Lo que no te cuentan los medios de Hillary Clinton y sus negocio$ con Rusia

La nueva paranoia de los demócratas sobre la influencia rusa en asuntos americanos no apareció cuando Bill y Hillary Clinton estaban vendiendo influencias para que una empresa llamada Uranium One, que tiene como accionista a la agencia estatal rusa de energía nuclear Rosatom comprara una enorme cantidad de uranio en Estados Unidos.

Ayer te conté cómo los medios de comunicación al servicio del partido demócrata buscaron crear una noticia de la nada cuando buscaron vincular a Donald Trump con los escándalos internos de los demócratas y su corrupto partido tras las filtraciones de Wikileaks.

Hoy quiero contarte cómo los medios han ocultado de forma deshonesta los vínculos que existen entre la compra de uranio por parte de Rusia y cómo se conecta con una compleja trama de tráfico de influencias entre la Fundación Clinton y el irresponsable paso de Hillary Rodham Clinton por el Departamento de Estado.

Peter Schweizer escribió el año pasado un libro titulado “Clinton Cash“.
Es un excelente trabajo de periodismo de investigación con fuentes documentales que relata cómo la Fundación Clinton ha servido a los intereses políticos y financieros de la dinastía Clinton. El libro dedica dos capítulos a la enrevesada manera bajo la cual Bill Clinton obtenía donaciones para su fundación mientras su esposa dirigía el Departamento de Estado.

Bill [Clinton] viajaba por el mundo dando discursos y puliendo su reputación como un hombre sabio y humanitario. Con frecuencia en esos viajes estaba acompañado de “amigos cercanos” o socios que tenían intereses económicos pendientes en esos países. Se hacían presentaciones, se hacían negocios, había sesiones de fotos ante la prensa internacional. Mientras tanto, los obstáculos burocráticos o legislativos eran misteriosamente eliminados o se obtenían aprobaciones con la competencia de su esposa, la poderosa senadora o la Secretaria de Estado. Enormes donaciones luego fluyeron hacia las arcas de la Fundación Clinton cuando Bill recibía enormes pagos por discursos que eran cancelados por los mismos empresarios que se veían beneficiados por estas aparentes intervenciones

– Peter Schweizer, “Clinton Cash”, pág 23

Ese libro, un artículo de Jo Becker y Mike McIntyre en el New York Times en abril de 2015 y el irresponsable manejo de información considerada secreto de estado que llevaron a una investigación criminal del FBI deberían ser suficientes para que los periodistas serios que cubren la fuente política americana, los votantes del partido demócrata y la sociedad americana hayan cuestionado si Hillary Rodham Clinton es una mujer cuyas actuaciones son aptas para aspirar a la presidencia de Estados Unidos.

Antes de que Hillary Clinton fuera nombrada a cargo del Departamento de Estado, ella y su marido tuvieron que firmar un acuerdo con la Casa Blanca en el cual la Fundación Clinton se comprometía  entregar todos los pagos futuros por concepto de conferencias que se darían posterior al nombramiento de la señora Clinton como jefa de la diplomacia americana.

Bill y Hillary Clinton ayudaron a un inversionista canadiense llamado Frank Giustra y a una pequeña compañía canadiense llamada UrAsia sin ningún tipo de experiencia en el ramo a obtener una concesión por parte del gobierno de Kazajistán.
En ese país, según afirma Schweizer en su libro, “las concesiones mineras son altamente competitivas”. Y la compañía de Giustra no era la opción lógica para que el gobierno kazajo obtuviese un contrato.
Pero las relaciones que Bill Clinton tuvo con el dictador kazajo cuando la fundación Clinton decidió llevar a cabo actividades de caridad junto con el programa de Naciones Unidas para la lucha contra el VIH, así como los pagos que hicieron inversionistas rusos y Giustra a la fundación Clinton facilitaron que la empresa UrAsia obtuviera contrataciones que luego serían transferidas a la empresa canadiense llamada Uranium One.

Uranium One decide comprar concesiones de explotación de uranio en Estados Unidos y acto seguido el gobierno ruso le ofrece a los inversionistas canadienses un pago sustancioso por tener participaciones en Uranium One.
Para que esa compra de acciones por parte del gobierno ruso se pudiera llevar a cabo, se requería la aprobación del gobierno de Estados Unidos, para evitar potenciales amenazas a la seguridad nacional, por ejemplo: que uranio extraído en territorio americano por una compañía rusa fuera vendido y terminara en un misil intercontinental balístico de Corea del Norte o en un reactor nuclear iraní.
Así que muchas de las donaciones que recibió la fundación Clinton por parte de personas involucradas en el negocio del material nuclear fueron ocultadas. Entre ellas los pagos que hicieron accionistas de Uranium One y el gobierno ruso de más de 145 millones de dólares a la fundación Clinton.
El Departamento de Estado con la señora Clinton a cargo aprobó el contrato, y eso tuvo como consecuencia que los rusos fueran dueños del 20% del uranio de EEUU.
El hecho de que esas donaciones no estén publicadas viola el acuerdo que Clinton firmó con la Casa Blanca, cuestiona el accionar de Hillary durante su paso por el comité de relaciones exteriores del Senado y genera dudas sobre que otros negocios multimillonarios se han hecho a oscuras con la fundación Clinton como intermediaria.

Esto nunca salió a flote durante los “acalorados” debates del partido demócrata por la nominación, ni durante las apariciones públicas de Clinton en entrevistas.

Este asunto sólo fue tocado una vez por un periodista de una televisora de New Hampshire en junio de 2015. Y Clinton respondió que siendo Secretaria de Estado ella no estaba al tanto de esos negocios y que la cadena de eventos no coincidía. Pero Schweizer y los reporteros del New York Times demostraron que eso era mentira, ya que cuando ella era Secretaria de Estado y estaba revisando los aspectos técnicos y legales de las condiciones de compra de Uranium One por parte de los rusos, los pagos que hicieron directivos de Uranium One a la fundación Clinton fueron ocultados.

Otra prueba de lo corrupta que es Clinton, o como diría Donald Trump “Crooked Hillary”

 

Un pensamiento en “Lo que no te cuentan los medios de Hillary Clinton y sus negocio$ con Rusia

  1. Pingback: You’re not laughing now. | Alberto R. Zambrano U.: Uniendo Puntos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s