¿Que pasó aquí?

Mientras conducía rumbo a mi trabajo escuchaba en la radio a Cesar miguel Rondon haciendo una entrevista a un directivo del gremio empresarial sobre dónde está el país en cuanto a la producción y el acceso de bienes y servicios tanto de lujo como de primera necesidad. Rondón usando su habitual voz describía con parsimonia y diversión como “normal” el hecho de que a los venezolanos se les haya impuesto de forma pasiva, progresiva y sostenida un sistema de racionamiento que les impide adquirir bienes y servicios de primera necesidad. El invitado decía que eso no era una “tarjeta de racionamiento”, buscando de forma cómplice invalidar a quienes hemos advertido que la relación del régimen con Cuba no nos traería nada bueno. 

¿De cuando a acá los venezolanos adquirieron esa pasividad? La respuesta es sencilla: a lo largo de dieciséis años nos han amenazado de forma consuetudinaria y la dirigencia opositora prefirió acomodarse a las tropelías del régimen y no confrontarle, la depauperación sistemática de la calidad de vida de los venezolanos venía desde antes del régimen chavista, pero este potenció dicha depauperación a tal punto que hoy día hay más pobreza en Venezuela que en 1998.

En un país normal, el consumidor solo se ve racionado en la procura de bienes y servicios por lo profundo que sean sus bolsillos. Venezuela no es un país normal, es un país donde sus habitantes creen en el realismo mágico, un misticismo y espiritualidad propia de características primitivas donde la gente acepta como normal que un usurpador de la presidencia diga que se le aparecen “pajaritos en forma de Chávez”, o hasta contactos con el mismísimo Jesucristo con quien sostuvo una tertulia, si se aceptan esos desplantes alucinatorios del primer mandatario sin llevarlo a un comité evaluador de su salud mental, fácilmente se puede aceptar con la misma pasividad y ligereza que a la clase media (lo que quede de ella) y el cada vez mayor número de pobres les rayen la piel con un marcador para comprar comida y jabón, que se saquen fotografías a alimentos a manera de logro y las suban a redes sociales, que digan a quien es víctima de la inseguridad que es su culpa el haber sido robado, que justifiquen leyes irracionales y que paguen obedientemente el impuesto sobre la renta a sabiendas de que esa recaudación financia a quienes reprimen, asesinan, torturan y secuestran a estudiantes.

“Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza” escribió Bolívar en algún momento y es así, desde sus tiempos esto no ha cambiado, el uso sistemático de la violencia contra los individuos ha sido la bandera de la opresión y lo que vemos hoy es el saqueo institucionalizado en su máxima expresión: al productor se le pide que trabaje a pérdida, lo obligan a pedir permiso para producir a quienes solo producen miseria, al trabajador lo humillan con aumentos que se los come la inflación producto de una política fiscal y monetaria irresponsable, y así sucesivamente hasta que el saqueo se vuelve cotidiano y la bancarrota moral del chavismo se cuela a la sociedad entera, es por eso que digo que el chavismo y sus ocurrencias, su doctrina, su moral, es un Cáncer social que está carcomiendo a los venezolanos, privándolos de su individualidad y disolviéndolos en una masa amorfa saqueadora llamada “pueblo”, que nadie sabe describir pero que todos los populistas describen.

@AlbertoZambrano

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