Adiós América, de Ann Coulter

Ann Coulter

“Adiós América: El plan de la izquierda para convertir a nuestro país en un infierno tercermundista” es un best seller del New York Times escrito por la abogada Ann Coulter, en ese libro ella narra magistralmente la crítica sincera, desde el punto de vista de un norteamericano a un problema que gente como Donald Trump ha puesto en el escenario: La descontrolada política migratoria de EEUU que no ha traído sino desempleo, miseria, terrorismo, crimen, violaciones y fraudes a los ciudadanos norteamericanos.

Ann Coulter nos explica en un magistral trabajo documental, fundamentado por fuentes bibliográficas que están ampliamente difundidas en la web el cómo el partido demócrata ha legislado para hacer que la sociedad americana cambie su demográfico,  de cómo los demócratas se han ido quedando sin votantes y tuvieron que acudir a favorecer políticas migratorias que les permitieran importar votantes.

Al tiempo que la ley de Inmigración de 1965 del senador Ted Kennedy comenzaba a favorecer los cambios de la demografía americana, y que un magistrado de la Corte Suprema de Justicia de ese país emitiera un fallo que le permitía a los inmigrantes traer a toda su familia inmediata y extendida, Estados Unidos comenzaba a tener un cambio en su patrón de votantes, y la dinámica social que experimentaba. Mientras llegaban millones de inmigrantes a EEUU, el tejido social y las cifras de muertes, crímenes, violaciones, fraudes y ataques terroristas en suelo americano aumentaban.

Habrá quienes acusen de xenófoba a la señora Coulter, después de todo su estilo literario es mordaz, agudo, e hiriente. Deliberadamente destinado a causar mella e impresión en todo aquel que lo lea, pero dejando atrás los estilos literarios, Ann Coulter hace mención a una serie de cosas en cuanto a emigración que no se pueden obviar:

  • ¿Cómo fue que los inmigrantes se convirtieron en un grupo de presión política más poderoso que los mismos norteamericanos nacidos en ese país?
    Los políticos de Estados unidos deberían estar más preocupados con lo que sus ciudadanos piensan de ellos que de la opinión que los extranjeros tengan de ellos. De no ser cierto, habría que preguntarse cómo demonios hizo Donald Trump para ganar las elecciones de no haber comenzado su campaña electoral señalando al elephant in the room: Illegal Immigration.
  • De no ser por la enorme pusilanimidad de los legisladores norteamericanos, tanto republicanos como demócratas, no existirían tantas alternativas y atajos para poder entrar a ese país, basta con mirar la enorme variedad y cantidad de visados y permisos especiales que el departamento de estado ofrece a millones de extranjeros para poder entrar: Uno de los terroristas que detonó un coche bomba en 1993 en el World Trade Center era un egipcio de nombre Mahmoud Abouhalima, que entró a los Estados Unidos usando un visado de turista, procedente de Alemania, país en donde le negaron asilo político por pertenecer a la organización terrorista de los Hermanos Musulmanes, pero logró quedarse en Alemania ya que se casó con una mujer con severos problemas mentales y de alcoholismo, obtuvo la nacionalidad, y luego se divorció, contrajo segundas nupcias con otra mujer y viajaron a los EEUU en 1985 “de vacaciones permanentes” y decidió rentar un apartamento en Brooklyn. Al tiempo que el visado de Abouhalima expiraba, un legislador llamado Chuck Schumer pasó una ley de amnistía para trabajadores agrícolas ilegales, Mahmoud Abouhalima metió los papeles para ser beneficiario de esa amnistía, mintió diciendo que había sido un agricultor en Carolina del Sur y obtuvo su amnistía, pudiéndose quedar en suelo americano y años después obtuvo la residencia, Mahmoud no sólo defraudó a las autoridades americanas sino que se dedicó a participar en el nuevo y creciente mundo del terrorismo islámico. participando en el asesinato de un Rabino radical y luego conduciendo el coche bomba que mataría a media docena de personas, heriría a miles y abriera un boquete inmenso con daños de casi medio millardo de dólares en el World Trade Center en 1993.
    Otro terrorista beneficiado por esta estúpida ley de amnistía agrícola para frijoleros ilegales  fue Mohammed Salameh, que lo más cercano que estuvo a la agricultura fue cuando pasaba un rastrillo en el patio de su casa, obtuvo el beneficio de la amnistía pese a que esa ley se pasó para favorecer a la gente antes del primero de mayo de 1986, y Salameh no entró a los EEUU sino después de 1988.
  • El problema de la inmigración africana: A lo largo del libro, Coulter narra los horrible crímenes de inmigrantes africanos que sin saber una palabra de inglés se les permitió la entrada a los Estados Unidos y que en ejercicio libre de su cultura han secuestrado, violado, torturado, mutilado y lastimado ciudadanas americanas inocentes y que cuando son llevados a juicio, los jueces les suspenden las sentencias porque “no están en capacidad de entender el sistema legal americano” o porque los acusados no sabían que secuestrar a una mujer de un dormitorio y violarla repetidas veces era un crimen, y que para ellos es algo absolutamente cotidiano del país de donde vienen.
  • El sesgo de la prensa hacia los inmigrantes: La prensa de sucesos liberal americana yerra de forma repetida en la forma en la que redactan las noticas en las cuales el inmigrante es el perpetrador y no la víctima. Coulter hace una comparación con la forma de censurar los hechos por parte de la prensa y la forma en la que el diario soviético Pravda redactaba los titulares porque la línea editorial de muchos periódicos y medios de comunicación en EEUU explícitamente elimina la palabra “inmigrante” de la nota a ser redactada.
    Para la prensa de sucesos liberal la única forma en la que una historia involucra un inmigrante y se atreven a usar esa palabra en la redacción de la nota es:

    • Que el crimen sea un delito sexual increíblemente perverso, como una violación en pandilla, incestos, o un secuestro horrendo (como el caso de Ariel Castro),
    • Que el violador confiese estar sorprendido de que cometió un error,
    • Que la víctima sea una mujer que se rehusa a presentar cargos contra el atacante,
    • Que los periódicos reporten al autor del crimen no como un inmigrante sino como “un hombre”.
  • La sobrevaloración del Hispano: Gracias a las políticas migratorias de los demócratas, los blancos de ese país dejarán de ser una mayoría para el año 2043, en parte porque la tasa de reproducción entre blancos ha caído y en parte porque los Estados Unidos han permitido un flujo sin control de inmigrantes procedentes de culturas con altas tasas de reproducción y pésimos procederes y valores sociales. Después de todo, Mexico is not sending their best.
    Si vemos los datos proporcionados por Coulter, que desglosa encuestas tan densas como las que publica Peo Research, EEUU tiene más inmigrantes hispanos que cualquier otro país en el mundo. Ocho de cada diez habitantes de la ciudad de El Paso en Texas es un inmigrante, no sabemos si legal o ilegal.47% de la población de Nuevo México, 40% de la población de California, 30% de la población de Arizona y 27% de la población de Nevada son mexicanos.
    Entre 1890 y 1970 no habían suficientes hispanos para que el Buró de Censos americano los tomara en cuenta. Hoy día hay más de cincuenta millones de hispanos en EEUU.
    Se le ha dado demasiado poder político a un colectivo que realmente no lo merece. Y no me mal interpreten, hay hispanos en EEUU que se merecen estar allí porque han seguido todos los pasos para estar allí de forma legal. Tanto Ann Coulter como yo nos hacemos eco de aquellos que violan la ley y están de forma ilegal en los Estados Unidos.

Ann Coulter en Adios América nos advierte que el aceptar a inmigrantes como lo ha hecho América provoca un caos de hacer internas una serie de divisiones sociales que son foráneas y que provocan un desorden nacional.

Osama Bin Laden y la red Al Qaeda una vez condujeron una encuesta acorde a sus propios recursos y hallaron que un tercio de las personas que viven en el tercer mundo les gustaría mudarse a vivir en los Estados Unidos. Piénsese en eso por sólo un momento. Eso es uno de cada tres habitantes del mundo fuera de Europa, fuera del Japón, fuera del Asia Oriental desarrollada, fuera de la nueva, pujante y aburguesada India (que son 200 millones fuera de cerca de los dos mil millones que viven en ese subcontinente y que a punta de arduo trabajo surgieron de la pobreza para ser la clase media más grande del mundo). Todo ese gentío, fuera de los mencionados y sus élites quieren ir a Estados Unidos.
Muchos grupos en el mundo se preguntan ¿Que le pasó a Estados Unidos y a la energía de sus élites?
No se sorprendan si se enteran en la prensa liberal que la mayoría de las élites en los países del tercer mundo, China, India, etc. observan con sorpresa la trayectoria de lo que ocurre socialmente en los Estados Unidos, que se puede extrapolar en grandes términos en lo que es la trayectoria del declive de la civilización occidental.
Los Estados Unidos y Occidente en general se han convertido por políticas migratorias suicidas en naciones que se odian a sí mismas: Odian su propia música, su propio arte, su propia arquitectura, aborrecen su pasado militar. Y otros grupos en el mundo no Occidental están asombrados por esto, y buscan tomar ventaja de ello. ¿Por que no habrían de hacerlo? En las circunstancias en la cual los grupos compiten entre si, todos los grupos compiten por un escaso número de recursos. No es una competencia que tiene que ser a lucha de uñas y dientes, pero es una lucha que es real, actual y en curso.

Ann Coulter en Adios América nos advierte que el aceptar a inmigrantes como lo ha hecho América provoca un caos de hacer internas una serie de divisiones sociales que son foráneas y que provocan un desorden nacional. La globalización de las sociedades dentro de una sociedad en vez de ocurrir entre ellas.
Las competencias entre naciones que ocurrían hace quinientos años han sido trasladadas a un sólo país y esos conflictos ahora son internos y problemas concernientes a oficinas gubernamentales como el Ministerio del Interior, o en el caso de EEUU, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, y el Servicio de Migración y Naturalización.
Las diferencias y competencias entre humanos siempre van a existir sin importar lo que se haga, existirán en matrimonios entre razas distintas, en escuelas multirraciales, en ciudades multiculturales, y en complejos y desarrollos habitacionales que favorezcan este tipo de ensaladas sociales, y ciertamente habrán de existir en sociedades como la americana actual.

La advertencia de Coulter vino justo a tiempo en el que el pueblo americano eligió a Donald Trump para hacer grande a América de nuevo.

Y lo que ocurre después, que Ann Coulter menciona apenas en su libro, es que cada grupo que entra a EEUU crea una vanguardia que negocia con los otros grupos para ver que pedazo de la torta de los derechos y privilegios le toca.
Y la política futura de sociedades que llevan a cabo ese tipo de fenómenos sociales se lleva a cabo electoralmente, esa negociación se lleva a cabo en las urnas electorales, entre ciclos electorales y entre grupos de presión: cabilderos que cortejan a los políticos de turno.

En síntesis, Adiós América es un libro que todo aquel que quiera tener un debate honesto sobre la política migratoria de los EEUU debería leer para cerrarle el pico a muchos que opinan sin saber, o que son títeres de los (((medios))).

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s