En contra del Marxismo Cultural y la Escuela de Fráncfort

Lo políticamente correcto es una gramática y metodología europea impuesta por otros y que hemos permitido a otros que nos impongan, con la que nos hemos topado.

Lo que es políticamente correcto se refiere a un grupo de conceptos utilizados para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos.  Esto quiere decir que, de acuerdo a esta narrativa, muchas veces, no se debería decir decir algo, escribir algo, discutir o incluso llegar a pensar sobre un tema en particular ya que la gente se constriñe y se inhibe de hacer ese tipo de afirmaciones porque saben a quién conocen, y con quien esa persona pueda estar casada, o su relación laboral pueda verse comprometida u ofendida, en relación a cual explícito pueda ser en el desarrollo de a lo que se hace referencia en los términos de cómo dicha afirmación pueda rechazar las estructuras de poder americanas o europeas.

Con frecuencia he sido acusado de racista por señalar la clara correlación entre raza y violencia, como si sólo señalar hechos estadísticos, publicados en sitios oficiales, sin  hacer ningún tipo de interpretación, sólo su mención,  fuera opresor, cuasi genocida o discriminatorio.  Por solidarizarme con la bloguera hispano-israelí Yael Farache al reproducir sus videos y su blog, Acapulco70, hoy día sodagulp, he sido de objeto de las mismas críticas por parte de la izquierda que se esmera en desacreditar no mis ideas sino a mi persona.

Estadisticas de crimen entre negros y blancos en EEUU

Raza y Tasa de homicidio según censo 2010

Raza y Tasa de homicidio en USA  según censo 2010

Ni la pobreza ni la violencia se correlacionan con el crimen.

Ni la pobreza ni la violencia se correlacionan con el crimen.

He sido acusado de antisemita por estudiar sin un tono de odio, sino por tener la curiosidad de indagar la naturaleza judía del comunismo, sin llegar a exageraciones propagandísticas, a sabiendas de que muchos judíos fueron perseguidos por el comunismo, a pesar de que quienes les perseguían profesaban el mismo credo y raza, y considerando que el comunismo es una ideología del odio hacia uno mismo.

Me han tildado de nazi por tener afinidad hacia la cruz gamada,por tener llaveros con una esvástica celta o por coleccionar memorabilia nacionalsocialista, a pesar de que muchos no conocen la naturaleza e historia de este símbolo y de cómo los nazis lo tomaron para ellos.

En resumen, la narrativa de lo políticamente correcto me ha traído conflictos con colegas y gente que cree que por ser una minoría puede decirme que pensar, cómo expresarme o buscar censurar mi opinión incluso antes de que la idea se forme en mi cabeza antes de que la enuncie.

Contexto histórico de lo políticamente correcto. 

Ser políticamente correcto se remonta a los tiempos de Karl Marx y sus escritos tempranos, Marx predijo que los trabajadores del mundo se unirían con base a la conciencia de su clase social y derrocarian las naciones y traerían el paraíso al mundo mediante el comunismo mundial. Ellos [los marxistas] consideraban que esto no era una teoria sino un hecho aceptado como ciencia, y que como tal, era absolutamente capaz de ser repetida y pronosticada.

“Las ciencias naturales incorporarán un día a la ciencia del hombre, asi como la ciencia del hombre habrá de incorporar a las ciencias naturales para que haya una sola ciencia”- Karl Marx, “Propiedad Privada y Trabajo. Economía Política como producto del Movimiento de la propiedad privada, 1844 

Esto quería decir que para Marx, el comunismo vendría al mundo a raíz de una revolución industrial, y que la vasta mayoría de los trabajadores explotados y privados de sus derechos se alzarían en una guerra contra la burguesía explotadora, que eran dueños de las fábricas y medios de producción, estos proletarios amantes de la humanidad y la igualdad ahogarían en los ríos a sus patronos explotadores, habrían de controlar los medios de producción y traerían el paraíso, el Valhalla sobre la tierra. Para los comunistas, ateos en su mayoría, están convencidos de que el Edén, el paraíso del cual se habló en las Santas Escrituras puede ser reproducido en la tierra.
Todas las revoluciones socialistas buscan la creación de un hombre nuevo, de una nueva humanidad, y en nombre de esas buenas intenciones se lleva a millones de inocentes a morir de hambre, a ser asesinados, torturados y desaparecidos en gulags, en celdas de la Stasi, en campos de concentración, hambrunas terribles, etc.

Como para los marxistas era un hecho comprobado “científicamente” que dicha revolución vendría, sería de las manos de una cruenta guerra.

Los comunistas no consideran la sustitución de un sistema social por otro simplemente como un proceso espontáneo y pacífico sino como un proceso complicado, largo y violento. – Joseph Stalin en entrevista a H.G. Wells 

Y la guerra vino, en este caso, la Primera Guerra Mundial, ésta fue la peor guerra de su tiempo, pero el comunismo sólo llegó a la Rusia agraria, atrasada y cuasi feudal, y no a las naciones modernas, capitalistas, industrializadas, ampliamente criticadas por Marx en sus largos escritos.

Mientras el polvo de la Gran Guerra se asentaba y las heridas comenzaban a cicatrizar, un grupo de marxistas se juntaron para analizar lo que había ocurrido, no podían comprender que el comunismo sólo llegó a la Rusia rural, pobre y depauperada, y notaron que en las naciones industrializadas donde supuestamente el profético Marx había vaticinado que la revolución proletaria ocurriera, el capitalismo y libre mercado imperaba y había hecho que esas sociedades fueran prósperas.

Al darse cuenta de estos hechos irrefutables, los marxistas, fieles a su culto de envidia, y resentimiento, consideraron que los malvados, crueles, explotadores, burgueses capitalistas habían creado tanta prosperidad, riqueza y desarrollo que no podían tolerar el hecho de que en Occidente los trabajadores tuvieran electricidad, agua potable y gas natural en sus hogares, que pudieran comprar un vehículo y ser dueños de sus hogares y propiedad, que tuvieran libertad para escoger productos, etc. Y los marxistas empezaron a preguntarse sobre el cómo sería posible que los trabajadores hicieran una revolución proletaria contra el capitalismo, si ese sistema les ha producido riqueza, prosperidad y bienestar.

Así que los marxistas decidieron formar un centro de estudios, como el que habia en moscu ( de nombre Instituto Marx/Engels)pero le pusieron otro nombre para sonar menos rojo, menos honesto, menos franco con sus perversas intenciones y lo llmaron el Instituto de Investigaciones Sociales, y abrió sus puertas en la ciudad de Francfort el 22 de julio de 1924.

Este centro de estudios se conoció por metonimia como la Escuela de Francfort, sus propuestas eran sencillas, los trabajadores, seducidos por el éxito material y la prosperidad provista por el capitalismo, eran demasiado ciegos a sejemante prosperidad para traer la revolucion comunista. por lo que alguien más debia ser la vanguardia de este movimiento, en este caso un grupo de comunistas elitistas.

Pero luego llegó el nazismo a Alemania y los fundadores de este instituto, judios y comunistas eran doblemente repudiados por el movimiento patriota nacionalsocialista alemán y decidieron mudar su centro de estudios a los Estados Unidos y se instalaron en la Universidad de Columbia en 1934 donde permanecieron hasta 1951, cuando regresan a la Europa de la postguerra.

Mientras el Instituto de Investigación Social estaba en los Estados Unidos, se dio a la tarea de crear una suerte de divorcio entre el marxismo y la economía, y casarlo, unirlo, arrejuntarlo, pegarlo, adherirlo y adosarlo a la cultura. y decidieron llamarlo “teoria critica”

La teoría que sirve como base a la teoría critica es simplemente criticar, suena muy simple pero eso es lo único que saben hacer

La escuela de Francfort encontró la nueva vanguardia para la revolución que destruiría a la civilización occidental, y esos eran los desposeidos y privados de sus derechos, un demográfico fácil de influenciar; cada área de la teoria crítica puede atacar la cultura Occidental por separado. Las feministas, por ejemplo, critican a la opresion del género femenino desde una perspectiva dirigida exclusivamente hacia la cultura occidental. La narrativa de la teoría crítica del feminismo no menciona del trato injusto de los chinos, aztecas, persas, etc. hacia las mujeres Sólo la opresión de la mujer occidental es la discutible.

De igual manera los estudios afroamericanos sólo critican la esclavitud americana y de la colonizacion iberoamericana, como si la esclavitud fuera un fenómeno único para el continente americano y la Civilizacion Occidental.  los horrores de la esclavitud y sus consecuencias son argumentos poderosos usados por los marxistas culturales para criticar a la tradicion cultural inherente a occidente. Pero citar al Rey Africano Ghezo, del Reino de Dahomey, en el territorio que hoy corresponde a Benin, que dijo en 1840:

“El comercio de esclavos es el principio fundamental de mi pueblo, es la fuente y la gloria de toda su riqueza, las madres arrullan a sus hijos con canciones que tratan sobre el triunfo de nuestro pueblo sobre el enemigo y de como los sometemos y reducimos a la esclavitud”.

Una frase así demuestra el incentivo economico de una cultura negra de vender a otra cultura negra y someterla a la esclavitud simplemente por beneficios económicos.

Frases y acciones como las del Rey Ghezo hacen lucir a la esclavitud parecer más una actividad comercial que una actividad racialmente motivada.

Cuando los militantes haitianos masacraron de forma cruenta y sanguinaria a la población blanca de Haití, ellos serían considerados, de acuerdo a la narrativa historiográfica políticamente correcta y culturalmente marxista como una versión radical del movimiento político “afrodescendiente”, como una versión radical de un republicanismo militarista haitiano de su época. Pero este movimiento no sería necesariamente condenado por sus atrocidades. No habría sino un intento de analizar de forma teórica en un flojo ensayo pseudo intelectual que busque una explicación para buscar proveer las condiciones objetivas que extenuaron y llevaron a esos individuos a cometer dichas atrocidades, de algún modo justificándolas.

Y frases como las del Rey Ghezo demuestran fehacientemente que la narrativa inherente a lo políticamente correcto es aplicada a un demográfico en particular, en este caso a la raza blanca (independientemente de su origen: europeos, hispanos blancos, caucásicos, etc.). Esto quiere decir, acorde con la narrativa cultural marxista, que existe algo únicamente opresor y cuasi genocida en ser un hombre blanco de ascedencia europea. Es por esas razones que este tipo de eventos históricos no son tratados porque se salen de la narrativa políticamente correcta.

La teoría crítica es tanto un arma, como un escudo. Un arma que le enseña a sus estudiosos, (radicados en USA) que en países como EEUU, donde su lema “E pluribus, unum” (de entre muchos, uno), es algo exclusivamente discriminatorio, y que era necesario dividir a las naciones en tribus, en grupos y ponerlos a confrontarse los unos con los otros, por eso vemos el movimiento feminista, el movimiento “black lives matter”, el islam organizado, etc. Así que la teoría crítica le inculca, por ejemplo a los negros e indígenas de Estados Unidos, que la sociedad norteamericana e hispanoamericana se fundamentó a costa del trabajo de los esclavos, que esta sociedad es únicamente racista, que se erigió del trabajo esclavizan de indígenas y negros al tiempo que sus opresores blancos no movían ni un dedo, algo completamente falso.

El psicólogo de la Escuela de Francfort, Erich Fromm argüía que no existian diferencias fundamentales entre hombres y mujeres y que los roles que los géneros tenían en la cultura occidental tradicional, eran meramente asignados a cada quien por la cultura imperante que oprimía a los géneros.

Es por eso que en las cátedras de estudios de géneros pueden realizar estudios de teoría crítica y plantear la idea de que toda la opresión hacia la homosexualidad y las variantes que salgan de la heteronormativa a lo largo de la historia de la humanidad, se deban a la cultura occidental y al patriarcado corrupto instituido por hombres blancos que ya están muertos y olvidados.

Hombres blancos muertos, que fueron los redactores filosóficos de la Constitución de los Estados Unidos, la idea de que Simón Bolívar era “zambo”, de que José Antonio Páez es un traidor, todos los hechos históricos son objeto de ataques por parte de intelectuales que practican un fetichismo cuasi patológico del uso y abuso de la teoría crítica.

Como el capitalismo triunfó donde el Marxismo fracasó, los defensores y proponentes de esta última ideología, se toparon con el hecho de que la única forma que queda de destruir el enorme éxito que implica la aplicación del capitalismo, que ha traido prosperidad y desarrollo a la humanidad, es la de socavar las bases de ese monumento al éxito que es el capitalismo y atacar la moral en la cual se fundamenta desde todos los ángulos: estudios de género, de diversidad, de feminismo radical, de indigenismo, la deconstrucción de la literatura clásica para demostrar que el racismo, clasismo, sexismo, o cualquier otro “ismo” que a usted se le pueda ocurrir para desarrollar filosofías que ni siquiera existían para la época en la cual dichas obras literarias clásicas fueron escritas.

Las ideas de lo políticamente correcto buscan segregar a la sociedad en grupos que se enfrentan entre si (la lucha de clases marxista),  instilar ira y agravar el odio y la envidia (dogma del socialismo),  fomentar el separatismo de las regiones que conforman un país y a una nación y infundir un sentido exacerbado de victimización, al tiempo que buscan asignarle a la civilizacion occidental, la única cultura que busca erradicar este tipo de abusos y adjudicarles a los occidentales la autoría intelectual de los orígenes de las diferencias sociales que la teoría crítica tanto se esmera en explotar.

La teoría crítica se destaca por lanzar ataques ideológicos múltiples y aparentemente no relacionados o vinculados entre si a distintos aspectos de la cultura dominante, pero la verdadera fuente de poder la teoría crítica subyace en que la crítica nunca demanda una alternativa. Cualquier cosa que haya sido mejor, lo que sea que haya funcionado antes de la crítica, las alternativas exitosas, no existen para los marxistas.

Y es porque los marxistas no tienen otra cosa sino un profundo odio y resentimiento hacia los órdenes establecidos, y no tienen absolutamente nada, no hay lógica, historia o hechos reales que se aten a su filosofía. Todo en lo que creen los marxistas ha sido demostrado que no funciona, y ha sido demostrado con las lágrimas, sufrimiento y la sangre de millones de inocentes que han tenido la mala suerte de vivir bajo regímenes marxistas.

El critico teorico de la escuela de Francfort,  Max Horkheimer escribió en su obra “El Eclipse de la Razón”, publicado en 1947, que la “lógica no es independiente del contenido”, y resulta que si lo es, e incluso la idea de que los hechos, la historia y la lógica estén bajo el ataque constante de la izquierda son evidencia contundente de que lo es. Y como el marxismo es una contradicción ideológica lo único que sabe y sabrá hacer es criticar.

Si revisamos lo que el marxismo propone, primero debería existir una sociedad en la que el capitalismo se desarrolle plenamente, se instale una clase pudiente y poderosa  para que luego la clase trabajadora la destruya, llegue el socialismo y luego el comunismo, es decir, el marxismo necesita del capitalismo en condición sine qua non para poder existir.

Pero resultó que el marxismo económicamente falló, el Muro de Berlín fue derribado, la Stasi fue desmovilizada, la Unión Soviética se separó y los marxistas quedaron a la deriva, salvo por pequeños reductos: Uno en una isla antillana que hoy domina ideológicamente buena parte del continente americano, otro en la península de Korea y una versión mixta de un capitalismo de izquierdas en lo que es China.

La nueva izquierda, la izquierda no manchada por la violencia comunista, esa que es admiradora de Trotsky, (a pesar de que las ideas de Trotsky eran más cruentas que las del mismo Stalin) se dio cuenta de que si separas del discurso rojo la celda de prisión de la Stasi, el Gulag, las hambrunas Chinas, los fusilamientos Cubanos, y en vez de eso te quedas con las ideas de la escuela de Francfort, esas rebeliones polimorfas de Herbert Marcuse, puedes influenciar a dos tercios del espectro político, pasando por la derecha moderada, el centro, la centro-izquierda, pasando por la izquierda genérica, la izquierda suave, y las izquierdas más radicales tipo el MAS, Bandera Roja o Avanzada Progresista. Este espectro enorme, correspondiente a dos tercios del espectro político son influenciados por ideas marxistas liberadas de las ideas duras del Maoísmo y el Estalinismo.

Sin embargo, las ideas que representaron Mao, y Stalin, de que la familia es un arma en las manos de la sociedad burguesa, que el humor es un arma peligrosa en manos de la burguesía, de que discutir el destino de la civilización occidental es algo genocida, que guardar silencio ante los crímenes de persecución política de los cuales Ismael García es responsable es necesario porque “jala votos”, de que el chavismo como ideología política debe permanecer, de que estar orgulloso de tu herencia, del color de tu piel, de tu pasado histórico te hace inmoral, etc. Todas estas ideas tienen un contenido marxista.

¿Y cómo ocurrió esto?
Pues muy sencillo, ha ocurrido porque la izquierda con una agenda marxista cultural, molesta y rechazada por Stalin, que los persiguió y los purgó en su momento, huyeron hacia el continente americano, repudiaron los excesos del marxismo duro y decidieron hacer la “larga marcha hacia las instituciones” (Antonio Gramsci dixit), y se alojaron en la prensa, en las casas de estudios, durante más de cincuenta años, y han casado sus ideas con un falso liberalismo.

El libertarianismo naciente que vemos en Venezuela es el área política permitida por la izquierda imperante para que la derecha haga ciertas afirmaciones sin buscar ofender susceptibilidades en un país dominado culturalmente por la izquierda

El lenguaje políticamente correcto en Venezuela por ejemplo, la creencia de que la gente se tiene que guardar sus opiniones, no decirle al negrito tuky que anda con el radio en el metro a todo volumen que apague su música infernal, no decirle a los borrachos que se paran frente a las urbanizaciones a beber y tomar, orinar y defecar en las aceras de las casas, el no confrontar al vecino que practica ritos de santería y satanismo al tiempo que toca tambores para sus ritos mientras alborota a todo el vecindario, no manifestar el desagravio que implicó la destrucción de la Estatua de Cristóbal Colón en Plaza Venezuela, el no decirle a los islámicos que no recen con altavoces a todo volumen cada vez que les plazca, el evitar gritarle a un motorizado delincuente que no transite por la calle, todas estas acciones caen dentro de lo políticamente correcto porque buscan no enfrentar a un grupo con otro por una cuestión de supervivencia. Y esta posición de abandono siempre será una de resignación para lo que le viene a una sociedad como la venezolana.
La clase media venezolana era una de las más pudientes del continente americano, era una sociedad que solía tener el control de su entorno y de su país, y es por ello que lo que queda de la clase media venezolana, destruida en parte por una izquierda radical chavista y una oposición con una agenda de marxismo cultural se encuentra tan psicológica y emocionalmente traicionada y prohibida de expresar su verdadera intención.

Es por eso que la clase media se siente tan robada, en bancarrota, privada de su posición preponderante en la sociedad, porque al ser una mayoría cayó en el juego de lo políticamente correcto, en el juego de poner a pelear a un grupo con otro, de solidarizarse con las minorías y de permitir que las minorías formaran vanguardia para someterla.
El objetivo de tener una condición y situación social como la venezolana tan destructiva y cada vez más dividida es el de que las mayorías que se tambalearon en detrimento de la vanguardia que las sometió se reconstituyan en una manera tal que no sea posible que este demográfico se sienta amenazado por las exigencias que les hace la vanguardia.
Si usted se siente amenazado por una minoría (motorizados, colectivos, chabestias en general), usted tiene la mayor posibilidad de no poder revivir su cultura, y la salud y bienestar de su cultura es el elixir que mantiene vivo a las tradiciones, creencias y actitudes que constituyen a su entorno más cercano, es con lo que usted se crió, es la forma en la que usted busca criar a sus hijos, es el modelo de vida que usted desea vivir y que se ve amenazado por la narrativa de una minoría que se hizo vanguardia porque nuestra sociedad, esa que solía estar en el poder se lo permitió.

El problema es que el más grande enemigo que tenemos ha sido erigido en nuestras propias mentes con una gramática políticamente correcta de intolerancia hacia nosotros mismos, esto es una metodología y una gramática diseñada para restringirnos la posibilidad de hacer cualquier afirmación que vaya a favor de nosotros mismos incluso antes de que se forme la idea en nuestra mente. El Camarada Mao creía en la idea de las palabras “mágicas”, “racismo”, esa es una palabra mágica, si usted la usa en contra de alguien, esa persona se desacopla del deseo de defenderse a si misma, Y todos los otros “ismos”: sexismo, clasismo, homofobia, etc, son reflexiones pálidas de la palabra racismo. Esa palabra fue acuñada por Leon Trotsky en un diario de oposición a la Unión Soviética y se ha hecho universal. No olvidemos que que Trotsky y su movimiento de izquierdas estaban por ser expulsado por Stalin. Y si usted desea en el discurso contemporáneo condenar a alguien si se halla sin argumentos, simplemente llame a su oponente “racista”, este ejercicio de pobreza intelectual lo heredó la sociedad contemporánea del marxismo, y en la sociedad venezolana, obligan a los negocios a publicar enormes carteles donde se prohíbe la discriminación.

Sólo cuando nos demos cuenta de lo que la sociedad occidental creó, lo que nosotros como nación venezolana fuimos capaces de construir, escribir, las sinfonías que hemos compuesto, los edificios que se construyeron, la contribución de nuestros ciudadanos en conflictos internacionales, todos estos hechos están atados a conceptos de fortaleza, de nuestro propio destino, nuestra propia gloria. Sólo cuando nuestra sociedad realmente le asigne el valor y el respeto a la precedencia del pasado podremos recuperar el puesto que una vez nuestro demográfico tuvo.

Si nosotros arrancamos y borramos nuestro pasado por miedo de ser hostiles con alguien más, cualquier expectativa, o prospecto de identidad como grupo, como nación, que se fundamenta en nociones de fortaleza, terminaremos con una versión muy débil y difuminada de lo que sería la doctrina de nuestra propia cultura. Y eso es precisamente lo que nos está pasando hoy día.

5 pensamientos en “En contra del Marxismo Cultural y la Escuela de Fráncfort

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