Un mal día

Tener un mal día

 

“So back your rules

Back off your jive

Cause I’m sick of not living

To stay alive

I just don’t want to be controlled”

–The Offspring, “All I want”

“Cómo estás?”
“Mal, tuve un mal día”.
Seguramente lo habrán dicho en algún momento. Es uno de esos días en los que te levantas sudando frío porque tuviste un mal sueño de la noche anterior, pesadillas, la gota que cae del lavamanos, el perro que ladra y nadie lo calla y nadie se digna a pegarle un fucking balazo en la cabeza para que deje dormir. Te levantas de mala gana, te vas a bañar, el calentador se dañó y te toca bañarte con agua de los témpanos de hielo del círculo polar ártico. Se acabó el champú, el jabón parece gelatina. Te vistes y olvidaste cepillarte los dientes, te manchas el pantalón con crema dental, le echas agua pero como ya es tarde el daño es igualmente visible.
 El tráfico es una mierda. Carros por doquier y tu canal es el que menos se mueve.
Llegas al trabajo y hay un idiota parado en tu puesto asignado a tu estacionamiento, así que te toca parar en el estacionamiento en el que hay que pagar. Tu jefe te grita y te recuerda del mal del que te vas a morir, vas a buscar una taza de café y te tropiezas con la primera idiota que derrama café hirviendo sobre ti. Aparte de disculparse, no logras asimilar lo mal que ha sido el día y apenas son las 9.30am. Sólo hay café descafeinado y no hay azúcar. Los cigarrillos, que los dejaste hace tiempo lucen como una tentación fabulosa. Pero eres más fuerte.

 El desayuno ya es un privilegio que no puedes darte. Hay que trabajar y como hoy es martes es non-stop hasta las 2. A esa hora sales y ya el cafetín cerró, así que matas tu hambre con más café insípido. La computadora no entra a la maldita página de cadivi, el internet está lento, la impresora se quedó sin tinta y no hay forma ni manera de conseguir un cartucho nuevo a tiempo. Ya son las 4 y se aproxima la hora de irse. Perdiste el ticket porque se destruyó con el café hirviendo que te echaron encima y tienes que pagar una super-multa para sacar el carro, hay cola inmensa en el estacionamiento y la autopista parece un estacionamiento, en plena cola, estás encajonado por camiones que no se mueven y los motorizados que pasan en filas interminables de ambos lados, tienes sed, y quieres llegar a tu casa porque la silla del trabajo no tiene nada de soporte lumbar y tienes la espalda rota. Finalmente llegas a casa y la puerta automática del garaje se jodió, ahora esa vaina no cierra y tienes que rodarla manualmente (como si no pesara una tonelada métrica, para añadirle dolor a tu espalda), jalándola te llenas de grasa del riel en la que estaba atascada y te rasgas la manga de la camisa.
Llegas a tu casa y no hay que comer. No tienes ganas de querer calarte la fucking cola del McDonalds ni ir al pepitero de la esquina.
Lleno de grasa, con los labios partidos, la boca reseca, la espalda dolida, ojeras, con hambre y de mal humor, agarras un vaso con agua y te tomas el último tafil que te queda para ver si te acuestas a dormir pero cuando mas o menos el letargo te agarró, el explotador de tu jefe te llama para exigirte que te presentes mañana más temprano con el informe que no pudiste imprimir listo y revisado, asi que lo imprimes, pero el infeliz te vuelve a llamar diciendo que le hizo unas correcciones. Lo vuelves a imprimir. Ya es 1.30 y cuando decides finalmente dormir, el maldito perro del vecino vuelve a ladrar y la gotera sigue….

 

Alberto R. Zambrano U.

15/4/2008 9.08pm

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