparte muchas lecciones metafóricas y metafísicas. El dolor y la dedicación que implican el hacer ejercicio de forma regular nos enseña la disciplina, carácter y temple que tuvieron otros hombres que lograron cosas más grandes antes que nosotros y nos sirve para poder aspirar a darle al mundo, a nuestras esposas y familia lo mejor de nosotros mismos.

Una pesa, o incluso tu propio cuerpo cuando haces una flexión no quiere que lo levanten, de hecho, si quisieran ser levantadas, las pesas lo harían por cuenta propia, la idea de que tanto una pesa, como incluso tu torso no quieran ser levantadas es el razón material por la cual como hombre debes levantar, son cosas que están en el camino hacia la grandeza.
La grandeza y el heroísmo inherente a las empresas difíciles tienen consigo momentos de angustia y dolor. Y el dolor es eterno. El sufrimiento es opcional.
El dolor no es el enemigo de los hombres, los hombres de derecha sabemos reconocer el dolor y sabemos reconocer una amenaza porque tenemos las estructuras cerebrales necesarias y bien desarrolladas para hacerlo.

La fuerza es la espina dorsal de nuestras virtudes como hombres.

La primera vez que besé a la chica que se convirtió en mi esposa lo hice con carácter, fuerza y seguridad en mi mismo. A las mujeres les gusta que los hombres estemos seguros de nosotros mismos y lo demostremos. Es así como las chicas se sienten protegidas y a gusto con un hombre por el que sienten atracción, pese a que las feministas les moleste el hecho de que las damiselas en aprietos existan y las consideren un cliché, la naturaleza humana y los roles biológicos superan a cualquier construcción pseudocientífica hecha por algún (((progre))) feo y sin oficio.

¿No les sorprende que hombres como Marx, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Trotsky, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Pablo Iglesias, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Kirchner, Daniel Ortega, no parezcan tener ningun tipo de fuerza? No la tienen, solo tienen voces y acciones que no van de la mano con demostraciones biológicas de fuerza física.

No sólo el construir fuerza física desarrolla carácter y virtudes, sino que provee la espina dorsal- la estructura necesario sobre la cual se construyen los adecuados valores morales. La virtud no se ve muy bien en hombres que carezcan de ferocidad y autoridad, (por algo Justin Trudeau y François Hollande son los pusilánimes que son) es por ello que muchos hombres buenos, aunque no fuertes estallarían en llantos ante adversidades de la intemperie.
Con esto no quiero decir que los hombres que no estén en forma sean malos hombres, ciertamente hay hombres que no están en forma y tienen pensamientos, obras e ideas de buena calidad, pero no son buenos en actividades de desempeño masculino demostrable.
Y eso hace que no sean buenos en lo que ser hombre respecta para los efectos de lo que estoy escribiendo aquí.

La fuerza asegura nuestras virtudes.

La razón por la cual un hombre puede que nos caiga bien aunque sea débil y que no lo consideremos viril, es porque sus clamores de virtud carecen de la virilidad y fortaleza necesaria para apoyarse cuando esas afirmaciones sean puestas en duda.
¡¿De que nos sirven los logros intelectuales y los principios morales  si aquellos que los atesoran y los cultivan son subyugados por aquellos que no les importan?!

Es importante tener principios.
¿Estás preparado para defenderlos a capa y espada?
¿Lucharías con uñas y dientes por defender en lo que crees?

Los hombres Occidentales somos superiores no sólo por tener modales y educación sino por tener fortaleza física y mental.

La fuerza honra la tradición.

Antes de que la modernidad nos destruyera, los hombres teníamos necesariamente que ser fuertes físicamente para sobrevivir y reproducirnos. Bien sea al luchar contra la intemperie, o contra otros hombres. nuestros ancestros dependían de su inteligencia y su fuerza física para poder surgir como los conquistadores en los que se convirtieron. Y miremos a nuestro alrededor para ver cuánto han logrado esos hombres fuertes.

Desde un punto de vista biológico, filosófico, y moral, el heraldo de nuestra existencia está atado a todo lo que existió antes que nosotros. Los hombres que se probaron a sí mismos en batallas, cacerías, conquistas, se atrevieron a lograr grandes cosas, y tuvieron la fuerza física e intelectual de poder sobrellevar cualquier obstáculo que la vida les puso en el camino, por ello pudieron ser padres y pasar sus genética a generaciones enteras.
Los que no se arriesgaron, y no tuvieron la fuerza para poderlo hacer, fueron condenados al ostracismo reproductivo y su estirpe se fue diluyendo y en muchos casos se extinguió.

Los hombres occidentales descendemos de los hombres más fuertes, más decididos, los más rápidos, los más inteligentes y los más ingeniosos. Los machos alfa del pasado, por nuestra sangre corre la grandeza. Conquistamos con sangre y fuego rincones que hombres débiles no supieron defender.

¡¿Que estás haciendo tu con ese valor y esa virtud que te pasaron tus ancestros?!
Vas a defenderla, ¿o vas a permitir  que la tierra que tus ancestros conquistaron con fiereza, virilidad y orgullo sea invadida por üntermenschen, infrahombres con una piscina genética inferior a la tuya?

Occidente no se defiende jugando a la Playstation.
Occidente no se defiende tragando pizza todo el tiempo.
Occidente no se defiende haciendo pancartas que dan bienvenida a refugiados que van a violar a tus mujeres, detonar los templos construidos por tus ancestros y cortarte la cabeza.

No podemos desperdiciar el legado genético de todos aquellos que lucharon para que nuestra tierra valga lo que vale hoy. Es por ello que cuando entrenamos para ser físicamente fuertes, mostramos reverencia, honor y respeto a todos los hombres que existieron antes que nosotros y que tuvieron que ser mucho más fuertes que nosotros con tecnología mucho más escasa para construir Occidente.
En muchas maneras, hacer una flexión con tu propio peso corporal o levantar una mancuerna es como levantar en alto esa llama feroz de la libertad que implica ser Occidental, haciéndole honor a hombres como Leónidas, Hernán Cortés, El Cid Campeador, o los lanceros de José Antonio Páez.

Desarrollar fuerza corporal se siente bien.

El que cultiva su fuerza corporal desarrolla la capacidad de liberar endorfinas, sustancias bioquímicas que activan y estimulan ciertas partes del cerebro vinculadas con la satisfacción y la realización personal, dándole al que hace ejercicio una sensación de alegría y bienestar necesaria para enfrentar lo que la vida le ponga en el camino.

Si el hombre pone en práctica el hacer ejercicio, está usando su cuerpo para lo que evolutivamente fue diseñado. Personalmente considero que es un feeling increíble. Pasar toda una vida sin experimentar este tipo de sensaciones es verdaderamente vergonzoso. Hasta Sócrates predicó este tipo de cosas en la Antigua Grecia. Cuentan que cuando ese filósofo vio a un hombre en pobre condición física dijo que “es una desgracia llegar a viejo siendo descuidado con uno mismo”. Ciertamente, si uno ve lo que otros pueden lograr y como pueden ponerse, uno puede lograrlo si se lo propone.

¿Que significa ser fuerte?

La naturaleza es desigual en la distribución de virtudes y defectos, no todos los hombres pueden levantar 200 kilos por encima de su cabeza, y no todos tenemos la inteligencia para desarrollar los algoritmos y códigos que le dan a las supercomputadoras de Google su enorme capacidad. De la misma manera que algunos hombres somos buenos en algunas cosas, somos horriblemente malos en otras, y en ello está la verdadera diversidad que hace que la vida sea tan colorida y nutrida como ha de serlo.
No todos los hombres pueden tener los abdominales de Sylvester Stallone en Rocky pero todos los hombres pueden mejorar su imagen personal con algo de dedicación. No importa cuales sean tus intereses, si te gusta jugar ajedrez, ping-pong, bowling, o al fútbol, y no importa cual es tu estructura ósea y física, como hombre tienes el imperativo moral de mejorar tu condición actual para sobrevivir y rendir honor a todo lo que existió antes que tu.

El ideal de fuerza es punto de debate, y ha cambiado con el pasar del tiempo. Sin ejercicios repetidos y la ingesta adecuada de proteínas, los primeros hombres eran bastante delgados y poco definidos. Los espartanos estaban papeados y rayados. Todos los que hemos tenido una figura masculina en el hogar y la familia tradicional vemos que esa figura paterna ha realizado alguna labor que requiere de fortaleza física.
Mi padre es psiquiatra, le encantan las labores de jardinería, carpintería y albañilería. Constantemente lo veo manipular herramientas y utensilios que requieren de fuerza física. El me enseñó a hacer un fuego para una parrilla, a cocinar carne, a cazar, a pescar, a usar un taladro, a cortar leña con un hacha. Estando pequeño quería ser tan fuerte como él porque es un modelo a seguir. Junto con esa fortaleza mi papá acompaña una mente brillante que me ha aconsejado a lo largo de mi vida y lo sigue haciendo.

Hoy día muchos hombres quieren tener el cuerpo de Stallone y de Arnold, y capaz y lo obtienen pero no les importa tener el enfoque mental de “fuerza funcional”. Y eso es una de las razones por las cuales pese a que Occidente tenga hombres fortachones, esos fortachones son pobres hombres ya que sus ideas no se equiparan con su fuerza.

Yo personalmente no creo que importe que tipo de ejercicio escoja el hombre occidental, flexiones, pesas, yoga, aeróbicos, TRX, boot-camp, barras, máquinas, fútbol, tenis, correr, saltar la cuerda etc. Lo importante es que el hombre haga algo de ejercicio físico.
Es crucial que el hombre occidental tenga un patrón de ejercicio que le guste, que lo inspire a ser un hombre mejor, que lo mueva y que le haga tener músculos que exhibir. Incluso si te gusta correr, o hacer acrobacias imposibles como la pose del cuervo en yoga,, quieres hacerlo bien y destacar entre los demás porque hay otros que no pueden hacerlo y tu si.

Así como me lees, y lees a Evola, a Spengler, a Francis Parker Yockey, Yukio Mishima, Counter-Currents, la Derecha Alternativa y un sinfín de autores, debes incluir en tu rutina el ejercicio para ejercitar tu cuerpo y tu mente.
Yukio Mishima hizo de ese concepto algo tangible cuando él y sus seguidores persiguieron un ideal tanto físico, como espiritual y mental. Lograron un balance entre la perfecta pureza ideológica y la perfección estética de estar en forma. Entre ser un filósofo tradicionalista super papeado a lo Mishima y tener una vida normal como la que tienes cuando me lees aquí hay un balance y muchísimas opciones.

Para finalizar..

La fuerza es un atributo que define a la masculinidad. Es el poder literal que le ha permitido a generaciones de hombres proteger y proveer para sus familias y su tribu. Es la fuerza que construyó los rascacielos en los que trabajamos, las carreteras por las que transitamos, y los puentes que cruzamos. Mientras nuestro ambiente no requiera que seamos fuertes, desarrollar fuerza física estará en un segundo plano y seguiremos teniendo hombres castrados que consideran que ser feminista es bueno porque tener un pene es símbolo de violencia contra la mujer.
Desarrollar fuerza física es el imperativo moral de todo hombre que quiera defender a Occidente ideológica y fácticamente.

Lucha para ser mejor todos los días y lo alcanzarás.

Veritas, aut consilis, aut ense. Vires et honestas. Deus vult!

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2 pensamientos en “Los hombres occidentales debemos ser fuertes

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