¿De dónde vienen los soldados del Estado islámico?

Yihadistas desfilan por una calle iraquí

Yihadistas desfilan por una calle iraquí

El Estado Islámico ha reclutado mediante su eficiente maquinaria propagandística a musulmanes alrededor del mundo, en su mayoría procedentes de las regiones próximas a Siria e Iraq, pero existe un alarmante incremento de musulmanes alrededor de Europa que han sido adoctrinados tanto por la propaganda yihadista, como alentados por los grupos de oración que frecuentan para ir a librar la guerra santa contra los infieles en los antiguos territorios del califato.
Los análisis de los organismos de inteligencia norteamericana y europeas han revelado una serie de datos interesantes sobre la nacionalidad de los yihadistas, vienen de todas partes del mundo, pero en particular, un porcentaje numeroso de los yihadistas que integran las filas del Estado Islámico son procedentes de Arabia Saudita, y esto tiene un sustento histórico importante que vale la pena destacar.

Dentro de las distintas corrientes del Islam a lo largo de su historia destaca una propia de las tribus cercanas a Mahoma y sus descendientes que propiciaban la forma más radical del Islam en búsqueda del “musulman perfecto”, esta tribu sunní es descendiente directa de las primeras tres generaciones de musulmanes seguidores de Mahoma. Dicha doctrina fue impulsada por Muhammad ibn Abdul-Wahhāb (1703-1792), quien se inspiró en otros clérigos y jefes tribales de los territorios de Arabia para progresivamente ir islamizando esa región, hasta que los descendientes de Muhammad ibn Saud en las primeras décadas del siglo XX tomaran el fundamentalismo de Wahhab para fundar lo que hoy día se conoce como la Arabia Saudita moderna en 1932.

Arabia Saudita ha extendido la influencia del fundamentalismo musulmán wahhabista dentro y fuera del mundo musulmán con dinero producto de la renta petrolera de dicho estado. Las tribus que integran el Estado Islámico en Iraq están emparentadas con los Sauditas, y de hecho, esta corriente ha influenciado a muchos grupos terroristas en esa región y otras latitudes: pues Al-Shabbab en Somalia, el Talibán afgano (Osama bin Laden era saudita), Boko Haram en Nigeria, Al-Nour en Egipto son wahhabistas.

La lista presentada a continuación es un estimado según los reportes de prensa y partes informativos dados por las agencias gubernamentales de cuántos extranjeros integran las filas del Estado Islámico, la misma no presenta el número de militantes Sirios o Iraquíes. pero da un aproximado de la fuerza numérica con la que cuentan los yihadistas:

  • Arabia Saudita: 7000
  • Túnez: 5000
  • Reino Unido 2000
  • Federación Rusa: 1000
  • Turquía: 1000
  • Francia 500
  • Alemania 550
  • Serbia 350
  • Bosnia y Herzegovina 300
  • China 300
  • Bélgica 400
  • Kosovo 200
  • Suecia 150
  • Noruega 140
  • Canadá 130
  • Albania 100
  • EEUU 100
  • Dinamarca 100
  • Palestina 80
  • Australia 70
  • Israel 50
  • España 40
  • Irlanda 30
  • Portugal 12
  • Japón 9

Francia recibe una especial atención ya que el culto musulmán en ese país es muy organizado, y son en su mayoría musulmanes africanos de las antiguas colonias francesas que frecuentan grupos de oración con líderes espirituales procedentes de Arabia Saudita, Siria, Iraq, etc. los cuales adoctrinan y captan militantes. Turquía, a quien se le critica su tibia posición ante el EI, y sus violaciones a los DDHH aporta cerca de mil combatientes así como sirve como puente para la entrada de yihadistas a las zonas de conflicto, de igual manera, es en la frontera con Turquía donde se comercializan cerca de cien mil barriles de crudo de contrabando, y de donde el EI recibe grandes fuentes de financiamiento.

Es notoria la diversidad étnica de los militantes yihadistas que importa el Estado Islámico, en su mayoría son jóvenes entre 18 y 36 años, sólo un 10% de los militantes son mujeres, y se desconoce cuantas familias enteras han viajado a Siria para vivir en el EI. Lo cierto es que comienzan como jóvenes desempleados, privados de sus derechos, que se sienten que no pertenecen a una sociedad occidental, atizados por un discurso colectivista radical, terminan siendo psicópatas religiosos fanatizados capaces de decapitar, torturar, crucificar, violar y cometer cuanta violación a los DDHH pueda usted imaginar.
Tal es el nivel de fanatismo de estos radicales, que se les ve constantemente en videos buscando quemar sus pasaportes mientras llaman a los demás musulmanes a peregrinar a las tierras donde ellos tienen el control y vivir “una nueva humanidad bajo el Islam”.
Los esfuerzos de los estados para supervisar estos patrones migratorios se han intensificado en estos últimos días en vista de los ataques al semanario satírico Charlie Hebdomadaire, y han llevado a desarticular células en Bélgica y arrestos en países como Bulgaria, Grecia y España, sin embargo no son suficientes para detener la oleada de musulmanes yihadistas que buscan ir a Siria e Iraq para integrar el EI.

La paga que reciben los yihadistas por sus servicios al EI supera casi el doble el salario que reciben las fuerzas de defensa y seguridad iraquíes, así como otros grupos yihadistas, de igual manera las familias de los soldados del EI reciben pensiones mientras están desplegados, al tiempo que reciben de forma privilegiada subsidios y raciones de forma más generosa que el resto de la población.
Los militantes yihadistas reciben cursos de entrenamiento, pero no son considerados un ejército organizado, sin embargo tienen acceso a toda una serie de armamento de primera línea así como chatarra soviética que se consigue en el mercado negro, lo cierto del caso es que en muchas ocasiones poseen mejor armamento, aunque no mejor entrenamiento que sus contrapartes iraquíes y sirios. Muchos de los puestos de policía y ejército son abandonados por las fuerzas de seguridad luego de la toma de las ciudades y eso le permite al EI saquear y apertrechar a sus militantes con armas y tecnología, así como bases de datos e inteligencia que después usan para cazar y asesinar de forma sistemática a los miembros de las fuerzas armadas así como a sus familias, los que no son asesinados son esclavizados y/o vendidos como mercancía en bazares itinerantes en depauperadas condiciones.

Es menester para occidente el detener al Estado Islámico antes de que corra más sangre, la comunidad internacional debe actuar con firmeza y sin miedo a las represalias de un enemigo que le ha jurado la guerra a la sociedad occidental pero que la sociedad occidental no ha tenido el coraje suficiente de aniquilar por completo la amenaza incipiente del yihadismo.

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