In memoriam: Marcos Gámez

Sueños, recuerdos, lo sagrado – son todos iguales en que están más allá de nuestro alcance.
Una vez que estamos separados de lo que podemos tocar, el objeto es santificado; Adquiere la belleza de lo inalcanzable, la cualidad de lo milagroso. Todo, en realidad, tiene esta cualidad de lo sagrado, pero podemos profanarlo en un toque.
¡Qué extraño es el hombre!
Su toque defiende y, sin embargo, contiene la fuente de los milagros.

-Yukio Mishima.

Tu partida fue muy repentina para todos nosotros, recientemente habíamos conversado cómo nos íbamos a poner de acuerdo para cuadrar el cronograma de Salud Pública III, la asignatura en la que colaboro desde hace un par de años.
Fui tu alumno, al igual que han sido los cientos de alumnos que pasaron por tus aulas y que tuvieron el privilegio de formarnos contigo. Tu estilo de clases tan sui generis, repleto de ejemplos y reflexiones hicieron de la Cátedra de Salud Pública una escuela de formación ciudadana que ha formado a cientos de médicos formados en la Escuela de Medicina José María Vargas.

Con tus láminas de fondo azul y tu grueso tono de voz que inundaba el auditorio y hacía que todos pusieran atención a los contenidos que formabas le inyectabas una dosis de personalidad a los contenidos programáticos que pocos docentes tienen.
Recuerdo cuando fui tu alumno las incontables veces que me reclamabas por estar distraído y me decías que esta materia me iba a servir… Y vaya que me sirvió pues tanto tu como muchos otros docentes la escuela me sirvieron de inspiración para trabajar en la casa de estudios que me formó. Te fuiste en un momento crítico para la universidad, que necesita de docentes con vocación y temple democrático como el tuyo, nuestra casa de estudios pasa por un oscuro momento y no dejará de vencer las sombras porque te hayas ido, sino que contigo, desde donde quiera que estés, tu legado y tus enseñanzas harán que nosotros hagamos “las cosas bien”, como tanto te encantaba decirnos.

Somos nosotros ahora, los que vivimos, los que sobrevivimos en este expaís tenemos la enorme responsabilidad de “seguir haciendo las cosas bien”, para que nuestros hospitales, ambulatorios, y centros de investigación tengan una buena razón de ser, un adecuado funcionamiento y sirvan el propósito para el que fueron creados.

Recuerdo cuando entré a dar clases de Medicina Legal y luego cuando comencé a colaborar contigo y otros colegas en la Cátedra de Salud Pública me dijiste que “dar clases va mucho más allá de pararse en una tarima a explicar un tema”.
Y esas palabras se han quedado conmigo.
Y te prometo que haré todo lo que pueda por ser el buen profesor que tu fuiste.
Contigo aprendí Salud Pública y cada vez que tuve alguna duda después de graduado te pude llamar y tener tu consejo.
Me quedan buenos y gratos recuerdos y me duele haber perdido un colega profesor, amigo y docente.
Dejas atrás no sólo a los que fuimos tus amigos y colegas, sino a tu familia y seres queridos.
Descansa en paz amigo mío. Donde quiera que estés. Mantén ese espíritu que cuando estabas en vida te dio esa forma de ser tan especial, en nombre de los que quedamos en la Universidad, el que siempre será tu puesto de trabajo te decimos que te recordaremos con gran cariño siempre.

Hasta siempre amigo.

Alberto Zambrano, MD12241464_1682251578653664_1550135867521262580_n

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