El CELARG

Hoy es sábado y quiero escribir sobre esa casi perdida tradición que una vez se arraigara aquí como lo es el hecho de ir al teatro.
A pesar de que en ya nuestra enferma sociedad un gran porcentaje elige ir al cine y que esfuerzos reconocibles ha hecho nuestro gobierno para incentivar la cultura como debe ser, en socialismo, las artes no son más que otro medio de hacer propaganda política para el régimen, y el cuidado que este gobierno ha dado a ciertos teatros ha sido deplorable… Los conservan solo para hacer mítines políticos, donde antes cantaba Caruso y Pavarotti hoy gritan ”patria socialista o muerte” y lo que hoy en día interpretamos como cultura hoy día es frecuentado por los mismos de siempre, señoras mayores, algunos bohemios sentados tomando café, un olor a ciudad fresca compuesto por donde me hallo en este momento escribiendo con cierto grado de temor estas líneas… Podrías poner un hashtag como #nowplaying the doors – people are strange…

Los que frecuentamos el teatro en tiempos de revolución sabemos que este ha cambiado y que ahora de forma descarada se le hace política al régimen, escucho conversaciones de gente decir que nunca antes esto ha sido así, que se impulsa al artista, y eso no me molesta, más bien me da orgullo, pero decir que el arte y el hecho de ir a verlo es un acto revolucionario es lo que me parece, por una parte, exagerado, por otra, mentira.

Me veo rodeado de gente que siempre ha ido al teatro, unos con tacones y vestido, otros con ponytail, cuatro, camisa del Che y ropa de cáñamo, otros barbudos con guayabera…
Capta mi atención un gran acorde de bandoneón que hace que todos levantemos la mirada para ver al bandoneón y pensar en la delicada y fina cinética de su ejecución.

Se que me espera un gran show esta noche… Y que siento algo de aire retro al estar en este edificio construido en época de la Venezuela Saudita, donde el futuro era promisorio y que la mano de unos pocos han hecho que se mantenga.

En todo el sur hay grandes problemas de carácter políticos, éticos y sociales; pero no debemos olvidar que la cultura es algo que nos define. Y que hoy en día, como diría nuestro libertador: “moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

Aquí está mi contribución a como hacer que el CELARG capte aun más gente: aire acondicionado, un Starbucks, música en vivo, y menos socialismos….

Ahora veré que hago por 51 minutos más….

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