Diputados que juegan al Pokémon Go!

Hoy te quiero explicar la indignación que sentí al ver que el Diputado Freddy Guevara,  presidente de la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional pusiera una captura de pantalla de su móvil jugando al embrutecedor Pokémon Go!

Edmundo Chirinos, un infame psiquiatra admirador de Fidel Castro quien fuera Rector de mi Alma Mater definió a una generación de estudiantes en los años ochenta como “una generación boba”, porque para sus estándares comunistas progresistas en la Universidad Central de Venezuela no existía la fortaleza de los movimientos políticos subversivos comunistas de los años sesenta y setenta.
Si bien para Chirinos la ausencia de asesinos, traficantes, asaltantes de bancos, resentidos y demás escorias sociales era motivo de preocupación. El no se habría molestado mucho al final de su vida cuando se dio cuenta de que muchos de los que el llamó “generación boba” eran las viudas del Movimiento al Socialismo que llevaron a Hugo Chávez al poder.

Siempre le digo a mis alumnos que las aulas de las universidades autónomas son los centros por excelencia donde surgen los grupos de presión que generan los cambios en las sociedades.

Freddy Guevara es contemporáneo conmigo, ambos fuimos dirigentes estudiantiles en nuestras respectivas casas de estudios en un momento en el cual el régimen inmoral, ilegal, ilegítimo, asesino e injusto de Hugo Chávez decidió cerrar la televisora Radio Caracas Televisión y lanzar un proyecto de reforma constitucional.

Mientras yo era un dirigente de derecha en una escuela de medicina con una relativamente poca pero fiel audiencia creyente en los principios de la civilización occidental, Freddy era miembro de una banda de rock y el tipo cool de su universidad, que ocupaba su puesto en los cargos de representación estudiantil porque en esa casa de estudios privada las elecciones son concursos de popularidad y no contiendas ideológicas duras por reivindicaciones estudiantiles.

Cuando los estudiantes protestábamos y llevábamos adelante las acciones de calle, guarimbas, protestas, y agitación necesaria para hacer retroceder a Hugo Chávez en sus pretensiones de instalar una dictadura a lo cubano a punta de Smartmatic. Freddy estaba con sus amiguitos de lo que sería la Mesa de Unidad Democrática “rosqueando”a quién le iban a dar cuál cargo en cuanta elección estudiantil y local había.

Freddy Guevara estuvo presente en el momento en el que la dirigencia de la oposición estuvo dispuesta a reconocer que fue derrotada en las elecciones de la reforma constitucional.
Días después, en lo que se conoció como “El Pacto del Tamanaco”, Vicente Díaz, entonces rector del CNE, en un desayuno en el hotel Tamanaco le pidió a Guevara y a los estudiantes que no presionaran al CNE para publicar las actas de 4542 mesas electorales que de ser contabilizadas revertirían la “victoria” opositora.

Freddy Guevara sabe muy bien que el dos de diciembre de 2007 hubo votos que nadie quiso contar y que eso evitó una victoria pírrica.

A este dirigente estudiantil lo sedujeron los partidos y se convirtió en un político venezolano de carrera.

Y cómo el sabe bien cómo se mueve la sucia y gangsteril política, también sabe lo tramposo que es el gobierno, especialmente cuando de elecciones se trata.
El poder por el poder hace que en cierto modo la gente deje atrás sus principios, el que hablaba de libertad de expresión y salir a la calle a defender nuestros derechos hoy día nos pide que nos lancemos por el mismo matadero electoral.

Llegó a diputado y todo cambió a partir de ese momento, el uniforme de “dirigente”, caracterizado por el blackberry, la camisa columbia, el bolso cruzado Mario Hernández fueron sustituidos por liqui-liqui, trajes de Clement, y hasta la moto la cambió por un Audi “que un pana que vive afuera le prestó para que se trasladara por su seguridad”.

Las roscas internas del politburó de la MUD lo coronaron presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional.
Uno habría de esperar que en ese cargo, Freddy Guevara se haya puesto a investigar por qué al cuñado de Henry Ramos Allup es socio de una empresa que sobrefacturó más de 2.00 millones de dólares en plantas eléctricas entre 2009 y 2011, por ejemplo.
También podría investigar sobre los guisos de los empleados de Víctor Vargas o sobre los casos de nepotismo de la familia de la Primera Dama.

Pero no, el diputado del partido más opositor de Venezuela decidió ponerse a jugar Pokémon Go! en el hemiciclo de la Asamblea Nacional.

Esa es la oposición, una que no confronta al gobierno sino que se acomoda ante él. Que prefiere dialogar y cuadrar puestos para cobrar jugosos contratos a resolver los problemas de la gente.
¿Que ha hecho la Asamblea Nacional por ti?

Aparentemente la curul a Freddy le ha permitido ponerse trajes de marca, viajar por el mundo, manejar un Audi, y capturar un adorable Cubone mientras se hacía el quórum en el hemiciclo.

 

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