Silence, un film de Martin Scorsese

Una excelente película: Porque defender tu cultura, religión, patria, nación e independencia se debe hacer a toda costa.

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Imagina lo que serían las películas norteamericanas si su industria cinematográfica no estuviese controlada por un (((grupo))) que es hostil y decadente que ha hecho del entretenimiento un arma en contra de los hombres y la cultura occidental.

Silence es esa cinta.

La última cinta de Scorsese carece de corrección política, complejos de culpa de gente blanca, o de tapujos. Es la historia de hombres blancos que confiaban en sí mismos, con ideas expansionistas que combatían contra el salvajismo y la barbarie.

Silence nos cuenta la historia de unos misioneros Jesuitas de Portugal en el Japón del siglo XVII. Para aquella época, una gran cantidad de japoneses se habían convertido al cristianismo, antes de que el gobierno japonés, alarmado por la amenaza a su cultura, nación y soberanía, llevó adelante salvajes persecuciones que extirparon de forma sangrienta al cristianismo y llevaron a los remanentes de esa fe en esa tierra a irse a la clandestinidad durante más de dos siglos hasta que la restauración Meiji permitió la tolerancia religiosa en 1871.

El film nos narra la historia de dos jóvenes jesuitas (Adam Driver y Andrew Garfield) que entran de forma clandestina a Japón desde Macao en búsqueda de su mentor, el Padre Ferreira, interpretado por Liam Neeson. Los sacerdotes y sus conversos japoneses son interpretados de manera conmovedora ante la cruel y metódica persecución de los japoneses, que torturaban y martirizaban a los cristianos al mejor estilo de los musulmanes de hoy en día.

Durante su estadía en la tierra del sol naciente, los sacerdotes jesuitas no quisieron aprender japonés, ni saber de la cultura japonesa, ni de sus procederes. Estaban allí con la misión de conquistar y expandir.
Cuando se topan con las autoridades japonesas, éstas, con frialdad les dicen que “Japón ya tiene una religión nacional. Es  una lástima que no os hayáis dado cuenta”.

Los conversos japoneses aprendieron todo lo que podían de los Jesuitas sobre las doctrinas y métodos de la Iglesia, y luego le dieron la espalda, incluyendo la creación de un movimiento inquisidor que torturaba, ejecutaba, crucificaba y quemaba vivos a todos aquellos que profesaran la fe cristiana, toda vez que humillaban a los creyentes haciéndoles rehusar su fe en público.
La cinta nos explica que los japoneses nacionalistas entendían plenamente la teología cristiana y por eso la rechazaban en su entereza.

Los japoneses nacionalistas entendían suficientemente de teología occidental como para detener la expansión de la fe cristiana al hacer que los que la enseñaban rehusaran de su fe por motivos netamente cristianos.

El entendimiento japonés de la religión como un asunto esencialmente público y civil dejó un espacio para que la fe cristiana se expresara hacia adentro, de forma silenciosa.

Por eso la cinta se llama Silence.

Los japoneses creyentes se recluyeron en su credo de forma oculta y silenciosa, en sus hogares. Es por ello que al final de la cinta podríamos argüir que las ideas del gran inquisidor fueron derrotadas.

La respuesta japonesa, siempre acertada y brutalmente calculada radicaba en el hecho de que si bien los cristianos japoneses podían mantener su fe hacia adentro, eso era lo más japonés que podrían hacer.

Para estos nacionalistas de la Edad Media ser más japonés que cristiano, era lo preferible: Tener una proceder propio del de tu genética, nación, patria y cultura es mejor que tener otro que te es ajeno.

Más allá de hecho, para los nacionalistas japoneses de ayer y hoy la amenaza  que representaba el cristianismo era una herramienta del Colonialismo Occidental, y a esa amenaza estos nacionalistas la pararon en seco, básicamente hasta 1945.

En esta película podemos tener un esbozo de la limitación o condicionamiento de la personalidad japonesa que se le impone a los jesuitas torturados psicológicamente por factores externos, sociales y culturales: Una vez que los japoneses logran quebrar su fe usando métodos cristianos, A los sacerdotes apóstatas les otorgan las identidades de hombres japoneses que murieron, les dan las casas de los hombres fallecidos, sus esposas, sus hijos y sus negocios y compromisos.

Esto denota la primacía de los roles sociales en sobre la identidad individual en sociedades tan complejas como la japonesa de la Edad Media.

Pero eso, a lo interno, como nos lo retratan los actores, no importó porque rezaban en silencio para poder sobrellevar semejante tortura psicológica y ostracismo espiritual.

De esta cinta me llamaron la atención bastante las escenas y el diálogo entre el Inquisidor y los sacerdotes.

Los japoneses están convencidos de la falsedad del cristianismo, pero de forma muy diplomática dicen que quizá ese credo sea cierto en Portugal pero no lo es en el Japón. El sacerdote responde con poca sinceridad que la verdad es universal. Esto llevó a los japoneses, con su compleja y enrevesada weltanschaaung (cosmovisión) el cómo una verdad universal requería que los conversos adoptaran nombres y costumbres extranjeras. -Esto es, sorprendentemente actual y correcto, pues es el argumento que podemos hacer en Occidente de aquellos que se convierten al Islam.-

Pienso que quizá esos japoneses se hayan preguntado el por que una verdad universal vino a ellos en la forma de hombres de una raza distinta, que hablan una lengua extranjera, que contaban la historia de una (((tribu))) muy peculiar de Asia, que respondían a un hombre sentado en un trono en Roma que hacía negocios con colonizadores y conquistadores Europeos.

Esos son muchos detalles y muchas peculiaridades.
Francamente, ¿Quien puede culpar a esos japoneses de esa época por defender su propia cultura, religión e independencia con las armas del cristianismo, de ser necesario?

Silence es una cinta excelente en particular porque su libreto es muy inteligente. Scorsese se lució con tomas y ángulos clásicos de su estilo y guiños a la forma cinematográfica de otro gran director japonés como lo es Akira Kurosawa.
A diferencia de cintas de Martin Scorsese, repletas de drogadictos, putas, mafiosos y estafadores con una banda sonora de cultura pop muy pegajosa, en esta cinta casi no hay música, más allá de cánticos católicos de la Edad Media.

Es una película para adultos.

Es una de las mejores cintas de Martin Scorsese porque retrata forma parte de la intensa devoción cristiana que hará tambalear a los modernos progres, rojos y chairos que plagan el planeta. Pienso que recibirá buenas críticas. Quizá no sea un box-office hit como Rápido y Furioso o cualquier otra basura que pueda aparecer en la gran pantalla a la que nos tiene acostumbrados la (((tribu))).

Desde un punto de vista identitario, Silence, es en cierto modo una peli paradójica porque por una parte, es la historia del heroísmo y el sufrimiento de Cristianos Europeos y sus conversos japoneses, y por otra es la defensa absoluta e irreductible de una Nación, su genética, su mente y su cultura. – Es una cinta de hombres blancos. – Un film esencialmente cristiano dedicado a la gloria de Dios.

Mis simpatías en esta cinta iban con los japoneses, no porque considere que ser blanco es malo y no ser blanco es bueno, sino porque los japoneses defendieron lo que creían y se opusieron al globalismo colonizador de la misma forma que los hombres blancos lo hacemos hoy día.

9 de 10.

Annarella Bono: Conflicto de Intereses en la Cultura Pop venezolana

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

La reciente ola de violencia comunista contra los ciudadanos honestos que se vuelcan a las calles para manifestar su descontento fue prácticamente el detonante de los hechos. Los venezolanos se volcaron a las redes.

Yo soy fan de la cultura pop. La izquierda se apropió de la cultura pop, y en Venezuela no sólo de eso sino de todos los espacios de convivencia cívica que hay, incluido el ciberespacio. Es por ello que cuando artistas (independientemente de su talento) salen a criticar al régimen, sus fans también comparten esos pensamientos y difunden el mensaje opositor por medio del uso de las redes sociales. Hay animadores y gente del showbiz que para mantenerse a flote, se vendieron al mejor postor (tipos estilo Roberto Mesuti Roque Valero, Hany Kauam, Winston Vallenilla, Fernando Carrillo, los hermanos Primera) o mujeres como Susej Vera, y en este caso, la estrella del post de hoy, Annarella Bono. Cuando te acercas a las mieles del poder, y las saboreas y haces un virtue signaling  en medio de una crisis constitucional como este:

Pues te expones a que toda la sociedad te critique, incluidos tus antiguos colegas de trabajo.

¿Quién es Annarella Bono?

Annarella Bono es una modelo y animadora venezolana, una mujer blanca y buenaza. Fue  Chica Polar, modeló en Milano. Se dejó querer por todos por su belleza.
Animó la Copa América en Venezuela y la Feria Internacional de Turismo de Venezuela. 
Es una de las animadoras principales de “Vitrina” el talkshow matutino de Televén. Es considerada la imagen de una mujer venezolana exitosa.
También está casada con este tipo.

El marido de la sexy Annarella es un ex-edecán de Chávez

El Mayor General Antonio Morales llegó a fungir como Director  General de Administración del Despacho de la Secretaría de la presidencia (ver la gaceta, es la misma en la que prohiben ponerle el nombre de Chávez a las obras públicas fun fact trivia). Un peso-pesado- un chivo revolucionario.

Una güircha no sabe lo que son conflictos de intereses

Annarella tiene un profundo conflicto de interés, los mismos que tiene Roberto Picón, o Ramón José Medina. Al igual que esas otras dos piltrafas, se quiere hacer pasar por opositora cuando comparte cama con el chavismo.

Los conflictos de interés son aquellas situaciones en las que el juicio de un sujeto, en lo relacionado a un interés primario para él o ella, y la integridad de sus acciones, tienen a estar indebidamente influenciadas por un interés secundario, el cual frecuentemente es de tipo económico o personal.

Por más buena que esté es una colaboracionista más.
 Pese a que lo niegue, su marido tiene todos los medios para protegerla a ella y a su prole. No está separada ni divorciada de su esposo, y con el peso que tiene, seguramente la tiene vigilada, después de todo, su esposo es un vaso comunicante entre la Stasi venezolana, la presidencia y la fiscalía. Después de todo, el chavismo cuenta con infraestructura y recursos para hacer que la vigilancia de la Stasi luzca como un juego de niños.

Que una güircha sea esposa de un militar enchufado no es noticia.
Que una güircha sea animadora y se ponga a señalar los problemas del país en una estación de televisión conocida por su autocensura cuando su marido es uno de los causantes de la desgracia que vivimos los venezolanos es una gigantesca hipocresía, no es otra cosa sino llevar a la cultura pop venezolana la sociedad de cómplices.

Resulta patético que un país que se consume a si mismo busque validación de su moralidad en controversias que hacen mujeres tóxicas.

Siempre han habido seres humanos que se comportan en formas extrañas, el no aceptar este hecho es negar la existencia de las curvas de Gauss. Pero hemos visto que estos comportamientos son avalados, autorizados y promovidos por la cultura dominante y el establishment.

Eso es marxismo cultural.

Es el vivir en el “Mundo Feliz” (Brave New World) de Aldous Huxley.

Ghost in the Shell: A Review

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Cuando el director no entiende el material original, utiliza un elenco incorrecto y un material visual bastante sólido.
El problema principal de la cinta no son los personajes o sus voces, es el despojar a la historia original de su esencia.

Si quieres leer lo que escribí sobre Ghost in the Shell originalmente, lo puedes leer aquí.

Hace un par de días fui a ver con mi esposa la adaptación (((hollywoodense))) del clásico manga de Masamune Shirow, que a su vez fue la inspiración para uno de los clásicos más destacados del anime de Mamoru Oshii: Ghost in the Shell de 1995 y Ghost in the Shell 2: Innocence de 2004.

Mamoru Oshii hizo algo más que adaptar el manga homónimo de Masamune Shirow con conocimiento de causa y una sensibilidad afín: interiorizó ese universo, amplificó sus potencialidades filosóficas y construyó casi un evangelio para una espiritualidad poshumana que dejaría honda huella en no pocas obras literarias y cinematográficas adscritas a una sensibilidad cyberpunk.

La narrativa de intriga política, espionaje, terrorismo, violencia, sexualidad, tecnología en un mundo futurista post-cyberpunk del año 2029 que propone enormes avances tecnológicos y científicos, toda vez que se contrapone a cambios radicales en el orden y jerarquía social.
El mundo de Ghost in the Shell narra la vida de hombres que dependen de implantes cibernéticos para sobrevivir, inteligencia artificial y robots capaces de sentir emociones.

Los aspectos filosóficos de Ghost in the Shell son profundos, por una parte es fundamental entender que la cultura japonesa es única entre las culturas asiáticas, para nosotros los occidentales es difícil entenderla y poder hacer conceptos de ella.

El arco narrativo de Ghost in the Shell es minimalista, filosófico y existencial pues nos hace preguntarnos a nivel metafísico:

¿Qué nos hace humanos a los humanos y que características hacen humanos a las máquinas como los robots?

La importancia de Ghost in the Shell como cine de derecha es que más allá de la trascendencia desde el cómic al anime y de éste a una super producción de Hollywood no es lo que cuenta el arco narrativo sino la forma en la que lo hace.

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Motoko Kusanagi, desde el manga original hasta la cinta de 2017 interpretada por Scarlett Johansson.

La historia es un thriller futurista de espionaje en un mundo cyberpunk, la protagonista principal es Motoko Kusanagi, un robot con cerebro y alma humana, en profunda contradicción de si misma, buscando entenderse y encontrarse a si misma. Kusanagi está a cargo de liderar un cuerpo élite antiterrorismo y de espionaje gubernamental llamado Sección 9 de Seguridad Pública.

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Desde la secuencia inicial del salto al vacío y el camuflaje óptico, hay lugares comunes y fieles a la cinta original, pero la versión kosher da un giro en su trama para narrar los hechos a su propia manera. El director de la cinta, Rupert (((Sanders))), el mismo que dirigió Blancanieves y el cazador de 2012 y el anuncio publicitario de Halo 3 ODST quiso tomar otros aspectos de otras versiones de Ghost in the Shell como lo fue Stand Alone Complex (Kenji Kamiyama, 2002).

Espero haber sido lo más fielmente infiel para haber hacho algo diferente en términos de estructura narrativa – Rupert Sanders

Para el directo la clave era crear una historia nueva que integrara varios aspectos ya conocidos de la franquicia. Es por ello que decidió recrear la estética cyberpunk para mostrarnos una ciudad repleta de hologramas, androides y aparatos futuristas en la que robots y humanos transitan por la vida enchufados a una realidad virtual, igual que nosotros con el teléfono celular hoy en día.

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Ghost in the Shell 2017 yerra en aspectos fundamentales.

Se cambió la profundidad filosófica de arco narrativo por escenas de acción cuando pudieron haber hecho lo mismo siendo fieles al contenido original en vez de hacer una adaptación.

La (((familia))) de Hollywood carece de heroísmo, y pese a que Scarlett Johansson intentó gesticular y actuar como si no se sintiera cómoda con su cuerpo, no logra captar la profunda desconexión que vemos en el dibujo animado entre su cuerpo y su alma. Y esto es la raíz, la idea seminal de la serie original.
Ciertamente la cinta actual está repleta de estímulos visuales increíbles y muy bien hechos, es Hollywood, después de todo. Pero con esos estímulos visuales, los realizadores de la cinta pudieron también estimular los aspectos más profundos de nuestra mente al mostrarnos el cuestionamiento metafísico que presenta la historia original, aquella de una sociedad compleja que se conectó a supercomputadoras y que la humanidad padeció de una invasión tecnológica a todos los niveles.
No en vano vemos a un protagonista decir que hizo ponerse un hígado robótico para beber hasta emborracharse todos los días sin ningún tipo de consecuencias. De nuevo, es la presentación de la agenda política militante de la (((tribu))) que propone vivir de forma libertina, haciéndole toda clase de perversidades a tu cuerpo y mente sin tener que preocuparte de las consecuencias a la postre.

Motoko Kusanagi es capaz de reproducir los estímulos de sus órganos para mantenerse como un fantasma a lo largo de la historia. Ella recibe daños durante combates con terroristas y máquinas, es reparada y refaccionada toda vez que es capaz de mantener las emociones propias de un ser humano.

En el mundo de Ghost in the Shell, la información es un impulso digital capaz de ser guardado en un súper computador y transferido de un hardware a otro, la mente humana también puede ser transferida no sin antes sufrir alteraciones tras pasar de un recipiente material a otro. Ese es un concepto que en términos japoneses contrasta mucho con la idea de la pureza del espíritu, propio del orden jerárquico y familiar japonés, de la veneración de los ancestros.

Quizá esta versión kosher de Ghost in the Shell buscó ser un merecido homenaje pero haya terminado no más con el esqueleto y la piel del clásico porque desechó lo sustancial e hizo banal el ethos, pathos y logos de la película.
No por ello es una mala cinta.
El error fundamental de la cinta es intentar mezclar la cosmovisión japonesa (lenta y pausada con fondo filosófico) con el estilo americano (acción, espectacularidad y explicaciones para idiotas).

El arte debe ser algo que nos inspire y nos invite a pensar. Y esta cinta no lo hace si tu primer contacto con la historia de Kusanagi es la que Scarlett Johansson interpreta y no la del dibujo animado o el manga.

Si te gustó el anime o el manga podrías ir a verla con curiosidad. Si eres un purista, saldrás decepcionado.

7 de 10.

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Coquetear: La contrarrevolución sexual

La izquierda es el establishment más anti-erótico, puritánico y moralista que jamás haya existido.

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La derecha es la nueva contracultura, ya llevo tiempo diciéndolo. Esto implica que hay una guerra metapolítica y cultural que eso trae consigo. En tiempos en los cuales el matrimonio y la familia tradicional fueron derrumbados por los cánones de la liberación sexual, poco habla la derecha sobre un tema al cual todos somos afines.
El sexo y nuestra sexualidad.

Tener relaciones sexuales responsables, sanas y consensuales con una pareja estable forma parte de la salud integral de cualquier hombre y mujer. 

Independientemente de que se practique, por razones religiosas o las que sea la abstinencia sexual hasta el matrimonio, es menester saber y conocer sobre algo de educación sexual y sexualidad.
De igual manera, si se ejerce una sexualidad previa al matrimonio, institución desarrollada por la civilización para proteger y perpetuar a la especie, es importante tener conocimientos de educación sexual y sexualidad.

La izquierda puede que sea muy libertina, después de todo fueron ellos los que hicieron de la sexualidad un espectáculo que ha degenerado por completo y ha levantado en ellos cierta doble moral puritánica sin parangón, toda vez que crearon el mito de que la derecha es mala cama, mojigata, y inepta.

La cultura pop apropiada por la izquierda ha masificado la idea de que ser de derecha implica una ineptitud en lo que a la sexualidad respecta.

Es falsa la idea de que la derecha en lo que lo sexual se refiere carece de imaginación y erotismo, las prácticas sexuales en seres humanos, parafilias, fetiches y afines no ven distinción política, lo que varía en la esfera de la sexualidad entre derecha e izquierda no es si unos prefieren la posición del misionero y otros prefieren la posición del perrito.
Lo que varía es la capacidad de unos de hacer del comportamiento sexual humano un espectáculo con respecto a quienes no lo hacen tan frecuentemente.

En la telenovela de ABC Desperate Housewives, el personaje de Bree Van de Kamp es un ama de casa conservadora de collar de perlas y cuello de tortuga, incapaz de usar escotes, que pasa penurias en su vida sexual porque tiene un marido que le gusta el sadomasoquismo y a ella no y por ello su relación matrimonial comienza a fenecer.
El personaje de Bree enviuda y ella se consigue una nueva pareja, a la que en un momento de conversación sobre sexo oral, ella le contesta “Yo no hago eso porque soy repubblicana”. Evidentemente los escritores de ese show querían hacer de ese personaje un estereotipo exagerado de la mujer ama de casa republicana en lo que al sexo se refiere. Pero se pasaron de la raya e hicieron de ese personaje en su arco narrativo algo distinto. Si hubiesen querido ser chistosos, Bree le hubiese contestado a su novio cuando le pide sexo oral “Oye yo soy republicana, déjame hacerte un striptease primero”.

La cultura pop (((liberal))) le ha hecho creer a la gente que la gente de derecha tampoco es atractiva, que la idea de irse a la cama con un “facha” es acostarse con una persona que no es atractiva.

¡¿De dónde surge la perversa idea que urge a los izquierdistas de robarle la sexualidad a todos los de la derecha?! ¿Por que ha funcionado?

Ha funcionado porque se busca asociar la política con el sexo.
El debate de leyes sobre decencia pública fue ganado por la izquierda cuando mujeres en topless (algunas muy atractivas) quemaron sus sostenes en los años sesenta, pero eso nada tiene que ver con el hecho de que la izquierda se haya convertido en el árbitro que guía la moralidad en lo que a sexo se refiere.

Cuando se pretende enlazar el argumento de que el sexo y política van de la mano se asocia el hecho de que algunos ñángaras quieren aprobar políticas de control de natalidad subsidiadas por el estado y vincularlo con la preferencia de una pareja a tener sexo en la sala de su casa con unas copas de vino encima.

Poco tiene que ver lo uno con lo otro cuando en cuanto a comportamiento sexual se refiere.

Si bien la derecha ha sido apoyada por grupos religiosos de toda índole que en su doctrina tienen ciertas reglas con respecto a la actividad y ejercicio de la sexualidad. La izquierda ha fijado el tono de dominación cultural en lo que lo sexual se refiere en espacios cívicos.

  •  En ciertas partes del mundo, en los parques públicos se pueden hacer y grabar orgías sadomasoquistas con el permiso de un concejal.
  • Políticos de izquierda han criticado a las mujeres que dan lactancia materna en público.

Otro aspecto en el cual la izquierda tiene un nivel de hipocresía dantesca en lo que a sexo se refiere es el de criticar cual puritanos a la derecha si exhiben cualquier tipo de conducta que ellos aprobarían en alguien que milita en sus filas.

Si un parlamentario conservador es visto saliendo de un hotel se le atacará.
Si una mujer conservadora quiere comprarse una ropa interior sexy para su marido se le criticará.
Si una pareja conservadora visita un sex shop para comprar lubricante y se topa con otra pareja (((liberal))), les harán el comentario de rigor: “¿Que haces tu por aquí?”.

Hay ciertas cosas que la izquierda no sabe hacer, y una de ellas es saber callarse la maldita boca.
Imaginen a una pareja que tras una noche divertida en la discoteca, bailando, con un par de copas encima y las hormonas alborotadas deciden irse a la cama, mientras el hombre con su erección se las ingenia para abrir el envoltorio del preservativo, la mujer le critica al hombre que la marca de condones que usa “no tiene prácticas a favor del medio ambiente en lo que responsabilidad social empresarial se refiere”. Eso pasa. 
¿Y que pasa después?
Que el hombre pierde la erección, y no hay sexo. Hay una pelea innecesaria por algo que no valía la pena discutir en su momento.
Lectores en ciertas partes de la geografía hispanoparlante se pueden extrañar o sentirse identificados con este tipo de cosas, pero son anécdotas que ocurren.

Los hombres de derecha tienen que aprender a valorar su masculinidad. El coqueteo, los piropos, ceder tu asiento o abrir la puerta no son varas patriarcales de dominación y acoso sexual.
Aprender a saber conquistar a una mujer, saber hablarle y atender sus necesidades es la forma de rebelión que tenemos los hombres en el sistema de castas implantados por el feminismo.
Hay muchas mujeres hoy en día que han sido adoctrinadas por la cultura pop de izquierdas y se convierten sin saberlo en mujeres tóxicas que espantan a los hombres que tengan interés en ellas. Incluso las mujeres que buscan una relación “tradicional”, no están dispuestas a hacer lo necesario para tener una relación con un hombre bueno.
Hay mujeres que simplemente no están dispuestas a comportarse como damas, estar en forma, y no detonar las relaciones que tienen por trivialidades.

Coquetear y cortejar a una mujer es algo que los hombres aprenden a hacer por ensayo y error. Y lo aprenden para satisfacer sus necesidades primarias de compañía, sexo y en última instancia relaciones de pareja y una vida familiar.

Es por eso que el cortejo es la mejor herramienta de la contrarrevolución sexual.

El cortejo le permite a los hombres reclamar su poderío sexual en un mundo inmerso en la misandría, porque castiga a las mujeres que se comportan de manera inadecuada en lo sexual y le permite al hombre buscar en sí y en su pareja lugares comunes e intereses propios.
El cortejo es una fuerza desestabilizadora del sistema social feminista. Le permite a los hombres liberarse de ese gulag ideológico en el cual la mujer es algo que debe ser puesto en un pedestal y que por estar allí merecen subsidios y prebendas de toda índole, que traen como consecuencia hombres castrados, despojados de su masculinidad, sentimientos e incapaces de acercarse a una mujer atractiva y arriesgarse a cortejarla porque se crean la idea de que “yo no estoy al nivel de ella”.

Decían decir que lo cortés no quita lo valiente.

Tratar bien a una mujer es una habilidad que se aprende, pero el cortejo es cool, es chic, y a las chicas les encanta. Los hombres deben ser fuertes, deben aprender a mejorarnos en todos los aspectos, incluso el ideológico y el psicológico para poder discernir entre una güircha que te va a dejar odiándote a ti mismo o una mujer que te va a ayudar a crecer en todos los aspectos de tu vida.

Mientras los hombres fuertes de derecha promovemos la excelencia y distinción, el feminismo promueve la igualdad.
Basta con leer websites y revistas dedicados a hombres, y encontrarás tips de cómo mejorar tu rutina de ejercicios, como mejorar tu imagen, recomendaciones para actualizar tu guardarropa, gadgets y tecnología.
Si ves websites y lees revistas feministas te encontrarás con ideas para que las mujeres manipulen a los hombres usando el sexo como un arma (los artículos de sexo de cosmopolitan son un buen ejemplo), con material que promueve la promiscuidad, y la obesidad.

En el desierto intelectual que son los medios, que surjan artículos sobre como coquetear por mensaje de texto no sorprende en lo absoluto. 
Los movimientos de derecha disidente aprobarían el concepto de que coquetear no choca ni con el tradicionalismo ni con la ciencia. Coquetear incluso es una forma de mostrar desprecio por la forma en la que algunos grupos religiosos ponen en pedestales mentales a las mujeres haciéndoles creer que son unas princesas cuando en realidad son unas malcriadas.

Un hombre que sabe coquetear es un hombre que entiende que las mujeres son voraces sexualmente en su propia manera de ser y que dicha voracidad deriva directamente de su valor social en lo sexual.
Muchas de las creencias conservadoras sobre caballerosidad y mujeres virtuosas sólo tienen cabida en un contexto social que acepte y privilegie a un orden jerárquico, patriarcal y desigual que promueva la cultura, la estética, la belleza, y la familia.

Los impulsos de selección sexual, competencia y atracción están profundamente arraigados en el subconsciente de la especie humana. Las mal llamadas “construcciones sociales” que premian la virginidad, la belleza femenina, o la voluntad de los hombres de sacrificarnos por nuestras mujeres están arraigadas en realidades biológicas y empíricas, no en misticismos religiosos.

Lo que define a la derecha actual es que ésta es capaz de comprender que las realidades objetivas se reflejan dentro de la mitología y prácticas antiguas.
Las enseñanzas tradicionales de hace miles de años son más aplicables a la sociedad (((moderna))) que lo que una lesbiana feminista con un PhD en estudios de la mujer pueda enseñarnos a los hombres sobre nuestros “privilegios”.

Como docente universitario tiendo a tener mucha cautela con profesores de izquierdas, particularmente esos que dan clases en carreras de las (((pseudociencias sociales))), porque ellos acusan a la tradición de retrógrada y anacrónica, se burlan de creencias religiosas toda vez que profesan creencias aun más absurdas (y menos empíricamente sustentadas) sobre temas como igualdad racial y de género.

Cuando los hombres heterosexuales comprendan que coquetear con una mujer es rompiendo el canon izquierdista de que todos los hombres son unos violadores patriarcales opresores en potencia. Las cosas cambiarán para la sociedad, habrán mujeres de mucha mejor calidad que la güircha estereotipo.  Hombres y mujeres aprenderán que la biodiversidad humana, la tradición y el realismo racial son baluartes de la identidad cultural.

Este reto no sólamente es ideológico. Es un político porque así lo quiso la izquierda.
Puede que no te interese la política, pero tu le interesas a la política.
La política es la filosofía llevada a términos prácticos.
Cuando la izquierda hizo del coqueteo, que es un asunto personal algo político, el desafío es superar esa barrera.
La izquierda hizo un drama político: Si un hombre se acerca a hablarle a una mujer en un bar, discoteca, plaza, cafetería, pasillo y oficina es considerado un acto político ofensivo, un crimen de odio, una violación.
La izquierda quiere hacerle creer a los hombres que reconocer el deseo de acercarse con caballerosidad y respeto a una mujer que les parezca atractiva usando conocimiento, y habilidades sociales es inmoral.

La izquierda es tan establishment, que considera que coquetear es algo subversivo que tiene que ser castigado. Así de trastornados están esos individuos.

La solución a la servidumbre sexual a la cual hemos sido reducidos los hombres es reconocer que la primera la mentira es la de la igualdad. -Especialmente en la cama.
Si hay quienes se quieren convertirse a si mismos y a sus cuerpos en un producto, hay que tratarles como tal, sacarles provecho y usar aquello que funcione.

Hombres y mujeres pueden sacar provecho de la tradición.
La igualdad es un engaño.
Busca siempre la excelencia en tu pareja, busca la distinción, busca y encontrarás en este erial misándrico que el feminismo creó a ese alguien especial que te haga erizar el pelo, que te corte la respiración, y que te haga sentir mariposas en el estómago. Tómala, hazla tuya, se apasionado, ten sexo responsable y salvaje. Hombres y mujeres juntos como amigos, amantes y eventualmente marido y mujer pueden ayudar a reformar esta maltrecha humanidad y crear algo que valga la pena preservar, y esta cultura sexual actual de la izquierda no es algo que merezca seguir siendo vigente.

30.

Guess I got what I deserve
Kept you waiting there, too long my love
All that time, without a word
Didn’t know you’d think, that I’d forget, or I’d regret
The special love I have for you, my Baby Blue
All the days became so long
Did you really think, I’d do you wrong
Dixie, when I let you go
Thought you’d realize, that I would know, I would show
The special love I have for you, my Baby Blue
What can I do, what can I say
Except that I want you by my side
How can I show, you, show me a way
Don’t you know, the times I tried
Guess that’s all I have to say
Except the feeling just gets stronger, everyday
Just one thing, before I go
Take good care, baby, let me know, let it grow
The special love, you have for me, my Dixie dear
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Apaciguamiento Judicial de un país en quiebra 

Váyanse todos tranquilos a su casa- Ramón Guillermo Aveledo, momentos después de la entrega de Leopoldo López Mendoza en Chacao, Marzo 2014

¿Tuvo tracción lo convocado por los opositores al régimen en la capital el día de hoy?

No.

Hoy en la mañana, primero de Abril, el TSJ suprimió las sentencias que atentaban contra el legislativo. Dando la apariencia ante la opinión internacional de que en Venezuela hay independencia de poderes tras el exhorto del “Consejo de Defensa de la Nación” convocado anoche por el colombiano que usurpa la silla de Miraflores. Con esa pantomima se engaña a los incautos y se apacigua a un país cuya ciudadanía no cree en la dirigencia opositora y está al borde de quemar el palacio de gobierno, el de justicia, y colgar en las plazas a los jerarcas del régimen de ocupación.

Ayer escribí que el chavismo y la oposición no quieren la resolución del conflicto venezolano, por el hecho de que hay intereses monetarios de por medio.

El hecho es que el principal interés monetario radica en que la petrolera estatal venezolana está en quiebra. Y sólo tiene doce días para pagar sus deudas.

Que el régimen:

  • con la crisis de gobernabilidad que tiene a nivel nacional,
  • sumado a la presión política internacional que tiene encabezada por la Organización de Estados Americano
  • entre en cesación de pagos al no poder cumplir con sus deudas a nivel internacional
  • es la receta perfecta para su fracaso y eventual caída.

Pero no habrá cambio de gobierno previo acuerdo de la impunidad inmunidad de todos los jerarcas del chavismo que torturan, matan y venden drogas.

El fallo del TSJ poco tiene que ver con derecho constitucional sino con la capacidad del ejecutivo de ser quien apruebe los contratos y negocios petroleros. 

¡¿Acaso no lo ven?!
Las ansias de poder de dos sectores, chavismo y oposición por la administración de la renta es lo que está en juego. Ambos bandos están del mismo lado ideológico en lo que respecta a sus corrientes de pensamiento. Todos son de izquierdas.
Más allá del nefasto hecho que la corrección política venezolana es una forma más de todas las que tiene el marxismo para hacer efectiva su extraña doctrina de no-exultación, el verdadero problema radica en que de haber una transición gubernamental, los que obtengan el mando, tienen un problema serio de flujo de caja.

Los chinos ya no quieren prestar dinero. Y los rusos quieren hacerlo pero piden garantías.
Y ese tipo de garantías le corresponden al legislativo decidirlas.
Estas son las normas que el mismo chavismo desarrolló en 1999 cuando aprobaron su propia constitución y que actualmente no están en capacidad de hacer cumplir porque las condiciones políticas les son adversas.

La oposición venezolana juega en el tablero de ajedrez político del chavismo.

Es por ello que la argumentación chavista de decir que “son ellos los que jamás estuvieron de acuerdo con la Constitución” es un argumento metapolíticamente acertado, recto y comprensible.

La oposición venezolana ha tenido que aceptar que:

  • Que oponerse a la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 fue un error.
  • “Dio un golpe de estado”, aun cuando el mismo TSJ en su momento falló que los sucesos de abril de 2002 constituyeron un vacío de poder, algo que Hugo Chávez en su momento llamó “una plasta” de dictamen.
  • Que no hay injerencia cubana y que criticarla es xenofobia.
  • Que no hubo fraude electoral en 2004 y en las elecciones sucesivas orquestadas por Smartmatic.
  • Que el problema no es político, moviendo la discusión de lo ideológico al modelo económico.
  • Que la enfermedad de Hugo Chávez fue una tragedia.
  • Que un colombiano le robara las elecciones a Henrique Capriles Radonski.
  • No saber cobrar políticamente la victoria electoral del 6D.

A lo largo de los años se ha sabido que esos errores políticos no son por ingenuidad sino que forman parte de un plan elaborado para que la izquierda siempre se mantenga en el poder.
Ese no es el problema.
El problema es querer jugar en un ajedrez político que está diseñado para que el lado que no es chavista SIEMPRE pierda.
Y cuando les hablo del lado que no es chavista hago uso con toda la responsabilidad de la retórica populista del “Pueblo” y el “anti-pueblo” que a (((Gloria Álvarez))) tanto le gusta criticar.
Son ellos, la dirigencia opositora que no la atracan, que no hace colas, que dice “ser empresario” cuando con sus negocios millonarios y corruptos destruyen la fibra moral del país que los vio nacer, son esos que se acuestan en la cama con el régimen mientras representan los intereses de quienes quieren ver al régimen caer,  (lo que constituye un severo conflicto de intereses) los que son el anti-pueblo.
Y  bueno, es obvio que el chavismo también es anti-pueblo.

El que el la dirigencia política del país quiera disfrazar de “crisis constitucional” una pelea por una empresa quebrada tiene un significado mucho más profundo; es la afirmación de que se usa al pueblo venezolano para satisfacer los intereses de unos cuantos ejecutivos corruptos en un perverso juego llamado “democracia participativa y protagónica”.

El Régimen está desesperado por seguirse financiando y se encontró con la barrera legal de la Asamblea Nacional. Ante la imposibilidad de poder generar un pacto de concentración de poder entre élites que ya tienen un segmento del mercado político venezolano dominado cultural, financiera, religioso y étnicamente sin posibilidad de poder crecer para ambos porque las necesidades básicas de cada uno de los integrantes de ese segmento se cubren a duras penas, el régimen no hace otra cosa sino crear un atajo legal que cuenta con el apaciguamiento político opositor y el judicial que se lo entrega su bufete de abogados.

El bufete de abogados al servicio del régimen invasor que gobierna Venezuela fueron excesivos en la forma en la que dieron con el fallo. Incluso para el totalitarismo alemán, la cultura hace la ley, not the other way around. A quienes (((unos))) llamaron “los juristas del terror”, obvian que incluso en el derecho penal que aplicaron los alemanes durante el Tercer Reich había un principio jerárquico entendido como natural.
Estos comunistas tropicales fueron torpes, sólo con darle al poder ejecutivo la potestad de hacer negocios sin aprobación del parlamento por encontrarse éste en un desacato que no existe bastaba políticamente en su tablero de ajedrez.

Pero para gente que sólo ve las cosas con el lente del (((liberalismo))), la crisis política surge del hecho de que el TSJ sigue órdenes del poder ejecutivo.

Ese tipo de análisis son válidos para aquellos que tienen miedo de tomarse la píldora roja y darse cuenta de que están siendo utilizados.

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