El “éxito” de la izquierda

Mentir es una estrategia que con frecuencia da buenos resultados para gente sin escrúpulos ni moralidad.

  • La pseudociencia marxista fue una estrategia exitosa.
  • El pseudoracionalismo kantiano fue una estrategia exitosa.
  • La síntesis cristiana de Aquino fue una estrategia exitosa.
  • La síntesis judía del monoteísmo egipcio y babilonio fue una estrategia exitosa

La pregunta es esta:

Si logras tus propósitos mintiendo, ¿Has sido exitoso? ¿Has logrado tu cometido?

En términos marxistas habrá quien argumente que Antonio Gramsci y sus ideas, aunque marxistas no eran fraudulentas, ni mentirosas y que su análisis marxista de la crítica al capitalismo no es pseudocientífica ( y lo es).
Mucha gente asume que Gramsci era bueno por naturaleza y que el estado y los capitalistas eran depredadores, en vez de decir que el hombre era barbárico y que la religión, con sus normas condenan al ostracismo por no aplicarse, de la misma forma que el estado por medio de la ley y la fuerza buscan ejercer autoridad.
Mucha gente que lee a Gramsci obvia que tanto la religión, como el estado como el capital, expresado en remuneración e intercambio de bienes y servicios son tres herramientas disponibles para que los hombres desarrollen una domesticación gradual y eugenésica al marginar de forma selectiva a las clases menos productivas y eficientes.
La mayoría de las sociedades exitosas con los mejores estándares de vida marginaron a los ineptos y por ende domesticaron al hombre de forma exitosa para crear una división del trabajo.

Ésa es una explicación científica.

Visto de esta manera, si tu patrón de medición es equivocado, o tus axiomas más fundamentales son incorrectos, todas tus deducciones que surgen de tu patrón de medición también son incorrectas, y si por alguna razón dichas mediciones son correctas, entonces caen en lo que se conoce margen de error -son correctas por accidente, por azar, no porque estés en lo correcto-.

Si llevamos esto al campo de las mal llamadas “ciencias sociales”, el marxismo ES una pseudociencia, lo es desde un punto de vista social, psicológico, y económico.
Antonio Gramsci era otro embustero que usaba la pseudociencia para llevar adelante su agenda. El hecho de que Gramsci se basa en justificar sus ideas con el marxismo en vez de la teología cristiana no fue más que una astuta elección de palabras para construir un nexo de ideas y elucubraciones gramaticales que tienen sentido porque apelan a la amígdala del cerebro, una estructura vinculada con las emociones.

Si hacemos que las leyes castiguen más severamente a los mentirosos, y eliminamos la mentira del discurso de las políticas públicas, nuestras ideas ganarían by default.

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