El género es biológico: Eres el género con el que naces.

Recientemente tuve una acalorada discusión en una red social con un grupo de personas tras haberme enterado de que Karina, la cantante venezolana subió a Instagram una foto en la que anunciaba que su hija sería sometida a una terapia pre-adolescente de reasignación sexual y emití una serie de comentarios mostrando de forma respetuosa mi desacuerdo; el bullying de los progres y hombres “modernos” no se hizo esperar.

Entre los insultos más decentes que recibí estaban: “ignorante”, “frito”,”retrógrada”, “homofóbico”, “hombre blanco”, “patriarca”, y “discriminante”.

Karina-Hannah-Transgenero

La tendencia de los grupos de presión de la izquierda mundial de llevar la agenda de la liberación sexual es bastante evidente:

  • Han hecho hacer creer la noción de que el aborto es algo guay y liberador.
  • Han hecho hacer creer que la noción de ejercer una sexualidad irresponsable es símbolo de progreso.
  • Han logrado por medio de métodos políticos debilitar la institución matrimonial.
  • Han convencido a muchos de que la familia y la sexualidad son armas en manos de la sociedad burguesa, patriarcal y opresora.

La más reciente tendencia es la de hacer lucir como “normal” el rasurarle la cabeza a niños de menos de una década de vida, llenarlos de hormonas y antagonistas de receptores hormonales basados en la afirmación pseudocientífica de que el género es una construcción social (CS). Toda vez que la neurociencia, neuroendocrinología, genética y demás ciencias aplicadas han demostrado las claras diferencias entre hombres y mujeres.
Este post no busca atacar a los transexuales ni a su moralidad, es bien sabido que existe un grupo bastante heterogéneo de trastornos hormonales que traen como consecuencias severos problemas de conducta e identidad, lo que busca es criticar la reticencia de algunas instituciones médicas que obvian por completo o se rehusan a diagnosticar las dificultades psicológicas que muchos jóvenes tienen en aceptar su sexo biológico, estas instituciones tienen una agenda política, no científica y obvian proveer el adecuado asesoramiento sobre los distintos tratamientos que hay para este tipo de pacientes, impulsando una sola alternativa terapéutica, la quirúrgica.

El hecho de que no me guste el cómo está yendo la sociedad en materia de los mal llamados  “derechos” LGBT y lo manifieste ha sido la excusa para que ese colectivo y quienes lo apoyan me ataquen y pongan en entredicho la valencia moral de mi argumentación. La realidad es que sólo porque este colectivo se sienta ofendido por manifestar mi desacuerdo, no quiere decir que tengan razón.

El engaño de la construcción social

Y digo que es una afirmación pseudocientífica porque ha sido desarrollada por una serie de académicos con una agenda marxista cultural a lo largo de los años posteriores a la instalación de la escuela de Fráncfort y su marcha por las instituciones de la civilización Occidental a partir de la segunda mitad del siglo XX. Desempaquemos un poco esto para poder entenderlo: La construcción social usa elementos del lenguaje que por medio de construcciones gramaticales buscan crear y darle asiento y valencia moral a los argumentos.
Bajo esta retórica, la CS es:

  • Una teoría de conocimiento, se enfoca en cómo se crea el significado. Emerge de la crítica de la objetividad, desafía los conceptos positivistas que postulan la exterioridad de la realidad y que las verdades probadas empíricamente son independientes de la mente, como lo dijo Gergen en 1985 (1).
  • Por otra parte para los defensores de la CS la entienden como un producto social, “un recuento de la realidad producido en colaboración por una comunidad de conocedores”(2) esta afirmación tiene dos vertientes, la primera supone que el conocimiento es un producto del consenso social, y la segunda, y más ulterior es la de que ese producto surge de una sociedad situada específicamente. 
  • La siguiente característica de la CS, que plantea que el poder y la jerarquía de los individuos que la desarrollan son los que influencian la validez de la CS.
  • El lenguaje que usa la CS es su núcleo, para los que defienden esta teoría el lenguaje crea el significado, fundamenta el sistema de conocimiento en el que se participa y tiene la capacidad de moldear la percepción que tenemos de la realidad.
  • Esto hace que la CS sea un proceso dinámico, por lo que el conocimiento, los valores, la moralidad, y las ideas no sean estables o constantes. Son construidas en interacción con otros, siendo esto así, se pueden moldear, negociar, modificar y cambiar.

Esto trae como consecuencia que los constructores sociales cuestionen la idea propia del pensamiento occidental de que el individuo es autónomo, que puede discernir entre si mismo y la sociedad. De acuerdo con esta teoría, los individuos sólo pueden crear su significado en relación a lo que están expuestos a su ambiente.
Y en esto se fundamenta la argumentación del colectivo LGBT y sus defensores para justificar ciertas conductas de la comunidad científica, eso sin contar la constante referencia a trastornos endocrinos como la Hiperplasia Suprarrenal Congénita para buscar darle fundamentos científicos a las terapias de re-asignación de sexo en niños, adolescentes y adultos.

El 21 de marzo de 2016, el Colegio Americano de Pediatría emitió posición sobre la ideología de género como construcción social afirmando que esas ideas lastiman a los niños, insistiendo que los hechos, y no la ideología son los que determinan la realidad, en ocho contundentes puntos esta sociedad científica desarrolla la idea (el comunicado completo lo puedes leer aquí o aquí) :

  1. La sexualidad humana es una característica biológica objetiva y binaria: “XY” y “XX” son marcadores genéticos de salud. No marcadores genéticos de un trastorno.
  2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género es la conciencia de identificarse como hombre o mujer es un concepto sociológico y psicológico, no uno objetivamente biológico.
  3. Que una persona crea que es algo que no es, es, en el mejor de los casos un signo de estar confundido.
  4. La pubertad no es una enfermedad y las hormonas que bloquean ese proceso pueden ser peligrosas.
  5. El DSM-V dice que el  98% de niños confundidos con su identidad sexual y 88% de las niñas confundidas con su identidad sexual eventualmente aceptan su sexo biológico después de pasar naturalmente por la pubertad.
  6. Los niños que reciben terapia farmacológica con antagonistas hormonales para bloquear su pubertad para imitar al sexo opuesto requerirán hormonas del sexo opuesto en la adolescencia tardía. El uso de estas hormonas está asociado con riesgos de salud, incluyendo hipertensión arterial, trombosis, ictus y cáncer.
  7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores ente adultos que usan hormonas del sexo opuesto y que son sometidos a cirugía de reasignación de sexo.
  8. Condicionar a los niños a creer que llevar adelante una vida en la que se imita al sexo opuesto usando sustancias químicas y cirugías es algo normal y saludable es abuso infantil.

El rol de la familia

Los padres son los protectores de los hijos, y en el caso de que los padres noten atracciones transexuales en sus hijos deben tratar de entender las posibles razones por las cuales su hijo se identifica con el sexo opuesto y por que tiene dificultades en asumir lo bueno de su masculinidad o feminidad según sea el caso.
Los padres también deben investigar y aprender los riesgos de salud asociados a la cirugía de reasignación de sexo, luego, es de vital importancia hacer lo que la mayoría de los profesionales de la salud, educadores y los medios no hacen: advertir a sus hijos sobre el riesgo de severos trastornos psiquiátricos asociados con este tipo de intervenciones quirúrgicas.
Muchos padres creen que la comunicación con aquellos que apoyan y fomentan la realización de cirugías de reasignación de sexo refuerza la falsa creencia de que el pensar que se puede ser del sexo opuesto pueda cambiar la realidad biológica, que eso no conlleva a conflictos emocionales y que por ello, la cirugía es el camino que deben seguir.
En mis clases de pediatría en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos aprendí que los niños nacen con un deseo de buscar amor y aceptación por parte de sus padres así como de sus hermanos y su entorno. Si este deseo se cumple, los niños desarrollan una identificación positiva con su feminidad o masculinidad.
Una vez que esa etapa del desarrollo se alcanza, los niños tienen la libertad de elegir actividades atípicas a su género. Los niños que tienen problemas de identidad de género no experimentan de forma libre actividades atípicas a su género. Son constreñidos por miedos profundos e inseguridades y están reaccionando en contra de la realidad de su propia identidad sexual, con frecuencia esto es el resultado de no experimentar apego seguro con sus padres, hermanos y compañeros del mismo sexo.

Orientación sexual, género y sexo.

De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología el concepto de orientación sexual se refiere al sexo al cual el individuo está sexual y románticamente atraído (3),  la expresión “identidad de género” o “identidad sexual” fue acuñada en la década de los 60’s para describir el sentido interior del individuo de pertenecer a las categorías de género masculino o femenino(4) y ese concepto ha sido reformado para que se defina como “el auto concepto de género del individuo, independientemente de su sexo”(5).

Problemas de salud mental

La Organización Mundial de la Salud en la Clasificación Mundial de Enfermedades del año 2014 define al transexualismo en la categoría de Trastornos de Identidad de Género  con el código F64.0 de la siguiente manera:

“El deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, usualmente acompañado por un sentido de incomodidad […] con el sexo anatómico del individuo y el deseo de practicarse cirugía y tratamiento hormonal par hacer que el cuerpo del individuo sea lo más congruente con el sexo deseado”

La existencia de trastornos de identidad de género no está puesta en discusión, lo que si se tiene que discutir es la alarmante evidencia de los problemas emocionales y psiquiátricos que aquejan a estos individuos y de cómo persisten en ellos a pesar de que hayan pasado por procesos de reasignación de género.

La comunidad de Lesbianas, gays, bisexuales y transgénero tienen un mayor riesgo de suicidio (6)(7), trastornos depresivos mayores (8), trastornos generalizados de ansiedad (9), abuso de sustancias (10) y reacciones traumáticas al estrés por ser abusados verbalmente (11), aunado a esto, los transexuales tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de abuso de sustancias (12), trastornos alimentarios (13), trastornos de ansiedad (14)(15).

Estos artículos siguen una narrativa que justifica y busca hacer normal el ser un individuo emocionalmente paralizado porque es la sociedad la que está equivocada, toda vez que se alega la discriminación y se usan construcciones gramaticales como “homofobia”, “transfobia”, que buscan hacer entender que es irracional manifestar el sentirse incómodo, rechazar, repugnar a la comunidad LGBT, estos términos buscan hacer patológica la opinión natural que los hombres sienten al respecto de este tema.

Uno de los problemas más graves que aqueja a la comunidad transexual es la alarmante tasa de intentos de suicidio, que llega al 20% en mujeres transexuales y 40% en hombres transexuales(16). Otro estudio advirtió sobre el alto porcentaje de ideas suicidas que esos individuos llegan a desarrollar (17).

La misma literatura científica dice que la adolescencia ha sido identificada como un período de mayor riesgo con relación a la salud mental de los transgénero y transexuales (18), razón por la cual se busca bloquear la pubertad de niños, rasurarles la cabeza, e invertir su sexualidad.

La cirugía de reasignación sexual no corrige trastornos de identidad sexual

Desde 1979 hay evidencia de que la cirugía de reasignación de sexo no es exitosa para tratar trastornos de identidad sexual, un estudio publicado por Meyer y Reter (19) lo señaló y dichas conclusiones llevaron a que el programa de cirugías de reasignación sexual en el Hospital Johns Hopkins se suspendiera.
A pesar de estos hallazgos tempranos y la falta de evidencia que refute que la cirugía de reasignación de sexo traiga beneficios en comparación con grupos de personas con trastornos de identidad sexual en grupos control que no hayan sido operados, la práctica de la cirugía de reasignación de sexo ha continuado y se ha extendido a grupos más jóvenes.

Un estudio más reciente de 2015, con una población de 180 jóvenes transexuales que habían sido objeto de cirugía de reasignación de sexo mostró que estos jóvenes poseían un riesgo dos a tres veces mayor de desarrollar trastornos como depresión, trastorno de ansiedad, ideación suicida, intentos de suicidio, lesiones auto infringidas sin intencionalidad letal, y de igual manera dos a tres veces más riesgo de recibir tratamientos de salud mental, tanto hospitalizados como ambulatorios al compararlos con un grupo control (20). Ese mismo estudio tomó en cuenta que la edad media para la cual se iniciaban los procesos para llevar a cabo la cirugía de reasignación de sexo eran los 9 años de edad.

No existen estudios que determinen cuantos de éstos jóvenes y sus padres fueron informados sobre los riesgos psiquiátricos asociados con la cirugía que están descritos por la literatura médica experta en salud mental.

El estudio más grande para la fecha que evaluó el estado psicológico a largo plazo de personas que han sido operadas para resignarles su sexo fue un análisis hecho por investigadores suecos que tomó en cuenta 300 casos en los últimos treinta años demostró que estas personas tienen un riesgo considerablemente mayor (20 veces) de mortalidad, comórbidos psiquiátricos y comportamiento suicida que el resto de la población (21).
En 2014, Paul McHugh, quien fuera el Jefe del Departamento de Psiquiatría en el hospital Johns Hopkins por 26 años escribió un artículo en el Wall Street Journal sobre los riesgos que tienen los transexuales después de ser operados y con base a su experiencia afirmó que “el tratamiento debe enfocarse en corregir la naturaleza, falsa y problemática de asumir y resolver los conflictos psicológicos que provocan estos trastornos, en jóvenes esto se logra mejor con terapia familiar”, de igual manera, McHugh hace una pregunta que vale la pena contestar: ¿Por que los transexuales operados se suicidan más, si la cirugía está siendo vendida como la cura a sus problemas?

Los problemas de los transexuales están creando una nueva controversia en nuestra sociedad, particularmente en las escuelas y colegios, siendo los niños los más vulnerables cuando sus padres los exponen a ideologías que buscan adoctrinarlos. Hoy día los padres están proclamando tener el derecho de identificar el sexo de sus hijos sin tomar en cuenta las realidades biológicas y genéticas: Insisten en que su hijo se les cambie el nombre a uno del sexo opuesto, que use ropas acorde con la nueva identidad sexual que van a desarrollar.
Estas familias con frecuencia preparan a sus hijos para que se les practique una cirugía de reasignación sexual sin que se les advierta los peligrosos riesgos que están documentados en la literatura científica que van asociados con la cirugía de reasignación sexual.

Los padres que llevan a sus niños a las consultas de reasignación sexual deberían ser evaluados para descartar que tengan problemas psicológicos. En 2001, Peggy Cohen-Kettenis escribió una carta al editor del Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (22) en la cual notaba que el porcentaje de niños que acudían a la clínica de trastornos de identidad sexual buscando ser operados era mucho mayor que los porcentajes reportados en la literatura y que el tratamiento psicológico debería estar disponible para todos los niños con trastornos de identidad sexual independientemente de su orientación sexual.

La evidencia de la literatura médica demuestra que la cirugía de reasignación de sexo mutila a un cuerpo sano que carece de enfermedad. Las implicaciones éticas de violar el principio médico de la beneficencia-no maleficencia, “primun non nocere” se hacen evidentes en este tipo de situaciones.
Si bien los candidatos de cirugía de reasignación de sexo pueden creer que ellos están atrapados en los cuerpos del sexo equivocado y por ello creer estar en lo acertado al desear, solicitar y exigir una cirugía que les permita imitar el sexo opuesto sólo demuestra la idea trastornada que tienen de sí mismos. Requieren de ayuda, y el mejor tratamiento no es la cirugía.
Una solución quirúrgica, permanente, irreversible no es la solución para resolver un problema psicológico como el no poder aceptar la naturaleza masculina o femenina del individuo según sea el caso.
La cirugía de reasignación no cumple lo que promete: no cambia el sexo de una persona. Meramente imita al sexo opuesto, y se fundamenta en la noción de que por medio del lenguaje y el pensamiento se puede cambiar una realidad biológica objetiva.

Bibliografía

(1)Gergen, K. J. 1985, The Social Constructionist Movement in Modern Psychology. ‘’American Psychologist’’, 40(3), pp. 266-275.
(2)Marecek, J., Crawford, M., & Popp, D. 2004, On the Construction of Gender, Sex, and Sexualities. In A.H. Eagly, A.E. Beall, & R.J. Sternberg (Eds.), ‘’The Psychology of Gender’’ (pp. 192-216). New York: Guilford Press.
(3) American Psychological Association (2012). Guidelines for psychological practice with lesbian, gay, and bisexual clients. Am. Psychol. 67, 10–42. doi: 10.1037/a0024659
(4)Money, J. (1994). The concept of gender identity disorder in childhood and adolescence after 39 years. J. Sex Marital Ther. 20, 163–177. doi: 10.1080/00926239408403428
(5) Lev, A. I. (2004). Transgender Emergence: Therapeutic Guidelines for Working with Gender-Variant People and their Families. New York, NY: Haworth Clinical Practice Press.
(6)Hershberger, S. L., and D’Augelli, A. R. (1995). The impact of victimization on the mental health and suicidality of lesbian, gay, and bisexual youths. Dev. Psychol. 31, 65–74. doi: 10.1037/0012-1649.31.1.65
(7) Mustanski, B., and Liu, R. T. (2013). A longitudinal study of predictors of suicide attempts among lesbian, gay, bisexual, and transgender youth. Arch. Sex. Behav. 42, 437–448. doi: 10.1007/s10508-012-0013-9
(8) Cochran, S. D., and Mays, V. M. (2000). Relation between psychiatric syndromes and behaviourally defined sexual orientation in a sample of the U.S. population. Am. J. Public Health 92, 516–523.
(9) Bostwick, W. B., Boyd, C. J., Hughes, T. L., and McCabe, S. E. (2010). Sexual orientation and the prevalence of mood and anxiety disorders in the United States. Am. J. Public Health 100, 468–475. doi: 10.2105/AJPH.2008.152942.
(10) King, M., Semlyen, J., Tai, S. S., Killaspy, H., Osborn, D., Popelyuk, D., et al. (2008). A systematic review of mental disorder, suicide, and deliberate self harm in lesbian, gay and bisexual people. BMC Psychiatry 8:70. doi: 10.1186/1471-244X-8-70
(11) D’Augelli, A. R., Pilkington, N. W., and Hershberger, S. L. (2002). Incidence and mental health impact of sexual orientation victimization of lesbian, gay, and bisexual youths in high school. School Psychol. Q. 17, 148–167. doi: 10.1521/scpq.17.2.148.20854.
(12) Lawrence, A. A. (2008). “Gender identity disorders in adults: diagnosis and treatment,” in Handbook of Sexual and Gender Identity Disorders, eds D. L. Rowland and L. Incrocci (New York, NY: Wiley), 423–456.
(13) Vocks, S., Stahn, C., Loenser, L., and Tegenbauer, U. (2009). Eating and body image disturbances in male-to-female and female-to-male transsexuals. Arch. Sex. Behav. 38, 364–377. doi: 10.1007/s10508-008-9424-z.
(14) Hepp, U., Kraemer, B., Schynder, U., Miller, N., and Delsignore, A. (2005). Psychiatric comorbidity in gender identity disorder. J. Psychosom. Res. 58, 259–261. doi: 10.1016/j.jpsychores.2004.08.010.
(15)Mustanski, B. S., Garofalo, R., and Emerson, E. M. (2010). Mental health disorders, psychological distress, and suicidality in a diverse sample of lesbian, gay, bisexual, and transgender youths. Res. Pract. 100, 2426–2432. doi: 10.2105/AJPH.2009.178319.(16)Maguen, S., and Shipherd, J. (2010). Suicide risk among transgender individuals. Psychol. Sex. 1, 34–43. doi: 10.1080/19419891003634430
(17) Nuttbrock, L., Hwahng, S., Bockting, W., Rosenblum, A., Mason, M., Macri, M., et al. (2010). Psychiatric impact of gender-related abuse across the life course of male-to-female transgender persons. J. Sex Res. 47, 12–23. doi: 10.1080/00224490903062258
(18) Dean, L., Meyer, I. H., Robinson, K., Sell, R. L., Sember, R., Silenzio, V. M. B., et al. (2000). Lesbian, gay, bisexual, and transgender health: findings and concerns. J. Gay Lesbian Med. Assoc. 4, 102–151. doi: 10.1023/A:1009573800168
(19) Meyer JK, Reter DJ. Sex Reassignment: Follow-up. Arch Gen Psychiatry. 1979;36(9):1010-1015. doi:10.1001/archpsyc.1979.01780090096010.
(20) Reisner, S. L., Vetters, R., Leclerc, M., Zaslow, S., Wolfrum, S., Shumer, D., & Mimiaga, M. J. (2015). Mental health of transgender youth in care at an adolescent urban community health center: A matched retrospective cohort study. The Journal of Adolescent Health : Official Publication of the Society for Adolescent Medicine56(3), 274–279. http://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2014.10.264
(21)  Dhejne C, Lichtenstein P, Boman M, Johansson ALV, Långström N, Landén M (2011) Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden. PLoS ONE 6(2): e16885. doi:10.1371/journal.pone.0016885
(22) Cohen-Kettenis, Peggy T. “GENDER IDENTITY DISORDER IN DSM?”. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry 40.4 (2001): 391. Web. 10 May 2016.

Un pensamiento en “El género es biológico: Eres el género con el que naces.

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