Repatriemos a Camila

Camila Canabal, la talentosa animadora uruguayo-venezolana que devino en bloguera en los United States, logró ser tendencia en Twitter cuando subió un vídeo en el cual se quejaba del país que la recibió y le dio las oportunidades que los dirigentes de su Venezuela natal le negaron al referirse a los EEUU com “Esclavos Unidos”.

Aquí está el vídeo en cuestión.

Camila al igual que millones de venezolanos decidió buscar un mejor futuro en otro país porque los dirigentes de su país natal decidieron condenar a generaciones enteras a vivir en comunismo.

Hasta ahí todo bien, el problema radica en el hecho de que Camila Canabal con su crianza Venezolana aprendió quizá el peor trait que nos identifica: La viveza criolla.
Una forma jocosa de decir que el venezolano viola ciertas reglas, preceptos y cánones de la sociedad para salirse con la suya.

La viveza criolla va desde colearte en la fila de un cajero automático porque el pendejo que está en frente de ti está muy distraído jugando al Candy Crush, comerte todas las muestras de comida en el supermercado, abrir un tubo de crema para las manos y untártela sin pagar “para ver que tal es”, mudarte con tus compadres para República Dominicana y emprender en la industria de la delincuencia, así como viajar a Panamá y las islas del Caribe con tus proxenetas en el mundo de la prostitución de lujo.
Y para aquellos que me acusan de andar haciendo cherry picking de artículos, basta con ver las declaraciones de la Gobernadora de Curaçao, en la cual ella plantea la necesidad de que haya un tratado de extradición entre Venezuela y ese país porque últimamente, lo que estamos exportando son putas, malandros y obreros ilegales que están creando un caos en esa isla, quitándole trabajo a los curazoleños y haciendo de sitios turísticos un sitio de potencial crimen y problemas de salud pública por las enfermedades de transmisión sexual que las putas venezolanas traen desde tierra firme.

El caso de Camila no es muy distinto, ella es una de esas “Venezolanas de bien” que decidió emigrar y pese a que tiene automóvil, buena casa y vive promocionando productos de moda y cosméticos, se queja de las leyes del país que la recibe, de la misma forma que los inmigrantes Musulmanes se quejan de que las mujeres en la playa estén en bikini. Sólo que ene este caso, Camila se queja de la severidad de las leyes de tránsito.
Se nota que Camila es el tipo de conductor que en Venezuela se come la luz roja, compra cervezas a los buhoneros de la autopista y aparca el coche en el rayado amarillo.

Ese tipo de viveza es lo que nos da un mal nombre en el exterior.

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Habrá algunos timoratos normies amantes de la corrección política que dirá que no todos los emigrantes venezolanos son malandros, putas y delincuentes. Y es cierto en su medida, sólo que con la creciente ola de emigración, los venezolanos “de bien” quedan empujados hacia los bordes de la curva. Nosotros estamos sufriendo los estereotipos de nuestros malos ciudadanos de la misma forma que los colombianos lo vivieron en los años ochenta.

Camila Canabal se comporta como un antisocial que se molesta por no poder hacer allá los desmanes que hacía acá en Caracas. Es una muestra de que si pones a un idiota en un sistema que funciona se ve en la obligación de funcionar. La corta mente de esa animadora no la deja ver que ella se mudó a un país en el cual la severidad de las leyes de tránsito que ella critica es la razón por la cual la gente quiere vivir allí.

En esos países a donde la plebe se quiere mudar son los países donde no puedes sobornar a un guardia para que no te multe, y que si aparcas tu coche en un sitio que no tienes permiso, sufres la consecuencia, tengas 1 centavo o un millón de dólares en tu cuenta bancaria.

Robar una tienda, violar una mujer y parar mal un coche son crímenes que en ese tipo de sociedades abiertas y desarrolladas son sancionados porque la sociedad espera de los ciudadanos cierto tipo de comportamiento cívico.

La verdadera esclavitud la tiene Camila en el país que le dio la oportunidad de poder hacerse conocer.

Y es por ello que existe la necesidad de que Estados Unidos y Latinoamérica modifiquen su política migratoria.

Cuando Donald Trump anunció su candidatura presidencial, una de las cosas a las que hizo mención fue a la ola de inmigración que viene de Latinoamérica.

Y la realidad es que Venezuela no escapa de la realidad de esas declaraciones.
Nosotros como país no tenemos una política migratoria.

Países comunistas como Venezuela tienen una política muy similar en lo que a emigración se refiere:

  • No te dejan salir del país porque te matan o puedes morir en el intento (Cuba)
  • Cada cierto tiempo purgan sus cárceles y envían a lo peor de su sociedad a invadir otros países (Vale la pena estudiar lo que fue el Mariel Boatlift)
  • Enseñan a sus ciudadanos a emigrar ilegalmente (México)
  • Mandan a estudiantes que no pueden pagar sus estudios (Venezuela)

Los países no pueden depender de las buenas voluntades de las personas.
De no ser así, no habrían Camilas o hermanos Primera en todos lados.

Así que por el bien de la venezolanidad y en nombre de la dignidad de los venezolanos en el extranjero, repatriemos a Camila.

 

A cop gets taught a lesson by a Surgical Resident

This is another story for those of you who like to read about Venezuela’s day to day struggle in medical regards..

Myriam (not her real name) is a third year surgical resident struggling to get her diploma in the final run of her grad school voyage in an overcrowded, understaffed, and understocked hospital in Caracas, working under the hellish conditions of the public health system in Venezuela can really take out the worst in you, as I have told in previous accounts, but Myriam, being the kind soul she’s always been keeps her cool until her cool boils to the point of total armageddon, but that’s another story.

One day, after she finished the rounds, she was approached by a thankful patient whom she had treated for an ulcer in her calf, resulting from the chaotic mixture of diabetes, poor circulation, and not being able to find the appropriate medication. The woman, in her forties thankfully gave Myriam as a token of her appreciation her CLAP bag, CLAPs are Comités Locales de Abastecimiento y Producción, government mafias that distribute food amongst the hungry masses in this expaís.
The bag contained two Harina Pan corn flower packs, a pack of pasta, two bags of rice, four rolls of toilet paper, a tube of toothpaste and a pack of black beans.
Myriam told the woman that she was giving her too much, but the woman insisted and our resident carried home a prized possession.

On her way back home, a couple of blocks away from her apartment building complex, there was a huge ruckus, a truck was distributing CLAP bags, scores of people surrounded the truck and thuggish national police officers and national guards, wielding their guns, cocked them and ordered the crowd back to face a wall. A group of police officers surrounded Myriam and asked her where did she came up with that bag, and demanded she presented her ID, a receipt and the corresponding Libreta de Entrega, a sort of euphemism from its cuban predecessor Libreta de Racionamiento. A card that gets a stamp by a people’s commissar every time someone gets food from a CLAP.

Myriam told the police officers that her bag was a gift, one of the female officers violently grabbed her by the arm and shoved her behind the squad car, Myriam yelled and cried for help, the officer took out her retractable metal baton and smacked her in the knee, making her fall to the ground and impounded  her CLAP bag.

That’s right dear reader. The national police robbed a surgical resident a bag of corn flour

Except from the bruises, and the indignation, Myriam went home with a big bruise to her knee to rest and tell her family about her ordeal.
A couple of ibuprofens, and several ice packs later, her knee still hurt, but she managed to heal the pain. But not the humiliation.

Myriam is the type of person that doesn’t forget a face.
A couple of days later, in a busy Friday night shift, Myriam gets a heads up from a security officer:
-Cops got shot in an ambush, two on their way here, one male, one female. 

The male got a gunshot wound to the abdomen. So he required an exploratory laparotomy, a surgical procedure in which they open the abdomen and search the small intestines for tears or any vascular damage. That’s a couple of hours, Myriam thought, but the second cop, the woman, who got shot in the thigh with an exit wound near the groin, looked all too familiar.

– Coño, es ella!.  she said as she pointed her finger towards the woman lying in the gurney and said to her fellow residents that she recognised the female police officer that beat her up and robbed her a bag of food.

The female officer was crying for help, and Myram approached the officer.
-Remember me?
-How the fuck could I remember you? Fix me up, don’t let me die.

Myriam examined the woman, and realised that her wounds were just superficial, but quite painful.
-Where does it hurt?
-Every-fucking-where.
-My knee still hurts sometimes, you know? Did you take that flour home? And as Myriam said these words calmly, the jaw of the police officer dropped, and she looked as though she had seen the Grim Reaper straight in the eye.
-Did you take the food you impounded me for yourself?
-Yes, I was just following orders, my Commanding Officer said I could keep it.
-Oh really…
As this happened, Myriam’s finger poked the hole the bullet had produced, sending jolts of pain to the officer’s thigh and the ensuing cries followed.
You see, I have to check for the trajectory of the bullet, since your thighs are fat, this might be just a flesh wound, after all, I believe you’re eating my food.- Myriam said as she leered at the officer.

By this point, I think that you, dear reader know what happened after. The cop, being taught a painful lesson, apologised to Myriam and a few days after being discharged, a courier showed up at Myriam’s post with a bag containing food.

Myriam took care of the officer and the officer was taught a lesson.
Although Myriam did cross some ethic boundary at causing her pain, the fact of getting a freebie food bag, losing it and recovering never happens. And that’s the reason why I share this with you, dear reader.

Many people in my country get robbed by thugs, and by police officers, the same ones that the National Assembly wants to give a social security bill with ridiculous and impossible to pay benefits, the same ones that kill students, kidnap demonstrators and police food lines.

They’re also the same ones that live this tropical Holodomor as much as the rest of us do in this expaís.

Musulmana timorata se molesta conmigo por un vídeo que colgué en Youtube

Hace un par de días, mientras me paseaba por los rincones más oscuros de la derecha alternativa en Youtube, una notificación sobre un vídeo que publiqué apareció en mi desktop.

Se trataba de una supuesta mujer de origen musulmán hispano-argelina que me reclamaba  sobre éste video, que dicho sea de paso, los censores de la libertad de expresión de la web del señor (((Zuckerberg))) decidieron vetar, así que si lo ves y lo compartes, considerate uno de los últimos de occidente, un subversivo, si se quiere.

Aqui la reproducción de lo que ésta timorata musulmana me dijo:

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Me tomé el tiempo de revisar algunos de mis antiguos posts sobre los ataques de la religión de la paz a la civilización occidental y le escribo una cordial respuesta, a la que ella, en su obcecación decide responder de nuevo.

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La señorita, que por cierto tiene el mismo apellido de la esposa del pacífico musulmán que entró a un mercado (((kosher))) parisino y mató a cuatro personas se precia de ser española. Pero resulta que la señorita Boumedienne no es española, porque ser español no sólo implica haber nacido en el Reino sino pertenecer a una nación, tener una genética, unos valores, y una cultura plenamente identificada como europea.
Como no supo responder a mis contundentes preguntas se refugió como buena timorata que es, en “temas ya pasados” porque obviamente no conoce la historia de Argelia y Francia.

Cuando uno ya tiene cierto nivel intelectual, ha hecho su tarea y es brutalmente honesto y frontal con los hechos, las discusiones sobre el mito de los musulmanes moderados son muy sencillas.

Lo que pasa con mujeres y hombres como Nassira Boumedienne es que creen que su religión no molesta a nadie, cuando en realidad, si molesta, y molesta bastante. Es una afrenta contra todo lo que la civilización occidental representa y la permanencia de elementos como ella entre nosotros es una bomba de tiempo.
Los musulmanes moderados de hoy son los musulmanes radicales de mañana, no es necesario tener una copia de Dabiq, la revista de ISIS o las prédicas de Anwar Al-Awlaki en tu lista de reproducción de tu iPhone para ser considerado un musulmán radical. Basta conque tengas un Corán en tu casa y suficiente tiempo libre para leer y asimilar los imperativos de un sistema político que se hace pasar por religión para luego forzarlos a los demás por medios violentos.

Si el Sagrado Corán debe interpretarse y leerse en la lengua del profeta, entonces todos debemos de alguna manera tomar un curso de árabe y comenzar a predicar ese credo político disfrazado de religión. Porque si hay algo en lo que el Islam no discrimina es que tienes que vestir, hablar, y actuar como Mahoma y sus compinches, te guste o no.

La muy timorata señorita Boumedienne dice que el Islam da derechos a las mujeres:
Y eso es cierto.
Como mujer la ley islámica:

  • Te da derecho a no poder conducir un automóvil,
  • a cubrirte con muchísima ropa para pasar calor horrible y sudar como un animal,
  • a no poder comer con tu marido en una reunión familiar y tener que compartirlo con otras mujeres y sus esclavas sexuales sin ponerte celosa.
  • Te da derecho a recibir brutales golpizas sin la posibilidad de quejarte por no cumplir tus obligaciones como mujer: Atender a los chamacos, lavar la ropa, y complacer a tu marido en cuanta barbaridad sexual se le ocurra.
  • Te da derecho a no poder salir sola de tu casa.

Ciertamente, como ella dice, en Occidente estamos a años luz de tanto progreso y liberación femenina. Es por ello que en 1976, una mujer en Teherán podía caminar vestida de esta manera:

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Pero si se le ocurre vestirse de esa forma hoy en día la apedrean y la azotan por ser impura, en términos netamente islámicos.

Ya que la señorita Boumedienne me hace referencia a la Casa Saud, la familia real de Arabia Saudí, quien acusa de “títere de occidente” de la misma manera que lo hace el Hezbollah y el Estado Islámico, le recuerdo a la fiel creyente de alá que el régimen saudí es el principal promotor de una visión ultra radical y ultra ortodoxa del Islam, el wahabbismo-salafismo que preconiza el estado islámico.
Arabia Saudita ha invertido millones de petrodólares alrededor del mundo para financiar escuelas que fomentan la idea wahabbi, las famosas madrassas, que no son otra cosa sino centros de reclutamiento para potenciales terroristas disfrazados de centros religiosos.

No es lo mismo una iglesia donde te enseñan el catecismo y a rezar el rosario, que una madrassa en donde Anwar el-Awlaki o Anjem Choudary te explican por que es imperativo que como musulmán vayas con un machete a cortar cabezas de infieles

Pero Occidente ha permitido madrassas en nuestros países y nuestros líderes han sido, como bien lo dice la Srta. Boumedienne “títeres” de la corrección política y las ideas de la izquierda que usan al Islam como un arma para acabar con los valores fundamentales de las sociedades occidentales.

Cuando los musulmanes como esta tía se quedan sin argumentos, comienzan a despotricar y cuando las cosas no están a la altura de sus narrativas, ignoran los hechos documentados, como el que Suecia se haya convertido en la capital mundial de las violaciones, que el nombre promedio del violador en Suecia sea Mohammed y que el gobierno sueco le pida a sus mujeres que se cubran para que no las violen.
Dicho de otra manera, la corrección política en Suecia ha tenido como consecuencia que el gobierno de ese país le diga a sus ciudadanas que si las violan, es porque ellas se lo buscaron.

Si esa es la sociedad con la que Nassira Boumedienne está de acuerdo, con base a las barbaridades que ella escribe, pues debemos tomarle la palabra, y combatirla en todos los ámbitos para evitar que esa expansion islamista acabe con nuestra sociedad.
Estamos llegando a un punto con el Islam en el cual debemos decidir entre ellos o nosotros.
Nuestra sociedad es superior. No podemos dejarnos vencer por la barbarie.

Veritas, aut consilis, aut ense.
Deus vult!

 

 

Make Avenida Baralt Great Again!

Today, for a myriad of reasons I ended way uptown after a busy day of work.
With little cash to ride a taxi, I decided to take a stroll down from Guanábano bridge to Capitolio to catch the bus route taking me home.
What I saw while taking that walk downtown was terrifying.

One of the most important and recognised avenues of the Venezuelan capital that runs across the city is the perfect reflection of the torn down state of things in my country.

I began at the Guanábano bridge, looking at the cobbled flooring that stretches all the way down the avenue. What was once a beautiful checkered, now lies in ruins, pretty much like everything else in Venezuela.

The white and black cobbles were now grey and missing, irregular and the ones that got loose were replaced with poor cementing.

Inflation and economic crisis every-fucking-where.

I stopped to buy a couple of matchboxes for the price of two for one hundred, a grim reminder of inflation: the highest legal tender bill in venezuela gets you two matchboxes.

As I kept on walking, I passed empty bars with loud music blaring, the typical tasca, a place where the working class can make a quick stop to get an arepa were only inhabited by bored employees reading the government propaganda diaries Últimas Noticias and Ciudad Caracas. It didn’t amaze me that for an early friday night, places like that, where there were once people crammed chugging down bottles of juices, beer, malta and eating areas, the stools were empty.

A couple of meters down the road I stumbled upon a great amount of people selling all sorts of doodads:

  • Lightbulbs
  • 2002 movies on DVD (Black Hawk Down, Ice Age and Blade II were on sale)
  • Matchboxes, razors, chinese rubbing menthol and toothbrushes, etc.

But what really caught my eye were the merchants that displayed upon broken and dirty cardboard boxes rotting pieces of yucca, avocado and tiny, non ripe onions that seemed they were pulled either too early from the orchard or grown in one of those urban agriculture projects that the government boasts about despite expropriating thousands of hectares of farms from landowners and them turning into socialist wastelands.

I tried to take pictures of this but at the time it went through my mind that trying to pull out an iPhone in a place like avenida Baralt is for lack of a better word, reckless.
And given the fact that taking pictures of the crisis for this blog almost landed me in jail, I refrained from doing it so, so I pulled out a piece of paper from my bag and started to take notes of what I saw.

Bachaqueros: Angry & Racist

The amount of people that do lines in this country for food has been widely reported by countless people. Just google “colas en Venezuela”.
The good people at BBC World Have Your Say have interviewed me several times on issues like food shortage and medicine crisis.
The nice folks at Caracas Chronicles have a lot of stories on that mode of reselling regulated products at a ridiculous higher price called bachaqueo.

As I walked down Baralt Avenue the bachaqueros were everywhere:

Little girls holding out tampons and sanitary towels and selling them in the sidewalk, a couple of meters away from the food shop by the unit. Not the package, but the single unit.
When I stopped to ask, in my endless curiosity how much were the little girls selling a tampon, a man with a PSUV shirt yelled at me.

 “Go home, you bakery-cockroach-blanquito, you can buy that stuff in el este, this is for the revolutionary people”.

You know, I am used to being called a racist for pointing out the statistical obviousnesses and relations between race and crime, and I have pointed out in the past that race discrimination in Venezuela is against the ever shrinking ethnic minority of white people, but being told to go a part of town to buy a tampon based upon the color of my skin because that’s where my kith and kin are supposed to live, well that’s a new landmark for me.

As I strolled down and walked under that glorified chavista holy place Puente Llaguno, the overpass from where armed men killed dozens of innocent and peaceful protesters on april 11th, 2002, my ears were  the sound of speakers blaring propaganda, and the endless, relentless, worn out, torn posters and graffiti of Hugo Chavez’s eyes and the glories of the revolution reminded me that Big Brother is watching, that nineteen-eighty four became an instruction manual when it was written as a warning.

Plaza Caracas

 

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Standin’ on the front stoop hangin’ out the window
Watchin’ all the cars go by, roarin’ as the breezes blow
Crazy lady, livin’ in a bag
Eatin’ outta garbage pails, used to be a fag hag – Grandmaster Flash “The Message”

As I approached Plaza Caracas, one of General Marcos Perez Jimenez’s greatest public works: A group of buildings that house the offices of the gargantuan monstrosity of Venezuelan bureaucracy.

I noticed that the beautiful red granite flooring of Plaza Caracas was sticky and the stench of old fish penetrated the air like a toxic cloud.
I learned from a lady selling bootleg Chinese cigarettes on the sidewalks that a government fish market was deployed in the morning on the square. After the market closed, the employees emptied all the ice used to refrigerate the fish on the sewer, the sewer was backed up with garbage and the overfilled water flooded the square.
Add a little evaporation and the nauseating fumes of rotten fish kick you in the nostrils like a National Guard’s boot.

Further down the road was an entire family tearing apart a big garbage bag they just pulled out of a dumpster and eating amongst the filth and stench, a terrible sight now all too common thanks to Chavismo’s tropical Holodomor.

Right across Plaza Caracas is the recently remodelled Plaza Miranda, Jorge Rodriguez´s latest publicity stunt to say that he’s actually done something for the city.

It was in that place that I boarded the bus that drove me a couple of blocks to my house. And in the journey I wondered about a lot of things: what to make of the ideas I wrote down and turn them into this post.

I came to the conclusion that if we fix our country, Baralt Avenue could have the greatness and coolness of a big avenue of any other big city metropolis, all we need is the political will to do so, the hard working labor and big fat stacks of cash that entrepreneurs wishing to make a killing can provide, we mix those and we could make Baralt Avenue great again! – pun intended: In your face, Trump haters!.

¿Por que Beyoncé Knowles es una güircha?

Yo me pregunto que pasó con raperos como Grandmaster Flash, quien con canciones como The Message White Lines advirtieron a la juventud que el gueto, las armas, la prostitución y las drogas son cosas que hay que evitar. 

El mismo día que un negro terrorista de la banda criminal “Black Lives Matter” decidió matar a un gentío en la ciudad de Dallas, Texas, la cantante Beyoncé Knowles decidió rendirle tributo a un delincuente sexual como Alton Sterling, quien fuera dado de baja por las fuerzas policiales americanas y glorificado por los medios de comunicación como una víctima de la brutalidad policial. 

La realidad es que gente como Beyoncé no les importa en lo absoluto el problema de la violencia policial– sólo les importa lo que esté en los titulares y venda su marca.
Basta que comparemos el performance de esta cantante en los premios Grammy de 2010, donde puso a sus back-up dancers disfrazados de policía anti-motín.

Para los críticos y fans ese show fue todo un éxito, nadie se quejó de que tener bailarines disfrazados de policías anti motines era una afrenta contra los negros oprimidos por la policía racista americana.

Seis años después en el show de medio tiempo del Super Tazón ella y sus bailarinas salen disfrazados con el uniforme de la banda terrorista de las Panteras Negras, un grupo que mataba policías de la misma forma que los racistas de Black Lives Matter incitan a los negros  a que maten a todos aquellos que no están de acuerdo con sus ideologías de supremacía criminal y resentida.

Y la razón por la cual Beyoncé se disfraza de Pantera Negra no es necesariamente porque ella esté de acuerdo con ese tipo de ideas. Sino porque esa imagen vende discos y mueve una gran cantidad de dinero. Lo cual hace de Beyoncé no sólo una mercenaria sino una hipócrita tan grande como los Rage Against the Machine, que mientras tocan Calm like a bomb, firman contratos millonarios con las súper capitalistas compañías disqueras.

En el vídeo musical del sencillo Hold up, Beyoncé camina con un bate de baseball por el que pareciera ser su vecindario, cometiendo actos vandálicos.
Para la primera dama de Estados Unidos, una mujer que atemorice y cometa actos de vandalismo en sus videos musicales, es un modelo a seguir

De todos los mensajes positivos que puedes llevar adelante para inspirar a millones de jóvenes alrededor del mundo con tus videos, el mejor que una güircha gringa como Beyoncé puede dar es: vamos a ser malandros.

En la letra de Formation, esta mujer alardea de tener una nariz chata como la de los Jackson 5. Pero si Beyoncé Knowles estuviera tan orgullosa de sus raíces negras, no estaría pintándose el cabello de rubio y aclarándose la piel, de la misma manera que otras cantantes negras como Nicky Minaj, Azalea Banks o Rihanna.

Cuando los blancos toman algún aspecto de la cultura negra, los izquierdistas en todas partes del mundo salen indignados a decir que eso es “apropiación cultural”, pero cuando los negros quieren ser y lucir como blancos, eso es cuestión de elección.

Como si fuera poco, la enorme influencia de los negros en Estados Unidos ha querido ser deformada por la izquierda para hacerle creer a la gente que la cultura negra es sólo el hip hop y los ritmos del sur de EEUU.
El estilo de la nación americana ha estado marcado por lo que cientos de negros con mucho más talento que Beyoncé o Jay Z, o Kanye West han logrado. Por ejemplo: durante cincuenta años, todas las bandas de rock querían poder tocar y sonar como Chuck Berry.

La política y la cultura van de la mano: millones de personas que no intervienen en política se influencian por los comportamientos de artistas y la letra de músicos que llevan adelante una agenda política.

Si Beyoncé realmente quisiera derribar el status quo que supuestamente la tiene a ella y a los demás negros oprimidos, no grabaría discos con una industria musical dirigida por cientos de hombres blancos que la hacen facturar millones de dólares.

Todo este bullshit del Black Lives Matter no se trata de apoderar a los negros, y de crear justicia e igualdad de oportunidades ante el sistema judicial y educativo. Se trata de quiénes son los que fijan el tono del discurso para el dominio cultural de los espacios cívicos en un lugar y momento dado. Y la filosofía detrás del Black Lives Matter es la de mantener a los negros en guetos, en el barrio, mantenerlos envueltos en ese mundo de gángsters, pandillas, armas, prostitución y drogas.
Ese tipo de ambientes son una trampa de rencores, resentimiento y una serie de ideas que transforman y deforman a hombres y mujeres perfectamente capaces de lograr lo que se planteen con esfuerzo y dedicación, convirtiéndolos en seres humanos que culpan a la sociedad por todos sus problemas y malas decisiones.

Por eso Beyoncé, cuando se comporta como un títere de la izquierda, deja de ser una mujer talentosa y pasa a ser un peón de un movimiento político verdaderamente discriminante y ruin que busca con una narrativa de victimización y mentiras hacer que ciertos grupos demográficos dependan del estado y estén rodeados de pobreza.

 

Haemophilia: The bloody crisis of medicine scarcity.

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This is Caracas Municipal Blood Bank. Everything I learned as a medical student about blood diseases I learned it here. But nowadays this blood bank lies in ruins.

Meet Jorge.
Jorge has haemophilia, a disease of the blood.
This is his struggle in order to stay alive in the land of Bolivarian socialism.

Haemophilia is a disease of the blood, people with this condition have a really high risk of bleeding to death because they lack a clotting factor so they can’t form a proper blood clot to stop bleeding.

Tsars, princes and queens amongst the European royalty in the late nineteenth and early twentieth died from the incapacity of their blood to form a clot.

Back in the day, before molecular and genetic medical treatments were available, many ghouls, spiritual healers, and quacks claimed to have treatments for haemophilia.

People with this disease get hurt very easily:

  • If they smack their heads with the cupboard, they die from a blood collection inside their skull called subdural hematoma.
  • If they cut themselves butchering some meat, they can bleed to death.
  • If you have haemophilia and you ride one of those cars that didn’t have a modern seat belt and happened to be in a minor car crash, chances are you internally bleed to death. Because bones and joints get terribly hurt with haemophilia.

But nowadays, haemophilia is a treatable chronic disease. Patients inject themselves with the clotting factor their bodies can’t produce and go about their business.
At least in the developed world.
If you follow your doctor’s recommendations, stay out of dangerous lifestyles (that means not indulging in any extreme sports, nor live in Venezuela, for that matter) you can have a pretty good life.

Now I want you to meet this guy, we’ll call him Jorge

Jorge was diagnosed with haemophilia when he was a very young boy.
Since a very young age he constantly got nasty bruises and cuts from things that his parents considered menial.
For example, when you’re learning to ride a bike, you’re bound to fall sometimes.
But for Jorge, when he fell from his bike the first time, despite the fact that he had elbow and knee guards and his helmet. He developed nasty black and blue patches all over the side he fell on.

His mom took him to the paediatrician, he ordered a couple of tests, and after finding that some of his basic labs were altered, the doctor ordered more special, expensive tests.
On march 1998, Jorge’s blood was sent to the Municipal Blood Bank of Caracas, the most advanced public blood bank in the city and was diagnosed with haemophilia.
He was seven years old at the time. – A late diagnosis by Public Health standards.
His whole lifestyle changed.
His parents took extra care to give him the medication he needed, took extra precautions with him: that meant no sports, and no average schoolyard play- despite many tantrums Jorge learned.

Growing up, Jorge and his family had to do the occasional run to the emergency room because every kid trips and falls once in a while- But Jorge grew up to be an average teenager.

Always aware of his blood disease, Jorge took extra precautions.

It’s 2016 and while he was driving his dad’s old Ford Fiesta through the busy highways of Caracas.
In order not to hit a reckless mototaxista, his car crashed the highway barrier.
The seatbelt saved Jorge from going through the windshield.
Jorge had minor cuts from the shattered glass and he knew what was next, a probably lengthy hospital stay.
In pain, he called his parents and almost an hour and a half later, in the middle of a giant gridlock, the National Police Traffic Echelon, a tow truck, and the civil defence paramedics went to help him.
He was transferred to the University Hospital of Caracas emergency room and doctors started to look after his wounds. When he told them that he was haemophiliac, the problems arose.

If you thought Obamacare had red tape, try getting sick here.

You see, in Venezuela, if you’re hospitalised and need clotting factors, doctor’s don’t just fill out the paperwork and the hospital’s pharmacy gets them the medicine. Bureaucracy is so deep that a special request needs to go to the Hospital Director and the Director has to personally see the patient bleeding in order to authorise the dispensation of the blood clotting factor with a form addressed to the Venezuelan Institute of Social Security and then patients have to pray for the medicine to be available.

What happens if the hospital director is, let’s say… filming chavista propaganda?
Most likely, the patient will die.

Six people with haemophilia have died this year.

Luckily for Jorge, the hospital administrator was in her office. And authorised the treatment.
But it wasn’t available the first three days.

Eventually Jorge recovered.

But that’s not the reality for may haemophiliacs in my country.
According to the  Venezuelan Association against Haemophilia, an NGO devoted to fighting the disease and raising awareness there are 4616 registered haemophiliacs and with different diseases of the blood.

In Venezuela recombinant activated factor VII and factor IX are not available since march this year. And the Venezuelan Institute of Social Security isn’t distributing haemophilia medicines to regions.
So if patients get sick, they have to travel to the biggest cities in the country or retort to travelling hundreds of miles to Caracas.
Reality is terrible, the scarcity of blood clotting factors and medication to treat these rare diseases have the Municipal Blood Bank of Caracas on a technical shutdown.
It’s as though we have got on board Doc Brown’s DeLorean and traveled back in time to the 1950’s when we had nothing to treat these people with.

I write these sort of articles to let people know inside and outside my country that despite what Foreign Office Chief Delcy-the little orphan-Rodriguez and the People’s Ombudsman Tarek William –steroids- Saab say, there is indeed a humanitarian crisis in my country that’s taking people’s lives.

 

¿Por que me importa la clase trabajadora?

Desde hace casi un año he sido el traductor oficial del filósofo estadounidense Curt Doolittle. Comparto con ustedes un post de su autoría

Porque nosotros somos compatibles, y necesitamos el uno del otro.

Alguno de nosotros trabajamos, otros trabajamos en gerencia, algunos calculamos y diseñamos, algunos de nosotros organizamos, y algunos otros decidimos qué organizar, calcular, diseñar, administrar y sobre que cosas trabajar.
Es cuando nosotros determinamos de forma exitosa un método por el cual cada uno de nosotros se beneficia al cooperar con el resto, en vez de cooperar con otros al competir por oportunidades para hacer trabajos, administración, cálculos, organización y decisión que no somos sólo compatibles sino necesarios el uno para el otro.
La aristocracia opera de forma empírica: Por medio de la compatibilidad.
La compatibilidad en la reproducción (la unidad familiar como una unidad reproductiva), en materia de defensa (la jerarquía del mando), en producción (la jerarquía de la organización de la producción), y en política (la jerarquía de las clases) mientras preservamos y mantenemos la participación voluntaria en la selección de parejas, al unir ejércitos, al participar en la fuerza laboral, y entre las distintas divisiones de los poderes del estado.
La compatibilidad voluntaria es un método que sirve para poder “calcular” el resultado óptimo de Nash sobre la marcha.
El modelo de la aristocracia occidental fue científico. Hasta el siglo XX.
A mi me importa la clase trabajadora porque ELLOS SON LOS QUE PELEAN. ¿Por que? Porque las élites crean la diferencia competitiva para las clases trabajadoras, y si ellas pelean por sus élites, y eligen las élites correctas, entonces tendrán que vivir bajo mejores condiciones que otras clases que eligen ser gobernados por élites peores.
El problema con la forma de vida americana es que los socialistas creen que han hecho una franquicia exitosa a partir de la apropiación del movimiento de los trabajadores y han convertido compatibilidad en incompatibilidad.
Los socialistas eligieron dividirnos y conquistarnos, obligando a nuestras élites a abandonar a sus clases trabajadoras.
Si queremos una revolución, debemos actuar de forma compatible. Debemos tener élites que decidan y organicen, clases medias que calculen y teoricen, y clases trabajadoras que administren y actúen.
Mi nombre es Legión. Y somos muchos
Curt Doolittle.
La Filosofía de la Aristocracia
El Instituto Propietarista.
Traducido por Alberto R. Zambrano U.