Cuando tumbaron el Muro…y a los que les cayó encima…

Década de los ochenta, la llamada “década del exceso” por los historiadores occidentales, fue una década de grandes cambios de toda índole, la liberalización de las economías, los avances tecnológicos, advenimiento de nuevas estrategias terapéuticas en el campo de la medicina, y lo que sería el comienzo del fin de la Unión Soviética, con el derrumbe por parte de los ciudadanos alemanes del Muro de Berlín, caía uno de los símbolos más vergonzosos del comunismo mundial.

El muro de Berlín fue construido para evitar que los ciudadanos de ese país pudieran conocer las bondades del capitalismo, pero los comunistas, expertos en disfrazar sus perversas intenciones con discursos de “humanismo, fraternidad y camaradería” tenían la intención de obligar a los ciudadanos a permanecer bajo el cruento yugo de las economías planificadas, bajo el genocida ideal del “hombre nuevo” bajo cualquier medio posible, incluyendo el de las barreras y restricciones físicas; eso sin olvidar las barreras de restricción ideológicas que existían al otro lado de la cortina de hierro, en donde en las escuelas, públicas todas, sólo se impartía una sola forma de ver, y entender al mundo. Era la hegemonía totalitaria del pensamiento.

El pueblo alemán decidió tumbar el muro, ese monumento a la vergüenza no se cayó solo, para esa fecha ya Hungría había hecho revueltas que causaron un éxodo masivo, y que los comunistas buscaron frenar cerrando las fronteras. Fueron las protestas previas al derrumbe del muro en Polonia, Hungría, y Checoslovaquia junto con los esfuerzos internacionales de grandes líderes como Lady Margaret Thatcher, Ronald Reagan y el Papa Juan Pablo II, quienes hicieron un lobby gigantesco para contribuir a que el comunismo soviético cayera.

Más allá de las presiones internacionales en contra del perverso régimen comunista soviético, la Unión Soviética cae por la imposibilidad de ese modelo.

Del muro de Berlín quedaron los escombros, hoy guardados y comercializados como memorabilia de un pasado menos civilizado, más cruento, más barbárico, ruin y salvaje, pero así como esos pedazos de concreto que decoran museos y estanterías nos recuerdan que esa ideología todavía vive en algunos reductos de nuestra América, Corea del Norte y Bielorrusia, los escombros de ese muro también son intelectuales de izquierda, profesores universitarios, periodistas y demás personalidades afectas a una ideología criminal, asesina y falaz que no ha funcionado en ninguna parte, pero que insisten con la arrogancia intelectual de decir “que no ha sido aplicada realmente”.

Millones murieron durante la época soviética buscando libertad, mientras los países europeos huyeron del socialismo, en América, los ciudadanos acuden al socialismo para resolver sus problemas, ignorando, en gran parte gracias a políticos e intelectuales de izquierda atrapados bajo los escombros del muro que les dicen demagógicamente que la derecha es perversa, manipulando a la población, y olvidando que gracias a las políticas de la derecha a nivel mundial, que no es otra cosa sino darle a los individuos la libertad de elegir lo que mejor les conviene, millones de personas han salido de la pobreza, caso contrario con el socialismo, que somete a la miseria mediante medios coercitivos a millones de personas.

En Venezuela, se han levantado muros de berlín, pero ya no son de bloques de concreto sino que han tomado la forma de barreras digitales, captahuellas, bases de datos y demás instrumentos de perversa ingeniería de control social para colocar restricciones, controles de precios, controles de cambios y demás barreras y muros a los ciudadanos para desarrollar de forma libre su actividad empresarial.

El muro habrá caído en europa, pero en América se erigen nuevos muros más difíciles de derrumbar, todos con la asesoría de Fidel Castro y sus compinches (entrenados por cierto por la Stasi alemana),  muros que debemos derribar para reclamar nuestras libertades y poder tomar de nuevo las riendas de nuestro destino como individuos. Para ello, debemos dejar a un lado la retórica socialdemócrata-comunista-socialista y empezar a abrazar al capitalismo como único instrumento para la salvación de la sociedad, eso pasa no sólo por abandonar al socialismo, sino dejar a un lado a sus propulsores, a esos intelectuales, beatas y cortesanos que insisten en imponer una ideología criminal a los demás, a esos que están sepultados bajo el muro, que tienen un muro ideológico en la cabeza, infranqueable a las ideas de la libertad individual. Esos son los más peligrosos y son ellos, a quienes hay que dejar de escuchar, leer y apoyar para que así sean las ideas de la libertad las que puedan sacarnos del atolladero miserable al que el socialismo nos ha condenado.

Hasta una próxima ocasión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s