La naturaleza de la derecha

Probablemente creas que las ideas de derecha son genocidas, explotadoras, egoístas, criminales, y perversas.
Esas afirmaciones están bastante lejos de la verdad, y probablemente sean reflejos de lo que la izquierda quiere proyectar en otros que no ve en si misma.

Las ideas de la derecha son básicamente ideas de desigualdad, los que militamos en la derecha sabemos, entendemos, comprendemos, aceptamos y defendemos la naturaleza de la desigualdad.

La desigualdad es positiva, saludable e incluso deseable, admitimos que algunas desigualdades no son deseables, pero la mayoría de estas tienen que ver con cuestiones de carácter y de relativismos morales más que con los hechos en sí mismos.

A diferencia de la (((izquierda))) y los (((igualitaristas))) quienes buscan a como de lugar el lograr la igualdad por todos los medios posibles, la derecha no se preocupa con esos conceptos.

Si usted observa la forma en la cual dos árboles de la misma especie crecen uno junto a otro, usted notará que no son iguales, uno quizá tenga más ramas que el otro, o quizá uno tenga follaje mejor desarrollado que otro, en las ramas de uno puede que hayan nidos de pájaros, y en otro no. ¿Se puso acaso un árbol a pelear con otro? No, esos organismos compiten en un universo donde saben que los recursos son escasos.
Así como la naturaleza es buena repartiendo virtudes, también lo es repartiendo defectos.
Habrá quienes son excelentes para ciertas cosas y horrendamente deficientes en otras, a mi por ejemplo se me viene bien la teoría, el análisis y el criterio. Si me ponen a tallar un mármol haré un desastre. De igual manera si a un violinista lo ponen a frente al tablero de mandos de una grúa de construcción probablemente haya un accidente industrial.

La creación y la destrucción van de la mano. Si todos somos iguales, ¿cómo habría excelencia?. ¿Cómo destacaríamos los aristócratas de la plebe? Las ideas de derecha son de excelencia y distinción, es por ello que se acepta la desigualdad.

¿Cómo podemos vivir entre nosotros sin perder nuestra identidad?
La identidad es básicamente lo que le da significado a la vida, sin identidad no hay arte, estética, belleza, filosofía, ciencia, conocimiento o promesas de cualquier tipo. Porque si alguien te pregunta quien eres, y no sabes como responder, es el fin de tu especie, tu tribu, tu identidad.
Las ideas de derecha versan sobre la distinción, la excelencia, la desigualdad, y significado.

 

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La discriminación es un bien moral: es lo que te permite discernir entre una cosa y otra, contrario a lo que la (((izquierda))) y los igualitaristas le hace creer a la gente al manipular el lenguaje y el significado de las palabras, todos discriminamos de una manera u otra: Elegimos con quien tener hijos, que ropas vestir, que ruta transitar para ir al trabajo, con quien relacionarnos, y con quien no. Si usted elige una alternativa para hacer algo en su vida, usted está discriminando. Toda la vida, incluso al momento de decisiones pequeñas como las que acabo de enumerar, tiende a estar sesgada sobre la desigualdad y la discriminación.

Yo personalmente creo en la discriminación, forma parte de mi espiritualidad aristocrática. Me permite discernir entre aliados enemigos.

Así como lo hago yo, lo hace todo el mundo. Nadie trata a todo el mundo de la misma manera, la única manera en la cual nos tratemos todos iguales los unos a los otros es una utopía socialista en la cual no existen diferencias y todos estamos agarrados de manos frente a una fogata cantando kumbayah. El no discriminar implicaría la negación de los instintos más inherentes y reflejos de la naturaleza humana.
La discriminación, es un baluarte clave de la derecha, porque es intrínseca a una vida de hombres libres, en donde la libre voluntad y la libre elección forman el carácter moral de la personalidad de los hombres.

Mientras que la derecha valora la diferencia y la distinción, creando oportunidades para cada quien según su talento, el igualitarismo de izquierdas es inevitablemente totalitario porque desafía la diversidad divina del universo al querer convertirnos a todos por la fuerza en iguales.

Libertad e igualdad son, en esencia contradictorias.

51% de una nación puede establecer un régimen totalitario, suprimir a las minorías y mantenerse democrática, esta idea de que todos somos iguales es una gran hipocresía cuando es puesta en práctica, por eso hay tantos hombres que en el nombre de la igualdad han matado, torturado y han sido capaces de cometer las más brutales atrocidades contra la humanidad.
En el comunismo, Pol Pot le disparaba a todos aquellos que leían libros que el no aprobaba, al Che Guevara “le gustaba matar”, y los Soviets mandaban al Gulag a todos aquellos que estuvieran en desacuerdo ¿Por que lo hacían? Porque ellos querían que todos fueran y pensaran igual.

Llama poderosamente la atención el cómo algunos que levantan sus puños en marchas anti-fa, fuman marihuana en sus apartamentos y marchan en contra del establishment con la rebeldía de querer hacer lo que les venga en gana en países occidentales, al poner en práctica esos ideales, vemos como esas ideas tan (((bonitas))) conllevan a paredones de fusilamiento en Cuba, a campos de concentración siberianos, a celdas de castigo del SeBIN, a espionaje y asesinatos de la Stasi, a hambrunas de millones de personas en China.

La derecha, en contraparte ha creado beneficios, empleos, oportunidades y libertades para millones de personas alrededor del mundo, sacándolas de la pobreza y llevándolas a prosperar. Si bien todos los sistemas de derecha preconizan cierto grado de igualdad de tratamiento, esas sociedades abiertas permiten a los individuos descubrir quien es superior a quien.

La cultura occidental está marcada ciertamente por episodios amargos y de sufrimiento, algo que es tan real como la vida misma. Una cosa que diferencia a la derecha de la izquierda es que la primera está en contacto con la realidad: Mientras los hombres de otras épocas, los últimos de occidente, los que disfrutamos de la tradición, buenas y viejas costumbres somos capaces de soñar y desear un mejor porvenir, los izquierdistas, que no saben medir riesgos y consecuencias con frecuencia son víctimas de sus ilusiones.

Aunque muchas personas consideren a los de extrema derecha como personas con un odio contra otros grupos, ser de extrema derecha es una posición filosófica de conservadurismo extrem sobre las estructuras del pasado y de cómo se relacionan con respecto a dónde nos ubicamos el día de hoy y del cómo vivimos en este planeta sin perder nuestra identidad.

Nuestra identidad es lo que le da significado a nuestras vidas. Sin identidad no hay ningún tipo de contexto para que el arte, belleza, filosofía, ciencia, conocimiento o progreso se den.

La variedad en jerarquías es armónica y amable. La diversidad en la igualdad es discordante y odiosa.

Sólo cuando nos demos cuenta, en la derecha continental y mundial, de que el heraldo de nuestra identidad y existencia está atada a todo lo que existió antes de nosotros, tanto en terminos religiosos como neopaganos/Nietzscheanos, cuando tengamos conciencia racial de lo que nuestros pueblos y nuestra civilización occidental ha pintado, construido, escrito, las sinfonías que hemos compuesto, las obras que hemos dramatizado, y que todas esas acciones están intrínsecamente atadas a conceptos de nuestro propio porvenir, fuerza y propósito glorioso. Sólo cuando nos demos cuenta de que lo que fue atado a mucho de esto que estoy mencionando y el cómo es valorado en estos momentos, sólo en ese momento valoraremos con la grandeza los momentos del pasado que nos hicieron grandes y dejaremos de justificar la barbarie y el libertinaje que están provocando la decadencia moral de la Civilización Occidental.

Si tenemos este weltanschaaung podremos entender por que el patriotismo no sólo fue el más intenso sentimiento sino la más alta virtud posible de los ciudadanos antigios. Todo lo que le era importante al ciudadano de la Antigüedad – sus ancestros, su religión y culto, su vida moral, su orgullo y propiedad- dependían de la supervivencia y el bienestar de la ciudad en la que vivía. Es por elloq ue la devoción a la Patria, (la verdadera, no la de los chavistas) era considerada una virtud suprema. Al dedicarse a lo que le pertenece y le identificaba, el ciudadano antiguo sentía que servía a sus dioses, se sentía con un propósito. Ningún principio abstracto de justicia le haría pausar en sus procederes. La piedad y el patriotismo eran la misma cosa. Para los Griegos, el ser sin patriotismo, el ser algo menos que un ciudadano activo era el equivalente moral de ser un idiota, ese es el origen real de esa palabra y es por ello que nuestra sociedad se ha idiotizado con la corrección política.

Si arrancamos, por miedo a ser hostiles con otras sub-culturas y otros üntermenschen todo prospecto de identidad grupal, terminaremos con una doctrina muy débil y difuminada de nuestra cultura, y eso comenzará a ser el fin de nuestra existencia como pueblos, como naciones, como sociedades que tuvieron poder y lo ejercieron sin miedo.

Los enemigos que enfrentamos hoy día en occidente son internos, han sido erigidos en nuestras propias mentes: Se llama corrección política

El primer paso para poder generar la vanguardia que dominará culturalmente los espacios cívicos es tener como máxima que la derecha no se disculpa por su imperativo moral de existir. No nos debemos disculpar por ser Occidentales, blancos y de lo que nuestra raza le haya hecho a otras en cualquier otro momento. El hacerlo implica caer en el juego perverso de una gramática de auto intolerancia que restringe los pensamientos de lo que queremos decir y hacer antes de que se nos ocurran al generar culpa, odio hacia nosotros mismos y resentimiento de quienes somos y de que hicimos como raza, como pueblo, como sociedad.

Sólo si recuperamos el espíritu de lo que implica ser Occidental es que podremos vencer la batalla cultural y enviar a la izquierda al basurero de la historia.

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3 pensamientos en “La naturaleza de la derecha

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