El ácido fólico durante el embarazo no causa autismo

En un mundo conectado a la internet, en donde el acceso a las investigaciones científicas está ampliamente disponible para todos, la lectura e interpretación de los estudios científicos es fundamental para poder entender el problema

El 11 de mayo de 2016 el departamento de Relaciones Públicas de la Universidad Johns Hopkins sacó un comunicado de prensa que tituló: “Estudio revela que ingesta excesiva de ácido fólico en mujeres embarazadas aumenta riesgo de autismo” el cual generó mucha tracción por parte de quienes cubren la pauta de salud en los medios de comunicación. El sumario no dejó de ser alarmista, en mi opinión, ya que rezaba lo siguiente: “los investigadores dicen que mientras que la deficiencia de ácido fólico es mala para un feto en desarrollo, cantidades excesivas también podrían ser dañinas”

El Nacional de Venezuela, El Telegraph de Reino Unido, CBS de EEUU, los portales ScienceDaily y liveScience, ABC, y El País de España también se hicieron eco de la noticia.

El tipo de titulares que los medios citados usaron dan a entender que millones de madres que quieren tener un embarazo saludable y sin complicaciones estarían poniendo en riesgo a su futuro hijo de desarrollar trastornos del espectro autista por tomar unas pastillas que su médico les recetó.

El ácido fólico, también conocido como vitamina B9, y la vitamina B12 (cianocobalamina) son sustancias que juegan un rol importante en el metabolismo celular, pues se encargan de regular, reparar, y fabricar el ADN de las células en crecimiento, eventos que ocurren durante el embarazo, y la infancia. Comúnmente se encuentran en alimentos como frutas y vegetales, y su forma sintética es usada para enriquecer cereales, harinas de panadería y suplementos nutricionales de vitaminas.

Durante mis clases de Ginecología y Obstetricia, Pediatría y Puericultura en la escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela aprendí que el ácido fólico y la vitamina B12 son suplementos nutricionales fundamentales para ayudar al adecuado desarrollo de la neurobiología del feto en desarrollo durante el embarazo. Durante décadas es sabido que la deficiencia de ácido fólico juega un rol fundamental en la formación de la espina dorsal de un feto, la deficiencia de ácido fólico produce un trastorno llamado espina bífida, una malformación fetal del grupo de los defectos del tubo neural.
La industria fármaco-alimentaria hizo un gran esfuerzo al producir alimentos enriquecidos con ácido fólico, hierro y vitaminas del complejo B, y el esfuerzo probó ser exitoso, ya que la tasa de incidencia de defectos del tubo neural cayó estrepitosamente, sin embargo no se redujo a cero. Y eso es porque muchas mujeres embarazadas no toman suficiente ácido fólico durante su gestación temprana.

El estudio en cuestión fue llevado a cabo en una una cohorte en Boston, Massachussetts, con una población de 1391 mujeres embarazadas de bajos recursos y que en su mayoría no eran blancas, reclutadas entre 1998 y 2013 y evaluadas durante varios años, a quienes se les realizaron niveles en sangre de ácido fólico en los primeros tres días después de parir.

Los investigadores hallaron que 1 de cada 10 mujeres tenían niveles que se consideraban excesivos de ácido fólico en sangre (más de 59 nanomoles por litro) y que el 6% de esas mujeres tenían exceso de vitamina B12 (más de 600 picomoles por litro).

Según la Organización Mundial de la Salud, entre 13.5 y 45.3 nanomoles por litro son niveles adecuados de ácido fólico en el primer trimestre de embarazo, y no hay rangos bien establecidos para determinar niveles de vitamina B12.

Las mujeres que participaron en el estudio:
•Reportaron haber tomado suplementos nutricionales que contienen vitamina B12 y ácido fólico, sin embargo, los investigadores no comprenden por que esas mujeres tienen niveles tan altos de estos nutrientes en su sangre.
•Podría ser porque su dieta era rica en alimentos que eran enriquecidos con estas sustancias.
•Aunado a esto, tomaban los suplementos multi-vitamínicos
•Quizá tengan una predisposición genética a absorber mayores de ácido fólico.
•A su vez, puede que posean una predisposición genética a que su metabolismo procese el ácido fólico más lentamente, o una combinación de ambos factores genéticos.

Tomar suplementos nutricionales de este tipo no está puesto en cuestión, de hecho es recomendado de forma muy insistente. El estudio mencionado así lo confirma. De las 1391 mujeres, en los hallazgos preliminares de dicho estudio, las que tomaron suplementos prenatales de vitaminas las hizo menos proclives a tener un hijo que luego sería diagnosticado con un trastorno del espectro autista, como lo dice otro estudio hecho en 2013 por otros investigadores publicado en el Journal of the American Medical Association.

Estos estudios midieron los niveles de ácido fólico en sangre de las mujeres en días posteriores o cercanos al parto, no se hicieron a principio y a mitad del embarazo, imagino que por lo costoso y por las restricciones de las aseguradoras y proveedores de servicios de salud exámenes seriados para determinar las necesidades y requerimientos de cada participante.

Adicionalmente, los investigadores no tienen acceso a los datos de que tipo de suplementos tomaron las participantes en el estudio.

Ninguno de estos hallazgos ha sido revisado de forma arbitrada en una revista indexada, el comunicado de prensa del hospital Johns Hopkins hizo sólo referencia al resumen que será presentado en una conferencia durante esta semana.

Es importante que aclarar que las deficiencias de ácido fólico producen malformaciones fetales y que el tratamiento a base de esta vitamina, así como la B12 previenen dichas enfermedades de forma eficaz, y que el consumo de ácido fólico y su cantidad es lo que la investigación que falta por realizar es la que determinará la validez de estos hallazgos.

En Venezuela:

En nuestro medio, un país aquejado por falta de medicinas gracias al control de cambios, en donde la Federación Médica de Venezuela le advierte a la sociedad que hay 95% de escasez de medicinas, y que la Federación Farmacéutica Venezolana advierte que los inventarios están en números rojos, y que la rama legislativa de los poderes públicos decretó una ley especial para atender la crisis humanitaria de la salud, el nerviosismo de la mujer embarazada que acudirá a la consulta de su obstetra, angustiada porque no consigue ácido fólico, vitamina B12 y hierro (otro mineral que en Venezuela no hay, tanto por el hambre como por la escasez de medicinas).

Lo que si es importante de este estudio científico es que el ácido fólico ni la vitamina B12 son nocivos para el embarazo de una mujer.

Tomar ácido fólico, vitamina B12, así como hierro durante el embarazo es recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y van de la mano con una adecuada dieta balanceada rica en nutrientes para mantener a la madre en gestación y a su feto saludables. La indicación de este tipo de suplementos nutricionales queda a discreción del médico tratante quien evalúa el estado nutricional de la madre y concatena dichos hallazgos con el estado del feto usando distintas técnicas propias de la consulta prenatal.

Venezuela es el país que según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, tiene la tasa más alta de embarazo precoz de Latinoamérica y el Caribe, con 101 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años de edad.

En Venezuela no hay cifras oficiales estadísticas concernientes a la morbilidad de los trastornos del espectro autista, existen numerosas asociaciones civiles de padres y representantes de pacientes con trastornos del espectro autista, que han hecho lobby para llevar a la Asamblea Nacional de manos del diputado del partido MUD por el estado Apure, Julio Montoya una ley especial sobre autismo.
El mismo diputado, en Julio de 2014 dio la alarmante estadística que 5% de los nacidos vivos desarrollan un trastorno de espectro autista y que Venezuela no está preparada para enfrentarlo.

Nuestro país pasa por uno de sus momentos más críticos, oscuros y terribles de su historia en materia sanitaria, por abandono de las políticas sanitarias sostenidas en el tiempo, la alta rotación gerencial, la falta de infraestructura y modernización de la existente conforme a la demanda y el crecimiento poblacional. Eso, sin contar la corrupción que plaga la administración pública.

El hecho de que en 15 años 1457 investigadores científicos y tecnólogos hayan migrado de este país, la falta de personal en las universidad y la falta de financiamiento en los principales centros de investigación de la república explican en buena parte por que no se ha hecho un estudio lo suficientemente amplio y serio que busque dar la respuesta sobre por que la incidencia de los trastornos del espectro autista es tan alta. Como este tipo de trastornos es multifactorial, no podríamos simplemente atribuirlo al hambre que pasan millones de venezolanos, si bien la mala nutrición durante el período del desarrollo está científicamente demostrada con errores en la síntesis de ADN, los genes defectuosos, la predisposición genética, mutaciones no explican por si solos el variopinto mapa de factores ambientales a los que la mujer venezolana y sus hijos están expuestos.
La solución a este tipo de problemas no sólo pasa por investigación y desarrollo, estudios de cohortes, impulso de las universidades sino por el cambio de rumbo hacia el cual el país en su totalidad se dirige para poder atender a estos pacientes y cuidar y preservar las futuras generaciones.

Alberto Zambrano
Profesor UCV

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