¿Arte transgresor o vandalismo?

[Esto lo escribí oyendo Wagner, Strauss y Mahler dirigidos por Gustavo Dudamel]

Actualmente me encuentro muy ocupado entre el trabajo privado y las academias, he participado mucho en el activismo online por la derecha alternativa y llevando adelante esa agenda, toda vez que hago labores de docencia, investigación y extensión en mi Alma Mater, la ilustre Universidad Central de Venezuela.
Estoy desarrollando una serie de artículos sobre el asidero neurocientífico de las ideas políticas en mi blog que en algún momento terminaré así como explicar cómo la izquierda nos arrebató la cultura pop, el arte, y los espectáculos, que le pertenecen a la civilización occidental como medios de esparcimiento, cultura y recreación para ser invadidos por “intelectuales” con una agenda marxista cultural.
Las redes sociales son una forma maravillosa de hacernos dar a conocer, compartir con nuestros amigos y seres queridos y de hacer activismo, yo particularmente uso las redes para lo que me interesa y me abstengo con frecuencia de comentar cosas que me desagraden, pese a que nuestros amigos de la National Security Agency y otras agencias de seguridad estatal les encante revisar nuestros ordenadores e invadir nuestra privacidad, hay cosas que llegan a nuestras redes sociales que es imposible no comentar.
Quiero hacer referencia a esta instantánea de un tipo llamado “Aisak90” en la red social instagram, imagen que fue capturada antes de que la borrara y generara el fuerte rechazo por parte de la sociedad.
La imagen es esta:

 


En ella vemos al individuo encaramado encima del Pastor de Nubes de Jean Arp, en la Ciudad Universitaria de Caracas. Como estamos en el mundo de las redes sociales, la imagen se hizo viral y llegó a mi timeline. El rechazo de la sociedad, y de los ucevistas en particular no se hizo esperar. Y este escrito tiene un poco que ver con eso.
El tipo en cuestión borra la imagen y escribe un post en su blog en el cual justifica su acto vandálico catalogándolo de “arte transgresor“, una corriente artística que busca ofender al observador toda vez que hace llegar un mensaje.
La cosa va más allá de que el tipo se haya moneado en una escultura que está en mi sitio de trabajo y que es patrimonio cultural de la humanidad. La cosa es que este tipo, quizá de forma consciente o inconsciente, se considera un modernista y busca romper con cánones hegemónicos artísticos. Su trabajo es, en esencia, un acto “revolucionario”.

¿Desde cuando el arte “modernista” llegó a verse como completa e implacablemente hostil con el pasado?

El problema no yace en que este “artista” quiera un medio nuevo y fresco de expresión – todos los artistas quieren eso – el meollo del asunto, el problema con esto es queso clamor se mantiene con una clara oposición al pasado, queriendo dar a entender que el pasado, incluso el más reciente (porque el Pastor de Nubes es arte moderno, aunque a juzgar por como escribe en sus redes sociales es capaz de monearse y grabarse en snapchat bailando reggaetón con la victoria alada de Samotracia si pudiera) no tuviera nada que enseñarle al artista.

Ese atributo “moderno” tan afín a la vida parisina tras el ancien régime” y la revolución es clave para que podamos entender que la evolución artística moderna es un alzamiento político, no sólo contra la sociedad burguesa en general pero en contra de la misma sociedad que fue influenciada por una jerarquía que desciende de la aristocracia europea, en contra de cualquier noción idealista que propague las ideas de la belleza intrínseca o de la calidad artística.
El acto artístico debe adoptar la configuración de la línea, el arte del delineante como pieza crucial para que el arte tenga significación y carezca de indulgencia, algo que debe ser dominado de forma tal que pueda ser dispensado después de actuar. Por eso los buenos actores, a los que se buscan superar como actores buscan salir de su zona de confort y buscan interpretar papeles completamente distintos a su personalidad en el escenario.
El arte debe dominar y ordenar experiencia con relación a un gesto creativo de forma tal que no tenga que depender de impresiones sensoriales de forma pasiva o excesivamente afeminadas. El observador del arte debe estar al tanto de la noción del arte como forma de coordinación jerárquica. Si entendemos al arte como una forma masculina, hierática, religiosa y ocasionalmente espiritual, (la dimensión espiritual de la vida en el arte no puede ser ignorada), el arte debe tener estética en el sentido de que es el reconocimiento de la pureza del proceso creativo del hombre. El hecho de que el arte tenga un elemento genuinamente apolítico atado a él, y que el arte se fundamenta en la iniquidad natural de los hombres, la iniquidad es la base de toda actividad artística genuina.

 

 La búsqueda de la igualdad radical en las artes significa la destrucción de todas las formas de arte posible


La naturaleza es justa en la distribución de defectos y virtudes, no todos podemos tocar un instrumento, memorizar parlamentos, o dibujar, hay gente que tiene excelentes capacidades artísticas que a su vez tiene terribles defectos en otras áreas. Y es por eso que toda actividad artística se predica sobre la base de la iniquidad humana. La búsqueda de la igualdad radical en las artes significa la destrucción de todas las formas de arte posible.
Este “artista” con su obra “transgresora” busca, por una parte romper con lo tradicional del arte. Bien sea que el término se use en un sentido de narrativa social o descripción marxista. Pero realmente creo que este tipo no tiene con que reemplazar el arte tradicional.
El se define a si mismo como una obra de arte, toda vez que describe su obra como “transgresora”, el arte transgresor se supone que debe ser repulsivo con la finalidad de dar a entender algún mensaje. Aquí el mensaje pareciera ser claro: ¡Eres un vándalo y das asco! Tu arte es degenerado, antiestético, carente de propósito y sentido.

El arte tiene que tener estética. Si no, no es arte.

La instantánea de este ser, que se hace llamar “artista”, que dice que su cuerpo es arte no es otra cosa sino vandalismo. Es como si Banksy hiciera un grafiti de una rata con una toga y birrete en la superficie de la escultura de Jean Arp:  El arte, no es subjetivo, el arte no es lo que tú creas que es arte.
La estilización que logra una bailarina de ballet es aquella de dar la impresión de no tener peso alguno, el ballet, por ejemplo no distorsiona ni el cuerpo ni sus alrededores, sino que selecciona una serie de movimientos que son posibles y los exagera, haciendo gran énfasis en su belleza por su naturalidad y por eso es que es un hermoso arte. Porque proyecta una especie de fragilidad toda vez que requiere de enorme fortaleza e increíble precisión.
La belleza posee un sentido de armonía, sea el de una imagen, un rostro o un cuerpo. Decir que el arte “está en los ojos de quien lo ve” es una afirmación subjetiva, si se toma de forma literal. No es cuestión de lo que tú, por equis o por ye, pienses o consideres o valores como bello u horrendo, sino porque los valores se crean al observar la conciencia. Pero se crean con base a un estándar cuyo asidero es el de la realidad. Por lo que el asunto pasa a ser éste: La belleza tiene que ser juzgada objetivamente, no de forma subjetiva o intrínseca.
Los artistas reales no fingen la realidad sino que buscan estilizarla.

Este “actor” puede preciarse de tener los bíceps, pectorales, abdominales y muslos perfectamente definidos para buscar estar en forma, de lo que no se da cuenta es que lo que está fuera de forma es su mente y la clase de intelecto que posee. Sólo dando un vuelo rasante por su redes sociales puede mistificarse a sí mismo sobre el prospecto o esperanza de que su vida tenga algún propósito o esencia. Quizá como “actor” no se da cuenta de que sus ideas buscan destruir todo tipo de concepto ideal de afirmación cultural positiva y lo peor del caso es que no sabe con qué reemplazarla.

¿Que se puede encontrar después de este acto de vandalismo?
Nada.
Sólo el hecho de que creer que no forma parte de una sociedad, que sus demostraciones públicas de individualismo buscan reemplazar la cultura civilizada que implica y se identifica como ucevista, caraqueña y venezolana (el tipo es graduado de la UCSAR). Este “artista” busca reemplazar lo existente con su propia cultura, que es tan pero tan libre, libertina y liberal libertaria que no vale nada en lo absoluto. Es un puñetazo en el agua de la orilla de una playa, son cenizas en pleno vendaval y lo que quede de eso, es lo que él piensa que es la creatividad libre y universal.
En su escrito, el “artista” denuncia la hipocresía de la sociedad, la cosa es que la hipocresía es la de él, que predica un arte que no es arte.

Y es aquí donde te dirijo la palabra personalmente: Aisak Ovalles.
Si a ti te parece que “mueves, enciendes, y erradicas la pasividad” del egresado ucevista y del caraqueño al monearte en el Pastor de Nubes, no lo haces. Has levantado el más amplio repudio, desprecio y rabia de la comunidad universitaria. Quizá no lo sabes, o quizá si, pero eres un títere de la izquierda marxista cultural.
Criticas de forma soberbia a los demás que piensan que el Pastor de Nubes es un nicho para tomarse una foto. Lo que no sabes, ni entiendes, porque no eres ucevista, es que vale más estar DEBAJO de las nubes, que encima de ellas. Que la foto en el Pastor de Nubes representa años de esfuerzo y arduo trabajo de miles de venezolanos que se han quemado las pestañas estudiando para crear conocimiento, trabajo y crear riqueza.
Nos preguntas a los ucevistas que “cuantas veces hemos fornicado en la tierra de nadie”. Yo te puedo responder por mi. CERO. Ninguna. Yo no hago de mi sexualidad un espectáculo, a diferencia tuya.
Nunca he permitido que nadie se encarame en murales y hasta me caí a golpes en varias ocasiones con gente que como tu, creen que los espacios de la Casa que Vence la Sombra son para hacer lo que les dé la gana: Cuando el Caracas FC le ganó la Copa Venezuela al Deportivo Táchira, me entré a puñetazos con unos marginales que cortaron la red de la arquería para tenerla de souvenir, cuando el chavismo perdió la Escuela de Trabajo Social y Sociología, que se dieron a la tarea de meter motorizados armados en la Plaza Cubierta el día de las elecciones, allí estaba yo con mis compañeros en defensa de nuestro patrimonio.
Me ofende tu obra, me repugna tu proceder vandálico en mi sitio de trabajo. Ya que te crees superiormente moral a todos los demás, obviando la labor del personal obrero, administrativo y docente que hace vida en esta casa de estudios para sacar al país adelante con carreras productivas. El tipo de cultura de lo que llamas arte no tiene ningún tipo de relación con el arte. Y está condenada a fallar, porque descansa de forma muy esperanzadora en tu propia imagen de auto-gratificación, un proceso que para aquellos que estamos fuera de tu trastornada mente es imposible de entender.
Lo que se requiere para entender la metapolítica de tu obra, que forma parte de ese marxismo cultural que infecta a nuestra sociedad, es comprender verdaderamente lo que es el arte. En particular con relación a lo que Wyndham Lewis hizo referencia en “El demonio del progreso en las artes”, ensayo en el que se esbozan varios principios de excelencia artística, todos los cuales involucran expresión creativa, interpretación literaria y un radical conocimiento previo.

Esta foto la tomé unos días después de la restauración del Pastor de Nubes. Ahí lo vemos, pulido, brillante, y sin un delincuente encaramado encima.

Alberto R. Zambrano U.
Profesor UCV

3 pensamientos en “¿Arte transgresor o vandalismo?

  1. Creo que hay que separar un poco las cosas. Como tu dices, la obra Pastor de Nubes pertenece al Arte Moderno. Si bien, ese tipo de arte fue fomentado en los años ´50, por lo general, los gobiernos de derecha estatista no lo apoyaron, prefirieron recrear el arte clásico. Hay excepciones como el movimiento futurista, que fue incentivado por el fascismo italiano. Lo que quiero decir es que el arte moderno en general, incluyendo el de la Ciudad Universitaria de Caracas, es considerado de por si una degeneración fruto del marxismo cultural. Desde ese punto de vista, atentar contra un cuadro de Picasso no es vandalismo, sino destruir un pedazo de basura.

    Pero es bueno separar ese arte moderno o contemporáneo, el de las vanguardias del siglo XX, de algo como lo que hace el personaje de la fotografía. El arte, incluso el arte más conservador y realista, no tiene que ser “bello”, puede causar shock. Un desnudo o una representación de la muerte pueden ser algo molesto, pero no todos los artistas hacen representaciones de El Ávila para adornar una sala. Hay cosas como la belleza, de todas maneras, que pueden ser subjetivas ¿quién me dice que la voz de María Callas, más allá de la técnica, es más bella que la de Yoko Ono? a mi no me gusta mucho la voz de Yoko Ono…pero creo que hay belleza en el hecho de que los seres humanos tengamos una huella digital sonora llamada voz. Algo que nos caracteriza como personas.

    La conclusión es que quizás gente como Jean Arp o Mateo Manaure fueron víctimas del marxismo cultural, cosa que no me importa mucho porque hicieron algo bueno. Lo que hace la persona de la foto no merece ser llamado arte moderno ni nada parecido. No hay una composición fotográfica. No hay una puesta en escena que justifique su pose. Uno no sabe si está homenajeando una obra de manera torpe, al ignorar que le hace daño, o si su intención es decir que le sabe a mierda la escultura de Jean Arp y se caga en ella. No hay nada que lo justifique. Banksy interviniendo una cabina telefónica hace vandalismo, pero hay algo creativo en lo que hace. Lo que quiero decir es esto: separa lo que hacen pendejos como el tal Isas Ovalles de lo que han hecho maestros del arte moderno que seguramente quisieron enterrar siglos de tradición y empezar de cero, pero crearon algo.

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    • La derecha estatista no apoyó el arte “moderno”, como tu bien señalas. El arte que hay en la UCV, es el propio del arte moderno. Si.
      Yo no estoy proponiendo lo que los nacionalsocialistas alemanes, eso del “arte degenerado”. No se puede hacer en la UCV. Incluso, históricamente, hasta los nazis mostraban exhibiciones muy frecuentadas por todo el pueblo alemán para ver ese “arte degenerado”. La ironía del arte moderno, es que se consideran “modernos” y ese concepto data del siglo XIX. Si separamos cómo han ido evolucionando las corrientes de la vanguardia del modernismo, en las que primero se perdió la línea, la sensación de profundidad, encuadre, y afines, pasando por la destrucción de la estética y la armonía de la paleta de colores, podríamos pasar horas enteras analizando cada cosa.
      El arte es la utmost expression de la iniquidad que hay por la forma en la que el talento de cada quien se expresa en su obra. Estoy de acuerdo contigo porque ambos pensamos que lo que hizo este tipo no es una obra de arte.
      Siempre he buscado separar lo que hacen los maestros del arte moderno de lo que hay actualmente, incluido lo que hizo el mediocre este al monearse en el Pastor de Nubes. Yo me rodeo de todo tipo de arte moderno: un cuadro de Roy Lichtenstein, uno de Dalí, uno de Matisse, uno de Warhol y otro de Picasso decoran mi habitación. Uno de la portada del álbum de Pink Floyd decora mi cubículo en la universidad. Y así como disfruto de esas obras, disfruto de obras clásicas.
      El problema con esta ola vanguardista del arte transgresor, es que busca aniquilar la creatividad y la estética.

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  2. Pingback: La metapolítica de: The Angry Birds Movie | Alberto R. Zambrano U.: Uniendo Puntos

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